Mapimí fue declarada zona de protección forestal en 1979 y reserva de la biosfera en 2000, destacando por sus llanuras desérticas y ecosistemas áridos. Alberga una biodiversidad significativa, incluyendo 270 especies de vertebrados, y se focaliza en la conservación de la tortuga del bolsón, una especie en peligro de extinción. Sin embargo, enfrenta problemas como la escasez de agua, la cacería ilegal y la ganadería, que amenazan su equilibrio ecológico.