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PANORÁMICA DE LA HISTORIA DE LA
LITERATURA CASTELLANA

   1. LA EDAD MEDIA

        Las primeras manifestaciones escritas en castellano se documentan a partir
del siglo X. Es a partir de entonces que, al lado de la lírica tradicional, que,
durante toda la evolución del latín vulgar a la nueva lengua romance, no ha dejado
de transmitirse oralmente, aparece la épica del mester de juglaría; ambas
expresan el carácter de una sociedad campesina y guerrera. Un poco más tarde, la
literatura religiosa del mester de clerecía adoptará elementos del de juglaría para
llegar al público que quiere adoctrinar. También con afán didáctico, se encuentra la
prosa de El conde Lucanor.

CRONOLOGÍA
   Periodo que abarca desde el siglo V hasta el siglo XVI. Dentro de esta etapa se
distinguen dos momentos: la alta Edad Media (hasta el siglo XII, sociedad feudal) y
la baja Edad Media (desde el siglo XII hasta el siglo XV, primeros núcleos urbanos).

SOCIEDAD
Sistema feudal o estamental. Podemos clasificar la sociedad en:
    • Oratores: “los que rezan”, estamento eclesiástico.

    •   Bellatores: “los que luchan”, estamento de la nobleza.

    •   Laboratores: “los que trabajan”, resto de la población.


MENTALIDAD Y CULTURA
        La sociedad medieval es una sociedad teocrática, profundamente religiosa.
La existencia se concibe como un tránsito hacia la vida eterna; la muerte tiene un
sentido liberador.
       Por otra parte, la inestabilidad política hace de la guerra una realidad
cotidiana y el guerrero se convierte en un ejemplo para la colectividad.

CARACTERÍSTICAS DE LA LITERATURA MEDIEVAL
  a) Es oral: la mayor parte de la población no sabía ni leer ni escribir.

   b) Es colectiva: el emisor contaba con un auditorio colectivo que escuchaba
        su recitado o canto.

   c) Carácter anónimo: el autor medieval, por lo general, no firma su obra; no
        tenía conciencia de propiedad literaria.

   d) Presenta numerosos elementos religiosos: la cultura era casi exclusiva-
        mente patrimonio del clero, debido a la fuerte influencia de la iglesia.

   e) Es didáctica y moralizante en su inmensa mayoría. El objetivo fundamen-
        tal era enseñar al pueblo, adoctrinarlo.

TEMAS PRINCIPALES
  a) La muerte: por influencia del Cristianismo, está presente en todos los as-
     pectos de la vida, concebida como un descanso, una liberación de este “va-
     lle de lágrimas” que es el mundo; permitía además acceder a la otra vida, la
     eterna, la realmente importante.


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b) La fugacidad y caducidad de la vida: la vida es breve, fugaz y caduca y
   también los bienes materiales por los que se afana el hombre (la belleza, el
   poder, las riquezas…). Tópico del “tempus fugit”

c) La fortuna: la suerte, buena o mala, que tienen las personas. De ella se
   destaca el aspecto de la inestabilidad. Nada hay seguro en la vida. Precisa-
   mente para acentuar ese carácter inestable, caprichoso y mudadizo de la
   fortuna, en la Edad Media se la representaba como una rueda en continuo
   movimiento.



1.1. LITERATURA MEDIEVAL

A. LÍRICA
   A.1.LA LÍRICA TRADICIONAL: conjunto de canciones anónimas que
   se han transmitido oralmente y tiene como tema principal el sentimiento
   amoroso.

   Características:

          •   La colectividad se apropia de las canciones y las transmite a las
              generaciones posteriores.

          •   Estructura: emplea el estribillo y el paralelismo.

          •   Tema: el amor, más abundante el femenino que el masculino.

          •   Estilo: sencillo y condensado (la emoción se expresa a través de
              exclamaciones, interrogaciones y diminutivos).

          •   Métrica: predominio de los versos de arte menor y la rima aso-
              nante.

   A.1.1.Las Jarchas

        Las jarchas son los primeros textos literarios escritos en lengua roman-
      ce en la península Ibérica. Son breves cancioncillas en las que una mujer
      se lamenta por la ausencia de su amado. Están escritas en mozárabe, la
      lengua que hablaban los cristianos que vivían en tierras ocupadas por
      árabes. Los primeros testimonios escritos datan del siglo X.

   A.1.2.Las cantigas de amigo

        Son poemas de mujer enamorada. Están escritas en gallego-portugués.
      Los ejemplos más antiguos conocidos pertenecen al siglo XII.

   A.1.3.Lírica tradicional castellana

        La principal manifestación de lírica popular en Castilla fueron los villan-
      cicos. Se trata de poemas breves que tratan sobre cualquier tema, com-
      puestos en versos de arte menor que constan de dos partes: el estribillo
      (recoge el tema) y la glosa (donde se desarrolla el estribillo).




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A.2.LA LÍRICA CULTA: LOS TROVADORES
      Es una lírica de autor conocido, que se transmitía mediante la escritura y que
presenta un estilo elaborado y difícil.

         La primera lírica culta en lengua romance fue la provenzal en los siglos XII y
XIII. El poeta que escribía la letra y la música de su composición era el trovador. Los
trovadores provenzales difundieron los conceptos de cortesía, conducta de los que
vivían en la corte, y de amor cortés, que traslada al terreno amoroso las relaciones
feudales de vasallaje.




       B. NARRATIVA
   B.1. NARRATIVA EN VERSO
       La narrativa en verso alcanzó un gran desarrollo en la Edad Media, pues el
ritmo del verso es el más adecuado para la transmisión oral. Adoptaron esa forma
dos escuelas: el Mester de Juglaría y el Mester de Clerecía.

   B.1.1. MESTER DE JUGLARÍA

       La expresión “Mester de Juglaría” alude al arte de los juglares, artistas ambu-
lantes que congregaban a las gentes en plazas, castillos, etc. donde ejecutaban su
repertorio: representaciones, cantos, bailes… Además, recitaban y cantaban dife-
rentes tipos de poesía. De entre todos los juglares, los más abundantes eran los ju-
glares de narraciones épicas conocidas como cantares de gesta, extensas narracio-
nes en verso que relatan sucesos históricos y legendarios en torno a un héroe que
representa los valores de un pueblo. Tienen un tono heroico ya que se exaltan la
hazañas de un guerrero, de ahí el nombre de gestas (hazañas). La épica tenía una
doble función: informativa y proponer un modelo de héroe a la colectividad.

      El Cantar del Mío Cid

       •   La fecha de composición. Basado en la biografía de un infanzuelo del
           siglo XI, el documento que se conserva está firmado por Pere Abbat, un
           copista de principios del siglo XIII.

       •   Autor: nos es desconocido; obra anónima.

       •   Argumento: se estructura en tres partes:

                     ­   Cantar del destierro: el héroe, desterrado injustamente por
                         su rey, debe recuperar su honor, la gloria y la confianza del
                         soberano. Gana muchas batallas y va adquiriendo prestigio
                         y riquezas.

                     ­   Cantar de bodas: el Cid conquista Valencia y consigue el
                         perdón real. El héroe casa a sus hijas con dos nobles caste-
                         llanos, los infantes de Carrión.s

                     ­   Cantar de la afrenta de Corpes: la hijas del Cid son humilla-
                         das por los infantes. Culmina la ascensión social del Cid,
                         que es compensado con unos matrimonios de mayor cate-
                         goría para sus hijas.




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•     Tema: recuperación del honor en un plano social, como vasallo del rey,
              y como padre injuriado.

        •     Protagonista: héroe virtuoso: fiel como vasallo de su rey, clemente,
              hombre familiar...

        •     Historicidad: notable, parte de la biografía de un personaje histórico,
              Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, aunque la narración participa
              también de elementos legendarios.

        •     Estilo:

                 a) Versos de diferente medida con rima asonante. En mitad del verso
                    hay una pausa o cesura.

                 b) Epítetos épicos: “el que en buen hora nació”

                 c) Cambio de punto de vista narrativo: se pasa del estilo indirecto
                    (3 ª persona) al diálogo.

                 d) Valoraciones del juglar: ”Dios, ¡qué fermosa!”

                 e) Expresiones juglarescas: reclaman la atención de los oyentes: “yo
                    vos diré”, “bien oiréis lo que dirá”...



     B.1.2. MESTER DE CLERECÍA

        Se denomina “Mester de Clerecía” a la corriente poética que abarca los si-
glos XIII y XIV, constituida por escritores cultos, es decir, por clérigos que, mayorita-
riamente, eran miembros de la Iglesia.

        Características:

             •   Narraciones escritas en romance por autores cultos.

             •   Tiene un objetivo didáctico o moralizante.

             •   Emplean la cuaderna vía, estrofa de cuatro versos de catorce sílabas,
                 con una fuerte cesura en mitad del verso, y rima consonante (14A,
                 14A, 14A, 14A).

             •   Uso de expresiones juglarescas para mantener la atención del públi-
                 co.

             •   Los motivos o temas provienen, fundamentalmente, de la literatura
                 culta, aunque incorporan temas de la tradición popular.

       Gonzalo de Berceo (siglo XIII)

          Autor representativo del Mester de Clerecía, puesto que escribe en caste-
       llano narraciones de tema moral, con un estilo que combina el lenguaje rela-
       tivamente sencillo, la métrica regular y recursos expresivos juglarescos.

            La obra más conocida de Berceo es Milagros de Nuestra Señora.

       Características:

             •   Breves historias con el mismo esquema: personajes devotos de la Vir-
                 gen se encuentran en algún apuro y se salvan gracias a un milagro.



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•   Incluye motivos folclóricos de tono humorístico.

             •   Estilo sencillo, aunque abundan los cultismos.

         El Arcipreste de Hita (siglo XIV)

   Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, escribió el Libro de Buen Amor, considerada la obra
más brillante del siglo XIV. De discutible clasificación dentro del Mester de Clerecía,
el hecho de que la obra esté escrita en forma autobiográfica lo debemos interpre-
tar como un recurso expresivo para aproximarse al lector.

         El Libro de Buen Amor

   •     Tema y estructura: la obra narra de forma autobiográfica diferentes episo-
         dios amorosos; el yo narrativo intenta conseguir el amor de alguna mujer
         que lo ha enamorado. Para ello, a veces recurre a una alcahueta (Trotacon-
         ventos). Junto a estos episodios, escritos casi todos en cuaderna vía, apare-
         cen otros textos muy diferentes: cuentos o ejemplos, composiciones líricas,
         digresiones morales, composiciones burlescas.

   •     Originalidad: mezcla elementos aparentemente contradictorios como la re-
         ligiosidad y el vitalismo profano, paradoja típica del final de la Edad Media.

   •     Intencionalidad: ambigua; quiere prevenir contra el “loco amor”, pero al
         mismo tiempo canta a los placeres del mundo. Aparece por primera vez en
         una obra culta una actitud irónica y vitalista.



   B.2. NARRATIVA EN PROSA
     La narrativa en prosa fue más tardía, se sitúa hacia el siglo XIII: colecciones de
   cuentos, narraciones de tema caballeresco y obras didácticas. Dentro de esta
   corriente cabe destacar la obra El Conde Lucanor de don Juan Manuel.

       El Conde Lucanor, de don Juan Manuel (siglo XIV).

       Características:

         •   Finalidad: didáctica; los cuentos aparecen para extraer de ellos una lec-
             ción moral.

         •   Estructura: sigue siempre el mismo esquema:

                    a) El conde plantea a su criado Patronio algún problema.

                    b) Patronio responde con un ejemplo en forma de cuento; de esa
                       narración se deriva una enseñanza.

                    c) Se dice muy brevemente que el conde puso en práctica el con-
                       sejo y le fue bien.

                    d) El autor resume la idea didáctica en una moraleja.

         .   Temas: reflejan el comportamiento social y moral que deben seguir los
             nobles de la época.




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¿PRACTICAMOS?

1.1. El TEXTO 1 lleva como título “jarchas mozárabes”. Las jarchas son, ya lo
puedes ver, poemas breves (tal vez solo fragmentos) de tema amoroso femenino
que se han encontrado como finales de poemas más extensos escritos en árabe o
hebreo (las moaxajas). La lengua en que están redactadas las jarchas es el
mozárabe. Averigua (y anota aquí) lo que puedas sobre esta lengua.




1.2¿Qué comparten, tanto formal como temáticamente los poemas de los TEXTOS 1
y 2?




1.3. Usando tu sentido común, puedes deducir, si no lo sabes ya, por qué en la
narrativa medieval se utiliza fundamentalmente el verso.




1.4. Compara la métrica de un cantar de gesta (mester de juglaría) como el del
TEXTO 3 con la del ejemplo del mester de clerecía del TEXTO 4. La estrofa usada
por este último tiene un nombre propio; se trata de la ______________________.

1.5. ¿Quién escribió El conde Lucanor? _________________________. ¿Por qué crees
que, en el prólogo, el autor se justifica por haber escrito un libro?




1.6. Observa y anota la estructura que se sigue en el cuento del TEXTO 6.




1.7. Fecha (por siglos) los mesteres y las obras que hemos citado.




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TEXTO 1
JARCHAS

  a) Garid vos, ay yermaniellas,          [ Decid vosotras, ay hermanillas,
     ¿com’ contener é mieu mali?           ¿cómo refrenaré mi pesar?
     Sin el habib non vivreyu,            Sin el amado yo no viviré,
     et volarei demadari.                 y volaré a buscarlo.]

  b) Gar, ¿qué fareyu?                    [ Di, ¿qué haré?
     ¿Cómo vivrayu?                        ¿Cómo viviré?
     Est al-habib espero                  A este amado espero,
     por él morrayu.                       por él moriré.]

  c) Tanto amare, tanto amare            [ ¡Tanto amar, tanto amar,
     habib, tanto amare!                  amado, tanto amar!
     Enfermaron olios nidios             Enfermaron (mis) ojos brillantes
     e dolen tan male.                    y duelen tanto.]

PREGUNTAS

  1. Señala
     a) el tema:

     b) el género:
     c) el emisor:

     y d) el confidente o receptor de estas tres jarchas:




TEXTO 2
LÍRICA TRADICIONAL

  a) Al alba venid, buen amigo,        b) Ya cantan los gallos,
     al alba venid.                       amor mío, y vete:
     Amigo el que yo más quería,          cata1 que amanece.
     venid al alba de día.                Vete, alma mía,
     Amigo el que yo más amaba,           más no esperes,
     venid a la luz del alba.             no descubra el día
     Venid a la luz del día,              los nuestros placeres,
    non trayáis compañía.                 cata que los gallos,
    Venid a la luz del alba,              según me parece,
     non trayáis gran compaña.            dicen que amanece.



   c) ¿Agora2 que sé de amor me metéis monja? d) No quiero ser monja, no,
      ¡Ay, Dios, qué grave cosa!                que niña namoradica4 só.
      Agora que sé de amor de caballero,        Dejadme con mi placer,
      agora me metéis monja del monasterio3.    con mi placer y alegría,
      ¡Ay, Dios, qué grave cosa!                Dejadme con mi porfía,
                                                que niña malpenadica5 só.




                                                                              7
e)     ¿Por qué me besó Perico,        f)       Tres morillas me enamoran
            por qué me besó el traidor?             en Jaén,
               Dijo que en Francia se usaba         Axa, Fátima y Marién.
            y por eso me besaba,                       Tres morillas tan garridas
            y también porque sanaba                 iban a coger olivas,
            con el beso su dolor.                   y hallábanlas cogidas
               ¿Por qué me besó Perico,             en Jaén,
            por qué me besó el traidor?             Axa, Fátima y Marién.
                                                    y hallábanlas cogidas,
1.   cata: mira.                                    y tornaban desmaídas
2.   agora: ahora                                   y las colores perdidas
3.   monesterio: monasterio.                        en Jaén,
4.   namoradica: enamoradita.                       Axa, Fátima y Marién.
5.   malpenadica: apenadita.                          Tres morillas tan lozanas,
                                                   iban a coger manzanas
                                                   y cogidas las hallaban
                                                   en Jaén,
                                                   Axa, Fátima y Marién.


TRABAJEMOS EL TEXTO

      1. Comprueba, en estos poemas, las características de la poesía tradicional,
         fijándote en los siguientes aspectos:
         a) la métrica,




            b) tipo de rima,


            c) estructura



            d) tema.




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TEXTO 3

   CANTAR DE MÍO CID

                                Cantar del destierro

       El comienzo del Cantar de Mío Cid recoge el momento en que el protagonista
sale desterrado.
        El Cid entra en Burgos, donde el Rey ha prohibido que le den posada y le
vendan provisiones. Alza su tienda en un arenal del Arlazón, cerca de la ciudad.

                       [Comienza el manuscrito de Per Abbat]

          Con lágrimas en los ojos, muy fuertemente llorando,
          la cabeza atrás volvía y quedábase mirándolos.
          Y vio las puertas abiertas, y cerrojos quebrantados,
          y vacías las alcándaras sin las pieles, sin los mantos,
          sin sus pájaros halcones, sin los azores mudados.              5
          Suspiró entonces el Cid, que eran grandes sus cuidados.
          Habló allí como solía, tan bien y tan mesurado:
          -Gracias a ti, Señor Padre, Tú que estás en lo más alto,
          los que así mi vida han vuelto, mis enemigos son, malos.

          Allí aguijan los caballos, allí los sueltan de riendas.       10
          En saliendo de Vivar voló la corneja a diestra,
          y cuando en Burgos entraron les voló a la mano izquierda.
          Se encogió de hombros el Cid, y meneó la cabeza:
          -¡ Albricias, Fáñez, albricias!, pues nos echan de la tierra,
          [con gran honra por Castilla entraremos a la vuelta.]         15

          Nuestro Cid Rodrigo Díaz en Burgos con su gente entró.
          Es la compaña que lleva, de sesenta, con pendón.
          Por ver al Cid y a los suyos, todo el mundo se asomó.
          Toda la gente de Burgos a las ventanas salió,
          con lágrimas en los ojos, tan fuerte era su dolor.        20
          Todos diciendo lo mismo, en su boca una razón:
          -¡Dios, qué buen vasallo el Cid! ¡Así hubiese buen señor!




                               Cantar de las bodas

      Tras la conquista de Valencia, el rey perdona al Cid y permite que la esposa e
hijas del héroe vayan a reunirse con él a esa ciudad. El texto recoge el momento
del encuentro.

          En un extremo del campo nuestro Cid ya descabalga.
          Fuese para su mujer que con sus hijas estaba.
          Al verlo doña Jimena échase a su pies postrada:
          -Gracias, Campeador, os doy. ¡Qué bien ceñís vos la espada!
          Vos a mí me habéis sacado de muchas vergüenzas malas.              5
          Aquí me tenéis, señor, vuestras hijas me acompañan.
          Con Dios y vos por ayuda, buenas son y ya están criadas.
          A la madre y a las hijas con grande amor las abraza.
          El gozo que sienten todos les hace soltar las lágrimas.
          Todas las mesnadas suyas con aquello se alegraban.                 10


                                                                                  9
Allí con las armas juegan y los tablados quebrantan.
          Oíd lo que dijo el Cid, que en buen hora ciñó espada:
          -Jimena, señora mía, mujer querida y honrada,
          Y vosotras, hijas mías, sois mi corazón y mi alma.
          Entrad conmigo en Valencia, que ha de ser nuestra morada.          15
          Esta heredad por vosotros yo me la tengo ganada.
          Madre e hijas allí las manos a nuestro Cid le besaban.
          Con unas honras tan grandes por Valencia ellas entraban.

          Dirigiose el Cid con ellas hasta lo alto del Alcázar.
          Al llegar allí las sube en el más alto lugar.                 20
          Aquellos ojos hermosos no se cansan de mirar.
          Miran desde allí a Valencia: cómo yace la ciudad,
          y tienen de la otra parte ante sus ojos el mar.
          Miran la huerta frondosa, cómo es grande por allá,
          [y todas las otras cosas que les eran gran solaz.]            25
          Alzan las manos al cielo para Dios allí rogar,
          por la ganancia cogida que es tan buena y tan cabal.
          El Cid y la gente suya muy a gusto que allí están.
          El invierno es ido fuera y marzo se quiere entrar.


                             La afrenta de Corpes

   Siguen los infantes el viaje hasta el robledal de Corpes, en donde realizan la
premeditada alevosía.


          Fuéronse de El Ansera los Infantes de Carrión.
          Ni de día ni de noche el caminar no cesó:
          Atienza, fuerte montaña, a la izquierda les quedó;
          por esa Sierra de Miedes la comitiva pasó; […]
          Lejos, a mano derecha, San Esteban les quedó;              5
          por el robledal de Corpes entran los de Carrión.
          Nubes y ramas se juntan. ¡Cuán altos los montes son!
          Rondaban bestias muy fieras por el monte, alrededor.
          Cerca de una limpia fuente un vergel allí creció;
          mandaron alzar la tienda Infantes de Carrión.             10
          Con el bagaje que llevan, duermen en esta ocasión.
          En brazos de sus mujeres les demostraron su amor.
          ¡Qué mal luego lo cumplieron a la salida del sol!
          Cargan luego las acémilas con los dones de valor,
          y han recogido la tienda que de noche los guardó.          15
          Adelante a sus criados envían allí los dos.
          De este modo lo mandaron los Infantes de Carrión:
          que atrás ninguno quedase, fuese mujer o varón,
          a no ser sus dos esposas, doña Elvira y doña Sol,
          que querían recrearse con ellas a su sabor.              20
          Todos los demás se han ido, los cuatro solos ¡Por Dios!
          ¡Cuánto mal que imaginaron infantes de Carrión! […]
          Allí las pieles y mantos quitáronles a las dos;
          sólo camisa de seda sobre el cuerpo les quedó.
          Espuelas tienen calzadas los traidores de Carrión;       25
          en sus manos cogen cinchas, muy fuertes y duras son. […]
          Comienzan a golpearlas Infantes de Carrión;
          con las cinchas corredizas las azotan con rigor;
          con las espuelas agudas les causan un gran dolor;
          les rasgaron las camisas y las carnes a las dos;           30
          allí las telas de seda limpia sangre les manchó;


                                                                              10
bien que lo sentían ellas en su mismo corazón.
           ¡Qué ventura sería ésta, si así lo quisiera Dios,
           que apareciese allí entonces nuestro Cid Campeador!
           ¡Tanto allí las azotaron! Sin fuerzas quedan las dos.            35
           Sangre mancha las camisas y los mantos de primor.
           Cansados están de herirlas los Infantes de Carrión.
           Prueban una y otra vez quién las azota mejor.
           Ya no podían ni hablar doña Elvira y doña Sol.
           En el robledo de Corpes por muertas quedan las dos.              40
           Se les llevaron los mantos, las pieles de armiño ricas
           y afligidas las dejaron, vestidas con las camisas,
           a las aves de los montes y a las fieras más bravías.
           Por muertas, sabed, las dejan, que a ninguna creen viva.
           ¡Sí que sería ventura que apareciese Ruy Díaz!                   45

COMENTEMOS EL TEXTO

Cantar I
   1. Según el fragmento, ¿el Cid representa los rasgos psicológicos de los héroes
       épicos? Justifica tu respuesta.




   2. Comprueba la métrica de los 5 primeros versos: número de sílabas, la cesura
      y la rima.


Cantar II
1. Resume el texto en unas tres líneas.




2. Localiza dos epítetos épicos (cualidad que sirve para definir o caracterizar al
personaje).



3. Identifica y comenta el recurso expresivo o retórico del último verso.




Cantar III
   1. Señala los versos que recogen comentarios valorativos del juglar y la
       modalidad oracional que emplea en ellos.




                                                                                 11
TEXT0 4
MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA

MILAGRO XI

El labrador avaro

Érase en una tierra  un hombre labrador
que usaba de la reja  más que de otra labor;
más amaba la tierra   que no a su Criador,
y de muchas maneras     era revolvedor.

Hacía una enemiga     bien sucia de verdad:              5
cambiaba los monjes     por ganar heredad;
hacía en todas formas    tuertos y falsedad,
tenía mal testimonio   entre su vecindad.

Aunque malo, quería    bien a Santa María,
oía sus milagros  muy bien los acogía;                  10
saludábala siempre,   decíale cada día:
“Ave gratia plena   que pariste al Mesías”.

Finó el arrastrapajas   de tierras bien cargado,
de los diablos fue luego    en soga cautivado;
lo arrastraban con cuerdas,     de coces bien sobado,   15
le pechaban al doble     el pan que dio mudado.

Doliéronse los ángeles   de esta alma mezquina
por cuanto la llevaban   los diablos en rapina;
quisieron acorrerla,   ganarla por vecina,
mas para hacer tal pasta    menguábales harina.         20

Si les decían los ángeles   de bien una razón,
ciento decían los otros   malas, que buenas non;
los malos a los buenos    tenían en un rincón,
la alma por sus pecados     no salían de prisión.

Levantándose, un ángel    dijo: “Yo soy testigo,        25
verdad es, no mentira,   esto que ahora os digo:
el cuerpo que traía  esta alma consigo
fue de Santa María   buen vasallo y amigo.

Siempre la mencionaba       al yantar y a la cena,
decíale tres palabras:    Ave, gratia plena.            30
Boca por que salía     tan santa cantilena
no merecía yacer     en tan mala cadena”.

Luego que este nombre    de la Santa Reina
oyeron los demonios,   salieron tan aína,
derramáronse todos   como una neblina,                  35
desampararon todos    a esa alma mezquina.

Los ángeles la vieron   quedar desamparada,
de manos y de pies     con sogas bien atada,
estaba como oveja     cuando yace enzarzada:
fueron y la llevaron  junto con su majada.              40



                                                             12
Nombre tan adonado,      lleno de virtud tanta,
y que a los enemigos    los segunda y espanta,
no nos debe doler   ni lengua ni garganta
que no digamos todos:      Salve, Regina sancta.


TRABAJEMOS EL TEXTO

   1. ¿Qué vicio caracteriza al protagonista del relato? Señala los versos en los
      que se describe. ¿Tiene alguna virtud? ¿En qué parte se explica?




   2. ¿Qué ocurre con el alma del labrador cuando este muere?




   3. ¿Qué palabra/s es/son la clave para resolver el conflicto?



   4. Señala los versos en los que se recoge la lección moral del relato.


   5. Localiza en el poema las siguientes partes de la narración: presentación del
      protagonista, conflicto, desenlace y enseñanza final.

   6. Señala el tipo de estrofa: métrica y rima.




MILAGRO III

El clérigo y la flor

De un clérigo leemos        que era de sesos ido,
y en los vicios del siglo     fieramente embebido;
pero aunque era loco        tenía un buen sentido:
amaba a la Gloriosa        de corazón cumplido.
Como quiera que fuese          al mal acostumbrado,           5
en saludarla siempre        era bien acordado;
y no iría a la iglesia,    ni a otro mandado
sin que antes su nombre         no hubiera aclamado.
Decir no lo sabría      por qué causa o razón
(nosotros no sabemos         si se lo buscó o non)          10
dieron sus amigos        asalto a este varón


                                                                            13
y hubieron de matarlo,        deles Dios su perdón.
Los hombres de la villa,        y hasta sus compañeros,
que de lo que pasó       no estaban muy certeros,
afuera de la villa,    entre unos riberos                      15
se fueron a enterrarlo,       mas no entre los diezmeros.
Pesole a la Gloriosa     por este enterramiento,
Porque yacía su siervo        fuera de su convento;
apareciose a un clérigo        de buen entendimiento
y le dijo que hicieron      un yerro muy violento.             20
Ya hacía treinta días     que estaba soterrado:
en término tan luengo         podía ser dañado;
dijo Santa María:     “Es gran desaguisado
que yazga mi notario        de aquí tan apartado.
Te mando que lo digas:         di que mi cancelario             25
no merecía ser      echado del sagrario;
diles que no lo dejen      allí otro treintenario
y que con los demás        lo lleven al osario”.
Preguntole el clérigo      que yacía atormentado:
“¿Quién eres tú que me hablas?           Dime quién me han mandado, 30
que cuando dé el mensaje,           me será demandado
quién es el querelloso,       o quién el soterrado”.
Díjole la Gloriosa:    “Yo soy Santa María,
madre de Jesucristo       que mamó leche mía;
el que habéis apartado         de vuestra compañía               35
por cancelario mío      con honra lo tenía.
El que habéis soterrado         lejos del cementerio
y a quien no habéis querido          hacerle ministerio
es quien me mueve a hacerte            todo este reguncerio:
si no lo cumples bien,       corres peligro serio”.             40
Lo que la dueña dijo      fue pronto ejecutado:
abrieron el sepulcro      como lo había ordenado
y vieron un milagro      no simple, y sí doblado;
este milagro doble      fue luego bien notado.
Salía de su boca,     muy hermosa, una flor,                    45
de muy grande hermosura,            de muy fresco color,
henchía toda la plaza       con su sabroso olor,
que no sentían del cuerpo          ni un punto de hedor.
Le encontraron la lengua          tan fresca, y tan sana
como se ve la carne       de la hermosa manzana:                50
no la tenía más fresca       cuando a la meridiana
se sentaba él hablando         en medio la quintana.
Vieron que esto pasó        gracias a la Gloriosa,
porque otro no podría        hacer tamaña cosa:
trasladaron el cuerpo,       cantando Specïosa,                  55
más cerca de la iglesia        a tumba más preciosa.
Todo hombre del mundo            hará gran cortesía
si hiciere su servicio    a la Virgo María:
mientras vivo estuviere,         verá placentería,
y salvará su alma      al postrimero día.                      60




                                                                         14
TEXTO 5
El libro de Buen Amor

Prólogo
Tras asegurar que ha escrito el libro para que, mostrando el mal, se aparten de él
los que deseen ser virtuosos, continúa...

Pero, como es humano pecar, si algunos -lo cual no aconsejo- desean usar del loco
amor, aquí hallarán algunas maneras para ello.

Fábula sobre el poder que tiene el dinero
Mucho hace el dinero, mucho se ha de amar,
convierte al torpe en bueno y hombre respetable,
hace correr al cojo y al mudo hace hablar,
el que no tiene manos dinero quiere atrapar. [...]
Yo vi en la corte de Roma, donde está la santidad,                     5
que todos se inclinaban ante el dinero,
le hacen grandes honras y gran solemnidad,
todos se arrodillan ante él como ante el Crucifijo.
Hacía muchos priores, obispos y abades,
arzobispos y doctores, patriarcas, autoridades,                        10
a muchos clérigos necios les daba dignidades,
volvía la verdad mentiras y las mentiras verdades. [...]
El dinero rompe las cadenas dañosas,
libra de cepos y grillos y prisiones peligrosas,
al que no da dinero le ponen las esposas,                              15
en todo el mundo hace cosas asombrosas. [...]
En resumen te lo digo y entiéndelo cabal,
el dinero es del mundo un gran perturbador,
en señor vuelve al siervo y al señor en servidor,
todas las cosas del mundo se hacen por su amor.                        20

Consejos de don Amor
Don Amor se aparece al Arcipreste y le aconseja qué debe hacer para enamorar:
tiene que regalar a las damas, no ha de ser perezoso, ni cobarde, ni bebedor. Pero
también necesita la ayuda de una de esas viejas

que van por las iglesias y saben las callejas [...]

Toma una de esas viejas que se hacen herberas1,
que andan de casa en casa y se llaman parteras;
con afeites2 y polvos y con alcoholeras3
engañan a las mozas y las ciegan de veras.

   1.   herberas: herboristas (con hierbas hacían filtros de amor)
   2.   afeites: cosméticos
   3.   alcoholeras: vasijas para alcohol, palabra esta que entonces designaba el polvo negro de
        antimonio para párpados y pestañas.

Los amores de don Melón y doña Endrina
Juan Ruiz, convertido en don Melón de la Huerta, ha visto a la viudita doña Endrina
en una plaza y se ha enamorado de ella.

¡Ay Dios! ¡Quán fermosa viene doña Endrina porla plaça!
¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garça!
¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandança!
Con saetas de amor fiere cuando los sus ojos alça.



                                                                                         15
Planto de Trotaconventos

Muerte, al que tú golpeas, te lo llevas cruel,
al rico como al pobre, al santo y al infiel,
a todos los igualas al más bajo nivel,
por papas y por reyes no das ni un cascabel. [...]

Dejas el cuerpo yerto al gusano en la huesa1,
el alma que lo puebla te la llevas de priesa,
no está el hombre seguro de tu llegada aviesa2.
¡Al hablar de ti, Muerte, el horror me atraviesa! [...]

Haces al que era rico yacer en gran pobreza:
no guarda ni una miaja de toda su riqueza;
el que, vivo, era bueno y con mucha nobleza,
vil, hediondo es muerto, despreciable vileza.

No hay en el mundo libro ni tratado ni carta,
hombre sabio ni necio que de ti bien departa3,
en el mundo no hay cosa que de ti bien se parta,
salvo el cuervo negro que de muertos se harta. [...]

¡Ay mi Trotaconventos, mi leal verdadera!
Muchos te seguían viva; muerta, yaces señera4.
¿Dónde te me han llevado? No sé cosa certera:
¡no vuelve con noticias quien anda esta carrera5!

1. huesa: fosa, tumba      2. aviesa: traicionera   3. departa: hable   4. señera: sola
5. carrera: camino (el que lleva a la muerte)




TEXTO 6
El conde Lucanor, de don Juan Manuel.

                           CUENTO XIII
              Lo que sucedió a un hombre que cazaba perdices

       Hablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, y díjole así:
                -Patronio, algunas personas muy importantes, y también otras que
no                    lo son tanto, me hacen daño a veces en mi hacienda o en mis
vasallos y,                   cuando me ven, me dicen que les pesa mucho y que lo
hicieron obligados
5           por la necesidad y porque no podían en aquel momento hacer otra cosa.
                      Como quiero saber qué conducta seguir cuando tales cosas me
sucedan, os                   ruego me digáis qué pensáis de esto.
        -Señor conde –dijo Patronio-, un hombre puso redes a las perdices y, cuando
       cayeron, se llegó a ellas y, conforme las iba sacando, las mataba a todas.
10     Mientras hacía esto le daba el viento en la cara con tanta fuerza que le hacía
       llorar. Una de las perdices que aún estaba viva empezó a decir a las que
       quedaban dentro de la red:
          -Ved, amigas, lo que hace este hombre, que, aunque nos mata, nos
       compadece y llora por eso.




                                                                                          16
15       Otra perdiz, que por ser más sabia que la que hablaba no cayó en la red, le
        dijo desde fuera:
           -Amiga, mucho le agradezco a Dios el haberme guardado, como le ruego
        haga en adelante, no sólo conmigo, sino con todas mis amigas, del que
        quiere matarme o hacerme daño y simula sentirlo.
20         Vos, señor conde Lucanor, guardaos siempre del que os perjudica y dice
        que le pesa; pero si alguien os perjudicara involuntariamente y el daño o
        pérdida no fuera mucho y esa persona os hubiera ayudado en otra ocasión o
        hecho algún servicio, yo os aconsejo que en este caso disimuléis, siempre
        que ello no se repita tan a menudo que os desprestigie o lesione mucho
25      vuestros intereses. De otra manera, debéis protestar con tal energía que
        vuestra hacienda y vuestra honra queden a salvo.
          El conde tuvo por buen consejo este que le daba Patronio, lo puso en
        práctica y le fue muy bien. Viendo don Juan que este cuento era muy bueno,
        lo mandó poner en este libro y escribió unos versos que dicen así:
30                  Procúrate siempre muy bien guardar
                     del que al hacerte mal muestra pesar.



PREGUNTAS

     1. Señala las partes del texto:
        . planteamiento
        . problema
        . cuento
        . lección moral.

     2. ¿De qué tema trata la narración?


     3. Compara el didactismo de Berceo y el de don Juan Manuel. ¿En qué difieren?




                                                                               17
2. S. XV. EL PRERRENACIMIENTO
     En este momento, la sociedad medieval entra en crisis. Se ha culminado la
expansión de los reinos cristianos. Surgen entonces las pequeñas cortes que gustan
del lujo y el refinamiento, de la música y de la poesía.
     Junto a ellas, una burguesía mercantil cada vez más fuerte y poderosa rompe
con el sistema estamental del feudalismo, ya en completa decadencia, y propicia el
esplendor de las ciudades. Este mundo de transición es el que se verá representado
en las Coplas a la muerte de su padre y en La Celestina (1499), de Fernando
de Rojas..
     Hacia finales del siglo XV, nace una valoración de lo tradicional, que trae como
consecuencia la recopilación de canciones líricas y de romances anónimos; estos
últimos conforman el Romancero viejo.



LITERATURA DEL SIGLO XV
  La literatura castellana del siglo XV refleja la transición de la Edad Media hacia el
Renacimiento.

       A. LA LÍRICA
  En el siglo XV, la lírica castellana alcanzó un momento de esplendor, con Jorge
Manrique, representante de la lírica culta, y con el prestigio de los romances y las
canciones de tipo tradicional.

A.1. LA POESÍA CULTA. LOS CANCIONEROS
  La lírica culta cortesana del siglo XV ha quedado recogida en los Cancioneros, que
tratan sobre temas muy variados: amor, sátira, conceptoss morales…



A.2. Jorge Manrique. LAS COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE
   Jorge Manrique, noble castellano, fue un buen poeta de cancionero. Su figura en-
carna el ideal cortesano, la valentía en el combate y la habilidad en las letras. Com-
puso las Coplas a la muerte de su padre a raíz de la muerte de éste; el poema es,
sin embargo, algo más que una elegía, una composición que expresa dolor.

Características:

       •   Tema: la muerte, tema muy frecuente en la Edad Media (perspectiva
           cristiana: liberación), relacionada con la fugacidad de la vida “tempus fu-
           git”. La novedad que aporta Manrique respecto a este tema, tan tratado
           anteriormente, es la visión serena que se tiene sobre la muerte, ya que
           está exenta de cualquier tono macabro y desagradable; lo habitual era
           presentarla como un personaje terrorífico (un esqueleto con una guada-
           ña) que iguala a todos ante su poder.

       •   Estructura: el poema consta de cuarenta estrofas de doce versos: las
           coplas de pie quebrado, formadas por una sextilla doble de versos de
           ocho y cuatro sílabas. Su esquema métrico es 8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c, 8d,
           8e, 4f, 8d, 8e, 4f.



                                                                                 18
•   La obra se organiza en tres partes:

                      a) Reflexión sobre la fugacidad de la vida y la certeza de la
                         muerte. Ambos motivos van ligados a la reflexión sobre la
                         vanidad de las cosas terrenales.

                      b) Evocación emotiva y nostálgica del pasado, ya desapareci-
                         do, a través de las interrogaciones: ¿qué fue de…? O ¿qué
                         se hizo de …?, fórmulas que recogen el tópico literario “ubi
                         sunt”, ¿dónde están?

                      c) Individualización entorno a la figura del padre, presentado
                         por sus virtudes y hazañas, su resignación cristiana y su
                         serenidad ante la llegada de la muerte.

   •   Estilo: sencillo, la naturalidad del lenguaje contrasta con la gravedad del
       tema.

   •   Significación: la obra de Jorge Manrique recoge la sensibilidad del final de
       la Edad Media, mientras que la figura de su padre, el protagonista, encarna
       las virtudes caballerescas y cristianas medievales. La obra refleja las contra-
       dicciones de la época cuando expresa la tensión entre la concepción cristia-
       na medieval y una nueva sensibilidad, más receptiva a la belleza de la vida.
       Además, el poema muestra otros rasgos prerrenacentistas, como la valora-
       ción de la fama, que permite vivir en la memoria de generaciones futuras y
       la delicadeza y elegancia con la que trata el tema de la muerte.



A.3. EL ROMANCERO
  El prestigio de los romances va unido a la valoración de lo tradicional, que nace
hacia finales del siglo XV. Se recopilan las canciones líricas tradicionales y los ro-
mances. En los siglos XVI y XVII se confeccionaran las colecciones de romances: los
romanceros.

  Según su origen, se distinguen entre romances viejos y nuevos. Los romances
viejos son los romances anónimos que se transmiten oralmente, mientras que los
romances nuevos o artísticos son las composiciones hechas por autores conocidos a
imitación de los anteriores.

Características del romance:

   •   Composición lírico-narrativa, creada para ser cantada, formada por versos
       octosílabos que riman en asonante en los pares, mientras quedan sueltos los
       impares (8-, 8a, 8-, 8a).

   •   Cuenta una pequeña historia combinando recursos propios de la lírica (len-
       guaje emotivo, exclamaciones, interrogaciones, repeticiones…) y la épica
       (lenguaje arcaizante, apelaciones al público, cambio en el punto de vista na-
       rrativo…).

   •   Tiene un carácter fragmentario; va a lo esencial, sin introducciones, y suele
       acabar de forma abrupta.

   •   El estilo es sencillo; el tono es ágil, intenso y emotivo.

   •   Tipos de romances según el tema que tratan: épico-históricos, líricos y nove-
       lescos (de amor, muerte, soledad…).


                                                                                19
B. EL TEATRO
   El teatro, que, en la Edad Media, adoptó las formas de farsas juglarescas y re-
presentaciones religiosas, es el género que menos se desarrolla en esta época.
En el siglo XV surge un teatro para ser leído, a imitación de la comedia humanís-
tica italiana, modalidad a la que pertenece La Celestina.

La celestina, de Fernando de Rojas

  Fernando de Rojas, converso, vivió en diferentes ciudades castellanas a finales
del siglo XV. Representa el escritor moderno, universitario y urbano, que no pro-
cede de la aristocracia ni de la cultura eclesiástica.

   El libro, La Celestina, apareció en 1499, sin el nombre del autor. En 1502 se
publicó una edición ampliada con un prólogo donde el autor advierte a los locos
enamorados los peligros del amor.

Características:

   •   Género literario: es una obra dialogada, comedia humanística, pensada
       para ser leída, no para ser representada. Combina, por tanto, rasgos del
       teatro (la forma dialogada) y de novela (el tono sentimental y psicológi-
       co).

   •   Argumento: el joven y noble Calisto se enamora a primera vista de Meli-
       bea, hija de un gran comerciante, y se declara en ese mismo momento,
       pero la joven lo rechaza. Aconsejado por su criado, acude a la alcahueta
       Celestina para que lo ayude. Ésta, con la complicidad de los criados, a los
       que ha prometido ganancias, consigue con mentiras y hechizos que Meli-
       bea se cite con Calisto. Celestina recibe su recompensa, pero, al no que-
       rer compartirla, muere a manos de los criados. Mientras, Calisto y Meli-
       bea, arrastrados por la pasión amorosa, son sorprendidos en el jardín de
       la joven. El joven muere saltando una tapia y Melibea se suicida.

   •   Personajes: realistas y evolucionan a lo largo de la obra. Todos se dejan
       llevar por las pasiones (amor, codicia…). Sin embargo, los personajes
       comparten un marcado individualismo (rasgo renacentista) y una visión
       del mundo pagana y trágica: no son culpables, sino víctimas de la capri-
       chosa Fortuna que rige sus destinos.

   •   Tema: la obra combina los tres temas del momento: fortuna, amor y
       muerte. La fortuna, el azar, mueve a los personajes mediante las pasio-
       nes y los conduce hacia la muerte. El final se presenta como algo inevita-
       ble, lo que aumenta el tono trágico de la obra.

   •   Intención: moralizadora, como en la literatura medieval, ya que presen-
       ta la muerte de los personajes como un castigo divino por su rebelión
       contra las normas morales de la época. No obstante, aparecen otros as-
       pectos en el texto que reflejan la influencia renacentista y el pesimismo
       del siglo XV: el individualismo de los personajes, la visión pagana y el
       sentido trágico, la sensualidad de ciertas escenas y la inclusión de un sui-
       cidio que no se condena.

   •   Estilo: en general, cada personaje habla como le corresponde desde una
       perspectiva realista. Por ejemplo, la clase alta -Calisto, Melibea y su pa-
       dre- refleja el habla culta de la época; los criados y las prostitutas, en
       cambio, usan el habla viva de la calle, espontánea y coloquial. Celestina
       es el personaje que fluctúa entre esos ambientes y se adapta con gran
       facilidad a las diferentes situaciones: es retórica con Calisto y emplea el
       lenguaje popular con sus compañeras y criados.


                                                                             20
Bien, recapitulemos…

1.1. ¿Quién es el autor de las Coplas a la muerte de su padre? (no nos limitemos a
su nombre, por favor)




1.2. Analicemos el título de las Coplas. Por una parte, ¿por qué se llaman “coplas”?



1.3. Continuemos con el título. Las Coplas no se refieren exclusivamente al padre
del autor; en ellas se tratan dos temas más que, según la terminología de los
tópicos literarios, conocemos como tempus fugit y ubi sunt? Defínelos con tus
propias palabras (seguro que puedes) y relaciona las coplas que te ofrecemos en el
TEXTO 7 con los tres bloques temáticos de la obra.




1.4. Hemos afirmado que las Coplas suponen una transición entre la Edad Media y
el Renacimiento. Averigua qué elemento temático nuevo introduce dicha obra.




1.5. Ídem La Celestina.




1.6. ¿A qué género literario pertenece La Celestina?

1.7. El título de La Celestina no ha sido siempre el mismo. Justifica los cambios que
sufrió.



1.8.   Si hay un Romancero viejo, ¿hay uno “nuevo”? Si es así, ¿en qué se
       diferencian?




                                                                               21
TEXTO 7
Coplas a la muerte de su padre de Jorge de Manrique

Recuerde el alma dormida,                      Nuestras vidas son los ríos     25
avive el seso y despierte                      que van a dar en la mar,
contemplando                                   que es el morir;
cómo se pasa la vida,                          allí van los señoríos
cómo se viene la muerte         5              derechos a se acabar
tan callando,                                   y consumir;                       30
cuán presto se va el placer,                   allí los ríos caudales,
cómo, después de acordado,                     allí los otros medianos
da dolor;                                      y más chicos,
cómo, a nuestro parecer,       10              y llegados, son iguales
cualquiera tiempo pasado                       los que viven por sus manos     35
fue mejor.                                     y los ricos.


Este mundo es el camino                 ¿Qué se hizo el rey don Juan?
para el otro, que es morada     50      Los infantes de Aragón
sin pesar;                              ¿qué se hicieron?
mas cumple tener buen tino              ¿Qué fue de tanto galán,
para andar esta jornada                 qué fue de tanta invención       185
sin errar.                              como trajeron?
Partimos cuando nacemos,        55      Las justas y los torneos,
andamos mientras vivimos,               paramentos, bordaduras
y llegamos                              y cimeras,
al tiempo que fenecemos;                ¿fueron sino devaneos?          190
así que cuando morimos                  ¿qué fueron sino verduras
descansamos.                            de las eras?


Después de puesta la vida       385     “No se os haga tan amarga
tantas veces por su ley                 la batalla temerosa              410
al tablero;                             que esperáis,
después de tan bien servida             pues otra vida más larga
la corona de su rey                     de la fama glorïosa
verdadero:                      390     acá dejáis,
después de tanta hazaña                 (aunque esta vida de honor       415
a que no puede bastar                   tampoco no es eternal
cuenta cierta,                          ni verdadera);
en la su villa de Ocaña                 mas, con todo, es muy mejor
vino la muerte a llamar         395     que la otra temporal
a su puerta,                            perecedera.”


¿COMENTAMOS?

   1. Resume las siguientes coplas: versos 1-12, versos 25-36.




   2. Señala las expresiones contrapuestas (antónimos y paralelismos) que
      aparecen en la primera copla.




                                                                             22
3. Indica con qué conceptos se relaciona la muerte.


    4. Confecciona el esquema métrico de la primera copla.


    5. Haz una lista de elementos que se relacionan con la vida.



    6. Indica el nombre que reciben las composiciones como las coplas, escritas a
        raíz de la muerte de una persona.




TEXTO 8
La Celestina de Fernando de Rojas

Una edición falsificada antigua situaba el encuentro de los jóvenes en el jardín de
Melibea, donde Calisto había entrado persiguiendo su halcón. Pero se sospecha que
Rojas imaginó que tal encuentro se produce en el interior de un templo, como
ocurre en otras obras medievales; ello explica las referencias semiblasfemas de
Calisto y las hipérboles sacras (tan corrientes, por otra parte, en la retórica amorosa
del siglo XV).

CALISTO.-En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
MELIBEA.- ¿En qué, Calisto?
CAL.- En dar poder a natura que de tan perfeta hermosura te dotase y facer a mi
inmérito* tanta merced que verte alcanzase, y en tan conveniente lugar, que mi
secreto dolor manifestarte pudiese. Sin dubda incomparablemente es mayor tal
galardón* que el servicio, sacrificio, devoción y obras pías que por este lugar
alcanzar tengo yo a Dios ofrecido. ¿Quién vido* en esta vida cuerpo glorificado* de
ningún hombre, como agora el mío? Por cierto los gloriosos santos, que se deleitan
en la visión divina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo*. Mas ¡oh
triste! Que en esto diferimos*: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer
de tal bienaventuranza y yo mixto* me alegro con recelo del esquivo tormento que
tu ausencia me ha de causar*.
MELIB.- ¿Por gran premio* tienes esto, Calisto?
CAL.- Téngolo por tanto en verdad que, si Dios me diese en el cielo la silla sobre
sus santos, no lo ternía* por tanta felicidad.
MELIB.- Pues aún más igual* galardón te daré yo, si perseveras.
CAL.- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis
oído!
MELIB.- Más desventuradas de que* me acabes de oír. Porque la paga será tan fiera
cual la merece tu loco atrevimiento. Y el intento* de tus palabras ha seído* como de
ingenio*de tal hombre como tú, haber de salir para se perder en la virtud de tal
mujer como yo.¡Vete! ¡Vete de ahí, torpe! Que no puede mi paciencia tolerar que
haya subido en corazón humano* conmigo el ilícito amor comunicar su deleite*.
CAL.- Iré como aquél contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio*
con odio cruel.
inmérito - no merecedor.
galardón (y, más adelante, premio) – tiene claras connotaciones sexuales.
vido – vio.
cuerpo glorificado – es el cuerpo de los justos en el cielo tras la resurrección de la carne.
el acatamiento tuyo – la contemplación de ti.
diferimos - nos diferenciamos.
mixto - mixto, con mezcla de cuerpo y alma, opuesto a `puramente` de los gloriosos santos, más arriba.
causar - Calisto se alegra de lo esquivo del amor al que se enfrenta, en clara muestra del carácter
paradójico del amor cortés. Nótese la insistencia de Calisto en los términos relativos al prototipo



                                                                                                23
cortesano: "inmérito de tanta merced", "secreto dolor", "galardón". "servicio", "devoción", "visión divina",
"acatamiento tuyo"...
premio - tanto premio como galardón contienen veladas connotaciones sexuales.
ternía - "tendría".
igual – constante.
de que - expresión temporal de uso popular equivalente a "cuando" o "tan pronto como".
intento - intención.
seído - sido.
ingenio - Esencia del individuo, lo que hay de peculiar y de único en la persona, su cacumen e intuición.
Palabra, al mismo tiempo, de suma ambigüedad en su contexto, que también significa aparato de
guerra, para ofender y defenderse (posibles connotaciones sexuales).
subido en corazón humano - Expresión heredera del sentido latino del verbo subire, es decir, deslizarse
furtiva y ocultamente. La Melibea de Calisto, por tanto, se refiere al desasosiego que la embarga, el que
le produce el ilícito amor que se ha deslizado furtivamente en su corazón humano.
deleite – “el deseo de compartir conmigo su loco amor”.
estudio - afán, aplicación, encono.




 El mancebo, así rechazado, comunica sus cuitas con
el criado Sempronio; éste le propone que pida ayuda
a Celestina, maestra en vencer la resistencia de las
mujeres. Otro criado de Calisto, Pármeno, previene a
su señor contra ella.

CAL.- Y tú ¿Cómo lo sabes y la conoces?
PARM.- Saberlo has. Días grandes* son pasados que
mi madre, mujer pobre, moraba en su vecindad, la
cual, rogada por esta Celestina, me dio a ella por
sirviente; aunque ella no me conoce, por lo poco que
la serví y por la mudanza que la edad ha hecho.
CAL- ¿De qué la servías?
PARM.- Señor, iba a la plaza y traíale de comer y acompañábala; suplía en aquellos
menesteres que mi tierna fuerza bastaba. Pero de aquel poco tiempo que la serví,
recogía la nueva memoria lo que la vejez no ha podido quitar. Tiene esta buena
dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tenerías*, en la cuesta del río, una
casa apartada, medio caída, poco compuesta y menos abastada*. Ella tenía seis
oficios, conviene saber: labrandera*, perfumera, maestra de facer afeites y de facer
virgos, alcahueta y un poquito hechicera. Era el primer oficio cobertura de los
otros, so color del cual muchas mozas destas sirvientes entraban en su casa a
labrarse* y a labrar camisas y gorgueras* y otras muchas cosas. Ninguna venía sin
torrezno*, trigo, harina o jarro de vino y de las otras provisiones que podían a sus
amas furtar. Y aún otros furtillos de más cualidad allí se encubrían.


Días grandes – muchos días.
tenerías - talleres donde se curten y trabajan las pieles.
abastada – abastecida.
labrandera – bordadora.
labrarse - el sentido de "coserse" o componer virgos no estaría descabellado.
gorguera - adorno del cuello, hecho de lienzo plegado.
torrezno - pedazo de tocino frito o para freír.




Pero la resistencia de Pármeno a que su amo se relacione con Celestina es vencida
por ésta y por Sempronio, que se ponen de acuerdo para explotar a Calisto. La
vieja, ya su tercera, se entrevista con Melibea. Comienza a hablar con ella tratando
de inspirarle lástima por ser vieja.

CEL.- A la mi fe*, la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de
pensamientos*, amiga de rencllas, congoja continua, llaga incurable, mancilla* de lo
pasado, pena de lo presente, cuidado* triste de lo porvenir, vecina de la muerte,


                                                                                                    24
choza sin rama*, que se llueve por cada parte, cayado de mimbre, que con poca
carga se doblega.
MEL.- ¿Por qué dices, madre, tanto mal de lo que todo el mundo con tan eficacia
gozar y ver desean?
CEL.- Desean harto mal para sí, desean harto trabajo. Desean llegar allá, porque
llegando viven y el vivir es dulce y viviendo envejecen. Así que el niño desea ser
mozo y el mozo viejo y el viejo, más; aunque con dolor. Todo por vivir. Porque como
dicen, viva la gallina con su pepita*. Pero ¿quién te podría contar, señora, sus
daños, sus inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados, sus enfermedades, su frío, su
calor, su descontentamiento, su rencilla, su pesadumbre, aquel arrugar de cara,
aquel mudar de cabellos su primera y fresca color, aquel poco oír, aquel debilitado
ver, puestos los ojos a la sombra*, aquel hundimiento de boca, aquel caer de
dientes, aquel carecer de fuerza, aquel flaco andar, aquel espacioso comer? Pues
¡ay, ay, señora!, si lo dicho viene acompañado de pobreza, allí verás callar todos los
otros trabajos, cuando sobra la gana y falta la provisión; ¡que jamás sentí peor
ahíto* que de hambre!

A la mi fe – A fe mía.
pensamientos – ideas tristes.
mancilla – vergüenza.
cuidado – preocupación.
rama – techo. El tema de la vejez como antesala de la muerte y cúmulo de enfermedades es de gran
tradición literaria y, por tanto, origen de gran cantidad de expresiones estereotipadas.
viva la gallina con su pepita – viva la gallina aunque esté enferma. La “pepita” es una enfermedad de la
lengua de las gallinas que les impide cacarear.
puestos los ojos a la sombra – porque se hunden en las cuencas.
ahíto - indigestión, empacho.



    1. La intervención de Sempronio cumple la función de presentar al personaje
       de Celestina. Elabora una lista de rasgos psicológicos que caracterizan a
       Celestina, según el texto.




    2. En las obras dialogadas, los personajes se nos van dando a conocer a través
       de sus intervenciones. Aquí, la manera de expresarse de Calisto nos dice
       algo de su carácter. ¿Qué se puede deducir sobre Calisto a partir de esta
       escena?




 En la primera entrevista que tiene con Melibea, Celestina actúa de tal manera que
consigue que la joven la cite para el día siguiente. La alcahueta ha dicho a Melibea
que hay alguien que necesita la ayuda de la joven.

MELIB.: Pide lo que querrás, sea para quien fuere.
CEL.: ¡Doncella graciosa y de alto linaje! Tu suave fabla e alegre gesto, junto con el
aparejo de liberalidad que muestras con esta pobre vieja, me dan osadía a te lo
decir. Yo dejo un enfermo a la muerte, que con sola una palabra de tu noble boca



                                                                                                 25
salida, que le lleve metida en mi seno, tiene por fe que sanará, según la mucha
devoción que tiene en tu gentileza.[…]
MELIB.: Por Dios, sin más dilatar, me digas quién en ese doliente, que de mal tan
perplejo se siente, que su pasión e remedio salen de una misma fuente.
CEL.: Bien ternás, señora, noticia en esta ciudad de un caballero mancebo,
gentilhombre de clara sangre, que llaman Calisto.
MELIB.: ¡Ya, ya, ya! Buena vieja, no me digas más, no pases adelante. ¿Ese es el
doliente por quién has fecho tantas premisas en tu demanda? ¿Por quién has venido
a buscar la muerte para ti? ¿Por quién has dado tan dañosos pasos, desvergonzada
barbuda? ¿Qué siente ese perdido, que con tanta pasión vienes? De locura será su
mal. ¿Qué te parece?

Celestina explica que Calisto necesita una oración conocida por Melibea para sanar
un dolor de muelas.

MELIB.: ¡Oh cuánto me pesa con la falta de mi paciencia! Porque siendo él ignorante
e tú inocente, habéis padecido las alteraciones de mi airada lengua. Pero la mucha
razón me reliena de culpa, la cual tu habla sospechosa causó. En pago de tu buen
sofrimento, quiero complir tu demanda e darte luego mi cordón. E porque para
escribir la oración no habrá tiempo sin que venga mi madre, si esto no bastare, ven
mañana por ella muy secretamente.
LUCR.: (Aparte.) ¡Ya, ya, perdida es mi ama! ¿Secretamente quiere que venga
Celestina? ¡Fraude hay! ¡Más le querrá dar que lo dicho!
MELIB.: ¿Qué dices, Lucrecia?
LUCR.: Señora, que baste lo dicho; que es tarde.
MELIB.: Pues, madre, no le des parte de lo que pasó a ese caballero, porque no me
tenga por cruel o arrebatada o deshonesta.
LUCR.: (Aparte.) No miento yo, que ¡mal va este fecho!




TEXTO 9
ROMANCERO VIEJO
Romance de Abenámar y el rey don Juan
- ¡ Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había !
Estaba la mar en calma,           5
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
- No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida.         10
- Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿ Qué castillos son aquéllos ?
¡ Altos son y relucían !
- El Alhambra era, señor,         15
y la otra, la mezquita;
los otros, los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba,
cien doblas ganaba al día,        20
y el día que no los labra
otras tantas se perdía;


                                                                             26
desque los tuvo labrados,
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales                25
al rey de Andalucía.
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro Generalife,
huerta que par no tenía.                   30
   Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
- Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
darete en arras* y dote                            35
a Córdoba y a Sevilla.
- Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.                         40
   Hablara allí el rey don Juan,
estas palabras decía:
- Échenme acá mis lombardas*
doña Sancha y doña Elvira;
tiraremos a lo alto,                       45
lo bajo ello se daría.
El combate era tan fuerte
que grande temor ponía.

arras - cosa que se da como prenda o señal en algún contrato o concierto.
lombarda - cañón antiguo de gran calibre.




El romance del prisionero

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria                  5
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;                  10
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;                    15
dele Dios mal galardón.




                                                                            27
Romance de doña Alda

En París está doña Alda, -- la esposa de don Roldán,
trescientas damas con ella -- para la acompañar:
todas visten un vestido, -- todas calzan un calzar,
todas comen a una mesa, -- todas comían de un pan,
sino era doña Alda -- que era la mayoral*;                                               5
las ciento hilaban oro, -- las ciento tejen cendal*,
las ciento tañen instrumentos -- para doña Alda holgar*.
Al son de los instrumentos -- doña Alda adormido se ha,
ensoñado había un sueño, -- un sueño de gran pesar.
Recordó* despavorida -- y con un pavor muy grande,                                       10
los gritos daba tan grandes -- que se oían en la ciudad.
- ¿ Qué es aquesto, mi señora? -- ¿ quién es el que os hizo mal ?
- Un sueño soñé, doncellas, -- que me ha dado gran pesar:
que me veía en un monte -- en un desierto lugar;
de so* los montes muy altos -- un azor* vide volar,                                      15
tras dél viene una aguililla -- que lo ahinca* muy mal.
El azor con grande cuita, -- metiose so mi brial*,
el aguililla con grande ira, -- de allí lo iba a sacar;
con las uñas lo despluma, -- con el pico lo deshace.
Allí habló su camarera, -- bien oiréis lo que dirá:                                      20
- Aquese sueño, señora, -- bien os lo entiendo soltar:
el azor es vuestro esposo -- que viene de allén* la mar,
el águila sodes* vos, -- con la cual ha de casar,
aquel monte es la iglesia -- donde os han de velar.
- Si es así, mi camarera, -- bien te lo entiendo pagar.                                  25
Otro día de mañana -- cartas de fuera le traen;
tintas venían por dentro, -- de fuera escritas con sangre,
que su Roldán era muerto -- en la caza de Roncesvalles.

mayoral -superior de una comunidad.
cendal - tela de seda o lino muy delgada y transparente.
holgar – distraer.
Recordó – despertó.
so - bajo, debajo de.
azor - ave rapaz diurna, como de medio metro de largo, por encima de color negro y por el vientre
blanca con manchas negras. Tiene alas y pico negros, cola cenicienta, manchada de blanco, y tarsos
amarillos.
ahinca - persigue con ahínco y eficacia
brial - vestido de seda o tela rica que usaban las mujeres.
allén - más allá de, de la parte de allá de.
sodes – sois.




El enamorado y la muerte

Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,                      5
muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado, mi vida?
las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.                            10
-No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
-¡Ay, Muerte tan rigurosa,


                                                                                             28
déjame vivir un día!
-Un día no puede ser,                                    15
un hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.                                  20
-¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
-¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,                          25
mi madre no está dormida.
-Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando:
junto a ti, vida sería.                              30
-Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare                          35
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
-Vamos, al enamorado,
que la hora ya está cumplida.                        40



Romance de una morilla

Yo m’era mora Moraima,
morilla d’un bel catar*;
cristiano vino a mi puerta,
cuitada, por me engañar.
Hablome en algarabía,                                5
como aquel que la bien sabe:
“Abrasme las puertas, mora,
si* Alá te guarde de mal.”
“Cómo t’abriré*, mezquina,
que no sé quién te serás?”                           10
“Yo soy moro Mazote,
hermano de la tu madre,
que un cristiano dejo muerto;
tras mí viene el alcalde,
si no me abres tú, mi vida,                          15
aquí me verás matar.”
Cuando esto oí, cuitada,
comenceme a levantar,
vistiérame un almejía*;
no hallando mi brial*,                           20
fuérame para la puerta
y abrila de par en par.


*d’un bel catar: de un bello mirar, bonita de ver.
*si: así.
*t’abriré: te abriré.
*almejía: manto pequeño y de tela basta.
*brial: vestido a modo de túnica de tela rica.



                                                              29
Romance del rey moro que perdió Alhama

 Paseábase el rey moro
por la ciudad de Granada
desde la puerta de Elvira
hasta la de Vivarrambla.
  “Ay de mi Alhama!”             5
Cartas le fueron venidas
que Alhama era ganada;
las cartas echó en el fuego,
y al mensajero matara.
  “¡Ay de mi Alhama!”           10
 Descabalga de una mula,
y en un caballo cabalga:
por el Zacatín arriba
subida se había al Alhambra.
  “Ay de mi Alhama!”           15
Como en el Alambra estuvo,
al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas,
sus añafiles* de plata.
  “Ay de mi Alhama!            20
Y que las cajas de guerra
apriesa toquen al arma,
porque lo oigan sus moros,
los de la Vega y Granada.
  “¡Ay de mi Alhama!”          25
Los moros que el son oyeron
que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos
juntando se ha gran batalla.
  “¡Ay de mi Alhama!”          30
Allí habló un moro viejo,
de esta manera hablara:
“¿Para qué nos llamas Rey,
para qué es esta llamada?”
  “¡Ay de mi Alhama!”          35
“Habéis de saber, amigos,
una nueva desdichada;
que cristianos de braveza
ya nos han ganado Alhama”.
  “Ay de mi Alhama!”           40
Allí habló un Alfaqui
de barba crecida y cana:
“Bien se te emplea, buen Rey!
¡Buen Rey, bien se te empleara!”
  “¡Ay de mi Alhama!”          45
“Mataste los Abencerrajes,
que eran la flor de Granada;
cogiste los tornadizos
de Córdoba la nombrada.
  “Ay de mi Alhama!”           50
“Por eso mereces, Rey,
una pena muy doblada;
que te pierdas tú y el reino,
y aquí se pierda Granada.”
  “¡Ay de mi Alhama!”          55

*añafiles: trompetas rectas moriscas.



                                         30
Rosa fresca, rosa fresca
  ¡Rosa fresca, rosa fresca,
tan garrida y con amor,
cuando yo os tuve en mis brazos
no vos supe servir, no,
y agora que os serviría               5
no vos puedo yo haber, no.
“Vuestra fue la culpa, amigo,
vuestra fue, que mía no;
“enviástesme una carta
con un vuestro servidor,             10
“y en lugar de recabdar*,
él dijera otra razón:
“qu’érades casado, amigo,
allá en tierras de León;
“que tenéis mujer hermosa         15
y hijos como una flor.”
“Quien os lo dijo, señora,
no vos dijo verdad, non,
“que yo nunca entré en Castilla,
ni allá en tierras de León,      20
“sino cuando era pequeño
que no sabía d’amor.”

*recabdar: alcanzar con súplicas algo que se desea.




                                                      31
3. EL RENACIMIENTO (S. XVI)
        La primera mitad del siglo está presidida por el reinado de Carlos I, que se
caracteriza por una fuerte proyección internacional: desde la conquista de América
a los intereses europeos del monarca, que es, además, emperador de Alemania.
Sus posesiones en Italia propician el contacto cultural con el Humanismo.
Garcilaso de la Vega (1501?-1536) recogerá la influencia de Francesco Petrarca al
adaptar al castellano la poesía “italianizante”, caracterizada por el uso del
endecasílabo y el heptasílabo para crear poemas que tratan del amor platónico, la
naturaleza idealizada y la mitología.
        Justo a mitad de siglo, se publica una novela de autor desconocido y que
presenta diferencias importantes respecto a la narrativa contemporánea. Se trata
de Lazarillo de Tormes, precedente de la llamada “novela picaresca”, que tendrá
su momento de mayor esplendor en el siglo XVII.
        El sucesor de Carlos I, Felipe II (1556-1598), se convierte en el gran impulsor
de la Contrarreforma, el movimiento religioso católico que contesta a la Reforma
protestante promovida por Lucero. La consecuencia será doble: frente al espíritu
europeísta del reinado anterior, se busca lo autóctono, lo hispánico, por temor a
que lo extranjero ataque la religión. En segundo lugar, va apareciendo una
progresiva espiritualización, presente en todas las artes: la pintura de El Greco, la
literatura ascética de Luis de León o la mística de Teresa de Jesús y Juan de
la Cruz.
        A caballo entre los siglos XVI y XVII, encontramos a Miguel de Cervantes
(1547-1616), cuyos poemas, al estilo de Garcilaso o Luis de León, encontramos
incluidos en sus libros en prosa. Su fama, sin embargo, la debe, en el teatro, a los
entremeses; y en la narrativa, al Quijote.




   El Renacimiento es un movimiento cultural europeo del siglo XVI que se caracteri-
za por el resurgimiento de la cultura clásica. Se inició a finales de la Edad Media en
Italia.

  El término Renacimiento alude al “re-nacer” de los valores del mundo greco-lati-
no, que afectó a todos los aspectos de la cultura, pero especialmente a las humani-
dades: literatura, filosofía y arte.

  El movimiento humanista fue la corriente ideológica en la que se basó la cultura
renacentista. El Humanismo consideraba que el ser humano era el eje del universo,
capaz de controlar y dominar la naturaleza por medio del conocimiento racional
(ANTROPOCENTRISMO). Esa visión, la del intelectual que se interesa por todos los
saberes y se rige por la razón, contrasta con la medieval (TEOCENTRISMO), que
concebía la vida humana como simple camino hacia la vida eterna.

    Los humanistas creían que el ideal antropocéntrico era el mismo que reinaba en
la antigüedad grecolatina, por lo que su modelo en las actividades culturales y cien-
tíficas fue el mundo antiguo; leían, traducían y difundían, pues, a los clásicos (Hora-
cio, Ovidio, Séneca…).

   El reconocimiento de la dignidad del ser humano supuso un cambio de mentali-
dad, una nueva forma de entender la vida y el mundo. Se reinterpretaron algunas
consideraciones medievales, como la brevedad de la vida: para el Humanismo, ésta
será un aliciente para disfrutar el presente y gozar de la juventud (“carpe diem”). El
mundo ya no será un simple lugar de paso para la otra vida, sino un lugar bello y
digno de ser gozado.


                                                                                 32
El modelo ideal de conducta figura en el libro El cortesano de Baltasar de Castiglio-
ne, obra que defiende el cultivo, al mismo tiempo, del dominio de las armas y de las
letras. En la educación del hombre se buscará, entonces, tanto el desarrollo intelec-
tual como el físico.

  La espiritualidad renacentista estuvo marcada por la renovación de la conciencia
religiosa. Se proponía una nueva religiosidad intimista, tolerante y caritativa, aleja-
da de la ostentación que caracterizaba a la Iglesia. Ello explica, en gran medida, la
crisis religiosa que se produjo en la época, concretada en la Reforma luterana y la
Contrarreforma católica, de la que la corona española pasó a ser defensora absolu-
ta.

A. LA ESTÉTICA RENACENTISTA
  El concepto de belleza renacentista sigue el modelo clásico, valora la belleza que
se basa en el equilibrio, la serenidad, la armonía y la elegancia natural.

  El arte renacentista sigue el ideal estético de Aristóteles: frente al didactismo me-
dieval, la función del arte es embellecer la realidad.

  De Platón deriva la idea de que la contemplación de cualquier rasgo de belleza
mejora al ser humano porque lo eleva y acerca a la divinidad. Ésta es la base del
amor platónico que recoge la lírica renacentista.



B. TEMAS DE LA LITERATURA RENACENTISTA

1. El amor: concebido a la manera de Petrarca, máximo representante del Renaci-
miento literario, profundiza en el análisis del sentimiento amoroso. Se trata de un
amor idealizado, inalcanzable; un amor no correspondido y que, por tanto, produce
dolor.

2. La naturaleza: idealizada, embellecida, impregnada de bucolismo.

3. La mitología: la admiración por el mundo clásico hace que la mitología, con su
mundo plagado de dioses, héroes, ninfas, etc., esté presente en un gran número de
composiciones.

4. Tópicos (temas clásicos, recurrentes): Carpe diem (‘aprovecha el momento’) y
beatus ille (‘dichoso aquel’), tomados de Horacio (poeta latino), constituyen una in-
vitación a gozar de los placeres de la juventud y un canto a la vida retirada, respec-
tivamente.



C. LA LITERATURA RENACENTISTA POR GÉNEROS

1. LA LÍRICA RENACENTISTA (1ª MITAD SIGLO XVI)

   •   Culta (escrita en verso castellano, octosílabo, continuación de la del siglo
       XV).

   •   Tradicional (romances y canciones tradicionales).

   •   Italianizante (sigue el modelo de Petrarca, supone una profunda renovación
       de las formas métricas y de los temas. El artífice de tal renovación fue el
       poeta Garcilaso de la Vega).


                                                                                 33
Garcilaso de la Vega

      Fue el modelo perfecto de caballero renacentista: valiente soldado, refinado
   cortesano y excelente poeta.

   1. Obra: destacan sus sonetos y sus églogas.

   2. Métrica y temas: aunque empezó su creación con poemas amorosos en ver-
      so octosílabo, fijó en la poesía castellana los versos italianos (endecasílabos
      y heptasílabos) y las estrofas compuestas en estos versos: sonetos, liras…

       Los temas que trató en esta nueva poesía fueron:

       a) El amor: no correspondido, inalcanzable, pero auténtico y sincero, en
          contraposición a la poesía anterior.

       b) La naturaleza: aparece sobre todo en las églogas, composiciones que tie-
           nen como protagonistas a pastores que cuentan sus penas amorosas en
           una naturaleza idealizada, embellecida.

       c) La mitología: aparecen personajes mitológicos como Dafne, Apolo, nin-
          fas, etc…

   3. Lenguaje y estilo: se caracterizan por la sencillez y la naturalidad, sin afecta-
      ción ni arcaísmos.

         El léxico es de una gran plasticidad; en esta renovación poética es funda-
       mental el epíteto (por ejemplo, verde hierba), que hace más pausado el rit-
       mo de la frase. A partir de Garcilaso, el soneto se consolida como la estrofa
       básica de la poesía culta castellana que llega hasta el siglo XXI.




1. LA LÍRICA RENACENTISTA (2ª MITAD S. XVI)

  Durante la segunda mitad del siglo XVI se produjo un extraordinario desarrollo de
la poesía religiosa. Se trata de las literaturas ascética y mística. La primera da con-
sejos para alcanzar la perfección moral, mientras que la segunda expone vivencias
de personas que han entrado en contacto con la divinidad.



     Fray Luis de León
       La vida de Fray Luis de León refleja el confuso momento que se vivía, las ten-
siones entre las tendencias humanistas y renacentistas frente a la susceptibilidad
religiosa del poder eclesiástico o civil. Fue un fraile agustino, hombre culto, huma-
nista, que enseñó teología en la Universidad de Salamanca. La Inquisición lo conde-
nó por defender la lectura de la Biblia en su lengua original (no a través de las tra-
ducciones latinas y traducir el libro bíblico el Cantar de los Cantares, obra que fue
fundamental para el desarrollo de la mística posterior.



   1. Obra: la mayor parte de su poesía son odas, cantos de alabanza, escritas en
       liras (estrofas que combinan los versos heptasílabos con los endecasílabos),
       siguiendo el modelo introducido por Garcilaso.




                                                                                 34
2. Temas: de tono moral que recuerda a los clásicos (Platón, Virgilio, Horacio).
   Influencia del estoicismo; es decir, el anhelo de la virtud mediante el dominio
   de las pasiones, el ansia de paz espiritual, la alabanza de la vida sencilla en
   el campo frente a las vanidades sociales. Muy conocido es el elogio a la vida
   retirada, que recrea el tópico del Beatus ille, ‘feliz aquel’, a imitación de Ho-
   racio.

3. Estilo: recuerda al de Garcilaso, porque es natural y elegante; su lenguaje
   poético es muy cuidado, aunque huye de la ornamentación innecesaria.




San Juan de la Cruz

   Es el máximo representante de la poesía mística, que trata de los fenómenos,
difícilmente descriptibles, que experimentan “algunos justos”, los místicos, al
entrar el alma, por la oración, y tras las fases de las vías purgativa, iluminativa y
unitiva, en contacto directo con Dios.

1. Obra: Toda su obra es ascético-mística. Sus poemas mayores: Noche oscura
   del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva, van seguidos de comenta-
   rios en prosa, donde el autor explica el sentido de los versos, que resultan
   de difícil, si no ambigua, comprensión.

2. Estilo: El poeta se encuentra con un lenguaje insuficiente para transmitir la
   unión don Dios y, como no puede describirla, la manifiesta a través de sím-
   bolos, metáforas, comparaciones e imágenes del amor humano: amado, no-
   che, ciervo, esposo, esposa… Su poesía es amorosa, de gran intensidad
   emotiva; abundan las exclamaciones, las aliteraciones y las enumeraciones.
   A menudo, para expresar lo inefable, recurre a paradojas y antítesis como,
   por ejemplo, ‘música callada’.




Santa Teresa de Jesús

  Fue carmelita y dedicó su vida a reformar su orden, invadida de corruptelas.
Escribió numerosas obras para dar cuenta de sus experiencias místicas y para
aconsejar a las monjas de sus comunidades reformadas.

  La sencillez y su sinceridad son características de su estilo, tanto en sus obras
en prosa como en verso.




                                                                               35
2. LA NARRATIVA DEL SIGLO XVI

2.1. Novela idealista

   •   Libros de caballerías (modelo caballero épico: guerrero, aventurero).

   •   Novela pastoril (ambiente bucólico, historias amorosas entre pastores).

   •   Bizantina (aventuras,       separaciones    y    encuentros    fortuitos   entre
       enamorados).

   •   Morisca (mundo musulmán idealizado).

   •   Sentimental (relaciones sentimentales idealizadas).




2.2. Novela realista

   Lazarillo de Tormes

   Con esta obra anónima, cuya edición más antigua conservada es de 1554, se ini-
cia la novela picaresca, que representa la corriente realista y crítica del siglo XVI.

   Algunas de las características que hacen del Lazarillo una obra singular son el rea-
lismo, la narración autobiográfica desde la infancia de un protagonista de condición
humildísima, enfrentado a una realidad áspera (hambre, egoísmo, engaños, explo-
tación...) que lo prepara para su deshonra final.




   a) Estructura

  La obra consta de un prólogo y siete tratados. En el prólogo, Lázaro, pregonero en
Toledo, se dirige a un interlocutor desconocido, a quien llama “vuestra merced”, di-
ciéndole que para poder contarle “su caso”, va a narrarle su vida desde el principio.
Los tratados, por su parte, contienen las peripecias del protagonista al servicio de
sus diversos amos.




   b) Tema

  Se trata de la historia de un proceso educativo (?) para la deshonra y la vileza, in-
terpretable como una amarga queja del autor contra una sociedad que impedía salir
de la miseria a los desheredados.

   c) Estilo

  El estilo sencillo de la obra es producto de la tendencia a la naturalidad y simplici-
dad propios del Renacimiento. Lázaro se expresa en una lengua llana como corres-
ponde a su condición social, un rasgo que proporciona mayor verosimilitud a la
obra. Por eso, abundan los refranes y giros populares, la repetición de vocablos, el
uso de diminutivos…




                                                                                  36
Aunque el tono es muchas veces humorístico, late en la obra un hondo pesi-
mismo.

   d) Importancia

  El Lazarillo supone el inicio de la novela moderna. Así, frente a los personajes de
otros relatos de la época –héroes adultos, como caballeros, príncipes, pastores, etc.,
que no evolucionan-, Lázaro es un personaje que se hace a sí mismo desde su in-
fancia; es un protagonista surgido de la pobreza y la miseria que, a fuerza de difíci-
les experiencias, evoluciona progresivamente.




   El Quijote de Miguel de Cervantes

   a) Autor

   Cervantes (1547-1616) escribió poesía, teatro y narrativa. Sin embargo, destaca
por su talento narrativo. Asimiló la tradición novelesca anterior (la novela bizantina,
pastoril, morisca y caballeresca) y marcó nuevos caminos al aclimatar la novela cor-
ta con Las novelas ejemplares (doce narraciones cortas de intención moralizante),
y, sobre todo, a partir del Quijote.



   b) Publicación

   La primera parte del Quijote se publicó en 1605 con el título El ingenioso hidalgo
don Quijote de la Mancha. La segunda parte se publicó en 1615. Su éxito fue total;
inicialmente como obra cómica, aunque, más adelante, obtuvo el reconocimiento
mundial por su gran calidad literaria.



   c) Argumento

    Alonso Quijano, un hidalgo manchego, enloquece de tanto leer libros de caballe-
rías y, con el nombre de don Quijote de la Mancha, se lanza al mundo guiado por los
nobles ideales de los caballeros andantes: deshacer entuertos, reparar afrentas,
proteger a los débiles y merecer a su dama, Dulcinea del Toboso, que solo existe en
su imaginación (en realidad, se ha inspirado en Aldonza Lorenzo, una vulgar aldea-
na). Con una vieja armadura y su flaco caballo Rocinante, es armado caballero en
una ceremonia ridícula en una venta. Comienza sus aventuras liberando a un mu-
chacho que es azotado por su amo; a continuación, unos mercaderes le dan una pa-
liza, un vecino lo recoge y lo lleva maltrecho a su casa.

  Ya restablecido de sus heridas, don Quijote emprende una nueva salida acompa-
ñado de Sancho Panza, un rudo labrador, a quien ha prometido riquezas. Don Quijo-
te corre distintas aventuras en las que deforma sistemáticamente la realidad: imagi-
na enemigos, ofensas y damas que solo existen en su cabeza. Finalmente, sus ami-
gos, el cura y el barbero del pueblo, le hacen creer que ha sido objeto de un encan-
tamiento y lo llevan, enjaulado, de nuevo a su casa.

  En su tercera salida, ya en la segunda parte, don Quijote , sin haber recobrado la
cordura, se encuentra ante situaciones en que ve la realidad tal y como es, y son los
demás personajes quienes se la deforman. Por su parte, Sancho Panza parece con-
tagiado de la locura de su amo y deja entrar en su mente fantasías como, por ejem-



                                                                                 37
plo, ser gobernador de una ínsula. El itinerario aventurero de don Quijote acaba en
Barcelona, en cuyas playas es vencido por el caballero de la Blanca Luna (en reali-
dad, su vecino Sansón Carrasco, disfrazado). Para cumplir con la obligación que le
han impuesto, regresa a su aldea, donde muere tras haber recuperado el juicio.



   d) Intención

  La intención de Cervantes fue atacar los libros de caballerías, a los que considera-
ba amorales porque difundían modelos de comportamiento alejados de la moral
cristiana y absurdos porque describían falsedades y sucesos irreales, además de es-
tar, muchísimos de ellos, mal escritos. No siendo el primer autor que lo intentaba,
Cervantes optó por la crítica más eficaz: la parodia. Todos los elementos típicos de
las novelas de caballerías aparecen ridiculizados. Tras el éxito de su obra, el género
de las novelas de caballerías habrá muerto definitivamente.

       Fuera o no su intención consciente, Cervantes utiliza la locura de su persona-
je para defender la dignidad y la libertad del ser humano a pesar de los condiciona-
mientos sociales que lo oprimen.



   e) Técnica y estilo

   El autor es un narrador omnisciente, pero a la vez es también un narrador trans-
criptor. Cervantes simula que está redactando su obra a partir de los datos extraí-
dos de unos falsos archivos de la Mancha. En un momento culminante de un episo-
dio deja la historia a medias y finge hallar la continuación en unos pergaminos es-
critos por un autor arábigo, Cide Hamete Benengeli, y le pide a un morisco que se
los traduzca. Este artificio permite al autor un alejamiento irónico, ya que puede co-
mentar su propia obra.

  Cervantes sigue la norma renacentista de la naturalidad en el lenguaje. Además,
en el Quijote cada personaje emplea el registro que le corresponde.



   f)   Trascendencia e interpretación de la obra

        El Quijote es una obra con múltiples lecturas. En su época, se leyó como un
libro cómico, como una gran parodia de los libros de caballerías. Pero Miguel de Cer-
vantes fue mucho más allá y transmitió su visión del mundo y del ser humano a tra-
vés de las peripecias de un pobre hidalgo idealista enfrentado a la dureza y a la
crueldad de la vida real. A partir del siglo XIX, con el Romanticismo, la figura de don
Quijote, el loco caballero andante, se convertiría en el símbolo del hombre que lu-
cha contra la sociedad para defender sus ideales por encima de cualquier adversi-
dad. Este libro, que habla del ser humano, es interpretado por cada época y por
cada cultura según sus propios valores, pero todas encuentran en él algo que justifi-
que su lectura y disfrute.




                                                                                 38
PARÉMONOS A COMENTAR Y AMPLIAR…

3.1. Garcilaso no fue el primer poeta que adaptó la poesía “italianizante” a la
lengua castellana. El primero fue __________________________, amigo suyo barcelonés,
que le animó a intentarlo también.

3.2. Francesco Petrarca inmortalizó en sus textos a su amada, Laura. Antes que él,
otro poeta estrenó brillantemente el italiano como lengua para la poesía amorosa,
cantando a Beatriz en la Vida nueva; aunque tal vez sea más famoso por su Divina
Comedia. Se trata de ___________________________ (1265-1321).

3.3. Localiza en los textos de Garcilaso que te ofrecemos los tres temas
característicos del Renacimiento:
       - amor platónico –
       - naturaleza –
       - mitología grecorromana –

3.4. Por cierto, ¿“renacimiento” de qué?



3.5. Será común a toda la estética renacentista el gusto por
       a. el tono grosero.                    b. la elegancia natural.
       c. la belleza recargada y artificial.  d. las expresiones anticuadas.

3.6. ¿Qué estrofas formadas por endecasílabos y/o heptasílabos solían usar los
renacentistas?



       Localiza un par de ellas en los textos que te ofrecemos. Recuerda que
       deberás justificar tu respuesta con el análisis métrico.
       -
       -


3.7. Las églogas son poesía bucólica. Demuéstralo usando los textos que te damos:




3.8. Los conceptos de “hidalguía” y “cristiano viejo” toman fuerza a partir,
especialmente, del siglo XVI. ¿En qué obra de las que hemos trabajado aparecen?



3.9. Completa este listado de las características de la novela picaresca, iniciada por
el Lazarillo, cuyo máximo momento de esplendor será el siglo XVII:
       - narración _____________________ desde la infancia.
       - protagonista ____________________ y sin honra.
       - ambientes _________________.
       - estilo ___________________, natural, incluso coloquial, a veces

3.10. La intención del Lazarillo es …




                                                                                39
3.11. El Lazarillo es una novela realista. En el siglo XVI otros géneros no realistas
están teniendo éxito. Cítalos, defínelos y da un ejemplo de, al menos, dos de ellos;
te ofrecemos el primero.

       - Novela sentimental – con estilo muy cultista, sitúa en lugares exóticos una
acción en la que lo importante es el análisis de los sentimientos amorosos de los
protagonistas.
       -

       -

       -

       -


3.12. Observa los poemas ascéticos y místicos que te ofrecemos y comenta dos
características que estos compartan con la poesía de Garcilaso:
       -

       -



3.13. Define el concepto de entremés y cita uno compuesto por Cervantes:




3.14. ¿Por qué Cervantes, al escribir, por ejemplo, el Quijote, no piensa que esté
creando una “novela”, pero sí al componer Rinconete y Cortadillo?




3. 15. Dos conceptos encontramos permanentemente en la obra de Cevantes: la
valoración de lo v________________ (o creíble) y la reivindicación de la libertad del ser
humano.

3.16. Hablemos de seres humanos: hablemos del Quijote:
a. La obra consta de dos partes, editadas con diez años de diferencia: ________ y
________. Desde el prólogo de la primera hasta el último párrafo de la segunda, el
autor deja claro que su intención al escribir su obra es
       a. crear la mejor novela de caballerías de todos los tiempos.
       b. reírse de los caballeros andantes.
       c. parodiar las novelas de aventuras ambientadas en la Mancha.
       d. (ninguna de las respuestas anteriores es correcta)


b. Cervantes, autor del Quijote, finge extraer lo que cuenta, primero de archivos de
la Mancha, más tarde de un texto creado por un tal Cide Hamete Benengeli. ¿Qué
consigue con esta ficción?




                                                                                   40
c. Los protagonistas de la historia son _______________, _______________ y Dulcinea del
Toboso. Mientras ella simboliza claramente la fuerza del amor (en ningún momento
aparece, pero lo que el protagonista siente por ella preside la obra entera), los dos
primeros han sido interpretados como símbolos del ___________ y el realismo, o de la
locura y el sentido común y el materialismo… Estas oposiciones se van matizando a
lo largo de la obra a medida que ambos se ____________ mutuamente: se trata, en
definitiva, como decíamos, de dos seres humanos.




TEXTO 10
GARCILASO DE LA VEGA

         Égloga I

 El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,               5
(de pacer olvidadas) escuchando.


Salicio:
Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan:
las aves que me escuchan, cuando cantan,           10
con diferente voz se condolecen,
y mi morir cantando me adivinan.
Las fieras, que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado                                  15
sueño por escuchar mi llanto triste.
Tú sola contra mí te endureciste,
los ojos aun siquiera no volviendo
a lo que tú hiciste.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.               20

Nemoroso:
 Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,            25
verde prado, de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno                                 30
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría                     35
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.
 ¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi ánima doquier que ellos se volvían?             40


                                                                                 41
¿Dó está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro,                  45
como a menor tesoro,
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la columna que el dorado techo
con presunción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,          50
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra.
  ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,          55
que había de ver con largo apartamiento
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
El cielo en mis dolores
cargó la mano tanto,                        60
que a sempiterno llanto
y a triste soledad me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
solo, desamparado,                          65
ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa.
  Cual suele el ruiseñor con triste canto
quejarse, entre las hojas escondido,
del duro labrador, que cautamente
le despojó su caro y dulce nido             70
de los tiernos hijuelos, entre tanto
que del amado ramo estaba ausente,
y aquel dolor que siente
con diferencia tanta
por la dulce garganta                       75
despide, y a su canto el aire suena,
y la callada noche no refrena
su lamentable oficio y sus querellas,
trayendo de su pena
al cielo por testigo y las estrellas;       80
desta manera suelto ya la rienda
a mi dolor, y así me quejo en vano
de la dureza de la muerte airada.
Ella en mi corazón metió la mano,
y de allí me llevó mi dulce prenda;         85
que aquél era su nido y su morada.
¡Ay muerte arrebatada!
Por ti me estoy quejando
al cielo y enojando
con importuno llanto al mundo todo:         90
el desigual dolor no sufre modo.
No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo
primero no me quitan el sentido.




                                                 42
COMENTARIO
   1. LOCALIZACIÓN
      a) ¿Qué época y qué tipo de literatura representa Garcilaso?




      b) ¿Qué es una égloga?




          ¿Es un género típico del Renacimiento? ¿Por qué?




   2. CONTENIDO Y EXPRESIÓN
      a) Señala los temas fundamentales de la poesía renacentista y de Garcilaso.
         Comprueba si aparecen en este poema.




      b) Nemoroso empieza su intervención refiriéndose a los elementos de la
         naturaleza. Observa cómo es ese entorno natural. ¿Qué nombre le daban
         los latinos?

      c) Identifica dos epítetos.



      d) Señala hasta dónde llega la enumeración de los elementos naturales y
cuándo aparece el yo poético.

       e) ¿Qué relación se establece entre el yo y la naturaleza?



       f) En el poema se representa un retrato de la amada que responde al modelo
de belleza femenina de la época. Escribe una lista de los rasgos físicos.




                                                                           43
soneto XXIII

En tanto que de rosa y d’azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
    y en tanto que’l cabello, que’n la vena   5
del oro s’escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
    coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que’l tiempo airado      10
cubra de nieve la hermosa cumbre.
    Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.



     soneto XI

Hermosas ninfas, que en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas;
 agora estéis labrando embebecidas            5
o tejiendo las telas delicadas
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:
 dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,            10
y no os detendréis mucho según ando,
 que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.



       soneto V

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo,
vos sola lo escribistes, yo lo leo
tan sólo, que aun de vos me guardo en esto.
 En esto estoy y estaré siempre puesto;       5
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
 Yo nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;            10
por hábito del alma misma os quiero.
 Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.




                                                   44
PREGUNTAS

1. Los tres poemas anteriores son sonetos, una forma métrica muy representativa
del Renacimiento. Comprueba si siguen el esquema típico del soneto, analizando
métricamente uno de ellos.

2. En el primer poema se habla de ninfas, personajes mitológicos femeninos que
habitaban las aguas de los ríos. ¿Cómo explicas este tema en la poesía de
Garcilaso?



3. En el tercer soneto Garcilaso hace un análisis de sus sentimientos. Dice que el
“gesto”, la figura de la amada, está dibujado o escrito en su alma y, a partir de ahí,
desarrolla el primer cuarteto. Resume el contenido de los cuatro primeros versos.




4. ¿Qué idea del amor expresa el primer terceto? Comprueba que la palabra hábito
puede entenderse como ‘costumbre’ o como ‘vestimenta’. ¿Cuál es el significado
más lógico en el contexto del poema?



5. En el último terceto se acelera el ritmo. ¿Qué recursos se usan para conseguirlo?




TEXTO 11
Lazarillo de Tormes

                         Prólogo
        Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por
ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de
muchos y no se entierren en la sepultura del olvido,
pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le
agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite [...]
        Y pues vuestra merced escribe se le escriba y
relate el caso por muy extenso, pareciome no tomalle
por el medio, sino por el principio, porque se tenga
entera noticia de mi persona, y también porque
consideren los que heredaron nobles estados cuán poco
se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuanto
más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y
maña remando, salieron a buen puerto.




                                                                                45
Tratado Primero
                        Cuenta Lázaro su vida, y cuyo hijo fue

        Pues sepa vuestra merced ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de
Tormes, hijo de Tome González y de Antonia Pérez, naturales de Tejares, aldea de
Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes (1), por la cual causa tome el
sobrenombre. [...]
        [...] siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías (2)
mal hechas en los costales de los que allí a moler venían, por lo que fue preso, y
confesó y no negó y padeció persecución por justicia. [...]En este tiempo se hizo
cierta armada contra moros, entre los cuales fue mi padre, que a la sazón estaba
desterrado por el desastre ya dicho, con cargo de acemilero de un caballero que
allá fue, y con su señor, como leal criado, feneció su vida.[…]

        Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un
animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandome que llegase
cerca del animal, y allí puesto, me dijo:
        -Lázaro, llega el oído a este toro, y oirás gran ruido dentro del.
        Yo simplemente llegué, creyendo ser ansí; y como sintió que tenía la cabeza
par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del
toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome:
        -Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el
diablo, y rio mucho la burla.
        Pareciome que en aquel instante desperté de la simpleza en que como niño
dormido estaba. Dije entre mí:
        -Verdad dice este, que me cumple avivar el ojo y avisar (3), pues solo soy, y
pensar cómo me sepa valer.

1. En un molino a orillas del Tormes. 2. Hurtos de harina. El nombre Tomé alude probablemente a sus
hábitos de “tomar” lo ajeno. 3. Estar siempre sobre aviso, alerta.




        RETRATO DEL CIEGO
        Pues tornando al bueno de mi ciego y contando sus cosas, Vuesa Merced
        sepa que desde que Dios crió el mundo, ninguno formó más astuto ni sagaz.
        En su oficio era un águila: ciento y tantas oraciones sabía de coro; un tono
        bajo, reposado y muy sonable, que hacía resonar la iglesia donde rezaba; un
5       rostro humilde y devoto, que con muy buen continente ponía cuando rezaba,
        sin hacer gestos ni visajes con boca ni ojos como otros suelen hacer. Allende
        de esto, tenía otras mil formas y maneras para sacar dinero. Decía saber
        oraciones para muchos y diversos efectos: para mujeres que no parían, para
        las que estaban de parto, para las que eran malcasadas, que sus maridos las
10      quisiesen bien. Echaba pronósticos a las preñadas si traían hijo o hija. Pues
        en caso de medicina, decía que Galeno no supo la mitad que él para muela,
        desmayos, males de madre. Finalmente, nadie le decía padecer alguna
        pasión, que luego no le decía: “Haced esto, haréis estotro, cosed tal yerba,
        tomad tal raíz”. Con esto andábase todo el mundo tras él, especialmente
15      mujeres, que cuanto les decía, creían. De éstas sacaba él grandes provechos
        con las artes que digo, y ganaba más en un mes que cien ciegos en un año.

EJERCICIOS
     1. De los adjetivos que califican al ciego, señala los dos que lo retratan mejor
        psicológicamente.

     2. Todas las habilidades del amo de Lázaro van encaminadas a conseguir un
        único fin. ¿Cuál es este objetivo?
     3. A través del fragmento podemos entrever una cierta sociedad. ¿Qué rasgos
        de la vida del momento quedan reflejados en el texto?


                                                                                            46
El jarrazo del ciego
           Usaba poner cabe sí un jarrillo de vino, cuando comíamos; yo muy de
       presto le asía y daba un par de besos callados y tornábale a su lugar. Mas
       durome poco. Que en los tragos conocía la falta, y por reservar su vino a
       salvo nunca después desamparaba el jarro, antes lo tenía por el asa asido.
5      Mas no había piedra imán que así trajese a sí como yo una paja larga de
       centeno, que para aquel menester tenía hecha, la cual, metiéndola en la
       boca del jarro, chupado el vino lo dejaba a buenas noches. Mas, como fuese
       el traidor tan astuto, pienso que me sintió, y dende* en adelante mudó
       propósito y asentaba su jarro entre las piernas y atapábale con la mano, y
10     así bebía seguro.
       Yo, como estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de
       la paja no me aprovechaba ni valía, acordé, en el suelo del jarro hacerle una
       fuentecilla y agujero sotil*, y delicadamente, con una muy delgada tortilla de
       cera, taparlo, y al tiempo de comer, fingiendo haber frío, entrábame entre
15     las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que
       teníamos, y al calor della, luego derretida la cera, por ser muy poca,
       comenzaba la fuentecilla a destilarme en la boca, la cual yo de tal manera
       ponía que maldita la gota se perdía. Cuando el pobreto iba a beber, no
       hallaba nada.
20       Espantábase, maldecíase, daba al diablo el jarro y el vino, no sabiendo qué
       podía ser.
         -No diréis, tío, que os lo bebo yo –decía-, pues no le quitáis de la mano.
         Tantas vueltas y tientos dio al jarro, que halló la fuente y cayó en la burla;
       mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido.
25       Y luego, otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando
       en el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme
       como solía; estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia
       el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el
       desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza, y con
30     toda su fuerza, alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejó
       caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera
       que el pobre Lázaro, que de nada desto se guardaba, antes, como otras
       veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el
       cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.
35       Fue tal el golpecillo, que me desatinó y sacó de sentido*, y el jarrazo tan
       grande, que los pedazos de él se me metieron por la cara, rompiéndomela
       por muchas partes, y me quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy me
       quedé. Desde aquella hora quise mal al mal ciego, y, aunque me quería y
       regalaba y me curaba, bien vi que se había holgado del cruel castigo.
40     Lavome con vino las roturas que con los pedazos del jarro me había hecho,
       y, sonriéndose, decía:
          -¿Qué te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y da salud.
         Y otros donaires, que a mi gusto no lo eran.
         Ya que estuve medio bueno de mi negra trepa y cardenales*, considerando
45     que a pocos golpes tales el cruel ciego ahorraría* de mí, quise yo ahorrar de
       él; mas no lo hice tan presto por hacerlo más a mi salvo* y provecho.
       Aunque yo quisiera asentar mi corazón* y perdonarle el jarrazo, no daba
       lugar el maltratamiento que el mal ciego dende allí adelante me hacía, que
       sin causa ni razón me hería, dándome coscorrones y repelándome*.
50       Y si alguno le decía por qué me trataba tan mal, luego contaba el cuento
       del jarro, diciendo:
           -¿Pensaréis que este mi mozo es algún inocente? Pues oíd si el demonio
       ensayara* otra tal hazaña.
         Santiguándose los que lo oían, decían:
55       -¡Mirá* quién pensara de un muchacho tan pequeño tal ruindad!
         Y reían mucho del artificio, y decíanle:
         -Castigadlo, castigadlo, que de Dios lo habréis.
         Y él, con aquello, nunca otra cosa hacía.
         Y en esto yo siempre le llevaba por los peores caminos y adrede, por le


                                                                                 47
60      hacer mal y daño: si había piedras, por ellas; si lodo, por lo más alto*. Que
        aunque yo no iba por lo más enjuto, holgábame a mí de quebrar un ojo por
        quebrar dos al que ninguno tenía. Con esto, siempre con el cabo alto del
        tiento me atentaba* el colodrillo, el cual siempre traía lleno de tolondrones*
        y pelado de sus manos. Y aunque yo juraba no lo hacer con malicia, sino por
65      no hallar mejor camino, no me aprovechaba ni me creía más: tal era el
        sentido y el grandísimo entendimiento del traidor.

*dende: desde allí.
*sotil: sutil, fino, estrecho.
*sacar de sentido: privar de sentido, desmayarse.
*trepa: significa la orla que se ponía como adorno cubriendo la orilla de un vestido. Aquí se refiere a la
costra de sangre, coagulada y ennegrecida, que orlaba y recubría las heridas producidas por el jarrazo.
*cardenales: moraduras, equimosis.
*ahorraría: se libraría; de ahorrar; dar libertad a los esclavos.
*a mi salvo: a mi satisfacción, sin peligro y sin estorbo.
*asentar mi corazón: dirigir el corazón hacia el bien.
*repelándome: dándome tirones de pelo.
*ensayara: intentara, emprendiera.
*mirá: imperativo, por “mirad”.
*por lo más alto: por donde el lodo tenía mayor profundidad.
*del tiento me atentaba: juego de palabras entre tiento, bastón del ciego, y atentar, atacar a alguien
delictivamente.
*tolondrones: chichones.



COMENTARIO DE TEXTO

1. LOCALIZACIÓN
1.1. Sitúa el Lazarillo en la época y el género que le corresponde.



1.2. ¿Qué rasgo diferencia a esta novela de las otras del momento?


1.3. ¿Qué tipo de novela inicia el Lazarillo de Tormes? ______________. Menciona las
características de esas novelas.




2. CONTENIDO Y EXPRESIÓN
2.1. La primera parte del relato presenta un pulso entre el niño y el ciego para
conseguir controlar el vino. ¿Cuántas veces lo intenta Lázaro? ¿Cómo reacciona
cada vez el ciego?



2.2. La respuesta final del ciego es cruel. Señala en el texto cómo queda Lázaro
físicamente y qué reacción anímica le provoca.

2.3. La visión que tiene Lázaro del ciego ¿va variando a lo largo del fragmento? En
caso afirmativo, busca en el texto dos comentarios que reflejen la evolución de
Lázaro respecto a su amo.




                                                                                                   48
2.4. Señala las siguientes partes del texto: a) anécdotas en torno al vino, b)
consecuencias del jarrazo en la relación entre amo y criado, c) actitud final de
Lázaro.

2.5. ¿Qué puede haber aprendido Lázaro de esta lección?



3. VALORACIÓN Y CREACIÓN
3.1. En conjunto, qué predomina en el texto: ¿anécdotas graciosas o crítica social?
           ¿Crees que las personas que leían la obra en aquella época valoraban
           este tipo de anécdotas como crítica social?



3.2. Recuerda y cita algún libro o película en que se narre la vida de un antihéroe.




                                  Tratado Tercero
   Como Lázaro se asentó con un escudero, y de lo que le acaeció con él
(Lázaro se compadece de su desventurado amo. Le han regalado una uña de vaca y
algunas tripas cocidas.)
        [...] y comienzo a cenar y morder en mis tripas y pan, y disimuladamente
miraba al desventurado senor mío, que no partía sus ojos de mis faldas, que aquella
sazón (1) servían de plato. Tanta lástima haya Dios de mí como yo había de él,
porque sentí lo que sentía, y muchas veces había por ello pasado y pasaba cada
día. Pensaba si sería bien comedirme (2) a convidalle; mas por me haber dicho que
había comido, temíame no aceptaría el convite. Finalmente, yo deseaba que aquel
pecador ayudase a su trabajo del mío (3), y se desayunase como el día antes hizo,
pues había mejor aparejo, por ser mejor la vianda y menos mi hambre.
        Quiso Dios cumplir mi deseo, y aun pienso que el suyo, porque, como (4)
comencé a comer y él se andaba paseando llegose a mí y díjome:
        -Dígote, Lázaro, que tienes en comer la mejor gracia que en mi vida vi a
hombre, y que nadie te lo verá hacer que no le pongas gana aunque no la tenga.
        "La muy buena que tú tienes -dije yo entre mí- te hace parecer la mía
hermosa."
        Con todo, pareciome ayudarle, pues se ayudaba y me abría camino para ello,
y díjele:
        -Señor, el buen aparejo hace buen artífice (5). Este pan está sabrosísimo y
esta uña de vaca tan bien cocida y sazonada, que no habrá a quien no convide (6)
con su sabor.
        -¿Uña de vaca es?
        -Sí, señor.
        -Dígote que es el mejor bocado del mundo, que no hay faisán que ansí me
sepa.
        -Pues pruebe, señor, y verá qué tal está.
        Póngole en las uñas la otra y tres o cuatro raciones de pan de lo más blanco.
Y sentóseme al lado, y comienza a comer como aquel que lo había gana, royendo
cada huesecillo de aquellos mejor que un galgo lo hiciera.

1. vez, ocasión. 2. anticiparme.   3. su trabajo es el hamre, que Lázaro quiere remediar con su propio
trabajo de mendigo. 4. apenas.      5. el buen instrumento (aparejo) hace que parezca bueno quien lo
maneja (artífice). 6. estimule.




                                                                                               49
TEXTO 12
LUIS DE LEÓN

Vida retirada

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!            5

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado.                  10                  jaspe: mármol veteado

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera                                                           lisonjera: aduladora
lo que condena la verdad sincera.                     15

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado                                   desalentado: con difícil respiración por fatiga
con ansias vivas, con mortal cuidado?                20                   cuidado: preocupación

¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo                      almo: excelente, benéfico, santo, digno de veneración.
huyo de aqueste mar tempestuoso.                      25

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.             30

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.                35 arbitrio: voluntad no gobernada por la
                                                           razón, sino por el apetito o capricho.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.                    40

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto


                                                                                            50
ya muestra en esperanza el fruto cierto.              45

Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.                   50

Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.                 55

El aire del huerto orea                       orear: dicho del viento: dar en algo, refrescándolo.
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.                  60        cetro: vara símbolo del poder real
[...]

A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.                   65

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando. [...]           70


EJERCICIOS

   1. Identifica el esquema métrico de la primera estrofa del poema.

   2. Indica el tema del poema.


   3. Divídelo en partes, teniendo en cuenta la estructura del contenido.




A la salida de la cárcel

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,          5

y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso.         10


                                                                                            51
A Felipe Ruiz

        ¿Cuándo será que pueda,
libre desta prisión volar al cielo,
Felipe, y en la rueda,
que huye más del suelo,
contemplar la verdad pura sin duelo?         5
        Allí a mi vida junto,
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido,
y su principio propio y ascondido.           10
        Entonces veré cómo
la soberana mano echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
dó estable y firme asiento
posee el pesadísimo elemento.                15
        Veré las inmortales
columnas do la tierra está fundada;
las lindes y señales                                  linde :límite de un reino o de una provincia.
con que a la mar hinchada
la Providencia tiene aprisionada;            20
        por qué tiembla la tierra;
por qué las hondas mares se embravecen,
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen                                             cierzo: viento septentrional
las aguas del Océano y descrecen;            25
        de dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos         cebar: dar comida a los animales para aumentar su peso.
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;            30
        las soberanas aguas
del aire en la región quién las sostiene;
de los rayos las fraguas,              fragua: fogón en que se caldean los metales para forjarlos.
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno dónde viene. [...] 35


Oda a Francisco Salinas

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada                                                   extremada: excelente, sublime.
por vuestra sabia mano gobernada.                          5

A cuyo son divino
mi alma que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.                          10

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce                                                       desconoce: ignora, desprecia.
que el vulgo ciego adora,
la belleza caduca engañadora.                              15



                                                                                               52
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera. 20 música: se refiere a la armonía universal o música
                                                          de las esferas.
Ve cómo el gran maestro
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.                 25

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta
y entre ambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.                          30

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega,
que ningún accidente
extraño o peregrino oye o siente.                         35

¡Oh desmayo dichoso!,
¡oh muerte que das vida!, ¡oh dulce olvido!,
¡durase en tu reposo
sin ser restitüido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!                       40

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,      apolíneo sacro coro: el coro de los poetas, secuaces de Apolo.
amigos, a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.                   45

¡Oh!, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos,
quedando a lo demás adormecidos.                          50


COMENTARIO

1. Mide los primeros cinco versos y escribe su esquema métrico. ¿Qué tipo de
estrofa es? Comprueba si es representativa de Fray Luis de León.




2. Cuando se oye la música de Salinas, ¿qué es lo primero que sucede, según este
poema? ¿Crees que el verbo serenarse o el adjetivo sereno/a reflejan bien el ideal
renacentista?



3. ¿Qué parte del poeta reacciona ante la música de Salinas? ¿Aparecía el alma en
algún soneto de Garcilaso?



                                                                                             53
4. Hay una estrofa que expresa la mayor intensidad emotiva: el clímax. ¿Cuál es?,
¿Qué modalidad de oración predomina en ella?



5. Resume la última estrofa. ¿Es representativa del pensamiento del autor?




6. ¿Te parece que esta composición es representativa del Renacimiento cristiano?
Justifica la respuesta.




TEXTO 13
TERESA DE JESÚS

Villancico
  Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

 Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;                5
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
“Que muero porque no muero.”              10

 Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión                  15
ver a Dios mi prisionero,
“Que muero porque no muero.”

 ¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros                20
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
“Que muero porque no muero.”


                                                                             54
¡Ay, qué vida tan amarga            25
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,             30
“Que muero porque no muero.” [...]

 Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.              35
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
“Que muero porque no muero.”

 Aquella vida de arriba
es la vida verdadera;                40
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
te, no me seas esquiva;                          esquiva: desdeñosa
viva muriendo primero,
“Que muero porque no muero.” [...]   45




Alma, buscarte has en mí

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,                             suerte: manera
alma, en mí te retratar,
que ningún sabio pintor              5
supiera con tal primor                    primor: destreza, habilidad
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,             10
si te perdieres, mi amada,
Alma, buscarte has en mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,                15
que si te ves te holgarás,                          holgar: disfrutar
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
no andes de aquí para allí,          20
sino, si hallarme quisieres,
a mí buscarme has en ti.


                                                                55
Porque tú eres mi aposento,                              aposento: vivienda, habitación
eres mi casa y morada,
y así llamo en cualquier tiempo,                25
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a mí,
bastará sólo llamarme,                          30
que a ti iré sin tardarme
y a mí buscarme has en ti.


Castillo interior o las moradas

Si alguna cosa dijere que no vaya conforme a lo que tiene la santa Iglesia Católica
Romana, será por ignorancia y no por malicia. Esto se puede tener por cierto, y que
siempre estoy y estaré sujeta por la bondad de Dios, y lo he estado a ella.[...]

Porque, a cuanto yo puedo entender, la puerta para entrar en este castillo es la
oración y consideración, no digo más mental que vocal, que como sea oración ha de
ser con consideración; porque la que no advierte con quién habla y lo que pide y
quién es quien pide
y a quién, no la llamo yo oración, aunque mucho menee los labios;[...]

Son tan oscuras de entender estas cosas interiores, que a quien tan poco sabe
como yo, forzado habrá de decir muchas cosas superfluas y aun desatinadas para
decir alguna que acierte. Es menester tenga paciencia quien lo leyere, pues yo la
tengo para escribir lo que no sé; que, cierto algunas veces tomo el papel como una
cosa boba, que ni sé qué decir ni cómo comenzar.

Importa tanto este amor de unas con otras, que nunca querría que se os olvidase;
porque de andar mirando en las otras unas naderías, que a las veces no será
imperfección, sino, como sabemos poco, quizá lo echaremos a la peor parte, puede
el alma perder la paz y aun inquietar la de las otras [...].




                                                                                 56
TEXTO 14
JUAN DE LA CRUZ

Cántico espiritual

Canciones entre el alma y el Esposo

Esposa                                             Pregunta a las criaturas

¿Adónde te escondiste,                             ¡Oh bosques y espesuras,
Amado, y me dejaste con gemido?                    plantadas por la mano del Amado!
Como el ciervo huiste,                             ¡Oh prado de verduras,
habiéndome herido;                                 de flores esmaltado!
salí tras ti clamando, y eras ido. 5               Decid si por vosotros ha pasado.                20

Pastores, los que fuerdes (1)                      Respuesta de las criaturas
allá por las majadas (2) al otero (3):
si por ventura vierdes                             Mil gracias derramando
aquel que yo más quiero,                           pasó por estos sotos con presura (4),
decidle que adolezco, peno y muero.10              e, yéndolos mirando,
                                                   con sola su figura
Buscando mis amores,                               vestidos los dejó de su hermosura (5). 25
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.          15

1. fuerdes: fuéredes, fueseis; el mismo fenómeno en vierdes. 2. majadas: refugios de ganados y
pastores. 3. otero: cerro.           4. presura: prisa.      5. hermosura con h aspirada.




Tras de un amoroso lance,                                   lance: acción de echar la red para pescar.
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Para que yo alcance diese             5
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y, con todo, en este trance                 trance: momento crítico y decisivo por el que pasa alguien.
en el vuelo quedé falto;              10
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista     15
en oscuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.  20




                                                                                                 57
Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;                          abatir: derribar, derrocar, echar por tierra.
dije: ¡No habrá quien alcance! 25
y abatime tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,   30
porque esperanza del cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé solo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,   35
que le di a la caza alcance.




Noche oscura del alma

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección,
que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.        5
A escuras, y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,                                          en celada: a escondidas.
estando ya mi casa sosegada.        10
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.    15
Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.       20
¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada! 25
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.    30                              ventalle:abanico.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena


                                                                                     58
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía. 35
Quedeme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.     40


EJERCICIOS

   1. Di en qué estrofa está escrito el poema y si ésta es característica del
      Renacimiento.



   2. Indica el tema del poema.




TEXTO 15
MIGUEL DE CERVANTES

                         ¿Quién menoscaba mis bienes?
                                   ¡Desdenes!
                         ¿Y quién aumenta mis duelos?
                                   ¡Los celos!
                         ¿Y quién prueba mi paciencia?
                                    ¡Ausencia!
                          De ese modo en mi dolencia
                           ningún remedio se alcanza,
                          pues me matan la esperanza,
                           desdenes, celos y ausencia.

                           ¿Quién me causa este dolor?
                                        ¡Amor!
                            ¿Y quién mi gloria repugna?
                                      ¡Fortuna!
                           ¿Y quién consiente mi duelo?
                                      ¡El cielo!
                               De ese modo yo recelo
                              morir deste mal extraño
                             pues se aúnan en mi daño
                              amor, fortuna y el cielo.
                            ¿Quién mejorará mi suerte?
                                    ¡La muerte!
                      Y el bien de amor, ¿quién lo alcanza?
                                     ¡Mudanza!
                           Y sus males, ¿quién los cura?
                                       ¡Locura!
                             Dese modo no es cordura
                               querer curar la pasión,
                              cuando los remedios son
                            muerte, mudanza y locura.


                                                                        59
“La gitanilla” (Novelas ejemplares)


  [...] La abuela dijo que ella no podía ir a Sevilla, ni a sus contornos, a causa que los
años pasados había hecho una burla en Sevilla a un gorrero llamado Triguillos, muy
conocido en ella, al cual le había hecho meter en una tinaja de agua hasta el cuello,
desnudo en carnes, y en la cabeza puesta una corona de ciprés, esperando el filo de
la media noche para salir de la tinaja a cavar y sacar un gran tesoro que ella le
había hecho creer que estaba en cierta parte de su casa; dijo que, como oyó el
buen gorrero tocar a maitines, por no perder coyuntura, se dio tanta priesa a salir
de la tinaja, que dio con ella y con él en el suelo, y con el golpe y con los cascos se
magulló las carnes, derramose el agua, y él quedó nadando en ella y dando voces
que se anegaba; acudieron su mujer y sus vecinos con luces, y halláronle haciendo
efectos de nadador, soplando y arrastrando la barriga por el suelo, y meneando
brazos y piernas con mucha priesa, y diciendo a grandes voces: “¡Socorro, señores,
que me ahogo!”, tal le tenía el miedo, que verdaderamente pensó que se ahogaba.
Abrazáronse con él, sacáronle de aquel peligro, volvió en sí, contó la burla de la
gitana, y con todo eso, cavó en la parte señalada más de un estado en hondo, a
pesar de todos cuantos le decían que era embuste mío; y si no se lo estorbara un
vecino suyo, que tocaba ya en los cimientos de su casa, él le diera con entrambas
en el suelo, si le dejaran cavar todo cuanto él quisiera.
  Súpose este cuento por toda la ciudad, y hasta los muchachos le señalaban con el
dedo y contaban su credulidad y mi embuste.




Don Quijote de la Mancha

           En este fragmento –el conocido inicio del Quijote- Cervantes nos hace el
retrato del protagonista.

                                   CAPÍTULO PRIMERO
    Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha

            En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha
         mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga
         antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero,
         salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los
5        viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres
         partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de
         velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de
         entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una
         ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y
10       un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como tomaba la
         podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de
         complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y
         amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de “Quijada”, o
         “Quesada”, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso
15       escriben, aunque por conjeturas verisímiles se deja entender que se llamaba
         “Quijana”. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la
         narración dél no se salga un punto de la verdad.
           Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso
         –que eran los más del año-, se daba a leer libros de caballerías, con tanta
20       afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la
         administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en
         esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar
         libros de caballerías en que leer, y, así, llevó a su casa todos cuantos pudo
         haber dellos; y, de todos, ningunos le parecían tan bien como los que


                                                                                    60
25     compuso el famoso Feliciano de Silva, porque la claridad de su prosa y
       aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas, y más cuando
       llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas
       partes hallaba escrito: “La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de
       tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra
30     fermosura”. Y también cuando leía “Los altos cielos que de vuestra divinidad
       divinamente con las estrellas os fortifican y os hacen merecedora del
       merecimiento que merece la vuestra grandeza…”
          Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por
       entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las
35     entendiera el mesmo Aristóteles, si resucitara para solo ello. No estaba muy
       bien con las heridas que don Belianis daba y recebía, porque se imaginaba
       que, por grandes maestros que le hubiesen curado, no dejaría de tener el
       rostro y todo el cuerpo lleno de cicatrices y señales. Pero, con todo, alababa
       en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable
40     aventura, y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma y dalle fin al pie
       de la letra como allí se promete; y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera
       con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran.
       Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar –que era hombre
       docto, graduado en Cigüenza- sobre cuál había sido mejor caballero:
45     Palmerín de Inglaterra o Amadís de Gaula; mas maese Nicolás, barbero del
       mesmo pueblo, decía que ninguno llegaba al Caballero del Febo, y que si
       alguno se le podía comparar era don Galaor, hermano de Amadís de Gaula,
       porque tenía muy acomodada condición para todo, que no era caballero
       melindroso, ni tan llorón como su hermano, y que en lo de la valentía no le
50     iba en zaga.
          En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las
       noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del
       poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a
       perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros,
55     así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas,
       requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal
       modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas
       soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta
       en el mundo.

COMENTARIO

Localización

1. Recuerda que en la narrativa del siglo XVI predominan las novelas idealistas, que
conviven con algunos relatos realistas. ¿Con qué tipos de relatos se relaciona el
Quijote?

2. ¿Cuál es el propósito de la novela según declara Cervantes en el prólogo?


3. En la primera alusión, denomina al protagonista hidalgo. ¿Qué es lo que caracte-
riza a los hidalgos? ¿Recuerdas si ha aparecido algún hidalgo en alguna novela an-
terior?



4. ¿Qué visión predomina en la novela: el optimismo renacentista o el pesimismo
barroco?




                                                                                61
Contenido y expresión

1. ¿Te parece que la Mancha recuerda los escenarios geográficos típicos de la nove-
la caballeresca? ¿Por qué crees que Cervantes sitúa la novela en tales parajes?



2. Anota los rasgos que caracterizan al protagonista, según el fragmento anterior.




3. Señala la parte que se refiere a los libros de caballerías. ¿A qué le conduce su de-
saforada afición? ¿Con quién la comparte?




4. En el párrafo final ( En resolución…) recoge la conclusión de lo anterior. Señala la
frase clave del párrafo.



5. ¿Qué podemos deducir del estilo de los libros de caballerías según el texto?




Valoración y creación

     1. Tras la lectura del fragmento, ¿parece verosímil que don Quijote emprenda
        sus aventuras? Comenta tu respuesta.




          El siguiente fragmento pertenece al capítulo 18 de la primera parte. Don
Quijote cree ver dos grandes ejércitos a punto de enfrentarse, cuando en realidad
son dos rebaños que levantan una gran polvareda. El protagonista, tras describir los
famosos guerreros de ambos bandos, decide intervenir en la batalla junto a los
nobles caballeros y contra el ejército de los malvados.


          Estaba Sancho Panza colgado de sus palabras, sin hablar ninguna, y de
        cuando en cuando volvía la cabeza a ver si veía los caballeros y gigantes que
        su amo nombraba; y como no descubría a ninguno, le dijo:
         -Señor, encomiendo al diablo hombre, ni gigante, ni caballero de cuantos
5       vuestra merced dice parece por todo esto; a lo menos, yo no los veo; quizá
        todo debe ser encantamiento, como los fantasmas de anoche.
          -¿Cómo dices eso? -respondió don Quijote-: ¿No oyes el relinchar de los
        caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los atambores?
         -No oigo otra cosa –respondió Sancho- sino muchos balidos de ovejas y
10      carneros.
         Y así era la verdad, porque ya llegaban cerca los dos rebaños.
         -El miedo que tienes –dijo don Quijote- te hace, Sancho, que ni veas ni oyas
        a derechas; porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y
        hacer que las cosas no parezcan lo que son; y si es que tanto temes, retírate


                                                                                  62
15   a una parte y déjame solo; que solo basto a dar la victoria a la parte a quien
     yo diere mi ayuda.
        Y diciendo esto, puso las espuelas a Rocinante y, puesta la lanza en el
     ristre, bajó de la costezuela como un rayo. Diole voces Sancho, diciéndole:
       -¡Vuélvase vuestra merced, señor don Quijote, que voto a Dios que son
20   carneros y ovejas las que va a embestir! ¡Vuélvase, desdichado del padre
     que me engendró! ¿Qué locura es ésta? Mire que no hay gigante ni caballero
     alguno, ni gatos, ni armas, ni escudos partidos ni enteros, ni veros azules ni
     endiablados. ¿Qué es lo que hace? ¡Pecador soy yo a Dios!
       Ni por ésas volvió don Quijote; antes, en altas voces, iba diciendo:
25       -¡Ea, caballeros, los que seguís y militáis debajo de las banderas del
     valeroso emperador Pentapolín del Arremangado Brazo, seguidme todos;
     veréis cuán fácilmente le doy venganza de su enemigo Alifanfarón de la
     Trapobana!
       Esto diciendo, se entró por medio del escuadrón de las ovejas, y comenzó
30   de alanceallas con tanto coraje y denuedo como si de veras alanceara a sus
     mortales enemigos. Los pastores y ganaderos que con la manada venían
     débanle voces que no hiciese aquello; pero, viendo que no aprovechaban,
     desciñéronse las hondas y comenzaron a saludalle los oídos con piedras
     como el puño. Don Quijote no se curaba de las piedras; antes, discurriendo a
35   todas partes, decía:
        -¿Adónde estás, soberbio Alifanfarón? Vente a mí; que un caballero solo
     soy, que desea de solo a solo, probar tus fuerzas y quitarte la vida, en pena
     de la que das al valeroso Pentapolín Garamanta.
       Llegó en esto una peladilla de arroyo, y, dándole en un lado, le sepultó dos
40   costillas en el cuerpo. Viéndose tan maltrecho, creyó, sin duda, que estaba
     muerto o malferido y, acordándose de su licor, sacó su alcuza y púsosela a la
     boca, y comenzó a echar licor en el estómago; mas, antes que acabase de
     envasar lo que a él le parecía que era bastante, llegó otra almendra y diole
     en la mano, y en el alcuza, tan de lleno que se la hizo pedazos, llevándole de
45   camino tres o cuatro dientes y muelas de la boca, y machucándole
     malamente dos dedos de la mano.
        Tal fue el golpe primero, y tal el segundo, que le fue forzoso al pobre
     caballero dar consigo del caballo abajo. Llegáronse a él los pastores, y
     creyeron que le habían muerto; y así, con mucha priesa, recogieron su
50   ganado, y cargaron de las reses muertas, que pasaban de siete, y sin
     averiguar otra cosa, se fueron.
       Estábase todo este tiempo Sancho sobre la cuesta, mirando las locuras que
     su amo hacía, y arrancábase las barbas, maldiciendo la hora y el punto en
     que la fortuna se le había dado a conocer. Viéndole, pues, caído en el suelo,
55   que ya los pastores se habían ido, bajó de la cuesta y llegóe a él, y hallóle de
     muy mal arte, aunque no había perdido el sentido, y díjole:
        -¿No le decía yo, señor don Quijote, que se volviese, que los que iba a
     acometer no eran ejércitos, sino manadas de carneros?
       -Como eso puede desaparecer y contrahacer aquel ladrón del sabio mi
60   enemigo. Sábete, Sancho, que es muy fácil cosa a los tales hacernos parecer
     lo que quieren, y este maligno que me persigue, envidioso de la gloria que
     vio que yo había de alcanzar desta batalla, ha vuelto los escuadrones de
     enemigos en manadas de ovejas. Si no, haz una cosa, Sancho, por mi vida,
     porque te desengañes y veas ser verdad lo que te digo: sube en tu asno y
65   síguelos bonitamente, y verás cómo, en alejándose de aquí algún poco, se
     vuelven en su ser primero, y, dejando de ser carneros, son hombres hechos
     y derechos, como yo te los pinté primero… Pero no vayas agora, que he
     menester tu favor y ayuda; llégate a mí y mira cuántas muelas y dientes me
     faltan, que me parece que no me ha quedado ninguno en la boca.




                                                                               63
PREGUNTAS

1. El fragmento anterior recoge el esquema básico de casi todos los episodios que
   se dan en la segunda salida (dentro de la primera parte de la obra). Es, en defi-
   nitiva, el choque entre la visión caballeresca de don Quijote y la realidad, que si-
   gue siempre un mismo planteamiento: 1) Don Quijote transforma la realidad: la
   convierte en una típica situación caballeresca. 2) Sancho intenta disuadirle de
   su error, pero no le convence. 3) El protagonista resulta malparado de su aven-
   tura. 4) Cuando Sancho le repite que ha deformado la realidad, don Quijote res-
   ponde que ha sido el escudero quien no ha visto la realidad por obra de encan-
   tamiento.
       • Señala en el texto las partes enunciadas anteriormente.


       Este texto es un fragmento del capítulo X de la segunda parte del Quijote. En
él se narran las argucias empleadas por Sancho para engañar a su señor.
       Don Quijote y Sancho han llegado por la noche a El Toboso con la intención
de presentarse ante Dulcinea. Sin embargo, les es imposible encontrar el palacio
donde, según don Quijote, habría de vivir su enamorada, lo cual achacan a la
oscuridad. Amo y criado acuerdan entonces aplazar hasta el día siguiente la
búsqueda de la mansión y de la dama.
       Pasada la noche, don Quijote pide a Sancho que vaya a El Toboso y no
regrese hasta que se haya entrevistado con Dulcinea. Sancho se aleja de su amo
pensando cómo puede salir del embrollo. Al fin, convencido de la locura de su
señor, decide que hará pasar por Dulcinea a la primera labradora que vea y, en el
caso de que su amo desconfíe, jurará que todo es como él afirma y le echará la
culpa a algún encantador. Al final, todo sucede como Sancho ha previsto.

       Ya en esto salieron de la selva, y descubrieron cerca a las tres aldeanas.
Tendió don Quijote los ojos por todo el camino del Toboso, y como no vio sino a las
tres labradoras, turbose todo, y preguntó a Sancho si las había dejado fuera de la
ciudad.
       –¿Cómo fuera de la ciudad? –respondió–. ¿Por ventura tiene vuesa merced
los ojos en el colodrillo, que no vee que son éstas, las que aquí vienen,
resplandecientes como el mismo sol a mediodía?
       –Yo no veo, Sancho –dijo don Quijote–, sino a tres labradoras sobre tres
borricos.
       –¡Agora me libre Dios del diablo! –respondió Sancho–. Y ¿es posible que tres
hacaneas (1)como se llaman, blancas como el ampo (2) de la nieve, le parezcan a
vuesa merced borricos? ¡Vive el Señor, que me pele estas barbas si tal fuese
verdad!
       –Pues yo te digo, Sancho amigo –dijo don Quijote–, que es tan verdad que
son borricos, o borricas, como yo soy don Quijote y tú Sancho Panza; a lo menos, a
mí tales me parecen.
       –Calle, señor –dijo Sancho–, no diga la tal palabra, sino despabile esos ojos, y
venga a hacer reverencia a la señora de sus pensamientos, que ya llega cerca.
       Y, diciendo esto, se adelantó a recebir a las tres aldeanas; y, apeándose del
rucio, tuvo del cabestro al jumento de una de las tres labradoras, y, hincando
ambas rodillas en el suelo, dijo:
       –Reina y princesa y duquesa de la hermosura, vuestra altivez y grandeza sea
servida de recebir en su gracia y buen talante al cautivo vuestro, que allí está
hecho piedra mármol, todo turbado y sin pulsos de verse ante vuestra magnífica
presencia. Yo soy Sancho Panza, su escudero, y él es el asendereado caballero don
Quijote de la Mancha, llamado por otro nombre el Caballero de la Triste Figura.
       A esta sazón, ya se había puesto don Quijote de hinojos junto a Sancho, y
miraba con ojos desencajados y vista turbada a la que Sancho llamaba reina y
señora, y, como no descubría en ella sino una moza aldeana, y no de muy buen
rostro, porque era carirredonda y chata, estaba suspenso y admirado, sin osar
desplegar los labios. Las labradoras estaban asimismo atónitas, viendo aquellos dos


                                                                                 64
hombres tan diferentes hincados de rodillas, que no dejaban pasar adelante a su
compañera; pero, rompiendo el silencio la detenida, toda desgraciada y mohína,
dijo:
       –Apártense nora en tal del camino, y déjenmos pasar, que vamos de priesa.
       A lo que respondió Sancho:
       –¡Oh princesa y señora universal del Toboso! ¿Cómo vuestro magnánimo
corazón no se enternece viendo arrodillado ante vuestra sublimada presencia a la
coluna (3) y sustento de la andante caballería?
       Oyendo lo cual, otra de las dos dijo:
       –Mas, ¡jo, que te estrego, burra de mi suegro! ¡Mirad con qué se vienen los
señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si aquí no supiésemos echar
pullas como ellos! Vayan su camino, e déjenmos hacer el nueso, y serles ha sano.
       –Levántate, Sancho –dijo a este punto don Quijote–, que ya veo que la
Fortuna, de mi mal no harta, tiene tomados los caminos todos por donde pueda
venir algún contento a esta ánima mezquina que tengo en las carnes. Y tú, ¡oh
estremo del valor que puede desearse, término de la humana gentileza, único
remedio deste afligido corazón que te adora!, ya que el maligno encantador me
persigue, y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para sólo ellos y no para
otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una
labradora pobre, si ya también el mío no le ha cambiado en el de algún vestiglo (4),
para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme blanda y amorosamente,
echando de ver en esta sumisión y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura
hago, la humildad con que mi alma te adora.
       –¡Tomá que mi agüelo! –respondió la aldeana–. ¡Amiguita soy yo de oír
resquebrajos! Apártense y déjenmos ir, y agradecérselo hemos.
       Apartose Sancho y dejola ir, contentísimo de haber salido bien de su enredo.
       Apenas se vio libre la aldeana que había hecho la figura de Dulcinea,
cuando, picando a su cananea con un aguijón que en un palo traía, dio a correr por
el prado adelante. Y, como la borrica sentía la punta del aguijón, que le fatigaba
más de lo ordinario, comenzó a dar corcovos, de manera que dio con la señora
Dulcinea en tierra; lo cual visto por don Quijote, acudió a levantarla, y Sancho a
componer y cinchar el albarda, que también vino a la barriga de la pollina.
Acomodada, pues, la albarda, y quiriendo don Quijote levantar a su encantada
señora en los brazos sobre la jumenta, la señora, levantándose del suelo, le quitó
de aquel trabajo, porque, haciéndose algún tanto atrás, tomó una corridica, y,
puestas ambas manos sobre las ancas de la pollina, dio con su cuerpo, más ligero
que un halcón, sobre la albarda, y quedó a horcajadas, como si fuera hombre.

1. hacaneas: jacas 2. ampo: blancura resplandeciente 3. coluna: columna   4. vestiglo: monstruo
fantástico horrible




   El fragmento siguiente pertenece al último capítulo de la novela. Los personajes
han evolucionado, don Quijote ha recobrado la cordura y Sancho se ha quijotizado.

          Hizo salir la gente el cura, y quedose solo con él, y confesóle.
         El bachiller fue por el escribano, y de allí a poco volvió con él y con Sancho
        Panza; el cual Sancho –que ya sabía por nuevas del bachiller en qué estado
        estaba su señor-, hallando a la ama y a la sobrina llorosas, comenzó a hacer
5       pucheros y a derramar lágrimas. Acabóse la confesión, y salió el cura,
        diciendo:
         -Verdaderamente se muere, y verdaderamente está cuerdo Alonso Quijano
        el Bueno; bien podemos entrar para que haga su testamento.
         Estas nuevas dieron un terrible empujón a los ojos preñados de ama,
10      sobrina, y de Sancho Panza su buen escudero; de tal manera, que los hizo
        reventar las lágrimas de los ojos y mil profundos suspiros del pecho; porque
        verdaderamente, como alguna vez se ha dicho, en tanto que don Quijote fue
        Alonso Quijano el Bueno, a secas, y en tanto que fue don Quijote de la
        Mancha, fue siempre de apacible condición y de agradable trato, y por esto


                                                                                         65
15      no sólo era bien querido de los de su casa, sino de todos cuantos le
        conocían.
          Entró el escribano con los demás, y después de haber hecho la cabeza del
        testamento y ordenado su alma don Quijote, con todas aquellas
        circunstancias cristianas que se requieren, llegando a las mandas, dijo:
20        -Ítem, es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en
        mi locura hice mi escudero, tiene, que porque ha habido entre él y mí ciertas
        cuentas, y dares y tomares, quiero que no se le haga cargo dellos, ni se le
        pida cuenta alguna, sino que si sobrare alguno después de haberse pagado
        de lo que le debo, el restante sea suyo, que será bien poco, y buen provecho
25      le haga; y si como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la
        ínsula, pudiera agora, estando cuerdo, darle el de un reino, se le diera,
        porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece.
          Y volviéndose a Sancho, le dijo:
          -Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo,
30      haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros
        andantes en el mundo.
           -¡Ay! –respondió Sancho, llorando-: No se muera vuestra merced, señor
        mío, sino tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que
        puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin
35      que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Mire
        no sea perezoso, sino levántese desa cama, y vámonos al campo vestidos de
        pastores, como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a
        la señora doña Dulcinea desencantada, que no haya más que ver. Si es que
        se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa, diciendo que por
40      haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que vuestra
        merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse
        unos caballeros a otros, y el que es vencido hoy ser vencedor mañana.
          -Así es –dijo Sansón-, y el buen Sancho Panza está muy en la verdad destos
        casos.
45        -Señores –dijo don Quijote-, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de
        antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco, y ya soy cuerdo: fui don Quijote
        de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno. Pueda
        con vuestras mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la
        estimación que de mí se tenía, y prosiga adelante el señor escribano.



CONTESTA

     1. Resume qué dice don Quijote sobre Sancho Panza.




     2. Después de analizar la reacción de Sancho, di si refleja una quijotización.




     3. ¿Qué motivo tiene Cervantes para acabar su novela con la muerte del
         protagonista?




                                                                                  66
4. EL BARROCO (S.XVII)
               Época convulsa en Europa (guerras, crisis demográfica y económica)
y de decadencia política y social en la Península Ibérica, el siglo XVII representa el
momento de máximo esplendor global de la literatura en lengua castellana.
        Pesimista y artificioso fue el Barroco, corriente que triunfó en las letras
españolas, mientras en Francia, por ejemplo, se imponía el Clasicismo. Pesimista
porque, a pesar de mantener los temas ya presentes en la literatura renacentista
(amor, naturaleza, mitología grecorromana, moral y religión cristianas), a todos
ellos les añade un marcado tono de desengaño: la vida es breve, el mundo es un
teatro, “el mayor delito del hombre es haber nacido”... Artificioso porque, al
contrario del Renacimiento, el Barroco renuncia a la elegancia natural y apuesta por
lo sorprendente, lo innovador, lo desequilibrado, la impresión que produce lo
exagerado, lo inhabitual...
        De hecho, cuando definimos las dos corrientes barrocas, Conceptismo y
Culteranismo, nos referimos a este último fenómeno: la expresión complicada
basada en el desequilibrio entre fondo y forma, de idéntica dificultad
interpretativa en los dos casos. Mientras el Conceptismo fija su atención en el juego
de ideas, en la sutileza de los significados, sin que la belleza de la expresión o las
referencias a los sentidos tengan importancia alguna, el Culteranismo opta por una
forma impresionante, abundante en elementos sensoriales, brillante en su exterior,
aunque el significado, el fondo, no sea más que una excusa sin trascendencia.
        Tan hijas son de una misma inquietud estética, que el máximo representante
del Culteranismo, Luis de Góngora (1561-1627), redacta textos perfectamente
conceptistas, así como Francisco de Quevedo (1580-1643), autor conceptista por
antonomasia, utiliza en más de una ocasión técnicas culteranistas. Calderón de la
Barca (1600-1681) va más allá y aúna los dos estilos en sus obras de teatro.
        Y ya que citamos el teatro, nos quedaba por nombrar al gran renovador de
este género, Lope de Vega (1562-1635), que cultivó todas las posibilidades
literarias de su época y, además, con un estilo personal, natural y sencillo, más
cercano al Renacimiento que al Barroco.



4.1. SOCIEDAD Y CULTURA

    La sociedad del siglo XVII atravesó una profunda crisis, que se manifiesta en las
guerras religiosas y políticas que enfrentaron a gran parte de los países europeos,
las tensiones sociales, la crisis demográfica y la recesión económica,
    El siglo XVII español está marcado por el aislamiento respecto a la cultura
europea y por la decadencia política y social. Al mismo tiempo, se produce un
esplendor artístico y literario.



4.2. TEMAS

    En el Barroco continúan los temas renacentistas (amor, naturaleza y mitología),
aunque se les da un tratamiento muy diferente: burlesco o grave, culto o popular,
frívolo o existencial. Además, abundan los temas morales y religiosos, sobre todo
los referidos al desengaño: la brevedad de la vida, la vanidad de las cosas
mundanas, la idea de que el mundo es un teatro, etc., que revitalizan algunos
tópicos, como el Ubi sunt y el Carpe diem.




                                                                                67
4.3. LA LÍRICA

4.3.1. TEMAS Y FORMAS DE LA LÍRICA BARROCA

  La poesía lírica alcanza gran calidad y variedad en el siglo XVII. Como todo el arte
barroco, la poesía presenta fuertes contrastes en temas (graves o
intranscendentes), en tonos (reflexivo o burlesco) y en formas (culta y popular). En
cuanto a la métrica, alcanzan gran perfección el soneto y el romance, que se
emplean ahora para cualquier tema.


4.3.2. CONCEPTISMO Y CULTERANISMO

   Dos expresiones contrarias y complementarias dentro de la literatura barroca son
el conceptismo y el culteranismo. Ambos pretenden una expresión complicada,
original, sorprendente, que rompa con la elegancia natural renacentista.

  El conceptismo refleja la estética barroca centrada en el ingenio, en el juego de
ideas o conceptos, a través de paradojas, antítesis, polisemias… Tiende a la
concisión expresiva, a la brevedad, al lenguaje elíptico, y suele emplear metáforas.
Quevedo, por ejemplo, expresa así el paso del tiempo:
“Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto;
soy un fue, y un será, y un es cansado.”

  El culteranismo aspira a crear un lenguaje poético diferente de la lengua común.
Además, persigue la brillantez formal, y presenta una realidad embellecida
mediante abundantes metáforas e imágenes hiperbólicas de difícil interpretación.
Incorpora un léxico cultista, imita la sintaxis latina (la frase larga y el hipérbaton), y
se hacen numerosas alusiones mitológicas. Góngora, que defendía una poesía
minoritaria, es quien mejor representa esta tendencia, como refleja la siguiente
descripción de un pavo real:
“Tú, arrogante esplendor, ya que no bello,
del último occidente,
rugoso penda el nácar de tu frente
sobre el crespo zafiro de tu cuello
que Himeneo a sus mesas te destina.”

    En el siglo XVII, junto a estos dos estilos, se da otro modelo de poesía más
sencilla, representada por Lope de Vega, como muestra este fragmento de Lope:
 “A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.”


4.3.3. Luis de Góngora (1561-1627)

  Inventor de un lenguaje poético brillante, culto y elitista, su poesía no pretende
representar la realidad, sino transformarla, mediante las metáforas, en un mundo
nuevo de belleza. En general, la poesía de Góngora es esteticista porque es muy
sensorial, pero pocas veces conmueve, ya que no expresa sus sentimientos.

  Góngora compuso dos tipos de poesía: una más cercana a la tradición popular,
recogida en los Romances y letrillas, y otra culta –la poesía culteranista-,
representada en sus canciones, sonetos y en grandes poemas como la Fábula de
Polifemo y Galatea y las Soledades.



                                                                                    68
Los Romances y letrillas se transmitían cantados. Tratan sobre todos los temas:
pastoriles, líricos, moriscos, mitológicos… En los romances y letrillas satíricos suele
predominar el conceptismo, conciso e ingenioso.

   La poesía culta. Góngora escribe una poesía muy culta en sus sonetos, pero
esta tendencia se intensifica en los últimos años de su vida. Entonces escribe sus
grandes poemas cultos –el Polifemo y las Soledades-. En este momento empieza a
hablarse del nuevo estilo de Góngora, el culteranismo.

  La Fábula de Polifemo y Galatea es un extenso poema en octavas reales, sobre un
tema mitológico. Explica la furia del monstruoso cíclope Polifemo, enamorado de la
bella ninfa Galatea, cuando descubre los amores de la ninfa con el joven Acis.
Polifemo arroja una enorme roca que aplasta al joven, y su sangre derramada se
convierte en una fuente que origina un río. El autor parte de un tema clásico, pero
la novedad del poema reside en el tratamiento del lenguaje: la creación de una
lengua poética muy alejada de la común, que exige del lector un esfuerzo
interpretativo y unos conocimientos mitológicos previos.

   Las Soledades. Se trata de un extenso poema inconcluso, del cual el poeta sólo
acabó la primera parte. La Soledad primera trata de la historia de un joven náufrago
que llega a una playa; allí le acogen unos cabreros, con quienes comparte su forma
de vida y con los que asiste a unas bodas campesinas. En realidad, lo que menos
interesa es el argumento, ya que se convierte en una excusa para elevar un canto a
la naturaleza, a la vida sencilla, que alcanzan una nueva belleza a través de las
metáforas gongorinas. Sorprende el contraste entre el tema (lo natural, lo sencillo y
humilde) y la brillantez y riqueza del lenguaje.

   La poesía de Góngora tiene su huella en el teatro de Calderón. En el siglo XX, los
jóvenes de la generación del 27 reivindicaron la entonces olvidada poesía
gongorina, puesto que admiraban la capacidad del poeta para crear con metáforas
e imágenes nuevas y lenguaje específcamente literario.




4.3.4. Francisco de Quevedo (1580-1645)

   Quevedo escribió abundante poesía y prosa, en casi todas sus formas y géneros.
Como Góngora, combina lo culto y lo popular, el tono grave y el burlesco. Sus
composiciones circularon en manuscritos, y los romances y letrillas, como
canciones. Los temas de la poesía de Quevedo reflejan el contraste típico barroco.
Trata sobre los motivos característicos del momento (el amor, la muerte, la
decadencia hispánica, el desengaño, la fugacidad de la vida), junto a temas
triviales, anecdóticos, en los que pone a prueba su ingenio (Érase un hombre a una
nariz pegado…).
        La poesía de Quevedo puede clasificarse en dos grandes bloques:

   •   La poesía grave, reflexiva, en la que el poeta expresa sus sentimientos e
       ideas con un tono desgarrado. Este apartado incluye los poemas metafísicos,
       morales, religiosos y amorosos. Los primeros son composiciones de tono as-
       cético, reflexiones sobre el sentido de la vida, la muerte, el paso del
       tiempo… Quevedo es quizás el poeta barroco que más obsesivamente trata
       el tema de la fugacidad de la vida y la certeza de la muerte. Los poemas mo-
       rales plantean temas como el poder o la fortuna, desde una perspectiva es-
       toica, y en ellos predomina el tono pesimista y desengañado. En las compo-
       siciones amorosas el autor logra una hondura extraordinaria, ya que combi-
       na los tópicos petrarquistas con un apasionamiento y una violencia afectiva
       muy personales.




                                                                                 69
•   La poesía como juego de ingenio se da en los poemas satíricos, en los
       que predomina el gusto por la experimentación lingüística. En general, esta
       poesía muestra una visión crítica de la sociedad desde una perspectiva bur-
       lesca, hiperbólica y disparatada, muy típica de Quevedo.

    En conjunto, la poesía de Quevedo tiende al conceptismo, ya que pretende
sorprender mediante la asociación nueva de conceptos. Así, entre los rasgos típicos
de la poesía del autor, podemos señalar los siguientes:

   •   Las metáforas originalísimas, embellecedoras o deformadoras; personifi-
       cando objetos y cosificadoras de seres humanos: La Fortuna mis tiempos ha
       mordido…
   •   La creación de nuevas palabras, a veces derivadas o compuestas: archina-
       riz…
   •   El uso especial de las categorías gramaticales: soy un fue, y un será, y
       un es cansado (los verbos fue, será y es se emplean con valor sustantivo,
       con significado de pasado, futuro y presente).
   •   Los abundantes juegos de palabras conceptistas, muchas veces basados
       en la hipérbole o exageración, en antítesis, paradojas y polisemias.



4.4. LA PROSA

   A pesar de la renovación que Cervantes había realizado en la narrativa, su obra
prácticamente no crea escuela en el siglo XVII; su influencia casi se reduce al
terreno de la novela corta. En el Barroco desaparece la novela de caballerías y, en
cambio, se cultiva en abundancia la prosa didáctica y la picaresca, tal vez porque
es un género adecuado para transmitir la visión crítica, pesimista y desengañada de
la época. En este género destacan Mateo Alemán con el Guzmán de Alfarache
(novela que presenta las andanzas de un pícaro, malo por naturaleza, pero con la
capacidad de arrepentirse y salvarse) y Quevedo con El Buscón.


4.4.1. El Buscón (1604)

     Esta novela presenta los rasgos característicos del género picaresco: relato
autobiográfico sobre las desventuras de un protagonista humilde al servicio de
muchos amos; los diferentes episodios explican la situación final del protagonista,
su estado deshonroso…
   La novela narra la vida del joven Pablos, hijo de una bruja y un ladrón. Su origen
familiar le hace víctima de las burlas de sus compañeros mientras sirve a un joven
estudiante, don Diego, en la escuela del “Domine Cabra”, donde sufren un hambre
atroz. Cuando pasan a la universidad de Alcalá, Pablos vuelve a ser objeto de las
crueles novatadas estudiantiles. Tras recibir una herencia, decide cambiar de
nombre e intentar pasar por caballero en la corte, pero no consigue su objetivo por
lo infame de sus orígenes y sus acciones.
   El Buscón ha sido considerada una de las grandes obras de la picaresca, por la
profundidad con que refleja la decadencia moral de la época y por el ejercicio de
estilo que supone. El estilo es una muestra del conceptismo barroco:
condensación expresiva, juegos de palabras, chistes verbales.




                                                                               70
4.5. EL TEATRO

    A lo largo del siglo XVII, el teatro religioso, cortesano y popular, que se
representaba en los corrales, alcanzó un gran éxito. Los corrales eran patios
descubiertos y rodeados de casas. En un extremo del patio solía situarse el
escenario, sin decorados. En el mismo patio se concentraba la mayoría del público
popular. Ante el escenario había algunos bancos a los que se accedía pagando un
suplemento, y detrás se situaban, de pie, los hombres del pueblo. Los nobles y las
autoridades se situaban en los balcones y ventanas que daban al patio. Las
representaciones se hacían aprovechando la luz diurna. Todas las obras que se
representaban en los corrales eran conocidas con el nombre de comedias, fueran
comedias en sentido estricto, o dramas que mezclaran elementos trágicos y
cómicos.


4.5.1. Lope de Vega (1562-1635)

   Personaje de origen humilde, de formación autodidacta y peripecia vital compleja
y contradictoria, su obra, extensísima y bien enraizada en los gustos del público, le
llevó a una popularidad inédita hasta entonces en un escritor.

4.5.1.1. La comedia nueva

   Lope de Vega creó un teatro que conectó con el público de su tiempo y marcó los
caminos del teatro posterior. El autor expuso su forma de hacer teatro en el Arte
nuevo de hacer comedias. Lope era consciente de que su teatro tenía como
objetivo gustar al público y, para conseguirlo, debía abandonar los rígidos preceptos
clásicos. La renovación teatral que propuso el autor se basa en:

   •   Rechazo de las tres unidades de lugar, tiempo y acción. La obra dramáti-
       ca, según los clásicos, tenía que desarrollarse en un único espacio, en un
       tiempo máximo de un día, y debía exponer un único conflicto o tema.
   •   La obra se presenta en tres actos, en lugar de los cinco de la literatura clá-
       sica.
   •   Mezcla lo trágico y lo cómico. En el teatro de Lope se mezclan tonos y
       ambientes diferentes.
   •   Uso de diferentes tipos de versos, polimetría. El tipo de verso se adapta a
       la situación.

 Además, en la comedia de Lope encontramos:

   •   El decoro, es decir, la adecuación entre el tipo de personaje y su forma de
       hablar.
   •   La figura del gracioso o del donaire aparece habitualmente en el teatro de
       Lope.
   •   Intercala elementos líricos, canciones y bailes que animan y dan colorido al
       espectáculo.



4.5.1.2. Temas del teatro de Lope

    La temática de la comedia de Lope es muy variada, aunque los que más
conmueven al público son los conflictos de honra y honor. La obra del autor se ha
clasificado, por la temática, en los siguientes grupos:




                                                                               71
•     El tema religioso aparece en autos sacramentales y comedias.
   •     Las comedias de historia y leyendas españolas. Están basadas en
         asuntos que toma de las leyendas, romances o canciones. Aquí se incluyen
         también los dramas del poder injusto, o sea, aquellos que plantean con-
         flictos entre el pueblo y la nobleza. En los casos en que el pueblo se enfrenta
         o se venga de un noble tirano, el rey acaba dando la razón al villano o a la
         colectividad que se ha sentido ofendida en su honor como ocurre en Peribá-
         ñez y el comendador de Ocaña, y en Fuenteovejuna. En ambas obras, la fi-
         gura del rey queda fortalecida y es aclamado por el pueblo, porque repre-
         senta la justicia frente al abuso feudal de algunos nobles.
   •     Las comedias contemporáneas de amor y enredo. Son obras llenas de
         equívocos e intrigas como El perro del hortelano.

4.5.1.3. Los personajes del teatro de Lope
    En general, en el teatro de Lope los personajes no están muy matizados
psicológicamente ni representan grandes pasiones o ideas, como ocurre en el
teatro de Calderón. Sin embargo, en su obra se repiten una serie de personajes tipo
que se definen por su forma de actuar, no por su forma de ser, y se convierten en
modales sociales. Los más habituales son:

   •     El rey, que representa el poder, y es quien en los conflictos sociales resta-
         blece el orden y representa la justicia.
   •     El noble poderoso, orgulloso de su linaje, que suele funcionar como anta-
         gonista, ya que abusa de su poder y provoca el conflicto.
   •     El caballero o hidalgo, que mantiene el orden familiar. Aparece como pa-
         dre, hermano o esposo que vela por el honor y la honra de la familia. En cier-
         tas obras de ambiente rural, este papel lo cumple el villano, el hombre del
         pueblo que representa la honradez y el sentido moral.
   •     El galán y la dama, la pareja de jóvenes enamorados, son siempre de un
         mismo grupo social. En general, el galán es un hidalgo o noble que se carac-
         teriza por su generosidad, valentía y atractivo. La dama es bella y, sobre
         todo, lista: con su astucia logra vencer los obstáculos que se interponen en-
         tre ella y su galán.
   •     El gracioso y la criada. El gracioso acompaña al galán como criado, amigo
         o confidente, y es su contrapunto: cobarde y materialista. La criada de la
         dama suele ser también su confidente y hace de puente entre dama y galán,
         llevando cartas y dando información.


4.5.2. Calderón de la Barca (1600-1681)

         Hidalgo con estudios eclesiásticos, se convirtió en el dramaturgo oficial de la
corte.

4.5.2.1. El teatro de Calderón
  En general, el teatro de Calderón refleja una visión del mundo muy propia del
Barroco: pesimista y conservadora. La vida es pura vanidad, un sueño del que
despertaremos al morir; el mundo es el teatro en el que actuamos según el papel
que nos ha adjudicado el Autor-Dios. Por otra parte, Calderón nunca criticó la
sociedad de su tiempo ni los valores sociales o morales imperantes.
    Calderón parte de la fórmula de Lope de Vega, pero elimina las escenas
innecesarias, subordina todos los personajes a uno principal, en el que ahonda
magistralmente, y reduce los motivos o temas de las obras. El teatro del autor
evoluciona, así, hacia un proceso de esquematización.



                                                                                  72
•   El lenguaje de Calderón es típico del Barroco: conceptista y culterano;
       abundan las metáforas difíciles, las antítesis, paradojas…
   •   Los personajes del teatro de Calderón están muy elaborados y los protago-
       nistas a veces cobran una dimensión simbólica. Así ocurre con Segismundo
       en La vida es Sueño, que representa la duda barroca sobre la realidad.
4.5.2.2. Las obras de Calderón según sus temas:


   •   Dramas religiosos.
   •   Comedias contemporáneas de enredo, o de capa y espada: La dama
       duende. Destaca la habilidad en la creación de la trama: equívocos, persona-
       jes tipo…
   •   Dramas mitológicos.
   •   Dramas de honor y celos. El conflicto entre el deber, impuesto por el ho-
       nor, y el individuo que debe ejecutarlo se plantea trágicamente.
   •   Dramas filosóficos, como La vida es sueño, donde el autor manifiesta su
       angustia metafísica sobre un tema barroco: la vida es como un sueño, una
       ficción que puede desvanecerse en cualquier momento. La obra plantea el
       conflicto entre la libertad y el destino, pero también aparecen otros motivos:
       el honor, el contraste entre realidad y apariencia, el poder y la monarquía.




                                                                               73
EJERCICIOS

    1. Aquí te ofrecemos un poem a ya leído, un soneto de Garcilaso de la Vega,
   que queremos que compares con uno de Góngora. Dinos:
   a. ¿Qué tienen en común, por lo que se refiere al tópico literario que ilustran?


   b. ¿En qué difieren, respecto al contenido?



   c.¿Dirías que esta diferencia nos informaría, sin saber el nombre de los autores,
   de cuál es barroco y cuál renacentista? Comenta tu respuesta.

SONETO A

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido, el sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,              5
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada           10
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra en nada.



SONETO B

En tanto que de rosa y d’azucena                          azucena: flor de pétalos blancos
se muestra la color en vuestro gesto,                       gesto: semblante, cara, rostro
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

    y en tanto que’l cabello, que’n la vena      5                    vena: filón metálico
del oro s’escogió, con vuelo presto                                  presto: rápido, ligero
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,                      enhiesto: levantado, derecho
el viento mueve, esparce y desordena:

    coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que’l tiempo airado         10
cubra de nieve la hermosa cumbre.

   Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera                                              mudar: cambiar;
por no hacer mudanza en su costumbre.                 edad ligera: el tiempo que pasa rápido




                                                                                      74
2. El lenguaje poético de Góngora, ejemplo más representativo del Culteranismo
barroco, busca distanciarse de la lengua habitual de sus lectores utilizando recursos
como los cultismos, las metáforas o los hipérbatos. Señala en la primera de las dos
estrofas que te ofrecemos aquí un ejemplo para cada uno de los siguientes
recursos: cultismo, metáfora e hipérbaton.

FÁBULA DE POLIFEMO Y GALATEA (Fragmento)

Un monte era de miembros eminente
este que —de Neptuno hijo fiero—
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero;
cíclope a quien el pino más valiente
bastón le obedecía tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado.

[VERSIÓN DE DÁMASO ALONSO: Era como un eminente monte de miembros humanos este cíclope, feroz
hijo del dios Neptuno. En la frente de Polifemo, amplia como un orbe, brillaba un solo ojo, que podría casi
competir aun con el sol, nuestro máximo lucero. El más alto y fuerte pino de la montaña lo manejaba
como un ligero bastón; y, si se apoyaba sobre él, cedía al enorme peso, cimbreándose como delgado
junco, de tal modo, que, si un día era bastón, al otro ya estaba encorvado como un cayado.]


Negro el cabello, imitador undoso
de las oscuras aguas del Leteo,
al viento que lo peina proceloso
vuela sin orden, pende sin aseo;
un torrente es su barba, impetuoso
que —adusto hijo de este Pirineo—
su pecho inunda— o tarde, o mal, o en vano
surcada aun de los dedos de su mano.




3. Para la primera estrofa que ilustra el ejercicio anterior, te hemos ofrecido una
interpretación redactada por Dámaso Alonso. Ahora, crea la tuya para la segunda
estrofa (el diccionario te será, seguro, de gran utilidad).




4. Góngora crea obras extraordinariamente artificiosas, al tiempo que nos ofrece
joyas de poesía neopopular, como ____________________________ (citar un ejemplo) o
romances del más auténtico estilo tradicional. Las dos obras cultas de Góngora son
dos extensísimos poemas narrativos, titulados, respectivamente, Soledades y
_____________________________________________________________________.

5. El uso magistral de la metáfora y la capacidad, comentada en el ejercicio
anterior, de cultivar tanto poesía cultísima como de estilo popular son, entre otras,
características que un grupo de poetas castellanos del siglo XX comparten, de
manera absolutamente consciente, con Góngora. ¿Con qué nombre se conoce este
grupo de escritores? _________________________________________. ¿Por qué se les dio
este apelativo?



                                                                                                    75
6. La obra de Quevedo, como la de _______________________________, autor de El
Criticón, se caracteriza por la sutileza y la profundidad del concepto. Para ello
cuentan con recursos como los juegos de palabras, los dobles sentidos, antítesis y
paradojas, paralelismos, cultismos y vulgarismos; incluso audacias gramaticales
como “archinariz”, “soy un fue y un será y un es cansado”. Localiza y comenta dos
de estos recursos presentes en los textos que te ofrecemos de Quevedo.




7. La obra poética de Quevedo se suele clasificar en tres bloques:
−filosófico-moral
−amorosa
−satírico-burlesca
     Aporta un ejemplo para cada uno de ellos.

8. ¿Dentro de qué género novelístico incluirías El Buscón de Quevedo? Justifica tu
respuesta.




9. Lope de Vega imita el estilo y los temas de la lírica popular; se incluye su obra,
pues, dentro del llamado Romancero ________________. Recupera lo que estudiamos
de la lírica tradicional y comenta dos características (una temática y una formal)
que compartan la obra de Lope y los poemas anónimos:
- característica temática:




- característica formal:




10. El teatro, representado en los “corrales” pasó a ser la actividad más popular de
la época. Define un “corral”.




11. ¿Cómo se llamaban las obras de teatro largas representadas en los “corrales”?
       a. Entremeses       b. Obras de corral
       c. Tragicomedias.   d. (Ninguna de las respuestas anteriores es correcta)



                                                                               76
12. El éxito de las obras de Lope (y de las de sus seguidores, como Calderón o
______________________________, autor de El burlador de Sevilla) se basaba en la
ruptura con las normas clásicas, reflejada en características como:
−rechazo de las “unidades” de _____________________, ____________________ y
______________________.
−mezcla de tonos y ambientes diferentes, de elementos trágicos y ______________.
−polimetría, es decir, _______________________________
−obra distribuida en _______ actos.

13. Las obras del teatro barroco presentan unos personajes tipo: el galán, la dama,
el rey... , entre los cuales el más interesante tal vez sea el _________________, que
aporta comicidad, al tiempo que se puede permitir decir aquello que los demás
personajes deben callar por las convenciones sociales, religiosas...

14. El tema preferido de las obras teatrales barrocas es el honor. Cita una obra de
Lope de Vega y una de Calderón de la Barca en que la honra sea cuestión central.
De Lope: _______________________________________________
De Calderón: ___________________________________________

15. Y ahora, por favor, otro par cuya temática principal NO sea el honor. De Lope,
_________________________________; de Calderón, ______________________________.

16. Ya hemos dicho que Calderón sigue las pautas del teatro de Lope. Sin embargo,
se diferencia del “maestro” en diversos aspectos. Comenta dos de ellos.




17. Calderón de la Barca será uno de los grandes creadores de “autos
sacramentales”. El gran teatro del mundo es un ejemplo de dicho género. Pero,
¿qué es un “auto sacramental”?




18. El mismo título de La vida es sueño (“y los sueños sueños son” no es original de
Calderón) nos recuerda la mentalidad barroca. Comenta en qué sentido lo hace.




19. Localiza (y define) en los textos teatrales de Lope o de Calderón que tienes en
el libro de texto o en estas hojas un recurso expresivo típico del Culteranismo y otro
del Conceptismo.




                                                                                77
TEXTO 16
LUIS DE GÓNGORA
Letrilla satírica

Ándeme yo caliente
y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días     5
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,                  naranjada: conserva de naranja
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla          10
el príncipe mil cuidados,              cuidado: preocupación
como píldoras dorados;          las medicinas se “doraban” con miel para darles buen sabor
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla                   quiero más: prefiero
que en el asador reviente,      15
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,         20
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió1 me cuente,
y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;       25 soles: continentes países para comerciar y amasar
yo conchas y caracoles                     fortunas
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena                 Filomena o Filomela es el ruiseñor
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.               30

Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama2;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar           35 recipiente donde se pisa la uva para obtener el mosto
la blanca o roja corriente,          tragarme el vino blanco o tinto
y ríase la gente.

Pues amor es tan crüel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,         40
do se junten ella y él3,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.




                                                                                       78
[1. Por las patrañas o cuento del Rey que rabió se entiende cualquier cuento antiguo o de tradición oral.
2. Leandro pasaba a nado cada noche el estrecho de Dardanelos para ver a su amada Hero, hasta que
una noche muere ahogado y ella se suicida tirándose al mar también. Góngora se burla de estos
desgraciados amantes y de los que vienen a continuación. 3. Las ropas ensangrentadas de Píramo
hacen creer a Tisbe que se amante ha muerto, por lo que se suicida clavándose una espada, en la que
también se ensarta él cuando ve el cadáver de su amada. Por eso la espada es el lecho conyugal
(tálamo) de los amantes. ]




Soledad primera (fragmento)

Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
—media luna las armas de su frente,
y el Sol todo los rayos de su pelo—,
luciente honor del cielo,                                     5
en campos de zafiro pace estrellas,
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
—náufrago y desdeñado, sobre ausente—,
lagrimosas de amor dulces querellas                           10
da al mar; que condolido,
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arïón dulce instrumento.

[INTERPRETACIÓN: vv. 1-6 – Era la primavera, estación en que el sol entra en la constelación y signo
zodiacal de Tauro. El dios Zeus, bajo la apariencia de un toro -al que la constelación de Tauro está
consagrado- fue mentido o artero raptor -robador- de Europa, princesa de Fenicia. Tauro es descrito por
sus astas (v.3) y por su luminoso pelo que le hace brillar tanto como el sol. Esta constelación es gala del
cielo, en cuyo azul -campos de zafiro- pace estrellas.     vv. 7-4 – En esa estación primaveral, un apuesto
joven, náufrago, ausente y desdeñado por su amada, se quejaba llorando y daba sus lágrimas al mar,
que se condolió y apiadó de él; sus míseros gemidos hicieron que las olas y el viento respetaran su vida.
El náufrago era más bello que Ganimedes (el garzón o muchacho que, por su hermosura, raptó Júpiter en
Ida, isla de Creta, para que le sirviera de copero). El gemido del joven obró el mismo efecto que la lira de
Arión (el cual, cuando iba a ser asesinado por unos marineros del navío en que estaba embarcado, hizo
sonar su instrumento y acudieron delfines, a lomo de uno de los cuales pudo huir).]


De una dama que, quitándose una sortija, se picó con un alfiler

Prisión del nácar era articulado
(de mi firmeza un émulo luciente)                                                      émulo : imitador
un dïamante, ingenïosamente
en oro también él aprisionado.

Clori, pues, que su dedo apremïado    5
de metal, aun precioso, no consiente,
gallarda un día, sobre impacïente,                       gallarda: valiente, airosa     sobre: además de
lo redimió del vínculo dorado.

Mas, ay, que insidïoso ladrón breve                                         insidioso: malicioso o dañino
en los cristales de su bella mano                10                          con apariencias inofensivas.
sacrílego divina sangre bebe:                                 sacrílego: que profana, ataca algo sagrado


púrpura ilustró menos indïano                                                         indiano: de las Indias
marfil; invidïosa, sobre nieve
claveles deshojó la Aurora en vano.




                                                                                                      79
TEXTO 17
FRANCISCO DE QUEVEDO

A una nariz

Érase    un hombre a una nariz pegado,(1)
érase    una nariz superlativa,
érase    una nariz sayón y escriba (2),
érase    un pez espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado (3),
érase un alquitara (4) pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón (5)más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus (6) de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás (7) fuera delito.

1.Este  chiste remeda lo que dijo el orador romano Cicerón, al ver a su yerno Léntulo, que era muy
pequeño, con una gran espada: “¿Quién lo ha atado a esa espada?”. 2. sayón y escriba, nariz judaica
(popularmente, se atribuye a los judíos grandes narices). Sayón significa, además de rebelde, “saya
grande”; cae, pues, la nariz como una gran saya. Escriba evoca la curvatura de espalda de quien
escribe, al tiempo que un oficio que los judíos, todos ellos letrados, podían ejercer. 3. reloj de sol porque
su nariz sobresalía de él como la varilla del reloj mal encarado, “sombrío, no le daba el sol” y “con cara
fiera, espantosa”. 4. alquitara, alambique, depósito del que sale por un tubo por el que gotea el líquido
destilado; pensativa, evoca otra vez la inclinación, y recuerda que se trata del rostro de una persona.
5. Escritor romano de la familia de los Nasones, llamados así porque algún antepasado suyo tuvo una
gran nariz (nasus: nariz). 6. doce tribus, las de Israel; nueva referencia a los judíos. 7. Anás, judío citado
en el Evangelio, uno de los responsables de la condena a muerte de Cristo; chistosamente, interpreta el
nombre como si significara “sin nariz”; tan grande es ésta, que sería ofensiva hasta en un judío chato.


Refiere su nacimiento y las propiedades que le comunicó

[...]
Nací tarde, porque el sol
tuvo de verme vergüenza,
en una noche templada
entre clara y entre yema.
[...]
Tal ventura desde entonces     5
me dejaron los planetas,
que puede servir de tinta,
según ha sido de negra.
[...]
De estériles soy remedio,
pues con mandarme su hacienda, 10
les dará el cielo mil hijos,
por quitarme las herencias.
[...]
Aguarda hasta que yo pase
si ha de caerse una teja;
aciértanme las pedradas,       15
las curas sólo me yerran.
[...]


                                                                                                      80
No hay necio que no me hable,
ni vieja que no me quiera,
ni pobre que no me pida,
ni rico que no me ofenda.            20
No hay camino que no yerre,
ni juego donde no pierda,
ni amigo que no me engañe,
ni enemigo que no tenga.
Agua me falta en el mar,             25
y la hallo en las tabernas,
que mis contentos y el vino
son aguados donde quiera.
[...]
Quise casarme estotro año,
por sosegar mi conciencia,           30
y dábanme un dote al diablo,
con una mujer muy fea.
Si intentara ser cornudo,
por comer de mi cabeza,
según soy de desgraciado,            35
diera mi mujer en buena.
[...].
Si yo camino con fieltro
se abrasa en fuego la tierra,
y en llevando guardasol
está ya de Dios que llueva.          40
[...]
Y a tanto vino a llegar
la adversidad de mi estrella,
que me inclinó que adorase
con mi humildad tu soberbia.
Y viendo que mi desgracia            45
no dio lugar a que fuera
como otros tu pretendiente,
vine a ser tu pretenmuela.
Bien sé que apenas soy algo,
mas tú de puro discreta,             50                                       discreta: inteligente
viéndome con tantas faltas,
que estoy preñado sospechas.
[...]




Soneto a Luis de Góngora

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;                               pulla: palabra o dicho obsceno

apenas hombre, sacerdote indino,          5                                         indino: indigno
que aprendiste sin cristus la cartilla        cristus: cruz que precedía al abecedario en la cartilla
chocarrero de Córdoba y Sevilla,                chocarrero: que dice chocarrerías, chistes groseros
y en la Corte bufón a lo divino.


                                                                                              81
¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,         10
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.


Salmo XIX

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, Vida mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Ya cuelgan de mi muro tus escalas,
y es tu puerta mayor mi cobardía;
por vida nueva tengo cada día,
que el tiempo cano nace entre las alas.

¡Oh mortal condición! ¡Oh dura suerte!
¡Que no puedo querer ver la mañana
sin temor de si quiero ver mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana
es un nuevo argumento que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, y cuán vana.




Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida

La vida empieza en lágrimas y caca,
luego viene la mu, con mama y coco,           mu y coco usados por las madres o nodrizas cuando
síguense las viruelas, baba y moco,                          querían que se durmieran los niños
y luego llega el trompo y la matraca.                         el trompo y la matraca: juguetes


En creciendo, la amiga y la sonsaca, 5
con ella embiste el apetito loco,
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.                 bellaco: malo, pícaro, ruin, astuto, sagaz


Llega a ser hombre, y todo lo trabuca,    trabucar: descomponer el buen orden que tiene algo
soltero sigue toda perendeca,          10                              perendeca: prostituta
casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca,
llega la muerte, todo lo bazuca,                                    bazucar: menear o revolver
y lo que deja paga, y lo que peca.




                                                                                            82
Enseña cómo todas las cosas avisan de la muerte

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.                                                       caduca: decae


Salime al campo, vi que el sol bebía               El sol bebía o secaba el agua que se había desatado
los arroyos del hielo desatados,                          de la nieve helada, dejando los campos secos.
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,                             amancillada: mancillada, envilecida
de anciana habitación era despojos (1);                                        anciana: antigua, noble
mi báculo más corvo y menos fuerte.                                                    báculo: bastón


Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

   1.Era ruina lo que antes había sido habitación del poeta; es, pues, también, imagen de la patria.




Amor más poderoso que la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora s su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera                5
dejará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.

Alma que a todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,10
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.




                                                                                                  83
Historia de la vida del buscón, llamado don Pablos; ejemplo de
vagamundos, y espejo de tacaños

       Uno de los fragmentos más justamente famosos de El Buscón es el retrato
del dómine Cabre, a cuyo colegio va Diego Coronel de pupilo, y con él su criado
Pablos. Es un ejemplo admirable de hipérbole barroca.

          Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña,
pelo bermejo. No hay más que decir para quien sabe el refrán que dice, ni gato de
perro de aquella color. Los ojos, avecindados en el cogote, que parecía que miraba
por cuévanos; tan hundidos y obscuros, que era buen sitio el suyo para tiendas de
mercaderes; la nariz, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas
búas de resfriado, que aún no fueron de vicio, porque cuestan dinero; las barbas,
descoloridas de miedo de la boca vecina, que, de pura hambre, parecía que
amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos y pienso que por
holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate, largo como
avestruz, con una nuez tan salida, que parecía que se iba a buscar de comer,
forzada de la necesidad; los brazos, secos; las manos, como un manojo de
sarmientos cada una. Mirado de media abajo, parecía tenedor, o compás con dos
piernas largas y flacas; su andar muy despacio; si se descomponía algo, le sonaban
los huesos como tablillas de San Lázaro; la habla hética; la barba grande, porque
nunca se la cortaba por no gastar; (...) Traía un bonete los días de sol, ratonado,
con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos
de caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de
qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros
decían que era ilusión; desde cerca parecía negra, y desde lejos, entre azul;
llevábala sin ceñidor; no tenía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos
largos y la sotana mísera y corta, lacayuelo de la muerte. Cada zapato podía ser
tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él; conjuraba los
ratones, de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba; la cama
tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado, por no gastar las sábanas; al fin, era
archipobre y protomiseria.

cuévano: cesto grande y hondo
hético: tísico, muy delgado
filisteo: gigante



        Don Diego Coronel y su criado Pablos residen en Alcalá en casa del dómine
Cabra, quien literalmente mataba de hambre a sus pupilos. Cuando llegó a oídos de
don Alonso, padre de don Diego, que uno de los hospedados en casa del dómine
había muerto de inanición, acudió a rescatar a su hijo y a Pablos de manos de
aquel hombre. Tanto el amo como el criado estaban hechos una verdadera ruina
por la falta de alimento.

        Entramos en casa de don Alonso y echáronnos en dos camas con mucho
tiento, porque no se nos desparramasen los huesos de puro roídos de la hambre.
Trujeron exploradores que nos buscasen los ojos por toda la cara, y a mí, como
había sido mi trabajo mayor y la hambre imperial, que al fin me trataban como a
criado, en buen rato no me los hallaron. Trujeron médicos y mandaron que nos
limpiasen con zorras (1) el polvo de las bocas, como a retablos, y bien lo éramos de
duelos (2). Ordenaron que nos diesen sustancias y pistos (3). ¡Quién podrá contar, a
la primera almendrada (4) y a la primera ave, las luminarias (5) que pusieron las
tripas de contento? Todo les hacía novedad. Mandaron los dotores que por nueve
días no hablase nadie recio (6) en nuestro aposento, porque como estaban huecos
los estómagos sonaba en ellos el eco de cualquiera palabra.

        Con estas y otras prevenciones comenzamos a volver y cobrar algún aliento,
pero nunca podían las quijadas (7) desdoblarse, que estaban magras y alforzadas
(8), y así se dio orden que cada día nos las ahormasen con la mano del almirez (9).


                                                                                84
Levantábamonos a hacer pinicos (10) dentro de cuarenta días, y aún parecíamos
sombras de otros hombres, y en lo amarillo y flaco simiente de los padres del yermo
(11). Todo el día gastábamos en dar gracias a Dios por habernos rescatado de la
captividad del fierísimo Cabra, y rogábamos al Señor que ningún cristiano cayese
en sus manos crueles. Si acaso, comiendo, alguna vez nos acordábamos de las
mesas del mal pupilero (12), se nos aumentaba la hambre tanto que
acrecentábamos la costa aquel día. Solíamos contar a don Alonso cómo al sentarse
en la mesa nos decía males de la gula (13) (no habiéndola él conocido en su vida), y
reíase mucho cuando le contábamos que en el mandamiento de No matarás, metía
perdices y capones, gallinas y todas las cosas que no quería darnos, y, por el
consiguiente, la hambre, pues parecía que tenía por pecado el matarla, y aun el
herirla, según regateaba el comer.

       zorras: zorros; instrumento formado por unas tiras de piel o de tela unidas a un mango, que
       sirve para sacudir el polvo. 2. retablo de duelos: se aplicaba a quienes sufrían muchas
       penalidades. 3. pistos: líquidos para alimentar a los enfermos, que se obtienen machacando o
       prensando la carne de ave. 4. almendrada: bebida compuesta de leche de almendras y azúcar.
       5. luminaria: luz que se pone en ventanas, balcones, torres y calles en señal de fiesta y regocijo
       público. 6. recio: reciamente: fuertemente, con vigor y violencia. 7. quijada: cada una de las dos
       mandíbulas de los vertebrados que tienen dientes. 8. alforzadas: agrietadas. 9. almirez: mortero
       de metal pequeño y portátil, que sirve para machacar o moler en él. 10. pinico: primer paso del
       niño o del convaleciente. 11. padres del yermo: anacoreta: persona que vive en lugar solitario,
       entregada enteramente a la contemplación y a la penitencia. 12. pupilero: persona que
       acomoda huéspedes en su casa. 13. gula: exceso en la comida o bebida, y apetito desordenado
       de comer y beber.


Las burlas que sufre Pablos en el colegio de Alcalá acaban con su buena condición:
no las tolerará más y empezará a ser él quien robe y burle a los tenderos y a la
justicia. Hasta que un día le llega la carta de su tío Alonso Ramplón, el verdugo de
Segovia. He aquí su texto, que es una pieza maestra del humor “negro” español:

        “Hijo Pablos -que por el mucho amor que me tenía me llamaba así-: Las
ocupaciones grandes de esta plaza en que me tiene ocupado Su Majestad1 no me
han dado lugar a hacer esto; que si algo tiene malo el servir al aRey es el trabajo,
aunque se desquita con esta negra honrilla de ser sus criados.
        “Pésame de daros nuevas de poco gusto. Vuestro padre murió ocho días ha
con el mayor valor que ha muerto hombre en el mundo; dígolo como quien lo
guindó2. Subió en el asno sin poner pie en el estribo. Veníale el sayo baquero 3 que
parecía haberse hecho para él. Y como tenía aquella presencia, nadie le veía con los
cristos delante que no le juzgase por ahorcado 4. Iba con gran desenfado, mirando a
las ventanas y haciendo cortesías a los que dejaban sus oficios por mirarle; hízose
dos veces los bigotes5; mandaba descansar a los confesores, y íbales alabando lo
que decían de bueno.
        “Llegó a la N de palo6, puso el un pie en la escalera, no subió a gatas ni
despacio y, viendo un escalón hendido, volviose a la justicia, y dijo que mandase
aderezar aquél para otro, que no todos tenían su hígado. No sabré encarecer cuán
bien pareció a todos.
        “Sentose arriba, tiró las arrugas de la ropa atrás, tomó la soga, y púsola en
la nuez. Y viendo que el teatino7 le quería predicar, vuelto a él, le dijo: -”Padre, yo lo
doy por predicado; vaya un poco de Credo, y acabemos presto8, que no querría
parecer prolijo9.” Hízose así; encomendome que le pusiese la caperuza de lado y qe
le limpiase las barbas. Yo lo hice así. Cayó sin encoger las piernas ni hacer gesto;
quedó con una gravedad que no había más que pedir. Hícele cuartos 10, y dile por
sepultura11 los caminos. Dios sabe lo que a mí me pesa de verle en ellos, haciendo
mesa franca a los grajos12. Pero yo entiendo que los pasteleros de esta tierra nos
consolarán, acomodándole en los de a cuatro13. [...]
        “Hijo, aquí ha quedado no sé qué hacienda escondida de vuestros padres;
será en todo hasta cuatrocientos ducados. Vuestro tío soy, y lo que tengo ha de ser
para vos. Vista esta, os podréis venir aquí, que, con lo que vos sabéis de latín y
retórica, seréis singular14 en el arte de verdugo. Respondedme luego, y, entre tanto,
Dios os guarde.”


                                                                                                  85
1. nótese el sarcasmo: el verdugo se siente orgulloso por servir al rey en el más despreciable oficio;
recuérdese cómo a Lázaro de Tormes también le enorgullecía su oficio real de pregonero. 2. ahorcó.
3. sayo largo que se ponía a los condenados para apalearlos por las calles, montados en un asno, o para
conducirlos en él al cadalso. 4. su aspecto era, pues, tan arrogante, que no podía ser un delincuente de
poca monta: al verlo, todo el mundo se daba cuenta de que era reo de muerte. 5. se los atusó dos
veces. 6. la horca. 7. clérigo de la orden de san Cayetano que lo acompañaba para ayudarle a bien
morir. 8. pronto, rápidamente. 9. pesado, pelma. 10. lo descuarticé. 11. dispersé sus restos sin
enterrarlos. 12. porque se los comían libremente los grajos. 13. se acusaba a los pasteleros de emplear
la carne de los ajusticiados para rellenar (darle acomodo) los pasteles de a cuatro maravedíes; no es
invención macabra de Quevedo: algún pastelero fue procesado por ese motivo. 14. excelente, único.




TEXTO 18
LOPE DE VEGA

POEMAS LÍRICOS DE TIPO TRADICIONAL

                           I
                   Por el montecico sola,
             ¿cómo iré?
             ¡Ay Dios! ¿Si me perderé?
             ¿Cómo iré, triste, cuitada,                             cuitada: afligida, desventurada
             de aquel ingrato dejada?               5
             Sola, triste, enamorada,
             ¿dónde iré?
             ¡Ay Dios! ¿Si me perderé?

        II

Río de Sevilla,
¡cuán bien pareces
con galeras blancas
y ramos verdes!

Vienen de Sanlúcar                5
rompiendo el agua,
a la Torre del Oro
barcos de plata.

Barcos enramados
van a Triana,                     10
el primero de todos
me lleva el alma.[...]

Río de Sevilla,
iquién te pasase
sin que la mi servilla            15                      servilla: zapato ligero de suela muy delgada
se me mojase.


                                                                                                 86
Salí de Sevilla
a buscar mi dueño,
puse al pie pequeño
dorada servilla;           20

como estoy a la orilla
mi amor mirando,
digo suspirando:
¡quién te pasase
sin que la mi servilla     25
se me mojase!

III

Blanca me era yo
cuando entré en la siega;
diome el sol y ya soy morena.

Blanca solía yo ser
antes que a segar viniese,        5
mas no quiso el sol que fuese
blanco el fuego en mi poder.
Mi edad al amanecer,
era lustrosa azucena;
diome el sol y ya soy morena.     10




¿QUÉ TENGO YO QUE MI AMISTAD PROCURAS?

 ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?

 ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,   5
pues no te abrí! ¡Qué estraño desvarío
si de mi ingratitud el yelo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

 ¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,         10
verás con cuánto amor llamar porfía!           porfía: insiste

 ¡Y cuántas, hermosura soberana:
“Mañana le abriremos”, respondía-,
para lo mismo responder mañana!




                                                                 87
Lope convierte en bellísimo romance moriso un episodio de su vida: había reñido
con Elena Osorio, porque había hecho públicas ciertas intimidades de su amorío, y
ella se lo recrimina:

        Mira, Zaide1, que te aviso               35       Mucho pueden con las damas
        que no pases por mi calle                         los galanes de tus partes7,
        ni hables con mis mujeres,                        porque los quieren briosos,
        ni con mis cautivos trates2                       que rompan y que desgarren;
5       ni preguntes en qué entiendo3                     mas tras esto, Zaide amigo,
        ni quién viene a visitarme,              40       si algún convite te hacen,
        qué fiestas me dan conento                        al plato de sus favores
        o qué colores me placen;                          quieren que comas y calles.
        basta que son por tu causa                        Costoso fue el que8 te hice;
10      las4 que en el rostro me salen,                   venturoso fueras, Zaide,
        corrida5 de haber mirado                 45       si conservarme supieras
        moro que tan poco sabe.                           como supiste obligarme9.
        Confieso que eres valiente,                       Apenas fuiste salido
        que hiendes, rajas y partes                       de los jardines de Tarfe
15      y que has muerto más cristianos                   cuando hiciste de la tuya
        que tienes gotas de sangre;              50       y de mi desdicha alarde.
        que eres gallardo jinete,                         A un morito mal nacido
        que danzas, cantas y tañes                        me dicen que le enseñaste
        gentilhombre, bien cuidado                        la trenza de los cabellos
20      cuanto puede imaginarse;                          que te puse en el turbante.
        blanco, rubio por extremo,               55       No quiero que me la vuelvas
        señalado por linaje,                              ni quiero que me la guardes,
        y pierdo mucho en perderte                        mas quiero que entiendas, moro,
        y gano mucho en amarte,                           que en mi desgracia la traes.
25      y que si nacieras mudo                            También me certificaron
        fuera posible adorarte;                  60       cómo le desafiaste
        y por este inconveniente                          por las verdades que dijo,
        determino de dejarte,                             que nunca fueran verdades10.
        que eres pródigo de lengua                        No guardas tú tu secreto
30      y amargan tus libertades                          ¿y quieres que otro le guarde?
        y habrá menester ponerte                 65       No quiero admitir disculpa;
        quien quisiera sustentarte,                       otra vez vuelvo a avisarte
        un alcázar en el pecho                            que esta será la postrera
        y en los labios un alcaide6.                      que me hables y te hable.
1. nombre moro que adopta Lope. 2. por “decoro” poético hace que Elena sea una gran dama. 3. de qué
me ocupo. 4. las colores que. 5. avergonzada. 6. el alcázar para encarcelar su voz, el alcaide para
custodiarla. 7. prendas, cualidades personales. 8. el convite que. 9. enamorarme. 10. que ojalá no
hubieran sido verdades.




                                                                                             88
FUENTEOVEJUNA

    Obra dramática basada en un hecho histórico: la rebelión del pueblo de
Fuenteovejuna contra el comendador Fernán Gómez, ocurrida en los primeros años
del reinado de los Reyes Católicos. El pueblo, enardecido por las injusticias
cometidas por el comendador, asalta el palacio del tirano y lo descuartiza. Nadie
descubre a los culpables, y los reyes no tienen otra opción que perdonar a los
sublevadores.

  En este fragmento, Laurencia, en un discurso lleno de pasión, recrimina a todos el
consentimiento de los excesos del Comendador. Los hombres reaccionan ante las
palabras de Laurencia y deciden matar al tirano.

ESTEBAN
      ¡Hija mía!
LAURENCIA
                     No me nombres               70
      tu hija.
ESTEBAN
              ¿Por qué, mis ojos?
       ¿Por qué?

LAURENCIA
               Por muchas razones,
       y sean las principales,
       porque dejas que me roben
       tiranos sin que me vengues,               75
       traidores sin que me cobres.
       Aún no era yo de Frondoso,
       para que digas que tome,
       como marido, venganza;
       que aquí por tu cuenta, corre;            80
       que en tanto que de las bodas
       no haya llegado la noche,
       del padre, y no del marido,
       la obligación presupone;
       que en tanto que no me entregan           85
       una joya, aunque la compre,
       no ha de correr por mi cuenta
       las guardas ni los ladrones.
       Llevome de vuestros ojos
       a su casa Fernán Gómez:                   90
       la oveja al lobo dejáis,
       como cobardes pastores.
       ¡Qué dagas no vi en mi pecho!
       ¡Qué desatinos enormes,
       qué palabras, qué amenazas,               95
       y qué delitos atroces,
       por rendir mi castidad
       a sus apetitos torpes!                                        torpe: vergonzoso
       Mis cabellos, ¿no lo dicen?
       ¿No se ven aquí los golpes,               100
       de la sangre y las señales?
       ¿Vosotros sois hombres nobles?
       ¿Vosotros padres y deudos?                                      deudo: pariente
       ¿Vosotros, que no se os rompen
       las entrañas de dolor,                    105
       de verme en tantos dolores?
       Ovejas sois, bien lo dice


                                                                                89
de Fuente Ovejuna el nombre.
      Dadme unas armas a mí,
      pues sois piedras, pues sois bronces,        110
      pues sois jaspes, pues sois tigres...                           jaspe: mármol veteado
      -Tigres no, porque feroces                 tigre: ejemplo de bestia salvaje, sanguinaria
      siguen quien roba sus hijos,
      matando los cazadores
      antes que entren por el mar                  115
      y por sus ondas se arrojen.
      Liebres cobardes nacistes;
      bárbaros sois, no españoles.
      Gallinas, ¡vuestras mujeres
      sufrís que otros hombres gocen!              120
      Poneos ruecas en la cinta. rueca: instrumento que sirve para hilar (usado por mujeres)
      ¿Para qué os ceñís estoques?                                 estoque: espada estrecha
      ¡Vive Dios, que he de trazar           trazar: disponer los medios para el logro de algo
      que solas mujeres cobren
      la honra de estos tiranos,                   125
      la sangre de estos traidores,
      y que os han de tirar piedras,
      hilanderas, maricones,
      amujerados, cobardes,
      y que mañana os adornen                      130
      nuestras tocas y basquiñas,              tocas y basquiñas: adornos y ropas de mujeres
      solimanes y colores!                                                 solimán: cosmético
      A Frondoso quiere ya,
      sin sentencia, sin pregones,
      colgar el Comendador                         135
      del almena de una torre;
      de todos hará lo mismo;
      y yo me huelgo, medio-hombres,                                   me huelgo: me alegro
      por que quede sin mujeres
      esta villa honrada, y torne                  140
      aquel siglo de amazonas,        amazona: mujer de alguna de las míticas razas guerreras
      eterno espanto del orbe.                                                     orbe: mundo
ESTEBAN
      Yo, hija, no soy de aquellos
      que permiten que los nombres
      con esos títulos viles.                      145
      Iré solo, si se pone
      todo el mundo contra mí.
JUAN ROJO
      Y yo, por más que me asombre
      la grandeza del contrario.
REGIDOR
      Muramos todos.
BARRILDO
                      Descoge                      150
      un lienzo al viento en un palo,
      y mueran estos inormes.
JUAN ROJO
      ¿Qué orden pensáis tener?
MENGO
      Ir a matarle sin orden.
      Juntad el pueblo a una voz;                  155
      que todos están conformes
      en que los tiranos mueran.
ESTEBAN
      Tomad espadas, lanzones,
      ballestas, chuzos y palos.                  chuzo: palo armado con un pincho de hierro



                                                                                        90
MENGO
      ¡Los Reyes nuestros señores                160
      vivan!
TODOS
             ¡Vivan muchos años!
MENGO
      ¡Mueran tiranos traidores!
TODOS
      ¡Traidores tiranos mueran!

            (Vanse todos.)
LAURENCIA
     Caminad, que el cielo os oye.
     -¡Ah, mujeres de la villa!                  165
     ¡Acudid, por que se cobre
     vuestro honor, acudid todas!
PREGUNTAS
1.¿Cuáles son las razones o motivos que animan la escena y desencadenan los
acontecimientos de la obra?




2.Señala la estructura (partes en que se divide) de esta escena.

3.En cuanto al estilo, busca en el texto una interrogación retórica y una
exclamación y explica la función de ambas en esta escena. Localiza también una
anáfora y un paralelismo.




4.¿Este fragmento te parece representativo del teatro barroco? ¿Por qué?




                                                                           91
TEXTO 19
CALDERÓN DE LA BARCA

EL ALCALDE DE ZALAMEA

El Capitán ha raptado y violado a Isabel, la hija de Crespo, labrador rico que ahora
es el alcalde de Zalamea.

CRESPO
      [...] Restaurad una opinión                                           opinión: honor
      que habéis quitado. No creo
      que desluzcáis vuestro honor,               495
      porque los merecimientos
      que vuestros hijos, señor,
      perdieren por ser mis nietos,
      ganarán con más ventaja,
      señor, con ser hijos vuestros.              500
      En Castilla, el refrán dice
      que el caballo (y es lo cierto)
      lleva la silla. Mirad
               (De rodillas)
      que a vuestros pies os lo ruego
      de rodillas y llorando                      505
      sobre estas canas, que el pecho,
      viendo nieve y agua, piensa
      que se me están derritiendo.
      ¿Qué os pido? Un honor os pido,
      que me quitasteis vos mesmo;                510
      y con ser mío, parece,
      según os lo estoy pidiendo
      con humildad, que no os pido
      lo que es mío, sino vuestro.
      Mirad que puedo tomarle                     515
      por mis manos, y no quiero,
      sino que vos me le deis.
CAPITÁN
      Ya me falta el sufrimiento.                                       sufrimiento: paciencia
      Viejo cansado y prolijo,                        prolijo: impertinente, pesado, molesto
      agradeced que no os doy                     520
      la muerte a mis manos hoy,
      por vos y por vuestro hijo;
      porque quiero que debáis
      no andar con vos más crüel
      a la beldad de Isabel.                      525                        beldad : belleza
      Si vengar solicitáis
      por armas vuestra opinión,
      poco tengo que temer;
      si por justicia ha de ser,
      no tenéis jurisdicción.                     530     jurisdicción: autoridad, poder legal
CRESPO
      ¿Que, en fin, no os mueve mi llanto?
CAPITÁN
      Llantos no se han de creer
      de viejo, niño y mujer.
CRESPO
      ¿Que no pueda dolor tanto
      mereceros un consuelo?                      535


                                                                                       92
CAPITÁN
      ¿Qué más consuelo queréis,
      pues con la vida volvéis?
CRESPO
      Mirad que echado en el suelo
      mi honor a voces os pido.
CAPITÁN
      ¡Qué enfado!                              enfado: enojo, molestia
CRESPO
                     Mirad que soy        540
      alcalde de Zalamea hoy.
CAPITÁN
      Sobre mí no habéis tenido
      jurisdicción; el consejo
      de guerra enviará por mí.
CRESPO
      ¿En eso os resolvéis?
CAPITÁN
                             Sí,          545
      caduco y cansado viejo.
CRESPO
      ¿No hay remedio?
CAPITÁN
                     El de callar
      es el mejor para vos.
CRESPO
      ¿No otro?
CAPITÁN
              No.
CRESPO
                     Juro a Dios
      que me lo habéis de pagar.          550
      ¡Hola!
       (Toma la vara)

      (Salen los villanos)
 ESCRIBANO
             ¿Señor?
CAPITÁN
       (Aparte)
                      ¿Qué querrán
      estos villanos hacer?
ESCRIBANO
      ¿Qué es lo que manda?
CRESPO
                            Prender                    prender: detener
      mando al señor Capitán.
CAPITÁN
      ¡Buenos son vuestros extremos!      555
      Con un hombre como yo,
      y en servicio del Rey, no
      se puede hacer.
CRESPO
                      Probaremos.
      De aquí, si no es preso o muerto,
      no saldréis.

CAPITÁN
            Yo os apercibo                560   apercibo: advierto, aviso
      que soy un Capitán vivo.


                                                                  93
CRESPO
      ¿Soy yo acaso alcalde muerto?
      Daos al instante a prisión.
CAPITÁN
      No me puedo defender;
      fuerza es dejarme prender.                    565
      Al Rey desta sinrazón             sinrazón : acción contra justicia y fuera de lo razonable
      me quejaré.
CRESPO
                     Yo también
      de esotra; y aun bien que está
      cerca de aquí, y nos oirá
      a los dos. Dejar es bien                      570
      esa espada.
CAPITÁN
                     No es razón
      que...
CRESPO
              ¿Cómo no, si vais preso?
CAPITÁN
      Tratad con respeto...
CRESPO
                             Eso
      está muy puesto en razón.
      Con respeto le llevad                         575
      a las casas, en efeto,
      del Concejo; y con respeto
      un par de grillos le echad
      y una cadena; y tened
      con respeto, gran cuidado                     580
      que no hable a ningún soldado;
      y a esos dos también poned
      en la cárcel; que es razón,
      y aparte, porque después,
      con respeto, a todos tres                     585
      les tomen la confesión.
      Y aquí, para entre los dos,
      si hallo harto paño (1) en efeto,
      con muchísimo respeto
      os he de ahorcar, juro a Dios.                590

      (Llévanle preso)
CAPITÁN
      ¡Ah, villanos con poder!
      (Vanse)

1. hallo harto paño: si encuentro suficiente tela; metafóricamente, si tengo pruebas o razones
suficientes.




                                                                                           94
LA VIDA ES SUEÑO

   Drama filosófico y trascendental que plantea los temas de la vida como sueño, la
predestinación y el libre albedrío (libertad individual). Segismundo, príncipe de
Polonia, crece aislado en una torre, ignorando su condición; su padre, el rey Basilio,
lo ha hecho encarcelar para evitar que se cumplan los augurios que anunciaban
que el príncipe acabaría humillando al rey. Pasado un tiempo, Basilio ordena que
trasladen a su hijo a palacio. Al despertar de los efectos suministrados por un
narcótico, Segismundo actúa con crueldad y orgullo, cumpliéndose así las
predicciones, por lo cual Segismundo es narcotizado nuevamente y devuelto a la
torre. Segismundo ignora si la experiencia ha sido real o se ha tratado de un sueño.
Al final, el protagonista es liberado, se enfrenta con su padre y lo vence. Sin
embargo, la experiencia pasada hace que Segismundo se comporte generosamente
con su padre y cambie su carácter violento. Así pues, en la obra triunfa la libertad
del individuo sobre la predestinación.
  El fragmento que aparece a continuación forma parte de un célebre monólogo de
Segismundo, el protagonista de dicha obra.

CLOTALDO
      [...] Segismundo; que aun en sueños
      no se pierde el hacer bien.
       (Vase)
SEGISMUNDO
              Es verdad; pues reprimamos
      esta fiera condición,
      esta furia, esta ambición                                1165
      por si alguna vez soñamos.
      Y sí haremos, pues estamos
      en mundo tan singular,
      que el vivir sólo es soñar;
      y la experiencia me enseña                               1170
      que el hombre que vive sueña
      lo que es hasta despertar.
              Sueña el rey que es rey, y vive
      con este engaño mandando,
      disponiendo y gobernando;                                1175
      y este aplauso que recibe
      prestado, en el viento escribe,
      y en cenizas le convierte
      la muerte (¡desdicha fuerte!);
      ¡que hay quien intente reinar,                           1180
      viendo que ha de despertar
      en el sueño de la muerte!
              Sueña el rico en su riqueza
      que más cuidados le ofrece;                           cuidado: recelo, preocupación, temor
      sueña el pobre que padece                                1185
      su miseria y su pobreza;                         medrar: mejorar de fortuna aumentando
      sueña el que a medrar empieza,                          los propios bienes, reputación, etc.
      sueña el que afana y pretende,        afanar: robar ; pretender: hacer por conseguir algo
      sueña el que agravia y ofende;                                 agraviar : humillar, ofender
      y en el mundo, en conclusión,                            1190
      todos sueñan lo que son,
      aunque ninguno lo entiende.
                Yo sueño que estoy aquí
      destas prisiones cargado,
      y soñé que en otro estado                                1195
      más lisonjero me vi.                                                   lisonjero: agradable
      ¿Qué es la vida? Un frenesí.        frenesí: delirio violento, exaltación furiosa del ánimo
      ¿Qué es la vida? Una ilusión,



                                                                                            95
una sombra, una ficción,
       y el mayor bien es pequeño;                       1200
       que toda la vida es sueño,
       y los sueños, sueños son.



PREGUNTAS

1.Relaciona el pasaje con la ideología existencial propia del Barroco.




2.El lenguaje que emplea Calderón en este soliloquio de Segismundo, ¿te parece
propio del Barroco? Justifica tu respuesta.




3.Busca en el texto una pregunta retórica, una anáfora, un hipérbaton y una
exclamación. No olvides comentar la función que tienen en el texto estos recursos
retóricos.




                                                                           96
5. SIGLO XVIII
    A finales del siglo XVII se produce la llamada “crisis de la conciencia europea”,
que propició que todas las creencias y convicciones (religiosas, políticas y
filosóficas…) dominantes hasta entonces se sometieran a discusión. De este modo,
se inicia en Francia un movimiento reformista que se extenderá por el resto de
Europa: la Ilustración, que impone el reinado de la razón frente a la fe como única
fuente de conocimiento; el siglo XVIII se denomina por eso siglo de las luces.

   Los ilustrados pretendían crear un mundo más próspero y feliz. Por lo tanto, es
fácilmente comprensible que la educación se convirtiera en una de sus grandes
preocupaciones para conseguir el progreso social, ya que se intentaba instruir al
pueblo y así conseguir la mejora y modernización del país. En lo religioso, estos
intelectuales defendieron el deísmo (vaga creencia en Dios) sin adscripción a
religión alguna o el agnosticismo (imposibilidad de probar la existencia de Dios).
Por otro lado, en política, los gobiernos practicaron el despotismo ilustrado, con
el lema “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Para hacer que el pueblo sea más
culto y razonable, se establecen instituciones públicas, academias, museos,
escuelas…

  En lo artístico triunfa el Neoclasicismo, que propone una literatura de intención
didáctica y el respeto a las normas clásicas como expresión del racionalismo.



LITERATURA EN EL SIGLO XVIII

   1. ETAPAS
          •   Posbarroquismo. Durante la primera mitad del siglo fueron constantes
              las manifestaciones literarias que continuaban el estilo complicado y
              artificioso del Barroco.
          •   Neoclasicismo. Es la corriente que mejor reflejó el espíritu ilustrado.
              Se alejó de la exageración y la afectación, ya que propugnaba un arte
              simple, natural y racional. Así, el arte debía tender a la imitación de
              los modelos clásicos y a seguir las reglas de cada género.
          •   Prerromanticismo. Este movimiento artístico, surgido a finales del si-
              glo XVIII, fue una reacción frente a la racionalidad literaria que predo-
              minaba en el momento. Exalta la expresión del sentimiento.

   2. GÉNEROS Y AUTORES

   2.1.   La poesía del siglo XVIII

   En un principio, la poesía toma como modelo a los grandes poetas barrocos:
Góngora, Quevedo, Calderón de la Barca… Sin embargo, a mediados de siglo, se
recogen las nuevas tendencias estéticas: vuelta a modelos grecolatinos y del siglo
XVI español.
   Lo más característico es la vuelta a los temas pastoriles, pero con una nueva
visión de la naturaleza, y una nueva sensibilidad, más delicada y tierna, que se
manifiesta, sobre todo, en un tipo de poesía amorosa, sensual, ambientada en un
paisaje idílico poblado por dulces pastorcillos enamorados: la anacreóntica.
   A partir de 1770, la poesía acoge temas como la amistad, la solidaridad y el bien
común, en un tipo de composiciones filosóficas y utilitarias. Una muestra de esta
poesía didáctica y moralizadora es la de los fabulistas, como Tomás de Iriarte,
autor de una colección de Fábulas literarias, y Félix María Samaniego, que
compuso otra de tipo moral, a imitación de los fabulistas clásicos y franceses.




                                                                                 97
2.2.   La prosa del siglo XVIII: novela y ensayo

   El género en prosa más importante del siglo XVIII es el ensayo; la novela, en
cambio, se cultivó menos y, salvo excepciones, no produjo obras de calidad.
  Las principales novelas del siglo son formas mixtas, que combinan la ficción con
otros intereses como la sátira literaria o la autobiografía.

    El ensayo es un género de extensión y estructura muy variada. En él se
presentan de manera subjetiva temas científicos o de pensamiento. Este género se
convirtió en el medio más eficaz para difundir el pensamiento ilustrado. Ligada al
desarrollo del ensayo se encuentra la prensa, que fue adquiriendo importancia a lo
largo del siglo como vehículo de las nuevas ideas y contribuyó a la creación de una
prosa ágil que abrió el camino al auge periodístico del XIX.

2.2.1. Fray Benito Feijoo es autor de numerosos ensayos didácticos, de tipo
enciclopédico, que lo convierten en el intelectual más importante de su tiempo. Se
propone una tarea educadora y propugna la crítica fundada en la razón y la
experiencia para modernizar la sociedad.
       Sus dos obras fundamentales son Teatro Crítico Universal y Cartas Eruditas.

2.2.2. José Cadalso es autor de la obra narrativa más representativa de la
Ilustración: Cartas marruecas. En ella, Cadalso realiza una sátira social siguiendo el
planteamiento de Cartas persas, de Montesquieu: un extranjero viaja por un país
extraño y, desde su perspectiva de forastero, escribe unas cartas en las que
comenta todo lo que ve: las tradiciones, la cultura… En estas “cartas” el autor
repasa y critica las costumbres, las ideas y la sociedad hispánica.

   2.3.   El teatro del siglo XVIII

   El panorama teatral del siglo XVIII en España se caracteriza por las frecuentes
polémicas entre los defensores del teatro posbarroco, continuista y popular, y los
neoclásicos, que mostraron su oposición a este tipo de teatro porque no respetaba
las reglas de composición (unidades clásicas de tiempo, lugar y acción), realismo y
moralidad. El teatro neoclásico, en cambio, pretende ser estructuralmente perfecto
y de contenido educativo, contribuyendo así a la difusión del pensamiento ilustrado.
  Junto con el teatro posbarroco y el neoclásico convive el sainete. Se trata de una
pieza teatral breve, de carácter cómico, sobre la vida y las costumbres de la época.

2.3.1. Leandro Fernández de Moratín destaca como autor de teatro, aunque
también escribió poesía y prosa. Gran conocedor de la tradición teatral, Moratín se
propuso escribir una comedia que respondiera al espíritu de su época. Siguiendo las
normas clásicas, su obra pretende educar a los espectadores. Por eso, la comedia
debe moralizar a través de la crítica de algunas normas sociales, costumbres y
comportamientos, como los matrimonios de conveniencia, concertados por las
familias sin atender a la voluntad de los contrayentes. Este tema aparece en El
viejo y la niña, El barón y sobre todo en El sí de las niñas, obra que supone la
culminación del teatro neoclásico.




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TEXTO 20
FÁBULAS

La fábula se adapta perfectamente a la idea ilustrada del arte: éste debe ser
didáctico y útil. Las siguientes composiciones de Samaniego e Iriarte son una buena
muestra de este género.

Fábulas morales
El león y el ratón
Estaba un ratoncillo aprisionado
en las garras de un león; el desdichado
en la tal ratonera no fue preso
por ladrón de tocino ni de queso,
sino porque con otros molestaba                   5
al león, que en su retiro descansaba.
Pide perdón, llorando su insolencia.
Al oír implorar la real clemencia,
responde el rey en majestuoso tono
(no dijera más Tito) : "¡Te perdono!".            10
Poco después cazando el león, tropieza
en una red oculta en la maleza:
quiere salir; mas queda prisionero;
atronando la selva ruge fiero.
El ratoncillo, que lo siente,                     15
corriendo llega, roe diligente
los nudos de la red, de tal manera
que al fin rompió los grillos de la fiera.
Conviene al poderoso
para los infelices ser piadoso;                   20
tal vez se puede ver necesitado
del auxilio de aquel más desdichado.
                           SAMANIEGO




Fábulas literarias
Fábula III
El oso, la mona y el cerdo
(Nunca una obra se acredita tanto de mala
como cuando la aplauden los necios.)

Un oso, con que la vida
se ganaba un piamontés,
la no muy bien aprendida
danza ensayaba en dos pies.
Queriendo hacer de persona,                  5
dijo a una mona: «¿Qué tal?».
Era perita la mona,
y respondióle: «Muy mal».
«Yo creo, replicó el Oso,
que me haces poco favor.                     10
¡Pues qué! ¿Mi aire no es garboso?
¿No hago el paso con primor?».
Estaba el Cerdo presente,


                                                                             99
y dijo: «¡Bravo! ¡Bien va!
Bailarín más excelente                  15
no se ha visto ni verá».
Echó el Oso, al oír esto,
sus cuentas allí entre sí,
y con ademán modesto
hubo de exclamar así:                   20
«Cuando me desaprobaba
la Mona, llegué a dudar;
mas ya que el cerdo me alaba,
muy mal debo de bailar».
Guarde para su regalo                  25
esta sentencia el autor:
si el sabio no aprueba, ¡malo!
si el necio aplaude, ¡peor!
                                  IRIARTE

¿AMPLIAMOS Y PROFUNDIZAMOS?

     1. Explica por qué pueden considerarse fábulas las composiciones anteriores.




     2. En casi todas las fábulas hay una parte narrativa, en la que se relata un
        pequeño suceso, y otra parte reflexiva o expositiva, donde se explica la
        moraleja o lección que puede extraerse de la historia. Señala en las fábu-
        las anteriores estas partes.

     3. Señala las características de la poesía neoclásica que aparecen en estas
        fábulas.




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