El documento describe la evolución de las lenguas romances en la Península Ibérica, con un enfoque en el castellano. Las primeras palabras escritas en castellano datan del siglo X, aunque no había una norma lingüística establecida. A partir del siglo XIII, con Alfonso X el Sabio, comienza el proceso de fijación del idioma. La literatura medieval se producía y difundía principalmente a través de la Iglesia, la corte real y los juglares.