Este documento resume las diferentes categorías de magistraturas en la Roma antigua. Había tres tipos principales: magistraturas responsables, cuyos titulares podían ser demandados por sus acciones; magistraturas honorarias sin sueldo que constituían una carrera política; y magistraturas patricias que incluían los cargos de cónsul y cuestor, los más altos puestos políticos y militares accesibles solo a personas de cierta edad.