El manierismo, a menudo considerado una degeneración del renacimiento, se analiza como un estilo artístico separado debido a sus profundas diferencias y la calidad de artistas como Cellini y El Greco. Este enfoque destaca la influencia del manierismo en el arte posterior y su relevancia histórica, especialmente en España, donde se asocian obras significativas como El Escorial y escultores como Alonso de Berruguete. Por lo tanto, el manierismo debe ser valorado como una etapa clave en la evolución del arte.