El documento describe el origen y evolución de la figura de los santos en el catolicismo. Inicialmente surgieron como mártires que murieron defendiendo su fe, pero luego se diversificaron para incluir a aquellos que mostraron virtudes como abnegación y caridad. La Iglesia estableció procesos de canonización para controlar los cultos populares, reconociendo oficialmente a determinados santos. Hoy en día se veneran a miles de figuras a través de historias reales e imaginarias que cumplieron un rol importante en la evangelización.