El documento discute cómo Dios a veces cambia los nombres de personas en la Biblia para reflejar su nueva identidad o propósito después de haber sido transformados por Dios. Menciona varios ejemplos como Abraham, Sara, Jacob y Pedro. Explica que cuando venimos a Cristo recibimos una nueva identidad y que aquellos que son más que vencedores en Cristo Jesús recibirán un nuevo nombre escrito en una piedrecita blanca.