El documento discute la educación desde una perspectiva autopoiética. Propone que la educación debe basarse en la "biología del amor" para fomentar el respeto mutuo y la aceptación. La tarea de los profesores es crear condiciones que permitan a los estudiantes desarrollarse a través de la reflexión y la acción en un ambiente de convivencia amorosa. La educación debe centrarse más en corregir el hacer de los estudiantes que su ser, y evaluarlos de manera que aumente su autoestima.