El masaje infantil es una antigua práctica que se originó en Oriente y fue introducida en Occidente en los años 50, destacando su importancia en la comunicación afectiva entre padres e hijos. Este masaje aporta múltiples beneficios al bebé, incluyendo la estimulación del sistema nervioso, alivio de cólicos y mejora en el sueño. Se recomienda realizarlo en condiciones adecuadas, utilizando aceites vegetales y asegurándose de que el bebé esté despierto, no hambriento ni cansado.