Las algas microscópicas viven en hábitats acuáticos y juegan un papel fundamental en la composición atmosférica y el ciclo de carbono. Son importantes en investigación científica, la ecología acuática, la industria alimentaria, la medicina, la agricultura y la biotecnología. Algunas algas se cultivan para producir combustible, suplementos alimenticios y materiales como la agarosa utilizada en electroforesis de ADN.