Russell Ohl descubrió en 1940 que la conductividad eléctrica de ciertos cristales variaba cuando se exponían a luz si se les añadía una pequeña cantidad de impurezas. Los semiconductores como el silicio, germanio y selenio tienen características intermedias entre conductores y aislantes. Bajo ciertas condiciones, permiten la circulación de corriente eléctrica en un sentido pero no en el otro, lo que se utiliza en aplicaciones electrónicas como rectificación, detección de radio y amplificación.