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Diario de Ramón Melquisedec Luján Ternera
Libro primero
El negro Antonio me acompañó durante esos días tan ásperos.
Recuerdo lo mínimo.Porque así sucede con las cosas que no nos son
gratas
Con mayor razón, cuando es un pretérito asociado a la pérdida de
ilusiones
Y es que, en ese tiempo, estuve al garete. Como disociando el cuerpo
de mis convicciones. Esas que habían crecido conmigo. Una infancia
recóndita. Como si no hubiese existido. Por más que excitaba a mi
memoria, no lograba asirla. Se escurría entre mis manos. Por lo
mismo, vertí y vertí incapacidad para tener referentes.
Un día cualquiera desperté. Alucinando. No cabía en mí. Como
cuando uno siente que está vivo; pero en un escenario no conocido.
Ya me había pasado. Y fue el día en que soñaba con ser alguien. A mi
lado estaba Benjamina. No recuerdo donde y cuando la conocí. Solo
que venía desde esa tierra nuestra. Esa que nos cobijó a todos y a
todas.
Verano bravo. Sol que nos calcinaba. Estando en lo de Astaíza.
Rancho enorme que nos guarecía un poco. Creo recordar que el
calendario marcaba el noveno mes. Un martes por si acaso. Ya tenía
esa costumbre tan mía de evadirme. Para no responder por nada.
Evasión que pretendía rebobinar memoria y perspectivas. Para ese
entonces la gente decía de mí que era una calavera. Con el agravante
de no tener aspiraciones. Ni siquiera el hastío. Porque, en fin, de
cuentas, para ser eso se necesita, al menos, haber delinquido. Así
fuera en lo inmediato. En el entorno más cercano.Y, siendo así, ni eso
logré configurar. Y Nana, la hija de Benjamina, estaba al lado mío.
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Absorta. Poseyendoun lenguaje que solo su madre traducía. Nana me
miraba sin mirarme. Esa misma mirada, en otra niña desconocida, la
había percibido en el sitio que llamaban “de los sabios”. No de las
sabias. Porque, aún en eso, comprometía mi autonomía. Las mujeres
eran casi nada para mí. Así me lo enseñó mi padre y este lo había
aprendido de su abuelo. Como quiera que esa mirada me trastornara,
di paso a la perplejidad.Como diciendo:esto no es así. Yo no soy as´.
Y ese Sol expeliendo fuego.Casi no percibo los cuerpos ni el entorno.
Se evaporan. Y, por lo mismo,no tengo noción del espacio ni de nada.
Como si se confabulara con la alucinación. Como si fuera perpetua. Y
sigo como embadurnado de hostilidades. Un eterno regreso a los
orígenes. Como cuando el universo empezó a crearse a sí mismo. Y
trato de recordar que fue primero. Y que siguió después. Y veo que
todo se desparrama. Y veo y escucho a los orates que cuentan cosas.
Y trato de redefinir. De inventariar ese proceso. Como si la locura
fuese lo primario. Sin ataduras. Locura plena. Y trato de recordar los
primeros engañadores. Y los veo en sucesión de invenciones
enfermizas. O mejor decir que fueron y son matadores de esa locura.
Ordenadores estatutarios. Que proponen otra manera de ver ese
universo que se crea y recrea. Y establecen códigos. Horizontes y
referentes asociados a contar las cosas a su manera como cuando
propusieron su primera interpretación. Un dios creado por ellos
mismos. Para vincularlo como hacedor. Pregonando que todo lo que
empezó a vivir tuvo en él su comienzo.
Libro Segundo
Otro día y la hija de Benjamina ahí. No tiene nombre. Pero la puedo
palpar. Interpreto su mirada. Pero no sus palabras. Benjamina se
niega a proporcionarme los códigos. Y la Nana me inquiere. Sus ojos
me piden explicación. Entiendo que quiere conocer porque soy como
soy. Quiere que le diga de dónde vengo. Y quiere saber dónde y
cuándo nací. O si es que no he nacido. Me dice que quiere
auscultarme. Penetrar mi cerebro. Y conocer que pienso y porque lo
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pienso.Y yo no atino a decir cualquier cosa. Porque soy consciente de
mis restricciones.Como sujeto plano que, desde que nació, ha estado
ahí. Deambulando. Tratando de buscar mi identificación. O, al menos,
una brizna de lo que son las cosas porque son así. Todo para poderle
responder a la Nana. Y ella me incita a que siga ese recorrido. Y me
veo al comienzo. Cuando vi al mundo como abstracción y a las cosas
en él. Y trato de recordar cómo fue que empecé a disociar mi cuerpo
de mi espíritu. De mi memoria. Y le reclamé a la memoria colectiva. Y
le solicité que me obsequiara algo de ella. Y, entonces,me presentó la
historia. En un recorrido veloz. Y volví a ver las erupciones. La
ebullición. Todo como rondando al Sol que conozco y los que no. Y vi,
otra vez, a los atizadores de la mentira. Los vi con su dios.
Ofreciéndolo como si fuera la explicación. Para que todos pulsáramos
su lógica. Y los vi tratando de apagar a los soles. Tratando de ocultar
las opciones de nuestra Vía Láctea. Y las otras, millones de ellas, que
desganan cuerpos, planetas, sembrando en los nuestro la vida. Y los
vi tratando de destruirla. Para que no exhibiera su inmensidad y su
continuo crear y recrearse. Y los hacedores de la opción del dios
creador mutilando. Y su sevicia. Inventando roles para cada quien. E
invirtiendo el proceso. Con su lógica voraz. Y se reitera mi visión de
los condicionamientos, las ataduras. La simiente procaz. Y la
esparcieron. Aquí y allá. Y los vi manipulando el calendario. Para que
las ebulliciones parecieran ciclos asociados a su dios.
Astaíza me dice que no ve a la niña que yo veo. Tampoco a su madre
Benjamina. Me inquiere. Diciéndome que no tengo razón. Que él sí la
tiene. Porque no alucina. Según Astaíza, la razón es lo primero. Y que
la filosofía es el don que poseyeron y poseen quienes han construido
una lógica. La interpretación precisa. Sin esos embelecos míos,
relacionados con lo que pide la niña Nana. Que su lectura de los
antecesores. Desde los griegos y, aún de ellos mismos, le permitió
acceder a lo que vino después. Que lo kantiano. Y lo hegeliano. Y que
Spinoza fueron y son fruto de ese proceso reglado. Que eso es lo que
se debe hacer. No andar por ahí pretendiendo crear Nanas que
peguntan con los ojos. Porque, dice Astaíza, lo único posible para
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expresar son las palabras. Que eso de estar interpretando miradas no
es otra cosa que un desperdicio. De ideas y de acciones.
Y que yo no soy alguien. Po eso mismo. Porque creo en las miradas y
no en los hechos. Y vuelve a reiterar su interpretación de lo que pasa.
Que la razón permite interpretar. Y que esas historias de los creadores
de dios, son eso mismo porque tenemos la facultad de entenderlas.
No por la vía de creer en niñas que hablan por los ojos. Y que los
calendarios existen, porque existe la razón. Que la codificación del
tiempo es lo que nos permite asociar los procesos. Y que yo, en vez
de hacerlo al derecho, lo que hago es disociarlos. Y que, por esto
mismo, estoy llamado a no existir. Porque lo que existe, existe porque
existe la razón y existen los calendarios. Y que, como no existo, soy
nada. Y que eso es lo que explica que siga ahí. Absorto mirando las
miradas e interpretándolas al vacío. Y que, por ser así, no tengo
porque solicitarle a la vida referente alguno. Que soy, algo así como
sujeto intramundano. Y que todo lo intramundano no existe. Y que no
soy otra cosaque desvarío inapropiado para estos tiempos,en los que
se ha posicionado la razón.
Así conocí la soledad. Hoy estoy en lo de Benjamina. Otra vez. Como
cuando, al comienzo, palpé a la vida. Esa vida mía asociada a la
mirada de la Nana. Ella duerme. Por lo tanto, no puedo mirar su
mirada e interpretarla. Peor aún. Porque, así, la soledad se hace más
inmensa. Las palabras de Benjamina no me llegan. Las escucho, no
más. Creo que me recrimina por estar perdiendo el tiempo. Como
Astaíza, ella cree en la razón. La de ahora. La que proviene de saber
interpretar lo que fuimos y seremos, por la vía de saber leer e
interpretar a los sabios. Y que lea a Frazer, en su Rama Dorada. Para
que pueda aprender a asociar el conocimiento no a disociarlo. Que ahí
puedo encontrar la explicación de los mitos originarios. Que es ahí en
donde puedo encontrar lo que fue primero y lo que siguió. Que los
orígenes de la humanidad, Frazer los explica, de tal manera que no
hay pierde. Que lo que pasa es que yo me niego a ser lógico. A actuar
a partir de ahí. Que ella leyó y releyó lo que el sabio dijo y lo que quiso
decir. Que venimos de los nómadas y que llegamos a lo sedentario.
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Precisamente, porque lo de los sacrificios individuales y colectivos.
Como expiación, fueron posibles y tuvieron su razón de ser,
precisamente porque Frazer los supo interpretar y transmitir. Que esos
sacrificios fueron y son necesarios. No de otra manera se podrá
explicar el curso de la historia, con referentes.Y no es que sea preciso
no creer en dios para poder ser lúcido. La lucidez no es otra cosa que
saber porque Jenófanes escribió lo que escribió acerca de dios. Y que,
precisamente por eso, es conveniente haber leído los de las dos
escuelas filosóficas que mencionaron los antiguos. Como compaginar
a Pitágoras con Parménides y con el mismo Jenófanes. Que, éste
último con su poemario acerca de la vida y de su origen, influenció a
toda una generación de pensadores. Pero que hay más: las teorías
órficas nos dan a conocer el sentido de lo que se ha dado en llamar la
divinidad del alma. Que, por lo tanto, dejara de estar rumiando
resentimientos con respecto a los interpretadores.
Y no atiné a responderle, a Benjamina, otra cosa que lo ya sabido.
Que he reclamado el derecho a ser nadie. Que, por lo mismo no me
importa que mi cerebro esté lacerado por la ignorancia acerca de los
sabios y de sus teorías. Que ellos fueron y serán así, porque nacieron
para serlo. Que yo no nací para ser ni sabio ni interpretador. Al nacer
llegué a la vida sin quererlo. Ojalá no hubiera germinado en el útero de
mi madre. Por lo tanto, es como si mi única protesta fue y será esa: no
haber sido consultado antes de germinar y de nacer. Y, por eso, no
tengo porque entender nada. Estoy bien así. Haciéndome y siendo
sujeto de origen y devenir insensato. Sin confiar en la razón.
Simplemente porque no he leído eso de a teoría del conocimiento y su
evolución. No tengo nada que agradecerle a nadie. Ni a Pitágoras, ni a
Aristóteles, ni a Platón, ni a Kant. Es más, no se quien fue primero y
quien después.Y es que mi autonomía la endosé, aún antes de nacer.
Lo mío es el naufragio anunciado. Lo único que reclamo es que me
dejen vivir así. Con esos desvaríos y ensoñaciones perversas. Lo que
quiero es que me permitan la lectura de la mirada de la Nana. Cuando
ella no está, o duerme, como ahora, soy más que nadie. Ni siquiera lo
negativo aproximándose al cero.
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Libro tercero
Es otro día hoy. Y, como no se ni quiero interpretar las calendas, no se
cual es. Ni lunes, ni martes, nada. Sigo sin poder leer la mirada de la
Nana. Ella no está. Benjamina la alejó de mí. Tal vez porque no quiere
que yo dañe su mirada explícita. Me quiere remitir, así, a tener que
interpretar sus palabras. Las de Benjamina. Que son las mismas
siempre. Una cantinela. Acerca de todo. Bien conocido y bien
interpretado. Lo último que supe de la Nana, tiene que ver con su
participación en la feria del razonamiento. Ideade Astaíza, avalada por
Benjamina. Se trata de exposiciones en torno al futuro. Razonado. No
como entelequia. Y es que la Nana lo sabía todo. Cuando recibí su
primera mirada, fue precisamente cuando, en mis sueños, supe de la
incandescencia de los soles. Del nuestro cercano. Y de los otros que
solo podemospercibir con la mirada, viajando los años luz necesarios.
Fue, precisamente ahí, en sus ojos. Que conocí lo que sé. Lo único
necesario para mí Que el universo se hizo, porque sí. Que nadie
sembró nada. Ni dios ni nadie. Que no fueron ni son necesarios los
interpretadores. ¡Qué de filosofías, religiones, ni nada! Lo único que
basta es estar ahí. Y, la Nana, me dijo con su mirada lo de los
engaños y la rapacería de los sabios. Que la razón ni existe ni es
necesaria. Que todo lo podemos saber, con el simple hecho de ser
así. Como monotemáticas constantes. Sin la necesidad de cobijarnos
con alguna de las tantas teorías. O de todas al mismo tiempo. Lo que
es, es. Y punto. Al menos eso me dijo a niña, cuando me miró por
primera vez. Este día, hoy, me dio por convocar a la nostalgia. Porque
ella no está. Tal vez, pueda que sea mañana. Y eso que no entiendo
la secuencia entre ser hoy y ser mañana.
Regresé a lo del Negro Antonio. Me avizoró desde su sitio. Siempre
permanece ahí. Dice que allí las nostalgias se hacen menos penosas.
Recuerdo el día en que me contó parte de su historia de vida. Supe
que nació y creció al lado de un mar cenizo. Siempre trató de conocer
el origen de ese color tan peculiar. Su madre le expresó cualquier día
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que siempre había estado así. La abuela Pristina tampoco tuvo
conocimiento real. Solo que era algo así como un castigo. Que antes
fue como todos los mares. Con colores cambiantes. Entre verde y
azul. Pero nunca de ese color tan extraño. Que, la leyenda hablaba de
la presencia de una aventurera doncella. Y que se le escuchaba la
misma canción repetida:
“En corazón gentil Amor anida., cual ave en primavera.
Del verde bosque anida en la espesura: Ni el amor hubo vida.
Antes que en corazón gentil hubiera.
Ni un alma generosa. Pudo antes que al Amor formar Natura: tan
luego como fue el astro del día.
Tan luego su luz esplendorosa.
Y antes que fuera el Sol, ser no podía: Y prende Amor en gentileza
luego,
Así naturalmente. Como en las llamas el calor del fuego”
Diosa citada por Campbell en el Héroe de las mil caras. A su vez
citada de Guido Guinicelli di Mangano (1230, 1275) en su Balada
sobre el poder y gentileza del amor. Y que esa Diosa no cabía en los
primeros mares. Y que era fruto de Isis,como halcón, unido a Osiris. Y
que, según eso luchó hasta lograr un mar para ella sola. Y que, no
existía ya, otro color que ese. Y que se entendía como desafío a los
primeros dioses. Los que ya existían. Y que la Diosa se hacía visible
en Luna Llena. Y que su desnudez provocaba la ira de los regentes
primeros. Los que habían cumplido con la función de repartir los
colores primarios a los mares. Y que, por lo mismo ese mar de la
Diosa no era un mar estimado. Más bien un mar del mal. Y que, su
canción se escuchaba en todo el territorio primigenio, dado a los
hombres en esa tierra. Y que por ser mujer la Diosa. Y por haber
desafiado a la razonada lógica vigente. Y que eso reivindicaba la
noción y el principio de las mujeres como atadas. No solo a los
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hombres de ahora, sino también a los antiguos dioses. Y que su
nacimiento, el del Negro Antonio, se produjo en medio de la tormenta
que anualmente agitaba al mar cenizo. Se decía que eso era de mal
agüero. El Negro lo asumió así. No de otra manera se podía explicar
su curso de vida. De aquí a allá. Como noria. Sin nada y sin nadie.
Quienes vivieron con él, murieron antes de tiempo. Seguía diciendo
que mejor hubiese sido haber muerto con ellos. No conoció mujer
alguna. Nunca las necesitó. Porque su condición de eunuco fue de
siempre. Pero, aun cuando no fuera así, el padre le advirtió siempre
que las mujeres eran todas como la Diosa del mar cenizo.
Irreverentes, no creyentes en la verdad de los mayores. Sus valores y
sus aspiraciones. Y, a decir verdad, el Negro Antonio, aprendió rápido
la lección paterna. Por lo mismo nunca quiso a Benjamina. Ni a la
Nana que habla con los ojos. A mí me soportaba. Como decir que le
prometió a mi padre hacerme compañía por siempre. Hasta que él o
yo muriéramos.
Le comenté acerca del periplo. De lo de Astaíza. Y de mis visiones. Un
tanto atrabiliarias, me dijo. Algo parecido a que no juntas los saberes
precedentes. Y que son necesarios para poder vivir. Para no claudicar
ante lo inhóspito de las herejías. Cualesquiera que sean. Y tú a cada
paso sigues dando lata. Como si vinieras de otro planeta y de otro sol.
Siempre ahí. Recabando la tristeza a cada rato. Y en cada día. Cierto
es que, ni siquiera distingues uno del otro. Porque las calendas te
mortifican. Dices que no es necesaria la autonomía, para nada. Ahora
me vienes con otro cuento. El de la Nana que habla por los ojos. Y
que, además,te traza el horizonte que necesitas. Y que, por lo mismo,
le crees todo lo que te comunica con su mirada. Como eso de que los
dioses no crearon nada. Y que crees que el universo se hizo y se está
haciendo. Y que por eso vale la pena esperar. Simplemente esperar.
Hasta que mueras. Y, ahora, me vienes con el cuento de no creer en
la razón. Ni en los aristotélicos. O platónicos. O Kantianos. O
hegelianos. En nada ni en nadie. Solo crees,te repito sino en lo que te
dicen los ojos de la niña. Para acabar de ajustar. Niña y mujer. Es
decir, nada de nada. Porque, siendo las mujeres innecesarias, lo son
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más siendo niñas. Ser mujer y ser niñas es una desgracia. Todavía
vivimos el castigo a que fuimos sometidos, por el simple hecho de
nacer y vivir al lado del mar cenizo. Y escuchar su nefanda canción.
Entre tanto seguía ahí. Ese día, simplemente, me acosté. Dormí un
poco arrullado por la voz del Negro. Volví a ver a la Nana. Estaba con
la Diosa del mar cenizo. Me miró, diciéndome, ¿Acaso viniste a
comunicarnos la perorata del Negro Antonio y de todos los hombres?
No supe que decirle con mi mirada. Lo cierto es que, en mi mismo
creía que sí. Con todo lo que esto significa. Siempre condicionado por
la gratitud hacia el Negro Antonio. La Nana siguió mirándome y
diciéndome: no estoy dispuesta a seguir orientándote mientras sigas
siendo tan dubitativo. La lealtad hacia él no puede llegar a superar lo
nuestro. Nuestras conversaciones. Nuestras similitudes. Y le dije,
mirándola, no abandonaré nunca tu presencia. Te necesito por
siempre. Mi guía no puede desaparecer. ¿Qué haría entonces si te
perdiera? Asediado porlos sabios y los hacedores de dioses. ¿Dónde
iría a parar? Ya sabes que tu madre solo tiene palabras para
mortificarme. Ya sabes que creo solo en las verdades que me
transmites.
Libro cuarto
Y desperté al lado de Benjamina. Estaba ahí. Me hablaba, con sus
palabras áridas. Me indagó por la niña. No la veía desde que partimos
de lo de Astaíza. Que le dijeron en la vereda haberla visto en camino
hacia el mar cenizo. Temía que, de pronto, se inmiscuyera en esos
ires y venires de valores enfrentados. Conocía muy bien a su hija. De
ser así, entre las dos, rebobinarían la historia. Se irían de frente en
contra de lo enseñado por los sabios. Y aprendidos por nosotros. Por
ejemplo, ¿Qué será de nosotras, si les da por proponer un cabildo
abierto en favor de los derechos de todas las mujeres? Provocarían,
otra vez, a los dioses permitidos. Y las tormentas ya no serían
anuales; sino de todos los días. Y se profundizaría nuestros tormentos
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ya, de por si onerosos. Nos coserían la boca y validarían, otra vez, el
cerrojo como garantía de fidelidad y del sexo no placentero.
A Isoldala conocí en lo de Zacarías. Negra también. Como Benjamina
y la Nana. Vivía en Bahía Ilusión. Un territorio extraño. Sus habitantes,
casi todos, eran remeros; al servicio de los hombres navegantes del
mar cenizo. Casi todos eunucos. Decíase que solo diez hombres
tenían capacidad para preñar a las negras. La parentela era inmensa.
En promedio cincuenta hijos por cada uno. La Negra Isolda tenía dos
hijos solamente. Ramón, el padre, tenía otros cincuenta y tres. Las
negras tenían, como profesión, la lectura del futuro. Sin aspavientos,
tenían en sus manos y en su mente, el poderde convocar imaginarios.
Los hombres de Puerto Cenizo iban dos veces por semana. Cargados
de inquietudes y de preguntas. Que cómo estará el tiempo en alta mar.
Que si encontrarían los galerones hundidos. Que si sus mujeres se
quitan el cerrojo cuando ellos están avasallando el mar…en fin
cantidad de motivos para que las negras trabajaran.
Ella, Isolda, era hija del Negro Iván. Es decir, otro negro cercano a mí.
Como en eso de las calendas sigo siendo absolutamente incapaz:
cualquier día me contó de su infancia. Relató desde el mismo
momento en que su madre Isabelina fue preñada por Iván. Dijo que,
desde ese momento entendió el asunto de vivir. Se extrañó cuando le
dije que yo no recordaba nada Ni quería hacerlo. Que estaba bien así.
Sujeto sin historia. Sin autonomía. Y, por lo mismo, sin sosiego. Aquí y
allá. Al garete. Mucho más fue su extrañamiento, cuando le conté lo de
la Nana. No podíacreerque centrara mis ilusiones y mis aspiraciones,
en la mirada de una niña. Que no hablaba. Que todo en ella se reducía
a juntar palabras con su madre. Y que no más. Sabiendo, decíaIsolda,
que lo único que cuenta, al momento de vivir y recordar, son las
palabras. Las miradas son eso, simple fijación de los ojos en algo.
Decía que, además, que fueron siete las palabras que le enseñaron
cuando le borraron a ella y a todos y todas sus culturas, su religión
ancestral. El cristianismo suplantó lo valores y los dioses de su querida
África. Todavía, me dijo, tengo en mi cabeza las palabras del padre y
de la madre. Cuando le contaron que son las palabras y para qué
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sirven. Y que vivieron en muchos lugares, antes de llegar aquí. Y que,
en todos esos lugares, la gente hablaba. Con las palabras y no con las
miradas. ¿Acaso, me dijo, no será que tú no tienes historias? Porque
solo quienes no tienen historia no necesitan las palabras. Simplemente
porque no tienen nada que contar. Eso de las miradas de la Nana era
un invento mío. O un simple placebo. O, como me lo dijo el abuelo: es
una forma de no comprometerse con el futuro, así como proponer una
opciónde pasado silente. Algo así como endosarle a la desmemoria la
posibilidad de ser alguien.
No sé por qué. No la volví a ver. Desde ese día en que le confesé que
la Nana, su mirada, era mi horizonte. Isolda no volvió a aparecer en mi
presente. Y esto era fundamental. Decisivo. Habida cuenta de mí no
pasado. A pesar de algunas indagaciones, nadie me dio razón alguna
de la negra. Ni siquiera Iván. Sin embargo, me postuló una
interpretación, acerca de su invisibilidad inmediata. Una especie de
sortilegios asociados a una manera muy propia de asumir ciertos
rasgos de su pasado y el de todos los suyos. Como resaltando una
idea acerca de la demonización de los negros. Como diciendo que la
herencia de los invasores, se había transformado fortaleciéndose.
Desde su primigenia África hasta ahora pasaron muchos años
aciagos. E Isolda modificó su razón de ser. Tal vez recordando que la
figura de la esclavización no era solo patrimonio de la historia
mediterránea. Que la antigüedad conoció esa institución. Pero que, al
mismo tiempo corrió paralela a las opciones vertidas desde el
significado que tuvo la confrontación en el rescate de Granada por
parte del cristianismo. En un ir y venir convulsionado. Desde que la
reina de Castilla y el rey del rey Aragón. Todo envuelto en un manto
inquisidor. Por la vía de una confrontación con el islam. No solo en lo
que respecta al conocimiento y su vinculación con avances que, en
perspectiva, cuestionaba todo lo construido por la mixtura vaticana y
española. En un proceso en el cual las condiciones de minorías
étnicas, en el mismo contexto español, se resolvía en favor de esos
íconos perversos de Castilla y Aragón. Ese mismo tratamiento se
repetiría en nuestra tierra. Aquí vendrían los invasores con los
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designios de la Corona. Y se profundizaron en la misma medida en
que se hicieron fuertes a la fuerza. Tratando extirpar la cultura de
nuestros ancestros primarios. África y los que habían crecido aquí.
Todo resuelto, con la visión de los avasalladores. Religión convocada
para imponerla lógica del Dios Uno. Ya me lo había advertido la Nana.
Cuando me transmitió, con su mirada que habla. Cuando me dijo eso
de que se inventaron lo de los Creadores. Dislocando la secuencia
planteada por el universo increado. Y configurando el paso a paso de
la acción divina. Ahora, Isolda, lo reivindicaba, en palabras del Negro
Iván, su padre. Y, seguía diciendo, Isolda tenía todo muy claro. Un
inventario de opciones y de interpretaciones. Para ella, eso del
demonio tenía que ver con el desembarco de los propiciadores de esa
figura. En nexo con su cultura y con su religión. Nosotros fuimos,
siempre acusados de las apariciones y de los pactos de brujería. Todo
en el contexto de imaginario occidental. Donde ya se venía
implementando la inquisición, como manera plena de conservar el
dominio de la idolatría cristiana.
Libro quinto
Ya hacía un largo tiempo que no iba a lo de Astaíza. Fui en busca de
información en torno a la Nana. No sé porque seguía con la duda; a
manera de premonición. Como quiera que creía verla a cada
momento. Repitiéndome a mí mismo lo que vi que me decía en mi
último sueño: que ella estuvo presente en la Historia del Rey Schahriar
y de su hermano el Rey Schahzaman, contada por Scharazada para
conservar su vida. Y que, conoció al Efrit que hizo de la realidad una
magia constante. En concesiones sucesivas. Para quienes asumían
que deberían ser recompensados: porque, in extremis, los Solimanes
tenían todo su entorno. Dueños de todo. Tocado e intocado.
La Nana no había ido. Astaíza también la buscaba. Porque, a través
de ella, llegaría a donde estuviese Benjamina, la negra. Él había
posado sus ojos en los de ella. Pero no como yo; que la requería, solo
para ver a la Nana. Astaíza la pensaba. Y soñaba con ella entre sus
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brazos. Retrotrayendo su pasado de amante. Brutal. Desde mucho
tiempo atrás se conocía que su objetualización de las mujeres
demostraba lo ya expresado antes. En el sentido de que Astaíza
piensa y respira por sus genitales. Tal vez como diciendo: esto lo
heredé de Miller. Cuando leí su Trópico.
Benjamina vivió un tiempo en Ciudad Pérgolis.No había nacido todavía
la Nana. Eso fue después.Cuando conoció a Vespucio Rojo.A su vez,
este sujeto, llegó a ella un día de esos en que todo puede pasar. Y
pasó. Porque envolvió a la negra con su mirada. Mirada no extraviada.
Dirigida a cualquiera. Hablando con ella. Diciendo cosas que excluían
a las palabras. Esa fue su herencia para su hija, la Nana. Nunca lo
conoció. Porque emigró. Volvió a lo suyo. Esa tierra lejana y caribeña.
Nadie dio razón de él. Solo, se decía, fue en busca de la
reinterpretación de su cultura. Una búsqueda de la socialización
palenquera. Porque, se dice, que Rojo era de los poquitos hombres
negros que no se dejó silenciar nunca. Que no pudieron matarlo, el día
en que su padre fue muerto. Estando los dos en la ceremonia
perenne. Esa que Antonio Rojo, leyó y aprendió. Se dice que es un
ritual heredado. Como esos con los cuales sus ancestros directos
desafiaban a sus enemigos. Ceremonial en el cual la figura del
demonio anti-occidental, es el centro y su razón de ser. Además,
compartió con la negra Benjamina su interpretación de Azora IV
islámico (Las Mujeres). Una hendidura total hacia el cuerpo y hacia el
espíritu. Nada bondadoso. Asociado a la atadura. Fornicación y
Matrimonio. Todo en una estructura lacerante para ellas. Y que, la
negra Benjamina, dedujo una opción de total irreverencia, hacia todos
los códigos religiosos monoteístas. Ya lo había leído ella en La Biblia
de los cristianos y el Torah judío (no otra cosa que los cinco primeros
libros o penteuco común). Lo mismo que los cristianos. Todo en una
envolvente maraña que de todo habla, menos de la libertad de las
mujeres. Benjamina, terminó diciendo Astaíza, me conmueve. No solo
mis genitales. También, y fundamentalmente, mi ignorancia. Me
convoca a absorber cada una de sus palabras.
Libro sexto
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Andando el tiempo, alcancé algo parecido a la autonomía. Y fueron,
precisamente, los días en que dejé de verla. Todo lo contado por
Astaíza no era otra cosa que la reivindicación del poder de esas dos
mujeres. La Benjamina y la Nana. Negras sin par. La una, la madre,
por lo que supo aprender de Vespucio algunas verdades, sin
menoscabo de su libertad. La otra, la hija, porque no solo heredó el
patrimonio, la riqueza y la pasión de la mirada que le dejó su padre al
volar bien lejos. Algo nuevo en mí es la capacidad para asumir la
desesperanza en nexo con una dosis mínima de libertad. Ya, por
ejemplo,me despierto en las mañanas algo lúcidas y sin galopar hacia
la Nana, buscándola para saciar mi necesidad de verdades. De
conocimientos. De historias vertidas por sus ojos. Ya, reitero, no
sucumbo ante el Sol que empieza a transmitir energía; sino que lo sigo
en su brega. Y se desamarra la atadura primera. En una opción de
vida que antes no sentía, no palpaba. Como volver al tiempo y al
territorio de mi nacimiento que no recordaba. Y atizar las sensaciones
no enfermizas. Por el contrario, alucinaciones benévolas. Una vista a
todo lo recorrido. O, al menos a parte de este. Y me veía envuelto un
sinnúmero de palabras coherentes. Ya no dependía de la mirada de la
Nana. Y surgieron anécdotas no repetidas. No forzadas.
Cuando lavi salirpor esa puerta inmensa, por la cual hemos pasado
hace ya un milenio; nunca pensé que sería la última vez.
Porque ya había sucedidoantes.Como,a manera de ejemplo,ese día
en que difundió su preñez no aceptada.Recuerdo, ahora, que ese día
discutimos, como solo nosotros sabemos hacerlo.
Que tú no me dijiste nada. Que, cuando me abordaste, lo hiciste sin
ningúnpreservativo.Que tú eres responsable,porque no me avisaste
que ya se había ausentado la regla y que, en consecuencia, estabas
en el periodopróximo a la posibilidad de recibir el líquido cargado de
espermatozoos,en el momento y en las condiciones que conllevan a
esperar el crecimiento del vientre.
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…y ella me dijo que la culpa era mía;ya que siempreestás al acecho.
Siempre buscas el momento de verme desnuda. Y, siempre, me
tumbas en la cama y me penetras a la fuerza.
Y que,seguía diciendo ella, no te denuncié porque te amo tanto que
nunca te haría algún daño.
Y que,en consecuencia,ya voy por el cuarto embarazoen las mismas
condiciones.Ya Heraclio,Miroslava y Atahualpa habíannacidoa partir
de allí. Y que yo sentí que la y los odiaba. Porque, eso de abrir las
piernas de manera forzada, ya me tenía aburrida. Porque, cada
orgasmo se constituyó en un embarazo.No había placer;porque no lo
puede habersi a cada rato me inundabas y cada inundación era una
preñez.
…Y discutimos, como solo nosotros sabemos hacerlo, y nos
desgastamosen epítetos;hasta que el feto no pudo más y se marchó;
por esa puerta ancha, inmensa apoyado en la mano de mi querida
Cleopatra, mujer de mujeres; con ochenta años encima.
Y yo, sintiéndome Atahualpa, no dudé en considerar que esa era,
precisamente, el origen de mi mal. La desmemoria que me
acompañaba siempre. Sentí que la desolación tomaba cuerpo. Y no
terminaban de salir palabras y hechos. Como borbotones de agua
lanzada al espacio.
Yo no quería volverdondeHermenegildo,Desdeese día en que le dio
por divulgarel asunto ese entre nosotros.Recuerdo haberleinsinuado
mutismo total.
Pero él no hizo ningún caso.Más bien, se dedicó a la opereta vulgar.
Disertando, a manera de canto, acerca de lo nuestro. Como en
contravía de lo acordado.Y fueron muchosy muchas las y los que se
congregaron, para escuchar su perorata.
A mí, a decirverdad,me extrañó muchoese comportamiento. Porque
había creído ver en él, una expresión asociadaa la lealtad. Porque, lo
nuestro, fue una opción siempre al garete. Aquí y allá. Un ejercicio
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diario,lleno de palabrasque abreviabanlos espasmos propios de eso
que algunos y algunas llaman sodomía.
…Pero, qué triste me puse, cuando habló a capela. Esa divulgación,
no hizo otra cosa que postular la gran duda acerca de la felicidad
furtiva, en la clandestinidad de los amantes. No hizo otra cosa que
desatar la algarabía de Ordóñez, quien reclamaba la picota pública
como desagravio ante la Santísima Trinidad.
Y, según esto, yo no sabía atinar. Mi duda estaba entre ser
Hermregildo; o yo mismo, transportado hacia adelante. Un futuro
menos angustiante que antes. Pero no tan claro. No tan gratificante
como quisiera…Y seguían las palabras abriéndose paso. Sin
interruptor alguno.
Y sucediólo de siempre.Ella,vestida a la moda;es decircon el atavío
propio de las que se decidieron por el claustro como opción de vida.
Una expiación a nombre de su padre Melquisedec Lujan, a quien
llamaron los vecinos,el perverso, en honor a su habilidad para hacer
de cada día una ocasión abreviarel caminoentre lo ético y lo posible.
Como cuando estuvo de paso en Pueblo Nítido, hogar de quienes,
como él,reivindicaban el incesto como derecho asociado a la herejía
enrevesada. Como expresión del devenir a la manera de Yocasta.
Por eso, ese día del atavío, ella me mirócon una extraña insinuación.
Yo la percibí como invitación a decir que sí; que estaba de acuerdo
con esa manera tan suya de convocar íconos en el día a día; en ese
eterno peregrinar por estos caminos tan áridos que dan ganas de
morir de sed, antes de recorrerlos.
Yo dichoso. Ya había aprendido a asociar palabras e ideas. Una
transformación al máximo. Añoraba a la Nana, pero estaba
empezando a vivir sin ella
Fabiana conocióa Honorio,en la celebración de los quinientos años.
En una danza propia de los trashumantes advertidos en el sentido de
que algo iba a sucederese día. Un martes,por cierto, como sortilegio
fémino.Porque ellatenía decidido,desde ese 12 de octubre de 1492,
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sus referentes. Unos vertidos como vocinglería de brujos puros.
Originariosde estas tierras que iban a ser arrasadas. Otros asumidos
como ciertos, en relación con esa cultura lejana, avasallante.
Y se le dio por construir evasiones para no mirar afuera. Siempre
estuvo así. Quinientos años mirandohaciaadentro. Sin percatarse de
la sangría a que eran sometidos y sometidas sus congéneres. Una
diosa rebelde que desafío a los dioses machos; pero que no tuvo
ímpetus para disociar su mansedumbre de su opción iconoclasta.
Y, por lo mismo,se quedó allísembrada,absorta; repitiendo palabras
aprendidas de los viajantes delos galerones. De esos que socavaron
las verdadesy las alegrías nativas y las convirtieron en expresiones
que motivaron la insurgencia sin horizontes; lapidada, escindida,
extinguida.
Egnosodin, reinó durante cuarenta décadas. A su alrededor todo
expelía el hedor propio de lo putrefacto. Gobiernos hechizos,
construidos con reductos de las hienas. Y gobernaban según sus
códigos. Esos que dirimen los retos de la historia a favor de los
depredadores.
Y Egnosodinfue proclamado rey de la tierra. Un sujeto que se definió
a sí mismo como impoluto, le hizo el gran favor. Y gobernaron, el
ubérrimo y el impoluto.Comodioses anclados en sus propias heces.
Los súbditos soportaron felices. Y, por lo mismo, ese día; el día de
celebración de los quinientos años, cuando la Sociedad de las
Naciones categorizó a nuestra patria como cloaca; gimieron como
plañideros.
No lo podía creer. Un alto vuelo conceptual me embargaba. Y veía, en
mis alucinaciones no perversas, muchas cosas más. Las entendía
como palabras que iban y venían. Hasta concretarse como
mensajeras y como propuestas para asociarlas a mi autonomía
Bersariónlo llamaron durante toda su vida. Se sabía de él muy poco.
Tanto así que nunca conocieron su parentela.Sujeto extraño. Divulgó
proclamas acerca de los rigores del tiempo. De las heridas que ha
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sufrido la madre tierra. Fue el primero en anunciar los deshielos. Su
versión en torno a los agujeros negros, hablaba de algo así como
rebautizarlos en honor a los dioses negros. Propuso el nombre de
agujeros blancos. Y también propuso que se hablara de la suerte
blanca, al momento de expresar penurias. Además de la blanca
noche, al momento de referir los momentos en que la gendarmería
mataba y desaparecía adultos (hombres y mujeres), niños y niñas,
como acción colateral a los gobiernos blancos.
…En fin que, este sujeto revolcó la lógica de los haceres y los
deshaceres. Cualquier día, así como había llegado, se deshizo. Así
como había estado en los sitios,se diluyó.Lo vieron por última vez en
los alrededores de la casa de los espantos blancos. Ahora, cuando
alguien habla de él, dice: se lo llevó la mano blanca del demonio
blanco, hijo del gobernante que construyó un poder blanco. Todos y
todas propusieron celebrar el día negro, en mención al negro
Bersarión que llevo una vida negra…sublime
Berenice Antequera estuvo sitiada durante mucho tiempo. Allí, en
donde vivía la redujeron por la vía más perversa: negándole el
derecho a cantar. Desde pequeña, ese era su oficio. Le cantaba a
todo. A la tristeza; a la esperanza; a la alegría (…esto último casi
nunca lo hacía, porque casi nunca estaba presente).
Últimamente se había dedicado a cantar a los niños y a las niñas. Les
imbuía sus versiones acerca de lo que pasó, cuando llegaron los
invasores. De la desolación que sembraron. Y de la ignominia que
construyeron.Todo,dichocon la ternura que solo es posible encontrar
en una mujer.
Cuando llegaronallí,los gendarmes,le leyeron laproclamaescrita por
los asesoresde Alvariny Manolín,en ese entonces con gobernantes.
Palabras más, palabras menos, en el folletín decían: “…por cuanto,
con esa manera de hablar y de cantar, Berenice la terrorista, está
pervirtiendo la moral pública y está incitando a la rebelión. Es
repudiable,máximecuando los incitados son los y las infantesque son
el futuro de esta tierra.” Ahí, en el escrito aparecía una enmendadura,
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tal parece que, originalmente, habían escrito las palabras” de este
mierdero.”
Y me encontré con las anteriores palabras. De la misma manera en
que encuentras el agua cuando casi has muerto de sed. Y las bebí,
casi salvajemente. Hasta quedar ahíto. Pero ellas seguían reclamando
ser interpretadas y escuchadas.
Lo encontraron al día siguiente de haber celebrado su boda con
Raquel. Dijo haber desertado de la vida en pareja; porque siempre,
muy en el fondo, no se sentía convocado por las mujeres. Dijo que
sentía algo así como cierta conmoción cada vez que las veía. Con
mayorrazón con Raquelita,esa niña hermosa que había crecido con
él y que recién cumpliódiez años…Cuandolo encontraron abrazaba a
Angelito, niño que compartió con él el alborozo que rodeó la
celebración del aniversario de la Luna, quien, por ese entonces,
cumplía cuatrocientos milmillones de años reflejando su aridez, cada
que el Sol la requería.
Libro séptimo
Según dicen,vivió doscientos años. Siempre erguido. Siempre listo.
Cuentan que su primer gobierno duró ochenta, primaveras, como
solían decirsus aurigas.Estuvo en la batalla de Londres, surtiendo de
agua a los soldados de su majestad. Según hablan, allí hizo su
primerafortuna.En libras esterlinas.Contabanque pasó del millón de
estas.Y, parece que,si era cierto,porque cada botella la vendió en mil
libras.Obviamente con el visto bueno de lareina y del rey. Y dicenque
ordenó clausurar el curso de los ríos. De tal manera que solo él y su
parentela,tuviesen acceso a lo que, en falsa bella prosa, llamó él “el
preciado líquido”. Y, además cuentan que, cuando ya no quedaba ni
una sola gota, propusoal rey del universo la utilización de los mares.
Ofreció como alternativa la desalinización, a punta de balazos
disparados con su poderosa arma que disparaba proyectiles en mil
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direcciones; con la cual aplastó la rebelión de los demócratas
universales, cada vez que cantaban a la libertad.
Y, dicen también,que los mares sucumbieron a su voracidad. Y que,
entonces, propuso al rey de la Vía Láctea que lo incluyera en su
bitácora; de tal manera que cuando terminara su recorrido de
destripador, pudiese acceder a cualquier refugio.
Y, siguen diciendo, le respondieron de la Vía Láctea, diciéndole que
preferían otro Big Ban, antes que recibirlo a él, tránsfuga milenario;
hidra de mil tentáculos; caballero honorario y perpetuo en la Aldea
Trinitaria de Los Defensores y Custodios del Divino Poder. Lo más
extraño de todo es que la nota la suscribióun sujeto de apellido Hitler
Ese día amaneció másrápido. Es decir, sentimos la algarabía de los
sujetos perrunos(así solía llamarlosel fallecido), desde mucho antes
que de costumbre.Porque,todo hay que decirlo, los animalitos, eran
la voz oficialdelegada de la Casa de Gobierno, para transmitirnos la
obligación de despertar. Obviamente, lo mismo sucedía en la tarde-
noche;ya que el periodo de tiempo del quehacer genuflexo forzado,
iba hasta la hora 16.
Saulitonacióel mismo día en que nacierontodas las flores (…si como
lo dice la canción);es decircualquierdía, de cualquier año luz. Desde
pequeño (aprendió hablar al sexto día de haber nacido), siempre lo
apasionaron y convocaron,las acciones punibles. Su decir era:” …no
lo dejes para mañana, mátalo o mátala ya, no sea que después de
agarre la nostalgia del tiempo perdido.
Fue hijo único, en el hogar-prisión, compuesto por Hesper Belisario
Román Guataquira y Lesbia Esperanza Gallón de las Casas. Lo
llamaron,al segundo de sunacimiento,niño mensajero;aunque nunca
se conocióque mensaje y de parte de quien, trajo al mundo; siempre
fue algo así como una versiónenésimade El Exterminador, adecuada
a las circunstancias y necesidades de Pío Quinto Vélez Uribe,
patriarca desde el comienzo de la historia.
21
Emérito del Socorro Carnera Betancur, respiró por primera vez este
aire impuro, el día trece del mes once del novecientos. Fundó dos
ciudades;una que lleva su nombre, situada a tres millas de la última
barraca de la Gran Brigada Militar, denominada coloquialmente:
Paloqueseapatrón.La otra limita al norte de la llamada Ciudad de las
Motosierras. Entre esta y la ciudad de Emérito, había 30 kilómetros.
Pero, dicen los ancestrales, que desde allá se escuchaban los gritos
de los que la gente dio en llamarlos desmembrados. Emérito llamó a
esta ciudad, La Vaquita Feliz.
Nadie supo ni cuando, ni porque se separaron. Simplemente, cayó
como baldado de agua fría entre sus lugartenientes (…o sea, casi
todos y todas los y las habitantes de las tres ciudades).
Y, a partir de la ruptura, cada uno siguió su camino. Saulo Román
Gallón,se vinculó alejército,según él,invencible,llamado de la Nueva
Inquisición. Desde allí, se proyectó al universo de los sátrapas que,
por ese tiempo,hendía sus puntiagudasgarras en todo aquelloque no
fuese confesional-mariano-trinitario. Hombre de muchas luchas y
múltiples actividades deesas que llaman en defensa de las gentes de
bien. Es apenas obvio que el concepto predominante acerca del
significado del bien, estaba escrito en el Heraldo Mayor, que Saulito
llevabaal frente, montado en su brioso corcel bautizado Virginio. Es
decir,no era otra cosa,sino la recopilaciónde los legados mosaicos y
cristianos. Adulador a toda prueba, Saulito alcanzó la cima. Fue
nombrado vicario-apóstol absoluto para todos los asuntos
relacionados con la fe mariana y trinitaria. Despobló lo que pudo, a
nombre desu unción benemérita.Arrasó mil caminos. Mató a todos y
todas las que pudo, a nombre de la semblanza del Dios Credo.
Fue caudillo de las desgracias.Todo cuanto tocaba se volvía estiércol.
Una especie de Rey Midas al revés.Por lo tanto, comió y dio a comer
de su fruto diario.
Cualquier día, le informaron que Emérito del Socorro Carnera
Betancur, se había sublevado en la Aldea de la Divina Providencia.
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Que renegó de sus orígenes y que no reconocía la autoridad de
Saulito.
Y dichoy hecho,Sauloconvocó a los Tribunales Pérfidos. Ellos y él,
re-convocaron laJusticia Divina y esta accedióesparciendo los gases
de los Papas pasados y futuros. Se produjo, por lo tanto, una
atmósfera letal que inundótodos los escenarios terrícolas.Gases más
lesivosque la contaminación con uranioenriquecido.Murieron todos y
todas quienesno habían sido previamente alertados y alertadas para
que se refugiaran en Ciudad Holocausto, sitio sede del Trono de
Saulitoy de sus protegidos. Queda claro que Emérito del Socorro no
fue avisado y murió,justo cuandoreclamaba de sus súbditos la lealtad
para avasallar a Saulo y extinguir su nefanda perspectiva del Nuevo
Paraíso.Pero, tambiénhay que decirlo, Saulito no soportó ese hedor
estercolero. Dicen que murió reclamando de su Dios algo diferente
para ahogarse,al menos,con la dignidad propia de quien sirvió toda la
vida a la causa de la impunidad pura.Dicen,todo hay que decirlo, que
El Dios de Saulito hizo caso omiso del llamado de su delegado en la
Tierra y, en contrario, convocó a la diosa de las lluvias para que
embadurnara de heces el territorio del divino Saulo.
Yo estaba llegando al límite permitido. Navegaba entre la
reconstrucción de mi pasado y realidades inmediatas. No sobrias. Por
el contrario, con algo de calentura. Como si estuviese llegando a un
punto de no regreso. Veía a la niña Nana en mis sueños. No la podía
asir. Pero ella estaba presente.
Don Federico Ubérrimo Mendoza Canales, vivía al lado de
HermenegildoApolonioAgüero Tenorio.Los dos habían llegado a Río
Revuelto,el primerode enero del primer año después de la aparición
de La Virgen del DivinoRostro,en el explanado donde queda La Gruta
del Andariego.
Los dos trabajaron en las minas de propiedad de Sinforoso Demetrio
Avignon Tuberquia,quien llegó allíel día tres de marzo del tercer año
después de la aparición. En contrario de Ubérrimo y Hermregildo,
Sinforososi supo sacarprovechode la bonanza tardía aportada por la
23
aparecida virgencita. El puestecito en el cual vendió aguardiente a
cuanta devota y cuantodevoto,llegaban en las romerías organizadas
por Esternón Cipriano Marulanda Guaneme, vicario primero de la
Delegación RomanaPermanente,compuesta por los ungidos Valerio
Arturo Espinosa Consuegra, Juan del Calvario Villoría y Cáceres y
Domitila Gracia-Divina Alpujarra Benavides.El año pasado cumplieron
cincuenta años las celebracionesde gratitud al Divino Cielo, por haber
elegido el pueblito como sede de la sagrada aparición.
Pero, como todono es dicha en esta vida,Mendoza Canales y Agüero
Tenorio, se encontraron cualquier día en casa de Casta Virgelina
SampayoPeralonzo.Mientras jartaban cerveza, al son de boleros de
OlimpoSerapio Cuca Cabuya, llamado el compositor mariano; llegó
Romualdo Querubín Acacio Coca. Venía desde Villa Robespierre.
Había salido a las tres de la mañana del miércoles anterior al jueves
venidero. Contó que, al pasar por la Gruta del Andariego, La Del
Divino Rostro, había descendido de su Sagrado Altar y estaba
besándose con Juan Eudoro Amariles Amézquita, el cuidador de la
Gruta. Y, también dijo Romualdo, un ventarrón apagó todas las
veladoras encendidas por los piadosos y las piadosas venidas y
venidas desde los cuatro puntos cardinales…y que Eudoro le había
propinado dos planazos en la espalda, por novelero.
Desde ese día, ni Ubérrimo, ni Apolonio, dejaron de pasar por la del
Andariego.Tal vez tratando de averiguarque había sido de Amariles y
de la del Divino Rostro…Hasta que, el día menos pensado, la vieron
saliry lo vieron salir.Iban rumbo al Paraíso Terrenal,desdedondela y
lo habían echadohacía ya millón y pucho de largos años…Al menos
eso entendieronlos dos viejos amigos, cuando la Del Divino Rostro,
hablaba con alguien por su celular.
Ya estaba decidido. Yo no volvería con Esther Eugenia. Habían
pasadomuchascosas entre nosotros.Todas,apuntando más o menos
a lo mismo. Es decir, a eso de pretender configurar una relación de
pareja inédita. Y es que los años no pasan en vano. Ir y venir en
términos de cotejar teoría y práctica.
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La teoría la aportaba yo.Con esas ínfulas de camionerointeresado en
proponer una nueva forma de vivir lo afectivo, pulsando las cuerdas
íntimas de la y el sujeto. Una forma de expandir por el universo,
alegorías cercanas a la transicióndesdela propuesta Shakesperiana,
hasta el entendido de José María Vargas Vila. Algo difícil la tarea.
Porque significaba interactuarcon las visionesenfermizas de Calígula.
Además de recorrerlos territorios de Ariadna,la mujeramante sincera
y absoluta.
De todas maneras, me las arreglaba, para demostrar que lo mío
constituía una opción de vida vinculadacon el credo de los libertariosy
las libertarias.Un tanto azuzado poresas experiencias pasadas y que
yo creía verdaderasexpresionesde la ruptura de códigos inquisidores.
Y maduré largo tiempola escritura del Manualde Convivencia Erótica,
Entre dos o Más Sujetos. En una convicción tan profunda, que no
había espacio para mirar hacia la realidad. Una postura de cargador
de excrecencias,relacionadacon aquello de sabermentir y engañar a
cada instante. Lo que coloquialmente se ha dado en llamar “vender
gato por liebre”.Una jerigonza impúdica; pero que yo ofrecía y hacía
pasarpor oferta válida al momento de tomardecisionesemparentadas
con un modelo de vida en pareja, o en triadas imperfectas.
Y siguieron pasandolos años.Y yo imbuido porel espíritu subyacente
de la libertadabsoluta.Poresto mismo no vi pasarel tiempo. Ya, para
el caso,EstherEugeniahabía aprendido de mila capacidad para decir
que si, diciendo que no.Para asumir destrezas eróticas e implicarlas
hacia mí.Y le dije: no es eso lo que yo quería deciry enseñar…Pero la
reacción fue tardía; simplemente porque ella alzó vuelo; aprendió la
libertad,leyendoen mis accionesy dichos,lo necesario para no creer
en mis versiones vesánicas.
Ahora,para hacermenos onerosa lasoledad;digo que no volveré con
ella; aun sabiendo que Esther Eugenia ya no me espera.
Cuentan que Trinidad del Socorro Estupiñán Socarrás, deshizo el
acuerdo con Mariano Claver Cañadas Paletero. Acuerdo un tanto
25
anodino;pero que implicaba la fuerza y la imposición al momento de
significarque andandose arreglaban las cargas.El susodichoMariano
había inventadouna manera muypeculiarde instigar al delito de lesa
fémina.Algo asícomo una variante de lo aplicado por Sade; pero sin
que pareciese algo en contravía de la ternura.
Claver creía creer que no había nada perverso en lo que hacía. Por
esto mismo, propuso el pacto, el mismo día en que Trinidad del
Socorro,surtió las sábanas de borbotones de sangre, derivada de la
terrible hemorragia vaginal originada por la penetración que le hizo
Cañadas Paletero,con su pene crecidomediante la aplicación de una
pócimainventada por el mismo y que llamó “ungüento pretérito para
las necesidades de hoy”.
La hemorragia fue tratada con una especie de absorbente artesanal
que había inventado el abuelo de Mariano Claver. Y, entonces, el
acuerdo se firmóallí mismo. Estupiñán Socarrás ardía en fiebre, con
espasmos parecidos a las convulsiones que sufrieron las mujeres
mártires,en los cadalsos habilitadosporlos buscadores de brujas, en
mil cuatrocientos veinte.
Además,cuentan,que Trinidad del Socorro,vivió mucho tiempo en el
hospicio de propiedad del padre de Mariano Claver. Que allí tuvo
catorce hijas.Y que,todas ellas,fueron inauguradas por Mariano y su
padre, de nombre Nepomuceno del Espíritu Santo Cañadas
Sacramento.Y que todas ellas quedaban preñadas en simultaneidad.
Y que fueron catorce por catorce; todas mujeres. Y que…; en fin,
cuandose deshizo el acuerdo, ya habían nacido catorce por catorce
por catorce.Y que el hospiciocrecióen residentes,tanto como crecían
las romerías que llegabanen busca de la pócima “ungüento pretérito
para las necesidades de hoy”.
Aún ahora, en dos mil trescientos, cuentan que Mariano Claver
Cañadas Paletero, sigue vendiendo su ungüento con el visto bueno
del ProcuradorDelegado de La Santa Sede, de la cual es presidente
un tal Emérito Ordóñez, colombiano de nacimiento y ciudadano
vaticano por adopción.
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Ya habían transcurrido cuarenta días, desde que dejé de ver a la
Nana. No me hacía tanta falta como antes. Pero, de todas maneras,
mi autonomía no la había alcanzado del todo. Además, me había
encariñado de esa niñita que parecía mujer ya hecha. Con muchos
recuerdos y verdades encima. De otra parte, empecé a sentir que mi
cerebro no resistía tantas cosas juntas dichas con palabras.
Libro Octavo
Una vez mató a Heliodoro del Sufragio Guzmán Valiente, José del
Carmen Villalobos Benjamin se dirigió a Villa Adelaida para cobrar sus
honorarios.
Resulta que Hebroul del Carmen Vistahermosa Hermosillo, juró que
vengaría la memoriade su abuelo Aristarco Josué Hermosillo Crown,
quien murió a manos del padre de José del Carmen, el día 31 de
diciembre del año anterior a la llegada al poder de Virgiliano de los
Santos Acosta y Frambuesa; quien a su vez accedió al trono un año
después de la llegada al Vallede los Justos,de Melquisedec Eugenio
Herrera y Herrera, miembro de la secta Valeriana que se expandió,
más o menos por todo el hemisferio norte; a partir del año 1000.
La muerte del abuelo de Hebroul tuvo su origen en una nimiedad.
Como quiera que Aristarco hubiera vulnerado el sexo de una de las
primasde José del Carmen; justo el día 1 de noviembre, es decir, el
día de todos los santos.
Fue un viernes,a eso de las cuatro de la tarde, cuando la niña salía de
la única escuelitade Villa Adelaida.Rosa María Gertrudis apareció en
un escampado, totalmente destrozada. Era irreconocible. Medicina
legal certificó: laceraciones múltiples en todo el cuerpo.
Particularmente sus pezones y su vagina sangraban de manera
abundante a causa de amputaciones selectivas. Su clítoris fue
extirpado.
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El día lunes siguiente al viernes del ritual efectuado por Aristarco
Josué, Josefa del Castillo Berenice Pánfila, convocó a la Triada del
Continuo Milagro. Con sus miembros pactó la convocatoria del
Coloquio Permanente de las Mujeres Agredidas, para designar al
vengador.Porque eso de los vericuetosadheridos alCódigo Penal, no
contaba al momento de decidir acerca de la tipificación del delito
cometido por Aristarco. A manera de ejemplo: lo que pasó con Rosa
María Gertrudis, se tasaba como lesiones personales leves. Sobra
decir que este tipo de tipificación se correspondía con el soporte
teórico del Código Penal de Villa Adelaida; es decir una copia del
CódigoVigente Para los Territorios Amparados con el Sagrado Manto
de Jesús en el Desierto,que se constituyó en la línea de conducta de
los Veedoresdel Sagrado Milagro del Vino Antes de la Última Cena;
quienes consideraban que las mujeres tenían una deuda con la Santa
HistoriaSagrada;habida cuenta de su participación como lidereza en
las acciones de erotismo que configuró el Pecado Original.
Lo cierto es que la designación de Plutarco Cristo Villalobos
Comienzo, como legítimo vengador, fue unánime. Y este mató a
Aristarco Josué HermosilloCrown,en el Altar del Divino Niño de Villa
Adelaida,cuando se masturbaba ante el ícono de María Magdalena.
Uno más dos es igual a cuatro por cinco,menos el triple de la edad de
Bonifacio que nació dos unidades antes del año que se configura a
partir de sumar cuatrocientos al cuádruple de la edad de Antonio
Buendía quien,a su vez naciódiez años antes del dictador Benjamin
Cuadros Carvajalino, quien ejerció mandato por cuarenta años más
que el doble del ejercicio mandatario de Napoleón Isaac Ternera y
Valdés, discípulo de Aureliano del Mar Ascencio Espartaco, quien
gobernó con mano dura a su pueblo, durante un sexenio antes de la
llegada del primer crucero efectuado por Cristóbal Amparado
Villagracia, en la primera década del siglo en que se celebraba el
primer milenio del nacimiento de Joaquín Esperanto Hinojosa
Velásquez,veedordesignadoporel Santo Oficio con aplicación a las
Islas Vírgenes, el día setecientos posteriores a la llegada de José
VicenteBonaparte Pigmalión al territorio de los seguidores de Cástulo
28
María Costumbres Bajas. De todas maneras, todo esto sucedió el
mismo día en que Efrén Calcáreo Manteca y Manteca, engendró en
Rubiela Iris Valbuena Gonzaga, a Perverso Elías Mujica Mojica; que
nació el ventidos de enero del año posterior al asesinato de Santa
Brígida Iriarte Montoya.De todas maneras dicen, que este asesinato
no fue antes del sepeliode Deogracias Monserrat Villaprimera, quien
había sido muerto por Diógenes Patricio Arizala Vengoechea, justo
cuandoeste cumplióel doble de los años de Eugenio Amparo Solkito
Solito;que había nacido cuarentaaños después de la canonización de
EsperanzoEzequielVargas y Pamplona;acto sublime realizado en el
cuarenta y dos después de la llegada de Herodes Pasacaballos y
Manrique al Trono heredado de su padre Misael Eugenio Patriarca y
Sabandija.
Y, resulta que,me metí con las probabilidades. Un día cualquiera en
que volvía del lago hasta la casa.Los peces eranunos dos mil. Tiré el
anzuelo y me puse a hacercálculos. Que,si pica uno, la probabilidad
es un cociente:uno sobre el dos seguido de tres ceros. O sea 0.0005.
Y peoraún, si lo que quise pescarfue un salmón.Pero resulta que allí
no hay salmones; entonces la probabilidad es nula.
Y, cuandofui donde Pilar,ella me dijo que en el colegio le dijeron que
el profesor dijo que el rector la necesitaba, para que le ayudara a
resolverel siguiente problema: SI José tiene tres pares de moscas y
tres pares de piojos. Y resulta que José le preguntó a su madre que
cuántos pares son dos pares de moscas y uno y medio par de piojos;
sabiendo que se encuentran en una bolsa no transparente y que el
compromiso es realizarun solo ejercicio.Entonces,que probabilidades
tiene José de que en ese único intento.
Cuando me preguntaron porel resultado numérico de mi escrito, solo
acaté a decir: de todas maneras, no lo sé; pero supongo que es el
mismodel cálculo realizado antes del año primero de mi nacimiento,
después de Monomatías Alfaro Gutiérrez, quien fue mi tutor, hasta el
día 450 despuésde haberterminado su mandato Diosdado Hércules
29
Bonifacio Martínez Vargas.,en el reino de los inventores del absurdo
algebraico.
Lo de esa niña matada y destrozada, me conmovió tanto, que me puse
a pensar. A divagar. Me asustó, por un momento, la idea de que pudo
ser ella, la Nana.
La vi una sola vez. Cuando asistí a la fiesta de los garbanzos,
celebrada en Las Colinas de Santa Cecilia. Estaba con vestido azul
absoluto.Con decorados en ese color broncíneo que solo admiramos
quienes hemos estado en el Mediodía.
Pero cuando enhebraron su cabeza con aquellos hilos y aquellas
agujas, en oro puro, sentí que todo daba vueltas en mi cabeza.
Cuando lavi verter sangre a cántaros,con sus ojos hacia fuera, como
queriendo buscar el piso que ya no la soportaba. Cuando vi sus
cabellos arrancadosy en jirones.Cuando la vi despaturradaen el sofá;
con su boca balbuceando el dolor inmenso de la tortura.
Sentí que no daba más, que me había transformado. Que había
pasado de ser el amante sincero y diáfano; al rol de lapidado en las
tinieblas de un entorno pútrido.
Todo,porque Heriberto Sanjuán me había confesado que estuvo con
ella y que la hizo gritar, en un desvarío asociado con el placer que
nunca yo había podido provocar.
Y eso de que cada hijo trae el pan debajo del brazo, siempre me ha
parecido un juego de palabras. Por lo mismo, cuando Aracely me
preguntó qué opinaba de su sexto embarazo, le dije: si esa fue tu
decisión y la de Genaro, no hay nada más que hablar.
Y transcurrieron los días, y los meses y los años. Batasuna se
acostumbró a decir que lo de él era lo de ella y que, por lo tanto, él
pensaba que ella había asumido de la mejor manera su
responsabilidad.
30
Eran, por ese entonces, siete. Tres hijas y cuatro hijos. Y vivían. La
manera como se las arreglaron para la crianza, se remonta a la
situación vivida durantela Guerra Civil.Es decir,tratando de accedera
las posibilidades que otorgaban las organizaciones obreras. Una
manera absolutamente libertaria; como quiera que las opciones
permitieran accederal acompañamientoa las familias, con énfasis en
el cuidado integral de los niños y las niñas.
Pero mis dudas seguían.Y, auscultétodos los calendarios y las guías
para el tratamiento de las crisis. Y, seguía preguntando acerca del
significadoque tiene la asunciónde roles de padre y madre. Y, seguía
diciendo,eso de tener hijos e hijas, tiene que estar referido a valores
más estables. Algo así como una noción en la cual se involucran la
atención temprana la unción constante con la calidez.
Pero no hubo acercamiento entre él, ella y yo. Y las cosas siguieron
igual.Y cuando,en Hendaya,se supo que El General Franco y Adolfo
Hitler, no se encontraron, Batasuna asumió como suya la victoria.
Decía él, porque las fuerzas rebeldes, estaban en asedio e hicieron
abortar la reunión. Y que, en consecuencia, esta prueba validaba la
necesidadde poblara España de nuevos y nuevas revolucionarios y
revolucionarias.
Y me quedé sin habla. Porque seguía sin entender esa manera tan
ortodoxa de asumirlas orientaciones de la Tercera Internacional. Sin
embargo, Úrsulame hizo caeren cuenta que no se trataba de alguna
directriz política. Más bien se trataba de una posición cercana a la
manera en que Stalin asumía su rol. Ante todo, teniendo en
consideraciónsu ignorancia en términos de los escenarios afectivos;
así como falló en su manejo del asunto de las nacionalidades.
Pero, el asunto, requería de mayor precisión conceptual. Y le dije a
Úrsula: me parece que es un problema relevante; pero debe ser
asumido entre nosotrosy nosotras,de manera más creativa. Un tanto
como resolverla dicotomíaentre la aplicaciónde los postulados éticos
de los socráticos y la propuesta kantiana, en términos de la relación
sujeto naturaleza.
31
…Precisamente cuando Úrsula iba a confrontarme,desperté. Justo, el
día que se iniciaba para mí, era un domingo de 1936. De todas
maneras,es necesarioaclararque nacíen 1975 y que ahora, en 2000
estoy adportas de una nueva jornada de trabajo, en la empresa
siderúrgica a la cual estoy vinculado.
Vivíamos en el barrio llamadoAndalucía.Un territorio áspero. No solo
en lo que tiene de rugosidad geológica; sino también en lo que hace
referencia a su perfil cultural societario. Lugar de profundos baches
entre cuadra y cuadra.
Como cuando empezaron a llegar las familias que venían en
búsquedade un respiro.Fuimoscreciendo.Empezarona aparecer los
quiebres en las ilusiones.Y llególa perspectiva de ilusionescentradas
en lo inhóspito.Ese afán de reivindicarla certeza en la validezdel todo
se vale.
Esas eran Inés y Torcoroma. De una hermosura absoluta. Unos
cuerpos que incitaban a claudicar en eso del respeto a las mujeres.
Casi comocuando en actuación pérfida, decíamos aquí todo se vale;
pero que las tengo las tengo.
Y comenzaron los actosfallidos. Como quiera que se abriera camino
en nosotros el entendido de los parches y las bandolas. Que aquí y
allá.Que ayerle di de baja a esos pirobos.Que anocheme consumí a
la Magola. Que vino el patrón y me batió suciera por aquello de no
tener listoslos changones.Y que llegaron los tombos y que les dimos
chumbimba a la lata. Y que me absorbítodo ese hermoso polvo y que
llegué transido a la casa. ¡Y que no me abrieron, Y que grité! puta la
madre para todos ustedes ¡
Pero Inés tenía su tumbao.Se enamoró del viejo man de Federico. Y
se le entregó ahí, de una. Pero resulta que Inés se lo había prometido
a ese pinchao de Luciano. Porque, a decir verdad, este era todo un
galán.Claro está que le ayudaba el hecho de ser el brazo amigo del
Patrón.
32
Y, ese Luciano,se dio cuenta de que la habían inaugurado. Y le echó
ácido muriático a la cara. E Inés sufrió lo insufrible.Ciega,desfigurada
y abandonada. Y yo, que siempre fui detrás de ella, sin que se diera
cuenta. Yo que me había enamorado de esa mujerzota, puse en mi
mira a ese tipito.Y le salimosal paso.Entre Tarzán,Fantasmay yo, lo
levantamos. Le atravesamos el mango con el matamarranos.
Pero todo se fue agriando. Cada banda en lo suyo; pero en lo de las
demás también. Y la Torcoroma alzó vuelo con el Traverso. Y no la
volvimos a ver. Pero nos queda el recuerdo de ese día en que nos
dejó montarla a Luisito y a mí.
Y, uno de esos días, llegó la patota de los Builes y nos repartió
chumbimba. Vi caer a Samuelito y a Fantasma, después seguí yo.
Sentí y vi que volaba mi materia gris por los aires.
Tal parece que me aproximaba a la realidad. Ya no eran cuentos unos
tantos hechizos. Ya bordeaba términos y acciones, cada vez más
vinculadas con el entorno inmediato. En ideas, valores y realizaciones.
Andando el tiempo me encontré al otro lado de la vida. Todo había
pasado tan rápido que no me di cuenta cuando fue.
Lo cierto es que ya vivo al otro lado. Algunas cosas me parecen
repetidas.Una de ellas, la nostalgia. Como que esta es vital, para el
mismo hecho de estar vivo. Una nostalgia parecida a esa otra cosa
que es la tristeza. Aquí, en esta otra versión, la vida está menos
soportada en el albur. Por lo menos eso es lo que percibo.
Hoy es un día cualquiera de un calendario que apenas estoy
procesando.Una mañanaen la cual todos y todas corremos porcalles
diferenciadas;una nomenclatura centrada en los colores. Está la calle
gris. Aquí están todos y todas aquellos y aquellas que antes fueron
notarios y notarias del tiempo.Aquellosy aquellas que le apostaron a
generarcondicionesde vida, con esa estrechez de visión, tan propia
de los agentes laberínticos.Está la calle roja. En ella veo gendarmes
cada tres metros. Uniformados a la usanza del siglo XXI. Es decir,
una mezcla de azules variados y blancos en diferentes perfiles. Gritan
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y reclaman orden,en medio de una prisa que satura. La calle rosada,
está habitadapor los híbridos. Esos y esas que vinieron a dar acá, a
lomo de la invariancia. Como gemelos y gemelas en multiplicación
parecida a las setenta veces siete.La calleincolora es donde yo estoy.
Parece muy apropiada para las condiciones en las cuales llegué.
Recuerdoque,cuandohice eltránsito estaba atado a la entelequia; a
ese tipo de propuestas que tanto me cautivaron. Propuestas
indescifrables.Tanto que estuve siempre sin poder hilvanar una idea
en el contexto de la lógica que reivindiqué.
Libro noveno
Es casi el mediodía y crecen las hordas. De tal manera lo hacen, que
no es posiblemedirlas.Ni en su enésimo término;mucho menos en la
configuración de parciales censales. Un mediodía sin sol. Más bien
una oscurana que obliga a prender las luces automáticas que cada
cual posee. Luces que permiten entrever los íconos básicos: la
perversióny la enhiesta figura del Gobernador. Está allá, en la plaza
adyacente al palacio. Habla con sus asesores y otorga visas para
marchar a cualquier lugar. Y todo depende de los oficios y las
profesiones. Y es que, aquí, todos y todas tenemos tatuado lo que
somos.Médicosy médicasespecializados y especializadas en hacer
perderla memoria;a la manera de la siquiatría lacaniana.Ingenieros e
ingenieras,cuyos referentes son las bitácoras para las máquinas que
vuelana ras de tierra. Cenicientas que no pudieron ejercerlibertad. En
su pasado fueron amas de casa, esclavas. Y transitaron a golpes,
obligadasporsus machos.Y, aquí, son preferidas por los aurigas del
todopoderoso.Y van y vienen.Esclavos que no encontramos libertad
antes y que, repetimos el mismo oficio aquí. Nos reportan como
ciudadanos de oficios varios. Claro está, menos el de liderar
revoluciones.
Cuando me acerqué a reclamar mi permiso, me reconocieron los
asesores. Y se lo transmitieron al Gobernador. Y este dispuso que
fuera devuelto a lo que antes era. Y volví. Y estoy aquí, sintiendo ese
dolororiginado en ese estado de interdicción propio de quienes, como
34
yo, no servimos ni para lo uno ni para lo otro. Ni aquí ni allá. O lo que
es lo mismo:ni siquierahacemos conciencia del significado de estar
vivos.
Y se hizo.Un universo que remite a su comienzo, cada que vuelve a
empezar.Cada momento como que es una ruptura con el tiempo que
se originó allí mismo, con él. El problema lo he planteado de la
siguiente manera: una vez se hizo, quedó claro que no se hacía del
todo, sino que crecería en sí mismo, engendrando energía que, a su
vez, generaría otros cuerpos. En una sucesión que tiene como
constante la posibilidadde que las variables se reinventen, sin patrón
establecido. Entonces, el hecho mismo de comenzar requería una
bitácora orientando el rumbo. Pero, en sí mismo, él era su propio
rumbo.Y se precipitaron todas las posibilidades de planos lineales y
circularesy elípticosy todas las formas posibles de situarse. Pero, él
mismoera responsablede su ubicación y desubicación permanente.
Y cuando se produjo nuestra presencia y nuestra inserción en el
proceso, empezó a desmoronarse el entendido relacionado con la
visión de que todo es posible, menos la posibilidad de ser
condicionado.Muchos menosen lo que hace a la terminación, así sea
parcial.Pero es que, por esto mismo, la tendencia a una separación
entre continuidadilimitaday el bache construido pornosotros,empezó
a hacerse probable. Si será o no será; cuando y como, está en
nuestras manos.Ya desafiamos el poder del universo; no vaya a ser
que se desentiendade nosotros;porque entonces,simplemente,ya no
vamos más.
Los vi venir, justo en el momento en que cruzaban el parque. Yo ya
sabía que me buscaban. Me había preparado para cuando esto
ocurriera.Es decir,había comprado un hechizo, a la señora Romelia,
a la que llamaban “La Barragana”.El apodo le sentaba bien.Su tienda
se constituyóen lupanar.Desde las seis de la tarde, hasta las tres de
la mañanadel día siguiente; sin descansar. No sé por qué, cada vez
que paso enfrente de ese local, me acuerdo de la canción “Trece
años”,de Wilfrido Vargas. Lo cierto es que Romelia ofrecía un surtido
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variado, en edad, tamaño, color, nalgas, tetas y rostros. Estaba tan
bien posicionada,que hasta les fiaba a sus habituales visitantes. Eso
nunca lo había visto ni escuchado, polvos a crédito y sin codeudor.
A decir verdad, con todo lo torcido que he sido, soy y seré; nunca
había requerido este tipo de servicio.Un poco,porque mi hembrita me
satisface a cada rato. Otro poco,porque cuidomi imagen de “pelao de
bien, sin fisuras, leal”.
Me embarquéen el cuento del fleteo hace ya tres años.A veces me va
bien; otras no tanto. Pero, en fin, de cuentas, la vieja, el viejo, mi
hembrita y yo, vivimos de esa rentica.Mi herramienta de trabajo es un
mataganado hermoso,brilloso.Claro está que, a veces me ha tocado
lidiarcon personajescuentahabientes demasiadobrincones. Inclusive
que han tratado de rebelarse.A dos (un hombre y una mujer) los tuve
que mandaral otro lado. En el primero sentí un poco de miedo. Pero
ya en el segundo viajado, con una mona muy jovencita, fue menos
traumático.La ventaja mía es que cuando es necesario mato y mato
bien, sin ninguna posibilidad de vivir para contarlo.
Me gustan varios sitios y los frecuento; porque resulta trabajito.
Hombres y mujeres que van a retirar fuertes sumos. Yo los analizo y
las analizoantes.Leo en sus rostros la ansiedad y el temor. Esto los
lleva y las lleva a cometererrores básicos.Cuando salendel cajero,yo
calculo el monto. Bien sea en el bolso o en el bolsillo. Algunas y
algunos llevan taleguitas o bolsasde plástico. Los sigo y las sigo con
la mirada.Espero que avances treinta o cuarenta metros. Y ¡zas ¡les
caigo.
Claro que,en veces,se daña el mandado.Aparecen algunos agentes
de policía;o esos guachimanes de la privada. Otras veces, les hacen
acompañamientootras personas.Y así es más difícil. Esto a pesar de
que en cada acechome la juego toda. Si me detienen o me hieren, o
me matan; qué más da.
Ahí vienen…,son unos manes a los cualesles quité uno de sus sitios.
Me identificaron. Cuando están a menos de diez metros, saco el
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hechizo…y nada. Esa vieja hijueputa me vendió lo más malo que
encontró. Lástima que ya no le podré reclamar, porque…Llegaron y
me descargaronlos dos tambores.Caí al piso como cedazo. Recordé,
en ese momento:”…no me pregunte la gente quienes me han herido;
no soy delator. Déjenme no más que muera. Los hombres estamos
para ser hombres,no batidores”…Y ya. Lo últimoque vi fue el local de
la puta de Romelia, quien me miraba riéndose desde la puerta.
Aldemar Loaiza Casilimas, llegó a Puerto Iris. Cansado. Había
transitadomuchos caminos.Todos demasiadotortuosos.Incluso, tuvo
que pasar por Puerto Abuchaibe. Lugar remoto ese. Tanto que, para
llegar a la periferia, desde Puerto Maduro hay que recorrer70000
kilómetros. Y, Puerto Maduro a su vez, está a 8000 kilómetros de
Puerto Bermejal. Y, para llegar a Puerto Bermejal, desde Puerto
Azucena, hay que recorrer 9000 kilómetros. Y este último está a 16
horas de Puerto Santísimo. Llegar hasta ahí, requiere caminar 1200
kilómetros, por pura trocha. Y, desde Puerto Barracuda hasta Puerto
Azucena, hay 2000 kilómetros. Puerto Iris está más allá de Puerto
Abuchaibe, casi 2200 kilómetros.
Lo cierto es que llegó, el viejo Aldemar. Transido de hambre. Lo
esperaba en la plaza del pueblo,Adonías Bermejo.Este había llegado
hacía ya treinta años.Dicen que llegó en paracaídas, lanzado desde
un avión de la Fuerza Aérea Agustiniana. Lo lanzaron en la noche de
un jueves santo.Al tocar piso,por esa vaina de ser la primera vez, se
rompió el tobillo del pie izquierdo. Como pudo, se arrastró hasta el
Comando Miguel Farías. Este Farías, también llegó en paracaídas.
Pero no tuvo la fortuna de Adonías.Cayó en la Laguna de la Bizca.Allí
se hundió,enredadoen el paracaídas y se ahogó. Lo consideran, por
eso,héroe nacional.Y llegando,Bermejo,el de guardiale gritó: ¡santo
y seña! Adonías que iba a saber de eso. Dos tiros le pegaron el
soldado Manzano. Uno en el otro tobillo y el otro le destrozó la oreja
izquierda.
Y, como son las cosas.Resulta que Aldemarconoció, en el pasado, a
un teniente de nombre Abigail Manzano Fonseca. Que resultó ser el
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abuelodel soldado de guardia. Por esas cosas de la vida, Aldemar y
Bermejo,estuvieron juntos en la Batalla de La Salada. Un pueblito a
orillas del río llamado Miserable. Allí combatieron a los dirigidos por
Marcio Matacandelas, guerrillero de vieja guardia. Este Marcio se
había hecho capitán,ungido porRomualdo Gualdrón. Este estuvo en
la Batalla de San Benito Abad,pueblito localizadoen la ribera norte del
río Espantapájaros. Allí recibió de Jacinto Paz, a su vez guerrillero
desde que tenía diez años, el mandato de acabar con el Batallón
Santa Brígida. Tenebroso, por cierto. Estaba al mando el Coronel
Abundio ArmendárizAlonso.Dicen la leyendaque este Coronel había
mandado a fusilar a doscientos niños y trescientas niñas. Todos y
todas hijos e hijas de los cien guerrilleros que atacaron al Comando
Ezequiel Perdomo, situado en las afueras de Guayaran, municipio
adscrito al departamento Norte, que abarca todo el sur de la
circunscripción Occidente.
Volviendocon lo de Aldemary Adonías,se abrazaron calurosamente.
Caminaron hastala casa de Bermejo. Allí, el viejo Aldemar, saludó a
Paulina Natividad, esposa de Adonías.
Sucedió una cosa muyrara. Al otro día, ni casa,ni Adonías,ni Paulina,
ni Aldemar.Lo que dicen es que se los y se la tragó la tierra con todo y
casa. Desde ese día todos y todas se vieron obligados a conocer el
santo y seña.El cual,por disposición militar de alto rango, cambiaba
cada tres horas.
…Y yo ahí. Susurrando el nombre de la Nana. Para ver si venía en mí
rescate. Porque ya no soportaba tantas palabras. Tantas ideas. Era
necesaria una pausa. Y la añoré. Pero no aparecía.
Cuando la vi partir, sentí eso que las abuelas llaman guayabo (pero
diferente al guayabo producido después de una rasca). Este es algo
así como cuando uno siente que el piso se abre, para propiciar el
hundimiento físico,a más de que el alma se dispara hacia otra galaxia.
Y, el problema para alguien comoyo, es que soy ateo. Y, por lo tanto,
creo que no tengo alma.
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Eso de ser ateo tiene sus más y sus menos.Yo empecé a no creer en
dios, cuando conocí a Misael Pavallón. Tipo interesante ese. Lo
primeroque hizo para convencerme, fue mostrarme una foto tomada
al Santo Padre, treinta años atrás. En ella se ve Teófilo V, desnudo
bailando con una joven que por vestido tenía una tanga.
Cierto es que me conmovió la escena. Porque yo estaba
acostumbrado a rezar los mil jesuses, el día de la Santa Cruz.
Además, asistía con devociónal rosario de aurora, que se realizaba el
primer sábado de cada mes... Cierto es, también, que metía en el
fogón,atizado por carbón de leña; para erradicar mis pecados. Que,
por cierto,eran bastantes:deseaba la mujerdel prójimo representada
en Inés Elvira, una mujer con un cuerpazo que no puede pasar
desapercibido. Siendo el problema, que está casada con Belisario
Guacaneme,un boyacense especializado en voliarmachete a lo loco,
cuandose emborracha.Cosa que,en él, es casi a diario.El no robarás
es puro cuento, para mí. Porque me acostumbré a viajar en
Transmilenioy meterla mano en los bolsillos de los hombres y en el
pecho de las mujeres.Me ha ido bien, gracias al cielo. El no matarás
no me convence. Mucho menos desde el día en que maté Fermín
Casagua, porquele tocó las nalgas a Teresita, mi mujer todavía para
ese tiempo. Lo de no jurar el santo nombre, en vano me parece una
pichurria. Cada vez que me bajo del Transmilenio, después de
trabajar, digo “Pa mi dios que no lo vuelvo a hacer”.
En fin, que, a ese man de Misael, no le costó mucho trabajo
convencerme.Comoquiera que ya yo tenía predisposición a ser ateo.
Por lo menos ya iba en la mitad del proceso.
Y el guayabodesaparecióa los nueve días,cuando le declaré mi amor
a JuvenalPatagrande.Es hermoso y no está comprometido. Se hace
llamar Isabela; según él en nombre de su primer amante. Al que
mataron un día después de haber jurado juntos (as) amor para rato.
“…No tuvo tiempo de montar en su caballo, pistola en mano se le
echaron a montón. Me llamo Juan les gritaba y soy muy macho,
cuando una bala atravesó su corazón…”
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Esa es la canción que más me gusta, de Miguel Aceves Mejía. La
tatareo a cada rato.
Sigo trabajando en el mismo taller.No es mucho el salario;pero que le
voy hacer.Con la misma novia, estaba hasta hace quince días. Con
ella, iba al cine todos los domingos. La besé, por primera vez, un
domingo apenas el operador apagó las luces. Claro que ella, Isolda
Dosquebradas,estaba estudiando en elúnico colegio del pueblo. Por
cierto,con un nombre muy peculiar: “Alegría de Aprender”. También
es cierto que cursa ´décimo grado. Un poco tarde llegó, ya que tiene
24 años.La otra vez tuvo una dificultadcon algunos padres y madres
de familia.Siendo elcolegio mixto,sucedióque Isolda se enamoró de
Apolinar Suescun. No lo voy a negar, pero ese pelao de catorce
añitos, es bello.
Cualquier domingo, retomando el hilo, estando en la iglesia “Divina
Providencia”, un hombre encapuchado, le disparó a Isolda. Cayó
muerta al instante.
Desde ese día estoy muy solo.En el tallerno he rendido lo suficiente.
Tanto que su administrador,Valeriano Arracacha, me ha preavisado.
De otra parte, lo que coloquialmente, llaman “malas lenguas”, en el
pueblono se cansan de repetirme elmismocuento: Isolda fue muerta
por FunerarioMartínez;padre de Pandora Martínez, una adolescente
de catorce años.Todosy todas coinciden en explicarla muerte. Isolda
era amante de Pandora.
En mi oficio de vigilante,he asistido a un sinnúmero comportamientos.
Como aquel,ese día sábado 4 de febrero, cuando la señorita Sandra
Magola la del 304, torre B, bajó del Mercedes Benz. Casi no pudo
hacerlo.La pequeñita falda colornaranja, parece que se le enredó. O
el tipo que la traía quería quitársela. Lo cierto es que la señorita
Sandra,me miró como suplicante, para que no le contara nada a su
padre Pantaleón.Tenía fama de bravero con las mujeres,incluyendoa
su hija. De seguro que haberle contado, le hubiera colocado el
cinturón de castidad. Dicen que el ejemplar que tiene data de cuatro
siglos.Fue,sucesivamente heredado. Supe que ese malparido ya lo
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había utilizado.Una vez con quien fuera su novia, es decir Virgelina.
La segunda vez se lo colocó a la señora Angelópolis, durante tres
meses. Esto lo hizo, porque tuvo que viajar a la Ciudad Eterna, para
entrevistarse con el Papa Julián 34.
También me acuerdo del rollocon el señorSalatiel Molina.Habitaba la
307, torre Z. Resulta que lo pillé el 31 de enero besándose con
Françoise Mitterrand, el pelao del 401, torre 57. Lo conocen todos y
todas ellas y ellos: vale la pena recordar que en esta unidad
residencial viven aproximadamente, dos millones de personas. Al
menosesa cifra la dio el Dane,en el últimocenso, realizado en 2035.
Es menester contarles a ustedes lo que observé un jueves santo,
como a las ocho de la noche. Resulta y pasa, que la esposa de don
Jeremías Escalera,que habitacon ella en el 5001, Torre AACC. Y yo
vi que doña Pavarotti entró por una de las ventanas de la torre ZXXI.
Concretamente en el 2004. Sacó lo que más pudo en dos viajes. A
dona Pavita,como le dicenaquíen unidad, la vacuné me entregó mil
USA dólaresClaro que ellallevaba en ese maletín más de un millón.
O como lanocheaquella del 31 de diciembre,del año pasado,cuando
don Belarmino Posada, el del 4378, torre XVCD, se le montó a la
ternera que tenía para celebrara las 12 PM. Cuando él se percató de
que yo lo había visto; me ofreció una montadita en Virgelina así la
llamaba don Belarmino).Yo lo hice. Pero, desde ese mismo día no le
logré quitara mi pantaloncilloese colorterracota. Dicenque Virgelina
tuvo dos hijos. Todos dos se parecen mucho a mí, en los ojos. Y, a
don Belarmino, le sacaron los cachos. Y dicen que esos cachos del
Belarmino,los obtuvo,lo que hace que Marcos Amazará llegó acá, a
la unidad residencial… y visitabaPavarita, cuando el señor Belarmino
salía para su trabajo
Eso de andar por ahí, como vago; recorriendo las calles, tiene sus
ventajas. Una de ellas, tiene que ver con conocer hasta el último
recodo del barrio. A la vez, esta información me ha servido para
indicarles a los traquetos, que tienen azotado el barrio. Pero a mí no
me importa nada de eso. Lo mío llega hasta conseguir la yerbita.
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¡Nada más! La cosa siguió así; hasta un domingo 2 de enero. Creo
recordarel año: 2040.Cuando llegaronlos manes,como era de rutina.
Más de cien soldados y los 40 policías. Además de los vecinos y
vecinas inscritos en el cuadrante; estaban parapetados. Desde sus
sitios dispararon sin discriminación. No solo murieron las joyitas;
también algunaspersonas habitantes del barrio que llegaban de sus
trabajos.
Ahora bien, en este momento me están sacando un ojo con un
alambre.Es que fui acusado de soplón.Yo lo estoy negando.Igual da,
si me matan ya sé que Josefina y mis dos hijos, podrán sobrevivir.
Tienen la reservita que les dejé. Una venta a domicilio desde el
azuquitarhermoso;hasta el bazuco.Este lo reservamos para la plebe
viciosa.
Y, cómo son las cosas, estoy aquí desde hace cerca de veinte años.
He permanecido como estatua. Con la dificultad que eso produce.
Cagado,llenami cabeza de estiércolde paloma.Siendoasí; nunca he
sabido porque las llaman refertes de la paz.
Cada minuto, trato de bajarme. Pero el esfuerzo es inútil. Por cierto,
hoy 14 de enero,las otras estatuas que me acompañan,me dieron un
regalito.Consisteen dos barras de jabón rey (blancoazul,como decía
mi madre) Estoy distanciado de mi familia. No los veo ni las veo,
desde hace cuarenta años. Fueron trasladadas y trasladadas sus
estatuas al Jardín Botánico. Debió haber sido por buen
comportamiento.Les cuento, de paso, que tenemos autorización por
parte del Gran Jefe Otilio Uribe Pastrana Samper.No le tomo el pelo a
nadie.Asíse ha autodenominado el Gran Jefe; para orinar y cagar a
las 9: p.m, cada día.
Cuentan que, a partir del día en que fuimos remplazados y
remplazadas,porestatuas;cada día, se celebra una especie de acto
simbólico,con el cual se recuerda eldía en que se dictó por decreto la
paz en este territorio.Por fin habían encontrado el remedio, por la vía
de la lobotomía. Inmediatamente terminó la ceremonia, orinamos y
cagamos al unísono.
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Me sonó la propuesta de doña Alquería,mi vecina.Es muy simple. Se
trata de asesinar a su esposo Leopoldo Gracia Vallejo. Ella me
seleccionó, después haber analizado a cincuenta candidatos, entre
hombres y mujeres. Es de resaltar que el número de mujeres
candidatas superaba al de los hombres. Concretamente una
proporciónde cuatro a dos. Por lo menos en este procedimiento, doña
Alquería Bohórquez, cumplió con la Ley de Cuotas, aprobada desde
hace cerca de 100 años, pero nunca ha sido reglamentada.
El hombre al cual debía asesinar, conoció a Alquería, un domingo,
mientras ella jugaba tejo y bebía cerveza, en un local próximo a la
Embajada de Italia en Colombia. Preciso, en ese mismo domingo,
Berlusconi atendía una rueda de prensa. Que, a su vez había sido
citada a raíz de una acusación en su contra, por varias mujeres
niñas,en términos de asedio sexual. Y, resulta, que lo que pasó, fue
en una fiestecita convocada por el mismo sujeto acusado. Pero,
también es de teneren consideración,el hecho siguiente: Mermelada
Martínez,conoció al obispo Mardoqueo González oriundo de ciudad
Inmaculada,capitaldel reino que vio nacera san Raimundo.Pero,a la
vez,Raimundo,fundó la ciudad que vio crecer a Berlusconi. Lo cierto
es que Aurelia Jacinta Balbuena Meneses, conoció a Benjamín
Miranda, primo de la vecina de Emperatriz Aldana. Quien, a su vez,
vivió, en San Isidro Labrador, ciudad no muy lejana de ciudad
Altagracia, capital de Alsacia Tercera.
Pues bien,esta última le había concertadouna cita a Mermelada, con
el yerno del poderoso dueño de las comunicacionesen el país del cual
era primer ministro-presidente-jefe. Isaías, así se llama, tenía la
posibilidad de contactar al tío de Emperatriz, de nombre Ezequiel
Peñarredonda;para que le dijera al oído, al suegro, algunas palabras
relacionadas con la importancia de contactar a Enrique Vellosa,
plenipotenciario, nombrado por Cartujo Santos Gaviria. Hacerlo, le
decía Ezequiel a Enrique, es muy importante dada la posición
estratégica que Cartujo tiene sobre el espectro electromagnético en
casi 600 de ciudades en el continente.
43
La cita se realizó en la Iglesia Divino Salvador, basílica del bello
Puerto Lérida, una ciudad muy pequeña, pero suplía con creses su
tamaño,con la enormeoferta de muchachos y muchachas,dispuestos
y dispuestas a lo que sea.
Finalmente,la entrevista se realizó.Y Berlusconi fue presentado ante
Mermelada. Ya, cuando esto se dio, Emperatriz y Mermelada eran
nombradas plenipotenciarias en reemplazo de Enrique Vellosa, quien
había caído en desgracia con Cartujo.
Yo cumplí con el encargo. El esposo de Alquería, don Leopoldo, fue
encontrado muerto en uno de predios cercanos a Villa Mercedes. Intuí
que el asesinato fue ordenadopor EnriqueVellosa.El motivo nunca lo
conocí.
Estoy,aquí en Villa Lorenzo,disfrutando el millón de libras esterlinas
que recibí como pago.
Era tal y como me lohabían descrito;esa tarde calurosade agosto. Lo
vi entrar. Me miró de soslayo. Como miramos los sicarios.
Pretendiendo pasar desapercibidos
Yo entré al negocio,desdeque tenía catorce años.El comienzo no fue
fácil.Por lo mismo que no tenía experiencia.Ya después me adapté y
me constituíen pieza claveal momento de decidirquién iba primero y
quien después de la lista que había elaborado el negro Federico
Avendaño. Este negro había trabajado varios años como informante
del Departamento de Inteligencia Absoluta que está asignado,
directamente al Súper Poderque ejerce, desde haceya ochenta años,
Sinforoso el Magno.
¡Perdón!,por haberabandonadoel hilo conductor de mí relato. Iba en
la mirada de los sicarios . Sin embargo, no resisto la tentación de
volvera la descripciónde la profesión que ejercía Federico
Avendaño. Y, digo en pretérito. Porque, justo ayer, se suicidó
ahogándose en el jacuzzi, instalado en el apartamento de Hortensia,
su novia de toda la vida.
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Libro décimo
Cuando niño,el negrito,dio muestras de sutalento.Jugando al fútbol,
por ejemplo,siempre tuvo la distinción de capitán. Además, siempre,
lo invitaban a las reuniones que convocabael comandante de policía;
para instar a los vecinos y vecinas a que se hicieran socios del
cuadrante décimo quinto en el pequeñobarrio,llamado coloquialmente
El BosqueAmarillo en recuerdo de Benjamin Pateamarillo, fundador
ayer hizo trescientos años.
Corriendoel tiempo. Su familia alzó vuelo trasladó hacia el barrio El
Reventón.Dicenque allí yacen los huesos de San Helidoro; patrono
de toda la provincia.
El negro Avendaño, se quedó en barrio. Vivió sólo en la casona de
doce cuartos y tres baños. Se me olvidó acotar que, la familia la
constituían dieciocho personas:mamá y papá y dieciséisretoños.Eran
ocho mujeresy ocho hombres.Lo llamativoes que eran cuatro parejas
de gemelos y gemelas. O sea que fueron solo ocho embarazos. El
padre de tres parejas de gemelas y tres parejas de gemelos era un
señorque vino a trabajar con el FerrocarrilNacionalque cubría todo el
país. Reconoció a sus hijas. Cada viernes primero de cada mes,
llegaba un sobre dirigido a la madre. Con esos centavos se
mantenían. Pero también, es cierto que nunca les dio el apellido.
Ahora bien,tres de las parejas gemelas de los varones, eran hijos de
Ponciano Reinoso.Este si se dio el ancho. Es decir ¡qué hijos ni que
nada! Apolinar Avendaño, padre de Federico, se supone hijo de
Apolinar.La casonaera una heredad de Ernestina, madre de todos y
de todas
Cuando quedó solo,Federico,se vinculó a la banda que se hizo llamar
“Los Angelitos Tiernos”. Planeaban y ejecutaban ellos mismos, sin
intermediarios. De allí saltó a guardaespaldas de Trinidad Asprilla,
madre del Súper Poderoso Sinforoso El Magno Angarita. Dicen que,
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en el hogar de Trinidad, o sea de Trinidad y Jeremías, sucedió lo
mismo que el hogar de Federico.
De ser guardaespaldas, pasó a ser coordinador del grupo (había
setecientos)que actuaba en la región oriental del país. Desde allí fue
promovido al cargo que tenía hasta ayer.
Lo cierto es que, en mi caso, me mató mi colega; por orden de
Federico. Nunca supe porqué
Iván José Balboa Sarmiento se levantó esa mañana, lejana en el
tiempoya.Había pasado la noche en vela.No podía olvidarsu ruptura
con Berenice. Cada que cerraba los ojos la veía tal y como estaba
vestida. Con esa falda ancha multicolor. Los zapatos con la
amarradera hacia atrás. Y la blusa que dejaba ver sus hombros
tatuados con figuras diversas,pero que armonizaban en su conjunto;
realzando esa piel morena. Siempre me decía a mí mismo que ese
color era su patrimonio inembargable.
Desde niña, con apenas cuatro años, Berenice impactaba a los
vecinos y vecinas. Tanto así que no permitían que sus hijos e hijas
jugaran con ella. Berenice tenía un escenario lúdico en su cabeza.
Tanto juego conocía.Podía jugaruno distinto cada día.Pero, más que
eso, impactaba por su capacidad para reflexionar en torno a los
hechos cotidianos. Como esos centrados en el quehacer femenino.
Ya, a esa edad, podía explicar con muy buena fundamentación,
porque las mujeres sangraban cada veintiocho o veintinueve días.
Además, conocíacomoy por donde nacían los niños y las niñas y su
causa.Es decir,algo así como entenderporque les crece barriga a las
madres. Y sabía, además, porque debe haber previamente una
relación entre las mujeres y los hombres.
Y, todo esto, lo había aprendido teóricamente en los tres tomos de
enciclopedia que había e n casa. Pero, también y en físico lo supo
deducir, cuando papá y mamá, jadeaban cada noche, mientras él y
ella suponíanque ella estabadormida.Y es que no le gustaba dormir
sola, porque en sus sueños aparecían visiones. Como esas en que
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una señora y un señor eran desalojados del territorio en que vivían,
por una mano resplandeciente. Si bien no podía ver el rostro, dueño
de esa mano.;si podía intuirque estaba muy enojado. Y les decía “Ya
que preñaste y que fuiste preñada,sin mi consentimiento.De ahora en
adelante tendránque buscarotro sitio para vivir.” La desnudez de él y
de ella no era tanto porque el designio de ese ser dueño de la mano.
Más bien, mucho más creíble es que, en ese momento de la
expulsión, estaban bañándose en uno de los ríos de la región y la
mano no les dio tiempo para vestirse.”
Cuando Berenice le comentó a su maestra en el colegio; María
Cartuja, convocó a papá y mamá. Lo que más le preocupaba a la
maestra, fue el hecho de que la niña lo había expresado delante los
otros niños y las niñas.
Desde ese día, no pudo jugarcolectivamente.A pesarde que la ponía
muy triste.Pero hasta,cierto punto,le gustabaque las cosas hubieran
salido así. La soledad era para ella una amiga inseparable.
Pero, volviendo al cuento de mi separación con respecto a Berenice;
puedo decirque el hecho de levantarme ese día, significó para mí un
esfuerzo tan grande que inmediatamente lo hice, sentí un cansancio
igual...y volví a acostarme. Me quedé dormido, tanto tiempo que, al
despertar otra vez, encontré a Berenice sentada en la cama. Había
envejecidotanto que la reconocí,solo porsus hombros tatuados y por
la cicatriz que tenía, producto de la quemadura que le infringió su
padre, cuando la encontró recitando los versos de Porfirio Barba
Jacob,de MiguelHernández y Pablo Neruda. Justo,en ese momento,
recitaba elCanto General. Eso había sucedido setenta años tras: Lo
reafirmo, porque recuerdo ese día, veintiocho de octubre del año en
que aprendí a escribir. Lo corroboré, cuando me acordé que había
dejado mi nave, en la cual le di la vuelta a la Tierra. Y ya habían
transcurrido siete años desde que estuve en Marte, haciendo una
diligencia de la familia.
No le hablé, ni me habló... Simplemente sentí el dolor en el bajo
vientre,cuando Berenice hundió hasta la empuñadura, el cuchillo con
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el que,también,había matado a su padre, al día siguiente en que se
produjo el castigo.
Si me preguntaran hoy, porque regresé. Diría que no lo sé.
Simplemente,asíescueto;sin palabras mentirosas acerca de lo bien
que estuve hace ya cuarenta años. Cuando exhibía una risa a cada
momento.Pretendiendo ilusionarmea mí mismo.Comocuando lohice
a tres años de mi nacimiento. Recuerdo que, en ese entonces, ya
tenía mi tránsito definido. Por escenarios de vida y que iba a repetir
cada año. Si mal no recuerdo, la repetición, del año tercero, fue la
misma del año quinto. Y la del año segundo fue igual a la del año
sexto. Como pueden evidenciar la cotejación aritmética hablaba de
una diferencia que inició en eltercerperiodo hasta elquinto.Pero que,
si contamos desde el año dos hasta el sexto. Me preocupó más, el
saberque,el primeraño y el séptimo,no estuvieron en el inventario de
vida que hice cuando cumplí el veinteavo año.
Ahora que estoy en el año cincuenta y tres, contados a partir del año
trece. Son, entonces, unos vericuetos no esperados. Mucho menos
entendidos y/o interpretados. Lo cierto es lo siguiente: he sido un
sedentarioque anhelaba visitarvarios sitiosa la vez.Como queriendo
ser nómada continuo.Una posición estática que reñía con la ambición
de asumir la velocidad y la aceleración. Y no simple fórmula; como
quien empieza discernir una prueba de conocimientos. Una prueba
parecida a la ruleta rusa. Porque,en esos cuarenta años que viví con
ése tósigo,día a día quería que fuera otro día y no ese. Algo parecido
lo que le sucedió a Aristarco Paz Prisco, ese día en que cumplió
noventa y dos años. Es decir, los mismos que el viejo Peralta
Suescun.Si bien es cierto que ambos establecieron relación conmigo.
No es menos cierto que nunca se conocieron.
Al cumplirochenta y cinco años: recordé los días vividos con Lucía
Andrea Peralta, como si hubiese sido ayer. Por cierto, Lucía Andrea
siempre me manifestó su desilusión y su desaliento por llevar solo el
apellido de supadre.Ya que su madre no la reconoció como hija suya.
Dicen que la dejó en la habitación sola y con una nota: “creo que esta
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niña no es mía, sino de la amante de su padre. No sé por qué y
cuándo quedé embarazada. Tal vez fue el día que estuve donde
Aristarco. ¡Sí, ese mismo que ya completó quince hijos de madres
desconocidas! ¡”
Decía,lo de habervivido con Lucía Andrea.Cuandola conocí,todavía
no cumplía los setenta años. Estaba entre sesenta y siete y los
sesenta y ocho. Más joven que yo, si era. Cuando la embaracé,
prefirió el silencio cómplice consigo misma.
Ese día, el de mi aniversario ochentay cinco,encontré a la niña en su
cuarto.Con una nota similar a la de madre de Lucía Andrea, cuando
postulóa Aristarco como beneficiariodel embarazo;ya que seguía sin
entenderla dinámica de lagenética.Muchomenos entendió el hecho
de habersido amante,desdelos diecisiete años,de una gran cantidad
de hombres. Por eso, cuando estuvo con Aristarco, se hizo la
promesa, en el sentido de no volver a repetir los años que había
vivido.Prefería endosara su hija a Aristarco por haber sido su último
amante,despuésde haber tenido el penúltimo, La cuenta acerca del
número deamantesque cruzaronpor su camino, era un secreto. Algo
así como una sumatoria no compartida.
Y, entonces ese día de aniversario, comprendí que no tengo mucho
que contar. Lo de Lucía Andrea, ha sido mi cuento preferido y único
desde que la conocí. O, tal vez, hubo otro hecho relevante: sucedió
justo el día en que cumplí sesenta y cinco años. Algo así como el
haberencontrado a mi padre.Ese día supe que mi madre no me dio el
apellido.Simplemente porque no se acordó de los amantes. Fue una
madre anónima. Algo a parecido a lo que sucedió con la madre
anónima de Lucía Andrea.
Lo que voy a contar,seguro que no lo creerán. Ni siquiera el 0.001 por
ciento. ¡Pero, en fin, lo cuento ¡a sabiendas de que seré leído, al
menosporese 0.001 por ciento. Al fin y al cabo, según mis cálculos,
sobrepasa el límite mínimo establecido.
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Resulta y pasa, en términos de lo probable, que antes de asumir la
decisión de contarlo que no ha sido contado, contaré lo que tampoco
ha sido contado.
Se trata, pues, de establecer la diferencia entre lo que no ha sido
contado y lo que tampoco se puede contar sin el permiso de la
persona que sufrió y vivió la aventura primera y la segunda. Algo así
como retomarel hilo conductorde lo que Prometeo juro hacer y pago
caro por eso. Es decir, volviendo al cuento de lo que he anhelado
contar desde muy niño, más o menos parecido Cuando Elvira
Quintana escribió y publicó, su “Alegría de Leer”.
La pista es más o menos así: por E y B, se puede escribir “El Enano
Bebe”.Lo que pasa es que el enano de la cartilla tenía problemas de
alcoholismo y por esto bebió tantas veces como unidades publicadas
de “Alegría de Leer”. En Medellín, por ejemplo, se publicaron más o
menossiete milunidades.Y parece que el doble se publicóen Bogotá.
Alguien cuenta, además que en lo que se ha dado en llamar “Viejo
Caldas”; es decir antes de la partición en tres (Quindío, Risaralda y
Caldas propiamente dicho); se publicaros trescientas veinticuatro.
Un amigomío me contó que,el Departamento Nacionalde Estadística
(que de paso asevero que no se llamaba así,en ese tiempo), midió el
nivel de analfabetismo, a partir de contar la cantidad de cartillas
publicadas y vendidas. Entonces, en Medellín, había más personas
que sabían leer,que en el Viejo Caldas.Pero lo que pasa es, que una
cosa es saber leer y otra saber escribir. Además, que otra cosa es
saberescribir.En mi ciudad aprendieron tantas personas a escribir y
leertan rápido;porque se trataba de aprender y unir las letras S I C A
R I O.
Pues resulta que los que saben leer y escribir al mismo tiempo, es
más o menos un porcentaje cercano al porcentaje que sabe leer y
escribir en la Patagonia. Claro que ya, La Patagonia, se escribía
Malvinas.Es decirque ya los ingleses habían hechosuyo ese territorio
argentino. Pero, al menos por ahora, no me meto con decisiones
políticas y,mucho menos con avasallamientos militares. Porque, de
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ser así, tendría que reescribir lo sucedido en medio mundo y un
cuarto.
…Pero, perdón si los interrumpo, vuelvo a eso que quería contar
desde el principio. Es decir, lo que nunca va a ser contado, por
decisión de alguien que lo supo contar y que ahora maneja las
verdades relacionadascon lo que sí se pudo contar, primero hasta la
medianoche del día veintinueve de febrero de los bisiestos. Nada más
sencillo de entender. Es, más o menos, lo mismo que le sucedió a
nuestra Policarpa que,siendomujer,impuso condiciones en torno a lo
relevante en la lucha independista. Pero, ya está claro, que no le
creyeron porser mujer.O, al menosminizaron,su valentía. Es, más o
menos guardada las proporciones, lo que sucedió con Manuelita, la
amantelibertaria. Es decir, que don Simón Bolívar, se adueñó de su
cuerpo, pero no de su alma; si por alma entendemos la ternura y la
capacidad par disentir.
Pero, volviendo al cuento de lo que decía primero. Es decir, contar lo
que no se puede contar,me puse en la tarea de redefinir la diferencia
entre lo que no se cuenta y lo que no se puede contar.Más preciso:es
aquelloque tenemos en lamemoria,pero que no se nos está dado de
recordar.Lo más grave es aprenderque el oficio de taxidermista,tiene
algo que ver con la reducción,a la fuerza,de las cabezas. Y, como en
la cabeza están los esos. Y como los sesos son el cerebro; en
conclusión, son reducidores de cerebros. Eso, de por sí, ya es muy
grave. Porque sesos reducidos son similares a la lobotomía. Y, tal
parece,según me lodijo un día Aureliano Casiano,casi la mitad de los
que habitamos este mundo,tienen o tenemosla cabeza reducida. Me
incluyo yo, ya que parece que estoy aturdido de no saber pensar.
Mucho más grave, de tener un vago recuerdo de la libertad. Pero,
como en estricto,la libertad esetérea para muchos y muchas. Solo es
válida para los que reducen cabezas. Teniendo en cuenta la
advertencia de que los reducidores de cabezas son cerca del cero
punto. Cero, cero, cero uno.
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Bueno,ya es hora de decidirsi puedo o no contar lo que iba a contar.
Es, más o menosvolvera repasarpaso a paso,si lo que queda en mi
memoria es un porcentaje que vale la pena contar. A decir verdad,
creo que si yo estoy cansado de decir que voy a contar lo que quien
sabe si puedo contar;como estaránde cansadosy cansadas ustedes.
Bueno, es lo siguiente: voy a ser papá. Reflexioné tanto antes de
decirlo,porque la madre del niño o la niña que será mi hijo o mi hija,
es la mismísima Virgen de Fátima. La conocí en mi último viaje a
Portugal,pasando porel Vaticano.Es decir,después de Pablo y Juan
Pablo y Benedicto.Obviamente,si cuento a muchas personas lo que
debe ser sabido,tal vez no llegue a ser el papá más feliz del mundo;
por el hecho de ser papá de un santo o de una santa. Vale la pena
enfatizar en que ni soy santo ni quiero serlo, pero si sería muy feliz
saber que cuando nazca la criatura, se parezca o bien a su madre,
siendo niña; o bien al sagrado corazón, siendo niño.
Bueno, por lo menos, ya pude contar lo que tenía pensado contar
desde hace mucho rato. Lo que sigue ahora es esperary hacer fuerza
para que Fátima no embargue mi pensión, por alimentos. Al menos
ese trato hicimos, antes de ir a la cama. Más bien diría antes de ir al
yesquero.Quedaclaro que,una vez conté lo que tenía que contar, me
pusieron por chapa el apodo de “El Viejo del Soliloquio”. Y, a decir
verdad, no me enojo por ese término, ya que uno dormido habla más
de lo necesario. Claro que, y eso sí es verdad, mi abuela paterna
llamaba a esto “hablar mierda”
Libro once
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Por fin la encontré. La Nana estaba en Villa Gertrudis. No sé cómo
llegó allí. Habida cuenta de la distancia tan enorme, con respecto al
caserío que la albergó cuando estuvo abstraída. Preferiría el término
extraviada. Esto es como sentir que sus ojos y su mente al garete. Sin
poder hacer expresa, por mucho tiempo su capacidad para construir
un universo de propuestas y opciones de vida.
Lo único cierto es que apareció allí. Cuando me vio llegar frunció el
ceño. A manera de requerimiento. Como si tuviera la certeza de mi
extrañamiento. De mi reproche al hecho de haberme dejado solo,
cuando más necesitaba de ella. Algo así como que la Nana estuviera
enterada de mi sufrimiento al proclamar la cantidad de palabras que
vertí. Aquí y allá. Con un sinnúmero de entelequias. De falsas
expresiones a manera de ideario. Cantidad de asociaciones, en veces
etéreas. Otras veces con lugares comunes ya hablados y entendidos
por alguien. O por muchas personas. Cuando lo mío había sido, hasta
que la perdí,un discurso centrado en las directrices dadas por ella, por
su mirada. Como si recordara que su condición de guía espiritual, me
había dado la oportunidad de hacer regresión;buscando mis orígenes.
Y que, cuando ya empezaba a descorrer el velo de mi ignorancia, ella
partió a no supe dónde. Solo lo vine a saber, cuando ella me volvió a
hablar con sus ojos.
Me dijo, entonces, mirándome como solo ella puede hacerlo, lamento
que hayas caído en esa laguna conceptual. Fundamentalmente
porque, esa construcciónde palabras, da cuenta de cuan enfermizo ha
sido todo lo tuyo. Una historia personal delimitada, rodeadapor vacíos;
a manera de anillos negros. Muy parecidos a los que han estado
absorbiendo miles y miles de cuerpos de formaciones gaseosas.
Tantas cosas dichas de esa manera. Como si fueses loco en posición
perversa. Dando a conocer historias e invenciones inadecuadas. O,
por lo menos, ancladas en opciones de contar cuentos de manera
incoherente y, si se quiere, absurdos en su peor versión.
Cuando le solicité que me acompañara de nuevo; la Nana me miró,
diciéndome que estaba ya cansada, de tanto mirar hablando. Que
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había llegado a algo parecido al extravío. Como cuando alguien llega a
un punto en el cual no es posible avanzar. Como una derrota
anunciada.
Irreverente, como siempre ha sido, la Nana me hizo caer en cuenta de
los días perdidos. Cuando me acompañaban palabras y no miradas,
como las de ella. No furtivas. Más bien emparentado con la verdad. Y
me volvió a hablar. Habiendo retomado su posiciónde orientadora. Me
contó de su alto vuelo. Que estuvo con su padre en Getsemaní. Él
había regresado delviaje realizado al África. Buscó información acerca
de su entrañable cultura. Y que había encontrado mucha información.
Que, por ejemplo, durante mucho tiempo los negros reivindicaron su
condición de comedores de carne humana. Así lo expresaban, con
palabras y con rituales. Y así conseguían intimidar a los amos
españoles y blancos nacidos acá en nuestra América. Le contó,
también de las fugas organizadas; tejidas con su lenguaje en los
palenques. Que quienes eran atrapados recibían castigos infames. En
mucha ocasión, eran desmembrados.Y que, el grito de independencia
y su consolidación,después de la Batalla de Boyacá; no representaron
para ellos ningún alivio generalizado. Que, tanto Bolívar como
Santander, reivindicaron por mucho tempo el derecho a tener esclavos
negros. Lo que representaba, en realidad, una opción política, social y
cultural solo para los criollos. Y que había compuesto una expresión
con palabras reales; en honor a los miles de esclavos muertos. En una
opción tardía. De este tiempo. Pero generosa en palabras para
expresar lo que nos sucede hoy por hoy.
Y ella me la transmitió, como queriéndome decir que yo todavía no
había realizado algo digno en favor de los negros. Y, en general, de
los dominados. Y me la presentó así:
Si supieras
Los años de espera,
En este territorio inhóspito,
Tan lacerante, tan acompañado de satrapías,
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Tan alejado de la esperanza,
Tan cercano a la ignominia
Si supieras que,aquí,he visto comose construyeaquello que permite
romper las alas
Y, por lo mismo, hacer fenecer el vuelo
Si supieras que la imaginación fue forzada a no estar más con
nosotros y nosotras
La extirparon,casi desde el primer día. Los que vinieron y actuaron a
nombre de la razón
Si supieras que tipo de razón,
Mezquina. Como soporte de iconos de patria
En la cual se lapidó la libertad.
Razón asociadaal poder. Razón que convoca a no sentir y a no vivir
por fuera de lo impuesto
Por sus detentadores
Si supieras que los niños y las niñas han sido conminados y
conminadas
A no soñar.Ya, de por sí, esto es como predefinir su rol. Ya de por si
esto es como robotizar
Sus vidas
Pero si superas que al conocerte supe que tenías
Lo que se necesita para no extinguirnos
Eso que creí que se había perdido
La alegría que,como expresión casi clandestina,has sabido mantener
Y que nos hace cómplicesa quienes la percibimos como invitación a
no morir.
Ha decir verdad no creí que fuera tan expresivo el mensaje. Para mí
significaba un reto. Tenía razón la Nana, cuando me dijo lo que dijo.
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Que yo he estado viviendo con idearios prestados. Que no me hallaba
a mí mismo. Un itinerario forzado por esa tendencia tan mía a seguir
huellas, en vez de dejarlas. Y, como si estuviera empeñada en
notificarme. Como reproche a esas palabras tejidas por mí, mientras
ella no estuvo; siguió con las palabras de su padre,
transmitiéndomelas con su mirada.
Ahora que recuerdo,no he podido terminaraquelpoema que empecé
a escribir el día en que nací.
Tal vez no tuve la voluntad requerida para realizarlo.
…O, tal vez, no encontré las palabras.
Lo cierto es que hoy, en mi caso, trato de recordar las causas.
Con ese horizonte como referente, regreso al pasado.
Y te veo a ti como intuición. Como sueño, asimilado a la vida.
En veces enseñándome a volar.Vertiendo tu imaginación y certezas,
sobre mis escenarios áridos.
Y te decía: al verte hoy, cerca de mí, infiero que no eres la misma.
Que no tienes la pasión por la vida. Aquella que prefiguré en mis
sueños.
Que no me percibes con la vehemencia de esos juegos nocturnos.
Tal vez, entonces,se corrobora una verdadque no he querido admitir.
Esa que habla de que mis imaginarios no son los tuyos. Y, por lo
mismo, me conduzco como sujeto atado. Que ya no vuela contigo.
. Y que se extingue en una batalla por recuperar su libertad,
Así, entonces, me dije ese día en que busqué las causas de mi
frustrado poema:no he podido realizarmi anhelo;porque no he podido
descifrar lo que pasó contigo.
Alguienenfatizóun día acerca de la necesidadde reinventarel mundo.
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Porque,tal y como está hoy,la ausencia de ternura y de tenacidad; es
recurrente e inmensa.
Esta aseveración, supone el vuelo recortado de la imaginación.
Una posición de indiferencia. Negarse al reconocimiento de un
significante.
Mulata, Negra, Blanca.
. Siempre su poder ha sido silenciado.
No reconocido.
Siempre vulneradas, arrebatadas, hurtadas.
Reinventarel mundo, supone acceder al entendido de que son ellas
las dueñas de sí mismas.
Enfrentadas a los retos que nosotros los hombres ni siquiera
percibimos.
Lo conversado, tiene la certeza de todo lo tuyo.
Como aquellos momentos plenos.
En que retornábamos desde el Sol.
Después de verificar que nuestras vidas evocaban la ternura de los
niños y las niñas.
Y la vigencia mágica de los amantes.
Todo lo que nos hemos dicho, define nuestro territorio.
Incierto comola esperanzaen estos días, en que la instauración de la
muerte se abre paso, lo mismo que la sumisión forzada; de todos y
todas que, como nosotros, amamos la libertad.
Lo que hemos vivido, define nuestras ansias.
Muy cerca de los hechos que originarán la desvertebración del poder
de los Césares.
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Muy cerca de ese mañana de Sol enrojecido, coloreado por los
amantes de la vida.
Sin esquemas. Sin las ataduras de la obscurana que grafica a
nuestras vidas hoy.
Seguíacomo ensimismado.Con mi corto vuelo rasante. Le quise decir
a la Nana un montón de cosas. Pero no atinaba a nada. No me salían
las palabras, por mi mirada. Como si estuviese anclado en mi propia
incapacidad para actuar y/o para responder a esos mensajes. Lo más
tenaz para mí, imbuido como estaba de plena pereza mental y como
sujeto dependiente de la Nana, para balbucear algún argumento
lógico; tenía que ver con esa opción de vergonzante incapacidad para
entender la dinámica de los acontecimientos del día a día y para
acumular un inventario de conocimientos mínimo. Por lo mismo;
cuando Nana me habló con su mirada algo perteneciente al cuadro de
conocimientos de supadre; quedé plantado. Sin movilidad. Sin intentar
algún comentario.
Por fin logré hilvanar algo sensato. Le comuniqué a la niña mi
tendencia a no vivir más. Me sentía desvertebrado. En unos
escenarios pretéritos muy lejanos. Casi llegando al no recuerdo. O al
olvido, no lo sé. Y le dije, a continuación, que me consideraba un ser
con un tipo de enfermedad terminal, vinculada a la soledad y a la
dejación de la libertad. Que me sentía nómada sin capacidad para
descubrir territorios e idearios. Un punto en el cual sentía que no daba
más. En un universo más caótico que el real. Asignado a un presente
construido sin mi intervención. Precisamente por cuanto no me había
podido liberar de esa atadura que me condicionaba. Que me impedía
ser alguien con perspectivas de autonomía. Y le dije lo que había
venido rumiando desde hacía ya mucho tiempo. Tanto como entender
que reconocía verdades y reglamentaciones aceptadas
colectivamente. Pero que me reservaba el derecho a no compartirlas.
Precisamente porque me sentía sujeto tardío. Inmerso en vericuetos
conceptuales asociados a ese modo de ser tan mío. Sujeto envuelto
en angustias no superadas. Que, en fin, de cuentas de lo que se
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trataba era de repensar lo dicho hasta ahora del derecho a vivir. Lo
mío es lo contrario. El derecho a no vivir
En estricto,la vida es un derechofundamental.Así se entiende,desde
el punto de vista ético, moral y jurídico.
En este contexto, la inmensa mayoría de los Estados asumen este
derecho como norma constitucional. Inclusive, a nivel de los tratados
internacionales,se consideró un elemento básico. A partir de ahí, en
consecuencia, se establecen principios que rigen el quehacer
individualy colectivo.Se asume,a manera de ejemplo, el respeto a la
vida como principio básico e incuestionado.
Ahora bien, en lo que hace referencia a la precisión en torno a las
condiciones en las cuales se asumela vida;referido particularmente a
la expresión vidadigna,es evidente que se introduceun elemento que
permiteaccedera una connotación que conlleva a una figura cercana
a la contradicción entre el derecho a la vida y ese mismo derecho en
condiciones en las cuales un hombre o una mujer no pueden
disfrutarlaa plenitud, por causas relacionadas con una determinada
patología.
Por esta vía, desembocamos a la confrontación entre quienes
reivindican el derecho a la vida, independientemente de las
condiciones que la soportan y quienes asumen que la vida en
condiciones de intenso dolor y sufrimiento en conexión con una
patología irreversible no tiene sentido.
Siendo,comoes,la eutanasia un procedimiento médico que permite
clausurarla opción de vida; cuando esta se presenta en condiciones
que no transfieren sino dolor y sufrimiento a causa de una patología
irreversible.Se configura a partir de esta definición y esta práctica,una
confrontacióncruzada porconceptosvalores.De un lado los principios
éticos y jurídicosque reivindican la vida comoun derecho inalienable.
De otro lado, esos mismos principios, aplicados por la vía de un
concepto y un procedimiento que define algo así como: la vida en
condiciones de intensosufrimiento y dolorcomo consecuencia de una
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patología irreversible, no se parece en nada al derecho fundamental
asociado a la vida en plenitud de condiciones. Quienes reivindican
este últimoconcepto,por obvias razones, se oponen al concepto y al
procedimientoasociado,llamadodistanasia; que no es otra cosa que
prolongarel sufrimientode quienes padecen una patología dolorosa,
insufrible e irreversible.
Queda así, entonces, planteada una confrontación que convoca a
profundizarsobre los alcances que adquiere el derecho a la vida, su
significado y los límites que este puede tener, cundo se presentan
situaciones relacionadas con el dolory el sufrimiento vinculados a una
patología irreversible. Así se lo hice saber a la Nana.
Benjamina llegó sin anunciarse. Como todo lo de ella. Herético. Sin
lugar a comentario alguno de la contraparte. Sería mejor decirlo de
otra manera: con o sin mi consentimiento. Entre otras cosas porque
ella, siempre me había endilgado mi condiciónde sujeto que existo sin
existir. Traía una sucesión de palabras, conocidas por ella a partir de
lo que había socializado con el Negro Iván. Y que daban cuenta de
episodiosun tanto extraviados. En función de una mujer recordada por
Iván, como Mercedes la Divina.
Ya había dejado atrás el territorio de los videntes. Seres hechos de
fibra asimilada a aquellos trazos delineados por el conocimiento
acumulado;a través del tiempo.Soportado en una relación constante
entre ellosy los otros. En donde,estos últimos, ejercen como sujetos
dominados.
Lejana está aquellaexpresiónprimaria con la cual cada quien asumió
su comportamiento ante los retos propios de la supervivencia física y,
lo que es más importante aún, hacia la localización de aquellos
referentes básicos que le permitieron endosar “de manera voluntaria”
su interiorización,su pálpito,que ha sido interpretadocomofunción de
espiritualidad. Fue el momento en el cual, se erigieron como
gendarmes y cuidadores de esa función,quieneslograron descifrarlos
códigos que la rigen. En un escenario en el cual se hizo de la
decodificación un oficio heredado y, al mismo tiempo, transmitido.
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Toda una construcción y unos rituales aprendidos. Quien recibía los
beneficiosvinculados a ese ejercicio, lo hacía bajo el compromiso de
otorgar su individualidad, en el proceso. En la perspectiva de
demostrar su capacidad. No solo en lo que respecta al hecho de
descifrar, sino también en lo que hace alusión a su enriquecimiento
con nuevas creaciones derivadas del código originario.
No es una interpretación única. Porque los códigos son diversos.
Porque,el desenvolvimiento de la humanidad, supone, asimismo el
surgimiento y desarrollo de diferentes códigos. O, a decir verdad, un
único código con diferentes asimilaciones. Unas más lejanas, en el
tiempo,que otras. Unas más cargadas de contenidosy modificaciones
que otras. Es decir, una figura presentada como ícono y como
referente. Cada una, o cada suma de unas, más distante del origen.
Pero, como quiera que le debe a este su posibilidad de proponer y
conducirlos imaginarios.Esos que permiten recrearlos rituales.Como
ceremonias que convocano que se imponen, según hayan sido o no
aceptadaspor quieneshan estado y estarán por fuera del núcleo que
interpreta y exhibe esas interpretaciones. Un oficio, en el cual los
usufructuariosdirectos del don que les permite descifrar, entender el
porqué del origen. El contenido recóndito, no visible, del soporte
teológico,filosófico y contextual.Surge,en consecuencia, la ortodoxia
y la necesaria vindicación de aquellos sujetos que se niegan a
entenderloy aceptarlo.O, simplemente, a quien o quienes presentan
alternativas u opciones diferentes.
Una pugna que se extiende. Que se ha extendido a través de los
siglos,de milenios.Porquecreer,interpretary desarrollarlos rituales y
su simbología,es lo mismo que entender que estos son antagónicos
de la ausencia,de su inexistencia.Es, entonces,una dicotomía que no
puede ser aceptada, so pena de perder los referentes. Que, en este
caso, se asimilan a la verdad y a la razón de ser; a la explicación y
justificación de la vida y de su sentido.
Los descifradores,se convierten en los portadores de la verdad. De la
revelaciónrecibida de alguiensuperior. Más distante en el tiempo. O,
61
simplemente,aquelque lo ha creado.Que ha vertido en el universo la
razón de ser de las cosas y de los seres. Una especie de punto de
equilibrio que les está vedado conocerlo, en toda su magnitud, a sus
intérpretes. Y, con mayor razón aún, a quienes deben asimilar la
vocería de estos últimos.
Yo soy de los que no he entendido ni asimilado la doctrina. Inclusive,
creo ser de aquellos que están por fuera del entorno en el cual se
desenvuelvenlos rituales.Porfuera de los escenarios consagrados a
ese Ser lejano, Originario. Y, por esto mismo, de los imaginarios
ortodoxos o circunstanciales. Algo así como sujeto voluntariamente
desorientado; a manera de hereje constante que no reconoce esa
brújula.Que ha realizado su opción de vida en condicionesde soledad
espiritual.Entendidoesto último como horizonte delineado porese Ser
originario que orienta, perdona y/o castiga.
Siendo cualquier hora del día en que conocí a Mercedes, me
encuentro atado.Estoy en condicioneslamentables.Si así se le puede
llamara esa expresiónde vida que no cuenta a la hora de efectuar el
inventariode los hechos realizados, durante el tiempo en que estuve
percibiéndola. Como si, cada momento, hubiera estado y está, aún,
soportado en una visión y en una interpretación proclive a la
imposibilidadde asimilarlas condiciones que yo mismo he delineado.
Es algo así como entender la dinámica de la vida a partir de andar
indagandopor el sentido que tiene mi existencia.En un contexto,en el
cual no he hecho otra cosa que proponer un regreso a los escenarios
originarios. Cuando no existían los descifradores oficiales. Cuando
existía una relación directa con los hechos. Con la Naturaleza
despojada del velo que la envuelve ahora y que nos coloca en
procesos interpretativos y decodificadores, asimilados a permisos
requeridos a cada paso. De tal manera que todos y todas nos
encontramos desconcertados; con las dudas direccionadas por
quienes nos trascienden, sin ninguna concesión; implacables.
Lo cierto es que Mercedes está ahí. Recordando a su madre. Siempre
se ensimisma, a la misma hora, en la mañana. Un recorrido hacia
62
atrás. Se sitúa en ese escenario de vida. En un hogar conducido por
su padre. Una autoridad pétrea. Sin ningún color que pudiera ser
asociado a la libertad; mucho menos a la alegría. Un individuo
taciturno.Descendientey beneficiario de lahispanidad ortodoxa.Tanto
así que, en su inventario de bienes, Mercedes y Saturnia, su madre,
fueron siempre cotejadas como cualquiercarabela,o cualquiermueble
heredado Isabel, la reina, su reina.
Cuando Mercedes cumpliódieciséis años; Eusebio la acicaló con los
menjurjesque quedaron,luego de lacelebración de la boda entre él y
Saturnia. Olorosos, superados solo por el incienso, heredado
directamente de Baltasar,rey mago que,comotodo buen mago no dijo
todo lo que sabía y con lo poco que habló le bastó para hacer de su
historia, celebración perenne. Tanto así que llevamos veinte siglos.
Sigloscifrados porlos antecesores de Eusebio.Se dice que el abuelo
de su bisabuelo, encontró el incienso baltasariano, enterrado en el
solar de la casa en que vivió Facundo, el dueño de la pócima del
ensueño.La que, a su vez,había recibido de Cipriano Vergara, primer
amantede Saturnia I, reina de Horizontes, tierra amada por Eusebio,
pues allí conoció la primera versión de la historia del Emperador
Pigmeo;sinónimo de satrapía.Este había heredado el poder,por línea
directa,de su tatarabuelo Egnosodin Segundo, dueño de la vida y de
la muerte, en un territorio que ya, antes que él, lo habían devastado
los Cíclopes, importados desde la amable Tierra del Buen Fuego.
Entonces, Mercedes, viajó sin tropiezos. Esto, después de haber
renunciado a la bienamada autoridad paterna. Por la vía de la ruptura
pensada.Desdelos cinco años de vida,hizo su plan de vuelo.Llegaría
hasta el límiteentre la Vía Láctea y las construcciones diseñadas por
su adorado Pigmalión, venido a menos; como quiera que ya había
reconstruido mil veces a la Mesopotamia originaria; trasladada a
territorio sajón;por Everardo VI, rey del universo equívoco derivado de
las ruinas,todavía incandescentes,consecuencia del primer conflicto
entre el Dios Sol y el herético Júpiter primigenio.
63
Mercedes, la divina Mercedes; estaba absorta ese día en que la
encontré.Allí,contandoestrellas.Hábito que aprendió de Faustina, la
bruja que había huido del territorio de los inquisidores. Estuvo,
Faustina,recorriendo todaEuropa.Desde su Polonia amada, hasta la
Bélgica de sus sueños. Conoció al señor de los señores. Siempre
repetía, de él, la misma historia, esta:
Libro doce
Soñé que transcurría el año 1700.El día dos del mes de octubre, tuve
la sensación de estar en el Palacio de los Dioses. Lugar habitado por
los más excelsospropagadores del buen gobierno y de la inteligencia
aplicada al mismo.De todos ellos, yo era el mejor. El más atinado. El
más representativo.Porque ya lo había demostrado, cuando regenté
la municipalidad de La Aldea de la Sabiduría. Localidad próxima a
Horizontes.Expandida,territorialmente,al norte del sur del Continente
Asiático.
No debería decirlo,pero yo mismo me sorprendía porla calidad demis
actuaciones.Vertidas, todas, al unísono. Tanto en lo que respecta al
manejode los asuntos de gobierno; como también en lo que atañe a
todas las áreas del conocimiento.
No se me escapabaningún dato científico. Por ejemplo, descubrí que
la Vía Láctea,no es otra cosa que el camino hacia África,pasando por
América. También que el número de protones en el átomo, se
corresponde con la presencia de energía en el núcleo de las células
que definen el genomade las coliflores.Tanto es así, que publiqué un
ensayosobre fisicoquímica; el cual fue adaptado a la enseñanza de
las ciencias básicas.
Tenía, bajo mi mando, un sinnúmero de científicos que ejercían su
laboren colegios y universidades. Mis conocimientos trascendían el
área geográfica de mi poderpolíticoy militar. Navegué, en el Océano
Pacífico, orientando a todas las embarcaciones que hacían tránsito
hasta Pakistán, bordeando el Cabo de la Vela.
64
Como podrán haber notado, yo era imprescindible. Para cualquier
acción y para cualquier enseñanza.
Ese mismo día, fui consultado acerca de los rigores de la sequía en
proximidades de Alaska, cerca de Siberia. Lideré un grupo de
búsquedade alternativas para resolverese tipo de dificultades. Tanto
en lo concerniente a la pérdida de los cultivos de lentejas y cítricos.
También en lo relacionado con la crisis por la evaporación constante
del agua en ríos y lagos.
Al día siguiente Artemisa, mi segunda esposa, empezó a pujar. Se
trataba de su primerembarazo. Ella había renunciado a la presencia
de JustinianoAvogadro, el más eximio conocedor de la técnica para
lograr un parto sin contratiempos. En su reemplazo, yo la asistí. El
comienzofue un tanto difícil.Pero,ya después, la orienté. La coloqué
en posición horizontal, en nuestra cama. Hice masajes en la zona
lumbary le apliqué acetona en cada una de las piernas. Frotándolas
de tal manera que nuestro naciente hijo, pudiera ubicar las
coordenadas en el espacioso cuarto.
Expósito,el hijo que nació aqueldía, creció sin ninguna dificultad. Su
inteligencia estuvo siempre asociada a las directrices de su padre.
Tanto es así que,el día que marchóal mandodel Ejército Aldeano, en
contra de del Ejército de Horizontes,demostró una gran asimilación de
las técnicas guerreras inventadaspor mí. Columnas y filas en posición
vertical,con desplazamientos horizontales sucesivos. De tal manera
que parecierauna onda continua,iluminada porlos reflejos de un gran
espejo situado en la retaguardia, de cara al Sol.
La pérdida de parte de nuestro territorio insular, a manos de los
horizontences, no amilanó a mi hijo. A mi mucho menos, porque se
trató de una táctica en el contexto deuna estrategia de cederparte del
espacio, para luego arremeter de costado y aniquilar a nuestros
contendientes.
65
Aunque elresultadono fue del todo satisfactorio; el anecdotario de la
batalla,nos ha servido para apuntalarnuestras posesiones en el norte
de Rusia Central.
En 1724, concretamente el día de la celebración de nuestra
independencia y de mi nacimiento, propuse a la Asamblea de los
Dioses, el diseño, fabricación e instalación de un dispositivo
electrónico enlas fronteras occidental y oriental. Yo había inventado
ese dispositivo. Una simple aplicación de las leyes de Newton y de
Arquímedes. Su funcionamiento estaba asociado a la humedad. Se
activaba con las corrientes transversales de viento; las cuales eran
retenidas por dos celdas situadas a lado y lado del dispositivo. Una
vez liberadas,ululabanrompiendo las barrerascolocadas a manera de
columnas en diferentes sectores de las alambradas fronterizas.
Ocasionando,entonces,un movimiento ondularque hacía inaplicable
cualquier arma por parte de los invasores.
Desafortunadamente,el día en que fuimosinvadidos(4 de julio), hubo
un movimiento lateral en los vientos.Las celdas no se activaron y, por
lo tanto, no retuvieron la cantidad de aire necesaria para producir el
sonido. Por lo tanto, tampoco hubo la anhelada ruptura de las
alambradas.Siendoasí, el ejército enemigo nos penetró sin ninguna
dificultad.
Sin embargo, patenté mi invento. La Asamblea de los Dioses, me
reconoció como gran constructor y me pagó honorarios en oro. Con
estos recursos compré hectáreas de tierra en capacidad de producir
cebollas,garbanzos,cítricos,patatas,plátanos y olivos. Comercialicé
estos productos,a través de mi flotilla de barcos,surcando el Atlántico,
hasta llegar al Volga y, desde allí, hasta China y Japón; a través de
numerosas redes comerciales. Obtuve ganancias colosales que
deposité den el Banco Ambrosiano de Marruecos.
Una vez superada la zozobra ocasionada por la desestabilización de
mi reino.A su vez, originada en dos intentos de asesinato de que fui
víctima; propuse a la Asamblea de Nativos, situada al oriente de
Portugal, concretamente en el diminuto reino del Volcán; una unión
66
imperecedera. Una figura similar al Pacto de los Mongoles y los
Normandos,en época del Emperador Valeriano de Dinamarca. Hice
ingentes esfuerzos teóricos y prácticos para ilustrar de que se trataba
y de las características de los antecedentes anotados.
Fui recibido con alborozo por parte de los Nativos. Por su propia
iniciativa me obsequiaron diamantes. Me hicieron dueño de los
canales de riego y de la técnica de sembrado en terrazas. Me
declararon presidente honorario de sus posesiones territoriales en
Argelia y en Tegucigalpa.
Actualmente, rijo como Señor de Señores. Mi influencia va desde el
Cono Sur, hasta la orilla izquierda del Támesis. Pasando por Alsacia
Lorena,por Acapulco y por el Principado de Mónaco. He recorrido mil
lugares, en los cuales me reconocen como huésped ilustre. Me he
erigido en Oficial Mayor del Conglomerado Universal de Hombres
Ilustres.
Sigo siendo tutorde maestrosen ciencias naturales y políticas.Con un
escañopermanenteen la AsambleaPrimigenia de Investigadores. La
cual ejerce como referente para quienes pretenden gobernar el
conocimiento. He sido orientador de la Sociedad de Amigos de las
Dictaduras:Esta instituciónes adalid de quienes integran la Cofradía
de reyes interplanetarios; con sede en Haití.
Todo esto se lo he reseñado a todas las generaciones posteriores a
1700,en el gran territorio de Aldea de Dios.Todos me recuerdan y me
recordarán como el Señor de los Señores.
La vocinglería Faustiana,horadaba todo el espacio lejano y cercano.
En un ir y venir de recuerdos. Unos asimilados, otros no.
De todas maneras, Mercedes, ya había descifrado la progresión
geométrica, vinculada con su oficio. Sumatorias con n tendiendo al
infinito. N soles; n planetas; n territorios acondicionados
67
Como prisiones. Como Guatánamos proyectados hacia el universo
ignoto.Con sus habitantesforzados.Llegados de la querida Irak y de
Afganistán y de la India y de Pakistán y de…
Mi bella Mercedes se ha especializado, también, en la interpretación
de los sueños.Es consultada por reyes verdaderos y por aprendices
del oficio de acallar voces, por la vía de imponer el imperio de la
autoridad. Ella es absoluta en lo que hace. Tanto así que ha
construido diversos escenarios permanentes para explicar sus
interpretaciones. Desde jardines sembrados de amapolas, hasta
enhiestasciudadesque ejercen como prototipos de dominio. Cárceles
permanentes. Edificios centrales, en donde residen de manera
permanente, los gestores del dominio heredado; o asumido a la
fuerza.
Mi Mercedes los orienta. Les expresa que los sueños en los cuales
aparecen ángeles protectores y castigadores, trompetas en mano,
exhibiendo las dádivas del Ser primigenio; no son otra cosa que
premoniciones acerca de la grandeza de ellosy de ellas.La validación
de la gendarmería. Las trompetas no son otra cosa que los
instrumentos que permiten ejercer de mejor manera la dominación.
Trompetas son sinónimos de fuerza; del fuego aprisionado en las
dotaciones que se generalizan.Dotaciones que se hacen necesarias.
La capacidadpara almacenary manteneren reserva;las posibilidades
de usufructuar la fuerza atómica, en defensa del orden y la moral.
Faustina hizo bien su tarea. La hermosa Mercedes, la asimiló de
manera generosa.Yo estaba ahí.Siempre he estado en el mismositio,
al lado de ella. Y ella sin reparar seriamente en mí. Solo piensa y
actúa en funciónde su imaginario. Ese que la sitúa en la perspectiva
de alucinary de transferiresa alucinación a los reyes modernos, a los
autoritarios enfermizos;a los matadoresde ilusionesy, en particular al
señor de los señores o, lo que es lo mismo, al emperador pigmeo
Oh, mi bella Merceditas.Hazme el favor de fijarte en mí. Ya está bien
de tanto alucinary de haceralucinara los dueñosdel mundo.Es como
si estuvieras ausente,cuandoestás conmigo. Mi coqueta pelirroja, ya
68
sé que has andado mil caminos y que no tienes idea de lo que
significa vivir la vida. Es decir, aplicando un concepto de vivir,
asimilado a la exuberante naturaleza que nos ha otorgado la
posibilidadde interpretarlay de modificarla. Ya sé que has bebido en
la fuente de los dioses; no en la del Ser primigenio; sino en la de los
aprendices.Los magos ordinarios. Aquellos que hacen de cada acto
bufo, una pretendida ensoñación. Ya sé que no tienes referentes
propios. Solo tienes los que te ha transferido Faustina. También sé
que tienes identificado el rol del emperador pigmeo. El que se repite.
Aquí y allá.Lo mismo en Asia que en África.Lo mismo en Europa que
en América.¡Oh!, me belladiosa;mi Mercedesacicalada porEusebio,
tu autoritario padre.Efímero aprendiz de patriarcaque se diluyó en su
propia incapacidad para asumir los retos inherentes a ese oficio de
perdulario.
Ya que no me otorgas ninguna posibilidad para acceder a tu entorno
más íntimo.Ya que insistes en profundizartu condición de oferente de
pócimas para perdularios gobernantes y preeminentes machos mata
mujeres; por lo menos mírame, estoy a tu lado.
Mi tierna Mercedes.Mi Sol;mi paloma.Ya sabes que estoy aquí y que
estaré hasta que mi vida se extinga. Ya ves, carita de ojos grandes;
estoy subsumido en ti. Como sediento sujeto. Como extensión tuya.
¿Acaso no me ves? ¿Hasta cuándo debo esperar?
Ven, mi ternura. Deja de estar aconsejando a los aurigas. Deja de
estar interpretando esos sueños pérfidos de quienesacuden a ti. Esos
que todo lo tienen y que han llegado hasta allí cabalgando a lomo de
los demás.De los califas pútridosque han renunciado a ver el mundo
con ojos de humanos. De los que suman y suman tropelías.
Tú los orientas, mi bella Mercedes. Tú les permites seguir creyendo
que son sujetos predestinados. ¡Oh!, mi paño de lágrimas, mírame.
Soy tuyo, desde ese día en que cumpliste cinco años y planeaste tu
huida del entorno deEusebioy Saturnia.Te he escrito poemas, como
este:
69
Ya sé que estás lejos,
Mi ternura.
Ya sé que me tienes al borde la locura.
¿Dime, Merceditas, no te parece excelente mi poema? He escrito
otros; los tengo bajo llave.Porque no se sabe. Con tanto delincuente
ideológico, nunca se sabe.
Merceditas; mechas, no está hoy en su sitio. He aprovechado el
instante,para introduciren su inventariode bienes culturales,el escrito
que le robé a Tertuliano,el vecino.Ahí se lo dejo; en su mochila azul;
la que llevaba el día en que me enamoré de ella; de mi dulce
Mercedes.¿Quierensaberqué dice?, sin que ella se dé cuenta y, tal
vez por eso estropee esta historia.
Ha sido un largo camino.Como laberinto que agobia. Pero que, por lo
mismo, ha permitido localizar los términos de referencia necesarios
para enfrentarla soledad del serque emerge consolidado, a partir de
descifrar los códigos de la vida societaria. Porque viene de esa
dispersión que lo había inhibido, para enfrentar vicisitudes. Hacerlo
sólo le había significado, en el tiempo, no entender la dinámica
asociada a sentira los otros y a las otras. Un estar ahí, situado en su
compartimento. Mirándose. Como quien no ha construido el enlace,
entre sí mismo y el escenario.Actorcuyo libreto son palabras para sí.
Pero que,en perspectiva,se siente aislado.Avasallado;al límite de su
capacidad para discernir acerca de su rol colectivo.
Posicionarse,al margen delo inhóspito,supone un avance.Es adquirir
la noción de estar en otras condiciones. Diferentes a aquellas en las
que prevalecía la zozobra.Lo azaroso. Como cuando se percibe que
la exterioridad acecha, como potencia ajena a cada sujeto. Como
incierta posibilidad.Como expectante gendarme que rodea y asfixia.
Una figura parecidaa aquellas sombrasdel inicio; cuando no éramos
otra cosa que expresiones minimizadas, al garete. Próximas al
desequilibrio, por la vía de los extravíos propios de la selección
natural.
70
Sentirse vinculado a un proyecto de la naturaleza. Sin haber sido
consultado o consultada; es tanto como una sumisión indescifrable;
como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la hoja de ruta
inherente a ese proyecto.Tal vez,por esto mismo, llevamos la marca
de la angustia. Porque no entendimos su soporte. Angustia e
inquietud, que se tornan en el hilo conductor de esa sensación de
impotencia. Esa mismaque ha estado con nosotrosy nosotras,desde
el origen.En ese entonces, lo que percibíamos no iba más allá de la
inmediatez que no s envolvía. Como burbuja que asfixia. Y que nos
rodeaba y nos colocaba en condiciones de inferioridad
Un choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una
lógica interna.Que va, desde los organismos simplesprimarios; hasta
las cimas que confirieron las condiciones próximas a la civilización.
Todo eso como una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo
procede nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo, este,
mucho más amplio en los espacios universales; mucho más
complejos.Mucho másajenosa nuestra interpretación en esa infancia
temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus
implicaciones.
Entonces,necesitábamoscompañía.Pero no del tipo de compañía en
la cual los otros y las otras estaban ahí. Al alcance físico de cada
quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos permitiera descifrar los
códigos asociados al entorno colectivo,como sujeto en sí. Es decir, en
una perspectiva de concretarexpresiones conciente de organización.
No como sumatoriasimplede sujetos.Más bien como conciencia que
se recrea y recrea.Una opción en lacual se acumulan saberes. En un
concepto de acumulación emparentado con la vertebración de lo
consciente como colectivo. Con todas sus implicaciones. Es decir,
siendo conciente de la necesidad de crear instituciones, con los
insumos de los saberes. Fundamentalmente, con esos que nos
otorgan la vitalidad indispensablepara re-conocernos. Como agentes
de transformación. Como expresiones hacia el equilibrio. Desde la
soledad inhóspita de lo individual; hasta el acompañamiento en lo
colectivo.
71
Eso de buscarel equilibrioy trascenderla soledad;por la vía de sumar
opciones de vida. Desde lo primario individual; hasta lo consciente
colectivo;debe serentendidocomo esa condiciónque permite acceder
a una interpretaciónde los y las sujetos;vinculados y vinculadas a un
proyecto;muchomás cercanoy comprensible que aquel que tiene la
naturaleza.
Es, entonces,ese proyectonuestro,el punto de comienzo y soporte de
la nueva identidad. Colectiva e individual. La nueva identidad, así
alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo humano. Como
categoría propiaque nos situabaen el caminohabilitadopara transitar
la vida, la historia. Con referentes definidos a partir de la necesidad
inicial de asociarnos. Transfiriendo, a través de estos referentes,
principios y valores. Son posibles y necesarios; habida cuenta de
nuestra condición de animales superiores. Superioridad no anclada,
únicamente,en la capacidad para discerniracerca del reto primario de
la naturaleza; sino en nuestra capacidad para convertir ese
discernimiento en, fortaleza latente para trascender la mecánica
inherente a la naturaleza.
En consecuencia, no opera ya aquello de la selección natural.
Venimos de ahí. Somos resultantes de ese proceso. Pero no somos
simplemente eso.Somos sujetos que alcanzamos la independencia;
que trascendimos aquello de seres naturales específicos, en cadena;
para acceder a la condición de sujetos que realizamos hechos y
acciones.En capacidad para entender eso que hacemos. Sujetos de
colectivización coherente.No como manadas que, en el reino animal,
simplemente juntan individuos.Lo nuestro es una opción mucho más
compleja; en razón a nuestra capacidad para asumir, direccionar y
redefinir objetivos. Un ejercicio consciente que nos ha convocado y
nos convoca a no erosionar los valores y principios adquiridos.
Porque, de no ser así, volveríamos a la opción de vida de las
manadas.
Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida
societaria;que nos ha permitido llegar hasta el trazo del horizonte de
72
procedimientos e instituciones en función de soportar la civilización.
Una vez adquiridasla noción y la praxis relacionadas con el quehacer
colectivo y que devino en la consolidación de los referentes inherentes
a la humanización del consciente individual y colectivo. Por caminos
siempre de dificultad;como quiera que este equilibrio,accedera él, ha
sido una apuesta por la vida. Soportando guerras, arrasamientos,
aniquilaciones, etc. Decantando los logros acumulados. En una
constante depuración;en términos de efectuar una disección precisa
de los contenidos de los saberesacumulados.Habiendosoportado las
ofensivasvulneradoras de poderes paralelos asociados a la mixtura
religión-conservadurismo.Habiendoefectuado,comolo hemoshecho,
acciones de profundo contenido transformador en casi todos los
ámbitos.Habiendo sufridola persecución y exterminio,a nombre de la
tradición y de la moral.
Nos encontramos con constantesque ejercen y han ejercido posturas
y acciones de no reconocimiento de las opciones de vida; ni de los
avances en el proceso de validar insumos mínimos de respeto y
tolerancia. Han aparecido, en ese contexto, personajes perversos
absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del quehacer
social. Cuando, cada quien, al garete, efectuaba una interpretación
individual de sus requerimientos. Y, posicionaba los mismos como
iconos para sí. Sin reconocer a los otros y a las otras como sujetos
con derechos.Simplemente, porque la noción de derechos es punto
de comienzo de la vida societaria.
Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios
preeminentes que deben ser acatados. Los Césares; los reyes de
Occidente;los faraones;los papas;los Zares,Stalin, Hitler, Mussolini,
Franco, Ronald Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc. Todos ellos en
contravía de los logros alcanzados en incesantes tropeles. Porque la
historia ha conocido del día a día. De esos tejidos sociales,
individuales y colectivos,que se han ido consolidando a pesar de las
guerras impulsadas por esos y otros, también como ellos, perversos
registradores de la destrucción de valores.
73
Construyendoaureolasen su alrededor.Comomagos que convocana
la confusión; a la inversión de la noción de verdad y de justeza.
Garantes de la lucha porrestaurar lo primario. Como cuando éramos
absorbidos porla dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los
cuales,ésta,imprimía su marca.Ese tipo de sensación de impotencia,
de temor,de soledad;nos acecha a cada paso;ahora,cuandoreviven
los piratas vulneradores. Que imprimen, también, su marca.
Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a santos
oficiosen procura de imponersus instintos,comofigurasy posiciones;
a partir de sus esquemas mentales, enfermizos. Delirantes. Su
significante es pariente de la desolación y de la ausencia de
posibilidades libertarias. Su ética es la barbarie. Su poder es la
manipulación.A manera de mercaderesdel trueque y la engañifa. Sin
ningún agregado de calidad humano; absolutamente ninguno.
Una escenografía que confunde al público. Como bufos que
desorientan. Que crean horizontes enfermizos; a partir de exhibir
nivelesde aceptación.En esto, Hitlery Mussolini fueron maestros y a
ellos les debe El emperador pigmeo sus fuentes teóricas y
conceptuales.Pueblosenteros confundidos.Masas vergonzantes que
(como en el caso de Álvaro Uribe) permiten justificar todo tipo de
tropelías.Ese tipo de franjas de población que han claudicado en su
dignidad; la han endosado al mago manipulador.
Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos
claudicado, a convocar a la acción consciente. Que nos permita
accedera la derrota del EmperadorPigmeo;que es esto en razón a su
incapacidad para percibir la vida a través del día a día que junta
quehaceres.Todosellos emparentadoscon la vulneración de la vida y
con sus soportes. Pigmeo que saldó su deuda con la vida y con la
dignidad inherente, por la vía de refrendar su compromiso con la
muerte; por la vía de cambiar la lógica que conduce a la verdad y
venderla,ofrecerla y postularla como referente único para la vigencia
de su visión de democracia.Que es a la mentira,como el Sol es a las
mañanas.
74
Diré a mis hijos.Y, a mí mismo cuando muera,que seré feliz,el día en
que el Emperador Pigmeo sea derrotado, por la fuerza de las
acciones, precisas, transparentes; que desemboquen en su
aniquilación…y la de sus postuladospútridos, soportes de su vesania
y de sus tropelías en contra de la humanidad. Caerá; como cayeron
los Césares.Su nombre será borrado de la historia de la humanidad.
Entre otras cosas,porque nuncaparticipó de ella,ni de sus principios.
Porque, siempre, propugnó por la vigencia de la oscurana de los
gendarmes;hacedoresde verdades.Comoaquella de hacercreerque
existensobornados sin sobornadores. Y Que existen asesinatos sin
asesinos. Y que existen desapariciones sin bandidos que las
concreten.
En fin, derrotaremos el tejido del absurdo, por la vía de la
confrontación…Así nos cueste la vida. Es ¡ahora, o nunca ¡
Mi Diosa, mi Mercedes,pueda ser que no te enojes. Porque supe que
en una reunión con el Emperador Pigmeo y sus amigos Salvatore y
George;en vez de leerles lo que habías escrito acerca de sus sueños;
les leíste el escrito que yo te había dejado de manera furtiva. Supe,
también, que los tres angelitos se enojaron. Inclusive que te
amenazaron con desparecerte e inaugurar contigo una fosa común
que acondicionaron en la Casa Imperial, en nuestra Bogotá. Solo se
calmaron, cuando tú les ofreciste un paquete de interpretación de los
sueños y de plegarias, por un año.; incluida una oración muy especial,
evocando a Faustina y a Eusebio, por el aprendiz mayor en su
aspiración presidencial.
Cuando desperté,ella estaba ahí. No sé desde que horas. Lo cierto es
que mi amada Merceditas, empezó una perorata acerca de los tres
angelitos. Parecía poseída por Sísifo; porque repetía y repetía la
misma acción: Que me hiciste quedar mal; que el Emperador se puso
muy mal, porque Salvatore y George se sintieron ofendidos; que al
caído caerle.Porque a más de las dificultadescon las extradiciones y
el cuestionamiento internacional de la Ley construida para los y las
militantesde las AUC; se suman la demostración de que la reforma a
75
la salud,y las sucesivas reformas laborales; desembocaron en crisis
de gobernabilidad. Y, además la eternamente aplazada designación
de FiscalGeneral de laNación;y la profundización de las decisiones
que afectan Senadoresy Representantes a la Cámara y gobernadores
y alcaldes; todos y todas afines a los intereses del pobrecito
Emperador.Y, el fracaso de la Política de SeguridadDemocrática, y la
persistencia de la crisis de las relaciones con Hugo Chávez y Rafael
Correa y DanielOrtega y, para acabarde ajustar,el guerrero perverso
no levanta cabeza en su aspiración presidencial. Y…
Como sería de cansona la repetidera que yo, que nunca he osado
contradecir a la divina Merceditas, le dije: ¡Por favor, cállate que me
desesperas!Pues,más me hubiera valido quedarme callado; porque
mi Diosa, empezó llore que llore…sin parar. Tanto, que tuve que
recurrir a una de sus pócimas. Aquella que ella llama “la del último
suspiro”.Una bebida colornaranja que hace expeler la tristeza. Como
vomitivo. Pero, mi amorcito, nada que reaccionaba positivamente.
Llore que llore. Por su admirado Emperadorcito y por los otros dos
angelitos.
Al final se quedó dormida. De tanto llorar y llorar. La contemplé
extasiado, tendida en la cama. Respirando como niño mimado.
Empezó (¡Oh qué horror!) a hablar dormida. Empezó a contar una
historio inédita.
“Que había una vez,un señoren un pueblito llamado Longaniza. Que
los y las longanicenses, eran todos y todas sumamente obedientes.
Que el señor primero nombrado, era gobernante ahí. Que todos y
todas,llegaban donde él.Que repartía oficios y dádivas. Que tenía el
don de la palabra.Porque envolvía a todos y a todas;con expresiones
huecas,pero efectivas, a la hora de hacer cumplir lo que decía. Que
tenía ancestros que se hicieron poderosos. En lejanas y cercanas
tierras.Reyes realesy reyes inventados.Que castigaban a quienes no
obedecían.Que conseguían la leña para el fuego del Santo Oficio de
la Inquisición.Que cazaban brujas y brujos. Que tenían instrumentos
de tortura y, lo que era más bello,la justificación filosófica y teológica
76
de las mismas.Que vivieron en diferentes siglos. Que en el X y el XI;
que en el XIV y XV y XVI. Que tenían sicarios a su disposición.
Sicarios de lanzas y espadas.Que tenían el viento a su favor; que esto
les permitió amparary acompañara los invasores,que se tomaron los
mares en búsqueda de fortuna y de extender el dominio de la Divina
Reina Castellana y el Divino Rey Aragonés.
Que Longaniza había sido heredado de esos lejanos y cercanos
ancestros.Que inventaronla manerade matarlas ilusiones,la libertad
y el respeto por la vida ajena. Que sembraron la semilla del poder y
que este creció. Y que abarcó varias generaciones y que algunos y
algunas hicieron milagros. Uno de ellos, fundamental, aquel que
convirtió la perversión, en un agregado de calidad, aceptado e
impuesto a todos y a todas.Que,a partir de ahí, los dueñosdel mundo
fortalecieron sus mandatos. Y sus crímenes. Y sus robos. Todo ello
con la bendición del Buen Dios Vaticano. Y que el Señor Longaniza,
aprendió también eloficio de la asfixia mecánica y que en lo enseñó a
miles y milesaplicadores directos.Y que Longaniza ha sido, es y será
territorio de paz; de esa paz soportada en las fosas comunes. Como
las de la Casa Imperial. Y que el señor Longaniza todo lo hace sin
querer queriendo. Que sus socios y socias son experimentados y
experimentados tejedores de hechos, en el día día. Hechos de
engaños y de justificaciones de los mismos. Y que, el señor
Longaniza,ha sido electo sucesivasveces. Y que tiene poder político
y que lo transfiere a sus aurigas y bufones.
Y que,en fin, ella era una mujerbella. Que su belleza la heredó de la
abuelade la abuelade Saturnia, su divina madre. Pero, dado que su
bellezaes tan absoluta, que la abuela de la abuela de Dinosaurio, el
hermano de Eusebio,transfirió parte de su belleza a la Diosa. Y que,
por esto mismo, no iba a envejecer nunca.
Y que,volviendoal cuento de Longaniza, ella participó en un reinado
celebradoallíen el Siglo XX.Y que,ahora en el Siglo XXI,se realizará
el Segundo Reinadode la Democracia con Seguridad; con patrocinio
de la familia de George, uno de los angelitos de la triada. Y que, el
77
Honorable Ejército está encargado de prepararlo. Para ello, los
generaleshan programadoactividades preparatorias. Entre estas, se
destaca la limpieza de Longaniza. Incluida, en esta acción, la
liquidación de los molestos opositores y de infames desechables
pedigüeños y habitantes perennes de la calle.”
No sé en qué momento me desmayé, de tanta alharaca. De tanto
escuchara la Divina Mercedes. De tanto imaginar los escenarios de
los hechos narrados. Juro que no volveré a vigilar su sueño. Un
desmayó más, qué más da. Ya lo he experimentado antes. Como, por
ejemplo,cuandoasistía al discurso de posesión de la segunda etapa
del gobierno del Emperador. Esa vez, el desmayo, duro tres días.
Cuando volví en mí, ya estaba en marcha el segundo acto de la
comedia.Desdeaqueldía (como en la cancióndel admirado Raphael),
no volvía verla.Habló de Emperatriz,la dueña de la carpa del circo de
los hermanos Ban Bing. Circo de ensueño. Con malabaristas
importados;con magos nacidos en el país; con trapecistas con y sin
malla. Con un surtido grupo de traga fuegos. Y de encantadores de
serpientesy de hipnotizadores.Y de muy buenosimitadores de voces
y de comportamientos.Todos y todas, de la cuerda del Secretario de
Prensa de la Casa Imperial.
No sé cuándo despertó la Bella. Lo que si se es cuando salió para
Nueva York. La habían invitado a un congreso de interpretadoras e
interpretadores de los sueñosy hacedoresde futuro. Se, además, que
llegó envuelta en el velo heredado de Etelvina, la hermana de
Saturnina.Velo inmenso.Translúcido.De coloresvivos,que cambian,
según el día y la hora. Velo protector. Por lo menos a mi Diosa,
Mercedes,la ha mantenido inmune a la verdad. Ella no sabe qué es
eso.Tampoco si es un valor o un antivalor. Ella es de las que nunca
ha apostado a la vida sincera y plena. Ella, mi amorcito, no la tiene
como referente.
Ese día, el de su llegada a “La Capital del Mundo” (yo estuve
equivocado mucho tiempo,porque había entendido que era la Ciudad
de las tres íes: inhóspita, insoportable, inhabitable), mi divina mujer,
78
estuvo en rueda de prensa.El Times,la presentó como la mejor en su
género.Como lamás auténtica de las interpretadoras de los sueños y
la mejor expresión de las hacedoras de futuros, inventados, o
copiados, o repetidos. Lo cierto es que no le falta clientela.
Aquí, en esta soledad tan sola,estoy cantando “los aretes de la luna”.
Siempre me ha gustado esa canción. Recuerdo que, un día después
de haberconocido a mi “redondita”,se la canté;mientras ella hablaba
con el fantasma de Saturnina.Siempre lo hace…y, creo que siempre
lo hará. Cuando terminé me dijo ¡cursi!, Y se fue. No recuerdo para
donde. Yo me quedé muy triste. Siempre me ha entristecido no ser
escuchado.Sobre todo,cuando canto.Porque,a decirverdad,lo hago
bien.Bueno,al menoseso creo.Lloré en mi soledad.Lo más tenaz es
que, soy un convencido de que tengo chispa para la poesía y para
escribirdiscursos. Sin embargo, no los he vuelto a escribir, desde el
día en que escribí algo para mi hermano Fortunato. Él lo leyó al día
siguiente, en el auditorio de la universidad. Se graduó de Agente de
SeguridadLogística.Casi le anulan el grado,porque el rector se sintió
mareado de tanto escuchar: “damas y caballeros; espero se
encuentren bieny hayan disfrutado de la benevolencia divina”. Nunca
pensé que lo escrito por mí, no tenía más de cuatro frases. Después,
cuandovi la película“Resplandor”,me sentí mal por haber copiado el
estilo del enfermizo novelista.
Acostumbro salir a pasear con mi mascota. Ágata, ese es el nombre
que le inventé a mi perrita. La tengo hace cuatro años. Es muy
entendida. Tanto que sabe cuándo debe ladrar. Yo se lo inculqué. Y
me agrada haber sido escuchado por ella. Ya sabe que no puede
ladrar en casa, mientras esté sola, porque nadie la va a escuchar.
Sabe, también, que no puede ladrar en la calle, porque de pronto
asusta a las vecinas.Desde hacerato sabe,además,que no le puede
ladrara la luna,porque ese hábito mato a mi primer perro de nombre
Conejo.Mucho menos,cuando estemos nosotros en casa, ya que no
deja dormir.Definitivamente,mi adorada Ágata,no puede ladrar.No le
está permitido. No sabe, pues, que es la vida de perros y de perras.
79
Por fin llegó mi mermeladita.La esperé en el aeropuerto.Estaba como
a mí me gusta que esté; con ese sobrero colorpapaya que le regalé el
día que cumplió años su gata Pata. Ella le escogió elnombre. Dizque,
eso dijo, lo leyó en la historia-biográfica de Simón el malvado.
Personajede inefable ternura.Tanto que comía en el mismo recipiente
en que comía Barbarita, su cabra favorita. Me contó, además, que
había leído acerca de la particular manera que tenía Simón para
llamara su soldadesca. Les decía: ¡Mis amores!; ¡Mis soles! Un tipo
raro, este.No desayunaba,hasta no ver decapitar a un súbdito, cada
día. El beneficiado,era escogido por su madre. Al azar. Si Simoncito
vivió noventa años, ya se podrán imaginar cuantos y cuantas
murieron;si empezócon ese capricho a los dieciséisañitos. No sé por
qué, cada vez que mi Diosa me cuenta el cuento, pienso en los tres
angelitos. Ante todo, en Salvatore. Porque, cuentan, que tenía un
capricho máso menos igual. La diferencia está en que al angelito le
fascinaba la motosierra, en vez del hacha.
Lo cierto es que me deslumbró.Merceditas,mi heroína,de mil batallas
perdidas.Porquesiempre asía la vida por donde otros la terminaban.
Los sueños de sus respetados sátrapas, constituían la fuente de su
placer y de sus soliloquios.
Cuando llegamos a casa,me pidió un favor. Raro en ella. Nunca dice,
por favor…; siempre dice: ¡hágame!; ¡Tráigame!, etc. Necesitaba
sabersi en la Casa Imperial,estaba George.Traía un mensajesecreto
para él.Por eso no podía utilizarse el teléfono. No vaya a ser que les
apliquen su propio invento; los de Villa Seguridad.
Mensaje raro,supe después.Codificado, cifrado. Algo así como: Irán
contras, vienes Juanchaco. Enfermos, los de Guantánamo. Israel,
vienes; como la horrible noche aquella; cuando muertos hubo sin
parar. Ven querido que Asia te llama.El jeque solitario;vuelvey juega;
vía cúpula Vaticano y Banco Ambrosiano.
No supe si el angelito Georgelo entendió a plenitud. Lo cierto es que
(me lo dijo mi ardillita), viajó inmediatamente; vía Lima-San José-
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CiudadGuatemala-SanSalvador-Londres-TelAviv. ¡Vaya uno a saber
el significado de esa extraña travesía!
Almorzamos en Caldo Parao de Paloquemao. A mi fresita le encanta
el de costilla; con buen cilantro; aguacate y guiso picante. A decir
verdad, a mí me gusta más el de creadillas; con abundante papa
pastusa.
Quedamos ahítos.Adormecidos. Regresamos a casa. De paso, casi
vomito en la buseta, sobre las personas. Me salvó la bolsita que
siempre cargo conmigo.Despertamos bienentrada la noche.Y fuimos
a comer a La Gallina Ardiente. Mi florecita dice, que el nombre le
recuerda a una amiga que fracasó y ya tiene seis hijas. Pedimos
gallinacriolla.Una para ella y otra para mí. Con buena papa salada y
limonadita. Regresamos…y así, hasta el otro día.
Merceditas se levantó muy temprano. Se bañó en agua rosada con
olora pino.Cada día un olordiferente.En verdad,me enfermacuando
utiliza el olora cebolla.No sé por qué, no me he podido acostumbrar
Empezó su consultoría a las diez de la mañana. Había personas que
llegaban desde las seisde la madrugada. Personas de todo tipo. Ese
trabajo,atendiendopueblo,es como una especie de democratización
de la vida de mi zorrita. Casi no cobra. Es como si lo que pagan los
mandarines, subsidiara a los pobrecitos y pobrecitas que quieren
saber el número ganador de la lotería; del chance. Lo más difícil es
descifrar el baloto. Pero, también, les habla del amante perdido; les
habla a las mujeresque buscan maridoporInternet. Les dice:¡Ojo con
eso!, porque no es tan seguro como escuchar de viva voz, mi
mensaje.Desentraña dudas y verdades. Invoca espíritus perdidos; o
remisos. Descentraba pleitos entre vecinos y vecinas. Intuye
acontecimientos buenos y malos. Interpreta sueños de tipo popular.
Como esos de soñar cruzando caminos espinosos en busca de la
lámpara de Aladino.O como ese de ver niños y niñas con churrias, al
lado de los pantanos. O como el de tener al lado a Madonna; a Julio
Iglesias o al Papa. O como ese de volar en bicicleta, pedaleando.
Sueño este muy anterior a las imágenes en El extraterrestre.
81
Ese día trabajó hasta las cinco de la tarde. Derecho, sin almorzar.
Claro que, después, se desquitó. Comimos en “La vaca loca”. Muy
buena carne de chigüiro,asada.Mi tortolita,comió y comió; hasta que
no pudo más. Yo le seguí el paso hasta la tercera remesa.
Gallo Tapao, pueblo situado al oriente de Longaniza, había sido
escogido como sededel Segundo Congreso de Videntes y Magos. El
primero había sido realizado en Tapa Rosca, localidad al sur de
CiudadMéjico.Evento nada original. Ya, en el pasado (como lo dice
Suetonio en la “Historia de los Doce Césares) ha habido
celebraciones.Inclusivecon mucha másmagnificencia (o mucho más
boato como se describeen Santa María de Iquique). Esto, a pesar de
que el libreto es relativamentesimple:expresarcon palabras y hechos,
las mil una forma de modificar la lógica de la vida. En lo que está (la
lógica) tiene de hilo conductor para asumir el desarrollo social.
Modificaciones que incluyen re-hacer la historia. Cambiando
escenarios,con los mismos actores y actoras.Pero,estos y estas,con
roles “ligeramente”diferentes. Por ejemplo: recordar que el bueno de
Benedicto XVII, ha sido un santo a través de toda su vida. O que el
bien amado Laureano Gómez, fue artífice de la Colombia Moderna y
Justa. Sin otro horizonte que el trazado por el destino; del cual él y
otros fueron y serán intérpretes.O que,desde noviembre 12 de 1930,
en Ciénaga, Aracataca, El Retén y Orihuela, los trabajadores
bananerosdel Magdalenarecibían doctrinacomunista e incendiaria de
los agitadoresinternacionales. Y que, por esto, el buenazo de Miguel
Abadía Méndez,delegóen el Generalísimo Carlos Cortés, la función
de restaurar el orden; en el nombre de Dios y de la Humanidad.
O que el dignísimo General Francisco Franco;actuó en defensa de los
contenidos políticos, sociales y económicos de Occidente. O que, el
Juez de Sucumbíos es un agente de las FARC, ya que ha decidido
judicializar al guerrero perverso y a sus altruistas generales.
O que la CIA, ha sido el instrumento más justo y adecuado para
resolver las situaciones difíciles en el Continente Americano y en
Europa y en Asia y en África y, ahora en el espacio exterior. O que, el
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buen George,no invadió a Irak; sino que llevó mensajeros de paz, en
contra del Mal y que en esto lo acompañaron todos los gobiernos
justos del mundo; incluido nuestro Emperador Pigmeo.
O que, los denominados “falsos positivos”, no son otra cosa que
historias inventadas por los enemigos de nuestro ejército y de la
estabilidad del país.
En fin, estos eventos son necesarios. Refrescan el ambiente y las
tensiones.Porque la magia esuna buena consejera y un buen soporte
para justificar lo injustificable.
Desde el día anterior a la inauguración, mi terroncito de azúcar, se
desplazó a GalloTapao.Yo la acompañé hasta allí. Siempre he sido
muy sumiso.Mi Gatica me hipnotiza;cada vez la veo más linda y más
sinceray más cercana a ese estado de beatitud al cual deben llegar
los magos e ilusionistas. Ese día asistimos a la presentación de un
video. Armagedón II. Excelente. Lo mejor que he visto, en
representación de la civilización.Al menos eso dijo mi lagartijita. Y yo
le creo.
El día de la instalación del evento,llegaronlos mandatariosinvitados y
sus séquitos. También llegó el anfitrión. Nuestro querido angelito.
Nuestro orgullo nacional. El buen Emperador.
Habló (el divino Álvaro) en nombre de la Nación: “…Que no sirve de
nada tanta alharaca; que no son humanos; que son traidores. Que
ofenden a la patria.Que hay que cuidarse de tanta bestia…” ¡huy que
embarrada!, el encargado de la logística y el sonido, puso el casete
con la voz del general,cuando les habló a los obreros reunidos en la
escuela Santa María, Chile; cien años atrás. Ya el angelito estaba
preocupado y enojado.
…Ahora sí, es la voz de él: “Compatriotas y amigos. Hoy es un día
feliz para mí. He recibido la buena nueva, en el sentido de que seré
ungidocon el doctorado honoris causa en ciencia ficción, adaptada y
aplicada a situaciones de alto riesgo. Además, he querido estar con
ustedes, señores y señoras magos y magas; porque soy un
83
convencido de que la historia hay que recomponerla. Y, en eso,
ustedes son imprescindibles.Celebro la visita de mis colegas afines.
Esto es una buena muestra de laconfianzaque ha adquirido el país a
nivel internacional.”
Mi bella durmiente aplaudió. Con fuerza. Gritaba: ¡Viva el Presidente
más importante y eficiente que ha tenido Colombia en todasu historia!
¡Vivan mis colegas, magos y magas! Mientras todo el escenario se
diluía.Una masainforme se fue extendiendo. Un fuerte olor a pútrido
(como de excresencias)se fue apoderando de todo. De la capilla; del
edificiode la alcaldía;de la réplica a escaladel avión presidencial. De
los asientos que ocupabanlos mandatariosy los magosy las magas y
los intérpretes de sueños y del diploma honoris causa. Y de los
invitados y las invitadas. De la sala de proyecciones Y… de mi
princesita y yo.
Libro trece
Cuando la negra Benjamina terminó de hablar, supuse que ese tipo de
construcciones con palabras; ya se había ensayado antes. Creí
recordarlas. Como cuando uno siente que todo ha pasado. Lo que
pasa es, simplemente,que nuestros recuerdos;al menos los míos han
recorrido mi entorno inmediato con conceptos extraviados. Sin
embargo, Benjamina, hizo de esas narrativas una perspectiva
trascendente. Algo que, para ella, tenía un significado al vuelo. Es
decir, una propuesta para abrir caminos. Una figura ritual, tratando de
rehacer la imaginación palenquera; en donde las voces asimilan las
palabras a lo inverosímil. Unos imaginarios vertidos como
divertimento, Es decir, una asociación de ideas no raptadas por los
inquisidores. Más bien un canto a la esperanza, de la mano de
ingeniosas elaboraciones. Muy por encima de la razón, que siempre la
han acomodado a códigos a manera de inventario perpetuo de
términos. Como simples roles predeterminado. Hechos para
expresarlos como herramientas para parafrasear. Entonces, lo de
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Benjamina, retrotrae esa capacidad para decir cosas. En una posición
en la cual lo herético subordina a la ortodoxia plana, acartonada.
Mucho después la Nana se incorporó a un grupo de niños y niñas que
tenían las mismas facultades que ella poseía. Un tanto suigeneris. Por
ejemplo, venía de diferentes territorios. Con una cosa en común.
Como quiera que las mujeres constituían un grupo dominado. No se
les permitía acceder a la educación. Eran algo menos que simples
receptoras de esperma. Todos y todas eran producto embarazos no
deseados. Mucho menos originados en ese placer que necesita ser
pleno. El orgasmo no era reconocido como posibilidad de placer.
Simplemente, los hombres, penetraban y listo.
Queda claro que la Nana era un tanto extraña, diferente en ese grupo.
Porque la preñez de Benjamina estuvo asociado a ese placer que no
tuvieron las demás mujeres. Pero la Nana siempre fue solidaria con
los demás niños y niñas. Les enseñó la libertad; tan plena en ella.
Además, les enseñó a mirar hablando con las miradas. A partir de allí
todo fue una especie de insubordinación. Todos y todas se declararon
partícipes de un ejército en contra de la dominación masculina. Pero,
también, en contra de los dominadores. Fueron algo así como libertos
que no solo cuestionaban la esclavitud de sus madres y las otras
mujeres. Fueron, fundamentalmente, un horizonte hacia el cual
deberían llegar. Más que en términos de territorialidad, lo fue en
términos de la confrontación de valores.
Y se hicieron visibles a partir de su primera expedición. Estuvieron en
Villa Pamplona. Allí, el alcalde, mantenía en toque de queda a las
mujeres. Es decir, ellas, estaban conminadas a realizar oficios, hasta
la hora en que este empezabasu agonía. Porque debían guardarse en
casa. Se acostaban a esperar a su hombre. Porque así estaba
expresado en la Constitución pamploneses. Y, ellas, simplemente
accedían.
Y, los guerreros y guerreras atacaban.En la primera envión, mataron
a Josías. Este era el portavoz, el estandarte de la ignomiosa
ceremonia.Siguieron con Plutarco,el mozodel alcalde. A pesar de su
85
condiciónhomosexual,nuncahizo algopor reivindicar el derecho a la
pasiónexpresada plenamente en las relaciones sexuales. Para este,
bastaba con su placer.Lo demás es simple vocinglería de esa peste
que denominaban feministas.LuegosiguióAmaranto, ex esclavo que
vendiósu cultura por las lentejasasimiladas a un simple liderazgo en
la cocina del palacio gubernamental. Y siguió Suetonio Eulalio. Por
demás eunuco encargado de masturbar al alcalde. Su oficio lo
realizaba con tal empeño que,Hermregildo, el burgomaestre siempre
quejó de la fortalezaen las manos de Suetonio.Por último,mataron al
mismoalcalde.Fue relativamentefácil,ya que Fulgencio no faltaba a
misa en honorde San Belarmino; todos los primeros jueves de cada
mes. Lo degollaron, cuando estaba al pie del ícono del santo.
Cuando llegarona la casa del obispo Virginio no lo encontraron.Había
logrado escapar por el túnel que comunicaba a la sacristía con el
convento de las betlemitas:Entre otras cosas,siempre,se reiteró en la
leyenda. Algo así como que cada noche, las monjas, recibían al
sagrado obispo. Él las preñó a todas. La práctica abortiva estaba a
cargo de Melquisedec Luján que oficiaba como jardinero en el palacio
del señor obispo.
Transcurría el primer año de la liberación. Quienes conformaban el
ejército libertador,ahora ejercían como guardianes y guardianas de los
logros. El palaciodel obispo fue destinado a la prefectura de mujeres
liberadas.Allíse celebró elprimerCongreso de Mujeres.Un escenario
portentoso;habida cuenta de su significado. Las ilusiones se tejieron
como hilosque semejabanuna urdimbre prediseñada para la libertad.
Parecida a esos eslabonesque hicieronde la confrontación medieval
de los primeros hacedoresde ciencia con respecto a los inquisidores.
Para la Nana fue una experiencia absoluta. Traducido al lenguaje
coloquial,una forma de demostrar sus ímpetus de mujer hecha para
confrontar a quien sea que se oponga al ejercicio autónomo e
iconoclasta.
Volví a lo del Negro Antonio. Creo saberque era un medio año. Lo que
no sé es si era de este siglo o del pasado. Porque a mí reconocida
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ignorancia para actuar como sujeto libre, se sumaba mi incapacidad,
también reconocida, para entender las calendas. Lo encontré, como
siempre, divagando. En él natural. Porque desde su pasado remoto,
ha estado en eso de reflexionar. A propósito de todo. Todavía está
latente en él, su aversión por todo lo fémino. Como si hubiese nacido
con esa impronta. Desde lo que puedo recordar, ha estado en mí esa
confesión que me hizo. Para él, su madre, fue una puta. Todo porque
la sorprendió cualquier día acostada con su primo Israel Balbuena.
Nunca le perdonó eso. Lo suyo fue, en ese momento, una especie de
veeduría ética. Todo, a pesar de que su padre tuvo sesenta y seis
hijos. Todos en mujeres diferentes. Pero, además, vivía inmerso en
sus conceptos asociados a origen de la vida. Me dijo, una vez, que no
había logrado entender eso de la evolución. Mucho menos, en lo
pertinente a la existencia de procesos en el universo;
independientemente de la intervención de los humanos. Pero la
contraparte no lo seducía. Es decir, tampoco asimilaba el cuento de la
creación de la mano de una divinidad. Lo del Negro era, entonces,
algo así como una esquizofrenia constante. Ni lo uno, ni lo otro. Y eso
sí que es bien difícil a la hora de asumir la la verdad y las que no son
tanto.
Le pegunté por Benjamina. Se extrañó. Como si lo estuviera
conminando a decir lo que no quería decir. Él ya había asumido un rol
de vulnerador. Benjamina era, algo así, como un misterio que no se
debía esclarecer nunca. Ahora, entre lo que me queda de lucidez,
recuerdo que la Nana me miró diciéndome, algún día, que su madre
encaró al Negro, cuando este quiso abordarla a ella, con insinuaciones
para que se dejara acariciar. No solo en la cara. Todo el cuerpo,
incluyendo sus vellos púbicos. Nana nunca ha pretendido ser virgen
de por vida. Al contrario, desde que tenía trece años, se dejó penetrar
por Marcelino. Un joven asiduo mensajero del placer. Inclusive ya
Benjamina lo sabía. Pero lo del negro era otra cosa. Simplemente, ni a
ella ni a su madre las seducía el libreto sexual y de placer del Negro
Antonio. Para ellas era un simple vejete que nunca pudo madurar ni
interpretar los códigos que soportan el quehacer sexual. Sus hijos e
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hijas vinieron al mundo, sin que sus madres reivindicaran placer
alguno. Como cuando el orgasmo no procede. Más bien, lo que
procedió fue que el Negro se sintió, cada vez, macho insolente,
perdulario.
Lo cierto es que hablamos. Ya había comentado antes que su rol de
tutor, me impulsaba a un reconocimiento enfermizo. Porque ya estaba
bien de que me recordara que estaba cumpliendo con la solicitud de
mi padre. Ese tipo de situaciones, no solo aburren. También tienden a
entenderlas como carga perpetua. Tal vez, había llegado a un punto
en el cual se hacía necesaria una ruptura absoluta. Pero, como lo mío
ha sido siempre una condición de sujeto dependiente de alguien.
Ahora lo soy de la mirada de la Nana. Esa es mi guía. Pero antes lo
fueron mi madre, mi padre y mi hermano mayor.
Le dije algo acerca de esa carga emocional. Me dijo que soy un sujeto
que no reconoce la condición ética de su acompañamiento. Para él, la
ética estaba asociada a la sumisión del sujeto dependiente con
respecto al sujeto dominador. Por esa vía, me conminó a que
permaneciera junto a él. Que a, en su vejez, requería de los cuidados
de quien había recibido tantos favores.
Con todo y lo que he vivido, n las condiciones ya descritas, recibí
como ofensapropia, las expresiones del Negro Antonio, hacia la negra
Benjamina. Todo pensé, menos que mi tutor se expresara de esa
manera hacia una mujer. Porque, si algo me enseñó la Nana con una
de sus miradas, tiene que ver con el respeto merecido a los otros y a
las otras. Máxime, en tratándose de una mujer como Benjamina.
Cuando me despedí de Antonio, este volvió a gemir su cuento, en el
sentido de ser un viejo que necesita protección. Y que, yo, era el más
indicado para dársela. De todos modos, salí de su casa. No tenía
rumbo. Decidí buscar, otra vez, a la Nana. La última vez, había
quedado en el territorio de los niños y las niñas que se habían fijado
como horizonte la defensa de las mujeres. En una reivindicación
sistemática y a fondo de todo lo concerniente a los derechos humanos
y a la libertad.
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Pero ella no estaba allí. Una de las niñas me dijo que Nana había
partido el día anterior para la vereda de San Eugenio. Era algo
parecido a realizar un convite; con el propósito de celebrar el día en
que se venera a la Virgen del Cobre. Una derivación de los recuerdos
ancestrales. No dijo cuándo regresaría, terminó diciendo la niña
Angélica.
Viéndolo bien, algo así me había comentado Benjamina, un día en el
cual estábamos en lo de Astaíza. Ceo recordar algo más: me expresó
que había estado en Cuba, mucho antes de la caída de Fulgencio
Batista. Y que, en esas, conoció a unas negras que oficiaban rituales
emparentados con San Lázaro. Siendo así, comprendió el significado
de muchas de las canciones de Celina y Reutilizo. De ellas aprendió lo
mucho que sabe acerca de la santería. A su regreso, estuvo, con su
vocinglería, promoviendo réplicas de esos rituales. Tratando, con ello,
de reivindicar el palenque como sinónimo de rebeldía ante los
dominadores, o nuevos esclavistas que hicieron de las sutilezas
democráticas, un código perverso y de las verdades un sortilegio
asociado a sus intereses. Pero de nada me sirve esto ahora. Porque
los recuerdos, de por sí solos, son nada
Por fin localicé, otra vez a la Nana. Me dijo con su mirada que,
efectivamente había estado donde la niña me informó. No fue muy
clara, al momento de preguntarle por anécdotas y contenido de esa
actividad. Me remitió a una historia casi patética; que en nada tenía
que ver con el asunto requerido por mí.
La decisión estaba tomada.Raúl Villaveces, sería recluido en “Buena
Pastora”, sitio ejemplar para el purgatorio de penas. Ante todo,
conociendo lo que hizo.
El día en que mató a Karla Buenaventura, Raúl estuvo recorriendo su
pasado. Fue de barrio en barrio; de ciudad en ciudad. Se detuvo en
ciudadBienaventuranza. Allí saludó a amigos y amigas del pasado.
Percibió que el lugarhabía cambiado.Pero no lo expresó en palabras.
Simplemente, su mirada se tornó básica. Como cuando miraba,
absorto, la procesión de la soledad, los sábados santos; en su
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añorada ciudad del Buen Vecino. Nunca había podido olvidar esas
celebraciones.Para Raúl, la iconografía vinculada con el aniversario
de la muerte de Jesús,el Nazareno, era una continua convocatoria a
la reconversión
Siempre ha sido así.Por lo mismo,ese día, llegó antes de lo previsto.
El tren no se había detenido en las estaciones reglamentarias.
Simplemente, su conductor, tenía prisa. Debía llegar a
Bienaventuranza, antes de que naciera su primogénito.
Descendió,mirandoalrededor.Como buscando a la mujer requerida.
Una mirada de macho perverso.Porque, nunca había logrado olvidar
el día en que la mujerbuscada,le dijo en susurro:ya no me convocas
como antes. Ya no veo en ti mi horizonte erótico. Ni siquiera, mi
inmediatez lúdica.Te siento tan lejano; tan inmerso en los recuerdos,
que no logro adivinar si llegaste; o si te quedaste dormido,
asfixiándomecon ese aliento propiode quienes han bebido licor todo
el día.
Cuando Karla huyó, dejándolo en el cuarto, dormido; ya había
amanecido.Ciudaddel Mal,empezabasu quehacer cotidiano. Ya los
vendedores de aviones de papel habían empezado su jornada. Las
mujeres habían salido ya. Ataviadas con su desnudez; prestas a
exhibirsu cuerpo.Una ciudaden la cual,ellas,no habían sido, ni eran
aún, noticia.Como si no existieran.Por esto, en reuniónplena, habían
decidido protestar. A Margot Pamplona, se le ocurrió la idea de
proponerla desnudez como expresión de protesta. Ya veremos si el
señor obispo Pío XXIV y sus machos súbditos, serán capaces de
resistirnuestra firmeza y nuestra capacidadpara hacerde la desnudez
un arte y una opción lúdica. Les aseguro, camaradas, que, por fin,
seremos noticia de confrontación a la Cofradía del Santo Oficio.
También habían salido los vendedores de ilusiones. Aquellos que
cantaban el número ganadoren la lotería.Ya habían aprendido el arte
del cálculode probabilidades. Por lo tanto, justo ese día, debía ganar
el número 3345.Tal vez, por esos avatares del destino casi siempre
90
incomprendidos,ese número coincidía con las cuatro últimas cifras del
número de la cédula de Raúl.
Al otro lado de la ciudad,entrando por el sur, en la bodega habilitada
para albergarlos cuerpos de los y las NN, llegados desde diferentes
sitios de la periferia, estaba Juvenal Merchán, el cuidador de
cadáveres.Había aprendido su oficio desde niño. Su padre, Gaspar,
había heredado el arte de cavarfosas comunes de su padre Hipólito.
Era, entonces,una sucesión de saberesrelacionados con las muertes
masivas,sin dolientes;sin historia.De esas muertesque se han vuelto
cotidianas; a partir de la imposición de opciones de vida vinculadas
con los conceptos de tierra arrasada, en contra de quienes,
simplemente,no comparten las propuestasy expresiones dominantes.
A propósito, Juvenal, había sido amante de Karla. Se conocieron
cualquierdía,en cualquiersitio.Lo que,si recuerda, de manera plena
el sujeto, es que ese día recién terminaba de recibir el cadáver de
Benjamin Cuadros. Ese que, para Karla, había sido símbolo de
libertad. A su manera. Es decir, a la manera de la mujer que había
recorrido todos los territorios,desafiando el poder de los inquisidores
cercanos y lejanos.Fundamentalmente el poder del Obispo Pío XXIV;
quien ahora ejercía como soporte del buen comportamientoen Ciudad
del Mal. Él, a su vez,había recibido de Fornicato Palacio, procurador
delegado porla Santa Sala de Preservadores del Orden, la misión de
desterrar,minimizar y erradicar los conceptos de placer y de alegría.
Libro catorce
Benjamin, estuvo luchando al lado de Virginia Esperanza Potes.
Cuando lalibertad era horizonte deseado. Ella y él, protagonizaron la
Gran Jornada por El Derecho a ser Humanos. En ese tiempo en el
cual La Cofradía de los Eméritos Caballeros de la Santa Cruz, había
determinado, mediante, Ordenanza Absoluta, que la condición de
humano era un derecho que solo podría ser otorgado a quienes
demostraran habersidoconvocadosy convocadas a la unción divina,
91
por parte del Honorable Tribunal de la Santa Virtud y la Sagrada
Aplicación de los Evangelios.
Por lo mismo, entonces, tanto Benjamín como Virginia Esperanza,
habían sido condenadoy condenada a trabajos forzados.Los mismos
consistían en ir de casa en casa, invitando a creer en María como
virgen y en José como Santo Varón Sacrificado.
Cuando cumplieronla condena,ella y él, decidieron poblar de hijos e
hijas libertarias (os) el territorio. Allá, en la Tierra Sagrada de
Fornicato. Por lo tanto, hicieron lo que es necesario hacer para
procrear. Nacieron 16 niños y 15 niñas. En un recorrido de tiempo
calculado,utilizandoel multiplicativonueve,con escisionescalculadas
entre dos y tres meses.
Tanto Virginia-madre; como Benjamín - padre; instituyeron un ritual
cifrado. Para sus seguidores y seguidoras. Algo así como entender
que la sumatoriade adeptos es condición sine-quanum para fortalecer
la lucha porel poder. Convencieron a varias parejas heterosexuales.
Porque, para ellos, a pesar de su visión libertaria; los y las
homosexuales eranalgo que debía soportarse en honor a la posición
libertaria.Pero,no más allá.Como si su rol estuviese asignado desde
antes.Es decir, una posición en la cual la lucha de contrarios,suponía
hembra-macho; más no esa opción en la cual el yo con usted, en la
misma condición de género.
…Y pasó algún tiempo. Villaveces permanecía en su auto-condición
de perdulario.El asesinatode Karla lo conmocionó tanto que, soñaba
con ella.La veía en todas partes.Karla,la mujerlibertaria, iba a la par
con sus elucubraciones.Imaginariosenfermizos.La veía, allí,al pie de
la libertad,hechapedestal;una figura marmórea. Como Sísifo que va
y regresa.ComoPrometeoque está allí, con su vientre abierto; como
manutención de las aves que lo destripan cada día. Como Teseo
originario, llegado un día cualquiera de la tierra del nunca jamás…Y
que permaneció con ella, como lo hizo, hace siglos, con Ariadna, la
hermosa amante suya que lo orientó y lo situó en condiciones de
volver a ser sí.
92
Para Raúl,el hecho de haberla matado;suponía no estar con ella.Con
esa Karla libertaria, pero efímera. Tan libertaria que nunca la pudo
asir.Nunca pudo concertarcon ella nada diferente a estar hoy, tal vez
mañana;pero nunca aquíy ahora.Un Villavecesmontonero perverso.
Ser de un día; que no reconoció, ni reconoce aún hoy en su
tormentosa pena,que fue pionero del amor a migajas. De la entrega,
como trofeo que se adquiere, por haber sido merecedor de él; en la
peor versión de esa simulación de competencia.Porque lo suyo, fue y
será siempre la cautivación de la mujer sujeto de debilidad. Porque,
siempre lodijo,las mujeresno son otra cosa que placer latente. Ellas
no piensan.Nunca han pensado...nilo harán.Porque su cerebro es su
vagina; y sus horizontes, el placer que otorgan…En fin, que Raúl la
mató;porque Karla pensó.Porque,cualquierdía ella le dijo;quiero ser
libre. Ya no te quiero. Quiero volar a otro territorio. Ese en el que
conocía Benjamín y a todos los que son comoél.Tú no eres otra cosa
que Raúl Villaveces, sujeto tardío; misógino; furtivo depredador
constante.
Y, entonces,la mató.Así como la había amado, a pedacitos. El mato
un día en que su expresión convulsiva (la de él); lo hizo delirar. Un día
en el cual él se observócomolo que era, reflejo de la luna en el agua.
Agua de ese pozo pútrido que lo acompañó siempre. Pozo son nada
diferente a la repetición de cosas. En el día a día. En ese ir y venir
circunstancial. Porque, Raúl, ni siquiera pudo hacer bien las
repeticiones. Todo en él fue y era ahí, en el momento. Sin ningún
acumulado visionario, trascendental. Su lógica, fue y es la del
recicladorde la historia. Aquel que recoge lo que ha sido usado. Las
ideas y las ilusiones.Raúl de nimiedades.Mató a Karla por reconocer
que era superiora él. Oh, sujeto cautivo. Inmerso en las alocuciones
constantes. Sobre el mar y sobre la Tierra. Sobre la mujer y sobre la
ignominia que prevalece.
Raúl, con Pío XXIV a cuestas. Raúl que infiere, a cada paso, que su
gestión es la de complacerlos. A Pío XXIV; a Fornicato Palacio; a
Pedro Vaticano. Este último maestro de maestros en el arte de
trastocarla historia.Sujeto de mil y una ocasiones para reinventar la
93
perversidad.Que asistió a la inmolación de Espartaco; que condujo a
las LegionesRomanasa arrasartodo lo que fuera sinónimode herejía.
Pedro Vaticano,sujeto inconcluso,como quiera que muriera sin haber
extirpado el mal de amores. Sujeto que, por lo mismo, nunca pudo
hablar con palabra propia. Todo en él era prestado. Hasta la manta
que se suponía lo debía arropar a lo largo de la historia. Ese que se
emparentó con Claudio y con Calígula. Pedro Vaticano, sujeto de
perversidad absoluta.Por esto fue mentorde Raúl.Y, éste,lo entendía
y lo aceptaba así. Por eso no dudó en matar a Karla.
Ese día, en el cual regresó;o que visitó porprimera vez (porque ya no
sabía distinguirtiempos y espacios) a su ciudad, para cumplir con el
mandato jurisprudencial; Raúl estuvo divagando. En un proceso
eterno. Ante todo, porque él sabía que la muerte de Karla era su
estigma.Porque él sabía que había matado alsímil de la ilusión; de la
esperanza.
Cuando él llegó, ya los y las testigos habían reflexionado. Habían
establecido un conglomerado de hechos, de circunstancias, de
evidencias. Ellos y ellas, habían logrado establecer que Villaveces
esperó a Karla a la entrada de la habitación. La dejó entrar y la
abordó. Le dijo, en comienzo, que la amaba; que siempre lo había
hecho. Que vivían en función de ella. Que era su vida y su post-
vida…que no lo abandonara. Que moriría. Pero, al mismo tiempo,
aclaraba que,si no se quedaba con él, sería ella quien moriría. Que,
cuando soñaba, era ella que aparecía. Aquí y allá…En fin que, “mi
bella Karla, no me abandones”.
Karla, siempre vertical, le dijo “no me interesa tu discurso; ya lo he
vivido y lo he sufrido”. Entonces, Villaveces, se desmoronó; se
consolidócomo machoperverso y la acuchilló.Muchas veces. Tantas,
que el cuerpo de Karla, parecía cedazo.
Y, en consecuencia, el jurado, votó. Ellos y ellas, definieron por
unanimidad la sentencia: debe ser ahorcado en plaza pública. Será
vejado antes.Hasta que desespere y hasta que vocifere, pidiendo la
muerte inmediata.
94
Su defensor, Pío XXIV, insistió en la justeza de la muerte de Karla.
Porque había trastocado los roles.Porque desconoció la autoridad del
hombre amante. Porque ni ella, ni ninguna mujer tenía derecho a
confrontara los hombres.Él,Villaveces,era su dueño y Karla no podía
desconocerlo. Ella estaba obligada a amarlo por siempre. Por lo
mismo, al negarse, entraba en el territorio vedado a las mujeres. Su
independencia no había sido declarada. Ni ella, ni ninguna de ellas,
podía trasgredir los principios y los Valores de Ciudad Trinitaria.
Aquellaque,algunas herejeshabíancambiado de nombre llamándola
Ciudaddel Mal…Enfin,decía Pío XXIV, Villaveces, era un ciudadano
ejemplar.Siempre lo había sido.Al matara Karla, él no hizo otra cosa
que reafirmar el gobierno de lo masculino. Porque Dios, ya había
dicho,porsiempre,que las mujeresno son sujetos independientes, ni
pensantes. Ellas serán lo que los hombres digan que sean.
Y, entonces,Benjamín y Virginia,criaron a sus quince hijasy dieciséis
hijos,con toda ternura y aprestamiento.Procurando inculcaren ellos y
ellas, los valores que siempre los habían acompañado a él y a ella.
Pero, Virginiaestaba inquieta.Su aritmética nole cuadraba. Porque la
equidad tieneque ver con la igualdad. Y no le faltaba razón. Es decir
16 varones mayores que 15 hembras. Luego, a sus sesenta años,
quería ser preñada, en la esperanza de encontrar la unidad que
configurara laigualdad.Lo otro no es otra cosa que una desigualdad.
…Y Virginia volvió a quedaren embarazo.Benjamín había hecho todo
lo posibleporresponder,como varón. A sus sesenta y seis años, era
un tanto difícil. Pero lo hizo
Nació otro varoncito.Virginia,creyó desfallecer. Después del enorme
esfuerzo, lo que quedó fue un incremento de la desigualdad.
Villavecesfue condenado.El jurado no aceptó la interpretación de su
defensor Pío XXIV. Fundamentalmente porque, el acusado había
asumido una opción no coincidente con los principios básicos
definidos porlas normas de Ciudad del Mal. Normas que habían sido
construidas y aprobadas; a partir de la Asamblea de Mujeres
Beligerantes.Muchohabían tenido que luchar para acceder al poder.
95
Habían sufrido desde tiemposinmemoriales. Los Santos Inquisidores
criollosgobernaron durante siglos.Ellosasimilaron las enseñanzas del
Santo Oficio. Una herencia directamente proporcional al dominio de
los invasores. Una tradición heredada de los Santos Tribunos de la
Santa Roma. Enseñaron a aplicar los métodos para garantizar la
expiación y la reconciliación con Dios; su Dios y que, por lo mismo
tenía que ser el Dios de todos y de todas. Enseñaron a castigar a las
mujeres; cuando estas no reconocieran la primacía de los varones.
Cuando estasno aceptaran su condición de seres sin opción de vida
propia.
Sucedió que Benjamin y Virginia,acompañada y acompañado de sus
quincehijas y sus diecisiete hijos,se trasladaron de VillaRebelión. Un
caserío a orillas del río Mosquitos. Ya habían urdido un plan; en la
intención de difundirsus ilusiones.Estas venían desde que el padre de
Virginia,Ramón Ilich,había construido una estrategiapara acabar con
el liderazgo de Los Caballeros de la Santa Cruz, allá en Ciudad
Lejana.Ramón Ilich, era un hombre profundamente humano. Con la
ternura dibujada en su rostro; y en sus acciones. Ramón Ilich,
expresaba solidaridad y esperanza, absolutas.
Por lo tanto, ese día, tres de octubre; cuando lo mataron; se cuajaron
las nubes y se desató la lluviaque acompañaría a los y las habitantes
de CiudadLejana,por espacio dedoce meses.Sin cesar.Todo quedó
anegado.Los victimarios se ahogaron cuando cuidaban el cuerpo sin
vida de Ramón. Porque temían que se produjese otra ascensión,
como la del Nazareno hacía ya cerca de diecinueve siglos. Todo,
además, porque los miembros de la Cofradía del Divino Verbo, los
instaron a no salir,por nada del mundo.Y así lo hicieron; se quedaron
en el cuarto subterráneo de la casa de Benedicto XIX quien ejercía
como descifrador de la apologética de San Marcos y que había sido
escrita por autor anónimo en Jericó, ciudad considerada, por esto,
santa.
Sucumbieron ante la fuerza de la lluvia y ante su cantidad. Pudieron
haberse vertido cerca de un billón de metros cúbicos; según lo
96
relataron los calculistas oficiales. Pero el cuerpo de Ramón Ilich, en
fin, de cuentas, desapareció. Para su búsqueda exhaustiva fue
nombradauna comisión enla que se instalaron todos los beneméritos
hijos de Benedicto XIX y los hijos de Fornicato Palacio…Pero no
encontraron nada.
Una mujercampesina,de nombre Dolores Perpetuos, halló el cuerpo
de Ramón;un día cualquiera del mes de enero del año siguiente a la
su inmolación. Dolores, tejió una red secreta para informar a los
seguidores y las seguidoras de las ideas de Ramón. Al cabo de tres
días, se reunieron todos y todas en la “Cueva de San Mariano”,
ubicada en las afueras. Hacía tres meses había escampado. La
ceremonia fue todo un acontecimiento. El cuerpo, sin pudrición, fue
exhibido en altarimprovisado.Discursosacerca de la igualdady de las
acciones para lograrla. Discursos acerca de la herejía necesaria; por
medio de la cual se expulsarían de la ciudad a todos los Honorables
Caballeros de la Santa Cruz; empezando por Benedicto XIX.
Y la inhumación se produjo en medio de arengas panfletarias,
sinceras,a viva voz;con profunda convicción en los ideales de Ilich y
la necesidad de continuarlos;de propagarlos portodas las ciudades y
en el campo y en el mar y en el espacio adyacente a la Tierra.
Benjamín, Virginia y las quince y los diecisiete; no hicieron nada
diferente a conservary traducir el Mandato Ramoniano. Su horizonte
se hizo inmenso.A cada paso;en cada lugar, hablaban en reuniones
clandestinas.Temiendoque Fornicato Palaciolos detectaray los y las
hiciera matar. Porque, Fornicato, era un experto. Ya había sido
probada su capacidad para matar; de manera directa y por encargo.
Como resultado de esas acciones de matanza; ni Ciudad
Bienaventuranza;ni Ciudad del Mal;ni Ciudad del Buen Vecino; eran
reservoriode herejías. En estas,toda voz disidente había sido callada
para siempre.
Benjamin y Virginia murieron de manera simultánea. El veneno de la
víbora que había sido colocada de manera subrepticia en su lecho,
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hizo efecto en segundos.Mucho se habló del acontecimiento, en toda
el área de Villa Rebelión y en algunos poblados vecinos.
Las quince y los diecisiete continuaron con la tarea. Vivir se tornó
mucho más difícil. A cada momento se escuchaba acerca de la
generalización de las matanzas individuales y colectivas. Pero no sólo
se oía hablarde esto; tambiénse podía constatar.Juvenal se quejaba
de la cantidad de trabajo. Los muertos y las muertas eran muchos y
muchas. Casi no había espacio en la antigua bodega. Hasta que
Fornicato Palacio decidió arrendar otro espacio; al aire libre. Se
pusieron varas verticales y horizontales y se cubrió el escenario con
plástico.Allí eran depositados los cuerpos. Venían de Lengua Larga
(vereda de Villa Rebelión);de La siembra (veredade Ciudad del Mal);
de El Ensueño (vereda de Ciudad del Buen Vecino).
Se pudrían unos sobre otros.La fetidez era llevada porel viento hasta
la misma CiudadSalmón;territorio del Padre de los Padres. El mismo
Dios trasplantado desde Roma;desde Castilla;desde elSacro Imperio
Anglo-Sajón cercano. A todos y a todas los (as) asfixiaba el olor
nauseabundo. Solo las quince, los diecisiete y sus adeptos
escapaban.Ellosy ellas seguíansus labores cotidianas,comosi nada.
Pero, claro,sentían profunda tristezay temor.Un día allí; otro día allá.
Una peregrinación constante. Las ideas libertarias de Ramón Ilich,
estaban grabadas en madera y bronce; de tal manera que no las
degradara el paso del tiempo.
…Y, en Ciudad del Mal, reventó la insurrección. Primero fueron las
mujeres;conocidascomo las desnudas, en razón a que conformaban
una asamblea permanentede féminas en contra de los chafarotes de
Pío XIX y de sus colaterales jornadas inquisidoras. Luego fueron los
niños y las niñas.Se negaron a leerel catecismoAstete,mejorado por
el mismísimo Pío y avalado por su señoría Fornicato Palacio. Luego
fueron las y los adolescentes. Estos se negaron a entrar como
aprendices a alguna de las Legiones existentes. Ni a la del Santo
Sagrario; ni a la de los Hijos e Hijas de María Auxiliadora; ni a la
Cofradía de los Hombres y Mujeres Bienintencionados (as).Por último,
98
fueron los abuelos y las abuelas. Ellos y ellas se negaron a servir de
apóstolesen las celebraciones de la Semana Santa. También, sobre
todo ellas, se negaron a acompañar a la Dolorosa los Sábados
Santos, en su soledad.
Sucedió loque se presumía que iba a suceder. Fornicato, Benedicto
XIX; Pío XXIV y los representantes de las cofradías y legiones;
decidieron, en reunión secreta, juntar sus ahorros y situarlos en el
mercado de mercenarios profesionales. Mercado que había sido
instituido por el Nuevo Imperio Anglo-Sajón. Le servía como fuentes
de divisasy como soporte a las guerras de baja intensidad, comunes
en la región. Les alcanzó para comprar doscientos hombres rudos.
Machotes curtidos en el arte de matar ilusiones y esperanzas y
revoluciones clásicas.
Llegaron a Ciudad del Mal,el ocho de diciembre, día de la Santísima
Virgen.De manera furtiva se instalaron en los cobertizosque Fornicato
utilizaba para sus bestias. Desde allí se fueron desplazando, hasta
copar todos los espacios. Ya conocían quienes eran los y las
dirigentes.Mataron a todos y a todas.Mujeres adultas;mujeres niñas,
hombres adultos y hombres niños.
Fornicato ordenóllevartodos los cuerpos hasta laPlazaMayorde San
Jacinto,ubicadaen el centro de Ciudad del Mal. Allí se hizo una pira
inmensa.Las llamas se veían desde Villa Rebelión y desde la Sede
Central del Santo Oficio Divino
De las quince,quedaron solo siete y de los diecisiete quedaron solo
nueve. Se mantuvo la desigualdad que tanto inquietó a Virginia. Lo
cierto es que,quienes quedaron, migraron hacia diferentes poblados
relativamentecercanosentre sí. Desde su nuevo sitio, recomenzaron
la brega.
Ese fue el referente que tanto entusiasmó a Karla. La vida de
Benjamin y de Virginia. Casi como La Vida de Jesús y de María. Un
símil que ella validó y lo hizo suyo. Por lo mismo, cuando murieron
ellos y ellas,las dirigentesy los dirigentes de la insurrecciónen Ciudad
99
del Mal; ella se propusovengarlos y vengarlas. Nada de poner la otra
mejilla. Era ahora o nunca. Ojo por ojo.
Simplemente hubo un problema que le enredó la pita: la aparición de
Villaveces,su amante frustrado y resentido. Aquel que no le perdonó
nunca el hecho de haberse separado de él; por decisión autónoma,
aprendida esa autonomía de las conclusiones de la Asamblea de
Mujeres
Raúl la localizó.Un domingo de mayo.Ellasalía del almacén en donde
trabajaba. La siguió sin ser visto. Cuando Karla llegó al platanal;
apareció enhiesto el siniestro personaje. Cuchillo en mano (alguien,
hoy en día, de manera un tanto perversa, diría “a lo Pedro Navajas”).
En fin, que la acuchilló.Huyó porel caminoque lleva a Villa Piedad y,
desde allíhasta VillaPerdón. Este último, un caserío habitado por ex
convicto; prófugos resentidos mandantes, con muchas muertes a
cuestas.
El refugio era ideal.Allínadiepreguntaba nada.Lo llamaban,también,
“Tierra de Nadie y de Todos”. Desde ahí importaron el modelo,
muchos de los estrategas de la barbarie; hegemónicos mandarines
criollos. Pútridos, siempre. Y, entonces, se expandió el modelo.
Fueron creciendo las ciudades y los países cuyos gobernantes a la
fuerza,enviabana sus agregados y aurigas a aprender el oficio de no
preguntarnada. De guardar los secretos de las muertes sucesivas y
de no permitir la identificación de los culpables. Allí estuvo, por
ejemplo, Juan Manuel Santín; José Obdulio Miserabilísimo; Sabas
Pretel de la Cuesta. Todos en nombre del prístino Álvaro.
Y, Raúl,estuvo allícasicuatro años.Hizo muchosamigos.Algunos de
ellos ejercieron como sus codeudores; cuando él decidió comprar a
crédito El Buzón del Olvido,Un cachivacheque servía,a la manera del
sobrero de los magos,para meteren él una evidencia; o un indicio; o
una flagrancia y sacar palomas de la paz; o sapos vergonzantes; o
divinas imágenes de la virgen; o del Divino Niño.
100
Entre tanto, el cuerpo de la bella Karla,fue encontrado por uno de los
hijos de Fornicato Palacio. Lo llevó a otro sitio, distante de allí. El
cuerpo de Karla todavía estaba caliente.DeograciasPalacio, aplicó lo
que había aprendido en los cursos de necrofilia. Una vez terminó,
volvió a trasladar el cuerpo al lugar en el cual había sido dejado por
Raúl Villaveces.
El ceremonial fue conmovedor. Todas las mujeres de La Asamblea,
estuvieroncon ella y la acompañaron hasta el lugar de su cremación.
Suscribieron El Manifiesto por la Venganza y por la Pronta Justicia.
Manifiestoque se erigió como referente para todas las mujeres de la
región y del país. Un documento elaborado con un conocimiento
previo de la lucha que han librado las mujeresen todo el mundo.Ellas,
inclusive, promovieron siempre la realización de eventos y
movilizaciones el ocho de marzo anterior a la muerte de Karla.
Estaban convencidas de la importanciay trascendenciade su gestión.
Como mujeres comprometidas con la defensa de sus derechos y por
la persuasiónacerca de la necesidad de la ternura para crecer como
personas y como pueblo.
Libro quince
Raúl Villaveces había nacido en Puerto Lindo, ciudad situada al
noroeste de Ciudad Bienaventuranza. Cuando niño fue protagonista
en la escuelita en donde cursó su básica primaria. Porque exhibía
capacidad para hacer de las palabras un todo coherente;
independientementedel tema que propusiera la profesora Altagracia.
Por esto mismo,estuvomucho tiempo vinculado a la Sociedad de los
Niños y las NiñasInteligentes.Comocon Mozart,su padre y su madre,
recorrieron el país, a bordo de las capacidades de su hijo. El Circo
Diablillo Perenne lo exhibió en funciones en las cuales el público
deliraba con los conocimientos de Raulito. Hasta que, en un día
cualquieradel mes de mayo de 2020, se quedó mudo. Una forma de
protestarpor la utilización que venían haciendo de él su familia y los
propietarios del circo.
101
Creció, después de la ruptura, al lado de su tío Valentín. Cursó
bachillerato en el Liceo Mariano y se vinculó a la Universidad Trinitaria,
como estudiante del programa de pregrado Ingeniería Armamentista.
Se graduó con honoresy, posteriormente,viajó alNuevo Imperio,para
cursar estudios de doctorado en Energía Atómica Aplicada a la
Destrucción. A su regreso al país, trabajó al lado del prístino Álvaro
como consejero en asuntos de moral y de seguridad.
Conoció a Karla en una celebración del Día Mariano, en
Bienaventuranza.Sucedióque Raúl fue delegadopor el prístino como
su delegado ante el Santo Oficio Criollo de la Búsqueda del Cielo.
Raúl siempre fue un hombre parco y muy devoto de María Santísima.
A ella le otorgaba todo tipo de sacrificios. Decía no querer a las
mujeres,por su recuerdo de lo leído en la HistoriaSagrada,acerca del
rol de Eva en la Tierra y, comocolateral,la expulsión del Paraíso. Sin
embargo, leía la revista Play Boy y se masturbaba en soledad,
motivado por las poses de las conejitas.
Karla había crecido al lado de su tía Saturia. Padre y madre habían
muerto en un accidente. Viajaban de Ciudad del Mal a Ciudad del
Buen Vecino; el bus en que viajaban rodó por un abismo.
Karla,bajo la férrea disciplina que le impuso Saturia, no tuvo ningún
placer en su infancia. La adolescencia, la sitúo en diferentes
escenarios.El colegio;la hacienda de su tía; las calles de Ciudad del
Mal.Sin embargo, ella nunca pudo disfrutarde su cuerpo.La asfixiaba
el artefacto ideado por la tía para impedir que Karla fuera abordada.
Se trataba de un cerrojo anticuadlo, pero efectivo.
Ese día, en plena celebración de la Santísima Virgen, llevaba un
vestidoapretado,negro.Hacía diez años había muerto Saturia. Ahí, al
pie de la tía muerte,lanzóel grito de libertad.El cerrajero logró abril el
candado.Los trajes largos y hasta el cuellofueron incinerados. Danzó
toda la noche del velorio,desnuda,en su habitación. Invitó a su primo
Encarnación para que la inaugurara. Estuvo con él toda la noche.
Contó veintitrés orgasmos; hasta que Encarnación no pudo más.
102
Raúl se dirigió a ella, un tanto conmovido por el hecho de que Karla
había organizado una celebración paralela.Se trataba de la reunión de
todas las mujeres de Bienaventuranza y de la expedición del
Manifiesto Libertario de las Mujeres Vulneradas.
La casuísticaconsistía en exhibir sus cuerpos desnudos en la Plaza
Central de la ciudad. Danzaban alrededor de la hoguera y, a cada
paso, arrojaban al fuego retratos y réplicas de Fornicato Palacio de
Benedicto XIX y Pío XXIV. Además, símiles de los Caballeros
Cruzados.
Le dijo:“señorita,usted no puede agraviara la Virgen de esa manera.”
Karla,simplemente,lo ignoró.Pero no pudo sustraerse al encanto de
su mirada.Ojos verdes,simples;pero con una fuerza absoluta cuando
se fijaban en alguien. En este caso, Karla, fue ese alguien. Casi
desmaya. Porque ese mirar de Raúl no permitía escape. Hablaron.
Karla le expresó que no había vuelta atrás. Las mujeres de
Bienaventuranzano admitíanninguna directriz;por sagradaque fuera.
Se volvieron a encontrar en la taberna “La vida es así”. Todo tan
coincidencial,que ella y él se sintieron sujetos de una alegoría lejana.
Ella y él, se sentaron en misma mesa. Karla ordenó una botella de
aguardiente marca Soplo Divino. Él, muy recatado, ordenó botella de
vino dulce, marca Los tres Frailecitos.
Departieron hasta pasadaslas doce de la medianoche. Karla invitó a
“ojitos verdes” a su habitación. Ella vivía en casa de inquilinato. A
pesarde eso,todo muy confortable y digno. Como lo hacía siempre,
se desvistió inmediatamente llegó al cuarto. Raúl se sintió algo
incómodo. Pero, inmediatamente, recordó a las conejitas y sintió un
fuerte escozor en su tornillo; tanto que se irguió mucho más de lo
acostumbrado. Se juntaron, hasta el amanecer. Raulito se despertó
asustado, porque había quedado en llamar al prístino.
Luego de haberexpedido el Manifiesto, las mujeres de la Asamblea,
se dispersaron. Cada una con el propósito de arengar en la ciudad.
Convocando a la confrontación en contra de Raúl y de sus símiles.
103
Ellas ya sabían que Raulito era un protegido del Divino Álvaro; pero
eso no las amilanaba.Estaban decididas a la venganza. Como fuera.
O en los Tribunales.O en cualquier sitio. Lo cierto es que Raúl debía
pagar por su crimen de lesa fémina.
Prevaricato Martínezfue el primeramante de Virginia. Se conocieron
cualquierdía,en Villa de Dios,una localidad situadaal Este de Ciudad
del Buen Morir. Ella, la Virginia, era oriunda de Ciudad Amada por
Dios. Allí nació y creció. Su padre ejerció como sacristán en la
Parroquia de San Diego Virgen. Con su esposa Primogénita, tuvo
doce hijas. Entre ellas Virginia, la cuarta. Cualquier día, su padre, la
abordó. La casa tenía dos habitaciones. Una de ellas para José
Arimatea y Primogénita. La otra, para las doce.
Le dijo, casi en susurro, “Virgita, me tienes desesperado. Te he
observado cuando te bañas; déjame, por favor, probarte”.
Cuentan que Arimatea se tiró al río. Nadie pudo recuperar su cuerpo.
Sin embargo,Virginia quedó lista para ser la madre del hijo suyo y de
su padre. El niño murió cuando tenía tres años. Un caso insólito de
fiebre amarilla. Virginia nunca transfirió el hecho. Ni siquiera a su
madre Primogénita.
Cuando aprendiócon Benjamin el arte de hacerse mujerautónoma,ya
había conocido el arte de la sumisión. Había estado durante muchos
años,al lado de la tristeza y de los vejámenes. Como ese, cuando su
padre la vulneró;haciéndole sentirel significado pleno de la ignominia.
Desde ese día, Virginia juró por Los Dioses Antiguos, que jamás
hombre alguno le haría lo mismo. Por eso lo ahogó en el Río de Oro.
Por eso mató a Prevaricato; arrojándolo al Lago Santo.
Benjamín no era así. Ni como Arimatea;ni como Prevaricato; ni como
Raúl.Es decir,él era un hombre pleno,sinceroy que valoró siempre la
importancia del rol de las mujeres y de la construcción de escenarios
de equidad.Por lo mismo,entonces,Benjaminsiempre fue perseguido
por todas las cofradías existentesen su territorio. Fundamentalmente
104
por aquella lideradoporPío XIX, denominadaLos Caballeros Prístinos
al Servicio de Dios.
Recorrió todo el país, arengando a las mujeres y a los hombres;
transfiriéndoles el conocimiento asociado a la libertad. Ese fue el
Benjamín que tanto admiró Karla. Ese tipo de propuestas libertarias;
esa condiciónde sujeto comprometido convencido de lanecesidad de
la guerra entre las cofradías inquisidoras y los y las hombres y mujeres
que reivindicaban elderecho a ser libres y a tener la sensibilidad y la
ternura como soportesen su actuación.Guerra que,aun hoy, continúa
y que, por lo visto continuará por siglos; hasta que sea vencidos los
dueños de la vida cautiva y de la inequidad y de la contra ternura.
…Y pasó mucho tiempo. Y estamos hoy asistiendo a la misma
confrontación
Algo extraño en ella. Nunca la había percibido así. Una imaginación
que bordea lo absurdo. Sin que me diera cuenta, siguió con otra
historia.
Contaban nuestros antepasados que, en algún lugar del territorio
Embera Katío,las mujeresy los hombres tenían una relación estrecha
con la luna.
Tanto es así que, en determinada época del año (según su propio
calendario), se realizaban algunas actividades que permitían
consolidaresa relación.Una de esas actividades, tenía que ver con la
caminata hacia la prolongación de la vida.
El rasgo principalde esta realización,lo constituíala convocatoria a lo
que podría llamarse ahora un concurso. En donde cada uno y cada
una de los (as) convocados (as)presentaban sus quejas ante la luna.
Por lo general,las quejas,iban acompañadas de demostraciones de
dolor.Estas,a su vez, se presentaban con expresionescorporalesque
adquirían un significado casi sagrado.
105
Lo corporal,incluía el llanto.Aquí, las lágrimas, vertidas formaban un
inmenso lago agridulce.
En este lago se sumergía a los niñosay a las niñas.En la intención de
prepararlos para la ternura y la solidaridad.
Una vez terminado el ritual, las mujeres y los hombres, danzaban
alrededor del lago.
. Hasta que la Luna desaparecía, con la llegada del Sol.
Otra vez me sentí como ensimismado.Pormomentos creíque estaba
inmerso en las Mil y Una Noches. Como si estuviese enfrente.
Conversandocon la negra Benjamina,cuandome contó ese sartal de
historias que no logré entender. Y la Nana contó otra historia. Estaba
fascinada. Como cuando alguien entiende que el tiempo y su curso
tienen que ver con estar mirando y contando cosas. Sin un hilo
conductor aparente.
Escribir acerca uno mismo, supone asumir el reto de ser
absolutamente sincero. Porque está de por medio el encuentro con
aquellas verdades ocultas. Aquellas que, a veces, no me atrevo a
reconocer.
Lo cierto es que,mi vida,ha transcurrido de manera sinuosa.Es decir,
ha estado alejada de la homogeneidad. Es tanto como entenderla
vinculada con hechos que, en sucesión, se asimilan a estados de
ánimo; a lo que podríamos llamar expresiones originadas en mi
manera derelacionarme con el entorno cercano y con todo el mundo
exterior.
Mi infancia,en esa primera etapa que algunos han dado en llamar la
primera aproximación a la interacción con los otros y con las otras,
transcurrió sin afugias en lo que tiene que ver con el aspecto
económico.Es decir,sin los contratiemposni las limitaciones que han
tenido y tienen otros niños (as).
106
Lo anterior no supone, en una perspectiva integral, la ausencia de
dificultades. Entre otras razones porque, en esa dimensión de
integralidad,es necesario incluir lo que antes denominé “estados de
ánimo”.Estos,para mí, no son otra cosa que momentos en los cuales
me invadía latristeza y la soledad relativa asociada con cierta forma
de distanciamiento, con respecto a mi padre a mi madre. Algo así
como saberme incomprendido.
Con el correr del tiempo, en la medida en que iba creciendo, ese
distanciamiento y esa percepción de no ser reconocido de manera
plena como persona, me fui acercando más a la exterioridad. Era
como una búsqueda de vivencias colectivas, disociadas del entorno
inmediato familiar. No puedo negar que, ese proceso, fue y ha sido
conflictivo. Es algo así como relacionarlo con la identificación de
hechos y acciones que antes no había conocido.
Todo lo anterior, cruzado por las condiciones que imperaban y
marcaban esa exterioridad. Una ciudad y un país en donde se
desarrollan procesos sociales, políticos y económicos traumáticos.
Con situacionesde violencia y en donde la inequidadse profundiza de
manera constante.Si bien es cierto mi percepciónde estos hechos no
ha sido plena,aun ahora,no es menoscierto que es una realidad que
impacta; así no tenga mucha claridad en cuanto a su origen.
A mis casiquince años, me considero un adolescente relativamente
sensible.Me he esforzadoporreivindicar mi libertad y autonomía; en
contextosen los cuales han existido expresiones autoritarias. Tengo
claro que esto le sucede,también,a muchos y muchas adolescentes.
Lo que pasa es que asumo la individualización. Y esto supone
reconocerme como persona. Como lo que soy, con diferencias
precisas con respecto a los jóvenes de mi edad.
Jesús Sinisterra es un jefe soportado en las necesidades de la
empresa.Asumesu rol, como sujeto perdulario. En él se encuentra el
equilibrio mágicoentre las necesidadesde la empresa y su opción de
vida.Ya, Susana,me había comentadoel año pasado, que Sinisterra,
le había insinuado su deseo de poseerla. Como extensión de su
107
poder.No solo en lo que implica a sus exigenciasde rendimiento sino
también en lo que hace con sus necesidades de sexo furtivo.
Manteniendoel esquema.Fundamentado en su condición de macho
que combinael sexo formal con su dominada y la informalidadcon una
amante.
Yo sentía por él un odio visceral.Tanto como gendarme empresarial,
como por su capacidad para utilizar su poder, como garante de su
búsquedade sexo.Una figura lasciva. Oportunista. Yo me hacía a la
idea de que Susana no claudicaría nunca ante la vergüenza que
suponía accedera los requerimientos de Sinisterra. Sin embargo, me
obnubilaba la duda. Porque, conocía los ímpetus de Susana. De su
manera de otorgar y sentir placer. Para Susana toda oportunidad es
válida.Ella decía:el placeres un elemento indispensable para vivir;no
importa con quien o quienes se construya y se sienta. Este es
independiente de laraza o posición social. Para mí lo fundamental es
el placer en sí mismo.
El 31 de agosto fue mi primer aniversario. Ese día sentí que había
poseído a mi madre. En una suplantación imaginaria. La veía
desnuda,bañándose. Veía todas sus formas al vestirse. Era invitado
obligado, porque demandaba cuidado. Y quien más que mi madre
para satisfacerlo.Cierto es, también, que solo recuerdo a Silvia. Aún,
hoy, no tengo certeza de haber conocido a mis rivales. Solo ella,
Silvia,estuvoy está a mi lado. Adrián y Pitágoras, se marcharon. Se
cansaron de mi obsesión por mi madre. Olga, Maritza y Martha,
viajaron con mi padre.Por imaginarios caminos. Supe, últimamente,
que habían traspasadola frontera entre la fantasía y la realidad.Como
dueñas de mi padre y enemigas de mi madre.
Veo pasar niños y niñas. Saltando, eludiendo caminos áridos.
Buscando la felicidad en territorios disímiles. El parque cercano, el
país lejano. En construcciones efímeras. Cuando vuela, la
imaginación, no reconoce límites. Están al lado de la madre. Una
bifurcación truncada. Ellos y ellas, saturados de nostalgias, de
tristezas. Yendo al encuentro de la alegría que no viene. Que se
108
queda allá,en el lejano horizontequimérico. Ellos y ellas son yo, son
Silvia. Porque he limitado mi visual. Ni Olga, ni Maritza, ni Martha.
Ellas se han ido, con el padre. Yo no sé si lo siguen por pasión de
hijas; o por alucinaciones de amantes.
Es el día 543, después de mi instalación como empleado en la
empresa. Llegué como noria. Sin tener roles definido. Localicé a
Susana,por su mirada. Ya la había visto antes. Cuando poseía a mi
madre,vía pezonesduros:Desdeque odié a mi padre por vulnerar su
sexo; induciéndola al orgasmo ilegítimo. O cuando, me vi., en el
vientre,creciendo,como elemento extraño. Originado en una juntura
nefanda. Entre él y ella. Entre su sexo y el de ella. En una violencia
reinventada.En una sensación de tristeza.Siendo yoel promotorde la
misma.Creciendo en ella.Ellacon la disposición de las esclavas. Que
murmuransu inconformidad. Pero una murmuración que no explota.
Que se adormece, al ritmo de la tradición y de la moralidad.
En fin…, sea lo que sea, Susana estaba allí, con su mirada.
Dominándome desde ese comienzo. Ella aferrada a la máquina que
tuerce el fruto. Sea de café, o de cacao o de ilusiones. Ella magnífica.
Exhibiendo sus botones a través de su blusa a rayas, transparente e
insinuando,a través de su jeans,ese triángulohermosoque insinúa su
sexo potente.Capazde avasallar; sexo que transfiere pasión, deseo.
Sinisterra estabaahí. Mirábamos el mismo trofeo. Él con su poder ya
adquirido.Yo con un toque de inocencia, parecida a la partitura de un
bolero.El son de los amantes. Furtivos y abiertos. Recatados, como
deslealtad conmigo mismo. Pretendiendo esconder el deseo de
fornicar,desde ya,con ella.Ese suplicioconstituido en la partición del
yo. Entre el respeto y la ansiedadpor poseerla. Era, ella, el horizonte.
De Sinisterra y el mío. Ya ella lo sabía y jugaba con las ilusiones.
Abominable una. Perversa la otra. Porque mi arrebato, pretendía
ocultarlo. Disfrazarlo de pasión sublime.
Libro dieciséis
Y yo seguía diciéndome que ya estaba bien de tantas historias juntas.
Todo me daba vueltas. Como esas veces en que uno se pierde. Y,
109
entonces, todo deja de ser consciente. Todo se torna como vago. O
como inverosímil, o absurdo. Algo así como baquiano. Esta última
frase la aprendíde la Nana.Y lo expreso,casi sin sabersu significado.
Porque así he estado toda mi vida. Expresando cosas y/o
realizándolas,comoal margen de la vida misma. Como si esta fuese
algo etéreo.
Lo cierto es que ella y yo estábamos allí. Mirándonos. Ella en su
encantamiento, derivado de esas historias que se empecinaba en
relatar. Yo con ese horizonte tan recortado, como accediendo sin
querera sus relatos.A ella la sentía como sujeto, insisto, vinculado a
esa trama. Como Scharazada, contando cuentos para no morir. Y lo
mencionoporque fue ella misma la que me dijo un dio, que hubo un
tiempo, un territorio y un reino en el cual ese personaje femenino se
salvó de la muerte, precisamente por saber cuentos, historias.
Personajes casi mágicos. No había terminado yo de reflexionar. Lo
mío sigue siendomi incapacidadpara hallarme a mismo.Y me inventé
otra versión mía. Como a lo que quisiera llegar a ser. Sujeto perdido
He resuelto comenzar a desandar lo andado. Porque tengo afán. El
declive es insoslayable. Como anti-ícono. O mejor como ícono que
está ahí. Pero que no significaotra cosa que el regreso. Al comienzo.
Como lo fue ese día en que nací. Para mí, sin quererlo, fue el día en
que nacimostodos y todas. Porque, en fin, de cuentas, para quienes
nacemos algún día, es como si la vida comenzara ahí.
Lo cierto es que accedía vivir.Ya, estandoen el territorio asociado al
entorno y a la complejidad del ser uno. Pronto me di cuenta de que
ser yo, implica la asunción de un recorrido. Y que este supone
convocarse a sí mismo a recorrer el camino trazado. Tal vez no de
manera absoluta. Pero si en términos relativos; como quiera que no
sea posible eludirla pertenencia a una condición de sujeto que otear el
horizonte. En la finitud, o en la infinitud. Qué más da. Si, en fin, de
cuentas, lo hecho es tal, en razón a esa misma posibilidad que nos
circunda.Bien comoprototipo.O bien como lugares y situaciones que
110
se localizan.Aquíy allá,comocuando se está, en veces sin estar. O,
por lo menos, sin ser conciente de eso.
Cualquierdía,entré en lo que llamanla razón de ser de la existencia.
No recuerdo como ni cuando me dio por exaltar lo cotidiano, como
principio. Es decir, me vi. Abocado a ser en sí. Entendiendo esto
último como el escenario de vida que acompaña a cada quien. Pero
que, en mí, no fue crecer, Ni mucho menos construir los escenarios
necesarios para actuar como sujeto válido.
Un quehacer sin ton ni son. Como ese estar ahí que es tan común a
quienes no podemos ni queremos descifrar los códigos que son
necesarios para vivir ahí, al lado de los otros y de las otras. Duro es
decirlo,pero es así. La vida no es otra cosa que saber leer lo que es
necesario para el postulado de la asociación. De conceptos y de
vivencias. De lazos que atan y que ejercen como yuntas, Por fuera
todo es inhóspito. Simple relación de ideas y de vicisitudes. Y de
calendas y de establecercomunicaciónsoportadaen el exterminio del
yo, por la vía de endosarlo a quienes ejercen como gendarmes. O a
ese ente etéreo denominado Estado. O a quienes posan como
gendarmes de todo, incluida la vida de todos y a todas.
Y, sin ser consciente deello,me embarquéen el cuestionamiento y en
la intención de confrontar y transformar. Como anarquista absoluto.
Pero, corrido un tiempo, me di cuenta de mi verdadero alcance. No
más allá de la esquina de la formalidad. Sí, de esa esquina que obra
como filtro.En donde encontramos a esos y esas que lo intuyen todo.
A esos y esas que han construido todo un acervo de explicaciones y
de posiciones alrededor de lo que son los otros y las otras. Y de sus
posibilidades y de su interioridad. Y de sus conexiones con la vida y
con la muerte.
Esas esquinas que están y son así, en todas las ciudades y en todos
los escenarios. Y yo, como es apenas obvio, encarretado conmigo
mismoy con mis ilusiones.Y con mis asomosa la libertad.En ellas se
descubrieron mis filtreos con la desesperanza. Y mis expresiones
111
recónditas, en las cuales exhibía una disponibilidad precaria a
enrolarme en la vida, en el paseo que esta orienta, hacia la muerte.
Y estandoasí, obnubilado,me dispuse a ver crecer la vecindad. A ver
cómo crecían, alrededor de mi estancia, las mujeres y los hombres
que conocícuando eran niños y niñas. Y, estando en vecindad de la
vecindad, conocí lo perdulario. Ese ente que posa siempre latente.
Que está ahí; en cualquier parte; esperando ser reconocido y
aprehendido porparte de quienes ejercen como mascotas del poder.
Como ilusionistas soportados en las artes de hacer creer que lo que
vemos y/o creemos no es así; porque ver y creer es tanto como
dejarse embaucar por lo que se ve y se cree. Una disociación de
conceptos,asociados a la sociedad de los que disocian a la sociedad
civily la convierten en la sociedad marianay en la sociedad trinitaria y
confesional.Y, siendo ellos y ellas ilusionistas que ilusionan acerca
de la posibilidad de correr el velo de la ilusión para dar paso al
ilusionismo que es redentorde la mentira que aspira a ser verdad y la
mentira que es sobornada por quienes son solidarios y consultores
para construir verdades.
Y, estandoen esas me sorprendió laverdadera verdad. Justo cuando
empezaba a creer en el ilusionismo y en los ilusionistas. Verdadera
verdad que me convocó a reconocerme en lo que soy en verdad.
Sujeto que va y viene. Que se enajena ante cualquier soplo de
realidad verdadera.Que ha recorridotodos los caminos vecinales. En
lo cuales he conocido a magos y videntes de la otra orilla. Con sus
exploraciones nocturnas, cazando aventureros que caminan y
caminan atadosa la vocinglería que reclama ser reconocida con voz
de los itinerantes.Y, estando en esas, me sorprendió la incapacidad
para protestarpor la infamia de los desaparecedores.De los dioses de
los días pasados y de los días por venir y de los días perdidos.
Y volví a pensar en mí. Como tratando de localizar mi yo perdido,
desde que conocí y hablé con los magos y videntes de la otra orilla.
Un yo endeble. Entre kantiano y hegeliano. Entre socrático y
aristotélico. Entre kafkiano y nietzscheano. Pero, sobre todo, entre
112
herético y confesional.Ese yo mío tan original.Filibustero. Pirata de sí
mismo. Y, sin embargo,tan posicionado en los escenariosde piruetas
y encantadores de serpientes. Saltimbanquis que me convocan a
cantarle a la luna,desde mi lechode enfermo terminal.La enfermedad
de la tristeza envalentonada. Sintiéndome poseído por los avatares
increados; pero vigentes. Artilugios de día y noche.
Sopla viento frío. En este lugar que no es mío. Pero en el cual vivo.
Territorio fronterizo. Entre Vaticano y Washington. Como han
cambiadola historia.Comola han acomodado ellos. En tiempo de mi
pequeñez de infante, tenía mis predilecciones a la hora de rezar y
empatar.La tríada indemostrable.Uno que son tres y tres que vuelven
a ser uno. Pero también le recé a Santo Tomás y al Cristo Caído,
patrono de todos los lugares y de todos los periodos. Caminé con la
Virgen María.De su mano recibía El Cáliz Sagrado cada Cuaresma.
En esos mis sueñosen los cuales tambiénbuscaba el Santo Crial. En
esa blancura perversa de la Edad Media. Definida así por una
cronologíanefasta.Purpurados blandiendo la Espada Celestial; y los
Santos Caballeros recorriendo los inmensos territorios habitados por
infieles. Rodaron cabezas setenta veces siete. La tortura fue su
diversión predilecta.En la Santa Hoguera y en los Santos Cadalsos. Y
cayó Giordano Bruno.Y cayeronmuchos y muchas enhiestas figurasd
la libertad y de la herejía. Y las canonizaciones se otorgaban como
recompensas. Y Vaticano todavía está ahí. Vivo. Como cuñete que
soporta la avanzada papista; aun en este tiempo. Vaticano
nauseabundo. Sitio en el cual la presencia de los herederos de San
Pedro ejerce como espectro que pretende velar el contenido criminal
de pasado y presente. Siguen anclados. Y difundiendo su versión
acerca de la vida y de la muerte. Purpurados perdularios. Para
quienes la Guerra Santa es heredad que debe ser revivida.
Y Washington sigue ahí. Inventando, como siempre, motivaciones
para arrasar.Ya pasó lo de Méjico y lo de Granada y lo de Panamá y
pasó Vietnam (con derrota incluida) y lo de Bahía Cochinos y está
vigente lo de Irak y lo de Pakistán y lo de Afganistán. Y se mantiene
113
Guantánamo como escenario en el cual efectúan y efectuaron sus
prácticas los profesionales de la tortura.
…Y, en fin, sigo sintiendo un frío terrible. En esta bifurcación de
caminos.Todos a una:la ignominia. Y me levanto cada mañana; con
la mira puesta en una que otra versión. Escuchadas en la noche;
cuandono podía embolatarel hechizo tan cercano a la locura, al cual
me he ido acostumbrando.Y, a capela,alguien me insinúa,a mitad de
camino,la posibilidad de argüirmi condición de lobotomizado, cuando
enfrente el juicio histórico de mis cercanos y cercanas. Ante todo,
aquellos y aquellascon los (as) cuales he compartido.Siendo volantín
al socaire. Siendo aproximación a la condición de sujeto libertario.
Siendo apenas buscador de límites.
En esta inmensa soledad soy inverso multiplicativo. Como
minimizadorde acontecimientos y de acciones.Como sifuese experto
prestidigitador.Como lo fueron aquellossujetos encargadosde divertir
a reyezuelos. Otrora, yo hubiese protestado cualquier asimilación
posible de mis acciones a aquellos teatrinos incorporados a la
cotidianidad burlesca.
Pero ya no puedo protestarnada.Simplemente, porque no he sabido
posicionarmecomocuestionador de las entelequias del poder. En el
día a día. Porque así es como funciona y como es efectivo.
Obnubilandolos entornos.De tal manera que he llegadoal mismositio
al que llegan los lapidadores de la verdad y de la ética. Sitio
embadurnado;mimetizadoy que posa como lugarcomún.Y que reúne
a figuras asimiladas a los sátrapas. Personajes delegados por las
jefaturas de los imperios. Sí, como diría alguien próximo, ¡así de
sencillo llavería!
Inmerso en ella (…en la misma soledad)he vividoen este tiempo. Ya,
el pasado, no cuenta para mí. O, al menos como debiera contar. Es
decir,como referente reclamadorante expresiones que tuve o dejé de
tener. Cierto es que me fugué hace un corto tiempo. Fugarse del
pasado es lo mismo que hacer elusión de la convocatoria a vivir en
114
condiciones en las cuales,el presente no obre como tormento.Ficticio
o no. Pero tormento en fin de cuentas.
Soledad relacionada con la herencia, casi como copia de genes.
Soledad que me remite siempre a ese pasado de todos y de todas.
Pero que, en mí, cobra mayor fuerza en razón a la proporcionalidad
entre decires y silencios. Esos silencios míos que pueden ser
tipificadoscomoverdaderos naufragiosconceptuales. Como remisión
a la deslealtad.Con mi yo. Y con todos y todas quienes estuvieron en
ese tiempo.Y, entonces,reconozcoa Leticia y a Nelly, y a Norela, y a
Rosita, y a Miguel, y a Nelson, y a…
Y, como si fuera poco, me hice protagónico en el ejercicio de las
repeticiones.Comoqueriendovolvera esos escenarios en los cuales
no estuve, pero que intuyo. El Homo-Sapiens en todo su vigor.
Tratando de localizarme a futuro, para endosarme su tristeza. Para
hacerme heredero de penurias.En ese tránsito cultural que fue, paso
a paso, su itinerario. Cultura sin soporte diferente a aquellos
ditirambos que nos situaron en condiciones de vulnerar a la
Naturaleza; pero también de construir el significado del amor; de la
ternura; de la solidaridad.
Y, en eso de la ternura, de la solidaridad y del amor, me estoy
volviendoexperto.Pero como en regresión. Es decir, en contravía de
lo que,creí en el pasado,era mi fortaleza.Y me veo como advenedizo
en este tiempo en el cual, precisamente, es más necesario ser
herético,punzante,hacedorde propuestas de exterminio de aquellos
que consolidaronsu poder,a costa de la penuria y de la infelicidad de
los otros y de las otras.
Y, en eso de ser libre,me quedé a mitad de camino. Como pensando
en nada diferente que estar ahí; como simple perspectiva de
confrontación. Una existencia próxima al desvarío de aquellos y
aquellas que siguen estando, como yo, sin comenzar siquiera el
camino.Caminoque se me escapa cada vez que lo miro o lo pienso.
Camino que me es y ha sido esquivo por milenios.
115
Porque nacíhace tantos siglos que no recuerdo si accedía la vida o al
alburde los acontecimientos.Vida que se retuerce día a día y que no
es tal, porque no la he vivido como corresponde. Lejanos momentos
esos.En los cualesimaginé ser humano perfecto. Humano centrado
en el itinerario vertido al unísono con las epopeyas de los y las
libertarios (as). Lejana tierra mía (como dice el lunfardo). Tierra que
fue arrasada desde mucho tiempo atrás. Desde que lo infame se
posicionó como prerrequisito para andar. Y andando se quedó. Un
andar predefinido. Andar que no es otra cosa que seguir la huella
trazada por nefandos personajes que hicieron de la vida una yunta.
Como encadenamiento cifrado. Como propuesta que restringe la
libertad. Y que la condiciona. Y que la mata, a cada momento.
Lejanos horizontes los que caminé. Solo. Porque la soledad es
sinónimo de estar ahí. Como convulsivo sujeto de mil maneras de
aprendernada.Sujeto que se sumergió en el lago mágico del olvido.
Ese que nos retrotrae siempre a la ceremonia primera en la cual se
hizo cirugía al vuelo libertario. Cortando alas aquí y allá. Cirugía que
se convirtió en ritualperenne.Comocuando se siente el vértigo de la
muerte. Muerte que huele a solución, cada vez que recuerdo y vivo.
Pasado y presente. Como si fuera la misma cosa.
Como soplo de dioses,pasó el tiempo.Yo enajenado.Esa pérdida de
la memoria que remite al vacío. Y estuve, en esa condición, todo el
tiempo. Desde que empecé a creer que había empezado a vivir.
Enajenación,similara la de los personajesde Kafka.Prolongación del
yo no posible,en autonomía.Más bien reflejo de lo que no sucede. De
lo que no existe. Un yo parecido a la vida de los simios. Repitiendo
movimientos.Inventando nada. Simple réplica. Sin el acumulado de
verdades y de hechos y de posibilidades,que debe ser soporte de vivir
la vida. Y, cualquier día, me dije que no volvería a experimentar con
eso de no sentir nada. Pero no fue posible. Simplemente porque
nunca encontré otro libreto. Porque me quedé recabando en lo que
pude haber sido y no fui. Porque, como los marianos, me quedé
esperando que viniera la redención, por la vía de la Santa Madre.
Porque me obnubilécon ese desasosiego inmenso que constituye el
116
estar ahí. Pensando,si acaso eso es pensar. Pensando en que sería
otro. Diferente. Otro yo. No perverso. No conciliador con la
gendarmería.Otro sujeto de viva voz,no voz tardía y repetitiva.Voz de
mil y más expresiones de expansión. En el ancho mundo histórico.
Ese que es concreción de vida. Porque, lo otro, es decir estar ahí, es
como mantener vigente la enajenación profunda.
Un yo Kantiano que se sumergió (¡otra vez ¡) en la heredad de los
emperadoresy de los dioses míticos y de las creencias aciagas y de
los postulados polimorfos de los sacerdotes socráticos y aristotélicos.
Sacerdotes que remitena la interpretación de lo que existe, por la vía
de la vulneracióndel yo concreto,vivencial; necesitado de vivir sin el
cepo perenne de una interpretación de la vida, sin otra opción que
estar ahí. Esperando que los silogismosdesentrañen la vida. Y que la
sitúen como premeditación. Como expectativa unilateral; sin
cuestionamientos y sin alternativas diferentes a ser gregarios
personajes que deletrean las verdadesde conformidad con el discurso
ampulosoante la asamblea de diputados que tratan de convencerse a
sí mismos,de que no existe otra alternativa a mirar el universo como
centro que fue creado desde siempre porquien sabe quién. O el Dios
Zeus; el Dios Júpiter; el Dios Cristiano que no supo administrar, a
través de su hijo ilustre,las posibilidades de quebrantarel yugo de los
imperios. O del Dios del profeta Mahoma que se enredó en justificar
mil disputas por el poder que otorga la verdad. Todos, en fin,
asfixiándola, en cada momento histórico. Dioses perdularios.
Matadores de cualquier ilusión. Pero yo me quedé expectante.
Esperando que llegara el salvador por la vía de la Razón kantiana; o
por la vía de la postulacióndialéctica hegeliana. O, simplemente, por
la vía de la propuesta ecléctica de Engels.
Y todavía estoy aquí. Y ensayé con la proclamación de Darwin, para
resarcirme de mis creencias de la creación de las especies, a la
manera deGénesisII, 18-24.Y, tal parece que no entendísu mandato
evolutivo. Y me recree en Morgan, en la intención de concretar una
propuesta de sociedadheredada,a partir de sucesivos momentos en
la historiade la humanidad. Y me quedé esperando ver en Marx una
117
opción diferente a la de Max Weber. Sociedad de confrontación. De
lucha de clases. Pero, tal parece que tampoco eso lo en tendí.
Simplemente porque no pude descifrar el código revolucionario
inmerso en su teoría. Y me quedé esperando a Lenin. Con su teoría
de partido y de concreciónde la libertadpor la vía de la extirpación de
la ideología de los terratenientes y de los burgueses y del Estado del
capital y…de, en fin, de cualquier cosa.
Y me quedé esperando al divino Robespierre, cuando supe de sus
arengas para destruir a la Bastilla y a los reyezuelos y a los
monárquicostodos.Pero me confundícuando este erigió la guillotina
como solución.Y, antes,había esperado a Giordano Bruno. Pero, por
su misma opción hermosa de libertad, no pude interpretarlo; y su
muerte atroz, me sorprendió prendiéndole velas a Descartes.
Otra vez desperté pensando en la libertad.Es una reiteración. De ese
tipo de expresiones que naufragan, cuando nos percatamos que la
hemosinmoladoen beneficiode la metástasiscon la violencia oficial.
Un tipo de vulneración que la llevó (…a la libertad) a ser auriga de
vocingleros de lademocracia,que encubren prestancia adecuándola a
su intervención como promotores de esperanza centrada en su
discurso de que aquí no ha pasado nada y que solo ellos son
alternativos.
Y estuve en el mercado de san Alejo. Esperando que llegaran los
cachivaches colocadoscomosímbolo porparte de los testaferros de la
guerra, actuando a nombre de los cruzados por la buena fe, la
moralidady la eutanasia hacialos proclives de la insubordinación. Y,
allí, conocí a aquellos y aquellas que se han constituido en
beneficiariosde esa guerra y de sus mil y más interpretaciones. Y, en
esa dirección, conocí a los académicos. Sí, a los usurpadores.
Escribiendo para diarios y revistas. Una opereta que no acaba. Y vi,
con repugnancia,a los desmovilizados y desmovilizadas. Vociferando
en contra de su pasado. Y lo y las vi como caza recompensas. Allí
estaba Rojas (…el de la amputación de la mano de su jefe político y
military que presentó como trofeo y como justificación para recibir la
118
mesada oficial infame) y vi a Santos y su cohorte administrando la
guerra a nombre de “los ciudadanos y ciudadanas de bien”. Y vi a
todos y todas aquellos(as)que están al lado del Emperador Pigmeo.
Y vi a quienes construyen discursos vomitivos, a nombre de la
“sociedad civil”, vendiendo sus palabras acartonadas. Como
equilibristas que se agazapan. Esperando un nombramiento. A
Eduardo Pizarro Leongómez,blandiendo su pobre erudición, diciendo
que las mujeres violadas por los paramilitares no deben hacer de su
denuncia una bandera de lucha en contra de los criminales de guerra;
a los Angelino Garzón.El mismoque conocícomo punta de lanza del
Partido Comunista,liderando organizaciones sindicales, a nombre de
la revolución. Sí, lo vi como fórmula vicepresidencial del invasor del
Ecuador y prístino representante de los monopolios de la
comunicación. Y me encontré, vendiendo sus declaraciones, al
“Joyero”.Si, al brilladorde lámparasde Aladino;es decir,me encontré
con DanielSamper.Sí, el mismoque defendióel bastión monárquico,
cuandose produjo el conflictoentre el feudal Juan Carlos de España y
el chafarote populista Hugo Chávez. El mismo Daniel Samper que
pasó de agachecuando elSanto Oficiode la Alianza Santos-Planeta,
expulsó a Clara López, por haber escrito la verdad acerca de los
manejos de los dueños de la verdad en el periódico. Y vi a León
Valencia,cuandollegóde Londres con su maleta cargada de palabras
en contra de la lucha armada revolucionaria y con un breviario
confesional que contiene el evangelio de los “nuevos demócratas”.
Y, por lo mismo, me dije: ¿será que estamos condenados como
pueblo a tener que asistir al parloteo de loros y loras que han
renunciado a sus convicciones a nombre de la democracia infame de
los detentadoresdel poderen nuestro país. Por siglos. ¿Pasando por
encima de los muertos y las muertas que ellos mismos han
ajusticiado? ¿Será que, somos un pueblo imbécil que consume la
mercancíaaveriada(parodiando al viejo Lenin) de la paz y la justicia
social?
Y seguídando tumbos. De fiesta en fiesta, como dijo Serrat, cuando
cantó interpretó la canción. Y me quedé tendido, en el piso. Como
119
queriendo horadar el suelo para enterrarme vivo; antes que seguir
aquí. En esta pudrición universal. En donde la lógica ha sido
trastocada; en donde las verdades se han diseccionado y
recompuesto, para que asimilen las palabras de los directores y
nieguen las palabras nuestras, las de los sometidos. Y seguí ahí. En
ese ahí que es todo artificio. Todo lugar común, por donde pasan
maltratados y maltratadores, como si nada. Es decir, como
repeticiones y prolongaciones sin fin.
Libro diecisiete
. No sé cuánto tiempo llevoasí. Solo sé que me niego a reconocer mi
trombosis vivencial. Se, por ejemplo, que asistí al evento en el cual
Suetonio presentó su obra acerca de los Césares. Y me acuerdo que,
estando allá, me encontré con Sísifo. Lo noté un tanto cansado de
lidiar con su condena. La piedra, insumo mismo otorgado por los
diosesperversos,había crecido en tamaño y en peso. Y no es que la
gravedad se hubiese modificado. A pesar de no haber sido
cuantificada todavía,seguía ahí;siendola misma. Y me dijo Sísifo: te
cambiomi vida portu interpretación del escritodel viejo Suetonio. Y le
dije: no vaya a ser que estés embolatando el tiempo conmigo,
pensando en un descuido para endosarme tú útil pétreo. Y me dijo,
casi llorando, “lo mío es otra cosa. No sabes cuánto me divierto,
sabiendo que, a cada subida y a cada bajada, me queda claro que
desafiéa los diosesy me siento bien así”. “Pero en cambio tú, sigues
ahí. Me cuentan que te han visto en cuanto evento se organiza. Y vas.
Y vuelvesa ir. Y siguessiendo elmismo Adán que recibió hembras y
machos, a manos del dios bíblico. Me cuentan que has tratado de
cambiara Eva por la alfombravoladora de Abdalá Subdalá Asimbalá.
Y que en ella piensas remontarvuelo haciael primerhoyo negro de la
Vía Láctea.Pero,tambiénme han dicho,que ni eso has logrado. Que
siguesahí, esperando que regrese Carlomagno de su travesía, para
solicitarle que te deje admirar los objetos traídos de su saqueo.
Y, en verdad,me puse a pensaren lo dichopor el viejo Sísifo. Y, no lo
pude soportar. Y lo maté. Y logré asir la alta mar, en el barco de
120
Ulises.Y llegué a la sitiada Troya Latina. Sí, llegué a esta patria que
tanto me ha dado.Por ejemplo,me ha dado la posibilidad de entender
que todos y todas somos como hijosde Edipo.Somos vituperarías del
Santo Oficio de la gestión autoritaria;pero no reparamosque, a diario,
poseemosa la madre democracia.Que le cambiamos de nombre cada
cuatro años. Pero que sigue siendo la misma. Es decir: ¡nada ¡
. Llegué a ciudadCalcuta el mismo día en que nació Teresa.La madre
de todos y de todas…y de ninguno.La conocí,un día en el cual estaba
succionando el pus salido de las pústulas que había sembrado Indira
Gandhi. La vi. Le vi sus ojos mansos. Como mansos hemos sido;
llenos de oprobios y pidiendoa dios por los que gobiernan. Y viajé, al
lado de ella,al Vaticano (…síotra vez). Ella me presentóa Juan Pablo
Primero. Recién, el Santo Sínodo Cardenalicio, lo había nombrado
Papa.Y, con él, estaban los directivos del Banco Ambrosiano. A los
dos días murió envenenado. Después vine a saber, a través de
Teresa,que su muerte tuvo comojustificación, una investigación que
el frustrado Papa, había iniciado siendo todavía cardenal.
Libro final
Estando en la intención de desatar ese entuerto, me di cuenta que
había olvidado mi entorno.Simplemente,me perdí en ese laberinto de
las mentiras históricas, construidas a partir de las necesidades de
quienes ejercen alguna autoridad. Y lo que pasa es que existen
muchas autoridades. Y lo que pasa es que esas autoridades
gobiernandesdemucho tiempo atrás. Y, me he dado cuenta de que,
tendencialmente, son las mismas. Yuntas que coartan el espíritu. Y
que nos colocan en posición de esclavitud constante. Y que, tan
pronto devienen en los castigos penales y civiles. Y que, al mismo
tiempo,devienenen mandatos que atosigan. Como ese de respetar y
acatarlo que no es nuestro.Por ejemplo,cuando somos requeridos a
aceptarlos postuladosde los imperios.Cuando estosparlotean acerca
de lo habido y por haber. Aun sabiendo que han violentado y han
121
saqueado. Por ejemplo, cuando sabemos que han acumulado
beneficios que no le son propios.
Y vuelve y juega. Como quien dice: no ha pasado nada distinto a
aceptar lo que nos es mandado. Y, siempre nosotros, aceptando. Y
estamos aquí. En ese ahora que es taxativo en términos de lo que
debemos hacer y no hacer. De mi parte, ya me cansé. Espero,
simplemente, que llegue la hora de la partida.
Cuando terminé, mi alucinación; todavía estaba la Nana ahí.
Expectante. Tratando de matarme con su mirada. Como si me hubiese
escuchado. Como diciéndome ¡La única que puede decir, hacer y
pensar, soy yo!
“De eso de vivirla vida,es como decirperderel tiempo y la vida,por
nada.”
(El mestizo)
Napoleón Torrente vivía en el cuarto piso del sitio destinado a los
ausentes.Lo del número cuatro, era pura invención fatalista. Porque
no le venía bien entrabarrelacióncon el albur de la vida del insomne
dormido.
Lo de Torrente era otra cosa. Algo así como peregrinar en el tiempo.
Como cuandoel ser se empecinaen recorrer el universo,en búsqueda
de no se sabe qué.Lo único cierto es que Napoleónse inició en el arte
de hablarsin la existencia de interlocutor o interlocutora. Un trasegar
por territorios hechos de antemano para él.Porque, entre otras cosas,
era sujeto anunciado. Todo giraba alrededor de lo ya dicho y hecho.
Es decir, el repetido, no era otra cosa que historia ya sabida.
Por lo mismo, GertrudisValenciano decía de él: “…no le hagan mucho
caso, porque el pobre está loco”. Locura de principio a fin. Es decir:
desde su nacimientohasta su muerte. Un inveterado oficio, en el que
los naufragiosson asimilados a simples actitudes de vendettas entre
dioses.Y, como es apenasobvio,relacionadas con la predilección de
cada dios por cada uno o una de los humanos (as). Resulta que esa
122
enajenación surtía efecto en todos los ámbitos asociados al entorno
del titiritero.
Había aprendidoel oficio de Sofonías Licuado, loco también y padre
del abuelo materno de Torrente. Eso de hacer hablar a los muñecos
se tornó en un reto familiar.Ya antes,en el Siglo de las Obscuridades,
un nieto de San Agustín había anticipado que “…vendrán días en los
cuales otros hablarán por nosotros y dirán lo que no quisiéramos
haber dicho nosotros mismos”. Expresión esta surtida de múltiples
colaterales. Uno de ellos, tal vez el más cercano al cuadro de las
verdades agustinianas, tuvo que ver con el hecho siguiente:
Siendotodavía infante,Benedictoel Orfebre, sucedióque la ciudad El
Manto Sagrado, estaba enardecida. Por doquier, los herederos
virgíneos,vociferaban.Una rebelión sin parangón en la era cristiana.
Todo de revés.El pretor regente protomártir, Virgelina Primero, había
decidido ir al sacrificio. Estableció relaciones conyugales con la
hermosa heredera de Valentínel Valiente.Hombre pococomún;como
quiera que hubiera emprendido mil batallas en contra de los
pecaminosos. Es necesario hacer claridad en el sentido de que no
ganó ninguna.Simplemente porque,el pecadose había diseminado a
lo largo y ancho del territorio mariano.Unos con otros. Otros con otras.
Unas con unas. Unas con otros…etc.
Cuentan que, el mismo Valentín, había estado en el escenario
destinado a otros con otros. Dicen, además, que allí conoció a
Victoriano. Hombre ajeno a cualquier expresión terráquea. De una
lindura asfixiante.Y, por si acaso, con una capacidad incuantificable
para hacerde cada acciónun placerilimitado. Esto fue lo que cautivó
al partícipe en las mil batallasperdidas.Dicenque enloqueció,cuando
Victorianose enamoró de Valeria,a su vez, enamorada de Beatriz, la
virgen recluida en elmonasterio ubicado enel territorio conocido como
Villa Ejemplarizante.
De esa relación nació Emanuel.Niño dotado de poderesextraterrenos.
Como ese de levitary de hacerlevitar.Ya, cuando cumplió los cuatro
años,estuvo en la ciudad Eterna. Allí confrontando con el Tomasino
123
Niño también.Tambiénmago,comoEmanuel.Pero su magia era más
atrayente.Comoquererdecirque era más cautivante, más magia. El
Tomasinohacia llorara las rosas y a los claveles.Vertían lágrimasque
eran comoperlas.Y, comoperlas,eran vendidasen las celebraciones
de San Isidro, en todas las veredas circundantes.
Allí,en la ciudadEterna,convocarona todos y todas quienes quisieran
desafiar a los dos magos. Eso de todas era un decir. Porque las
féminas no erandel agrado de Valenciano,llamado el casto. Este era
regente y definía acerca de todo,en ausenciadel papa Espermatozoo,
quien,estabacasi siempre en ciudad Oleína, centro de la lujuria. Allí
se realizaban competencias entre colegas lascivos. El punto de
comienzo era la capacidad para otorgar y recibir. Cuentan que
Espermatozoo,lidiócon más de una diosa del delirio.Lo vencieron en
franca lid. No pudo con el décimo cuarto orgasmo de Angelina, la
diosa cuatro de la cuarta versión del cuarto quinquenio de
competencias.
Pero, siguiendo el hilo del relato, cuando Napoleón debutó como
titiritero, vinieron delegados de todas las legiones marianas. Desde
Pentecostés,hasta El Amparo.Delegadosinsomnestambién. Dueños
de la capacidad para no dormir durmiendo. Es decir, magia en fin de
cuentas. Estuvo Simeón Bautista…y eso es mucho decir. Porque
Bautista si sabía que era poner a decir a los muñecos lo que los
humanos no querían decir. Cuentan que Simeón estuvo en Villa
Mercedes. Allí se inició en el arte de la ventriloquia. Allí aprendió a
interpretar y transmitir lo que los magos querían decir. Y, asimismo,
cuentan que Simeón construyó el vocabulario propio. Con cuatro mil
letras. Desde la a, hasta la z. Todo pasando por la célebre posición
lingüísticaque asocia ene con ene cigarro y ene con ene barril, rápido
ruedan los carros cargados de azúcar al ferrocarril... Dicho un tanto
coloquial, pero certero, al momento de redefinir los espacios
subliminales de las expresiones inequívocas de los fonemas y las
rimas incorpóreas de los poetas divinos.
124
Y se vino el mundo encima,cuando la hermana de Gertrudis confesó
que esperaba un hijo de Simeón. Inclusive, hizo el relato completo.
Que cuando ella quedó sola, porque Gertrudis había ido a ciudad
Eterna a coadyuvaren la proclamaciónde Espermatozoo como santo
varón, vino el tal Simeón y le dijo: ...! Tan solita y con ese cuerpo,
hermana Magdalena ¡Y…que se le echó encima! Y que le abrió el
cinturón virgíneo y que…
Todo pasó,así de rápido. Como cuando Valentín el Valiente preñó a
su hija y luego la entregó al protomártir Virgelina Primero. Y, seguía
diciendo Magdalena,yo sentí como que algo me entraba por ahí, por
abajo, entre las piernas…y, después, sentí como un líquido
caliente…Y, después, vi que el señor se quedó dormido, como
cansado…Y,después yo,le cogíeso duro que tenía y lo volví a meter
ahí abajo, entre las piernas…Y volví a sentir ese líquido caliente.
Como ochenta veces conté yo.
Como a los cuarenta días de eso,empecéa sentirmareos y nauseas.
Y le conté a mi hermana. Y ella me dijo que tal vez había sido un
sueño. Y yo le dije: cómo que un sueño, si mi barriga se está
hinchando.Y ella me dijo,tal vez algo te está cayendo pesado en las
comidas.Y, yo le dije: sí hermana, tal vez es el chorizo que me hace
daño. No lo volveré a probar.
Lo cierto es que nació Nacianceno. Nació lo que llaman bobo. Es
decir,como perdido. Babeando todo el día y toda la noche. Y se saca
el coso y se lo toca; y grita…y ese líquido aparece, caliente. Y,
después,se queda dormido,como el papá.Y yo le cojo eso duro y, sin
que me vea Gertrudis, me lo meto ahí abajo, entre las piernas…y
siento, otra vez ese líquido caliente y gris.
Ahora estoy, otra vez, preñada. Es como un juego. Porque lo hago
todos los días; cuando estoy bañando a Nacianceno. Porque él no se
sabe bañar. Y eso que ya tiene quince años.
Y Magdalena empezó a deambular. Estuvo como socia del titiritero
primero. Y después estuvo vendiendo las imágenes de todos los
125
papas, incluida la de Espermatozoo. Y, con Simeón el mago de
magos,estuvo en Tierra Santa.Allíconocióa Abdalá SubdaláCondal,
un hermoso árabe que se le apareció. Así, de un momento a otro,
cuando ella se estaba bañando. Abdalá le dijo: ¡qué cuerpo
y…que…Probó la versión musulmana del líquido caliente y gris.
Cuenta que, por eso, cuando nació Adelita, Magdalena decidió irse
con todos sus retoños,a peregrinar.Aquíy allá…hasta que, cualquier
día, en el desierto de San Bonifacio,vio una luz que centelleaba y que
se centró en ella y en sus doce y que la envolvió y los envolvió. Y que,
sin sabercómo,apareció al lado de Santa Lucía, quien la nombró su
asistente, contando ojos.
Y Simeónvolvióa Tierra No Santa,después de su paseo porla que si
era. Le contaron lo de Napoleón. Le dijeron que se había hecho
titiritero y que estaba al lado de los grandes señores, en las
bananeras. Y que había escrito un libreto para sus muñecos. Y que
ese libreto hablaba de lo que pasó,por allá en calendas ignoradas. Y
que, los muñecos decían que hubo una asonada.Y que,esa asonada,
era algo así como parecido a la Babel histórica y a la Sodoma que
hace delirar. Y que, decían los muñecos, tembló la Madre Tierra;
porque aparecieronLuciferesportodas partes.Rojos todos. Hablando
cosas que nadie entendía. Y, decían los muñecos, el General
Pacificador, en nombre del orden, de la Virgen María y de su Santo
Hijo Inmolado,ordenó fuego.Y que se murieron todos.Y los muñecos
de Napoleóndesaparecieron.Alguien los robó.Mucho tiempo después
se supo que habían sido torturados e incinerados,porque no quisieron
retractarse de lo que habían dicho acerca de los Luciferes y del divino
Pacificador.
Y, entonces,Simeón,se puso a recomponer la historia. Y, dicen, que
llamó a Napoleón y que le dijo: vamos a realizar una gira por todo el
universo cristiano.Y les vamos a enseñar y re-enseñar lo que son las
voces del perdón y del olvido de las vejaciones, Y, cuentan, que
primero fueron a Villa Eutanasia y que estuvieron con los prístinos
mandatarios.Y que,uno de ellos,se ofreció para aprendiz de mago. Y
que, Simeón,lo cooptó. Y que, ese prístino, hizo de la magia un arte
126
absoluto.Y creativo.Ya no se trataba de sacarconejos y pañuelos del
sombrero. Ya no bastones que aparecían en un tris. Ahora era otra
cosa:el parloteocon la verdad y con los hechos.Un embrujo único:Yo
fui, yo soy;estoy aquí, pero no estoy.Y si estuviera,no estaría;porque
donde yo estoy no estoy y donde estoy yo no está nadie. Luego estar
es nadie y haceres estar. Luego nadie hizo y nadie está; porque así,
si se está no se está en donde debo estar y donde, cada quien está,
sin saber dónde está. Y, después yo no seré porque estuve; pero
como estarno es estar; nunca se sabe si estuve o no estuve en donde
dicen que estuve.
. Y, el nuevo mago,construyóescenarios disímiles. Viajó por lugares
que, aunque ya conocidos, no habían sido lo suficientemente
explotados. Por ejemplo: en Villa Aburrá de la Trinidad, sembró sus
mejores semillas. Y, pueblo imbécil, se recreó y ufanó con las
realizaciones de su prístino. Primero fueron los gendarmes
colectivizados. Izando la bandera del exterminio. Luego, la
gendarmería in crescendo. Es decir, con asesorías de pares
extranjeros. Luego el sortilegio mayor. Es decir, el emblema de la
mano alzada.Apuntando y disparando a lo que se moviera. Y, luego,
el adalid del tesoro de la paz. Bizarro, gendarme…y santo. Y Villa
Aburrá de la Trinidad,que lo vio crecer, se hizo Tierra Santa. Se hizo
hoguera y se hizo cadalso.Todosy todas,puebloimbécil,coreando el
himno en do de pecho, auspiciado por el prístino. Y los y las que
murieron y siguen muriendo, mueren en el cadalso del prístino; pero
en realidad no mueren porque son invento de los Luciferes. Porque
ellos mismosy ellasmismas se mataron;para después decirque los y
las mataron.Acusandoa los protectores del orden. Vuelve y juega lo
perdularioy el malabarcon las palabras. Pero,qué pena,se embolató
otra vez el hilo del cuento.Decíamos que Napoleón se hizo titiritero y
que, siendo titiritero,puso a unos muñecosa decirlo que los humanos
no queremos decir. Y que, por esto mismo de decir lo que no
queremosdecir;los muñecosdicen lo que no queremosque digan. ¡Y,
entonces, diciendo lo que dicen, dicen lo que no queremos decir…!
que vaina!, se nos pegó la magia de las palabras del prístino.
127
Estuve pensando en matarla. Me tenía saturado. Con esa carga de
vivencias, contadas como si nada más importara en la vida. Hubo un
silencio forzado. Ella, levantó los ojos, y siguió.
Ya había transcurrido un año desde que la niña vendió su alma al
demonio.
En todo ese tiempo no hizo otra cosa que ir y venir por los Cerros
Orientalesde la ciudad.Un día, por cierto 31 de octubre de 2009, hizo
estación en un lugarcercano a la Avenida Circunvalar,con la Avenida
Jiménez. El reloj marcaba las 8 de la noche. Se detuvo en una
esquina.Allíestaban cantando y conversandoun grupo de muchachos
y muchachas. Inventaban variantes de las canciones de Michael
Jackson. Todos y todas en una euforia absoluta.
Susana, una joven de quince años y que formaba parte del grupo,
habló acerca de la vida de su ídolo. Por ejemplo, se refería a la
infancia de Michael. Momentos muy tristes. Durante los cuales tuvo
que trabajar, al lado de sus hermanos.
La Esclava Rockera se interesó por la historia y por la manera como
Susana evocaba a su ídolo. Se hizo al lado de ella. Obviamente,
Susana no le veía, porque la Esclava era algo así como un espíritu
errante e invisible. Sin embargo, Susana, percibió su calor y su
desasosiego. Percibió ese dolor inmenso que acompañaba a la
Esclava. Y, sin saber por qué, irrumpió en llanto. Como si fuera ella
misma la que sintiera esa desesperanza de la Esclava.
Raquel, amiga de Susana e integrante del grupo, le preguntó:” ¿Por
qué lloras? ¿Acaso tú también, conociste a Lorena la amiga de la
Esclava?
Susana sintió temor. No sabía cómo Raquel había conocido su
percepción.Mucho menos,donde conoció lo de Lorena y su relación
con la Esclava.
De un momento a otro, se desató una tempestad. Con vientos
huracanadosy con relámpagos y truenos.Una lluvia furiosa los azotó
128
a todos y a todas. Llovió durante seis horas, sin parar. Los Cerros
Guadalupe y Monserrate empezarona desmoronarse. Arrasaron todo
el entorno. Las toneladas de lodo y piedra sepultaron a los barrios
circunvecinos.
La única que no sufrió daño alguno fue la esquina en donde estaban
Susana y Raquel y los otros amigos y las otras amigas.
La Esclava habló al oído de Susana. Le dijo: Sígueme. De ahora en
adelante serás mi compañía. La cogió por el brazo izquierdo y alzó
vuelo con ella.Tan pronto desaparecieron en el horizonte, la esquina
también sucumbió a la avalancha. Todos y todas murieron.
Lo sucedido se conocióa través de las versionesde algunas personas
que escaparon la tragedia.ÚrsulaVerdaguer,periodista al servicio de
una emisora de la capital, se puso en la tarea de recopilar estas
versiones. Con ellas armó el guión de una serie para televisión.
Los personajes y los personajes son espíritus errantes, que se
convirtieron en sombras que rodean a la ciudad. Esas sombras no
permiten la presencia del Sol. Toda la ciudad es un escenario
absolutamente sombrío y frío. Esos espíritus vagan y ululan. Articulan
escasas palabras. Lo único que se les entiende es:” …esperen el 31
de octubre de 2010. Ese día apareceremos y será otra tragedia.
Desde el día en que se conoció la serie escrita por Úrsula; todos y
todas en la ciudad capitalno controlan su temor.En vigilia permanente
esperan ese día 31 de octubre.
¡No fallaba sino eso ¡Ahora le dio por contar historias urbanas! Y de
este tipo. Por lo menos yo no entiendo ese mundo. Sigo viviendo de
dádivas espirituales. Y las principales fuentes son Benjamina y la
Nana. Me siento atado a ellas. Por lo mismo que lo mío es como
enajenación perenne. Es decir, asisto a la vida como no invitado.
Porque no entiendo nada de lo trascedente. Es estar ahí, como sujeto
perdido (…tal vez ya había expresado esto antes). Un vértigo
continuo. Una infancia embolatada en la bruma de la historia. Y, ahora,
129
aquí escuchando esos relatos de la Nana. Una tutoría tanto o más
mezquina que la del Negro Antonio. No puedo frenar esa voz.
El asunto es que, Hipólito, regresó de su viaje al pasado. Había
asumido un itinerario cargado de vicisitudes. No más, al partir,
enfrentó el dilema asociado a la significación que adquiere la ilusión;
cuandose pretende recuperarla memoria con respecto a hechosidos.
Aquellos que,segúnla ortodoxiainherente a la lógica, no pueden ser
recuperados;a no ser que se descifre el código vinculado a la libertad
para transgredir las consecuencias de la relación tiempo, espacio y
suceso.
Sin embargo,a decirverdad,su capacidadpara percibir y concretar el
sentido que tiene la asociación de conceptos, había sido vulnerada
desde aquel día en que decidió reinventar la noción de realidad.
Porque siempre estuvoatado a un condicionante en el cual la vida era
algo así comoun devenirconstante.Hechos y acciones sin nexo con
la certeza. Nunca había podido entender la dinámica concreta, en
donde el ser y el habersido,supone la existencia de un prerrequisito
básico;esto es reconocerse a sí mismo. De no ser así, los entornos y
las vivencias,no son otra cosa que representacionesauto construidas,
a partirdel hilo conductorinvisible que soporta el tránsito de un lugar a
otro, sin horizonte. Esto es lo mismo que la ausencia de identidad.
Con todo esto, el no reconocerse, le deparó ciertas ventajas; como
aquellade poderestablecerun diálogo constante consigo mismo. Una
abstracción cercanaal don de alucinar al yo. Proponerle, siempre, la
asunción de realidadesestables,sin aquella angustia que erosiona al
ser; cuando no puede alcanzarel equilibrio pertinente con respecto a
los otros.
De todas maneras, su viaje al pasado estuvo precedido por aquel
momento en el cual conoció a Carolina.Nuncasupo cuándo ni dónde.
Por lo mismoque nunca había podido discernir acerca de los límites
entre la interacción con yo y el contacto con los personajes que el
mismohabía construido; en un ejercicio de iteración, en el cual cada
personaje le proponía una interpretación de referentes y de conceptos.
130
Siendoasí, entonces,amar, odiar, vulnerar, ser vulnerado, vivir; eran
para Hipólito sumatorias,agregadosno vinculantes. Algo así como su
inconsciente nunca legitimado.
Lo cierto es, Carolina, adquirió forma. Según los códigos biológicos,
era una mujer joven. Reconociendo, eso sí, como en todo lo suyo,
nunca tuvo certeza de su edad. Esto para no hablar de los atributos
del cuerpo.Tal vez,porque el universo de sensaciones que sustentan
la cautivaciónoriginadaen la presenciade pezones turgentes,piernas
sólidas,pelvis delineadas como triángulos perfectos, vellos púbicos
encubridores de un sexo no penetrado; etc.; no constituían para él
asideros precisos. Más bien eran, como ahora siguen siendo,
representaciones lúdicas afines a la necesidad de eludir el
desasosiego inveterado.
Por lo tanto, palpar el vientre de Carolina, surgió como estrategia un
tanto convencional adherida a los recetarios vigentes para alcanzar
cierta textura en aquella motivación que convoca a los sentidosy estos
la transmiten al yo y este se excita hasta el orgasmo virtual; como
quiera que es una derivación de lo erótico como figura etérea.
Sintió,inclusive,que recorría el cuerpo de Carolina;que penetraba esa
zona estrecha y punzante,mimetizada en los sedosos vellos y que ella
se extasiaba y que susurraba metáforas cantadas en donde lo
protagónico era el placer, la plenitud de mujer amada una y otra vez
por ese ser lejano, volátil, herético.
Se sintió invadido; navegó en ese mar corporal inmenso, tierno,
insinuante. Imaginó la cúpula de templos obscuros, como territorios
ofertantes de ilusiones y creencias para todos los seres como él;
ávidosde espacios para la alucinación; necesitados de significados
para la vida.
Por lo mismo,al regresar de su viaje al pasado, se encontró tan solo
como al principio de su periplo por el mundo...Con equilibrios
constantes a bordo;con la certeza de su desencuentro. La diferencia,
131
ahora, era la nostalgia por Carolina…por su cuerpo y su don de
promover ilusiones.
Y, como s fuera poco,ahora resultó presa del erotismo. Yo nunca he
deseado mujeru hombre. Simplemente, también, en eso se expresa
mi desorientación.Más bien decirlo,mi incapacidad. Inclusive, nunca
me imaginé siendo el producto de un momento orgásmico.
Simplemente, crecí como si nada. Negándome a entender el nexo
entre una cosa y otra. Como jugandoal que será.Y, a decir verdad, lo
descrito porla Nana, me convocó,de una vez por todas a asumir una
decisión. Lo digo, al menos, en lo que supone validar la existencia
conociendo la belleza de ese tipo de relación. Tal vez llegue el
momento. Por ahora me basta seguir embadurnado de esa impudicia
que han dado por llamar ética.
Miré, por enésima, a la Nana. Sonreía, al ver mi desconcierto. Como
engarzando una cosa con otra. Supongo que ella si había tenido la
oportunidad, en lo que lleva de vida, de acceder y/o ser accedida.
Supongo que Benjamina l e ha enseñado eso. Y que, a su vez, la
Negra lo aprendió de su amante único. Y, ella siguió con el mismo
cuento. El mismo deseo de desbordar la gramática de los relatos.
Cada vez más cerca a la versión Scharazada. O no sé si así es que
llama la mujer que logró sobrevivir a punta de historias.
Ese día, en que conocí a su hermana, Susana vestía un gris liviano.
Casi todas las cosas tocadas por ella, tienen la misma connotación.
De su blancoo negro discursivo,desprendía un quehacer exterior, en
donde no existe lugar para la controversia. Siempre se ha
comprometido en acciones de radicalidad, sin que medie ninguna
discusión. La más visible, sin duda, es su ímpetu al momento de
descifrar los códigos sexuales. Sin necesidad de preguntar, ni de
reflexionar,convoca a quienes la observamos, a una excitación casi
alucinada.
El padre de Susanahabía transitadopor varios países. Un aventurero
absoluto.Conoció a Batista en su breve paso por Cuba. Se convirtió
en su asesore intérprete de ideas y convicciones. Por esto, no es de
132
extrañar su versión en torno a Martí. Lo llamó pigmeo intelectual.
Aduciendo que la única expresión posible es el control del poder;
independientemente de sus consecuencias. Había heredado de su
padre,el talante de corsario perverso. A sus veinticinco años, originó
una disputa por el poder en Guatemala. Propuso convertir a Miguel
Ángel Asturias en reo continuo, traidor a la patria. Por esto, tal vez,
Susana avalóla invasión de la Empajada de España, por parte de los
gendarmes. Aún hoy, Susana insiste en que, a veces, es necesario
extirparde raíz, aquelloque puede derivaren un cuestionamiento a la
legitimidaddel poder, no importa a que intereses sirve. Es de la idea
de que todo poder es legítimo, en la medida en que satisfaga las
necesidades de quien o quienes lo detenten.
Hasta cierto punto,la opción nietzscheanay wagneriana,asumida por
Hitler, ha sido lo mejor que pudo haber pasado para la humanidad.
Porque los arios debenconduciral mundo.No importando los campos
de concentración y el genocidio. En esto, Susana, propone una
interpretación en la cual Mussolini y Franco son hijos bastardos del
antisemitismo y de la perspectiva de los arios.
Es un ser extraño, Susana. Heredera de unas convicciones
estereotipadas del poder. Por eso lo ejerce de esa manera. Su
convocatoriaperenne es a la cautivación,a partir de su sexo.Lo cierto
es que no hay ni habrá ninguno como el suyo.Con solo mirarla, fluyen
imaginarios heréticos. Sueños en que se prolongan, de manera
infinita,el deseo porposeerla. Sueños que esclavizan. Es una sujeta
aria. Lucha de manera tenaz porlograrlos propósitosde extensión del
dominio de lo sexual, por encima de principios. Es una doctrina
sacralizada.
Precisamente,el primero de enero de 1959,el padre de Susana, huyó
de la Habana. Estuvo viajando por todo el Caribe. Desde Haití, en
donde se entrevistó con Devaluar, hasta Nicaragua, en la que
compartiócon Somoza,en Managua.Aprendió,también, de su padre,
el don de la adulación.
133
Transcurría mi aniversario 14. Mi madre, se enamoró de Alejandro
Verdaguer. Un ciudadano uruguayo, anodino. Lo único que lo
destacaba era haber sido mercenario en Paraguay, en época de
Alfredo Stroessner.Entre otras cosas, se distinguió por su capacidad
de serviciocomoaurigadel dictador. Al momento de conocerlo, tenía
42 años.Desde el comienzo yo le hice saber, con mi mirada, que era
un varón celoso. Y que mi madre era mía y no de él.
Sin embargo,se cuenta de él, que había estado 40 años tratando de
establecer,con algunaexactitud,el númeroreal de puntos brillantes a
espacio abierto. El problema no residía en la condición de abajo o
arriba, en eso de mirarlos para contar.
Aún hoy, no se ha podido descifrar su pasión por este oficio. En una
aproximación, hace tres años, le hizo a su madre el siguiente
comentario:en uno de mis sueños,cuatro años atrás, Prometeo habló
conmigo.Un mensaje claro.Tanto comodibujaren palabras unos ojos
inmensos instalados en la cara oculta de la luna. La posibilidad de
contemplar la belleza azabache de los mismos, tiene como
prerrequisito el recorrido por ese inmenso vacío azul, que es tal, en
razón a la refracciónde luz solaren la línea de protección adyacente a
la Tierra.Su colornegro,emergea partir de la pérdida de luminosidad.
Algo así como quiera que es condición indispensable para que
confluyanestos momentosla validaciónde la posibilidad de identificar
el brillo desde Uruguay.
Prometeo me advirtió, eso sí, que debía descontar de la suma
adquirida, los planetas atrapados por el Sol, con su imantación. De
todas maneras,el resultado finalno podía ser igual al obtenido en una
operación divisoria de 0 sobre 0.
Cuentan que, Federica Maidana, novia perenne de Alejandro, ese
mismodía de marzo en que Prometeo hizo la revelación; adjuntó una
observación,así:la única posibilidadde descanso,en el interregno de
la tarea impuesta, tiene relación con los noventa minutos en que
Peñarol y Nacional,diriman superioridad y que coincidancon el primer
eclipseentre 2025 y 2034, sumados a los que Talleres de Córdoba (
134
en la vecina Argentina),asuma con el Nantes francés, al día siguiente
de esta interacción Sol y Luna.
También cuentan que, en octubre 31, en 2035, Francesca Gavilán,
madre paraguaya de Federica, insinuó que su hija y su yerno
escamotearon la celebración, a raíz de sus expresiones visionarias
enfermizas. Mirando hacia arriba (desde Paraguay y Uruguay),
contando puntos luminosos.
Se dice que,el Prometeo de Alejandro,el mismo que revelóel secreto
aprendido de Zeus, en su encadenamiento infinito y en su dolor
visceral,originado en el asedio continuodel ave enviada por el Padre,
transfirió al pueblo paraguayo,parte de su castigo. Y que, por esto, se
justificaba la vigencia de los generales, liderados por Stroessner
Un día, en septiembre,tuve que atenderun requisitorio del colegio. Un
viaje de reconocimiento de los coleópteros, concretamente, de su
reproducción en libertad, en la Macarena. Alejandro Verdaguer,
ofreció a mi madre la posibilidad de viajar a Montevideo. Ante las
dudas de ella, en términos de que yo quedaba en situación de
soledad; él le planteó ¡o soy yo; o es él. ¡
Obviamente mi madre accedió a su petición. Entre otras razones,
porque mi madre me consideraba un sujeto amargado. Al cual lo
persigue la sombra de Santiago, como fantasma violador. Ya, desde
mi encuentro con ella,antes de nacer,me consideraba un advenedizo.
Como suplicante. Como individuo que reclama para sí, el trofeo
vinculadoa palpar su orgasmo. El cual, a decir verdad, no ha tenido,
de manera plena, en abundancia.
En Montevideo, Rosa (ese es el nombre de mi madre), estuvo
escoltando a Verdaguer.Ese es el nombre de su oficio.Algo así como
llamarla amante vergonzante. Así, estuvo tres años.
Cuando ella regresó, yo estaba con Silvia; quien me había brindado
apoyo,para matizarsu soledad y la mía. Ya no era lo mismo. A decir
verdad, yo la odiaba. Un odio que se transformó de latente a real; a
partir de su preferencia por su amante.
135
Nos contó de sus aventuras; de su búsqueda de amor, al lado de
quien ya,antes que,a ella,tenía una amante de nombreFederica.Ella
era, para Verdaguer, un objeto de consumo rápido. Su verdadera
ilusión,estaba del lado de Federica. Mujer casi mágica, en lo que la
magia tiene de posibilidad para construir sueños patéticos. Tanto así
que, que se le endilga el hecho de haber producido la pócima que
utilizaron Stroessner, en Paraguay, J.C. Galtieri en Argentina y
Humberto Castelo Branco en Brasil, cuando este derrocó a Joao
Goulart.
La madre de Juliana,había llegado desde Méjico. Conoció a Ernesto
Gardeazábal,se enamoró de él. El matrimoniofue un tanto acelerado,
a raíz de su preñez. Los Gardeazábal, tenían un universo de
anécdotas que los hacía célebres. Tal vez la más cautivante, se
relaciona con haber establecido una singular amistad con el Sol. Se
decía que se les había anunciado de un viaje alrededor del mismo,
casi en sus fronteras.Toda la familiase preparó para el evento. Hasta
compraron trajes en asbesto, para cualquier eventualidad.
…Su desilusión surgió,a raíz de un pequeño detalle. Quien les había
prometidoque los llevaría a las cercanías de Sol,hizo la aclaración,en
el sentidode que, para él, Sol era el nombre de un caño adyacente a
un lugar desconocido en la provincia de Córdoba en Argentina.
Inclusive, se dice que, aun así, el viaje no era posible, ya que la
invitación fue producto de una secuela a raíz de una noche de
insomnio de RicardoValbuena;hombre perdulario que se pasaba los
días y las noches, horadando el espacio, con su vara de pescar.
Inclusive, intento tumbar una estrella con esa misma vara.
Transcurridos seis meses, después del matrimonio, nació Juliana.
Desde su tempranainfancia,alucinóde manera continua.Cada evento
alucinante estuvo relacionado con su posición como oferente. Su
destinatario fue siempre Valbuena;al que conoció,cuandoella estaba
aún en vientre de Mariana, su madre. Un hecho bastante incómodo.
Porque inducía a pensarque ese perdulario,la visitaba en ausencia de
Ernesto. Juliana, siempre mantuvo la sensación de haber visto a
136
Valbuena, al lado de Mariana, sobre ella, aturdiéndola con sus
groseros susurros de amante saciado.
Nunca trató de hablar con su padre al respecto. Mantuvo esa
alucinación en secreto. Habiendo crecido, ya como graduada en
pedagogíaaplicada,supo de mis desvaríos, como subyugado por mi
madre, aún antes de que ella naciera. Siendo así, me convocaba a
que le relatara mí recorrido por esos caminos, a veces áridos, otras
veces pletóricosde pasiónporella.Una pasión inconfesada,hasta ese
instante.
Con sus pretensiones de mujer en capacidad de analizar cualquier
acciónhumana y proponeralternativas; me hablaba. En una perorata
inacabada.Yo la escuchaba,no con interés en lo que decía.Más bien,
por saberme cerca de su cuerpo insinuante, perfecto. En esto
competía,sin saberlo,con Susana.Las dos,mujeresperfectas.La una
(Susana), consciente de su poder sexual; Juliana, consciente de su
capacidad para arropar con su cuerpo, al hombre que llegara a
amarla,con la convicción de alcanzar el equilibrio entre sexo y un rol
activo, intelectual, en capacidad para transformar el mundo.
Al despedirme de Juliana,volvía casa. Me sentía todavía obnubilado.
Como sujeto que aspira a ser amado por una diosa que transfiere
pasión en cada uno de sus movimientos…hasta que quedaba
dormido,abrazandola almohadaque le había robado a mi madre; que
todavía conserva su olor a mujer. Ese olor que no termina,
inconfundible. Porque es el olor a mujer en sublime celo. Yo amaba
esa almohada,la rescaté antes de que Verdaguer le impregnara ese
olor amargo y nefando que poseía y al que he odiado.
Cuando Francesca Gavilán, conoció a Susana, esta estaba tratando
descifrar cierta lectura asociada con el caso del Prometeo
Verdagueriano.Había conocido la leyenda, un día en que, estando al
lado de su máquinapodadorade etnias y al lado de Sinisterra, recibió
una llamada de su padre. Andaba por Paraguay, buscando asilo
perenne.No tanto asilofísico,lo de él era una constantesensación de
estar perdido espiritualmente. Susana le dijo, padre, no recuerdo el
137
camino, pero me ingeniaré la manera de llegar. Nos vemos en
Asunción. No te preocupes por mí, tengo la posibilidad de algún
dinero.En este negocio,la empresa tiene perspectivas halagadoras.
Las etnias son comocorolarios a los cuales se arriba, simplemente
fingiendo preocupación por lo ancestral. Tanto es así que hemos
negociado con los norteños, una transferencia cultural, incluida la
patente. Ante todo, con las posibilidades que otorga el Amazonas.
Desde Brasil, hasta Perú.
Mientras hablabacon Atanasio,Sinisterra deslizaba sus manospor las
piernasde Susana.Ya no resistía. Habían encontrado los conceptos
comunes.Una y otro, se sabían poseedores de un extraño poder. Un
magnetismo viciado que atraía. Habían progresado, ya conocían de
los huitotos; de su religión, de sus mitos, de sus sueños. Desatando
las cajas que contenían los acumulados históricos de las etnias,
habían encontrado un escrito:“Hablando así,buscó en la casa, en las
ollas, debajo de los tiestos. Pero no había. Por esa razón Uikiegi
desató una tempestad desde los confines del mundo. La tempestad
sacudía la casa. Mientras ellos buscaban en los zarzos, el viento
sacudía lacasa y levantaba las crisnejas.Entonces vieron a Magieza;
la vieron muy claramente allí donde el viento había levantado las
crisnejas, estaba acostada en una hamaca en lo alto de la casa.
Oye, madre,dijiste que tú misma habías cogido los frutos de achiote.
¿Quién es la que está allí arriba? ¿Por qué ocultaste a la famosa
Magieza?Ellacogióel ramillete de achiote. ¡Ve a traerla! ¡Bájala para
devorarla, ya que cogió el ramillete de achiote! Timada ¡bájala para
devorarla! – Dijo Uikiegi y el jaguar Timada fue por una viga, sacó a
Magieza de la hamaca y la lanzó abajo...”
Este y otros textos llegaron desde Manaos, fueron robados. Los
exhibieron como trofeo, se quedaron con ellos y los subastaron de
manera subrepticia.Eran fruto de la investigaciónrealizadaporKonrad
Theodor Preuss. Tal vez, el más valioso dice: “...al llegar a la
superficiede la tierra, saliendodel hueco del que vinimos nosotros, se
topó con Gaimi quien venía porentre los árboles iguyina, que estaban
138
al borde de ese hueco. Jidiroma disparó contra Gaimi porque era
bonito,pero no dio en el blanco.Gaimi se había transformado en una
gota de rocío y dormía.Colgaba en forma de micochurucoy dormía...”
Susana acordó con Atanasio, verse en las afueras de Asunción, en
casa de Francesca Gavilán,un día después de habersido preñada por
Sinisterra.
Al despertar,ese sábado de abril,encontré a Susana a mi lado…solo
entonces comprendíque había soñadocosasmuy extrañas. Antes de
despertar había visto a Susana ondeando una bandera teñida en la
sangre de su primogénito, el hijo de Sinisterra.
Me quedó la sensaciónamarga a que conducetoda dicotomía. Lo mío
era algo así como un perfilesquizofrénico, que se adhiere al espíritu.
Que te acompaña
He estado deambulando todo el tiempo. Desde que me
he negado a reconocer y aceptar la realidad; no percibo señales de
vida.Algo asíme había sucedido antes. Por ejemplo, en mi infancia,
los sueños desbordaban mi entorno. Era algo así como un sujeto
inmóvil. Inmerso en situaciones determinadas por un imaginario
perturbado. Tanto así que, a cada momento, ejercía como referente.
Ese que, cuando requería de espacio para asumir la vida; de
motivaciones ancladas en la felicidad, no tan distante o efímera. Me
zambullía en un mar de nostalgias absolutas. Creo que estuvo
conmigo desde el vientre.
Lo cierto es que, hoy, no veo diferencia. Esos sueños amarrados a
escenarios difusos,permeados por una sensación de contra ternura;
se han reiterado en el tiempo. Es un desasosiego innato. Sigo sin
percibirla realidad como momento válido para desplegar mi vida. Es
una saturación de expresiones inocuas. Al menos eso creo. Porque
vivirla vida no es simplemente asumir como sujeto con movimiento.
Supongo que es algo más trascendente. Como, por ejemplo, amar y
sentirse amado.Lo mío es una postura ecléctica.Es un ejercicio,en el
139
cual se asfixia la lucidez. En el cual no existen ni recuerdos, ni
horizontes de esperanza.
En mí, la esperanza, está hecha de una lucha constante. Contra la
lógica que soporta al quehacer diario. Es un abismo. Una sima sin
refugios ni momentáneos, ni duraderos. Es decir, una existencia
estática. Sin la ilusión como fundamento primero de la imaginación
válida, oferente de acciones no saturadas de angustias. Ni de
desequilibrios tan continuos.
La realidad,entonces,me conmueve.De tal manera que,a cada paso,
navegosin brújula.En donde la rosa de los vientos no señala ninguna
opción,distinta a iniciativasrecortadas.Comoesas en las que me veo
restringiendotu cuerpo y tu vida,al mínimoposible.Como aspirando a
andarsin ti. A sentiruna innovación diferente al ejercicio de sujeto sin
ilusiones
No sé por qué, al regresarde cada sueño,percibola reiteración de mi
infancia.Porque,cada sueño,era y es, ahora,una continuidadáspera,
árida.Tal vez sea, porque nunca he tenido verdaderas certezas. Con
respecto a la vida. Incluida tú; desde el momento en que te conocí;
ejerciendocomoimantación discontinua,dicotómica.Comobifurcación
fría. Como caminosrecorridosy por recorrer. Tal vez sea porque no he
tenido la sensación de libertad, distinta a la libertad de la cometa,
dirigida,atada a tus manos.Muchasvecesinvisibles. Otras veces con
la visibilidad agrietada;más hostil que esos recuerdos, en los cuales
aparezco como sujeto atávico.
…Será porque nunca he sentido tu cuerpo y tú ser completo,
convocándome a ser feliz,sin restricciones;sin sentirmeconsecuencia
esquizofrénica. Sin tocar la irrealidad como lastre. Todo esto le
expresé a Susana, mientras ella dormía.
Ese mismo día asumí el reto de no volver a alucinar. Porque me
estaba convirtiendo en esclavo de mi pasado. Salí del cuarto,
necesitaba respirarun aire diferente.Sin las convulsiones inherentesa
esos momentos enfermizos. Estuve en todos los lugares que había
140
conocido. Tratando de modificar el futuro que hoy me acompaña.
Como si quisiera moveral menosunos elementosque permitieranuna
continuidad en el tiempo,diferente. Sin ese acoso haciami madre,sin
Santiago, sin Verdaguer, sin los exorcismos de Juliana, sin las
erosionessistemáticasque me sitúan alborde del abismo.Ese abismo
parecido al hueco de los huitotos.
Al terminar el día, me encontré con Daniel. No sé por qué me alegró
verlo; a pesar de mis profundas contradicciones con él. Con su
manera de ver y vivir la vida. Tal vez fue porque, al encontrarlo, me
había sumergidoen la soledad.Verlo,entonces, suponía que alguien
más que yo existía en el mundo.
Daniel,comosiempre, me indagó acerca de todo. Como tratando de
localizar mi yo, en las preguntas y en mis respuestas. Un tipo de
indagación,como variante perversa de las indagaciones de Juliana.
Silvia, me dijo, está en el país del invierno. Acostumbraba, Daniel,
utilizarun lenguaje figurado, achatado, sin imaginación. Eso del país
del invierno, traducía la casa de mi madre, con los rastros de
Verdaguer.Un significadodel invierno,en el cual emergía,en silencio,
de nuevo,mi pasado.Ese que estuve tratando de modificar, desde el
principio,para ubicarmeen este presente de una manera diferente. Al
menosen contacto con cuadros alegres,con sitios y con personas sin
ningún asomo de actitudes que duelen y que me convocan
permanentemente a sentirme sujeto sin oficio distinto a cargar con la
culpa de haberconocido,amado y poseído a mi madre aún antes de
que ella naciera. Asumiendo, sin quererlo, el perfil de Santiago, de
Verdaguer de…
Corría el mes de enero de un año más de aniversario. Ya había
perdidola cuenta.Creo que era el número treinta. Encontré, después
de tanto tiempo,a Martha.Tenía,ella,unos ojos cansados de mirar lo
cotidiano,en gris. Supe que se había separado del lado de Santiago.
Había rodado por ahí, por donde los sitios son, a la vez nuevos y
repetidos.Me dijo, he estado buscándote.Desde que nos separamos
he pensado siempre en ti. Sigues siendo, para mí, un ícono que
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retrotrae los caminos andados. Te he visto en mis sueños; jugando
con las palabras,comoa los acertijos.Siempre te has distinguido por
la capacidad para hilvanar los hechos, de manera tal que estos
aparezcan unidos a tus recuerdos, a tus dolores, a tu vida. Una vida
que siempre pretendesexplicar, a partir de ese rol tuyo. Incierto, pero
tan real como los avataresde la humanidad.Has sido y sigues siendo
digno representantede las angustiasque exhibe la humanidad entera.
Sin conocer la razón de ser de la felicidad. Creyendo que esta es
sinónimo de la tristeza al revés y no como un agente autónomo,válido
por sí mismo.
Al escucharla,recordé lo del sábadoaquel,en que salídispuesto a no
alucinar, buscando el pasado para deshacer este presente y
recomponermi futuro. Sus palabraseran duras,laceraban de tal forma
que sentí deseos de ahogarla con la almohada de mi madre, la que
me acompañabatodas las noches.O de montarla y cabalgarla, hasta
que hubiera derramado hasta la última gota de mi riqueza líquida,
amarillenta, de varón bandido que ha sido desnudado de sus
principios,poraquellas palabras expresadas de manera vehemente.
Recuerdoque,algo así,sentí el día en que mi madre me conminóa no
seguir siendo su centinela. Cuando, marchó con Verdaguer. Esa
noche, en sueños, la cabalgué, la horadé, hasta que me deshice de
ese acumulado de nostalgias,porla vía que siempre lo he hecho, por
la vía edípica, en su versión más cruel.
Después de despedir a Martha, dormí en profundo. Volví a ver a
Susana,a Atanasio,a Sinisterra;como máquinasdepredadoras de las
etnias.Volvía escuchar las palabras de los mitos huitotos. Esta vez,
estaba en un sitio cercano a la antigua Biafra. Una localización
ambigua.Porque, al mismo tiempo, veía los paisajes abrumados de
Inglaterra,de Italia,de Portugal.Un ir y venirtatuado. Con los negros,
niños, niñas, mujeres, hombres, clamando por su libertad.
Demandandojusticia ante el arrasamiento racial.Vi a Lumumba, en el
antiguo Congo. Vi a Idhi Amín, recorriendo desiertos a lomo de su
pueblo.Vi a los Nazis,otra vez, a la ofensiva, matando a todo que no
fuera ario.En esta parte del sueño,recordé las posturas de Susana y
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de Atanasio. Vi a los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla
reconquistando a Granada, subyugando a judíos y a musulmanes,
aniquilando sus culturas, sus religiones, hasta lograr un equilibrio
cultural, bajo su hegemonía. Vi a Colón y a sus piratas, entrando a
América,avasallando,aniquilando. Recordé mi lectura de Las Venas
Abiertas.
Desperté,como casisiempre,desmoronado,llenode estigmas, como
las de los enfermizos visionarios católicos. No pude levantarme.
Deseaba no hacerlo, quería morir ahí, en ese silencio cómplice.
Al no morir ese día, continué mi rutina. Estuve en la empresa, hablé
con Susana, profundicé mi odio hacia Sinisterra. Este estaba
vociferando. Increpaba a los y las empleadas. Palabras sueltas,
incoherentes, pero de una dureza grosera. Como todo lo que se
relacionaba con su ser y con sus actuaciones.
Invité a Susana a almorzar.A decirverdad,nuncalo había hecho.Nos
dirigimos al “sinrazón”, un restaurante cercano a la empresa. Se
distinguía porsus menús extraños.Un poco comola cocinade nuestro
pacífico.Pero saturada de pimienta y ají. Una sazón parecida a la de
los mejicanos. Pedimos, según la carta, lo del día.
Lo nuestro seguía igual. Mientras comíamos, nos mirábamos, como
seres adportas de deshacer lo andado. Tantos vericuetos; tantos
laberintos. Nos transmitíamos ausencia de vida real. Proponíamos
interpretacionesque nos alejarande nosotros mismos.Ella veía en mí,
un sujeto acabado, sin energía, sin compromiso consigo mismo. Yo
veía en ella,el cuerpo absoluto,tanto como el de Juliana. No veía en
ella sino su imagen desnuda. Con su triángulo pélvico, con sus
pezones erectos, con sus piernas que terminaban en ese lugar de
inacabadaoferta de placerpara ser saciado; una propuesta perenne,
para mí y para cualquiera que deseara amarla.
Dejamos la mesa y despedimos ese encuentro. Ella, creo yo, con la
convicciónde que yo no era otra cosa que una sumatoria de tristezas.
Un hombre llenode nostalgias. Sin más presente que la interdicción
143
con respecto a la vida. Yo, con la sensación de haber perdido la
posibilidadde atraerla,de motivarla.Porque,en mi opinión,el amor es
eso,una lucha constante porconvocarimágenesy acciones lúdicas y
una pasión que bordea todos los lugares cercanos y lejanos. Al lado
de quien amamos.Yendo al pasado,convirtiéndolo en presagio de un
presente sin erosiones espirituales. Y un futuro, a partir de ahí,
soportadoen esos momentos,en los cuales lailusiónse transforma en
posibilidad de ser felices. Una felicidad no saturada de repeticiones.
Más bien, creando imágenes y lugares siempre nuevos. Siempre
autónomos.Sin permitir que el entorno, como inmediata exterioridad
dominada por las voces, nuestras voces, secretas y abiertas.
Convocando al mundo a que nos mire y sienta esa felicidad con
nosotros.
Julianaestaba sentada,analizando los reportes escolares. El trabajo,
para ella, es un reto constante. Lo asume, no como rutina. No es
lineal.Cada hecho y cada acción suyos, constituyen un universo de
sensaciones siempre nuevas. Lo pedagógico asumido como
motivación a investigar y a construir. No como inexpresivas
admonicionesacadémicasformales.La escuela,como escenario para
ofrecernuevas interpretaciones;para ejerceruna relación de continua
interacción. Yo veía en ella, a pesar de lo hablado ese día en que
cuestioné sus métodos, un referente siempre válido. No solo por su
cuerpo; sino con agregados expansivos, con un crecimiento
exponencial.Algo asícomo entender su condición de mujer oferente,
libertaria
Le hablé.No con palabrasprefabricadas.Porque,la vi. Inmersa en su
tarea. Y no sé por qué, la compare con Susana. En ese tipo de
comparaciónque pretendeser motivación para deshacer una relación
y comenzarotra, diferente,nueva.Ya antes me había pasado,cuando
observabaa mi madre.Cuando la veía en mis alucinaciones. La veía
en esa interpretación de lo real, como multiplicación de opciones. A
veces como guerrera situada en territorios dominados y avasallados.
Guerrera enérgica, incendiando su entorno con gritos de libertad.
Otras veces,como mujer asfixiada por los rigores del sometimiento.
144
Otras veces como diosa maravillosa. Proponiéndole a Sísifo una
solución al ejercicio continuo, en cumplimiento de su castigo.
Mis palabras,produjeron un efecto no preciso. Juliana respondió con
frases asimiladas a una sensación de fatiga. Un tanto híbrida. Como
queriendo expresar satisfacción por verme. Pero, al mismo tiempo,
como tratando de enfatizar acerca de la molestia por verse
interrumpida.
Hasta cierto punto me vi retratado en algunospasajes de esta historia.
Ante todo,cuando hacereferencia a la perdición del ser. Eso he sido
yo. Un ser perdido. Sin brújula. No sé qué hace la Nana para
incursionar en temas tan difíciles. Son dos retos al mismo tiempo:
tema y enhebración del relato. Una visión profunda de la vida y de
nosotros,como sujetos,que participamos.Tal vez de manera estática.
Pero, en fin, de cuentas, incidimos en los hechos, con nuestro
acumulado de quehaceres.
¡Cómo voy a saberlo gran puta, le respondió Virgilio a Sara; cuando
esta le preguntó por Adrián! El problema se remonta mucho tiempo
atrás. Cuando eran cuatro. Casi que en el comienzo del mundo.
Porque no se ha dicho todo lo que sucedió.Cualquiertarde del noveno
día de un mes de marzo.Aparecieron muertos los pájaros que Séfora
le había entregado al primero que aquí habló.
El origen de esos animalitos,al menos en lo que hace referencia a la
custodia asumida por la que se los entregó al que le respondió de
mala manera a la que le preguntó por ellos. Dicen que esa tarde del
día al que se hizo mención arriba, acontecieron muchas cosas.
Además de la muerte de las aves de largo vuelo, que tal parece había
sucedido muy en la madrugada, de ése día después del octavo. La
aseveración tiene su fundamento lógico. Porque, el día anterior
BalbinoMahecha Arenas, cuñado de Séfora, había advertido que, al
día siguiente,sin saberprecisarla hora,en esa casa iba a expresarse
la muerte. Y es que éste viejo, ya había acertado antes; cuando
anunció que el tren de las trece horas, por más señas del cuatro de
abril del año más próximo porla izquierda de 1814; es decir de 1815,
145
se saldría de los rieles,antes de llegara la Estación San Pelayo.Y fue
así. Seis de los treinta gatos que el maquinista había comprado a
precio de huevo en Villa Esperanza, murieron. También dos de los
cuarenta pasajeros, con los que el vehículo inició su recorrido.
Es curioso, pero Balbino, se había iniciado en el arte de las
predicciones,un día del mes de junio del año próximo, por la derecha;
es deciren 1805.Todo pasó,como pasan las cosas en este país. Es
decir,cuandomenos se pensó. Julieta, única bruja que escapó de la
cacería iniciada por monseñor Peláez, a nombre de San Pancracio.
Este último habíasubido a los altares dos veces cincuenta años atrás.
La susodicha bruja le entregó el secreto, al susodicho cuñado de la
señora a la cual le había respondidode mala manera,Virgilio.Justo en
el día en que surgió la versiónen el sentido de que la que entregó en
custodia los pájarosal sujeto que casi le pega a Sara; compró diez mil
ratones en el almacén de mascotas, llamado “Marrano Pardo”. Y,
también decían,que ese voluminosonúmero de machos de las ratas,
los había utilizado para para el asado que se realizó en Quinta
Micaela.
Es decir, todo esto pasó el mismo día. Lo cierto es que la llamada
“bruja con nombre femenino de Julio”, hizo que la entrega del arte
parecido a la palabra adivinar,coincidiera con la masiva compra de la
poblaciónratuna. Tal vez, esto pasó porque ya Julieta tenía previsto
desencartarse de esa carga. Porque, ¡sí que era un tósigo” este que
concede la posibilidad de adelantarse a los hechos.Es decir, diciendo
aquí en el presente; lo que solo se hará realidad en el futuro. Ya, la
novia del brujo Marchante, había sufrido en carne propia, casi lo
mismo que le sucedió al divino Teseo, cuando robo el fuego y lo
entregó a los terrícolas. A ella la amarraron también al tronco de un
árbol.Solo una pequeña diferencia: a la Julieta, no la destriparon las
aves parecidas a los gallinazos y gallinazas.Fue peor. La condenaron
a desamarrarse,los botines,cada día, durante veintiocho años. Y sin
mirar hacia abajo.
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El cuñadode la que sabemos,aprendiórápido.La prueba de esto tuvo
que ver en un bazar programado, por parte de los súbdito y súbditas
de monseñor.Todo con el objeto de conseguiralgúndineropara poder
comprarle el manto a la divina niña, llamada Marcela. Ella, Marcela
había aparecido,así sin pedir permiso a nadie, en uno de los altares
de la Basílicadel Todopoderoso. Desde ese tiempo data la inmensa
romería de cada año, en agosto. Para rogarle a la divina, que no
programara las lluvias, al comienzo de año, sino a finales de
noviembre.
Y. entonces, el señor esposo de la hermana de la ya nombrada dijo
que, al año siguiente se aparecería la tía de San Pancracio; también
virgen,aunque no tan bella como la divina de nombre aproximado al
de Marcelo.
Y, efectivamente, pasó. Resulta que si se apareció. Con algunas
diferencias. Explicables, por ser la primera vez y sin experiencia.
Comoquiera que, la aparición si se produjo, pero un día antes de lo
anunciado.Y, justo ese día, estaba la gente asistiendo al nacimiento
del decimocuarto hijo de Ananías y de su esposa Beatriz Tercera.
Llamada así, por el hecho de ser la trilliza de los otros dos. Matías y
Manuel. Y porque hubo otras dos Beatrices. Una, hermana de la
madre del aprendíz y la otra bisabuela de la cuñada de este mismo.
Por lo tanto, la tía esperó largo rato.Nadie abrió la puerta del templo.
Y se tuvo que regresarhacia El Mundo de las Vírgenes.A duras penas
pudo entrar, ya que la habían borrado de la lista.
Retrotrayendo un poco el tiempo, volvamos al inició. Los pájaros,
murieron porasfixiamecánica. Así lo concluyeron las investigaciones
realizadaspor los médicosveterinarios al serviciode medicinalegal. Y
que, esas mismas investigaciones lo dijeron en su informe, habían
transcurrido tres horas después de la medianoche. Según este
diagnóstico, no podía endosarse el crimen de lesa ave a Adrián
ValerianoConsuegra Palencia, el mozo de la que lloró tanto, cuando
Virgiliola insultó.Y, sea de paso, consignar que los treinta gatos que
llevabael conductordel tren, el mismo al que pusieron por nombre en
147
su bautizo,Adrián No estaban asegurados. Y que, en consecuencia,
este incumplió eltrato hecho con Gertrudis,la suegra del que aprendió
el arte de las adivinanzas.Y que,justo estando en laexplicación de la
pérdida,sucedióel acto de asesinato de los pechiamarillos. Y que, un
poco por esto mismo,Virgilio tenía razón,cuandole respondió de esa
manera a la moza del maquinista. Es decir, el que respondió mal a
Sara, esta razón se soportaba en que Pompilio, no se reportó ante la
bella Jazmín.Y, por lo mismo,la bienamada doncella no le dijo nada
como se había acordado entre Jazmín Eugenia Alvarado López
Amórteguiy el descarado que trató así a la que estaba con Virgilio, el
día del insulto. Vale aclarar que Jazmín era la tercera moza de
Virgilio.Por lo tanto, esta no pudo precisarle a su mozo en qué lugar
estaba el mozo de aquella que fue insultada por el mozo de la
afamada doncella.Claro está que lo de doncella era un decir. Ya que
Jazmín tuvo dieciséis amores antes de Virgilio.
El “Tragacandela”vivió siempre con esa chapa.Nadie supo,hasta el
día que su cadáverfue reclamado,por parte de los siameses Esthery
Baudelio.Ellay él informaronque el nombre del joven llamadoporsu
oficio,era Abraham Genaro.Así consta en el acta de entrega del
cuerpo,sin apellidos.
Pero el problema nunca fue, en estricto, ese. Es otra cosa. Más o
menos fue el siguiente: Baldomero Izquia, el domador de conejos,
expresó,cierto día, con palabrasentrecortadas,producto de sumudez
recién superadadebidoal tratamiento efectuado por el médico oficial
del circo. Fue hace mucho, cuando lo encontré en el basurero de
Santa Catalina, ciudad en donde levantaron la carpa, quince años
atrás. Pero el infante ya hablaba, tal parece desde que nació. Y, me
dijo, patrón, quiero ser de la familia de ustedes. Yo he aprendido un
oficio que tiene cierto riesgo.Algo así como tomar gasolina y sacarla
de a poquitos en llamas.
Decía yo que el problema no fue ese de no tener apellidos y
reconocido porlos siameses.En últimas,resulta y pasa, que Abraham
Genaro era hijo del cura. Sí, del párroco de la “Divina Providencia.
148
Según me contó el bebé adulto,su madre era doña Catalina Barbosa
Preciado; la cual pasó una noche en la casa cural, a la cual acudió
para guarecerse, del vendaval que se cernió sobre la ciudad.
Joselito (así se llamaba el aprendiz de santo) le permitió entrar.
Comieronbastante.Ella transidade hambre y él otro tanto. Rezaron al
Ángel de la Guarda, antes de acostarse. Catalina sintió algo muy
caliente por entre las piernas. Luego sintió un líquido también muy
caliente por dentro.
Al día siguiente,la mamá del Tragacandela, se marchó; no sin haber
desayunado.Joselito estaba muysonrientecon ella. Y, por debajo del
pantalón del piyama, sobresalía algo puntudo. Allí cayó en cuenta,
Catalina, de que lo sucedido en la medianoche, fue lo mismo que le
pasó con Leopoldo Socarrás; ese día lejano en Puerto Córdoba. La
diferencia,segúnla mamá, en el sentido de no haber sentido en ése
entonces,que el líquido subiera hasta tan alto. Todavía lo sentía. No
se lo quitó ni siquiera con el baño. Esto a pesar de haber metido su
mano con un trapo enjabonado.
Entonces,recordó esto el día en que tiró a la basura,el cuerpecito. Es
decir,Izquia supo de inmediato que el problema fue haberadoptado al
hijo del cura y de Catalina,aún a sabiendas que este mató a Joselito,
su padre;al día siguiente de haber nacido. Y que las consecuencias
serían dramáticas para él y para todos y todas.Esto explica la muerte
de veinte conejos en plena función; la pérdida de los dientes de los
leonesy la desaparición de las rayasen los tigres, recién comprados.
Esto para no hacer notar que el equilibrista cayó al vacío en un
entrenamiento en el cual se olvidó ordenar que pusieran la red, para
amortiguarla caída.A este, al equilibrista.Lo enterraron al otro día, en
el mismo sitio en donde cayó. Lo mismo se hizo con el cuerpo del
elefante que bailaba al son de cualquier ritmo. Murió un día después
de haberenterrado al equilibrista.Dicen que la muerte se produjo por
un paro cardiaco,al momento de saberque su amada elefanta Reina,
había muerto,por ahogamiento,una semana atrás,en Costa de Marfil.
Sucedió, mientras luchaba contra cazadores furtivos, en su afán de
149
salvara su bebé que iba a ser secuestrado por los bandidos. A pesar
de haberlogradohuir,el elefantico Espartaco,vio morira su madre sin
poderevitarlo…Aunque,pensándolo bien, es más sensata la versión
que asocia la muerte del elefante con la maldición de Joselito.
Puede que parezca un alegato insulso. Pero, haciendo un juicioso
análisis, no parece serlo.
Porque el punto álgido, parece ser una cuestión de fondo. Parece un
problema como de principios y valores.Aunque parezca,en comienzo,
que no.
Parece serque Eufrasio Baldomero CifuentesVeranda,se enfrascó en
discusión con Alejandrino Balbino Valladolid Mosquera, en torno a si
los papas, los santos, santas y similares, hacían (los muertos y
muertas)y hacen popó (los vivos y las vivas). Veamos esta reflexión
mía (mi nombre es Aristarco Eugenio Pedroso Pedroza).
Hago alusión,primero,a la duda. Puede parecer algo etéreo, pero no
lo es tanto. Cuandodigo duda,estoy hablando(aunquepuedaparecer
un sofismadistractor)de lo que siemprehe creído. Es decir, de lo que
siempre me ha parecido una verdadde a puño:los papas no fueron ni
serán santos. Y, los santos y santas, algunos y algunas dicen que
fueron papas (los varones) y otros y otras dicen que fueron personas
diferentes a los papas. Yo, sigo diciendo, que no fueron ni son, ni lo
uno ni lo otro. Es decir,parece ser que yo no he dicho nada que valga
la pena,al momentode discernir acerca de la controversia entre San
Eufrasio y San Balbino.
Pero, si ustedeslo miran en profundidad, no es que yo haga parecer
que, si es pertinente,sin serlo.Lo que pasa es que puede parecer, así
de refilón,que lo que parecer ser una ñoñada, no es tal. Al menos, si
se precisa que, históricamente, todo aquello que pareció ser nunca
fue. Y, por lo mismo todo aquello que pareció no ser, al fin si fue.
Ahora bien, entonces, el dilema planteado por los dos santos (…o
aspirantes a serlo), no es una nimiedad. Al menos así lo creo yo.
Porque parece serque lo del pop, o la caca,siempre ha apasionado a
150
quienes han parecido o parecen ser personas bien dotadas de
intelecto,o de cerebro (¿será lo mismo? ¿O será que apenas parece
serlo?).Y, con mayorrazón,cuandose trata de indagarsi será que sí.
O será que no. Es decir, en verdad, ¿será que si hacen y han hecho
caca los y las comprometidas en el quid de la discusión?
En lo que a mí respecta,sigo diciéndolo, no es que parezca. Es bien
cierto que si han hecho y hacen caca. ¿O a ustedes que les parece?
Porque,sigo diciendo yo,de no haberlo hecho y de no hacerlo ahora
¿Cómose explica elorigendel dicho:“dime con quien hablas y te diré
que hablan”? Es decir,si hablas o has habladocon papas, con santos
y con santas;lo más probablees que hables popó, caca, o similares.
Y no es que parezcaserlo.Es verdad.O, al menos yo, creo que no es
que parezca serlo, sino que parece ser que yo si tengo la razón.
Lo vi por última vez,ese día cuatro de noviembre. Cuando estuvimos
donde Prudencian Otálora. Inclusive yo le dije a Testimonito Pérez,
que necesitábamosuna comunicación másfluida,habida cuenta de la
implementación del modelo creado por nosotros y que denominamos
“Para Aprender a Vivir sin ser Visto” (PAVV).
Hoy recuerdo, a viva memoria, que el origen tuvo que ver con la
propuesta presentada porlos dos ante la Comisión Para El Buen Vivir,
adscrita a la Decanatura de la Facultad de Teología y Leyes de la
Universidad Pía de Villa Pastora.
Y es que Testimonito es muy avispado desde pequeño. Y combinaba
ese don con una gran disposición para entender a quienes
frecuentabansu entorno.Convocados poruna especie de premonición
en términos de los alcances de su imaginación.Por ejemplo,me contó
TancredoRoldán, la anécdota vinculada con las apariciones. Dicen,
me decía Tancredo,que el abuelo de Testimonitolo visitó treinta años
después de habermuerto.Y que,esta visita,se produjo en el patio de
la casona que ha servido de refugio a sucesivas generaciones.
Contadas,inclusive, desde los tretatarabuelos. Se remonta a finales
del siglo XVII.
151
Y es que, eso de las apariciones, tiene su fundamentación en la
llamada lógica de los procesos invertidos de larelación vida muerte. A
mí, a decirverdad, me pareció un tanto peyorativa la denominación.
Bueno, pero,al fin y al cabo,el asunto ahora es otro. Como les decía,
se trata de nuestro modelo. Lo concebimos, Testimonito y yo, “como
terapia relativamente rápida relacionadacon la relatoría de las rondas
reservadas a los representantes de las regencias revividas, después
de las reinterpretaciones centradas en la retórica reinsertada en las
cortes llamadas reservorios de la humanidad”.
Lo que si me ha extrañado es la no presencia de Pérez. Diría, más
bien,de su prolongadaausencia.A veces me da por pensar,a manera
de especulación, que la razón de ser de su desaparición no forzada,
está anclada en el hecho de no reconocer su responsabilidad en el
escrito; ahora que se ha demostrado la falta de rigor y los graves
errores conceptuales. Sobre todo, al momento de explicar y justificar
las apariciones, como fenómenos vinculados con el primer yo, en
funcióndel segundoyo.Como que lo que decimos en términosde que
el segundo yo es el ser que queda flotando al momento de morir, no
es otra cosa que una burda copia, en extremo, de la figura teórica ya
expresada por Luciano Vico Porto cabezas, en su peculiar obra “De
cómo se sigue vivo, después de ser registrado como muerto”.
Dice, Querubín Pardo, el profesor que descubrió el montaje; que
cuando decimos en nuestro modelo: “…Y todo esto nos está dado
porque somos semejanza de una opción primera llamada célula
originaria.Cuyo núcleose subdividió, en principio, de tal manera que
se generó una reacción tardía. Por lo mismo el Aparato Golgi y las
Mitocondrias invirtieron su función y se produjo una especie de
invasión no alusiva a la materia hereditaria almacenada. Y, como
consecuencia,la volatilidad sehizo más predecible de lo normal.Y, en
estado de flotación, se reprodujo hasta alcanzar niveles de acción
imposiblesde prever y detectar.Allíestá ese segundo yo que soporta
la posibilidadde reaparecer…”; no es ni más ni menos lo mismo que
Vico Porto cabezas, presentó como marco teórico, cuando sostuvo
que “el primeryo actúa en dirección igual al segundoyo;pero que esto
152
no implicala pérdidade autonomía del segundo yo.Esto, la no pérdida
de su autonomía, es lo que le permite la flotabilidad constante. A su
vez, esta es condición primera para volver a aparecer cuando lo
requieranlas necesidadesinmersasen la convocatoria que nos hacen
quienes han quedado vivos y/o vendrán después”.
De todas maneras, donde esté Testimonito, supongo que no se
arrepientede habermeinducido al plagio;sin que yo me diera cuenta.
Porque, todo hay que decirlo, él fue el que construyó el modelo. Mi
intervención no fue otra cosa que aplaudir y escribir lo que decía.
Si de lo que se trata es de reencontrar el vuelo perdido te aconsejo
que vuelvas a hablar con Anatolia. No sé si te acuerdas cuántas
ilusiones ha vertido.Todasellas relacionadascon lo que son ellas. Es
decir, con ese agregado de compromiso con la vida. Por la vía de
centrarla en la ternura y en la lealtad. Lo que tengo entendido,
Eusebio,es que Anatolia ha ido tan lejos en ese quehacer. Ha sido tal
su convicción. Ha desparramado tantas expresiones. Que su
postulación como referente básico en nuestra ciudad, creo que no
tiene discusión.
De otra parte, he de volver algún día. Mi partida se justifica. No en
vano he discernido con vehemencia.Simplemente nopuedo estar ahí,
con ella. Es como si mi incapacidad para hacer de mi vida algo
cercano,siquiera,a su mínima expresión diaria, en su entrega a los y
las demás. Es como si, a cada paso, sintiera ese vacío propio de
quienes,como yo no sabemosamar.Porque,lo de ella,sí que es eso.
Sí que es libertario. Sí que es reivindicar condiciones de uso dignas
para rehacerla posición deamante en plenitud. Recuerdo, cuando la
conocí.Veía en ella algo parecido a la simple expectativa que provoca.
Algo así como ladesazón perversa.Como esperando abordarla. Con
la premeditación procaz de varón repetido. Con ese tipo de opción
pendenciera conjugada con la condición de macho prepotente.
Heredada por siglos. Que se ha erigido como icono.
Y, en simultaneidad, recuerdo su opción. Porque había sido
construida. En un pulso con el entorno hostigante. Vulnerador. Sus
153
cotidianeidades eran eso. Y son eso. Desafíos a la ortodoxia de
valores inventados. Propuestos como únicos. Por quienes han
ostentado poder. De familia. Y de religiosidad. Y de orientación
normativa. Y que, hombres como yo, acatamos. Como impúdicos
beneficiarios. Anatolia ha sido herética, desde siempre.
Cuando lavi,en ese entonces,hacía mis cuentas. Mis reflexiones en
términos de “también caerá”. Mi bastardía imperecedera. Y lo hacía
como silente perdulario.Como quien teje la urdimbre. Como insania.
Grisácea. Como todos los vomitivos espirituales. Como zafia
endurecida por los años. Consentida, desde que había aprendido la
práctica de la genuflexión. Ante los antecesores píos. Ante los
gendarmes de las buenas costumbres. Que se asimilaban,
precisamentea la permanencia del dominio. Pensando en lo erótico
como insumo pecaminoso. Validándolo como invención satánica.
Pero, en tratándosede ellas. Para nosotros, por el contrario, contaba
como asimilación del derecho a poseer. Sin que implicara nada
diferente. Solo la reiteración en el contubernio envolvente. Con la
coacción. Y con la palabrería justificatoria
Ahora,cuando laveo.Es como si repasaralo que he sido.Se me hace
fundamental reconocer que ella introdujo la noción de vida. En una
perspectiva que yo no había conocido antes. O que me negué a
hacerlo. Lo cierto, Eusebio, es que andaré rumiando ese pasado.
Reconociendo que fui siempre cómplice. Que estuve siempre ahí.
Vulnerando.Celebrando lamasculinidad torcida.Como afrenta. Como
continua iniquidad.
Y no es el momento de pretender imitar el vuelo. Con estas alas
prestadas.Que siempreejercieron solocomo rasantes entelequias. Y
nunca como coadyuvantes al propósito libertario de ella y de ellas.
…Eusebio,si de lo que se trata es de reinventar la vida. ¡Escúchala!
Espero volver algún día…cuando sienta lo que ella siente, de la
manera como lo siente.
154
A la legua se ve que fue una vocación tardía. Lo que pasa es que su
madre no lo reconoció nunca. Como casi todas, ella ha tratado de
recomponerlas cargas.Después de tanto asumir tristezas. Andando,
aquí y allá. Llevando su voz a todos los lugares. Una y otra vez. Sin
imprecar. Sin expresar siquiera un trozo de resentimiento.
Juvenal Socarrás nació. Como todos sus hijos y todas sus hijas. Un
veniral mundo que se ha repetido catorce veces. Inclusive, Fortunata
Espeleta, siempre creyó en el paradigma asociado a exhibir
resignación.Ante cada preñez.Como esperando que fuese la última.
Pero, al mismo tiempo,con cabeza gacha.Comoqueriendodemostrar
con ello que no había lugaren su vida para la contracorriente.Y, por lo
mismo,atendió a Juvenalcon sonrisa amplia,siempre.Estando con él.
En todas sus afugias. Porque eso sí ha tenido el chino, problemas.
Desde ese de nacer y crecer babeándose. Llevarlo al jardín, todo un
problema. Consentirlo en la tarde. Cuando llegaba llorando, porque
sus compañeritos y compañeritas le decían bobo.
Y, ya en el colegio igual.Tal vez peor. Porque, mientras más grandes
los pelaosy las peladas,más gozadores.Y Juvenalno se ayudaba. Ni
se ayuda,ahora.Siguióy sigue lo mismo. A la babeadera le sumó la
movedera de la cabeza.Para un lado y para el otro. Como con el mal
de san vito. Y su flatulencia.Cada vez con mayorénfasis en todos los
sitios. Y, todos y todas en el salón de clases, protestando por la
presencia del oloroso.
Y eso de pretender ser cura, surgió. Así, de pronto. A sus treinta y
cuatro años. Después de haber trasegado. Estuvo de casa en casa.
De la mano de Fortunata. Que en casa de las tías Estipendia y
Belarmina.Que donde los tíos Deogracias y Zacarías. Que donde las
primasAgapita y Condolezca.Que donde abuelas paterna y materna.
En su orden María Graciana y Jael Cristina…En fin, dónde no estuvo
Juvenal.Hubo un periodo (de casi tres años)que estuvo conminado a
su cuarto.Allí, viviendotodo el día y todos los días. Los domingos, la
madre,lo bañaba y acicalaba.Para que recibiera la visita de Anastasia
Bocanegra.Su novia.Un poco menos tarada.Un tanto más volantona.
155
Más despierta. Más con ganas de vivir sin causar tanta brega. Y la
visita durabacasiseis horas.Desdelas ocho de la mañanay hasta las
dos de la tarde. Con almuerzo incluido. Caldo de pajarilla, hígado y
punta de anca. Arroz con buñuelos y natilla. Jugo de tamarindo en
leche. Bocadillos con aguapanela de postre.
Y así pasó la reclusión.Y luego,el viaje al Santuario de las Lajas. Y a
Girardota, donde el Señor Caído. Y nada. Ninguna mejoría. Por el
contrario,más baboso.Más flatulento.Más continuoslos movimientos
de cabeza. Y, CesáreoSocarráshaciéndose el pendejo. No se daba
por enterado de nada.Cuando no estaba trabajandoen su almacén de
víveres. Estaba borracho. Se acostaba a esperar que Fortunata
terminara sus quehaceres. La abordaba y listo. Así fue siempre. Así
sucedieron los catorce embarazos reportados. O, jugando parqués y
dominóen casa de LaureanoAmézquita. Con Virginio Buenhombre y
con Egidio Buenamoza. Los domingos. Desde las nueve de la
mañana. Y Calcárea Pinzón de Amézquita corriendo en la cocina.
Preparando el desayuno para su amado esposito y para sus amigos.
Calentao, chocolate, pandequesos, huevos revueltos con hogao,
arepas de maíz pelao, quesito, mantequilla envuelta en hoja de
plátano y empanadas. El almuerzo, casi siempre, mondongo, arroz,
carne frita, patacones,mazamorra con panelamachacada en un trapo.
Y, a las cuatro de la tarde, la especialidad de Calcárea:una mezcla de
dulcesde duraznos,brevas,mora y guanábana.; con leche y, al final,
tinto bien cargadito.
Juvenal empezóa leerLa Sagrada Biblia,a sus veintidós años.Con la
asesoría de HermenegildoSacristánPuche,el párroco de VillaFlorida.
Todo un glosario de explicaciones. Acerca de la interpretación del
Antiguo Testamento. Fundamentalmente en lo relacionado con la
sucesión de familias, tribus, dinastías. Hijos e hijas. Profetas y
profecías. Lo mismo con el Nuevo Testamento. También con las
aclaraciones necesarias. Para lo de la Virgen María. Para lo del
humilde José. Para lo de las hermanas de María. Para lo de Juan el
Bautista.Para lo de los doce apóstoles. Particularmente en cuanto al
rol de Juan, Pedro y Judas. Para lo del Imperio Romano y los
156
gobiernoslocales.Para lo de Barrabás. Para lo de Caifás y todos los
fariseos…En fin, que Juvenal, con todo y sus males, aprendió. Se
demoró ochoaños.Pero asimiló.A los treinta ya era, pues,un experto.
Y, cuatro años después, vino la iluminación. Sucedió un domingo,
mientras hablabacon Anastasia.Sintió como un vahído. Abrió los ojos
más de lo normal. Dejó al descubierto sus tupidas cataratas. Gritó.
Convulsionó.Se desmayó.Cuando volvió en sí, repudióa la noviecita.
Alegó que había escuchado la voz de Santa Marta que le transmitió la
decisión del Todopoderoso, en términos de que debía integrar su
séquito del Santo Oficio. Incluida la obligatoriedad de mantenerse
célibe.
Y, como casi todas, Fortunata madre recibió con agrado la
determinacióndivina.Y se lo comunicó a su querido Cesáreo. Y este
le dijo “haga lo que le dé la gana con ese bobo”. Y ella hizo lo que le
dio la gana con su elegidoJuvenal.Y hablócon el padre Hermregildo.
Y entre ella y él, hicieron todo lo que era necesario hacer para que el
señor Obispo de la Diócesis aceptara la versión del vahído y del
mensaje transmitido por Santa Marta. Y lograron que el Seminario
Mayorde San Bartolomé de Acacias, modificara los requisitos. Y, el
elegidoJuvenalque ni siquiera había logrado terminargrado cuarto de
bachillerato en ese entonces,fue matriculado. Con el compromiso de
hacer nivelación, bajo la conducción del padre Doroteo Benjamín
Polanía Hinestroza.
Hoy por hoy han transcurrido dieciséis años, después de que Santa
Marta transmitió el mensaje divino.Fortunata madre falleció hace siete
años y medio.Cesáreopadre murióel año ´pasado, en medio de una
borrachera de cuatro semanas. Juvenal sigue en su empeño de
hacerse Pastor como lo indicó el mensaje. Está en lo que se llama
segundo nivelde TeologíaFundamentalBásica.Es algo asícomo una
tercera parte del recorrido que es necesario realizar. Quienes
comenzaron con él (muchachos de diecisiete años en ese entonces),
ya llevan más de seis años ejerciendo el Ministerio en diferentes
municipios del país.
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Juvenal cumplió cincuenta y tres años el diez de febrero pasado. Ya
está en lo que se llama el tercer nivel de Teología Fundamental
Básica.Ha mejorado mucho.Ya no babea tanto.Sus cabeceos noson
tan prolongados. Su flatulencia es menor que hace treinta años. El
Obispoactualde la Diócesis Amaranto del Socorro Benjumea Isaza,
fue compañero de clases de Juvenal. Ya, el padre Hermregildo ha
superado dos fases en el proceso de canonización… Ya Villa Florida
es una ciudad con dos rascacielos. Con un metro subterráneo. Ha
contribuido con tres presidentes a la causa de sacar al país adelante.
El día del sepeliode JuvenalSocarrás,a los setenta y cuatro años, el
Obispo Maximiliano Alfonso Luján, dijo:” …de todas maneras fue y
será un santo. Lo declaro sacerdote post mortem. En su memoria,
todos los tres de marzo, de ahora en adelante, serán de festividad
religiosa y de profundo recogimiento”.
Policarpa Moreno Anzoátegui, estuvo en Punta Agonía. El dos de
marzo. Un día antes de conocer que su hijo, Pedro Ambrosio
ArrequiveMoreno,fuese declarado persona no grata.En Ciudad de La
Cruz. El ConcejoMunicipal,por unanimidad,lo hizo.Habidacuenta de
su participación en la Gran Marcha. Actividad convocada por las
mujeres, un año atrás. Originalmente fue propuesta como “una
avanzadaen contra de los decretos promulgados por el señor alcalde
JustinianoCandela San Martín”. Decretos que “coronaban el proceso
de limpieza espiritual,iniciadoporel gentilhombreVirgilio Piedecuesta
Porras.Hombre al que le debemos lo que somos”. Y no era de poca
monta su contenido. Ordenaba, entre otras cosas, rebautizar los
parques públicosy los edificios que servíande asiento a las diferentes
instanciasgubernamentales.Porejemplo,el parque situadoen la calle
catorce con carrera 24, ya no se llamaría Policarpa Salavarrieta. En
adelante llevaría el nombre de Genaro de la Cruz Uribe Vélez. El
parque situado al costado izquierdo de la Avenida Trinidad, ya no se
llamaría Manuelita Sáenz. En adelante llevaría el nombre de Juan
Custodio Piedecuesta Alvarado. La casa en donde funciona la
Secretaría del Acción Social, deja de llamarse Aydee Santamaría.
Pasa a llamarseLaureano Gómez. Y, la casa que sirve a la alcaldía,
158
deja de llamarse María Cano. Se llamaría, en adelante, Julio César
Turbay Ayala.
Y los preparativos duraron siete meses. Convocando a las mujeres.
Aquí y allá.Con mensajesde invitacióna todas las organizaciones de
mujeres.A todas las organizacionesde padres y madresde familia de
los colegios públicosy privados.A las organizacionessolidarias. A las
organizaciones de madres de desparecidos y desaparecidas. Con
sesiones previas.A campo abierto. Principalmente en Plaza Central.
Con conciertos de canción y música libre. Con teatreros y teatreras.
Callejeros (as) y de sala.
Y Pedro Ambrosio fue nombradocoordinadorde la Liga Masculina de
Apoyo a la Gran Marcha. Y postuló actividades, involucrando a los
homosexuales organizados o no.E inauguró el semanario “Mi otro yo,
soy yo”. Y organizó el Festival de la Dignidad Homosexual. Y volcó
todas sus fuerzas a reivindicar a Julián Valencia, su pareja. Porque
este había sido expulsado del Colegio Hijos de María. Y, en fin…,
avizoró la perspectiva libertaria de las mujeres. Y mandó a imprimir
diez mil ejemplares de “La Declaración en contra del Autoritarismo
Paterno.
Policarpa,desdela distancia,el cuatro de marzo,se solidarizó con su
hijo.Propuso la convocatoria a la Segunda Gran Marcha. Su cuerpo
fue encontrado el ocho de marzo. Destrozado. Justo cuatro días
después de haber sido declarada desaparecida.
El diez de marzo, Justiniano Candela Sanmartín, se refugió en el
PalacioArzobispal;una vez conocióque había sido publicada una foto
en la cual entregaba la recompensa respectiva al “Mono Claudio”,
reconocido sicario de la región. Corría el primer año de la muerte de
Policarpa Moreno Anzoátegui.
Dicen que Valeria es lamozade Juvenal Cristancho.Para ser sincero,
a mí nunca me caído bien ese man. Entre otras, porque yo sé que él
fue el que preñó a mi hermana Iconoclastacia Siempre le he buscado
159
la caída. Pero, por lo mismo que es policía encubierto, tiene tantas
mañas para seguir viviendo, que nunca me ha dado papaya.
Lo cierto es que Valeria está casada con Maximiliano Caín Valtierra,
desde hace casi veinte años. Se ha conservado la hembra. Parece
una muchacha de cuarenta y dos junios. Y, dicen los que saben, que
se le nota en los ojos que es bien arrecha. Incluso, la apodan
terremoto. Que hace sonar las tablas de cualquier cama.
Ella vino a “La Ciudad de la Eterna Balacera”,desdeCali.Y que, antes
del viejo Maximiliano y de su clandestino Juvenal, estuvo al lado de
Pigmalión Sinisterra. Hombre bravo, dicen. Tanto que desafió al
“divinoMancuso”,en su propio territorio. El mismo que dijo eso, dice
que conoció a la Valeria, precisamente en un baile en una de las
tarimas populares de la Feria de Cali. Y que, insisten, la preñó en el
primer revolcón. Y que, como son las lenguas, la Valerita abortó,
auxiliada porel Indio Amazónico que,por esos días estaba instalando
una sucursal del templo que lleva su nombre en Bogotá.
Pero, volviendo al cuento,Maximiliano Caín,no se dado por enterado.
O, simplemente, no quiere hacerlo. Y lo entiendo, porque con ese
policía como contrincante, más vale hacerse el pendejo.
Ese día, cuandovelaron a la Valeria en una de las salas de Jardines
de la Eterna Adoración,el poli Juvenal,entregó un comunicado: “para
todos los civiles y todas las civiles,que les quede bien claroque nunca
he sido celoso.Pero me dio una putería muy grande, cuando llegué y
la encontré con el Maximiliano.A ese lo deje ir, pero antes le corte los
huevos”.
La vieja Juliase envalentonó.Comoque se le subieron los billetes del
baloto a la cabeza. No nos volvió a mirar, ni siquiera de soslayo. Ya
sale con esos apestosos filipichines,que se la pasan dando visaje, en
carros extremos. Ya se compró una casa, la más hermosa y grande
del barrio. Se trastearon el domingo de ramos. Compró de todo:
muebles,tres televisores pantallaplana de treinta y dos pulgadas; un
sonido full; tres computadores HP portátiles. Dicen, además, que se
160
compró como seiscientas mudas nuevas, incluidos zapatos y ropa
interior.Se matriculóen la universidad Harvardmadein Medellín. Está
estudiando decorador de interiores y afines. Un trasto de carro
grandote, tipo bronco, Ford, con vidrios ahumados y blindados. Se
puso esos ganchosde moda,que llaman de ortodoncia.Todo hay que
decirlo, se ve más fea de lo que es, pero lo brillan como al sujeto
Pedro Navajas. Se fueron de vacaciones, todos y todas en familia,
para Miami Beach y Punta Cana. Dicen que se compró un yate
inmenso y piensa estrenarlo en el río Medellín;y de seguro que es así.
Yo conozco biena esa triscona.Si,cuandotrabajabapor el mínimo en
la maquila que queda cerca al hueco, decía que todos los días iba y
venía en taxi; como será ahora con ese baloto encima.
Y se consiguió un pirobo como novio. Dizque vive en Altos de
Bocachica, entre Envigado y el Poblado. Claro que, aplicándole
geografía a la cosa,esas señas dan más o menos aguatacala arriba,
en donde hay unos pent-houses paper, o cartón que viene a ser lo
mismo. Dejémonos de vainas, todo hay que decirlo, el man es bien
pinta. Se da unos aires a Travolta, cuando joven.
Doña Susanita (…le dicen la iguana), nos comentó que incrustó un
jacuzzien el segundo piso.Y que Julita se baña todos los días en un
líquidoque llaman leche de lamujeramada.Y que Ponciano, el papá,
renunció a su trabajo de cartonero en tenche y se metió a
inversionista. Dizque se mantiene leyendo la República; The
Economist; Revista Dinero. Y que hace cábalas. Que aprendió la
teoría combinatoria y la de probabilidades.Y que compró acciones de
Ecopetrol y las mandó a laminar para mostrárselas a todos sus
amigos. Que dio un aporte para que “El Poderoso DIM, volviera a
comprar a Neider Morantes y para que le proponga a Romario que
pase sus últimos días acá y para que tiente a Faustino Asprilla,
diciéndoleque todo y todas tenemosuna segunda vida y que él puede
hacerlo ya.
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Y que su hermano (ese hijueputavendedorde cigarrillos baretos en el
primerpiso de la gobernación), está ahora en Manhattan-Tokio City,
tramitando la venida de la plana mayor de los negociadores de los
TLC, tejedores de embustes e ilusiones. Y que viaja en chárter casi
todos los días, entre Europa y Estados Unidos. Que en Italia visitó a
Berlusconi,invitándolo para que diserte en el Parque Juanes, acerca
de “La valoración Ética de las Posibilidades de volver a Empezar”.
Y que,(…nos lo contó el marica de Jacinto),la hermanita se mandó a
destorcerlos dientes a succionarla barriga;que compró dos juegos de
pelucas (…yo si decía: a Tobita se le está cayendo el pelo). Que
comprótodos los videos de Vicente Fernández, de Darío Gómez y de
los Tigres del Norte. Que ya apartó boleta para ir a verlos en octubre
allá en Bogotá.Y que se mandó a recortarun poco la pechuga. Y que
consiguió novio; un tal White Black Bush Simpson, que conoció
cuando estuvo de paseo en Las Malvinas
Que la mamá(…nos dijo Lucindo),se mandó a reversarla ligadura de
trompas,dizque para probarun embarazo sin tantas penurias,como lo
fueron los otros. Empezando porquefueron siete y solo hay tres vivos.
Y que formó un club de bridge,similaral que conoció en London City,
cuandoestuvo con Ponciano en abril.Y que contrató a tres niñas para
que le hagan los oficios en casa. Y que se levanta al 12 flat, para ver
la seguidilla de telenovelas mejicanas en su TV pantalla plana y que
está en su cuarto. Además,que ya no come sobrebarrida sudada,sino
caviarimportadodesdeRusia;ya le aterran la sopa de menudencias y
el mondongo. . Le caen mal y ella ya no está para soportar eso.
¡Oye Wenceslao ¡deja ya de hablar bobadas dormido. Andá donde
misia Adela y decile que me preste dos huevos hasta mañana.
¡Uy ¡que desaliento me da escuchar todos esos relatos. Construido
por la Nana, sin ton ni son. Ella seguía impávida. Como si lo
construido con esas palabras se aproximaba más y más a la condición
de sujeta vinculada con” Las mil y una noches”. Como queriendo
extender el tiempo, de tal manera que pudiese huir de la muerte al día
siguiente.
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Cierto día, cuando la volví a perder.El mismo día en que dejé de ver a
Belarmina. Estuve en lo del Negro Antonio. Había muerto, de repente,
tres días atrás. Dizque Astaíza me estuvo buscando para informarme.
Que él mismo agilizó los trámites para lanzar su cuerpo en el Mar
Cenizo. Allá, casi en la mitad.
Anduve mil caminos, recordando a mi tutor. Otros mil, recordando a la
Nana. Y dos mil más, recordando a Benjamina. Y otros tres mil más,
recordando a Isolda.
Cualquier día, me encontraron muerto a la orilla izquierda de Río
Crecido. Quienes me vieron no recordaban haberme visto vivo. Lo
único que les permitió referenciarme, fue un tatuaje en mi frente.
Todos exclamaron: ¡es el marido de la Nana. Ella nos contó cierto día,
que había marcado a su hombre con un tatuaje símil de la Diosa de
Mar Cenizo. Y pusieron en mi tumba un relato de la Nana. En este
momento cualquiera,
De un día como este,
Siento venirtu voz,
Veloz,ligera.
Como diciéndome,aquíestoy,
Pero sin estarahí.
Como cuandoescuchaba la voz,
En mis sueños,
Esa voz no identificada,
Pero que era la tuya.
Cuando soñaba
Desde niño,
Que llegaría un día,
163
Como este,
En el cual,sintiendotu voz,
Era como no sentirla,
Porque no era conmigocon quien hablabas.
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165

Melquisedec

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    1 Diario de RamónMelquisedec Luján Ternera Libro primero El negro Antonio me acompañó durante esos días tan ásperos. Recuerdo lo mínimo.Porque así sucede con las cosas que no nos son gratas Con mayor razón, cuando es un pretérito asociado a la pérdida de ilusiones Y es que, en ese tiempo, estuve al garete. Como disociando el cuerpo de mis convicciones. Esas que habían crecido conmigo. Una infancia recóndita. Como si no hubiese existido. Por más que excitaba a mi memoria, no lograba asirla. Se escurría entre mis manos. Por lo mismo, vertí y vertí incapacidad para tener referentes. Un día cualquiera desperté. Alucinando. No cabía en mí. Como cuando uno siente que está vivo; pero en un escenario no conocido. Ya me había pasado. Y fue el día en que soñaba con ser alguien. A mi lado estaba Benjamina. No recuerdo donde y cuando la conocí. Solo que venía desde esa tierra nuestra. Esa que nos cobijó a todos y a todas. Verano bravo. Sol que nos calcinaba. Estando en lo de Astaíza. Rancho enorme que nos guarecía un poco. Creo recordar que el calendario marcaba el noveno mes. Un martes por si acaso. Ya tenía esa costumbre tan mía de evadirme. Para no responder por nada. Evasión que pretendía rebobinar memoria y perspectivas. Para ese entonces la gente decía de mí que era una calavera. Con el agravante de no tener aspiraciones. Ni siquiera el hastío. Porque, en fin, de cuentas, para ser eso se necesita, al menos, haber delinquido. Así fuera en lo inmediato. En el entorno más cercano.Y, siendo así, ni eso logré configurar. Y Nana, la hija de Benjamina, estaba al lado mío.
  • 2.
    2 Absorta. Poseyendoun lenguajeque solo su madre traducía. Nana me miraba sin mirarme. Esa misma mirada, en otra niña desconocida, la había percibido en el sitio que llamaban “de los sabios”. No de las sabias. Porque, aún en eso, comprometía mi autonomía. Las mujeres eran casi nada para mí. Así me lo enseñó mi padre y este lo había aprendido de su abuelo. Como quiera que esa mirada me trastornara, di paso a la perplejidad.Como diciendo:esto no es así. Yo no soy as´. Y ese Sol expeliendo fuego.Casi no percibo los cuerpos ni el entorno. Se evaporan. Y, por lo mismo,no tengo noción del espacio ni de nada. Como si se confabulara con la alucinación. Como si fuera perpetua. Y sigo como embadurnado de hostilidades. Un eterno regreso a los orígenes. Como cuando el universo empezó a crearse a sí mismo. Y trato de recordar que fue primero. Y que siguió después. Y veo que todo se desparrama. Y veo y escucho a los orates que cuentan cosas. Y trato de redefinir. De inventariar ese proceso. Como si la locura fuese lo primario. Sin ataduras. Locura plena. Y trato de recordar los primeros engañadores. Y los veo en sucesión de invenciones enfermizas. O mejor decir que fueron y son matadores de esa locura. Ordenadores estatutarios. Que proponen otra manera de ver ese universo que se crea y recrea. Y establecen códigos. Horizontes y referentes asociados a contar las cosas a su manera como cuando propusieron su primera interpretación. Un dios creado por ellos mismos. Para vincularlo como hacedor. Pregonando que todo lo que empezó a vivir tuvo en él su comienzo. Libro Segundo Otro día y la hija de Benjamina ahí. No tiene nombre. Pero la puedo palpar. Interpreto su mirada. Pero no sus palabras. Benjamina se niega a proporcionarme los códigos. Y la Nana me inquiere. Sus ojos me piden explicación. Entiendo que quiere conocer porque soy como soy. Quiere que le diga de dónde vengo. Y quiere saber dónde y cuándo nací. O si es que no he nacido. Me dice que quiere auscultarme. Penetrar mi cerebro. Y conocer que pienso y porque lo
  • 3.
    3 pienso.Y yo noatino a decir cualquier cosa. Porque soy consciente de mis restricciones.Como sujeto plano que, desde que nació, ha estado ahí. Deambulando. Tratando de buscar mi identificación. O, al menos, una brizna de lo que son las cosas porque son así. Todo para poderle responder a la Nana. Y ella me incita a que siga ese recorrido. Y me veo al comienzo. Cuando vi al mundo como abstracción y a las cosas en él. Y trato de recordar cómo fue que empecé a disociar mi cuerpo de mi espíritu. De mi memoria. Y le reclamé a la memoria colectiva. Y le solicité que me obsequiara algo de ella. Y, entonces,me presentó la historia. En un recorrido veloz. Y volví a ver las erupciones. La ebullición. Todo como rondando al Sol que conozco y los que no. Y vi, otra vez, a los atizadores de la mentira. Los vi con su dios. Ofreciéndolo como si fuera la explicación. Para que todos pulsáramos su lógica. Y los vi tratando de apagar a los soles. Tratando de ocultar las opciones de nuestra Vía Láctea. Y las otras, millones de ellas, que desganan cuerpos, planetas, sembrando en los nuestro la vida. Y los vi tratando de destruirla. Para que no exhibiera su inmensidad y su continuo crear y recrearse. Y los hacedores de la opción del dios creador mutilando. Y su sevicia. Inventando roles para cada quien. E invirtiendo el proceso. Con su lógica voraz. Y se reitera mi visión de los condicionamientos, las ataduras. La simiente procaz. Y la esparcieron. Aquí y allá. Y los vi manipulando el calendario. Para que las ebulliciones parecieran ciclos asociados a su dios. Astaíza me dice que no ve a la niña que yo veo. Tampoco a su madre Benjamina. Me inquiere. Diciéndome que no tengo razón. Que él sí la tiene. Porque no alucina. Según Astaíza, la razón es lo primero. Y que la filosofía es el don que poseyeron y poseen quienes han construido una lógica. La interpretación precisa. Sin esos embelecos míos, relacionados con lo que pide la niña Nana. Que su lectura de los antecesores. Desde los griegos y, aún de ellos mismos, le permitió acceder a lo que vino después. Que lo kantiano. Y lo hegeliano. Y que Spinoza fueron y son fruto de ese proceso reglado. Que eso es lo que se debe hacer. No andar por ahí pretendiendo crear Nanas que peguntan con los ojos. Porque, dice Astaíza, lo único posible para
  • 4.
    4 expresar son laspalabras. Que eso de estar interpretando miradas no es otra cosa que un desperdicio. De ideas y de acciones. Y que yo no soy alguien. Po eso mismo. Porque creo en las miradas y no en los hechos. Y vuelve a reiterar su interpretación de lo que pasa. Que la razón permite interpretar. Y que esas historias de los creadores de dios, son eso mismo porque tenemos la facultad de entenderlas. No por la vía de creer en niñas que hablan por los ojos. Y que los calendarios existen, porque existe la razón. Que la codificación del tiempo es lo que nos permite asociar los procesos. Y que yo, en vez de hacerlo al derecho, lo que hago es disociarlos. Y que, por esto mismo, estoy llamado a no existir. Porque lo que existe, existe porque existe la razón y existen los calendarios. Y que, como no existo, soy nada. Y que eso es lo que explica que siga ahí. Absorto mirando las miradas e interpretándolas al vacío. Y que, por ser así, no tengo porque solicitarle a la vida referente alguno. Que soy, algo así como sujeto intramundano. Y que todo lo intramundano no existe. Y que no soy otra cosaque desvarío inapropiado para estos tiempos,en los que se ha posicionado la razón. Así conocí la soledad. Hoy estoy en lo de Benjamina. Otra vez. Como cuando, al comienzo, palpé a la vida. Esa vida mía asociada a la mirada de la Nana. Ella duerme. Por lo tanto, no puedo mirar su mirada e interpretarla. Peor aún. Porque, así, la soledad se hace más inmensa. Las palabras de Benjamina no me llegan. Las escucho, no más. Creo que me recrimina por estar perdiendo el tiempo. Como Astaíza, ella cree en la razón. La de ahora. La que proviene de saber interpretar lo que fuimos y seremos, por la vía de saber leer e interpretar a los sabios. Y que lea a Frazer, en su Rama Dorada. Para que pueda aprender a asociar el conocimiento no a disociarlo. Que ahí puedo encontrar la explicación de los mitos originarios. Que es ahí en donde puedo encontrar lo que fue primero y lo que siguió. Que los orígenes de la humanidad, Frazer los explica, de tal manera que no hay pierde. Que lo que pasa es que yo me niego a ser lógico. A actuar a partir de ahí. Que ella leyó y releyó lo que el sabio dijo y lo que quiso decir. Que venimos de los nómadas y que llegamos a lo sedentario.
  • 5.
    5 Precisamente, porque lode los sacrificios individuales y colectivos. Como expiación, fueron posibles y tuvieron su razón de ser, precisamente porque Frazer los supo interpretar y transmitir. Que esos sacrificios fueron y son necesarios. No de otra manera se podrá explicar el curso de la historia, con referentes.Y no es que sea preciso no creer en dios para poder ser lúcido. La lucidez no es otra cosa que saber porque Jenófanes escribió lo que escribió acerca de dios. Y que, precisamente por eso, es conveniente haber leído los de las dos escuelas filosóficas que mencionaron los antiguos. Como compaginar a Pitágoras con Parménides y con el mismo Jenófanes. Que, éste último con su poemario acerca de la vida y de su origen, influenció a toda una generación de pensadores. Pero que hay más: las teorías órficas nos dan a conocer el sentido de lo que se ha dado en llamar la divinidad del alma. Que, por lo tanto, dejara de estar rumiando resentimientos con respecto a los interpretadores. Y no atiné a responderle, a Benjamina, otra cosa que lo ya sabido. Que he reclamado el derecho a ser nadie. Que, por lo mismo no me importa que mi cerebro esté lacerado por la ignorancia acerca de los sabios y de sus teorías. Que ellos fueron y serán así, porque nacieron para serlo. Que yo no nací para ser ni sabio ni interpretador. Al nacer llegué a la vida sin quererlo. Ojalá no hubiera germinado en el útero de mi madre. Por lo tanto, es como si mi única protesta fue y será esa: no haber sido consultado antes de germinar y de nacer. Y, por eso, no tengo porque entender nada. Estoy bien así. Haciéndome y siendo sujeto de origen y devenir insensato. Sin confiar en la razón. Simplemente porque no he leído eso de a teoría del conocimiento y su evolución. No tengo nada que agradecerle a nadie. Ni a Pitágoras, ni a Aristóteles, ni a Platón, ni a Kant. Es más, no se quien fue primero y quien después.Y es que mi autonomía la endosé, aún antes de nacer. Lo mío es el naufragio anunciado. Lo único que reclamo es que me dejen vivir así. Con esos desvaríos y ensoñaciones perversas. Lo que quiero es que me permitan la lectura de la mirada de la Nana. Cuando ella no está, o duerme, como ahora, soy más que nadie. Ni siquiera lo negativo aproximándose al cero.
  • 6.
    6 Libro tercero Es otrodía hoy. Y, como no se ni quiero interpretar las calendas, no se cual es. Ni lunes, ni martes, nada. Sigo sin poder leer la mirada de la Nana. Ella no está. Benjamina la alejó de mí. Tal vez porque no quiere que yo dañe su mirada explícita. Me quiere remitir, así, a tener que interpretar sus palabras. Las de Benjamina. Que son las mismas siempre. Una cantinela. Acerca de todo. Bien conocido y bien interpretado. Lo último que supe de la Nana, tiene que ver con su participación en la feria del razonamiento. Ideade Astaíza, avalada por Benjamina. Se trata de exposiciones en torno al futuro. Razonado. No como entelequia. Y es que la Nana lo sabía todo. Cuando recibí su primera mirada, fue precisamente cuando, en mis sueños, supe de la incandescencia de los soles. Del nuestro cercano. Y de los otros que solo podemospercibir con la mirada, viajando los años luz necesarios. Fue, precisamente ahí, en sus ojos. Que conocí lo que sé. Lo único necesario para mí Que el universo se hizo, porque sí. Que nadie sembró nada. Ni dios ni nadie. Que no fueron ni son necesarios los interpretadores. ¡Qué de filosofías, religiones, ni nada! Lo único que basta es estar ahí. Y, la Nana, me dijo con su mirada lo de los engaños y la rapacería de los sabios. Que la razón ni existe ni es necesaria. Que todo lo podemos saber, con el simple hecho de ser así. Como monotemáticas constantes. Sin la necesidad de cobijarnos con alguna de las tantas teorías. O de todas al mismo tiempo. Lo que es, es. Y punto. Al menos eso me dijo a niña, cuando me miró por primera vez. Este día, hoy, me dio por convocar a la nostalgia. Porque ella no está. Tal vez, pueda que sea mañana. Y eso que no entiendo la secuencia entre ser hoy y ser mañana. Regresé a lo del Negro Antonio. Me avizoró desde su sitio. Siempre permanece ahí. Dice que allí las nostalgias se hacen menos penosas. Recuerdo el día en que me contó parte de su historia de vida. Supe que nació y creció al lado de un mar cenizo. Siempre trató de conocer el origen de ese color tan peculiar. Su madre le expresó cualquier día
  • 7.
    7 que siempre habíaestado así. La abuela Pristina tampoco tuvo conocimiento real. Solo que era algo así como un castigo. Que antes fue como todos los mares. Con colores cambiantes. Entre verde y azul. Pero nunca de ese color tan extraño. Que, la leyenda hablaba de la presencia de una aventurera doncella. Y que se le escuchaba la misma canción repetida: “En corazón gentil Amor anida., cual ave en primavera. Del verde bosque anida en la espesura: Ni el amor hubo vida. Antes que en corazón gentil hubiera. Ni un alma generosa. Pudo antes que al Amor formar Natura: tan luego como fue el astro del día. Tan luego su luz esplendorosa. Y antes que fuera el Sol, ser no podía: Y prende Amor en gentileza luego, Así naturalmente. Como en las llamas el calor del fuego” Diosa citada por Campbell en el Héroe de las mil caras. A su vez citada de Guido Guinicelli di Mangano (1230, 1275) en su Balada sobre el poder y gentileza del amor. Y que esa Diosa no cabía en los primeros mares. Y que era fruto de Isis,como halcón, unido a Osiris. Y que, según eso luchó hasta lograr un mar para ella sola. Y que, no existía ya, otro color que ese. Y que se entendía como desafío a los primeros dioses. Los que ya existían. Y que la Diosa se hacía visible en Luna Llena. Y que su desnudez provocaba la ira de los regentes primeros. Los que habían cumplido con la función de repartir los colores primarios a los mares. Y que, por lo mismo ese mar de la Diosa no era un mar estimado. Más bien un mar del mal. Y que, su canción se escuchaba en todo el territorio primigenio, dado a los hombres en esa tierra. Y que por ser mujer la Diosa. Y por haber desafiado a la razonada lógica vigente. Y que eso reivindicaba la noción y el principio de las mujeres como atadas. No solo a los
  • 8.
    8 hombres de ahora,sino también a los antiguos dioses. Y que su nacimiento, el del Negro Antonio, se produjo en medio de la tormenta que anualmente agitaba al mar cenizo. Se decía que eso era de mal agüero. El Negro lo asumió así. No de otra manera se podía explicar su curso de vida. De aquí a allá. Como noria. Sin nada y sin nadie. Quienes vivieron con él, murieron antes de tiempo. Seguía diciendo que mejor hubiese sido haber muerto con ellos. No conoció mujer alguna. Nunca las necesitó. Porque su condición de eunuco fue de siempre. Pero, aun cuando no fuera así, el padre le advirtió siempre que las mujeres eran todas como la Diosa del mar cenizo. Irreverentes, no creyentes en la verdad de los mayores. Sus valores y sus aspiraciones. Y, a decir verdad, el Negro Antonio, aprendió rápido la lección paterna. Por lo mismo nunca quiso a Benjamina. Ni a la Nana que habla con los ojos. A mí me soportaba. Como decir que le prometió a mi padre hacerme compañía por siempre. Hasta que él o yo muriéramos. Le comenté acerca del periplo. De lo de Astaíza. Y de mis visiones. Un tanto atrabiliarias, me dijo. Algo parecido a que no juntas los saberes precedentes. Y que son necesarios para poder vivir. Para no claudicar ante lo inhóspito de las herejías. Cualesquiera que sean. Y tú a cada paso sigues dando lata. Como si vinieras de otro planeta y de otro sol. Siempre ahí. Recabando la tristeza a cada rato. Y en cada día. Cierto es que, ni siquiera distingues uno del otro. Porque las calendas te mortifican. Dices que no es necesaria la autonomía, para nada. Ahora me vienes con otro cuento. El de la Nana que habla por los ojos. Y que, además,te traza el horizonte que necesitas. Y que, por lo mismo, le crees todo lo que te comunica con su mirada. Como eso de que los dioses no crearon nada. Y que crees que el universo se hizo y se está haciendo. Y que por eso vale la pena esperar. Simplemente esperar. Hasta que mueras. Y, ahora, me vienes con el cuento de no creer en la razón. Ni en los aristotélicos. O platónicos. O Kantianos. O hegelianos. En nada ni en nadie. Solo crees,te repito sino en lo que te dicen los ojos de la niña. Para acabar de ajustar. Niña y mujer. Es decir, nada de nada. Porque, siendo las mujeres innecesarias, lo son
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    9 más siendo niñas.Ser mujer y ser niñas es una desgracia. Todavía vivimos el castigo a que fuimos sometidos, por el simple hecho de nacer y vivir al lado del mar cenizo. Y escuchar su nefanda canción. Entre tanto seguía ahí. Ese día, simplemente, me acosté. Dormí un poco arrullado por la voz del Negro. Volví a ver a la Nana. Estaba con la Diosa del mar cenizo. Me miró, diciéndome, ¿Acaso viniste a comunicarnos la perorata del Negro Antonio y de todos los hombres? No supe que decirle con mi mirada. Lo cierto es que, en mi mismo creía que sí. Con todo lo que esto significa. Siempre condicionado por la gratitud hacia el Negro Antonio. La Nana siguió mirándome y diciéndome: no estoy dispuesta a seguir orientándote mientras sigas siendo tan dubitativo. La lealtad hacia él no puede llegar a superar lo nuestro. Nuestras conversaciones. Nuestras similitudes. Y le dije, mirándola, no abandonaré nunca tu presencia. Te necesito por siempre. Mi guía no puede desaparecer. ¿Qué haría entonces si te perdiera? Asediado porlos sabios y los hacedores de dioses. ¿Dónde iría a parar? Ya sabes que tu madre solo tiene palabras para mortificarme. Ya sabes que creo solo en las verdades que me transmites. Libro cuarto Y desperté al lado de Benjamina. Estaba ahí. Me hablaba, con sus palabras áridas. Me indagó por la niña. No la veía desde que partimos de lo de Astaíza. Que le dijeron en la vereda haberla visto en camino hacia el mar cenizo. Temía que, de pronto, se inmiscuyera en esos ires y venires de valores enfrentados. Conocía muy bien a su hija. De ser así, entre las dos, rebobinarían la historia. Se irían de frente en contra de lo enseñado por los sabios. Y aprendidos por nosotros. Por ejemplo, ¿Qué será de nosotras, si les da por proponer un cabildo abierto en favor de los derechos de todas las mujeres? Provocarían, otra vez, a los dioses permitidos. Y las tormentas ya no serían anuales; sino de todos los días. Y se profundizaría nuestros tormentos
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    10 ya, de porsi onerosos. Nos coserían la boca y validarían, otra vez, el cerrojo como garantía de fidelidad y del sexo no placentero. A Isoldala conocí en lo de Zacarías. Negra también. Como Benjamina y la Nana. Vivía en Bahía Ilusión. Un territorio extraño. Sus habitantes, casi todos, eran remeros; al servicio de los hombres navegantes del mar cenizo. Casi todos eunucos. Decíase que solo diez hombres tenían capacidad para preñar a las negras. La parentela era inmensa. En promedio cincuenta hijos por cada uno. La Negra Isolda tenía dos hijos solamente. Ramón, el padre, tenía otros cincuenta y tres. Las negras tenían, como profesión, la lectura del futuro. Sin aspavientos, tenían en sus manos y en su mente, el poderde convocar imaginarios. Los hombres de Puerto Cenizo iban dos veces por semana. Cargados de inquietudes y de preguntas. Que cómo estará el tiempo en alta mar. Que si encontrarían los galerones hundidos. Que si sus mujeres se quitan el cerrojo cuando ellos están avasallando el mar…en fin cantidad de motivos para que las negras trabajaran. Ella, Isolda, era hija del Negro Iván. Es decir, otro negro cercano a mí. Como en eso de las calendas sigo siendo absolutamente incapaz: cualquier día me contó de su infancia. Relató desde el mismo momento en que su madre Isabelina fue preñada por Iván. Dijo que, desde ese momento entendió el asunto de vivir. Se extrañó cuando le dije que yo no recordaba nada Ni quería hacerlo. Que estaba bien así. Sujeto sin historia. Sin autonomía. Y, por lo mismo, sin sosiego. Aquí y allá. Al garete. Mucho más fue su extrañamiento, cuando le conté lo de la Nana. No podíacreerque centrara mis ilusiones y mis aspiraciones, en la mirada de una niña. Que no hablaba. Que todo en ella se reducía a juntar palabras con su madre. Y que no más. Sabiendo, decíaIsolda, que lo único que cuenta, al momento de vivir y recordar, son las palabras. Las miradas son eso, simple fijación de los ojos en algo. Decía que, además, que fueron siete las palabras que le enseñaron cuando le borraron a ella y a todos y todas sus culturas, su religión ancestral. El cristianismo suplantó lo valores y los dioses de su querida África. Todavía, me dijo, tengo en mi cabeza las palabras del padre y de la madre. Cuando le contaron que son las palabras y para qué
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    11 sirven. Y quevivieron en muchos lugares, antes de llegar aquí. Y que, en todos esos lugares, la gente hablaba. Con las palabras y no con las miradas. ¿Acaso, me dijo, no será que tú no tienes historias? Porque solo quienes no tienen historia no necesitan las palabras. Simplemente porque no tienen nada que contar. Eso de las miradas de la Nana era un invento mío. O un simple placebo. O, como me lo dijo el abuelo: es una forma de no comprometerse con el futuro, así como proponer una opciónde pasado silente. Algo así como endosarle a la desmemoria la posibilidad de ser alguien. No sé por qué. No la volví a ver. Desde ese día en que le confesé que la Nana, su mirada, era mi horizonte. Isolda no volvió a aparecer en mi presente. Y esto era fundamental. Decisivo. Habida cuenta de mí no pasado. A pesar de algunas indagaciones, nadie me dio razón alguna de la negra. Ni siquiera Iván. Sin embargo, me postuló una interpretación, acerca de su invisibilidad inmediata. Una especie de sortilegios asociados a una manera muy propia de asumir ciertos rasgos de su pasado y el de todos los suyos. Como resaltando una idea acerca de la demonización de los negros. Como diciendo que la herencia de los invasores, se había transformado fortaleciéndose. Desde su primigenia África hasta ahora pasaron muchos años aciagos. E Isolda modificó su razón de ser. Tal vez recordando que la figura de la esclavización no era solo patrimonio de la historia mediterránea. Que la antigüedad conoció esa institución. Pero que, al mismo tiempo corrió paralela a las opciones vertidas desde el significado que tuvo la confrontación en el rescate de Granada por parte del cristianismo. En un ir y venir convulsionado. Desde que la reina de Castilla y el rey del rey Aragón. Todo envuelto en un manto inquisidor. Por la vía de una confrontación con el islam. No solo en lo que respecta al conocimiento y su vinculación con avances que, en perspectiva, cuestionaba todo lo construido por la mixtura vaticana y española. En un proceso en el cual las condiciones de minorías étnicas, en el mismo contexto español, se resolvía en favor de esos íconos perversos de Castilla y Aragón. Ese mismo tratamiento se repetiría en nuestra tierra. Aquí vendrían los invasores con los
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    12 designios de laCorona. Y se profundizaron en la misma medida en que se hicieron fuertes a la fuerza. Tratando extirpar la cultura de nuestros ancestros primarios. África y los que habían crecido aquí. Todo resuelto, con la visión de los avasalladores. Religión convocada para imponerla lógica del Dios Uno. Ya me lo había advertido la Nana. Cuando me transmitió, con su mirada que habla. Cuando me dijo eso de que se inventaron lo de los Creadores. Dislocando la secuencia planteada por el universo increado. Y configurando el paso a paso de la acción divina. Ahora, Isolda, lo reivindicaba, en palabras del Negro Iván, su padre. Y, seguía diciendo, Isolda tenía todo muy claro. Un inventario de opciones y de interpretaciones. Para ella, eso del demonio tenía que ver con el desembarco de los propiciadores de esa figura. En nexo con su cultura y con su religión. Nosotros fuimos, siempre acusados de las apariciones y de los pactos de brujería. Todo en el contexto de imaginario occidental. Donde ya se venía implementando la inquisición, como manera plena de conservar el dominio de la idolatría cristiana. Libro quinto Ya hacía un largo tiempo que no iba a lo de Astaíza. Fui en busca de información en torno a la Nana. No sé porque seguía con la duda; a manera de premonición. Como quiera que creía verla a cada momento. Repitiéndome a mí mismo lo que vi que me decía en mi último sueño: que ella estuvo presente en la Historia del Rey Schahriar y de su hermano el Rey Schahzaman, contada por Scharazada para conservar su vida. Y que, conoció al Efrit que hizo de la realidad una magia constante. En concesiones sucesivas. Para quienes asumían que deberían ser recompensados: porque, in extremis, los Solimanes tenían todo su entorno. Dueños de todo. Tocado e intocado. La Nana no había ido. Astaíza también la buscaba. Porque, a través de ella, llegaría a donde estuviese Benjamina, la negra. Él había posado sus ojos en los de ella. Pero no como yo; que la requería, solo para ver a la Nana. Astaíza la pensaba. Y soñaba con ella entre sus
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    13 brazos. Retrotrayendo supasado de amante. Brutal. Desde mucho tiempo atrás se conocía que su objetualización de las mujeres demostraba lo ya expresado antes. En el sentido de que Astaíza piensa y respira por sus genitales. Tal vez como diciendo: esto lo heredé de Miller. Cuando leí su Trópico. Benjamina vivió un tiempo en Ciudad Pérgolis.No había nacido todavía la Nana. Eso fue después.Cuando conoció a Vespucio Rojo.A su vez, este sujeto, llegó a ella un día de esos en que todo puede pasar. Y pasó. Porque envolvió a la negra con su mirada. Mirada no extraviada. Dirigida a cualquiera. Hablando con ella. Diciendo cosas que excluían a las palabras. Esa fue su herencia para su hija, la Nana. Nunca lo conoció. Porque emigró. Volvió a lo suyo. Esa tierra lejana y caribeña. Nadie dio razón de él. Solo, se decía, fue en busca de la reinterpretación de su cultura. Una búsqueda de la socialización palenquera. Porque, se dice, que Rojo era de los poquitos hombres negros que no se dejó silenciar nunca. Que no pudieron matarlo, el día en que su padre fue muerto. Estando los dos en la ceremonia perenne. Esa que Antonio Rojo, leyó y aprendió. Se dice que es un ritual heredado. Como esos con los cuales sus ancestros directos desafiaban a sus enemigos. Ceremonial en el cual la figura del demonio anti-occidental, es el centro y su razón de ser. Además, compartió con la negra Benjamina su interpretación de Azora IV islámico (Las Mujeres). Una hendidura total hacia el cuerpo y hacia el espíritu. Nada bondadoso. Asociado a la atadura. Fornicación y Matrimonio. Todo en una estructura lacerante para ellas. Y que, la negra Benjamina, dedujo una opción de total irreverencia, hacia todos los códigos religiosos monoteístas. Ya lo había leído ella en La Biblia de los cristianos y el Torah judío (no otra cosa que los cinco primeros libros o penteuco común). Lo mismo que los cristianos. Todo en una envolvente maraña que de todo habla, menos de la libertad de las mujeres. Benjamina, terminó diciendo Astaíza, me conmueve. No solo mis genitales. También, y fundamentalmente, mi ignorancia. Me convoca a absorber cada una de sus palabras. Libro sexto
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    14 Andando el tiempo,alcancé algo parecido a la autonomía. Y fueron, precisamente, los días en que dejé de verla. Todo lo contado por Astaíza no era otra cosa que la reivindicación del poder de esas dos mujeres. La Benjamina y la Nana. Negras sin par. La una, la madre, por lo que supo aprender de Vespucio algunas verdades, sin menoscabo de su libertad. La otra, la hija, porque no solo heredó el patrimonio, la riqueza y la pasión de la mirada que le dejó su padre al volar bien lejos. Algo nuevo en mí es la capacidad para asumir la desesperanza en nexo con una dosis mínima de libertad. Ya, por ejemplo,me despierto en las mañanas algo lúcidas y sin galopar hacia la Nana, buscándola para saciar mi necesidad de verdades. De conocimientos. De historias vertidas por sus ojos. Ya, reitero, no sucumbo ante el Sol que empieza a transmitir energía; sino que lo sigo en su brega. Y se desamarra la atadura primera. En una opción de vida que antes no sentía, no palpaba. Como volver al tiempo y al territorio de mi nacimiento que no recordaba. Y atizar las sensaciones no enfermizas. Por el contrario, alucinaciones benévolas. Una vista a todo lo recorrido. O, al menos a parte de este. Y me veía envuelto un sinnúmero de palabras coherentes. Ya no dependía de la mirada de la Nana. Y surgieron anécdotas no repetidas. No forzadas. Cuando lavi salirpor esa puerta inmensa, por la cual hemos pasado hace ya un milenio; nunca pensé que sería la última vez. Porque ya había sucedidoantes.Como,a manera de ejemplo,ese día en que difundió su preñez no aceptada.Recuerdo, ahora, que ese día discutimos, como solo nosotros sabemos hacerlo. Que tú no me dijiste nada. Que, cuando me abordaste, lo hiciste sin ningúnpreservativo.Que tú eres responsable,porque no me avisaste que ya se había ausentado la regla y que, en consecuencia, estabas en el periodopróximo a la posibilidad de recibir el líquido cargado de espermatozoos,en el momento y en las condiciones que conllevan a esperar el crecimiento del vientre.
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    15 …y ella medijo que la culpa era mía;ya que siempreestás al acecho. Siempre buscas el momento de verme desnuda. Y, siempre, me tumbas en la cama y me penetras a la fuerza. Y que,seguía diciendo ella, no te denuncié porque te amo tanto que nunca te haría algún daño. Y que,en consecuencia,ya voy por el cuarto embarazoen las mismas condiciones.Ya Heraclio,Miroslava y Atahualpa habíannacidoa partir de allí. Y que yo sentí que la y los odiaba. Porque, eso de abrir las piernas de manera forzada, ya me tenía aburrida. Porque, cada orgasmo se constituyó en un embarazo.No había placer;porque no lo puede habersi a cada rato me inundabas y cada inundación era una preñez. …Y discutimos, como solo nosotros sabemos hacerlo, y nos desgastamosen epítetos;hasta que el feto no pudo más y se marchó; por esa puerta ancha, inmensa apoyado en la mano de mi querida Cleopatra, mujer de mujeres; con ochenta años encima. Y yo, sintiéndome Atahualpa, no dudé en considerar que esa era, precisamente, el origen de mi mal. La desmemoria que me acompañaba siempre. Sentí que la desolación tomaba cuerpo. Y no terminaban de salir palabras y hechos. Como borbotones de agua lanzada al espacio. Yo no quería volverdondeHermenegildo,Desdeese día en que le dio por divulgarel asunto ese entre nosotros.Recuerdo haberleinsinuado mutismo total. Pero él no hizo ningún caso.Más bien, se dedicó a la opereta vulgar. Disertando, a manera de canto, acerca de lo nuestro. Como en contravía de lo acordado.Y fueron muchosy muchas las y los que se congregaron, para escuchar su perorata. A mí, a decirverdad,me extrañó muchoese comportamiento. Porque había creído ver en él, una expresión asociadaa la lealtad. Porque, lo nuestro, fue una opción siempre al garete. Aquí y allá. Un ejercicio
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    16 diario,lleno de palabrasqueabreviabanlos espasmos propios de eso que algunos y algunas llaman sodomía. …Pero, qué triste me puse, cuando habló a capela. Esa divulgación, no hizo otra cosa que postular la gran duda acerca de la felicidad furtiva, en la clandestinidad de los amantes. No hizo otra cosa que desatar la algarabía de Ordóñez, quien reclamaba la picota pública como desagravio ante la Santísima Trinidad. Y, según esto, yo no sabía atinar. Mi duda estaba entre ser Hermregildo; o yo mismo, transportado hacia adelante. Un futuro menos angustiante que antes. Pero no tan claro. No tan gratificante como quisiera…Y seguían las palabras abriéndose paso. Sin interruptor alguno. Y sucediólo de siempre.Ella,vestida a la moda;es decircon el atavío propio de las que se decidieron por el claustro como opción de vida. Una expiación a nombre de su padre Melquisedec Lujan, a quien llamaron los vecinos,el perverso, en honor a su habilidad para hacer de cada día una ocasión abreviarel caminoentre lo ético y lo posible. Como cuando estuvo de paso en Pueblo Nítido, hogar de quienes, como él,reivindicaban el incesto como derecho asociado a la herejía enrevesada. Como expresión del devenir a la manera de Yocasta. Por eso, ese día del atavío, ella me mirócon una extraña insinuación. Yo la percibí como invitación a decir que sí; que estaba de acuerdo con esa manera tan suya de convocar íconos en el día a día; en ese eterno peregrinar por estos caminos tan áridos que dan ganas de morir de sed, antes de recorrerlos. Yo dichoso. Ya había aprendido a asociar palabras e ideas. Una transformación al máximo. Añoraba a la Nana, pero estaba empezando a vivir sin ella Fabiana conocióa Honorio,en la celebración de los quinientos años. En una danza propia de los trashumantes advertidos en el sentido de que algo iba a sucederese día. Un martes,por cierto, como sortilegio fémino.Porque ellatenía decidido,desde ese 12 de octubre de 1492,
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    17 sus referentes. Unosvertidos como vocinglería de brujos puros. Originariosde estas tierras que iban a ser arrasadas. Otros asumidos como ciertos, en relación con esa cultura lejana, avasallante. Y se le dio por construir evasiones para no mirar afuera. Siempre estuvo así. Quinientos años mirandohaciaadentro. Sin percatarse de la sangría a que eran sometidos y sometidas sus congéneres. Una diosa rebelde que desafío a los dioses machos; pero que no tuvo ímpetus para disociar su mansedumbre de su opción iconoclasta. Y, por lo mismo,se quedó allísembrada,absorta; repitiendo palabras aprendidas de los viajantes delos galerones. De esos que socavaron las verdadesy las alegrías nativas y las convirtieron en expresiones que motivaron la insurgencia sin horizontes; lapidada, escindida, extinguida. Egnosodin, reinó durante cuarenta décadas. A su alrededor todo expelía el hedor propio de lo putrefacto. Gobiernos hechizos, construidos con reductos de las hienas. Y gobernaban según sus códigos. Esos que dirimen los retos de la historia a favor de los depredadores. Y Egnosodinfue proclamado rey de la tierra. Un sujeto que se definió a sí mismo como impoluto, le hizo el gran favor. Y gobernaron, el ubérrimo y el impoluto.Comodioses anclados en sus propias heces. Los súbditos soportaron felices. Y, por lo mismo, ese día; el día de celebración de los quinientos años, cuando la Sociedad de las Naciones categorizó a nuestra patria como cloaca; gimieron como plañideros. No lo podía creer. Un alto vuelo conceptual me embargaba. Y veía, en mis alucinaciones no perversas, muchas cosas más. Las entendía como palabras que iban y venían. Hasta concretarse como mensajeras y como propuestas para asociarlas a mi autonomía Bersariónlo llamaron durante toda su vida. Se sabía de él muy poco. Tanto así que nunca conocieron su parentela.Sujeto extraño. Divulgó proclamas acerca de los rigores del tiempo. De las heridas que ha
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    18 sufrido la madretierra. Fue el primero en anunciar los deshielos. Su versión en torno a los agujeros negros, hablaba de algo así como rebautizarlos en honor a los dioses negros. Propuso el nombre de agujeros blancos. Y también propuso que se hablara de la suerte blanca, al momento de expresar penurias. Además de la blanca noche, al momento de referir los momentos en que la gendarmería mataba y desaparecía adultos (hombres y mujeres), niños y niñas, como acción colateral a los gobiernos blancos. …En fin que, este sujeto revolcó la lógica de los haceres y los deshaceres. Cualquier día, así como había llegado, se deshizo. Así como había estado en los sitios,se diluyó.Lo vieron por última vez en los alrededores de la casa de los espantos blancos. Ahora, cuando alguien habla de él, dice: se lo llevó la mano blanca del demonio blanco, hijo del gobernante que construyó un poder blanco. Todos y todas propusieron celebrar el día negro, en mención al negro Bersarión que llevo una vida negra…sublime Berenice Antequera estuvo sitiada durante mucho tiempo. Allí, en donde vivía la redujeron por la vía más perversa: negándole el derecho a cantar. Desde pequeña, ese era su oficio. Le cantaba a todo. A la tristeza; a la esperanza; a la alegría (…esto último casi nunca lo hacía, porque casi nunca estaba presente). Últimamente se había dedicado a cantar a los niños y a las niñas. Les imbuía sus versiones acerca de lo que pasó, cuando llegaron los invasores. De la desolación que sembraron. Y de la ignominia que construyeron.Todo,dichocon la ternura que solo es posible encontrar en una mujer. Cuando llegaronallí,los gendarmes,le leyeron laproclamaescrita por los asesoresde Alvariny Manolín,en ese entonces con gobernantes. Palabras más, palabras menos, en el folletín decían: “…por cuanto, con esa manera de hablar y de cantar, Berenice la terrorista, está pervirtiendo la moral pública y está incitando a la rebelión. Es repudiable,máximecuando los incitados son los y las infantesque son el futuro de esta tierra.” Ahí, en el escrito aparecía una enmendadura,
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    19 tal parece que,originalmente, habían escrito las palabras” de este mierdero.” Y me encontré con las anteriores palabras. De la misma manera en que encuentras el agua cuando casi has muerto de sed. Y las bebí, casi salvajemente. Hasta quedar ahíto. Pero ellas seguían reclamando ser interpretadas y escuchadas. Lo encontraron al día siguiente de haber celebrado su boda con Raquel. Dijo haber desertado de la vida en pareja; porque siempre, muy en el fondo, no se sentía convocado por las mujeres. Dijo que sentía algo así como cierta conmoción cada vez que las veía. Con mayorrazón con Raquelita,esa niña hermosa que había crecido con él y que recién cumpliódiez años…Cuandolo encontraron abrazaba a Angelito, niño que compartió con él el alborozo que rodeó la celebración del aniversario de la Luna, quien, por ese entonces, cumplía cuatrocientos milmillones de años reflejando su aridez, cada que el Sol la requería. Libro séptimo Según dicen,vivió doscientos años. Siempre erguido. Siempre listo. Cuentan que su primer gobierno duró ochenta, primaveras, como solían decirsus aurigas.Estuvo en la batalla de Londres, surtiendo de agua a los soldados de su majestad. Según hablan, allí hizo su primerafortuna.En libras esterlinas.Contabanque pasó del millón de estas.Y, parece que,si era cierto,porque cada botella la vendió en mil libras.Obviamente con el visto bueno de lareina y del rey. Y dicenque ordenó clausurar el curso de los ríos. De tal manera que solo él y su parentela,tuviesen acceso a lo que, en falsa bella prosa, llamó él “el preciado líquido”. Y, además cuentan que, cuando ya no quedaba ni una sola gota, propusoal rey del universo la utilización de los mares. Ofreció como alternativa la desalinización, a punta de balazos disparados con su poderosa arma que disparaba proyectiles en mil
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    20 direcciones; con lacual aplastó la rebelión de los demócratas universales, cada vez que cantaban a la libertad. Y, dicen también,que los mares sucumbieron a su voracidad. Y que, entonces, propuso al rey de la Vía Láctea que lo incluyera en su bitácora; de tal manera que cuando terminara su recorrido de destripador, pudiese acceder a cualquier refugio. Y, siguen diciendo, le respondieron de la Vía Láctea, diciéndole que preferían otro Big Ban, antes que recibirlo a él, tránsfuga milenario; hidra de mil tentáculos; caballero honorario y perpetuo en la Aldea Trinitaria de Los Defensores y Custodios del Divino Poder. Lo más extraño de todo es que la nota la suscribióun sujeto de apellido Hitler Ese día amaneció másrápido. Es decir, sentimos la algarabía de los sujetos perrunos(así solía llamarlosel fallecido), desde mucho antes que de costumbre.Porque,todo hay que decirlo, los animalitos, eran la voz oficialdelegada de la Casa de Gobierno, para transmitirnos la obligación de despertar. Obviamente, lo mismo sucedía en la tarde- noche;ya que el periodo de tiempo del quehacer genuflexo forzado, iba hasta la hora 16. Saulitonacióel mismo día en que nacierontodas las flores (…si como lo dice la canción);es decircualquierdía, de cualquier año luz. Desde pequeño (aprendió hablar al sexto día de haber nacido), siempre lo apasionaron y convocaron,las acciones punibles. Su decir era:” …no lo dejes para mañana, mátalo o mátala ya, no sea que después de agarre la nostalgia del tiempo perdido. Fue hijo único, en el hogar-prisión, compuesto por Hesper Belisario Román Guataquira y Lesbia Esperanza Gallón de las Casas. Lo llamaron,al segundo de sunacimiento,niño mensajero;aunque nunca se conocióque mensaje y de parte de quien, trajo al mundo; siempre fue algo así como una versiónenésimade El Exterminador, adecuada a las circunstancias y necesidades de Pío Quinto Vélez Uribe, patriarca desde el comienzo de la historia.
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    21 Emérito del SocorroCarnera Betancur, respiró por primera vez este aire impuro, el día trece del mes once del novecientos. Fundó dos ciudades;una que lleva su nombre, situada a tres millas de la última barraca de la Gran Brigada Militar, denominada coloquialmente: Paloqueseapatrón.La otra limita al norte de la llamada Ciudad de las Motosierras. Entre esta y la ciudad de Emérito, había 30 kilómetros. Pero, dicen los ancestrales, que desde allá se escuchaban los gritos de los que la gente dio en llamarlos desmembrados. Emérito llamó a esta ciudad, La Vaquita Feliz. Nadie supo ni cuando, ni porque se separaron. Simplemente, cayó como baldado de agua fría entre sus lugartenientes (…o sea, casi todos y todas los y las habitantes de las tres ciudades). Y, a partir de la ruptura, cada uno siguió su camino. Saulo Román Gallón,se vinculó alejército,según él,invencible,llamado de la Nueva Inquisición. Desde allí, se proyectó al universo de los sátrapas que, por ese tiempo,hendía sus puntiagudasgarras en todo aquelloque no fuese confesional-mariano-trinitario. Hombre de muchas luchas y múltiples actividades deesas que llaman en defensa de las gentes de bien. Es apenas obvio que el concepto predominante acerca del significado del bien, estaba escrito en el Heraldo Mayor, que Saulito llevabaal frente, montado en su brioso corcel bautizado Virginio. Es decir,no era otra cosa,sino la recopilaciónde los legados mosaicos y cristianos. Adulador a toda prueba, Saulito alcanzó la cima. Fue nombrado vicario-apóstol absoluto para todos los asuntos relacionados con la fe mariana y trinitaria. Despobló lo que pudo, a nombre desu unción benemérita.Arrasó mil caminos. Mató a todos y todas las que pudo, a nombre de la semblanza del Dios Credo. Fue caudillo de las desgracias.Todo cuanto tocaba se volvía estiércol. Una especie de Rey Midas al revés.Por lo tanto, comió y dio a comer de su fruto diario. Cualquier día, le informaron que Emérito del Socorro Carnera Betancur, se había sublevado en la Aldea de la Divina Providencia.
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    22 Que renegó desus orígenes y que no reconocía la autoridad de Saulito. Y dichoy hecho,Sauloconvocó a los Tribunales Pérfidos. Ellos y él, re-convocaron laJusticia Divina y esta accedióesparciendo los gases de los Papas pasados y futuros. Se produjo, por lo tanto, una atmósfera letal que inundótodos los escenarios terrícolas.Gases más lesivosque la contaminación con uranioenriquecido.Murieron todos y todas quienesno habían sido previamente alertados y alertadas para que se refugiaran en Ciudad Holocausto, sitio sede del Trono de Saulitoy de sus protegidos. Queda claro que Emérito del Socorro no fue avisado y murió,justo cuandoreclamaba de sus súbditos la lealtad para avasallar a Saulo y extinguir su nefanda perspectiva del Nuevo Paraíso.Pero, tambiénhay que decirlo, Saulito no soportó ese hedor estercolero. Dicen que murió reclamando de su Dios algo diferente para ahogarse,al menos,con la dignidad propia de quien sirvió toda la vida a la causa de la impunidad pura.Dicen,todo hay que decirlo, que El Dios de Saulito hizo caso omiso del llamado de su delegado en la Tierra y, en contrario, convocó a la diosa de las lluvias para que embadurnara de heces el territorio del divino Saulo. Yo estaba llegando al límite permitido. Navegaba entre la reconstrucción de mi pasado y realidades inmediatas. No sobrias. Por el contrario, con algo de calentura. Como si estuviese llegando a un punto de no regreso. Veía a la niña Nana en mis sueños. No la podía asir. Pero ella estaba presente. Don Federico Ubérrimo Mendoza Canales, vivía al lado de HermenegildoApolonioAgüero Tenorio.Los dos habían llegado a Río Revuelto,el primerode enero del primer año después de la aparición de La Virgen del DivinoRostro,en el explanado donde queda La Gruta del Andariego. Los dos trabajaron en las minas de propiedad de Sinforoso Demetrio Avignon Tuberquia,quien llegó allíel día tres de marzo del tercer año después de la aparición. En contrario de Ubérrimo y Hermregildo, Sinforososi supo sacarprovechode la bonanza tardía aportada por la
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    23 aparecida virgencita. Elpuestecito en el cual vendió aguardiente a cuanta devota y cuantodevoto,llegaban en las romerías organizadas por Esternón Cipriano Marulanda Guaneme, vicario primero de la Delegación RomanaPermanente,compuesta por los ungidos Valerio Arturo Espinosa Consuegra, Juan del Calvario Villoría y Cáceres y Domitila Gracia-Divina Alpujarra Benavides.El año pasado cumplieron cincuenta años las celebracionesde gratitud al Divino Cielo, por haber elegido el pueblito como sede de la sagrada aparición. Pero, como todono es dicha en esta vida,Mendoza Canales y Agüero Tenorio, se encontraron cualquier día en casa de Casta Virgelina SampayoPeralonzo.Mientras jartaban cerveza, al son de boleros de OlimpoSerapio Cuca Cabuya, llamado el compositor mariano; llegó Romualdo Querubín Acacio Coca. Venía desde Villa Robespierre. Había salido a las tres de la mañana del miércoles anterior al jueves venidero. Contó que, al pasar por la Gruta del Andariego, La Del Divino Rostro, había descendido de su Sagrado Altar y estaba besándose con Juan Eudoro Amariles Amézquita, el cuidador de la Gruta. Y, también dijo Romualdo, un ventarrón apagó todas las veladoras encendidas por los piadosos y las piadosas venidas y venidas desde los cuatro puntos cardinales…y que Eudoro le había propinado dos planazos en la espalda, por novelero. Desde ese día, ni Ubérrimo, ni Apolonio, dejaron de pasar por la del Andariego.Tal vez tratando de averiguarque había sido de Amariles y de la del Divino Rostro…Hasta que, el día menos pensado, la vieron saliry lo vieron salir.Iban rumbo al Paraíso Terrenal,desdedondela y lo habían echadohacía ya millón y pucho de largos años…Al menos eso entendieronlos dos viejos amigos, cuando la Del Divino Rostro, hablaba con alguien por su celular. Ya estaba decidido. Yo no volvería con Esther Eugenia. Habían pasadomuchascosas entre nosotros.Todas,apuntando más o menos a lo mismo. Es decir, a eso de pretender configurar una relación de pareja inédita. Y es que los años no pasan en vano. Ir y venir en términos de cotejar teoría y práctica.
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    24 La teoría laaportaba yo.Con esas ínfulas de camionerointeresado en proponer una nueva forma de vivir lo afectivo, pulsando las cuerdas íntimas de la y el sujeto. Una forma de expandir por el universo, alegorías cercanas a la transicióndesdela propuesta Shakesperiana, hasta el entendido de José María Vargas Vila. Algo difícil la tarea. Porque significaba interactuarcon las visionesenfermizas de Calígula. Además de recorrerlos territorios de Ariadna,la mujeramante sincera y absoluta. De todas maneras, me las arreglaba, para demostrar que lo mío constituía una opción de vida vinculadacon el credo de los libertariosy las libertarias.Un tanto azuzado poresas experiencias pasadas y que yo creía verdaderasexpresionesde la ruptura de códigos inquisidores. Y maduré largo tiempola escritura del Manualde Convivencia Erótica, Entre dos o Más Sujetos. En una convicción tan profunda, que no había espacio para mirar hacia la realidad. Una postura de cargador de excrecencias,relacionadacon aquello de sabermentir y engañar a cada instante. Lo que coloquialmente se ha dado en llamar “vender gato por liebre”.Una jerigonza impúdica; pero que yo ofrecía y hacía pasarpor oferta válida al momento de tomardecisionesemparentadas con un modelo de vida en pareja, o en triadas imperfectas. Y siguieron pasandolos años.Y yo imbuido porel espíritu subyacente de la libertadabsoluta.Poresto mismo no vi pasarel tiempo. Ya, para el caso,EstherEugeniahabía aprendido de mila capacidad para decir que si, diciendo que no.Para asumir destrezas eróticas e implicarlas hacia mí.Y le dije: no es eso lo que yo quería deciry enseñar…Pero la reacción fue tardía; simplemente porque ella alzó vuelo; aprendió la libertad,leyendoen mis accionesy dichos,lo necesario para no creer en mis versiones vesánicas. Ahora,para hacermenos onerosa lasoledad;digo que no volveré con ella; aun sabiendo que Esther Eugenia ya no me espera. Cuentan que Trinidad del Socorro Estupiñán Socarrás, deshizo el acuerdo con Mariano Claver Cañadas Paletero. Acuerdo un tanto
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    25 anodino;pero que implicabala fuerza y la imposición al momento de significarque andandose arreglaban las cargas.El susodichoMariano había inventadouna manera muypeculiarde instigar al delito de lesa fémina.Algo asícomo una variante de lo aplicado por Sade; pero sin que pareciese algo en contravía de la ternura. Claver creía creer que no había nada perverso en lo que hacía. Por esto mismo, propuso el pacto, el mismo día en que Trinidad del Socorro,surtió las sábanas de borbotones de sangre, derivada de la terrible hemorragia vaginal originada por la penetración que le hizo Cañadas Paletero,con su pene crecidomediante la aplicación de una pócimainventada por el mismo y que llamó “ungüento pretérito para las necesidades de hoy”. La hemorragia fue tratada con una especie de absorbente artesanal que había inventado el abuelo de Mariano Claver. Y, entonces, el acuerdo se firmóallí mismo. Estupiñán Socarrás ardía en fiebre, con espasmos parecidos a las convulsiones que sufrieron las mujeres mártires,en los cadalsos habilitadosporlos buscadores de brujas, en mil cuatrocientos veinte. Además,cuentan,que Trinidad del Socorro,vivió mucho tiempo en el hospicio de propiedad del padre de Mariano Claver. Que allí tuvo catorce hijas.Y que,todas ellas,fueron inauguradas por Mariano y su padre, de nombre Nepomuceno del Espíritu Santo Cañadas Sacramento.Y que todas ellas quedaban preñadas en simultaneidad. Y que fueron catorce por catorce; todas mujeres. Y que…; en fin, cuandose deshizo el acuerdo, ya habían nacido catorce por catorce por catorce.Y que el hospiciocrecióen residentes,tanto como crecían las romerías que llegabanen busca de la pócima “ungüento pretérito para las necesidades de hoy”. Aún ahora, en dos mil trescientos, cuentan que Mariano Claver Cañadas Paletero, sigue vendiendo su ungüento con el visto bueno del ProcuradorDelegado de La Santa Sede, de la cual es presidente un tal Emérito Ordóñez, colombiano de nacimiento y ciudadano vaticano por adopción.
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    26 Ya habían transcurridocuarenta días, desde que dejé de ver a la Nana. No me hacía tanta falta como antes. Pero, de todas maneras, mi autonomía no la había alcanzado del todo. Además, me había encariñado de esa niñita que parecía mujer ya hecha. Con muchos recuerdos y verdades encima. De otra parte, empecé a sentir que mi cerebro no resistía tantas cosas juntas dichas con palabras. Libro Octavo Una vez mató a Heliodoro del Sufragio Guzmán Valiente, José del Carmen Villalobos Benjamin se dirigió a Villa Adelaida para cobrar sus honorarios. Resulta que Hebroul del Carmen Vistahermosa Hermosillo, juró que vengaría la memoriade su abuelo Aristarco Josué Hermosillo Crown, quien murió a manos del padre de José del Carmen, el día 31 de diciembre del año anterior a la llegada al poder de Virgiliano de los Santos Acosta y Frambuesa; quien a su vez accedió al trono un año después de la llegada al Vallede los Justos,de Melquisedec Eugenio Herrera y Herrera, miembro de la secta Valeriana que se expandió, más o menos por todo el hemisferio norte; a partir del año 1000. La muerte del abuelo de Hebroul tuvo su origen en una nimiedad. Como quiera que Aristarco hubiera vulnerado el sexo de una de las primasde José del Carmen; justo el día 1 de noviembre, es decir, el día de todos los santos. Fue un viernes,a eso de las cuatro de la tarde, cuando la niña salía de la única escuelitade Villa Adelaida.Rosa María Gertrudis apareció en un escampado, totalmente destrozada. Era irreconocible. Medicina legal certificó: laceraciones múltiples en todo el cuerpo. Particularmente sus pezones y su vagina sangraban de manera abundante a causa de amputaciones selectivas. Su clítoris fue extirpado.
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    27 El día lunessiguiente al viernes del ritual efectuado por Aristarco Josué, Josefa del Castillo Berenice Pánfila, convocó a la Triada del Continuo Milagro. Con sus miembros pactó la convocatoria del Coloquio Permanente de las Mujeres Agredidas, para designar al vengador.Porque eso de los vericuetosadheridos alCódigo Penal, no contaba al momento de decidir acerca de la tipificación del delito cometido por Aristarco. A manera de ejemplo: lo que pasó con Rosa María Gertrudis, se tasaba como lesiones personales leves. Sobra decir que este tipo de tipificación se correspondía con el soporte teórico del Código Penal de Villa Adelaida; es decir una copia del CódigoVigente Para los Territorios Amparados con el Sagrado Manto de Jesús en el Desierto,que se constituyó en la línea de conducta de los Veedoresdel Sagrado Milagro del Vino Antes de la Última Cena; quienes consideraban que las mujeres tenían una deuda con la Santa HistoriaSagrada;habida cuenta de su participación como lidereza en las acciones de erotismo que configuró el Pecado Original. Lo cierto es que la designación de Plutarco Cristo Villalobos Comienzo, como legítimo vengador, fue unánime. Y este mató a Aristarco Josué HermosilloCrown,en el Altar del Divino Niño de Villa Adelaida,cuando se masturbaba ante el ícono de María Magdalena. Uno más dos es igual a cuatro por cinco,menos el triple de la edad de Bonifacio que nació dos unidades antes del año que se configura a partir de sumar cuatrocientos al cuádruple de la edad de Antonio Buendía quien,a su vez naciódiez años antes del dictador Benjamin Cuadros Carvajalino, quien ejerció mandato por cuarenta años más que el doble del ejercicio mandatario de Napoleón Isaac Ternera y Valdés, discípulo de Aureliano del Mar Ascencio Espartaco, quien gobernó con mano dura a su pueblo, durante un sexenio antes de la llegada del primer crucero efectuado por Cristóbal Amparado Villagracia, en la primera década del siglo en que se celebraba el primer milenio del nacimiento de Joaquín Esperanto Hinojosa Velásquez,veedordesignadoporel Santo Oficio con aplicación a las Islas Vírgenes, el día setecientos posteriores a la llegada de José VicenteBonaparte Pigmalión al territorio de los seguidores de Cástulo
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    28 María Costumbres Bajas.De todas maneras, todo esto sucedió el mismo día en que Efrén Calcáreo Manteca y Manteca, engendró en Rubiela Iris Valbuena Gonzaga, a Perverso Elías Mujica Mojica; que nació el ventidos de enero del año posterior al asesinato de Santa Brígida Iriarte Montoya.De todas maneras dicen, que este asesinato no fue antes del sepeliode Deogracias Monserrat Villaprimera, quien había sido muerto por Diógenes Patricio Arizala Vengoechea, justo cuandoeste cumplióel doble de los años de Eugenio Amparo Solkito Solito;que había nacido cuarentaaños después de la canonización de EsperanzoEzequielVargas y Pamplona;acto sublime realizado en el cuarenta y dos después de la llegada de Herodes Pasacaballos y Manrique al Trono heredado de su padre Misael Eugenio Patriarca y Sabandija. Y, resulta que,me metí con las probabilidades. Un día cualquiera en que volvía del lago hasta la casa.Los peces eranunos dos mil. Tiré el anzuelo y me puse a hacercálculos. Que,si pica uno, la probabilidad es un cociente:uno sobre el dos seguido de tres ceros. O sea 0.0005. Y peoraún, si lo que quise pescarfue un salmón.Pero resulta que allí no hay salmones; entonces la probabilidad es nula. Y, cuandofui donde Pilar,ella me dijo que en el colegio le dijeron que el profesor dijo que el rector la necesitaba, para que le ayudara a resolverel siguiente problema: SI José tiene tres pares de moscas y tres pares de piojos. Y resulta que José le preguntó a su madre que cuántos pares son dos pares de moscas y uno y medio par de piojos; sabiendo que se encuentran en una bolsa no transparente y que el compromiso es realizarun solo ejercicio.Entonces,que probabilidades tiene José de que en ese único intento. Cuando me preguntaron porel resultado numérico de mi escrito, solo acaté a decir: de todas maneras, no lo sé; pero supongo que es el mismodel cálculo realizado antes del año primero de mi nacimiento, después de Monomatías Alfaro Gutiérrez, quien fue mi tutor, hasta el día 450 despuésde haberterminado su mandato Diosdado Hércules
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    29 Bonifacio Martínez Vargas.,enel reino de los inventores del absurdo algebraico. Lo de esa niña matada y destrozada, me conmovió tanto, que me puse a pensar. A divagar. Me asustó, por un momento, la idea de que pudo ser ella, la Nana. La vi una sola vez. Cuando asistí a la fiesta de los garbanzos, celebrada en Las Colinas de Santa Cecilia. Estaba con vestido azul absoluto.Con decorados en ese color broncíneo que solo admiramos quienes hemos estado en el Mediodía. Pero cuando enhebraron su cabeza con aquellos hilos y aquellas agujas, en oro puro, sentí que todo daba vueltas en mi cabeza. Cuando lavi verter sangre a cántaros,con sus ojos hacia fuera, como queriendo buscar el piso que ya no la soportaba. Cuando vi sus cabellos arrancadosy en jirones.Cuando la vi despaturradaen el sofá; con su boca balbuceando el dolor inmenso de la tortura. Sentí que no daba más, que me había transformado. Que había pasado de ser el amante sincero y diáfano; al rol de lapidado en las tinieblas de un entorno pútrido. Todo,porque Heriberto Sanjuán me había confesado que estuvo con ella y que la hizo gritar, en un desvarío asociado con el placer que nunca yo había podido provocar. Y eso de que cada hijo trae el pan debajo del brazo, siempre me ha parecido un juego de palabras. Por lo mismo, cuando Aracely me preguntó qué opinaba de su sexto embarazo, le dije: si esa fue tu decisión y la de Genaro, no hay nada más que hablar. Y transcurrieron los días, y los meses y los años. Batasuna se acostumbró a decir que lo de él era lo de ella y que, por lo tanto, él pensaba que ella había asumido de la mejor manera su responsabilidad.
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    30 Eran, por eseentonces, siete. Tres hijas y cuatro hijos. Y vivían. La manera como se las arreglaron para la crianza, se remonta a la situación vivida durantela Guerra Civil.Es decir,tratando de accedera las posibilidades que otorgaban las organizaciones obreras. Una manera absolutamente libertaria; como quiera que las opciones permitieran accederal acompañamientoa las familias, con énfasis en el cuidado integral de los niños y las niñas. Pero mis dudas seguían.Y, auscultétodos los calendarios y las guías para el tratamiento de las crisis. Y, seguía preguntando acerca del significadoque tiene la asunciónde roles de padre y madre. Y, seguía diciendo,eso de tener hijos e hijas, tiene que estar referido a valores más estables. Algo así como una noción en la cual se involucran la atención temprana la unción constante con la calidez. Pero no hubo acercamiento entre él, ella y yo. Y las cosas siguieron igual.Y cuando,en Hendaya,se supo que El General Franco y Adolfo Hitler, no se encontraron, Batasuna asumió como suya la victoria. Decía él, porque las fuerzas rebeldes, estaban en asedio e hicieron abortar la reunión. Y que, en consecuencia, esta prueba validaba la necesidadde poblara España de nuevos y nuevas revolucionarios y revolucionarias. Y me quedé sin habla. Porque seguía sin entender esa manera tan ortodoxa de asumirlas orientaciones de la Tercera Internacional. Sin embargo, Úrsulame hizo caeren cuenta que no se trataba de alguna directriz política. Más bien se trataba de una posición cercana a la manera en que Stalin asumía su rol. Ante todo, teniendo en consideraciónsu ignorancia en términos de los escenarios afectivos; así como falló en su manejo del asunto de las nacionalidades. Pero, el asunto, requería de mayor precisión conceptual. Y le dije a Úrsula: me parece que es un problema relevante; pero debe ser asumido entre nosotrosy nosotras,de manera más creativa. Un tanto como resolverla dicotomíaentre la aplicaciónde los postulados éticos de los socráticos y la propuesta kantiana, en términos de la relación sujeto naturaleza.
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    31 …Precisamente cuando Úrsulaiba a confrontarme,desperté. Justo, el día que se iniciaba para mí, era un domingo de 1936. De todas maneras,es necesarioaclararque nacíen 1975 y que ahora, en 2000 estoy adportas de una nueva jornada de trabajo, en la empresa siderúrgica a la cual estoy vinculado. Vivíamos en el barrio llamadoAndalucía.Un territorio áspero. No solo en lo que tiene de rugosidad geológica; sino también en lo que hace referencia a su perfil cultural societario. Lugar de profundos baches entre cuadra y cuadra. Como cuando empezaron a llegar las familias que venían en búsquedade un respiro.Fuimoscreciendo.Empezarona aparecer los quiebres en las ilusiones.Y llególa perspectiva de ilusionescentradas en lo inhóspito.Ese afán de reivindicarla certeza en la validezdel todo se vale. Esas eran Inés y Torcoroma. De una hermosura absoluta. Unos cuerpos que incitaban a claudicar en eso del respeto a las mujeres. Casi comocuando en actuación pérfida, decíamos aquí todo se vale; pero que las tengo las tengo. Y comenzaron los actosfallidos. Como quiera que se abriera camino en nosotros el entendido de los parches y las bandolas. Que aquí y allá.Que ayerle di de baja a esos pirobos.Que anocheme consumí a la Magola. Que vino el patrón y me batió suciera por aquello de no tener listoslos changones.Y que llegaron los tombos y que les dimos chumbimba a la lata. Y que me absorbítodo ese hermoso polvo y que llegué transido a la casa. ¡Y que no me abrieron, Y que grité! puta la madre para todos ustedes ¡ Pero Inés tenía su tumbao.Se enamoró del viejo man de Federico. Y se le entregó ahí, de una. Pero resulta que Inés se lo había prometido a ese pinchao de Luciano. Porque, a decir verdad, este era todo un galán.Claro está que le ayudaba el hecho de ser el brazo amigo del Patrón.
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    32 Y, ese Luciano,sedio cuenta de que la habían inaugurado. Y le echó ácido muriático a la cara. E Inés sufrió lo insufrible.Ciega,desfigurada y abandonada. Y yo, que siempre fui detrás de ella, sin que se diera cuenta. Yo que me había enamorado de esa mujerzota, puse en mi mira a ese tipito.Y le salimosal paso.Entre Tarzán,Fantasmay yo, lo levantamos. Le atravesamos el mango con el matamarranos. Pero todo se fue agriando. Cada banda en lo suyo; pero en lo de las demás también. Y la Torcoroma alzó vuelo con el Traverso. Y no la volvimos a ver. Pero nos queda el recuerdo de ese día en que nos dejó montarla a Luisito y a mí. Y, uno de esos días, llegó la patota de los Builes y nos repartió chumbimba. Vi caer a Samuelito y a Fantasma, después seguí yo. Sentí y vi que volaba mi materia gris por los aires. Tal parece que me aproximaba a la realidad. Ya no eran cuentos unos tantos hechizos. Ya bordeaba términos y acciones, cada vez más vinculadas con el entorno inmediato. En ideas, valores y realizaciones. Andando el tiempo me encontré al otro lado de la vida. Todo había pasado tan rápido que no me di cuenta cuando fue. Lo cierto es que ya vivo al otro lado. Algunas cosas me parecen repetidas.Una de ellas, la nostalgia. Como que esta es vital, para el mismo hecho de estar vivo. Una nostalgia parecida a esa otra cosa que es la tristeza. Aquí, en esta otra versión, la vida está menos soportada en el albur. Por lo menos eso es lo que percibo. Hoy es un día cualquiera de un calendario que apenas estoy procesando.Una mañanaen la cual todos y todas corremos porcalles diferenciadas;una nomenclatura centrada en los colores. Está la calle gris. Aquí están todos y todas aquellos y aquellas que antes fueron notarios y notarias del tiempo.Aquellosy aquellas que le apostaron a generarcondicionesde vida, con esa estrechez de visión, tan propia de los agentes laberínticos.Está la calle roja. En ella veo gendarmes cada tres metros. Uniformados a la usanza del siglo XXI. Es decir, una mezcla de azules variados y blancos en diferentes perfiles. Gritan
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    33 y reclaman orden,enmedio de una prisa que satura. La calle rosada, está habitadapor los híbridos. Esos y esas que vinieron a dar acá, a lomo de la invariancia. Como gemelos y gemelas en multiplicación parecida a las setenta veces siete.La calleincolora es donde yo estoy. Parece muy apropiada para las condiciones en las cuales llegué. Recuerdoque,cuandohice eltránsito estaba atado a la entelequia; a ese tipo de propuestas que tanto me cautivaron. Propuestas indescifrables.Tanto que estuve siempre sin poder hilvanar una idea en el contexto de la lógica que reivindiqué. Libro noveno Es casi el mediodía y crecen las hordas. De tal manera lo hacen, que no es posiblemedirlas.Ni en su enésimo término;mucho menos en la configuración de parciales censales. Un mediodía sin sol. Más bien una oscurana que obliga a prender las luces automáticas que cada cual posee. Luces que permiten entrever los íconos básicos: la perversióny la enhiesta figura del Gobernador. Está allá, en la plaza adyacente al palacio. Habla con sus asesores y otorga visas para marchar a cualquier lugar. Y todo depende de los oficios y las profesiones. Y es que, aquí, todos y todas tenemos tatuado lo que somos.Médicosy médicasespecializados y especializadas en hacer perderla memoria;a la manera de la siquiatría lacaniana.Ingenieros e ingenieras,cuyos referentes son las bitácoras para las máquinas que vuelana ras de tierra. Cenicientas que no pudieron ejercerlibertad. En su pasado fueron amas de casa, esclavas. Y transitaron a golpes, obligadasporsus machos.Y, aquí, son preferidas por los aurigas del todopoderoso.Y van y vienen.Esclavos que no encontramos libertad antes y que, repetimos el mismo oficio aquí. Nos reportan como ciudadanos de oficios varios. Claro está, menos el de liderar revoluciones. Cuando me acerqué a reclamar mi permiso, me reconocieron los asesores. Y se lo transmitieron al Gobernador. Y este dispuso que fuera devuelto a lo que antes era. Y volví. Y estoy aquí, sintiendo ese dolororiginado en ese estado de interdicción propio de quienes, como
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    34 yo, no servimosni para lo uno ni para lo otro. Ni aquí ni allá. O lo que es lo mismo:ni siquierahacemos conciencia del significado de estar vivos. Y se hizo.Un universo que remite a su comienzo, cada que vuelve a empezar.Cada momento como que es una ruptura con el tiempo que se originó allí mismo, con él. El problema lo he planteado de la siguiente manera: una vez se hizo, quedó claro que no se hacía del todo, sino que crecería en sí mismo, engendrando energía que, a su vez, generaría otros cuerpos. En una sucesión que tiene como constante la posibilidadde que las variables se reinventen, sin patrón establecido. Entonces, el hecho mismo de comenzar requería una bitácora orientando el rumbo. Pero, en sí mismo, él era su propio rumbo.Y se precipitaron todas las posibilidades de planos lineales y circularesy elípticosy todas las formas posibles de situarse. Pero, él mismoera responsablede su ubicación y desubicación permanente. Y cuando se produjo nuestra presencia y nuestra inserción en el proceso, empezó a desmoronarse el entendido relacionado con la visión de que todo es posible, menos la posibilidad de ser condicionado.Muchos menosen lo que hace a la terminación, así sea parcial.Pero es que, por esto mismo, la tendencia a una separación entre continuidadilimitaday el bache construido pornosotros,empezó a hacerse probable. Si será o no será; cuando y como, está en nuestras manos.Ya desafiamos el poder del universo; no vaya a ser que se desentiendade nosotros;porque entonces,simplemente,ya no vamos más. Los vi venir, justo en el momento en que cruzaban el parque. Yo ya sabía que me buscaban. Me había preparado para cuando esto ocurriera.Es decir,había comprado un hechizo, a la señora Romelia, a la que llamaban “La Barragana”.El apodo le sentaba bien.Su tienda se constituyóen lupanar.Desde las seis de la tarde, hasta las tres de la mañanadel día siguiente; sin descansar. No sé por qué, cada vez que paso enfrente de ese local, me acuerdo de la canción “Trece años”,de Wilfrido Vargas. Lo cierto es que Romelia ofrecía un surtido
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    35 variado, en edad,tamaño, color, nalgas, tetas y rostros. Estaba tan bien posicionada,que hasta les fiaba a sus habituales visitantes. Eso nunca lo había visto ni escuchado, polvos a crédito y sin codeudor. A decir verdad, con todo lo torcido que he sido, soy y seré; nunca había requerido este tipo de servicio.Un poco,porque mi hembrita me satisface a cada rato. Otro poco,porque cuidomi imagen de “pelao de bien, sin fisuras, leal”. Me embarquéen el cuento del fleteo hace ya tres años.A veces me va bien; otras no tanto. Pero, en fin, de cuentas, la vieja, el viejo, mi hembrita y yo, vivimos de esa rentica.Mi herramienta de trabajo es un mataganado hermoso,brilloso.Claro está que, a veces me ha tocado lidiarcon personajescuentahabientes demasiadobrincones. Inclusive que han tratado de rebelarse.A dos (un hombre y una mujer) los tuve que mandaral otro lado. En el primero sentí un poco de miedo. Pero ya en el segundo viajado, con una mona muy jovencita, fue menos traumático.La ventaja mía es que cuando es necesario mato y mato bien, sin ninguna posibilidad de vivir para contarlo. Me gustan varios sitios y los frecuento; porque resulta trabajito. Hombres y mujeres que van a retirar fuertes sumos. Yo los analizo y las analizoantes.Leo en sus rostros la ansiedad y el temor. Esto los lleva y las lleva a cometererrores básicos.Cuando salendel cajero,yo calculo el monto. Bien sea en el bolso o en el bolsillo. Algunas y algunos llevan taleguitas o bolsasde plástico. Los sigo y las sigo con la mirada.Espero que avances treinta o cuarenta metros. Y ¡zas ¡les caigo. Claro que,en veces,se daña el mandado.Aparecen algunos agentes de policía;o esos guachimanes de la privada. Otras veces, les hacen acompañamientootras personas.Y así es más difícil. Esto a pesar de que en cada acechome la juego toda. Si me detienen o me hieren, o me matan; qué más da. Ahí vienen…,son unos manes a los cualesles quité uno de sus sitios. Me identificaron. Cuando están a menos de diez metros, saco el
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    36 hechizo…y nada. Esavieja hijueputa me vendió lo más malo que encontró. Lástima que ya no le podré reclamar, porque…Llegaron y me descargaronlos dos tambores.Caí al piso como cedazo. Recordé, en ese momento:”…no me pregunte la gente quienes me han herido; no soy delator. Déjenme no más que muera. Los hombres estamos para ser hombres,no batidores”…Y ya. Lo últimoque vi fue el local de la puta de Romelia, quien me miraba riéndose desde la puerta. Aldemar Loaiza Casilimas, llegó a Puerto Iris. Cansado. Había transitadomuchos caminos.Todos demasiadotortuosos.Incluso, tuvo que pasar por Puerto Abuchaibe. Lugar remoto ese. Tanto que, para llegar a la periferia, desde Puerto Maduro hay que recorrer70000 kilómetros. Y, Puerto Maduro a su vez, está a 8000 kilómetros de Puerto Bermejal. Y, para llegar a Puerto Bermejal, desde Puerto Azucena, hay que recorrer 9000 kilómetros. Y este último está a 16 horas de Puerto Santísimo. Llegar hasta ahí, requiere caminar 1200 kilómetros, por pura trocha. Y, desde Puerto Barracuda hasta Puerto Azucena, hay 2000 kilómetros. Puerto Iris está más allá de Puerto Abuchaibe, casi 2200 kilómetros. Lo cierto es que llegó, el viejo Aldemar. Transido de hambre. Lo esperaba en la plaza del pueblo,Adonías Bermejo.Este había llegado hacía ya treinta años.Dicen que llegó en paracaídas, lanzado desde un avión de la Fuerza Aérea Agustiniana. Lo lanzaron en la noche de un jueves santo.Al tocar piso,por esa vaina de ser la primera vez, se rompió el tobillo del pie izquierdo. Como pudo, se arrastró hasta el Comando Miguel Farías. Este Farías, también llegó en paracaídas. Pero no tuvo la fortuna de Adonías.Cayó en la Laguna de la Bizca.Allí se hundió,enredadoen el paracaídas y se ahogó. Lo consideran, por eso,héroe nacional.Y llegando,Bermejo,el de guardiale gritó: ¡santo y seña! Adonías que iba a saber de eso. Dos tiros le pegaron el soldado Manzano. Uno en el otro tobillo y el otro le destrozó la oreja izquierda. Y, como son las cosas.Resulta que Aldemarconoció, en el pasado, a un teniente de nombre Abigail Manzano Fonseca. Que resultó ser el
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    37 abuelodel soldado deguardia. Por esas cosas de la vida, Aldemar y Bermejo,estuvieron juntos en la Batalla de La Salada. Un pueblito a orillas del río llamado Miserable. Allí combatieron a los dirigidos por Marcio Matacandelas, guerrillero de vieja guardia. Este Marcio se había hecho capitán,ungido porRomualdo Gualdrón. Este estuvo en la Batalla de San Benito Abad,pueblito localizadoen la ribera norte del río Espantapájaros. Allí recibió de Jacinto Paz, a su vez guerrillero desde que tenía diez años, el mandato de acabar con el Batallón Santa Brígida. Tenebroso, por cierto. Estaba al mando el Coronel Abundio ArmendárizAlonso.Dicen la leyendaque este Coronel había mandado a fusilar a doscientos niños y trescientas niñas. Todos y todas hijos e hijas de los cien guerrilleros que atacaron al Comando Ezequiel Perdomo, situado en las afueras de Guayaran, municipio adscrito al departamento Norte, que abarca todo el sur de la circunscripción Occidente. Volviendocon lo de Aldemary Adonías,se abrazaron calurosamente. Caminaron hastala casa de Bermejo. Allí, el viejo Aldemar, saludó a Paulina Natividad, esposa de Adonías. Sucedió una cosa muyrara. Al otro día, ni casa,ni Adonías,ni Paulina, ni Aldemar.Lo que dicen es que se los y se la tragó la tierra con todo y casa. Desde ese día todos y todas se vieron obligados a conocer el santo y seña.El cual,por disposición militar de alto rango, cambiaba cada tres horas. …Y yo ahí. Susurrando el nombre de la Nana. Para ver si venía en mí rescate. Porque ya no soportaba tantas palabras. Tantas ideas. Era necesaria una pausa. Y la añoré. Pero no aparecía. Cuando la vi partir, sentí eso que las abuelas llaman guayabo (pero diferente al guayabo producido después de una rasca). Este es algo así como cuando uno siente que el piso se abre, para propiciar el hundimiento físico,a más de que el alma se dispara hacia otra galaxia. Y, el problema para alguien comoyo, es que soy ateo. Y, por lo tanto, creo que no tengo alma.
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    38 Eso de serateo tiene sus más y sus menos.Yo empecé a no creer en dios, cuando conocí a Misael Pavallón. Tipo interesante ese. Lo primeroque hizo para convencerme, fue mostrarme una foto tomada al Santo Padre, treinta años atrás. En ella se ve Teófilo V, desnudo bailando con una joven que por vestido tenía una tanga. Cierto es que me conmovió la escena. Porque yo estaba acostumbrado a rezar los mil jesuses, el día de la Santa Cruz. Además, asistía con devociónal rosario de aurora, que se realizaba el primer sábado de cada mes... Cierto es, también, que metía en el fogón,atizado por carbón de leña; para erradicar mis pecados. Que, por cierto,eran bastantes:deseaba la mujerdel prójimo representada en Inés Elvira, una mujer con un cuerpazo que no puede pasar desapercibido. Siendo el problema, que está casada con Belisario Guacaneme,un boyacense especializado en voliarmachete a lo loco, cuandose emborracha.Cosa que,en él, es casi a diario.El no robarás es puro cuento, para mí. Porque me acostumbré a viajar en Transmilenioy meterla mano en los bolsillos de los hombres y en el pecho de las mujeres.Me ha ido bien, gracias al cielo. El no matarás no me convence. Mucho menos desde el día en que maté Fermín Casagua, porquele tocó las nalgas a Teresita, mi mujer todavía para ese tiempo. Lo de no jurar el santo nombre, en vano me parece una pichurria. Cada vez que me bajo del Transmilenio, después de trabajar, digo “Pa mi dios que no lo vuelvo a hacer”. En fin, que, a ese man de Misael, no le costó mucho trabajo convencerme.Comoquiera que ya yo tenía predisposición a ser ateo. Por lo menos ya iba en la mitad del proceso. Y el guayabodesaparecióa los nueve días,cuando le declaré mi amor a JuvenalPatagrande.Es hermoso y no está comprometido. Se hace llamar Isabela; según él en nombre de su primer amante. Al que mataron un día después de haber jurado juntos (as) amor para rato. “…No tuvo tiempo de montar en su caballo, pistola en mano se le echaron a montón. Me llamo Juan les gritaba y soy muy macho, cuando una bala atravesó su corazón…”
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    39 Esa es lacanción que más me gusta, de Miguel Aceves Mejía. La tatareo a cada rato. Sigo trabajando en el mismo taller.No es mucho el salario;pero que le voy hacer.Con la misma novia, estaba hasta hace quince días. Con ella, iba al cine todos los domingos. La besé, por primera vez, un domingo apenas el operador apagó las luces. Claro que ella, Isolda Dosquebradas,estaba estudiando en elúnico colegio del pueblo. Por cierto,con un nombre muy peculiar: “Alegría de Aprender”. También es cierto que cursa ´décimo grado. Un poco tarde llegó, ya que tiene 24 años.La otra vez tuvo una dificultadcon algunos padres y madres de familia.Siendo elcolegio mixto,sucedióque Isolda se enamoró de Apolinar Suescun. No lo voy a negar, pero ese pelao de catorce añitos, es bello. Cualquier domingo, retomando el hilo, estando en la iglesia “Divina Providencia”, un hombre encapuchado, le disparó a Isolda. Cayó muerta al instante. Desde ese día estoy muy solo.En el tallerno he rendido lo suficiente. Tanto que su administrador,Valeriano Arracacha, me ha preavisado. De otra parte, lo que coloquialmente, llaman “malas lenguas”, en el pueblono se cansan de repetirme elmismocuento: Isolda fue muerta por FunerarioMartínez;padre de Pandora Martínez, una adolescente de catorce años.Todosy todas coinciden en explicarla muerte. Isolda era amante de Pandora. En mi oficio de vigilante,he asistido a un sinnúmero comportamientos. Como aquel,ese día sábado 4 de febrero, cuando la señorita Sandra Magola la del 304, torre B, bajó del Mercedes Benz. Casi no pudo hacerlo.La pequeñita falda colornaranja, parece que se le enredó. O el tipo que la traía quería quitársela. Lo cierto es que la señorita Sandra,me miró como suplicante, para que no le contara nada a su padre Pantaleón.Tenía fama de bravero con las mujeres,incluyendoa su hija. De seguro que haberle contado, le hubiera colocado el cinturón de castidad. Dicen que el ejemplar que tiene data de cuatro siglos.Fue,sucesivamente heredado. Supe que ese malparido ya lo
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    40 había utilizado.Una vezcon quien fuera su novia, es decir Virgelina. La segunda vez se lo colocó a la señora Angelópolis, durante tres meses. Esto lo hizo, porque tuvo que viajar a la Ciudad Eterna, para entrevistarse con el Papa Julián 34. También me acuerdo del rollocon el señorSalatiel Molina.Habitaba la 307, torre Z. Resulta que lo pillé el 31 de enero besándose con Françoise Mitterrand, el pelao del 401, torre 57. Lo conocen todos y todas ellas y ellos: vale la pena recordar que en esta unidad residencial viven aproximadamente, dos millones de personas. Al menosesa cifra la dio el Dane,en el últimocenso, realizado en 2035. Es menester contarles a ustedes lo que observé un jueves santo, como a las ocho de la noche. Resulta y pasa, que la esposa de don Jeremías Escalera,que habitacon ella en el 5001, Torre AACC. Y yo vi que doña Pavarotti entró por una de las ventanas de la torre ZXXI. Concretamente en el 2004. Sacó lo que más pudo en dos viajes. A dona Pavita,como le dicenaquíen unidad, la vacuné me entregó mil USA dólaresClaro que ellallevaba en ese maletín más de un millón. O como lanocheaquella del 31 de diciembre,del año pasado,cuando don Belarmino Posada, el del 4378, torre XVCD, se le montó a la ternera que tenía para celebrara las 12 PM. Cuando él se percató de que yo lo había visto; me ofreció una montadita en Virgelina así la llamaba don Belarmino).Yo lo hice. Pero, desde ese mismo día no le logré quitara mi pantaloncilloese colorterracota. Dicenque Virgelina tuvo dos hijos. Todos dos se parecen mucho a mí, en los ojos. Y, a don Belarmino, le sacaron los cachos. Y dicen que esos cachos del Belarmino,los obtuvo,lo que hace que Marcos Amazará llegó acá, a la unidad residencial… y visitabaPavarita, cuando el señor Belarmino salía para su trabajo Eso de andar por ahí, como vago; recorriendo las calles, tiene sus ventajas. Una de ellas, tiene que ver con conocer hasta el último recodo del barrio. A la vez, esta información me ha servido para indicarles a los traquetos, que tienen azotado el barrio. Pero a mí no me importa nada de eso. Lo mío llega hasta conseguir la yerbita.
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    41 ¡Nada más! Lacosa siguió así; hasta un domingo 2 de enero. Creo recordarel año: 2040.Cuando llegaronlos manes,como era de rutina. Más de cien soldados y los 40 policías. Además de los vecinos y vecinas inscritos en el cuadrante; estaban parapetados. Desde sus sitios dispararon sin discriminación. No solo murieron las joyitas; también algunaspersonas habitantes del barrio que llegaban de sus trabajos. Ahora bien, en este momento me están sacando un ojo con un alambre.Es que fui acusado de soplón.Yo lo estoy negando.Igual da, si me matan ya sé que Josefina y mis dos hijos, podrán sobrevivir. Tienen la reservita que les dejé. Una venta a domicilio desde el azuquitarhermoso;hasta el bazuco.Este lo reservamos para la plebe viciosa. Y, cómo son las cosas, estoy aquí desde hace cerca de veinte años. He permanecido como estatua. Con la dificultad que eso produce. Cagado,llenami cabeza de estiércolde paloma.Siendoasí; nunca he sabido porque las llaman refertes de la paz. Cada minuto, trato de bajarme. Pero el esfuerzo es inútil. Por cierto, hoy 14 de enero,las otras estatuas que me acompañan,me dieron un regalito.Consisteen dos barras de jabón rey (blancoazul,como decía mi madre) Estoy distanciado de mi familia. No los veo ni las veo, desde hace cuarenta años. Fueron trasladadas y trasladadas sus estatuas al Jardín Botánico. Debió haber sido por buen comportamiento.Les cuento, de paso, que tenemos autorización por parte del Gran Jefe Otilio Uribe Pastrana Samper.No le tomo el pelo a nadie.Asíse ha autodenominado el Gran Jefe; para orinar y cagar a las 9: p.m, cada día. Cuentan que, a partir del día en que fuimos remplazados y remplazadas,porestatuas;cada día, se celebra una especie de acto simbólico,con el cual se recuerda eldía en que se dictó por decreto la paz en este territorio.Por fin habían encontrado el remedio, por la vía de la lobotomía. Inmediatamente terminó la ceremonia, orinamos y cagamos al unísono.
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    42 Me sonó lapropuesta de doña Alquería,mi vecina.Es muy simple. Se trata de asesinar a su esposo Leopoldo Gracia Vallejo. Ella me seleccionó, después haber analizado a cincuenta candidatos, entre hombres y mujeres. Es de resaltar que el número de mujeres candidatas superaba al de los hombres. Concretamente una proporciónde cuatro a dos. Por lo menos en este procedimiento, doña Alquería Bohórquez, cumplió con la Ley de Cuotas, aprobada desde hace cerca de 100 años, pero nunca ha sido reglamentada. El hombre al cual debía asesinar, conoció a Alquería, un domingo, mientras ella jugaba tejo y bebía cerveza, en un local próximo a la Embajada de Italia en Colombia. Preciso, en ese mismo domingo, Berlusconi atendía una rueda de prensa. Que, a su vez había sido citada a raíz de una acusación en su contra, por varias mujeres niñas,en términos de asedio sexual. Y, resulta, que lo que pasó, fue en una fiestecita convocada por el mismo sujeto acusado. Pero, también es de teneren consideración,el hecho siguiente: Mermelada Martínez,conoció al obispo Mardoqueo González oriundo de ciudad Inmaculada,capitaldel reino que vio nacera san Raimundo.Pero,a la vez,Raimundo,fundó la ciudad que vio crecer a Berlusconi. Lo cierto es que Aurelia Jacinta Balbuena Meneses, conoció a Benjamín Miranda, primo de la vecina de Emperatriz Aldana. Quien, a su vez, vivió, en San Isidro Labrador, ciudad no muy lejana de ciudad Altagracia, capital de Alsacia Tercera. Pues bien,esta última le había concertadouna cita a Mermelada, con el yerno del poderoso dueño de las comunicacionesen el país del cual era primer ministro-presidente-jefe. Isaías, así se llama, tenía la posibilidad de contactar al tío de Emperatriz, de nombre Ezequiel Peñarredonda;para que le dijera al oído, al suegro, algunas palabras relacionadas con la importancia de contactar a Enrique Vellosa, plenipotenciario, nombrado por Cartujo Santos Gaviria. Hacerlo, le decía Ezequiel a Enrique, es muy importante dada la posición estratégica que Cartujo tiene sobre el espectro electromagnético en casi 600 de ciudades en el continente.
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    43 La cita serealizó en la Iglesia Divino Salvador, basílica del bello Puerto Lérida, una ciudad muy pequeña, pero suplía con creses su tamaño,con la enormeoferta de muchachos y muchachas,dispuestos y dispuestas a lo que sea. Finalmente,la entrevista se realizó.Y Berlusconi fue presentado ante Mermelada. Ya, cuando esto se dio, Emperatriz y Mermelada eran nombradas plenipotenciarias en reemplazo de Enrique Vellosa, quien había caído en desgracia con Cartujo. Yo cumplí con el encargo. El esposo de Alquería, don Leopoldo, fue encontrado muerto en uno de predios cercanos a Villa Mercedes. Intuí que el asesinato fue ordenadopor EnriqueVellosa.El motivo nunca lo conocí. Estoy,aquí en Villa Lorenzo,disfrutando el millón de libras esterlinas que recibí como pago. Era tal y como me lohabían descrito;esa tarde calurosade agosto. Lo vi entrar. Me miró de soslayo. Como miramos los sicarios. Pretendiendo pasar desapercibidos Yo entré al negocio,desdeque tenía catorce años.El comienzo no fue fácil.Por lo mismo que no tenía experiencia.Ya después me adapté y me constituíen pieza claveal momento de decidirquién iba primero y quien después de la lista que había elaborado el negro Federico Avendaño. Este negro había trabajado varios años como informante del Departamento de Inteligencia Absoluta que está asignado, directamente al Súper Poderque ejerce, desde haceya ochenta años, Sinforoso el Magno. ¡Perdón!,por haberabandonadoel hilo conductor de mí relato. Iba en la mirada de los sicarios . Sin embargo, no resisto la tentación de volvera la descripciónde la profesión que ejercía Federico Avendaño. Y, digo en pretérito. Porque, justo ayer, se suicidó ahogándose en el jacuzzi, instalado en el apartamento de Hortensia, su novia de toda la vida.
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    44 Libro décimo Cuando niño,elnegrito,dio muestras de sutalento.Jugando al fútbol, por ejemplo,siempre tuvo la distinción de capitán. Además, siempre, lo invitaban a las reuniones que convocabael comandante de policía; para instar a los vecinos y vecinas a que se hicieran socios del cuadrante décimo quinto en el pequeñobarrio,llamado coloquialmente El BosqueAmarillo en recuerdo de Benjamin Pateamarillo, fundador ayer hizo trescientos años. Corriendoel tiempo. Su familia alzó vuelo trasladó hacia el barrio El Reventón.Dicenque allí yacen los huesos de San Helidoro; patrono de toda la provincia. El negro Avendaño, se quedó en barrio. Vivió sólo en la casona de doce cuartos y tres baños. Se me olvidó acotar que, la familia la constituían dieciocho personas:mamá y papá y dieciséisretoños.Eran ocho mujeresy ocho hombres.Lo llamativoes que eran cuatro parejas de gemelos y gemelas. O sea que fueron solo ocho embarazos. El padre de tres parejas de gemelas y tres parejas de gemelos era un señorque vino a trabajar con el FerrocarrilNacionalque cubría todo el país. Reconoció a sus hijas. Cada viernes primero de cada mes, llegaba un sobre dirigido a la madre. Con esos centavos se mantenían. Pero también, es cierto que nunca les dio el apellido. Ahora bien,tres de las parejas gemelas de los varones, eran hijos de Ponciano Reinoso.Este si se dio el ancho. Es decir ¡qué hijos ni que nada! Apolinar Avendaño, padre de Federico, se supone hijo de Apolinar.La casonaera una heredad de Ernestina, madre de todos y de todas Cuando quedó solo,Federico,se vinculó a la banda que se hizo llamar “Los Angelitos Tiernos”. Planeaban y ejecutaban ellos mismos, sin intermediarios. De allí saltó a guardaespaldas de Trinidad Asprilla, madre del Súper Poderoso Sinforoso El Magno Angarita. Dicen que,
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    45 en el hogarde Trinidad, o sea de Trinidad y Jeremías, sucedió lo mismo que el hogar de Federico. De ser guardaespaldas, pasó a ser coordinador del grupo (había setecientos)que actuaba en la región oriental del país. Desde allí fue promovido al cargo que tenía hasta ayer. Lo cierto es que, en mi caso, me mató mi colega; por orden de Federico. Nunca supe porqué Iván José Balboa Sarmiento se levantó esa mañana, lejana en el tiempoya.Había pasado la noche en vela.No podía olvidarsu ruptura con Berenice. Cada que cerraba los ojos la veía tal y como estaba vestida. Con esa falda ancha multicolor. Los zapatos con la amarradera hacia atrás. Y la blusa que dejaba ver sus hombros tatuados con figuras diversas,pero que armonizaban en su conjunto; realzando esa piel morena. Siempre me decía a mí mismo que ese color era su patrimonio inembargable. Desde niña, con apenas cuatro años, Berenice impactaba a los vecinos y vecinas. Tanto así que no permitían que sus hijos e hijas jugaran con ella. Berenice tenía un escenario lúdico en su cabeza. Tanto juego conocía.Podía jugaruno distinto cada día.Pero, más que eso, impactaba por su capacidad para reflexionar en torno a los hechos cotidianos. Como esos centrados en el quehacer femenino. Ya, a esa edad, podía explicar con muy buena fundamentación, porque las mujeres sangraban cada veintiocho o veintinueve días. Además, conocíacomoy por donde nacían los niños y las niñas y su causa.Es decir,algo así como entenderporque les crece barriga a las madres. Y sabía, además, porque debe haber previamente una relación entre las mujeres y los hombres. Y, todo esto, lo había aprendido teóricamente en los tres tomos de enciclopedia que había e n casa. Pero, también y en físico lo supo deducir, cuando papá y mamá, jadeaban cada noche, mientras él y ella suponíanque ella estabadormida.Y es que no le gustaba dormir sola, porque en sus sueños aparecían visiones. Como esas en que
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    46 una señora yun señor eran desalojados del territorio en que vivían, por una mano resplandeciente. Si bien no podía ver el rostro, dueño de esa mano.;si podía intuirque estaba muy enojado. Y les decía “Ya que preñaste y que fuiste preñada,sin mi consentimiento.De ahora en adelante tendránque buscarotro sitio para vivir.” La desnudez de él y de ella no era tanto porque el designio de ese ser dueño de la mano. Más bien, mucho más creíble es que, en ese momento de la expulsión, estaban bañándose en uno de los ríos de la región y la mano no les dio tiempo para vestirse.” Cuando Berenice le comentó a su maestra en el colegio; María Cartuja, convocó a papá y mamá. Lo que más le preocupaba a la maestra, fue el hecho de que la niña lo había expresado delante los otros niños y las niñas. Desde ese día, no pudo jugarcolectivamente.A pesarde que la ponía muy triste.Pero hasta,cierto punto,le gustabaque las cosas hubieran salido así. La soledad era para ella una amiga inseparable. Pero, volviendo al cuento de mi separación con respecto a Berenice; puedo decirque el hecho de levantarme ese día, significó para mí un esfuerzo tan grande que inmediatamente lo hice, sentí un cansancio igual...y volví a acostarme. Me quedé dormido, tanto tiempo que, al despertar otra vez, encontré a Berenice sentada en la cama. Había envejecidotanto que la reconocí,solo porsus hombros tatuados y por la cicatriz que tenía, producto de la quemadura que le infringió su padre, cuando la encontró recitando los versos de Porfirio Barba Jacob,de MiguelHernández y Pablo Neruda. Justo,en ese momento, recitaba elCanto General. Eso había sucedido setenta años tras: Lo reafirmo, porque recuerdo ese día, veintiocho de octubre del año en que aprendí a escribir. Lo corroboré, cuando me acordé que había dejado mi nave, en la cual le di la vuelta a la Tierra. Y ya habían transcurrido siete años desde que estuve en Marte, haciendo una diligencia de la familia. No le hablé, ni me habló... Simplemente sentí el dolor en el bajo vientre,cuando Berenice hundió hasta la empuñadura, el cuchillo con
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    47 el que,también,había matadoa su padre, al día siguiente en que se produjo el castigo. Si me preguntaran hoy, porque regresé. Diría que no lo sé. Simplemente,asíescueto;sin palabras mentirosas acerca de lo bien que estuve hace ya cuarenta años. Cuando exhibía una risa a cada momento.Pretendiendo ilusionarmea mí mismo.Comocuando lohice a tres años de mi nacimiento. Recuerdo que, en ese entonces, ya tenía mi tránsito definido. Por escenarios de vida y que iba a repetir cada año. Si mal no recuerdo, la repetición, del año tercero, fue la misma del año quinto. Y la del año segundo fue igual a la del año sexto. Como pueden evidenciar la cotejación aritmética hablaba de una diferencia que inició en eltercerperiodo hasta elquinto.Pero que, si contamos desde el año dos hasta el sexto. Me preocupó más, el saberque,el primeraño y el séptimo,no estuvieron en el inventario de vida que hice cuando cumplí el veinteavo año. Ahora que estoy en el año cincuenta y tres, contados a partir del año trece. Son, entonces, unos vericuetos no esperados. Mucho menos entendidos y/o interpretados. Lo cierto es lo siguiente: he sido un sedentarioque anhelaba visitarvarios sitiosa la vez.Como queriendo ser nómada continuo.Una posición estática que reñía con la ambición de asumir la velocidad y la aceleración. Y no simple fórmula; como quien empieza discernir una prueba de conocimientos. Una prueba parecida a la ruleta rusa. Porque,en esos cuarenta años que viví con ése tósigo,día a día quería que fuera otro día y no ese. Algo parecido lo que le sucedió a Aristarco Paz Prisco, ese día en que cumplió noventa y dos años. Es decir, los mismos que el viejo Peralta Suescun.Si bien es cierto que ambos establecieron relación conmigo. No es menos cierto que nunca se conocieron. Al cumplirochenta y cinco años: recordé los días vividos con Lucía Andrea Peralta, como si hubiese sido ayer. Por cierto, Lucía Andrea siempre me manifestó su desilusión y su desaliento por llevar solo el apellido de supadre.Ya que su madre no la reconoció como hija suya. Dicen que la dejó en la habitación sola y con una nota: “creo que esta
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    48 niña no esmía, sino de la amante de su padre. No sé por qué y cuándo quedé embarazada. Tal vez fue el día que estuve donde Aristarco. ¡Sí, ese mismo que ya completó quince hijos de madres desconocidas! ¡” Decía,lo de habervivido con Lucía Andrea.Cuandola conocí,todavía no cumplía los setenta años. Estaba entre sesenta y siete y los sesenta y ocho. Más joven que yo, si era. Cuando la embaracé, prefirió el silencio cómplice consigo misma. Ese día, el de mi aniversario ochentay cinco,encontré a la niña en su cuarto.Con una nota similar a la de madre de Lucía Andrea, cuando postulóa Aristarco como beneficiariodel embarazo;ya que seguía sin entenderla dinámica de lagenética.Muchomenos entendió el hecho de habersido amante,desdelos diecisiete años,de una gran cantidad de hombres. Por eso, cuando estuvo con Aristarco, se hizo la promesa, en el sentido de no volver a repetir los años que había vivido.Prefería endosara su hija a Aristarco por haber sido su último amante,despuésde haber tenido el penúltimo, La cuenta acerca del número deamantesque cruzaronpor su camino, era un secreto. Algo así como una sumatoria no compartida. Y, entonces ese día de aniversario, comprendí que no tengo mucho que contar. Lo de Lucía Andrea, ha sido mi cuento preferido y único desde que la conocí. O, tal vez, hubo otro hecho relevante: sucedió justo el día en que cumplí sesenta y cinco años. Algo así como el haberencontrado a mi padre.Ese día supe que mi madre no me dio el apellido.Simplemente porque no se acordó de los amantes. Fue una madre anónima. Algo a parecido a lo que sucedió con la madre anónima de Lucía Andrea. Lo que voy a contar,seguro que no lo creerán. Ni siquiera el 0.001 por ciento. ¡Pero, en fin, lo cuento ¡a sabiendas de que seré leído, al menosporese 0.001 por ciento. Al fin y al cabo, según mis cálculos, sobrepasa el límite mínimo establecido.
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    49 Resulta y pasa,en términos de lo probable, que antes de asumir la decisión de contarlo que no ha sido contado, contaré lo que tampoco ha sido contado. Se trata, pues, de establecer la diferencia entre lo que no ha sido contado y lo que tampoco se puede contar sin el permiso de la persona que sufrió y vivió la aventura primera y la segunda. Algo así como retomarel hilo conductorde lo que Prometeo juro hacer y pago caro por eso. Es decir, volviendo al cuento de lo que he anhelado contar desde muy niño, más o menos parecido Cuando Elvira Quintana escribió y publicó, su “Alegría de Leer”. La pista es más o menos así: por E y B, se puede escribir “El Enano Bebe”.Lo que pasa es que el enano de la cartilla tenía problemas de alcoholismo y por esto bebió tantas veces como unidades publicadas de “Alegría de Leer”. En Medellín, por ejemplo, se publicaron más o menossiete milunidades.Y parece que el doble se publicóen Bogotá. Alguien cuenta, además que en lo que se ha dado en llamar “Viejo Caldas”; es decir antes de la partición en tres (Quindío, Risaralda y Caldas propiamente dicho); se publicaros trescientas veinticuatro. Un amigomío me contó que,el Departamento Nacionalde Estadística (que de paso asevero que no se llamaba así,en ese tiempo), midió el nivel de analfabetismo, a partir de contar la cantidad de cartillas publicadas y vendidas. Entonces, en Medellín, había más personas que sabían leer,que en el Viejo Caldas.Pero lo que pasa es, que una cosa es saber leer y otra saber escribir. Además, que otra cosa es saberescribir.En mi ciudad aprendieron tantas personas a escribir y leertan rápido;porque se trataba de aprender y unir las letras S I C A R I O. Pues resulta que los que saben leer y escribir al mismo tiempo, es más o menos un porcentaje cercano al porcentaje que sabe leer y escribir en la Patagonia. Claro que ya, La Patagonia, se escribía Malvinas.Es decirque ya los ingleses habían hechosuyo ese territorio argentino. Pero, al menos por ahora, no me meto con decisiones políticas y,mucho menos con avasallamientos militares. Porque, de
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    50 ser así, tendríaque reescribir lo sucedido en medio mundo y un cuarto. …Pero, perdón si los interrumpo, vuelvo a eso que quería contar desde el principio. Es decir, lo que nunca va a ser contado, por decisión de alguien que lo supo contar y que ahora maneja las verdades relacionadascon lo que sí se pudo contar, primero hasta la medianoche del día veintinueve de febrero de los bisiestos. Nada más sencillo de entender. Es, más o menos, lo mismo que le sucedió a nuestra Policarpa que,siendomujer,impuso condiciones en torno a lo relevante en la lucha independista. Pero, ya está claro, que no le creyeron porser mujer.O, al menosminizaron,su valentía. Es, más o menos guardada las proporciones, lo que sucedió con Manuelita, la amantelibertaria. Es decir, que don Simón Bolívar, se adueñó de su cuerpo, pero no de su alma; si por alma entendemos la ternura y la capacidad par disentir. Pero, volviendo al cuento de lo que decía primero. Es decir, contar lo que no se puede contar,me puse en la tarea de redefinir la diferencia entre lo que no se cuenta y lo que no se puede contar.Más preciso:es aquelloque tenemos en lamemoria,pero que no se nos está dado de recordar.Lo más grave es aprenderque el oficio de taxidermista,tiene algo que ver con la reducción,a la fuerza,de las cabezas. Y, como en la cabeza están los esos. Y como los sesos son el cerebro; en conclusión, son reducidores de cerebros. Eso, de por sí, ya es muy grave. Porque sesos reducidos son similares a la lobotomía. Y, tal parece,según me lodijo un día Aureliano Casiano,casi la mitad de los que habitamos este mundo,tienen o tenemosla cabeza reducida. Me incluyo yo, ya que parece que estoy aturdido de no saber pensar. Mucho más grave, de tener un vago recuerdo de la libertad. Pero, como en estricto,la libertad esetérea para muchos y muchas. Solo es válida para los que reducen cabezas. Teniendo en cuenta la advertencia de que los reducidores de cabezas son cerca del cero punto. Cero, cero, cero uno.
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    51 Bueno,ya es horade decidirsi puedo o no contar lo que iba a contar. Es, más o menosvolvera repasarpaso a paso,si lo que queda en mi memoria es un porcentaje que vale la pena contar. A decir verdad, creo que si yo estoy cansado de decir que voy a contar lo que quien sabe si puedo contar;como estaránde cansadosy cansadas ustedes. Bueno, es lo siguiente: voy a ser papá. Reflexioné tanto antes de decirlo,porque la madre del niño o la niña que será mi hijo o mi hija, es la mismísima Virgen de Fátima. La conocí en mi último viaje a Portugal,pasando porel Vaticano.Es decir,después de Pablo y Juan Pablo y Benedicto.Obviamente,si cuento a muchas personas lo que debe ser sabido,tal vez no llegue a ser el papá más feliz del mundo; por el hecho de ser papá de un santo o de una santa. Vale la pena enfatizar en que ni soy santo ni quiero serlo, pero si sería muy feliz saber que cuando nazca la criatura, se parezca o bien a su madre, siendo niña; o bien al sagrado corazón, siendo niño. Bueno, por lo menos, ya pude contar lo que tenía pensado contar desde hace mucho rato. Lo que sigue ahora es esperary hacer fuerza para que Fátima no embargue mi pensión, por alimentos. Al menos ese trato hicimos, antes de ir a la cama. Más bien diría antes de ir al yesquero.Quedaclaro que,una vez conté lo que tenía que contar, me pusieron por chapa el apodo de “El Viejo del Soliloquio”. Y, a decir verdad, no me enojo por ese término, ya que uno dormido habla más de lo necesario. Claro que, y eso sí es verdad, mi abuela paterna llamaba a esto “hablar mierda” Libro once
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    52 Por fin laencontré. La Nana estaba en Villa Gertrudis. No sé cómo llegó allí. Habida cuenta de la distancia tan enorme, con respecto al caserío que la albergó cuando estuvo abstraída. Preferiría el término extraviada. Esto es como sentir que sus ojos y su mente al garete. Sin poder hacer expresa, por mucho tiempo su capacidad para construir un universo de propuestas y opciones de vida. Lo único cierto es que apareció allí. Cuando me vio llegar frunció el ceño. A manera de requerimiento. Como si tuviera la certeza de mi extrañamiento. De mi reproche al hecho de haberme dejado solo, cuando más necesitaba de ella. Algo así como que la Nana estuviera enterada de mi sufrimiento al proclamar la cantidad de palabras que vertí. Aquí y allá. Con un sinnúmero de entelequias. De falsas expresiones a manera de ideario. Cantidad de asociaciones, en veces etéreas. Otras veces con lugares comunes ya hablados y entendidos por alguien. O por muchas personas. Cuando lo mío había sido, hasta que la perdí,un discurso centrado en las directrices dadas por ella, por su mirada. Como si recordara que su condición de guía espiritual, me había dado la oportunidad de hacer regresión;buscando mis orígenes. Y que, cuando ya empezaba a descorrer el velo de mi ignorancia, ella partió a no supe dónde. Solo lo vine a saber, cuando ella me volvió a hablar con sus ojos. Me dijo, entonces, mirándome como solo ella puede hacerlo, lamento que hayas caído en esa laguna conceptual. Fundamentalmente porque, esa construcciónde palabras, da cuenta de cuan enfermizo ha sido todo lo tuyo. Una historia personal delimitada, rodeadapor vacíos; a manera de anillos negros. Muy parecidos a los que han estado absorbiendo miles y miles de cuerpos de formaciones gaseosas. Tantas cosas dichas de esa manera. Como si fueses loco en posición perversa. Dando a conocer historias e invenciones inadecuadas. O, por lo menos, ancladas en opciones de contar cuentos de manera incoherente y, si se quiere, absurdos en su peor versión. Cuando le solicité que me acompañara de nuevo; la Nana me miró, diciéndome que estaba ya cansada, de tanto mirar hablando. Que
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    53 había llegado aalgo parecido al extravío. Como cuando alguien llega a un punto en el cual no es posible avanzar. Como una derrota anunciada. Irreverente, como siempre ha sido, la Nana me hizo caer en cuenta de los días perdidos. Cuando me acompañaban palabras y no miradas, como las de ella. No furtivas. Más bien emparentado con la verdad. Y me volvió a hablar. Habiendo retomado su posiciónde orientadora. Me contó de su alto vuelo. Que estuvo con su padre en Getsemaní. Él había regresado delviaje realizado al África. Buscó información acerca de su entrañable cultura. Y que había encontrado mucha información. Que, por ejemplo, durante mucho tiempo los negros reivindicaron su condición de comedores de carne humana. Así lo expresaban, con palabras y con rituales. Y así conseguían intimidar a los amos españoles y blancos nacidos acá en nuestra América. Le contó, también de las fugas organizadas; tejidas con su lenguaje en los palenques. Que quienes eran atrapados recibían castigos infames. En mucha ocasión, eran desmembrados.Y que, el grito de independencia y su consolidación,después de la Batalla de Boyacá; no representaron para ellos ningún alivio generalizado. Que, tanto Bolívar como Santander, reivindicaron por mucho tempo el derecho a tener esclavos negros. Lo que representaba, en realidad, una opción política, social y cultural solo para los criollos. Y que había compuesto una expresión con palabras reales; en honor a los miles de esclavos muertos. En una opción tardía. De este tiempo. Pero generosa en palabras para expresar lo que nos sucede hoy por hoy. Y ella me la transmitió, como queriéndome decir que yo todavía no había realizado algo digno en favor de los negros. Y, en general, de los dominados. Y me la presentó así: Si supieras Los años de espera, En este territorio inhóspito, Tan lacerante, tan acompañado de satrapías,
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    54 Tan alejado dela esperanza, Tan cercano a la ignominia Si supieras que,aquí,he visto comose construyeaquello que permite romper las alas Y, por lo mismo, hacer fenecer el vuelo Si supieras que la imaginación fue forzada a no estar más con nosotros y nosotras La extirparon,casi desde el primer día. Los que vinieron y actuaron a nombre de la razón Si supieras que tipo de razón, Mezquina. Como soporte de iconos de patria En la cual se lapidó la libertad. Razón asociadaal poder. Razón que convoca a no sentir y a no vivir por fuera de lo impuesto Por sus detentadores Si supieras que los niños y las niñas han sido conminados y conminadas A no soñar.Ya, de por sí, esto es como predefinir su rol. Ya de por si esto es como robotizar Sus vidas Pero si superas que al conocerte supe que tenías Lo que se necesita para no extinguirnos Eso que creí que se había perdido La alegría que,como expresión casi clandestina,has sabido mantener Y que nos hace cómplicesa quienes la percibimos como invitación a no morir. Ha decir verdad no creí que fuera tan expresivo el mensaje. Para mí significaba un reto. Tenía razón la Nana, cuando me dijo lo que dijo.
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    55 Que yo heestado viviendo con idearios prestados. Que no me hallaba a mí mismo. Un itinerario forzado por esa tendencia tan mía a seguir huellas, en vez de dejarlas. Y, como si estuviera empeñada en notificarme. Como reproche a esas palabras tejidas por mí, mientras ella no estuvo; siguió con las palabras de su padre, transmitiéndomelas con su mirada. Ahora que recuerdo,no he podido terminaraquelpoema que empecé a escribir el día en que nací. Tal vez no tuve la voluntad requerida para realizarlo. …O, tal vez, no encontré las palabras. Lo cierto es que hoy, en mi caso, trato de recordar las causas. Con ese horizonte como referente, regreso al pasado. Y te veo a ti como intuición. Como sueño, asimilado a la vida. En veces enseñándome a volar.Vertiendo tu imaginación y certezas, sobre mis escenarios áridos. Y te decía: al verte hoy, cerca de mí, infiero que no eres la misma. Que no tienes la pasión por la vida. Aquella que prefiguré en mis sueños. Que no me percibes con la vehemencia de esos juegos nocturnos. Tal vez, entonces,se corrobora una verdadque no he querido admitir. Esa que habla de que mis imaginarios no son los tuyos. Y, por lo mismo, me conduzco como sujeto atado. Que ya no vuela contigo. . Y que se extingue en una batalla por recuperar su libertad, Así, entonces, me dije ese día en que busqué las causas de mi frustrado poema:no he podido realizarmi anhelo;porque no he podido descifrar lo que pasó contigo. Alguienenfatizóun día acerca de la necesidadde reinventarel mundo.
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    56 Porque,tal y comoestá hoy,la ausencia de ternura y de tenacidad; es recurrente e inmensa. Esta aseveración, supone el vuelo recortado de la imaginación. Una posición de indiferencia. Negarse al reconocimiento de un significante. Mulata, Negra, Blanca. . Siempre su poder ha sido silenciado. No reconocido. Siempre vulneradas, arrebatadas, hurtadas. Reinventarel mundo, supone acceder al entendido de que son ellas las dueñas de sí mismas. Enfrentadas a los retos que nosotros los hombres ni siquiera percibimos. Lo conversado, tiene la certeza de todo lo tuyo. Como aquellos momentos plenos. En que retornábamos desde el Sol. Después de verificar que nuestras vidas evocaban la ternura de los niños y las niñas. Y la vigencia mágica de los amantes. Todo lo que nos hemos dicho, define nuestro territorio. Incierto comola esperanzaen estos días, en que la instauración de la muerte se abre paso, lo mismo que la sumisión forzada; de todos y todas que, como nosotros, amamos la libertad. Lo que hemos vivido, define nuestras ansias. Muy cerca de los hechos que originarán la desvertebración del poder de los Césares.
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    57 Muy cerca deese mañana de Sol enrojecido, coloreado por los amantes de la vida. Sin esquemas. Sin las ataduras de la obscurana que grafica a nuestras vidas hoy. Seguíacomo ensimismado.Con mi corto vuelo rasante. Le quise decir a la Nana un montón de cosas. Pero no atinaba a nada. No me salían las palabras, por mi mirada. Como si estuviese anclado en mi propia incapacidad para actuar y/o para responder a esos mensajes. Lo más tenaz para mí, imbuido como estaba de plena pereza mental y como sujeto dependiente de la Nana, para balbucear algún argumento lógico; tenía que ver con esa opción de vergonzante incapacidad para entender la dinámica de los acontecimientos del día a día y para acumular un inventario de conocimientos mínimo. Por lo mismo; cuando Nana me habló con su mirada algo perteneciente al cuadro de conocimientos de supadre; quedé plantado. Sin movilidad. Sin intentar algún comentario. Por fin logré hilvanar algo sensato. Le comuniqué a la niña mi tendencia a no vivir más. Me sentía desvertebrado. En unos escenarios pretéritos muy lejanos. Casi llegando al no recuerdo. O al olvido, no lo sé. Y le dije, a continuación, que me consideraba un ser con un tipo de enfermedad terminal, vinculada a la soledad y a la dejación de la libertad. Que me sentía nómada sin capacidad para descubrir territorios e idearios. Un punto en el cual sentía que no daba más. En un universo más caótico que el real. Asignado a un presente construido sin mi intervención. Precisamente por cuanto no me había podido liberar de esa atadura que me condicionaba. Que me impedía ser alguien con perspectivas de autonomía. Y le dije lo que había venido rumiando desde hacía ya mucho tiempo. Tanto como entender que reconocía verdades y reglamentaciones aceptadas colectivamente. Pero que me reservaba el derecho a no compartirlas. Precisamente porque me sentía sujeto tardío. Inmerso en vericuetos conceptuales asociados a ese modo de ser tan mío. Sujeto envuelto en angustias no superadas. Que, en fin, de cuentas de lo que se
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    58 trataba era derepensar lo dicho hasta ahora del derecho a vivir. Lo mío es lo contrario. El derecho a no vivir En estricto,la vida es un derechofundamental.Así se entiende,desde el punto de vista ético, moral y jurídico. En este contexto, la inmensa mayoría de los Estados asumen este derecho como norma constitucional. Inclusive, a nivel de los tratados internacionales,se consideró un elemento básico. A partir de ahí, en consecuencia, se establecen principios que rigen el quehacer individualy colectivo.Se asume,a manera de ejemplo, el respeto a la vida como principio básico e incuestionado. Ahora bien, en lo que hace referencia a la precisión en torno a las condiciones en las cuales se asumela vida;referido particularmente a la expresión vidadigna,es evidente que se introduceun elemento que permiteaccedera una connotación que conlleva a una figura cercana a la contradicción entre el derecho a la vida y ese mismo derecho en condiciones en las cuales un hombre o una mujer no pueden disfrutarlaa plenitud, por causas relacionadas con una determinada patología. Por esta vía, desembocamos a la confrontación entre quienes reivindican el derecho a la vida, independientemente de las condiciones que la soportan y quienes asumen que la vida en condiciones de intenso dolor y sufrimiento en conexión con una patología irreversible no tiene sentido. Siendo,comoes,la eutanasia un procedimiento médico que permite clausurarla opción de vida; cuando esta se presenta en condiciones que no transfieren sino dolor y sufrimiento a causa de una patología irreversible.Se configura a partir de esta definición y esta práctica,una confrontacióncruzada porconceptosvalores.De un lado los principios éticos y jurídicosque reivindican la vida comoun derecho inalienable. De otro lado, esos mismos principios, aplicados por la vía de un concepto y un procedimiento que define algo así como: la vida en condiciones de intensosufrimiento y dolorcomo consecuencia de una
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    59 patología irreversible, nose parece en nada al derecho fundamental asociado a la vida en plenitud de condiciones. Quienes reivindican este últimoconcepto,por obvias razones, se oponen al concepto y al procedimientoasociado,llamadodistanasia; que no es otra cosa que prolongarel sufrimientode quienes padecen una patología dolorosa, insufrible e irreversible. Queda así, entonces, planteada una confrontación que convoca a profundizarsobre los alcances que adquiere el derecho a la vida, su significado y los límites que este puede tener, cundo se presentan situaciones relacionadas con el dolory el sufrimiento vinculados a una patología irreversible. Así se lo hice saber a la Nana. Benjamina llegó sin anunciarse. Como todo lo de ella. Herético. Sin lugar a comentario alguno de la contraparte. Sería mejor decirlo de otra manera: con o sin mi consentimiento. Entre otras cosas porque ella, siempre me había endilgado mi condiciónde sujeto que existo sin existir. Traía una sucesión de palabras, conocidas por ella a partir de lo que había socializado con el Negro Iván. Y que daban cuenta de episodiosun tanto extraviados. En función de una mujer recordada por Iván, como Mercedes la Divina. Ya había dejado atrás el territorio de los videntes. Seres hechos de fibra asimilada a aquellos trazos delineados por el conocimiento acumulado;a través del tiempo.Soportado en una relación constante entre ellosy los otros. En donde,estos últimos, ejercen como sujetos dominados. Lejana está aquellaexpresiónprimaria con la cual cada quien asumió su comportamiento ante los retos propios de la supervivencia física y, lo que es más importante aún, hacia la localización de aquellos referentes básicos que le permitieron endosar “de manera voluntaria” su interiorización,su pálpito,que ha sido interpretadocomofunción de espiritualidad. Fue el momento en el cual, se erigieron como gendarmes y cuidadores de esa función,quieneslograron descifrarlos códigos que la rigen. En un escenario en el cual se hizo de la decodificación un oficio heredado y, al mismo tiempo, transmitido.
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    60 Toda una construccióny unos rituales aprendidos. Quien recibía los beneficiosvinculados a ese ejercicio, lo hacía bajo el compromiso de otorgar su individualidad, en el proceso. En la perspectiva de demostrar su capacidad. No solo en lo que respecta al hecho de descifrar, sino también en lo que hace alusión a su enriquecimiento con nuevas creaciones derivadas del código originario. No es una interpretación única. Porque los códigos son diversos. Porque,el desenvolvimiento de la humanidad, supone, asimismo el surgimiento y desarrollo de diferentes códigos. O, a decir verdad, un único código con diferentes asimilaciones. Unas más lejanas, en el tiempo,que otras. Unas más cargadas de contenidosy modificaciones que otras. Es decir, una figura presentada como ícono y como referente. Cada una, o cada suma de unas, más distante del origen. Pero, como quiera que le debe a este su posibilidad de proponer y conducirlos imaginarios.Esos que permiten recrearlos rituales.Como ceremonias que convocano que se imponen, según hayan sido o no aceptadaspor quieneshan estado y estarán por fuera del núcleo que interpreta y exhibe esas interpretaciones. Un oficio, en el cual los usufructuariosdirectos del don que les permite descifrar, entender el porqué del origen. El contenido recóndito, no visible, del soporte teológico,filosófico y contextual.Surge,en consecuencia, la ortodoxia y la necesaria vindicación de aquellos sujetos que se niegan a entenderloy aceptarlo.O, simplemente, a quien o quienes presentan alternativas u opciones diferentes. Una pugna que se extiende. Que se ha extendido a través de los siglos,de milenios.Porquecreer,interpretary desarrollarlos rituales y su simbología,es lo mismo que entender que estos son antagónicos de la ausencia,de su inexistencia.Es, entonces,una dicotomía que no puede ser aceptada, so pena de perder los referentes. Que, en este caso, se asimilan a la verdad y a la razón de ser; a la explicación y justificación de la vida y de su sentido. Los descifradores,se convierten en los portadores de la verdad. De la revelaciónrecibida de alguiensuperior. Más distante en el tiempo. O,
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    61 simplemente,aquelque lo hacreado.Que ha vertido en el universo la razón de ser de las cosas y de los seres. Una especie de punto de equilibrio que les está vedado conocerlo, en toda su magnitud, a sus intérpretes. Y, con mayor razón aún, a quienes deben asimilar la vocería de estos últimos. Yo soy de los que no he entendido ni asimilado la doctrina. Inclusive, creo ser de aquellos que están por fuera del entorno en el cual se desenvuelvenlos rituales.Porfuera de los escenarios consagrados a ese Ser lejano, Originario. Y, por esto mismo, de los imaginarios ortodoxos o circunstanciales. Algo así como sujeto voluntariamente desorientado; a manera de hereje constante que no reconoce esa brújula.Que ha realizado su opción de vida en condicionesde soledad espiritual.Entendidoesto último como horizonte delineado porese Ser originario que orienta, perdona y/o castiga. Siendo cualquier hora del día en que conocí a Mercedes, me encuentro atado.Estoy en condicioneslamentables.Si así se le puede llamara esa expresiónde vida que no cuenta a la hora de efectuar el inventariode los hechos realizados, durante el tiempo en que estuve percibiéndola. Como si, cada momento, hubiera estado y está, aún, soportado en una visión y en una interpretación proclive a la imposibilidadde asimilarlas condiciones que yo mismo he delineado. Es algo así como entender la dinámica de la vida a partir de andar indagandopor el sentido que tiene mi existencia.En un contexto,en el cual no he hecho otra cosa que proponer un regreso a los escenarios originarios. Cuando no existían los descifradores oficiales. Cuando existía una relación directa con los hechos. Con la Naturaleza despojada del velo que la envuelve ahora y que nos coloca en procesos interpretativos y decodificadores, asimilados a permisos requeridos a cada paso. De tal manera que todos y todas nos encontramos desconcertados; con las dudas direccionadas por quienes nos trascienden, sin ninguna concesión; implacables. Lo cierto es que Mercedes está ahí. Recordando a su madre. Siempre se ensimisma, a la misma hora, en la mañana. Un recorrido hacia
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    62 atrás. Se sitúaen ese escenario de vida. En un hogar conducido por su padre. Una autoridad pétrea. Sin ningún color que pudiera ser asociado a la libertad; mucho menos a la alegría. Un individuo taciturno.Descendientey beneficiario de lahispanidad ortodoxa.Tanto así que, en su inventario de bienes, Mercedes y Saturnia, su madre, fueron siempre cotejadas como cualquiercarabela,o cualquiermueble heredado Isabel, la reina, su reina. Cuando Mercedes cumpliódieciséis años; Eusebio la acicaló con los menjurjesque quedaron,luego de lacelebración de la boda entre él y Saturnia. Olorosos, superados solo por el incienso, heredado directamente de Baltasar,rey mago que,comotodo buen mago no dijo todo lo que sabía y con lo poco que habló le bastó para hacer de su historia, celebración perenne. Tanto así que llevamos veinte siglos. Sigloscifrados porlos antecesores de Eusebio.Se dice que el abuelo de su bisabuelo, encontró el incienso baltasariano, enterrado en el solar de la casa en que vivió Facundo, el dueño de la pócima del ensueño.La que, a su vez,había recibido de Cipriano Vergara, primer amantede Saturnia I, reina de Horizontes, tierra amada por Eusebio, pues allí conoció la primera versión de la historia del Emperador Pigmeo;sinónimo de satrapía.Este había heredado el poder,por línea directa,de su tatarabuelo Egnosodin Segundo, dueño de la vida y de la muerte, en un territorio que ya, antes que él, lo habían devastado los Cíclopes, importados desde la amable Tierra del Buen Fuego. Entonces, Mercedes, viajó sin tropiezos. Esto, después de haber renunciado a la bienamada autoridad paterna. Por la vía de la ruptura pensada.Desdelos cinco años de vida,hizo su plan de vuelo.Llegaría hasta el límiteentre la Vía Láctea y las construcciones diseñadas por su adorado Pigmalión, venido a menos; como quiera que ya había reconstruido mil veces a la Mesopotamia originaria; trasladada a territorio sajón;por Everardo VI, rey del universo equívoco derivado de las ruinas,todavía incandescentes,consecuencia del primer conflicto entre el Dios Sol y el herético Júpiter primigenio.
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    63 Mercedes, la divinaMercedes; estaba absorta ese día en que la encontré.Allí,contandoestrellas.Hábito que aprendió de Faustina, la bruja que había huido del territorio de los inquisidores. Estuvo, Faustina,recorriendo todaEuropa.Desde su Polonia amada, hasta la Bélgica de sus sueños. Conoció al señor de los señores. Siempre repetía, de él, la misma historia, esta: Libro doce Soñé que transcurría el año 1700.El día dos del mes de octubre, tuve la sensación de estar en el Palacio de los Dioses. Lugar habitado por los más excelsospropagadores del buen gobierno y de la inteligencia aplicada al mismo.De todos ellos, yo era el mejor. El más atinado. El más representativo.Porque ya lo había demostrado, cuando regenté la municipalidad de La Aldea de la Sabiduría. Localidad próxima a Horizontes.Expandida,territorialmente,al norte del sur del Continente Asiático. No debería decirlo,pero yo mismo me sorprendía porla calidad demis actuaciones.Vertidas, todas, al unísono. Tanto en lo que respecta al manejode los asuntos de gobierno; como también en lo que atañe a todas las áreas del conocimiento. No se me escapabaningún dato científico. Por ejemplo, descubrí que la Vía Láctea,no es otra cosa que el camino hacia África,pasando por América. También que el número de protones en el átomo, se corresponde con la presencia de energía en el núcleo de las células que definen el genomade las coliflores.Tanto es así, que publiqué un ensayosobre fisicoquímica; el cual fue adaptado a la enseñanza de las ciencias básicas. Tenía, bajo mi mando, un sinnúmero de científicos que ejercían su laboren colegios y universidades. Mis conocimientos trascendían el área geográfica de mi poderpolíticoy militar. Navegué, en el Océano Pacífico, orientando a todas las embarcaciones que hacían tránsito hasta Pakistán, bordeando el Cabo de la Vela.
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    64 Como podrán habernotado, yo era imprescindible. Para cualquier acción y para cualquier enseñanza. Ese mismo día, fui consultado acerca de los rigores de la sequía en proximidades de Alaska, cerca de Siberia. Lideré un grupo de búsquedade alternativas para resolverese tipo de dificultades. Tanto en lo concerniente a la pérdida de los cultivos de lentejas y cítricos. También en lo relacionado con la crisis por la evaporación constante del agua en ríos y lagos. Al día siguiente Artemisa, mi segunda esposa, empezó a pujar. Se trataba de su primerembarazo. Ella había renunciado a la presencia de JustinianoAvogadro, el más eximio conocedor de la técnica para lograr un parto sin contratiempos. En su reemplazo, yo la asistí. El comienzofue un tanto difícil.Pero,ya después, la orienté. La coloqué en posición horizontal, en nuestra cama. Hice masajes en la zona lumbary le apliqué acetona en cada una de las piernas. Frotándolas de tal manera que nuestro naciente hijo, pudiera ubicar las coordenadas en el espacioso cuarto. Expósito,el hijo que nació aqueldía, creció sin ninguna dificultad. Su inteligencia estuvo siempre asociada a las directrices de su padre. Tanto es así que,el día que marchóal mandodel Ejército Aldeano, en contra de del Ejército de Horizontes,demostró una gran asimilación de las técnicas guerreras inventadaspor mí. Columnas y filas en posición vertical,con desplazamientos horizontales sucesivos. De tal manera que parecierauna onda continua,iluminada porlos reflejos de un gran espejo situado en la retaguardia, de cara al Sol. La pérdida de parte de nuestro territorio insular, a manos de los horizontences, no amilanó a mi hijo. A mi mucho menos, porque se trató de una táctica en el contexto deuna estrategia de cederparte del espacio, para luego arremeter de costado y aniquilar a nuestros contendientes.
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    65 Aunque elresultadono fuedel todo satisfactorio; el anecdotario de la batalla,nos ha servido para apuntalarnuestras posesiones en el norte de Rusia Central. En 1724, concretamente el día de la celebración de nuestra independencia y de mi nacimiento, propuse a la Asamblea de los Dioses, el diseño, fabricación e instalación de un dispositivo electrónico enlas fronteras occidental y oriental. Yo había inventado ese dispositivo. Una simple aplicación de las leyes de Newton y de Arquímedes. Su funcionamiento estaba asociado a la humedad. Se activaba con las corrientes transversales de viento; las cuales eran retenidas por dos celdas situadas a lado y lado del dispositivo. Una vez liberadas,ululabanrompiendo las barrerascolocadas a manera de columnas en diferentes sectores de las alambradas fronterizas. Ocasionando,entonces,un movimiento ondularque hacía inaplicable cualquier arma por parte de los invasores. Desafortunadamente,el día en que fuimosinvadidos(4 de julio), hubo un movimiento lateral en los vientos.Las celdas no se activaron y, por lo tanto, no retuvieron la cantidad de aire necesaria para producir el sonido. Por lo tanto, tampoco hubo la anhelada ruptura de las alambradas.Siendoasí, el ejército enemigo nos penetró sin ninguna dificultad. Sin embargo, patenté mi invento. La Asamblea de los Dioses, me reconoció como gran constructor y me pagó honorarios en oro. Con estos recursos compré hectáreas de tierra en capacidad de producir cebollas,garbanzos,cítricos,patatas,plátanos y olivos. Comercialicé estos productos,a través de mi flotilla de barcos,surcando el Atlántico, hasta llegar al Volga y, desde allí, hasta China y Japón; a través de numerosas redes comerciales. Obtuve ganancias colosales que deposité den el Banco Ambrosiano de Marruecos. Una vez superada la zozobra ocasionada por la desestabilización de mi reino.A su vez, originada en dos intentos de asesinato de que fui víctima; propuse a la Asamblea de Nativos, situada al oriente de Portugal, concretamente en el diminuto reino del Volcán; una unión
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    66 imperecedera. Una figurasimilar al Pacto de los Mongoles y los Normandos,en época del Emperador Valeriano de Dinamarca. Hice ingentes esfuerzos teóricos y prácticos para ilustrar de que se trataba y de las características de los antecedentes anotados. Fui recibido con alborozo por parte de los Nativos. Por su propia iniciativa me obsequiaron diamantes. Me hicieron dueño de los canales de riego y de la técnica de sembrado en terrazas. Me declararon presidente honorario de sus posesiones territoriales en Argelia y en Tegucigalpa. Actualmente, rijo como Señor de Señores. Mi influencia va desde el Cono Sur, hasta la orilla izquierda del Támesis. Pasando por Alsacia Lorena,por Acapulco y por el Principado de Mónaco. He recorrido mil lugares, en los cuales me reconocen como huésped ilustre. Me he erigido en Oficial Mayor del Conglomerado Universal de Hombres Ilustres. Sigo siendo tutorde maestrosen ciencias naturales y políticas.Con un escañopermanenteen la AsambleaPrimigenia de Investigadores. La cual ejerce como referente para quienes pretenden gobernar el conocimiento. He sido orientador de la Sociedad de Amigos de las Dictaduras:Esta instituciónes adalid de quienes integran la Cofradía de reyes interplanetarios; con sede en Haití. Todo esto se lo he reseñado a todas las generaciones posteriores a 1700,en el gran territorio de Aldea de Dios.Todos me recuerdan y me recordarán como el Señor de los Señores. La vocinglería Faustiana,horadaba todo el espacio lejano y cercano. En un ir y venir de recuerdos. Unos asimilados, otros no. De todas maneras, Mercedes, ya había descifrado la progresión geométrica, vinculada con su oficio. Sumatorias con n tendiendo al infinito. N soles; n planetas; n territorios acondicionados
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    67 Como prisiones. ComoGuatánamos proyectados hacia el universo ignoto.Con sus habitantesforzados.Llegados de la querida Irak y de Afganistán y de la India y de Pakistán y de… Mi bella Mercedes se ha especializado, también, en la interpretación de los sueños.Es consultada por reyes verdaderos y por aprendices del oficio de acallar voces, por la vía de imponer el imperio de la autoridad. Ella es absoluta en lo que hace. Tanto así que ha construido diversos escenarios permanentes para explicar sus interpretaciones. Desde jardines sembrados de amapolas, hasta enhiestasciudadesque ejercen como prototipos de dominio. Cárceles permanentes. Edificios centrales, en donde residen de manera permanente, los gestores del dominio heredado; o asumido a la fuerza. Mi Mercedes los orienta. Les expresa que los sueños en los cuales aparecen ángeles protectores y castigadores, trompetas en mano, exhibiendo las dádivas del Ser primigenio; no son otra cosa que premoniciones acerca de la grandeza de ellosy de ellas.La validación de la gendarmería. Las trompetas no son otra cosa que los instrumentos que permiten ejercer de mejor manera la dominación. Trompetas son sinónimos de fuerza; del fuego aprisionado en las dotaciones que se generalizan.Dotaciones que se hacen necesarias. La capacidadpara almacenary manteneren reserva;las posibilidades de usufructuar la fuerza atómica, en defensa del orden y la moral. Faustina hizo bien su tarea. La hermosa Mercedes, la asimiló de manera generosa.Yo estaba ahí.Siempre he estado en el mismositio, al lado de ella. Y ella sin reparar seriamente en mí. Solo piensa y actúa en funciónde su imaginario. Ese que la sitúa en la perspectiva de alucinary de transferiresa alucinación a los reyes modernos, a los autoritarios enfermizos;a los matadoresde ilusionesy, en particular al señor de los señores o, lo que es lo mismo, al emperador pigmeo Oh, mi bella Merceditas.Hazme el favor de fijarte en mí. Ya está bien de tanto alucinary de haceralucinara los dueñosdel mundo.Es como si estuvieras ausente,cuandoestás conmigo. Mi coqueta pelirroja, ya
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    68 sé que hasandado mil caminos y que no tienes idea de lo que significa vivir la vida. Es decir, aplicando un concepto de vivir, asimilado a la exuberante naturaleza que nos ha otorgado la posibilidadde interpretarlay de modificarla. Ya sé que has bebido en la fuente de los dioses; no en la del Ser primigenio; sino en la de los aprendices.Los magos ordinarios. Aquellos que hacen de cada acto bufo, una pretendida ensoñación. Ya sé que no tienes referentes propios. Solo tienes los que te ha transferido Faustina. También sé que tienes identificado el rol del emperador pigmeo. El que se repite. Aquí y allá.Lo mismo en Asia que en África.Lo mismo en Europa que en América.¡Oh!, me belladiosa;mi Mercedesacicalada porEusebio, tu autoritario padre.Efímero aprendiz de patriarcaque se diluyó en su propia incapacidad para asumir los retos inherentes a ese oficio de perdulario. Ya que no me otorgas ninguna posibilidad para acceder a tu entorno más íntimo.Ya que insistes en profundizartu condición de oferente de pócimas para perdularios gobernantes y preeminentes machos mata mujeres; por lo menos mírame, estoy a tu lado. Mi tierna Mercedes.Mi Sol;mi paloma.Ya sabes que estoy aquí y que estaré hasta que mi vida se extinga. Ya ves, carita de ojos grandes; estoy subsumido en ti. Como sediento sujeto. Como extensión tuya. ¿Acaso no me ves? ¿Hasta cuándo debo esperar? Ven, mi ternura. Deja de estar aconsejando a los aurigas. Deja de estar interpretando esos sueños pérfidos de quienesacuden a ti. Esos que todo lo tienen y que han llegado hasta allí cabalgando a lomo de los demás.De los califas pútridosque han renunciado a ver el mundo con ojos de humanos. De los que suman y suman tropelías. Tú los orientas, mi bella Mercedes. Tú les permites seguir creyendo que son sujetos predestinados. ¡Oh!, mi paño de lágrimas, mírame. Soy tuyo, desde ese día en que cumpliste cinco años y planeaste tu huida del entorno deEusebioy Saturnia.Te he escrito poemas, como este:
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    69 Ya sé queestás lejos, Mi ternura. Ya sé que me tienes al borde la locura. ¿Dime, Merceditas, no te parece excelente mi poema? He escrito otros; los tengo bajo llave.Porque no se sabe. Con tanto delincuente ideológico, nunca se sabe. Merceditas; mechas, no está hoy en su sitio. He aprovechado el instante,para introduciren su inventariode bienes culturales,el escrito que le robé a Tertuliano,el vecino.Ahí se lo dejo; en su mochila azul; la que llevaba el día en que me enamoré de ella; de mi dulce Mercedes.¿Quierensaberqué dice?, sin que ella se dé cuenta y, tal vez por eso estropee esta historia. Ha sido un largo camino.Como laberinto que agobia. Pero que, por lo mismo, ha permitido localizar los términos de referencia necesarios para enfrentarla soledad del serque emerge consolidado, a partir de descifrar los códigos de la vida societaria. Porque viene de esa dispersión que lo había inhibido, para enfrentar vicisitudes. Hacerlo sólo le había significado, en el tiempo, no entender la dinámica asociada a sentira los otros y a las otras. Un estar ahí, situado en su compartimento. Mirándose. Como quien no ha construido el enlace, entre sí mismo y el escenario.Actorcuyo libreto son palabras para sí. Pero que,en perspectiva,se siente aislado.Avasallado;al límite de su capacidad para discernir acerca de su rol colectivo. Posicionarse,al margen delo inhóspito,supone un avance.Es adquirir la noción de estar en otras condiciones. Diferentes a aquellas en las que prevalecía la zozobra.Lo azaroso. Como cuando se percibe que la exterioridad acecha, como potencia ajena a cada sujeto. Como incierta posibilidad.Como expectante gendarme que rodea y asfixia. Una figura parecidaa aquellas sombrasdel inicio; cuando no éramos otra cosa que expresiones minimizadas, al garete. Próximas al desequilibrio, por la vía de los extravíos propios de la selección natural.
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    70 Sentirse vinculado aun proyecto de la naturaleza. Sin haber sido consultado o consultada; es tanto como una sumisión indescifrable; como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la hoja de ruta inherente a ese proyecto.Tal vez,por esto mismo, llevamos la marca de la angustia. Porque no entendimos su soporte. Angustia e inquietud, que se tornan en el hilo conductor de esa sensación de impotencia. Esa mismaque ha estado con nosotrosy nosotras,desde el origen.En ese entonces, lo que percibíamos no iba más allá de la inmediatez que no s envolvía. Como burbuja que asfixia. Y que nos rodeaba y nos colocaba en condiciones de inferioridad Un choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una lógica interna.Que va, desde los organismos simplesprimarios; hasta las cimas que confirieron las condiciones próximas a la civilización. Todo eso como una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo procede nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo, este, mucho más amplio en los espacios universales; mucho más complejos.Mucho másajenosa nuestra interpretación en esa infancia temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus implicaciones. Entonces,necesitábamoscompañía.Pero no del tipo de compañía en la cual los otros y las otras estaban ahí. Al alcance físico de cada quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos permitiera descifrar los códigos asociados al entorno colectivo,como sujeto en sí. Es decir, en una perspectiva de concretarexpresiones conciente de organización. No como sumatoriasimplede sujetos.Más bien como conciencia que se recrea y recrea.Una opción en lacual se acumulan saberes. En un concepto de acumulación emparentado con la vertebración de lo consciente como colectivo. Con todas sus implicaciones. Es decir, siendo conciente de la necesidad de crear instituciones, con los insumos de los saberes. Fundamentalmente, con esos que nos otorgan la vitalidad indispensablepara re-conocernos. Como agentes de transformación. Como expresiones hacia el equilibrio. Desde la soledad inhóspita de lo individual; hasta el acompañamiento en lo colectivo.
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    71 Eso de buscarelequilibrioy trascenderla soledad;por la vía de sumar opciones de vida. Desde lo primario individual; hasta lo consciente colectivo;debe serentendidocomo esa condiciónque permite acceder a una interpretaciónde los y las sujetos;vinculados y vinculadas a un proyecto;muchomás cercanoy comprensible que aquel que tiene la naturaleza. Es, entonces,ese proyectonuestro,el punto de comienzo y soporte de la nueva identidad. Colectiva e individual. La nueva identidad, así alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo humano. Como categoría propiaque nos situabaen el caminohabilitadopara transitar la vida, la historia. Con referentes definidos a partir de la necesidad inicial de asociarnos. Transfiriendo, a través de estos referentes, principios y valores. Son posibles y necesarios; habida cuenta de nuestra condición de animales superiores. Superioridad no anclada, únicamente,en la capacidad para discerniracerca del reto primario de la naturaleza; sino en nuestra capacidad para convertir ese discernimiento en, fortaleza latente para trascender la mecánica inherente a la naturaleza. En consecuencia, no opera ya aquello de la selección natural. Venimos de ahí. Somos resultantes de ese proceso. Pero no somos simplemente eso.Somos sujetos que alcanzamos la independencia; que trascendimos aquello de seres naturales específicos, en cadena; para acceder a la condición de sujetos que realizamos hechos y acciones.En capacidad para entender eso que hacemos. Sujetos de colectivización coherente.No como manadas que, en el reino animal, simplemente juntan individuos.Lo nuestro es una opción mucho más compleja; en razón a nuestra capacidad para asumir, direccionar y redefinir objetivos. Un ejercicio consciente que nos ha convocado y nos convoca a no erosionar los valores y principios adquiridos. Porque, de no ser así, volveríamos a la opción de vida de las manadas. Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida societaria;que nos ha permitido llegar hasta el trazo del horizonte de
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    72 procedimientos e institucionesen función de soportar la civilización. Una vez adquiridasla noción y la praxis relacionadas con el quehacer colectivo y que devino en la consolidación de los referentes inherentes a la humanización del consciente individual y colectivo. Por caminos siempre de dificultad;como quiera que este equilibrio,accedera él, ha sido una apuesta por la vida. Soportando guerras, arrasamientos, aniquilaciones, etc. Decantando los logros acumulados. En una constante depuración;en términos de efectuar una disección precisa de los contenidos de los saberesacumulados.Habiendosoportado las ofensivasvulneradoras de poderes paralelos asociados a la mixtura religión-conservadurismo.Habiendoefectuado,comolo hemoshecho, acciones de profundo contenido transformador en casi todos los ámbitos.Habiendo sufridola persecución y exterminio,a nombre de la tradición y de la moral. Nos encontramos con constantesque ejercen y han ejercido posturas y acciones de no reconocimiento de las opciones de vida; ni de los avances en el proceso de validar insumos mínimos de respeto y tolerancia. Han aparecido, en ese contexto, personajes perversos absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del quehacer social. Cuando, cada quien, al garete, efectuaba una interpretación individual de sus requerimientos. Y, posicionaba los mismos como iconos para sí. Sin reconocer a los otros y a las otras como sujetos con derechos.Simplemente, porque la noción de derechos es punto de comienzo de la vida societaria. Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios preeminentes que deben ser acatados. Los Césares; los reyes de Occidente;los faraones;los papas;los Zares,Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Ronald Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc. Todos ellos en contravía de los logros alcanzados en incesantes tropeles. Porque la historia ha conocido del día a día. De esos tejidos sociales, individuales y colectivos,que se han ido consolidando a pesar de las guerras impulsadas por esos y otros, también como ellos, perversos registradores de la destrucción de valores.
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    73 Construyendoaureolasen su alrededor.Comomagosque convocana la confusión; a la inversión de la noción de verdad y de justeza. Garantes de la lucha porrestaurar lo primario. Como cuando éramos absorbidos porla dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los cuales,ésta,imprimía su marca.Ese tipo de sensación de impotencia, de temor,de soledad;nos acecha a cada paso;ahora,cuandoreviven los piratas vulneradores. Que imprimen, también, su marca. Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a santos oficiosen procura de imponersus instintos,comofigurasy posiciones; a partir de sus esquemas mentales, enfermizos. Delirantes. Su significante es pariente de la desolación y de la ausencia de posibilidades libertarias. Su ética es la barbarie. Su poder es la manipulación.A manera de mercaderesdel trueque y la engañifa. Sin ningún agregado de calidad humano; absolutamente ninguno. Una escenografía que confunde al público. Como bufos que desorientan. Que crean horizontes enfermizos; a partir de exhibir nivelesde aceptación.En esto, Hitlery Mussolini fueron maestros y a ellos les debe El emperador pigmeo sus fuentes teóricas y conceptuales.Pueblosenteros confundidos.Masas vergonzantes que (como en el caso de Álvaro Uribe) permiten justificar todo tipo de tropelías.Ese tipo de franjas de población que han claudicado en su dignidad; la han endosado al mago manipulador. Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos claudicado, a convocar a la acción consciente. Que nos permita accedera la derrota del EmperadorPigmeo;que es esto en razón a su incapacidad para percibir la vida a través del día a día que junta quehaceres.Todosellos emparentadoscon la vulneración de la vida y con sus soportes. Pigmeo que saldó su deuda con la vida y con la dignidad inherente, por la vía de refrendar su compromiso con la muerte; por la vía de cambiar la lógica que conduce a la verdad y venderla,ofrecerla y postularla como referente único para la vigencia de su visión de democracia.Que es a la mentira,como el Sol es a las mañanas.
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    74 Diré a mishijos.Y, a mí mismo cuando muera,que seré feliz,el día en que el Emperador Pigmeo sea derrotado, por la fuerza de las acciones, precisas, transparentes; que desemboquen en su aniquilación…y la de sus postuladospútridos, soportes de su vesania y de sus tropelías en contra de la humanidad. Caerá; como cayeron los Césares.Su nombre será borrado de la historia de la humanidad. Entre otras cosas,porque nuncaparticipó de ella,ni de sus principios. Porque, siempre, propugnó por la vigencia de la oscurana de los gendarmes;hacedoresde verdades.Comoaquella de hacercreerque existensobornados sin sobornadores. Y Que existen asesinatos sin asesinos. Y que existen desapariciones sin bandidos que las concreten. En fin, derrotaremos el tejido del absurdo, por la vía de la confrontación…Así nos cueste la vida. Es ¡ahora, o nunca ¡ Mi Diosa, mi Mercedes,pueda ser que no te enojes. Porque supe que en una reunión con el Emperador Pigmeo y sus amigos Salvatore y George;en vez de leerles lo que habías escrito acerca de sus sueños; les leíste el escrito que yo te había dejado de manera furtiva. Supe, también, que los tres angelitos se enojaron. Inclusive que te amenazaron con desparecerte e inaugurar contigo una fosa común que acondicionaron en la Casa Imperial, en nuestra Bogotá. Solo se calmaron, cuando tú les ofreciste un paquete de interpretación de los sueños y de plegarias, por un año.; incluida una oración muy especial, evocando a Faustina y a Eusebio, por el aprendiz mayor en su aspiración presidencial. Cuando desperté,ella estaba ahí. No sé desde que horas. Lo cierto es que mi amada Merceditas, empezó una perorata acerca de los tres angelitos. Parecía poseída por Sísifo; porque repetía y repetía la misma acción: Que me hiciste quedar mal; que el Emperador se puso muy mal, porque Salvatore y George se sintieron ofendidos; que al caído caerle.Porque a más de las dificultadescon las extradiciones y el cuestionamiento internacional de la Ley construida para los y las militantesde las AUC; se suman la demostración de que la reforma a
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    75 la salud,y lassucesivas reformas laborales; desembocaron en crisis de gobernabilidad. Y, además la eternamente aplazada designación de FiscalGeneral de laNación;y la profundización de las decisiones que afectan Senadoresy Representantes a la Cámara y gobernadores y alcaldes; todos y todas afines a los intereses del pobrecito Emperador.Y, el fracaso de la Política de SeguridadDemocrática, y la persistencia de la crisis de las relaciones con Hugo Chávez y Rafael Correa y DanielOrtega y, para acabarde ajustar,el guerrero perverso no levanta cabeza en su aspiración presidencial. Y… Como sería de cansona la repetidera que yo, que nunca he osado contradecir a la divina Merceditas, le dije: ¡Por favor, cállate que me desesperas!Pues,más me hubiera valido quedarme callado; porque mi Diosa, empezó llore que llore…sin parar. Tanto, que tuve que recurrir a una de sus pócimas. Aquella que ella llama “la del último suspiro”.Una bebida colornaranja que hace expeler la tristeza. Como vomitivo. Pero, mi amorcito, nada que reaccionaba positivamente. Llore que llore. Por su admirado Emperadorcito y por los otros dos angelitos. Al final se quedó dormida. De tanto llorar y llorar. La contemplé extasiado, tendida en la cama. Respirando como niño mimado. Empezó (¡Oh qué horror!) a hablar dormida. Empezó a contar una historio inédita. “Que había una vez,un señoren un pueblito llamado Longaniza. Que los y las longanicenses, eran todos y todas sumamente obedientes. Que el señor primero nombrado, era gobernante ahí. Que todos y todas,llegaban donde él.Que repartía oficios y dádivas. Que tenía el don de la palabra.Porque envolvía a todos y a todas;con expresiones huecas,pero efectivas, a la hora de hacer cumplir lo que decía. Que tenía ancestros que se hicieron poderosos. En lejanas y cercanas tierras.Reyes realesy reyes inventados.Que castigaban a quienes no obedecían.Que conseguían la leña para el fuego del Santo Oficio de la Inquisición.Que cazaban brujas y brujos. Que tenían instrumentos de tortura y, lo que era más bello,la justificación filosófica y teológica
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    76 de las mismas.Quevivieron en diferentes siglos. Que en el X y el XI; que en el XIV y XV y XVI. Que tenían sicarios a su disposición. Sicarios de lanzas y espadas.Que tenían el viento a su favor; que esto les permitió amparary acompañara los invasores,que se tomaron los mares en búsqueda de fortuna y de extender el dominio de la Divina Reina Castellana y el Divino Rey Aragonés. Que Longaniza había sido heredado de esos lejanos y cercanos ancestros.Que inventaronla manerade matarlas ilusiones,la libertad y el respeto por la vida ajena. Que sembraron la semilla del poder y que este creció. Y que abarcó varias generaciones y que algunos y algunas hicieron milagros. Uno de ellos, fundamental, aquel que convirtió la perversión, en un agregado de calidad, aceptado e impuesto a todos y a todas.Que,a partir de ahí, los dueñosdel mundo fortalecieron sus mandatos. Y sus crímenes. Y sus robos. Todo ello con la bendición del Buen Dios Vaticano. Y que el Señor Longaniza, aprendió también eloficio de la asfixia mecánica y que en lo enseñó a miles y milesaplicadores directos.Y que Longaniza ha sido, es y será territorio de paz; de esa paz soportada en las fosas comunes. Como las de la Casa Imperial. Y que el señor Longaniza todo lo hace sin querer queriendo. Que sus socios y socias son experimentados y experimentados tejedores de hechos, en el día día. Hechos de engaños y de justificaciones de los mismos. Y que, el señor Longaniza,ha sido electo sucesivasveces. Y que tiene poder político y que lo transfiere a sus aurigas y bufones. Y que,en fin, ella era una mujerbella. Que su belleza la heredó de la abuelade la abuelade Saturnia, su divina madre. Pero, dado que su bellezaes tan absoluta, que la abuela de la abuela de Dinosaurio, el hermano de Eusebio,transfirió parte de su belleza a la Diosa. Y que, por esto mismo, no iba a envejecer nunca. Y que,volviendoal cuento de Longaniza, ella participó en un reinado celebradoallíen el Siglo XX.Y que,ahora en el Siglo XXI,se realizará el Segundo Reinadode la Democracia con Seguridad; con patrocinio de la familia de George, uno de los angelitos de la triada. Y que, el
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    77 Honorable Ejército estáencargado de prepararlo. Para ello, los generaleshan programadoactividades preparatorias. Entre estas, se destaca la limpieza de Longaniza. Incluida, en esta acción, la liquidación de los molestos opositores y de infames desechables pedigüeños y habitantes perennes de la calle.” No sé en qué momento me desmayé, de tanta alharaca. De tanto escuchara la Divina Mercedes. De tanto imaginar los escenarios de los hechos narrados. Juro que no volveré a vigilar su sueño. Un desmayó más, qué más da. Ya lo he experimentado antes. Como, por ejemplo,cuandoasistía al discurso de posesión de la segunda etapa del gobierno del Emperador. Esa vez, el desmayo, duro tres días. Cuando volví en mí, ya estaba en marcha el segundo acto de la comedia.Desdeaqueldía (como en la cancióndel admirado Raphael), no volvía verla.Habló de Emperatriz,la dueña de la carpa del circo de los hermanos Ban Bing. Circo de ensueño. Con malabaristas importados;con magos nacidos en el país; con trapecistas con y sin malla. Con un surtido grupo de traga fuegos. Y de encantadores de serpientesy de hipnotizadores.Y de muy buenosimitadores de voces y de comportamientos.Todos y todas, de la cuerda del Secretario de Prensa de la Casa Imperial. No sé cuándo despertó la Bella. Lo que si se es cuando salió para Nueva York. La habían invitado a un congreso de interpretadoras e interpretadores de los sueñosy hacedoresde futuro. Se, además, que llegó envuelta en el velo heredado de Etelvina, la hermana de Saturnina.Velo inmenso.Translúcido.De coloresvivos,que cambian, según el día y la hora. Velo protector. Por lo menos a mi Diosa, Mercedes,la ha mantenido inmune a la verdad. Ella no sabe qué es eso.Tampoco si es un valor o un antivalor. Ella es de las que nunca ha apostado a la vida sincera y plena. Ella, mi amorcito, no la tiene como referente. Ese día, el de su llegada a “La Capital del Mundo” (yo estuve equivocado mucho tiempo,porque había entendido que era la Ciudad de las tres íes: inhóspita, insoportable, inhabitable), mi divina mujer,
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    78 estuvo en ruedade prensa.El Times,la presentó como la mejor en su género.Como lamás auténtica de las interpretadoras de los sueños y la mejor expresión de las hacedoras de futuros, inventados, o copiados, o repetidos. Lo cierto es que no le falta clientela. Aquí, en esta soledad tan sola,estoy cantando “los aretes de la luna”. Siempre me ha gustado esa canción. Recuerdo que, un día después de haberconocido a mi “redondita”,se la canté;mientras ella hablaba con el fantasma de Saturnina.Siempre lo hace…y, creo que siempre lo hará. Cuando terminé me dijo ¡cursi!, Y se fue. No recuerdo para donde. Yo me quedé muy triste. Siempre me ha entristecido no ser escuchado.Sobre todo,cuando canto.Porque,a decirverdad,lo hago bien.Bueno,al menoseso creo.Lloré en mi soledad.Lo más tenaz es que, soy un convencido de que tengo chispa para la poesía y para escribirdiscursos. Sin embargo, no los he vuelto a escribir, desde el día en que escribí algo para mi hermano Fortunato. Él lo leyó al día siguiente, en el auditorio de la universidad. Se graduó de Agente de SeguridadLogística.Casi le anulan el grado,porque el rector se sintió mareado de tanto escuchar: “damas y caballeros; espero se encuentren bieny hayan disfrutado de la benevolencia divina”. Nunca pensé que lo escrito por mí, no tenía más de cuatro frases. Después, cuandovi la película“Resplandor”,me sentí mal por haber copiado el estilo del enfermizo novelista. Acostumbro salir a pasear con mi mascota. Ágata, ese es el nombre que le inventé a mi perrita. La tengo hace cuatro años. Es muy entendida. Tanto que sabe cuándo debe ladrar. Yo se lo inculqué. Y me agrada haber sido escuchado por ella. Ya sabe que no puede ladrar en casa, mientras esté sola, porque nadie la va a escuchar. Sabe, también, que no puede ladrar en la calle, porque de pronto asusta a las vecinas.Desde hacerato sabe,además,que no le puede ladrara la luna,porque ese hábito mato a mi primer perro de nombre Conejo.Mucho menos,cuando estemos nosotros en casa, ya que no deja dormir.Definitivamente,mi adorada Ágata,no puede ladrar.No le está permitido. No sabe, pues, que es la vida de perros y de perras.
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    79 Por fin llegómi mermeladita.La esperé en el aeropuerto.Estaba como a mí me gusta que esté; con ese sobrero colorpapaya que le regalé el día que cumplió años su gata Pata. Ella le escogió elnombre. Dizque, eso dijo, lo leyó en la historia-biográfica de Simón el malvado. Personajede inefable ternura.Tanto que comía en el mismo recipiente en que comía Barbarita, su cabra favorita. Me contó, además, que había leído acerca de la particular manera que tenía Simón para llamara su soldadesca. Les decía: ¡Mis amores!; ¡Mis soles! Un tipo raro, este.No desayunaba,hasta no ver decapitar a un súbdito, cada día. El beneficiado,era escogido por su madre. Al azar. Si Simoncito vivió noventa años, ya se podrán imaginar cuantos y cuantas murieron;si empezócon ese capricho a los dieciséisañitos. No sé por qué, cada vez que mi Diosa me cuenta el cuento, pienso en los tres angelitos. Ante todo, en Salvatore. Porque, cuentan, que tenía un capricho máso menos igual. La diferencia está en que al angelito le fascinaba la motosierra, en vez del hacha. Lo cierto es que me deslumbró.Merceditas,mi heroína,de mil batallas perdidas.Porquesiempre asía la vida por donde otros la terminaban. Los sueños de sus respetados sátrapas, constituían la fuente de su placer y de sus soliloquios. Cuando llegamos a casa,me pidió un favor. Raro en ella. Nunca dice, por favor…; siempre dice: ¡hágame!; ¡Tráigame!, etc. Necesitaba sabersi en la Casa Imperial,estaba George.Traía un mensajesecreto para él.Por eso no podía utilizarse el teléfono. No vaya a ser que les apliquen su propio invento; los de Villa Seguridad. Mensaje raro,supe después.Codificado, cifrado. Algo así como: Irán contras, vienes Juanchaco. Enfermos, los de Guantánamo. Israel, vienes; como la horrible noche aquella; cuando muertos hubo sin parar. Ven querido que Asia te llama.El jeque solitario;vuelvey juega; vía cúpula Vaticano y Banco Ambrosiano. No supe si el angelito Georgelo entendió a plenitud. Lo cierto es que (me lo dijo mi ardillita), viajó inmediatamente; vía Lima-San José-
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    80 CiudadGuatemala-SanSalvador-Londres-TelAviv. ¡Vaya unoa saber el significado de esa extraña travesía! Almorzamos en Caldo Parao de Paloquemao. A mi fresita le encanta el de costilla; con buen cilantro; aguacate y guiso picante. A decir verdad, a mí me gusta más el de creadillas; con abundante papa pastusa. Quedamos ahítos.Adormecidos. Regresamos a casa. De paso, casi vomito en la buseta, sobre las personas. Me salvó la bolsita que siempre cargo conmigo.Despertamos bienentrada la noche.Y fuimos a comer a La Gallina Ardiente. Mi florecita dice, que el nombre le recuerda a una amiga que fracasó y ya tiene seis hijas. Pedimos gallinacriolla.Una para ella y otra para mí. Con buena papa salada y limonadita. Regresamos…y así, hasta el otro día. Merceditas se levantó muy temprano. Se bañó en agua rosada con olora pino.Cada día un olordiferente.En verdad,me enfermacuando utiliza el olora cebolla.No sé por qué, no me he podido acostumbrar Empezó su consultoría a las diez de la mañana. Había personas que llegaban desde las seisde la madrugada. Personas de todo tipo. Ese trabajo,atendiendopueblo,es como una especie de democratización de la vida de mi zorrita. Casi no cobra. Es como si lo que pagan los mandarines, subsidiara a los pobrecitos y pobrecitas que quieren saber el número ganador de la lotería; del chance. Lo más difícil es descifrar el baloto. Pero, también, les habla del amante perdido; les habla a las mujeresque buscan maridoporInternet. Les dice:¡Ojo con eso!, porque no es tan seguro como escuchar de viva voz, mi mensaje.Desentraña dudas y verdades. Invoca espíritus perdidos; o remisos. Descentraba pleitos entre vecinos y vecinas. Intuye acontecimientos buenos y malos. Interpreta sueños de tipo popular. Como esos de soñar cruzando caminos espinosos en busca de la lámpara de Aladino.O como ese de ver niños y niñas con churrias, al lado de los pantanos. O como el de tener al lado a Madonna; a Julio Iglesias o al Papa. O como ese de volar en bicicleta, pedaleando. Sueño este muy anterior a las imágenes en El extraterrestre.
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    81 Ese día trabajóhasta las cinco de la tarde. Derecho, sin almorzar. Claro que, después, se desquitó. Comimos en “La vaca loca”. Muy buena carne de chigüiro,asada.Mi tortolita,comió y comió; hasta que no pudo más. Yo le seguí el paso hasta la tercera remesa. Gallo Tapao, pueblo situado al oriente de Longaniza, había sido escogido como sededel Segundo Congreso de Videntes y Magos. El primero había sido realizado en Tapa Rosca, localidad al sur de CiudadMéjico.Evento nada original. Ya, en el pasado (como lo dice Suetonio en la “Historia de los Doce Césares) ha habido celebraciones.Inclusivecon mucha másmagnificencia (o mucho más boato como se describeen Santa María de Iquique). Esto, a pesar de que el libreto es relativamentesimple:expresarcon palabras y hechos, las mil una forma de modificar la lógica de la vida. En lo que está (la lógica) tiene de hilo conductor para asumir el desarrollo social. Modificaciones que incluyen re-hacer la historia. Cambiando escenarios,con los mismos actores y actoras.Pero,estos y estas,con roles “ligeramente”diferentes. Por ejemplo: recordar que el bueno de Benedicto XVII, ha sido un santo a través de toda su vida. O que el bien amado Laureano Gómez, fue artífice de la Colombia Moderna y Justa. Sin otro horizonte que el trazado por el destino; del cual él y otros fueron y serán intérpretes.O que,desde noviembre 12 de 1930, en Ciénaga, Aracataca, El Retén y Orihuela, los trabajadores bananerosdel Magdalenarecibían doctrinacomunista e incendiaria de los agitadoresinternacionales. Y que, por esto, el buenazo de Miguel Abadía Méndez,delegóen el Generalísimo Carlos Cortés, la función de restaurar el orden; en el nombre de Dios y de la Humanidad. O que el dignísimo General Francisco Franco;actuó en defensa de los contenidos políticos, sociales y económicos de Occidente. O que, el Juez de Sucumbíos es un agente de las FARC, ya que ha decidido judicializar al guerrero perverso y a sus altruistas generales. O que la CIA, ha sido el instrumento más justo y adecuado para resolver las situaciones difíciles en el Continente Americano y en Europa y en Asia y en África y, ahora en el espacio exterior. O que, el
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    82 buen George,no invadióa Irak; sino que llevó mensajeros de paz, en contra del Mal y que en esto lo acompañaron todos los gobiernos justos del mundo; incluido nuestro Emperador Pigmeo. O que, los denominados “falsos positivos”, no son otra cosa que historias inventadas por los enemigos de nuestro ejército y de la estabilidad del país. En fin, estos eventos son necesarios. Refrescan el ambiente y las tensiones.Porque la magia esuna buena consejera y un buen soporte para justificar lo injustificable. Desde el día anterior a la inauguración, mi terroncito de azúcar, se desplazó a GalloTapao.Yo la acompañé hasta allí. Siempre he sido muy sumiso.Mi Gatica me hipnotiza;cada vez la veo más linda y más sinceray más cercana a ese estado de beatitud al cual deben llegar los magos e ilusionistas. Ese día asistimos a la presentación de un video. Armagedón II. Excelente. Lo mejor que he visto, en representación de la civilización.Al menos eso dijo mi lagartijita. Y yo le creo. El día de la instalación del evento,llegaronlos mandatariosinvitados y sus séquitos. También llegó el anfitrión. Nuestro querido angelito. Nuestro orgullo nacional. El buen Emperador. Habló (el divino Álvaro) en nombre de la Nación: “…Que no sirve de nada tanta alharaca; que no son humanos; que son traidores. Que ofenden a la patria.Que hay que cuidarse de tanta bestia…” ¡huy que embarrada!, el encargado de la logística y el sonido, puso el casete con la voz del general,cuando les habló a los obreros reunidos en la escuela Santa María, Chile; cien años atrás. Ya el angelito estaba preocupado y enojado. …Ahora sí, es la voz de él: “Compatriotas y amigos. Hoy es un día feliz para mí. He recibido la buena nueva, en el sentido de que seré ungidocon el doctorado honoris causa en ciencia ficción, adaptada y aplicada a situaciones de alto riesgo. Además, he querido estar con ustedes, señores y señoras magos y magas; porque soy un
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    83 convencido de quela historia hay que recomponerla. Y, en eso, ustedes son imprescindibles.Celebro la visita de mis colegas afines. Esto es una buena muestra de laconfianzaque ha adquirido el país a nivel internacional.” Mi bella durmiente aplaudió. Con fuerza. Gritaba: ¡Viva el Presidente más importante y eficiente que ha tenido Colombia en todasu historia! ¡Vivan mis colegas, magos y magas! Mientras todo el escenario se diluía.Una masainforme se fue extendiendo. Un fuerte olor a pútrido (como de excresencias)se fue apoderando de todo. De la capilla; del edificiode la alcaldía;de la réplica a escaladel avión presidencial. De los asientos que ocupabanlos mandatariosy los magosy las magas y los intérpretes de sueños y del diploma honoris causa. Y de los invitados y las invitadas. De la sala de proyecciones Y… de mi princesita y yo. Libro trece Cuando la negra Benjamina terminó de hablar, supuse que ese tipo de construcciones con palabras; ya se había ensayado antes. Creí recordarlas. Como cuando uno siente que todo ha pasado. Lo que pasa es, simplemente,que nuestros recuerdos;al menos los míos han recorrido mi entorno inmediato con conceptos extraviados. Sin embargo, Benjamina, hizo de esas narrativas una perspectiva trascendente. Algo que, para ella, tenía un significado al vuelo. Es decir, una propuesta para abrir caminos. Una figura ritual, tratando de rehacer la imaginación palenquera; en donde las voces asimilan las palabras a lo inverosímil. Unos imaginarios vertidos como divertimento, Es decir, una asociación de ideas no raptadas por los inquisidores. Más bien un canto a la esperanza, de la mano de ingeniosas elaboraciones. Muy por encima de la razón, que siempre la han acomodado a códigos a manera de inventario perpetuo de términos. Como simples roles predeterminado. Hechos para expresarlos como herramientas para parafrasear. Entonces, lo de
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    84 Benjamina, retrotrae esacapacidad para decir cosas. En una posición en la cual lo herético subordina a la ortodoxia plana, acartonada. Mucho después la Nana se incorporó a un grupo de niños y niñas que tenían las mismas facultades que ella poseía. Un tanto suigeneris. Por ejemplo, venía de diferentes territorios. Con una cosa en común. Como quiera que las mujeres constituían un grupo dominado. No se les permitía acceder a la educación. Eran algo menos que simples receptoras de esperma. Todos y todas eran producto embarazos no deseados. Mucho menos originados en ese placer que necesita ser pleno. El orgasmo no era reconocido como posibilidad de placer. Simplemente, los hombres, penetraban y listo. Queda claro que la Nana era un tanto extraña, diferente en ese grupo. Porque la preñez de Benjamina estuvo asociado a ese placer que no tuvieron las demás mujeres. Pero la Nana siempre fue solidaria con los demás niños y niñas. Les enseñó la libertad; tan plena en ella. Además, les enseñó a mirar hablando con las miradas. A partir de allí todo fue una especie de insubordinación. Todos y todas se declararon partícipes de un ejército en contra de la dominación masculina. Pero, también, en contra de los dominadores. Fueron algo así como libertos que no solo cuestionaban la esclavitud de sus madres y las otras mujeres. Fueron, fundamentalmente, un horizonte hacia el cual deberían llegar. Más que en términos de territorialidad, lo fue en términos de la confrontación de valores. Y se hicieron visibles a partir de su primera expedición. Estuvieron en Villa Pamplona. Allí, el alcalde, mantenía en toque de queda a las mujeres. Es decir, ellas, estaban conminadas a realizar oficios, hasta la hora en que este empezabasu agonía. Porque debían guardarse en casa. Se acostaban a esperar a su hombre. Porque así estaba expresado en la Constitución pamploneses. Y, ellas, simplemente accedían. Y, los guerreros y guerreras atacaban.En la primera envión, mataron a Josías. Este era el portavoz, el estandarte de la ignomiosa ceremonia.Siguieron con Plutarco,el mozodel alcalde. A pesar de su
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    85 condiciónhomosexual,nuncahizo algopor reivindicarel derecho a la pasiónexpresada plenamente en las relaciones sexuales. Para este, bastaba con su placer.Lo demás es simple vocinglería de esa peste que denominaban feministas.LuegosiguióAmaranto, ex esclavo que vendiósu cultura por las lentejasasimiladas a un simple liderazgo en la cocina del palacio gubernamental. Y siguió Suetonio Eulalio. Por demás eunuco encargado de masturbar al alcalde. Su oficio lo realizaba con tal empeño que,Hermregildo, el burgomaestre siempre quejó de la fortalezaen las manos de Suetonio.Por último,mataron al mismoalcalde.Fue relativamentefácil,ya que Fulgencio no faltaba a misa en honorde San Belarmino; todos los primeros jueves de cada mes. Lo degollaron, cuando estaba al pie del ícono del santo. Cuando llegarona la casa del obispo Virginio no lo encontraron.Había logrado escapar por el túnel que comunicaba a la sacristía con el convento de las betlemitas:Entre otras cosas,siempre,se reiteró en la leyenda. Algo así como que cada noche, las monjas, recibían al sagrado obispo. Él las preñó a todas. La práctica abortiva estaba a cargo de Melquisedec Luján que oficiaba como jardinero en el palacio del señor obispo. Transcurría el primer año de la liberación. Quienes conformaban el ejército libertador,ahora ejercían como guardianes y guardianas de los logros. El palaciodel obispo fue destinado a la prefectura de mujeres liberadas.Allíse celebró elprimerCongreso de Mujeres.Un escenario portentoso;habida cuenta de su significado. Las ilusiones se tejieron como hilosque semejabanuna urdimbre prediseñada para la libertad. Parecida a esos eslabonesque hicieronde la confrontación medieval de los primeros hacedoresde ciencia con respecto a los inquisidores. Para la Nana fue una experiencia absoluta. Traducido al lenguaje coloquial,una forma de demostrar sus ímpetus de mujer hecha para confrontar a quien sea que se oponga al ejercicio autónomo e iconoclasta. Volví a lo del Negro Antonio. Creo saberque era un medio año. Lo que no sé es si era de este siglo o del pasado. Porque a mí reconocida
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    86 ignorancia para actuarcomo sujeto libre, se sumaba mi incapacidad, también reconocida, para entender las calendas. Lo encontré, como siempre, divagando. En él natural. Porque desde su pasado remoto, ha estado en eso de reflexionar. A propósito de todo. Todavía está latente en él, su aversión por todo lo fémino. Como si hubiese nacido con esa impronta. Desde lo que puedo recordar, ha estado en mí esa confesión que me hizo. Para él, su madre, fue una puta. Todo porque la sorprendió cualquier día acostada con su primo Israel Balbuena. Nunca le perdonó eso. Lo suyo fue, en ese momento, una especie de veeduría ética. Todo, a pesar de que su padre tuvo sesenta y seis hijos. Todos en mujeres diferentes. Pero, además, vivía inmerso en sus conceptos asociados a origen de la vida. Me dijo, una vez, que no había logrado entender eso de la evolución. Mucho menos, en lo pertinente a la existencia de procesos en el universo; independientemente de la intervención de los humanos. Pero la contraparte no lo seducía. Es decir, tampoco asimilaba el cuento de la creación de la mano de una divinidad. Lo del Negro era, entonces, algo así como una esquizofrenia constante. Ni lo uno, ni lo otro. Y eso sí que es bien difícil a la hora de asumir la la verdad y las que no son tanto. Le pegunté por Benjamina. Se extrañó. Como si lo estuviera conminando a decir lo que no quería decir. Él ya había asumido un rol de vulnerador. Benjamina era, algo así, como un misterio que no se debía esclarecer nunca. Ahora, entre lo que me queda de lucidez, recuerdo que la Nana me miró diciéndome, algún día, que su madre encaró al Negro, cuando este quiso abordarla a ella, con insinuaciones para que se dejara acariciar. No solo en la cara. Todo el cuerpo, incluyendo sus vellos púbicos. Nana nunca ha pretendido ser virgen de por vida. Al contrario, desde que tenía trece años, se dejó penetrar por Marcelino. Un joven asiduo mensajero del placer. Inclusive ya Benjamina lo sabía. Pero lo del negro era otra cosa. Simplemente, ni a ella ni a su madre las seducía el libreto sexual y de placer del Negro Antonio. Para ellas era un simple vejete que nunca pudo madurar ni interpretar los códigos que soportan el quehacer sexual. Sus hijos e
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    87 hijas vinieron almundo, sin que sus madres reivindicaran placer alguno. Como cuando el orgasmo no procede. Más bien, lo que procedió fue que el Negro se sintió, cada vez, macho insolente, perdulario. Lo cierto es que hablamos. Ya había comentado antes que su rol de tutor, me impulsaba a un reconocimiento enfermizo. Porque ya estaba bien de que me recordara que estaba cumpliendo con la solicitud de mi padre. Ese tipo de situaciones, no solo aburren. También tienden a entenderlas como carga perpetua. Tal vez, había llegado a un punto en el cual se hacía necesaria una ruptura absoluta. Pero, como lo mío ha sido siempre una condición de sujeto dependiente de alguien. Ahora lo soy de la mirada de la Nana. Esa es mi guía. Pero antes lo fueron mi madre, mi padre y mi hermano mayor. Le dije algo acerca de esa carga emocional. Me dijo que soy un sujeto que no reconoce la condición ética de su acompañamiento. Para él, la ética estaba asociada a la sumisión del sujeto dependiente con respecto al sujeto dominador. Por esa vía, me conminó a que permaneciera junto a él. Que a, en su vejez, requería de los cuidados de quien había recibido tantos favores. Con todo y lo que he vivido, n las condiciones ya descritas, recibí como ofensapropia, las expresiones del Negro Antonio, hacia la negra Benjamina. Todo pensé, menos que mi tutor se expresara de esa manera hacia una mujer. Porque, si algo me enseñó la Nana con una de sus miradas, tiene que ver con el respeto merecido a los otros y a las otras. Máxime, en tratándose de una mujer como Benjamina. Cuando me despedí de Antonio, este volvió a gemir su cuento, en el sentido de ser un viejo que necesita protección. Y que, yo, era el más indicado para dársela. De todos modos, salí de su casa. No tenía rumbo. Decidí buscar, otra vez, a la Nana. La última vez, había quedado en el territorio de los niños y las niñas que se habían fijado como horizonte la defensa de las mujeres. En una reivindicación sistemática y a fondo de todo lo concerniente a los derechos humanos y a la libertad.
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    88 Pero ella noestaba allí. Una de las niñas me dijo que Nana había partido el día anterior para la vereda de San Eugenio. Era algo parecido a realizar un convite; con el propósito de celebrar el día en que se venera a la Virgen del Cobre. Una derivación de los recuerdos ancestrales. No dijo cuándo regresaría, terminó diciendo la niña Angélica. Viéndolo bien, algo así me había comentado Benjamina, un día en el cual estábamos en lo de Astaíza. Ceo recordar algo más: me expresó que había estado en Cuba, mucho antes de la caída de Fulgencio Batista. Y que, en esas, conoció a unas negras que oficiaban rituales emparentados con San Lázaro. Siendo así, comprendió el significado de muchas de las canciones de Celina y Reutilizo. De ellas aprendió lo mucho que sabe acerca de la santería. A su regreso, estuvo, con su vocinglería, promoviendo réplicas de esos rituales. Tratando, con ello, de reivindicar el palenque como sinónimo de rebeldía ante los dominadores, o nuevos esclavistas que hicieron de las sutilezas democráticas, un código perverso y de las verdades un sortilegio asociado a sus intereses. Pero de nada me sirve esto ahora. Porque los recuerdos, de por sí solos, son nada Por fin localicé, otra vez a la Nana. Me dijo con su mirada que, efectivamente había estado donde la niña me informó. No fue muy clara, al momento de preguntarle por anécdotas y contenido de esa actividad. Me remitió a una historia casi patética; que en nada tenía que ver con el asunto requerido por mí. La decisión estaba tomada.Raúl Villaveces, sería recluido en “Buena Pastora”, sitio ejemplar para el purgatorio de penas. Ante todo, conociendo lo que hizo. El día en que mató a Karla Buenaventura, Raúl estuvo recorriendo su pasado. Fue de barrio en barrio; de ciudad en ciudad. Se detuvo en ciudadBienaventuranza. Allí saludó a amigos y amigas del pasado. Percibió que el lugarhabía cambiado.Pero no lo expresó en palabras. Simplemente, su mirada se tornó básica. Como cuando miraba, absorto, la procesión de la soledad, los sábados santos; en su
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    89 añorada ciudad delBuen Vecino. Nunca había podido olvidar esas celebraciones.Para Raúl, la iconografía vinculada con el aniversario de la muerte de Jesús,el Nazareno, era una continua convocatoria a la reconversión Siempre ha sido así.Por lo mismo,ese día, llegó antes de lo previsto. El tren no se había detenido en las estaciones reglamentarias. Simplemente, su conductor, tenía prisa. Debía llegar a Bienaventuranza, antes de que naciera su primogénito. Descendió,mirandoalrededor.Como buscando a la mujer requerida. Una mirada de macho perverso.Porque, nunca había logrado olvidar el día en que la mujerbuscada,le dijo en susurro:ya no me convocas como antes. Ya no veo en ti mi horizonte erótico. Ni siquiera, mi inmediatez lúdica.Te siento tan lejano; tan inmerso en los recuerdos, que no logro adivinar si llegaste; o si te quedaste dormido, asfixiándomecon ese aliento propiode quienes han bebido licor todo el día. Cuando Karla huyó, dejándolo en el cuarto, dormido; ya había amanecido.Ciudaddel Mal,empezabasu quehacer cotidiano. Ya los vendedores de aviones de papel habían empezado su jornada. Las mujeres habían salido ya. Ataviadas con su desnudez; prestas a exhibirsu cuerpo.Una ciudaden la cual,ellas,no habían sido, ni eran aún, noticia.Como si no existieran.Por esto, en reuniónplena, habían decidido protestar. A Margot Pamplona, se le ocurrió la idea de proponerla desnudez como expresión de protesta. Ya veremos si el señor obispo Pío XXIV y sus machos súbditos, serán capaces de resistirnuestra firmeza y nuestra capacidadpara hacerde la desnudez un arte y una opción lúdica. Les aseguro, camaradas, que, por fin, seremos noticia de confrontación a la Cofradía del Santo Oficio. También habían salido los vendedores de ilusiones. Aquellos que cantaban el número ganadoren la lotería.Ya habían aprendido el arte del cálculode probabilidades. Por lo tanto, justo ese día, debía ganar el número 3345.Tal vez, por esos avatares del destino casi siempre
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    90 incomprendidos,ese número coincidíacon las cuatro últimas cifras del número de la cédula de Raúl. Al otro lado de la ciudad,entrando por el sur, en la bodega habilitada para albergarlos cuerpos de los y las NN, llegados desde diferentes sitios de la periferia, estaba Juvenal Merchán, el cuidador de cadáveres.Había aprendido su oficio desde niño. Su padre, Gaspar, había heredado el arte de cavarfosas comunes de su padre Hipólito. Era, entonces,una sucesión de saberesrelacionados con las muertes masivas,sin dolientes;sin historia.De esas muertesque se han vuelto cotidianas; a partir de la imposición de opciones de vida vinculadas con los conceptos de tierra arrasada, en contra de quienes, simplemente,no comparten las propuestasy expresiones dominantes. A propósito, Juvenal, había sido amante de Karla. Se conocieron cualquierdía,en cualquiersitio.Lo que,si recuerda, de manera plena el sujeto, es que ese día recién terminaba de recibir el cadáver de Benjamin Cuadros. Ese que, para Karla, había sido símbolo de libertad. A su manera. Es decir, a la manera de la mujer que había recorrido todos los territorios,desafiando el poder de los inquisidores cercanos y lejanos.Fundamentalmente el poder del Obispo Pío XXIV; quien ahora ejercía como soporte del buen comportamientoen Ciudad del Mal. Él, a su vez,había recibido de Fornicato Palacio, procurador delegado porla Santa Sala de Preservadores del Orden, la misión de desterrar,minimizar y erradicar los conceptos de placer y de alegría. Libro catorce Benjamin, estuvo luchando al lado de Virginia Esperanza Potes. Cuando lalibertad era horizonte deseado. Ella y él, protagonizaron la Gran Jornada por El Derecho a ser Humanos. En ese tiempo en el cual La Cofradía de los Eméritos Caballeros de la Santa Cruz, había determinado, mediante, Ordenanza Absoluta, que la condición de humano era un derecho que solo podría ser otorgado a quienes demostraran habersidoconvocadosy convocadas a la unción divina,
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    91 por parte delHonorable Tribunal de la Santa Virtud y la Sagrada Aplicación de los Evangelios. Por lo mismo, entonces, tanto Benjamín como Virginia Esperanza, habían sido condenadoy condenada a trabajos forzados.Los mismos consistían en ir de casa en casa, invitando a creer en María como virgen y en José como Santo Varón Sacrificado. Cuando cumplieronla condena,ella y él, decidieron poblar de hijos e hijas libertarias (os) el territorio. Allá, en la Tierra Sagrada de Fornicato. Por lo tanto, hicieron lo que es necesario hacer para procrear. Nacieron 16 niños y 15 niñas. En un recorrido de tiempo calculado,utilizandoel multiplicativonueve,con escisionescalculadas entre dos y tres meses. Tanto Virginia-madre; como Benjamín - padre; instituyeron un ritual cifrado. Para sus seguidores y seguidoras. Algo así como entender que la sumatoriade adeptos es condición sine-quanum para fortalecer la lucha porel poder. Convencieron a varias parejas heterosexuales. Porque, para ellos, a pesar de su visión libertaria; los y las homosexuales eranalgo que debía soportarse en honor a la posición libertaria.Pero,no más allá.Como si su rol estuviese asignado desde antes.Es decir, una posición en la cual la lucha de contrarios,suponía hembra-macho; más no esa opción en la cual el yo con usted, en la misma condición de género. …Y pasó algún tiempo. Villaveces permanecía en su auto-condición de perdulario.El asesinatode Karla lo conmocionó tanto que, soñaba con ella.La veía en todas partes.Karla,la mujerlibertaria, iba a la par con sus elucubraciones.Imaginariosenfermizos.La veía, allí,al pie de la libertad,hechapedestal;una figura marmórea. Como Sísifo que va y regresa.ComoPrometeoque está allí, con su vientre abierto; como manutención de las aves que lo destripan cada día. Como Teseo originario, llegado un día cualquiera de la tierra del nunca jamás…Y que permaneció con ella, como lo hizo, hace siglos, con Ariadna, la hermosa amante suya que lo orientó y lo situó en condiciones de volver a ser sí.
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    92 Para Raúl,el hechode haberla matado;suponía no estar con ella.Con esa Karla libertaria, pero efímera. Tan libertaria que nunca la pudo asir.Nunca pudo concertarcon ella nada diferente a estar hoy, tal vez mañana;pero nunca aquíy ahora.Un Villavecesmontonero perverso. Ser de un día; que no reconoció, ni reconoce aún hoy en su tormentosa pena,que fue pionero del amor a migajas. De la entrega, como trofeo que se adquiere, por haber sido merecedor de él; en la peor versión de esa simulación de competencia.Porque lo suyo, fue y será siempre la cautivación de la mujer sujeto de debilidad. Porque, siempre lodijo,las mujeresno son otra cosa que placer latente. Ellas no piensan.Nunca han pensado...nilo harán.Porque su cerebro es su vagina; y sus horizontes, el placer que otorgan…En fin, que Raúl la mató;porque Karla pensó.Porque,cualquierdía ella le dijo;quiero ser libre. Ya no te quiero. Quiero volar a otro territorio. Ese en el que conocía Benjamín y a todos los que son comoél.Tú no eres otra cosa que Raúl Villaveces, sujeto tardío; misógino; furtivo depredador constante. Y, entonces,la mató.Así como la había amado, a pedacitos. El mato un día en que su expresión convulsiva (la de él); lo hizo delirar. Un día en el cual él se observócomolo que era, reflejo de la luna en el agua. Agua de ese pozo pútrido que lo acompañó siempre. Pozo son nada diferente a la repetición de cosas. En el día a día. En ese ir y venir circunstancial. Porque, Raúl, ni siquiera pudo hacer bien las repeticiones. Todo en él fue y era ahí, en el momento. Sin ningún acumulado visionario, trascendental. Su lógica, fue y es la del recicladorde la historia. Aquel que recoge lo que ha sido usado. Las ideas y las ilusiones.Raúl de nimiedades.Mató a Karla por reconocer que era superiora él. Oh, sujeto cautivo. Inmerso en las alocuciones constantes. Sobre el mar y sobre la Tierra. Sobre la mujer y sobre la ignominia que prevalece. Raúl, con Pío XXIV a cuestas. Raúl que infiere, a cada paso, que su gestión es la de complacerlos. A Pío XXIV; a Fornicato Palacio; a Pedro Vaticano. Este último maestro de maestros en el arte de trastocarla historia.Sujeto de mil y una ocasiones para reinventar la
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    93 perversidad.Que asistió ala inmolación de Espartaco; que condujo a las LegionesRomanasa arrasartodo lo que fuera sinónimode herejía. Pedro Vaticano,sujeto inconcluso,como quiera que muriera sin haber extirpado el mal de amores. Sujeto que, por lo mismo, nunca pudo hablar con palabra propia. Todo en él era prestado. Hasta la manta que se suponía lo debía arropar a lo largo de la historia. Ese que se emparentó con Claudio y con Calígula. Pedro Vaticano, sujeto de perversidad absoluta.Por esto fue mentorde Raúl.Y, éste,lo entendía y lo aceptaba así. Por eso no dudó en matar a Karla. Ese día, en el cual regresó;o que visitó porprimera vez (porque ya no sabía distinguirtiempos y espacios) a su ciudad, para cumplir con el mandato jurisprudencial; Raúl estuvo divagando. En un proceso eterno. Ante todo, porque él sabía que la muerte de Karla era su estigma.Porque él sabía que había matado alsímil de la ilusión; de la esperanza. Cuando él llegó, ya los y las testigos habían reflexionado. Habían establecido un conglomerado de hechos, de circunstancias, de evidencias. Ellos y ellas, habían logrado establecer que Villaveces esperó a Karla a la entrada de la habitación. La dejó entrar y la abordó. Le dijo, en comienzo, que la amaba; que siempre lo había hecho. Que vivían en función de ella. Que era su vida y su post- vida…que no lo abandonara. Que moriría. Pero, al mismo tiempo, aclaraba que,si no se quedaba con él, sería ella quien moriría. Que, cuando soñaba, era ella que aparecía. Aquí y allá…En fin que, “mi bella Karla, no me abandones”. Karla, siempre vertical, le dijo “no me interesa tu discurso; ya lo he vivido y lo he sufrido”. Entonces, Villaveces, se desmoronó; se consolidócomo machoperverso y la acuchilló.Muchas veces. Tantas, que el cuerpo de Karla, parecía cedazo. Y, en consecuencia, el jurado, votó. Ellos y ellas, definieron por unanimidad la sentencia: debe ser ahorcado en plaza pública. Será vejado antes.Hasta que desespere y hasta que vocifere, pidiendo la muerte inmediata.
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    94 Su defensor, PíoXXIV, insistió en la justeza de la muerte de Karla. Porque había trastocado los roles.Porque desconoció la autoridad del hombre amante. Porque ni ella, ni ninguna mujer tenía derecho a confrontara los hombres.Él,Villaveces,era su dueño y Karla no podía desconocerlo. Ella estaba obligada a amarlo por siempre. Por lo mismo, al negarse, entraba en el territorio vedado a las mujeres. Su independencia no había sido declarada. Ni ella, ni ninguna de ellas, podía trasgredir los principios y los Valores de Ciudad Trinitaria. Aquellaque,algunas herejeshabíancambiado de nombre llamándola Ciudaddel Mal…Enfin,decía Pío XXIV, Villaveces, era un ciudadano ejemplar.Siempre lo había sido.Al matara Karla, él no hizo otra cosa que reafirmar el gobierno de lo masculino. Porque Dios, ya había dicho,porsiempre,que las mujeresno son sujetos independientes, ni pensantes. Ellas serán lo que los hombres digan que sean. Y, entonces,Benjamín y Virginia,criaron a sus quince hijasy dieciséis hijos,con toda ternura y aprestamiento.Procurando inculcaren ellos y ellas, los valores que siempre los habían acompañado a él y a ella. Pero, Virginiaestaba inquieta.Su aritmética nole cuadraba. Porque la equidad tieneque ver con la igualdad. Y no le faltaba razón. Es decir 16 varones mayores que 15 hembras. Luego, a sus sesenta años, quería ser preñada, en la esperanza de encontrar la unidad que configurara laigualdad.Lo otro no es otra cosa que una desigualdad. …Y Virginia volvió a quedaren embarazo.Benjamín había hecho todo lo posibleporresponder,como varón. A sus sesenta y seis años, era un tanto difícil. Pero lo hizo Nació otro varoncito.Virginia,creyó desfallecer. Después del enorme esfuerzo, lo que quedó fue un incremento de la desigualdad. Villavecesfue condenado.El jurado no aceptó la interpretación de su defensor Pío XXIV. Fundamentalmente porque, el acusado había asumido una opción no coincidente con los principios básicos definidos porlas normas de Ciudad del Mal. Normas que habían sido construidas y aprobadas; a partir de la Asamblea de Mujeres Beligerantes.Muchohabían tenido que luchar para acceder al poder.
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    95 Habían sufrido desdetiemposinmemoriales. Los Santos Inquisidores criollosgobernaron durante siglos.Ellosasimilaron las enseñanzas del Santo Oficio. Una herencia directamente proporcional al dominio de los invasores. Una tradición heredada de los Santos Tribunos de la Santa Roma. Enseñaron a aplicar los métodos para garantizar la expiación y la reconciliación con Dios; su Dios y que, por lo mismo tenía que ser el Dios de todos y de todas. Enseñaron a castigar a las mujeres; cuando estas no reconocieran la primacía de los varones. Cuando estasno aceptaran su condición de seres sin opción de vida propia. Sucedió que Benjamin y Virginia,acompañada y acompañado de sus quincehijas y sus diecisiete hijos,se trasladaron de VillaRebelión. Un caserío a orillas del río Mosquitos. Ya habían urdido un plan; en la intención de difundirsus ilusiones.Estas venían desde que el padre de Virginia,Ramón Ilich,había construido una estrategiapara acabar con el liderazgo de Los Caballeros de la Santa Cruz, allá en Ciudad Lejana.Ramón Ilich, era un hombre profundamente humano. Con la ternura dibujada en su rostro; y en sus acciones. Ramón Ilich, expresaba solidaridad y esperanza, absolutas. Por lo tanto, ese día, tres de octubre; cuando lo mataron; se cuajaron las nubes y se desató la lluviaque acompañaría a los y las habitantes de CiudadLejana,por espacio dedoce meses.Sin cesar.Todo quedó anegado.Los victimarios se ahogaron cuando cuidaban el cuerpo sin vida de Ramón. Porque temían que se produjese otra ascensión, como la del Nazareno hacía ya cerca de diecinueve siglos. Todo, además, porque los miembros de la Cofradía del Divino Verbo, los instaron a no salir,por nada del mundo.Y así lo hicieron; se quedaron en el cuarto subterráneo de la casa de Benedicto XIX quien ejercía como descifrador de la apologética de San Marcos y que había sido escrita por autor anónimo en Jericó, ciudad considerada, por esto, santa. Sucumbieron ante la fuerza de la lluvia y ante su cantidad. Pudieron haberse vertido cerca de un billón de metros cúbicos; según lo
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    96 relataron los calculistasoficiales. Pero el cuerpo de Ramón Ilich, en fin, de cuentas, desapareció. Para su búsqueda exhaustiva fue nombradauna comisión enla que se instalaron todos los beneméritos hijos de Benedicto XIX y los hijos de Fornicato Palacio…Pero no encontraron nada. Una mujercampesina,de nombre Dolores Perpetuos, halló el cuerpo de Ramón;un día cualquiera del mes de enero del año siguiente a la su inmolación. Dolores, tejió una red secreta para informar a los seguidores y las seguidoras de las ideas de Ramón. Al cabo de tres días, se reunieron todos y todas en la “Cueva de San Mariano”, ubicada en las afueras. Hacía tres meses había escampado. La ceremonia fue todo un acontecimiento. El cuerpo, sin pudrición, fue exhibido en altarimprovisado.Discursosacerca de la igualdady de las acciones para lograrla. Discursos acerca de la herejía necesaria; por medio de la cual se expulsarían de la ciudad a todos los Honorables Caballeros de la Santa Cruz; empezando por Benedicto XIX. Y la inhumación se produjo en medio de arengas panfletarias, sinceras,a viva voz;con profunda convicción en los ideales de Ilich y la necesidad de continuarlos;de propagarlos portodas las ciudades y en el campo y en el mar y en el espacio adyacente a la Tierra. Benjamín, Virginia y las quince y los diecisiete; no hicieron nada diferente a conservary traducir el Mandato Ramoniano. Su horizonte se hizo inmenso.A cada paso;en cada lugar, hablaban en reuniones clandestinas.Temiendoque Fornicato Palaciolos detectaray los y las hiciera matar. Porque, Fornicato, era un experto. Ya había sido probada su capacidad para matar; de manera directa y por encargo. Como resultado de esas acciones de matanza; ni Ciudad Bienaventuranza;ni Ciudad del Mal;ni Ciudad del Buen Vecino; eran reservoriode herejías. En estas,toda voz disidente había sido callada para siempre. Benjamin y Virginia murieron de manera simultánea. El veneno de la víbora que había sido colocada de manera subrepticia en su lecho,
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    97 hizo efecto ensegundos.Mucho se habló del acontecimiento, en toda el área de Villa Rebelión y en algunos poblados vecinos. Las quince y los diecisiete continuaron con la tarea. Vivir se tornó mucho más difícil. A cada momento se escuchaba acerca de la generalización de las matanzas individuales y colectivas. Pero no sólo se oía hablarde esto; tambiénse podía constatar.Juvenal se quejaba de la cantidad de trabajo. Los muertos y las muertas eran muchos y muchas. Casi no había espacio en la antigua bodega. Hasta que Fornicato Palacio decidió arrendar otro espacio; al aire libre. Se pusieron varas verticales y horizontales y se cubrió el escenario con plástico.Allí eran depositados los cuerpos. Venían de Lengua Larga (vereda de Villa Rebelión);de La siembra (veredade Ciudad del Mal); de El Ensueño (vereda de Ciudad del Buen Vecino). Se pudrían unos sobre otros.La fetidez era llevada porel viento hasta la misma CiudadSalmón;territorio del Padre de los Padres. El mismo Dios trasplantado desde Roma;desde Castilla;desde elSacro Imperio Anglo-Sajón cercano. A todos y a todas los (as) asfixiaba el olor nauseabundo. Solo las quince, los diecisiete y sus adeptos escapaban.Ellosy ellas seguíansus labores cotidianas,comosi nada. Pero, claro,sentían profunda tristezay temor.Un día allí; otro día allá. Una peregrinación constante. Las ideas libertarias de Ramón Ilich, estaban grabadas en madera y bronce; de tal manera que no las degradara el paso del tiempo. …Y, en Ciudad del Mal, reventó la insurrección. Primero fueron las mujeres;conocidascomo las desnudas, en razón a que conformaban una asamblea permanentede féminas en contra de los chafarotes de Pío XIX y de sus colaterales jornadas inquisidoras. Luego fueron los niños y las niñas.Se negaron a leerel catecismoAstete,mejorado por el mismísimo Pío y avalado por su señoría Fornicato Palacio. Luego fueron las y los adolescentes. Estos se negaron a entrar como aprendices a alguna de las Legiones existentes. Ni a la del Santo Sagrario; ni a la de los Hijos e Hijas de María Auxiliadora; ni a la Cofradía de los Hombres y Mujeres Bienintencionados (as).Por último,
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    98 fueron los abuelosy las abuelas. Ellos y ellas se negaron a servir de apóstolesen las celebraciones de la Semana Santa. También, sobre todo ellas, se negaron a acompañar a la Dolorosa los Sábados Santos, en su soledad. Sucedió loque se presumía que iba a suceder. Fornicato, Benedicto XIX; Pío XXIV y los representantes de las cofradías y legiones; decidieron, en reunión secreta, juntar sus ahorros y situarlos en el mercado de mercenarios profesionales. Mercado que había sido instituido por el Nuevo Imperio Anglo-Sajón. Le servía como fuentes de divisasy como soporte a las guerras de baja intensidad, comunes en la región. Les alcanzó para comprar doscientos hombres rudos. Machotes curtidos en el arte de matar ilusiones y esperanzas y revoluciones clásicas. Llegaron a Ciudad del Mal,el ocho de diciembre, día de la Santísima Virgen.De manera furtiva se instalaron en los cobertizosque Fornicato utilizaba para sus bestias. Desde allí se fueron desplazando, hasta copar todos los espacios. Ya conocían quienes eran los y las dirigentes.Mataron a todos y a todas.Mujeres adultas;mujeres niñas, hombres adultos y hombres niños. Fornicato ordenóllevartodos los cuerpos hasta laPlazaMayorde San Jacinto,ubicadaen el centro de Ciudad del Mal. Allí se hizo una pira inmensa.Las llamas se veían desde Villa Rebelión y desde la Sede Central del Santo Oficio Divino De las quince,quedaron solo siete y de los diecisiete quedaron solo nueve. Se mantuvo la desigualdad que tanto inquietó a Virginia. Lo cierto es que,quienes quedaron, migraron hacia diferentes poblados relativamentecercanosentre sí. Desde su nuevo sitio, recomenzaron la brega. Ese fue el referente que tanto entusiasmó a Karla. La vida de Benjamin y de Virginia. Casi como La Vida de Jesús y de María. Un símil que ella validó y lo hizo suyo. Por lo mismo, cuando murieron ellos y ellas,las dirigentesy los dirigentes de la insurrecciónen Ciudad
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    99 del Mal; ellase propusovengarlos y vengarlas. Nada de poner la otra mejilla. Era ahora o nunca. Ojo por ojo. Simplemente hubo un problema que le enredó la pita: la aparición de Villaveces,su amante frustrado y resentido. Aquel que no le perdonó nunca el hecho de haberse separado de él; por decisión autónoma, aprendida esa autonomía de las conclusiones de la Asamblea de Mujeres Raúl la localizó.Un domingo de mayo.Ellasalía del almacén en donde trabajaba. La siguió sin ser visto. Cuando Karla llegó al platanal; apareció enhiesto el siniestro personaje. Cuchillo en mano (alguien, hoy en día, de manera un tanto perversa, diría “a lo Pedro Navajas”). En fin, que la acuchilló.Huyó porel caminoque lleva a Villa Piedad y, desde allíhasta VillaPerdón. Este último, un caserío habitado por ex convicto; prófugos resentidos mandantes, con muchas muertes a cuestas. El refugio era ideal.Allínadiepreguntaba nada.Lo llamaban,también, “Tierra de Nadie y de Todos”. Desde ahí importaron el modelo, muchos de los estrategas de la barbarie; hegemónicos mandarines criollos. Pútridos, siempre. Y, entonces, se expandió el modelo. Fueron creciendo las ciudades y los países cuyos gobernantes a la fuerza,enviabana sus agregados y aurigas a aprender el oficio de no preguntarnada. De guardar los secretos de las muertes sucesivas y de no permitir la identificación de los culpables. Allí estuvo, por ejemplo, Juan Manuel Santín; José Obdulio Miserabilísimo; Sabas Pretel de la Cuesta. Todos en nombre del prístino Álvaro. Y, Raúl,estuvo allícasicuatro años.Hizo muchosamigos.Algunos de ellos ejercieron como sus codeudores; cuando él decidió comprar a crédito El Buzón del Olvido,Un cachivacheque servía,a la manera del sobrero de los magos,para meteren él una evidencia; o un indicio; o una flagrancia y sacar palomas de la paz; o sapos vergonzantes; o divinas imágenes de la virgen; o del Divino Niño.
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    100 Entre tanto, elcuerpo de la bella Karla,fue encontrado por uno de los hijos de Fornicato Palacio. Lo llevó a otro sitio, distante de allí. El cuerpo de Karla todavía estaba caliente.DeograciasPalacio, aplicó lo que había aprendido en los cursos de necrofilia. Una vez terminó, volvió a trasladar el cuerpo al lugar en el cual había sido dejado por Raúl Villaveces. El ceremonial fue conmovedor. Todas las mujeres de La Asamblea, estuvieroncon ella y la acompañaron hasta el lugar de su cremación. Suscribieron El Manifiesto por la Venganza y por la Pronta Justicia. Manifiestoque se erigió como referente para todas las mujeres de la región y del país. Un documento elaborado con un conocimiento previo de la lucha que han librado las mujeresen todo el mundo.Ellas, inclusive, promovieron siempre la realización de eventos y movilizaciones el ocho de marzo anterior a la muerte de Karla. Estaban convencidas de la importanciay trascendenciade su gestión. Como mujeres comprometidas con la defensa de sus derechos y por la persuasiónacerca de la necesidad de la ternura para crecer como personas y como pueblo. Libro quince Raúl Villaveces había nacido en Puerto Lindo, ciudad situada al noroeste de Ciudad Bienaventuranza. Cuando niño fue protagonista en la escuelita en donde cursó su básica primaria. Porque exhibía capacidad para hacer de las palabras un todo coherente; independientementedel tema que propusiera la profesora Altagracia. Por esto mismo,estuvomucho tiempo vinculado a la Sociedad de los Niños y las NiñasInteligentes.Comocon Mozart,su padre y su madre, recorrieron el país, a bordo de las capacidades de su hijo. El Circo Diablillo Perenne lo exhibió en funciones en las cuales el público deliraba con los conocimientos de Raulito. Hasta que, en un día cualquieradel mes de mayo de 2020, se quedó mudo. Una forma de protestarpor la utilización que venían haciendo de él su familia y los propietarios del circo.
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    101 Creció, después dela ruptura, al lado de su tío Valentín. Cursó bachillerato en el Liceo Mariano y se vinculó a la Universidad Trinitaria, como estudiante del programa de pregrado Ingeniería Armamentista. Se graduó con honoresy, posteriormente,viajó alNuevo Imperio,para cursar estudios de doctorado en Energía Atómica Aplicada a la Destrucción. A su regreso al país, trabajó al lado del prístino Álvaro como consejero en asuntos de moral y de seguridad. Conoció a Karla en una celebración del Día Mariano, en Bienaventuranza.Sucedióque Raúl fue delegadopor el prístino como su delegado ante el Santo Oficio Criollo de la Búsqueda del Cielo. Raúl siempre fue un hombre parco y muy devoto de María Santísima. A ella le otorgaba todo tipo de sacrificios. Decía no querer a las mujeres,por su recuerdo de lo leído en la HistoriaSagrada,acerca del rol de Eva en la Tierra y, comocolateral,la expulsión del Paraíso. Sin embargo, leía la revista Play Boy y se masturbaba en soledad, motivado por las poses de las conejitas. Karla había crecido al lado de su tía Saturia. Padre y madre habían muerto en un accidente. Viajaban de Ciudad del Mal a Ciudad del Buen Vecino; el bus en que viajaban rodó por un abismo. Karla,bajo la férrea disciplina que le impuso Saturia, no tuvo ningún placer en su infancia. La adolescencia, la sitúo en diferentes escenarios.El colegio;la hacienda de su tía; las calles de Ciudad del Mal.Sin embargo, ella nunca pudo disfrutarde su cuerpo.La asfixiaba el artefacto ideado por la tía para impedir que Karla fuera abordada. Se trataba de un cerrojo anticuadlo, pero efectivo. Ese día, en plena celebración de la Santísima Virgen, llevaba un vestidoapretado,negro.Hacía diez años había muerto Saturia. Ahí, al pie de la tía muerte,lanzóel grito de libertad.El cerrajero logró abril el candado.Los trajes largos y hasta el cuellofueron incinerados. Danzó toda la noche del velorio,desnuda,en su habitación. Invitó a su primo Encarnación para que la inaugurara. Estuvo con él toda la noche. Contó veintitrés orgasmos; hasta que Encarnación no pudo más.
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    102 Raúl se dirigióa ella, un tanto conmovido por el hecho de que Karla había organizado una celebración paralela.Se trataba de la reunión de todas las mujeres de Bienaventuranza y de la expedición del Manifiesto Libertario de las Mujeres Vulneradas. La casuísticaconsistía en exhibir sus cuerpos desnudos en la Plaza Central de la ciudad. Danzaban alrededor de la hoguera y, a cada paso, arrojaban al fuego retratos y réplicas de Fornicato Palacio de Benedicto XIX y Pío XXIV. Además, símiles de los Caballeros Cruzados. Le dijo:“señorita,usted no puede agraviara la Virgen de esa manera.” Karla,simplemente,lo ignoró.Pero no pudo sustraerse al encanto de su mirada.Ojos verdes,simples;pero con una fuerza absoluta cuando se fijaban en alguien. En este caso, Karla, fue ese alguien. Casi desmaya. Porque ese mirar de Raúl no permitía escape. Hablaron. Karla le expresó que no había vuelta atrás. Las mujeres de Bienaventuranzano admitíanninguna directriz;por sagradaque fuera. Se volvieron a encontrar en la taberna “La vida es así”. Todo tan coincidencial,que ella y él se sintieron sujetos de una alegoría lejana. Ella y él, se sentaron en misma mesa. Karla ordenó una botella de aguardiente marca Soplo Divino. Él, muy recatado, ordenó botella de vino dulce, marca Los tres Frailecitos. Departieron hasta pasadaslas doce de la medianoche. Karla invitó a “ojitos verdes” a su habitación. Ella vivía en casa de inquilinato. A pesarde eso,todo muy confortable y digno. Como lo hacía siempre, se desvistió inmediatamente llegó al cuarto. Raúl se sintió algo incómodo. Pero, inmediatamente, recordó a las conejitas y sintió un fuerte escozor en su tornillo; tanto que se irguió mucho más de lo acostumbrado. Se juntaron, hasta el amanecer. Raulito se despertó asustado, porque había quedado en llamar al prístino. Luego de haberexpedido el Manifiesto, las mujeres de la Asamblea, se dispersaron. Cada una con el propósito de arengar en la ciudad. Convocando a la confrontación en contra de Raúl y de sus símiles.
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    103 Ellas ya sabíanque Raulito era un protegido del Divino Álvaro; pero eso no las amilanaba.Estaban decididas a la venganza. Como fuera. O en los Tribunales.O en cualquier sitio. Lo cierto es que Raúl debía pagar por su crimen de lesa fémina. Prevaricato Martínezfue el primeramante de Virginia. Se conocieron cualquierdía,en Villa de Dios,una localidad situadaal Este de Ciudad del Buen Morir. Ella, la Virginia, era oriunda de Ciudad Amada por Dios. Allí nació y creció. Su padre ejerció como sacristán en la Parroquia de San Diego Virgen. Con su esposa Primogénita, tuvo doce hijas. Entre ellas Virginia, la cuarta. Cualquier día, su padre, la abordó. La casa tenía dos habitaciones. Una de ellas para José Arimatea y Primogénita. La otra, para las doce. Le dijo, casi en susurro, “Virgita, me tienes desesperado. Te he observado cuando te bañas; déjame, por favor, probarte”. Cuentan que Arimatea se tiró al río. Nadie pudo recuperar su cuerpo. Sin embargo,Virginia quedó lista para ser la madre del hijo suyo y de su padre. El niño murió cuando tenía tres años. Un caso insólito de fiebre amarilla. Virginia nunca transfirió el hecho. Ni siquiera a su madre Primogénita. Cuando aprendiócon Benjamin el arte de hacerse mujerautónoma,ya había conocido el arte de la sumisión. Había estado durante muchos años,al lado de la tristeza y de los vejámenes. Como ese, cuando su padre la vulneró;haciéndole sentirel significado pleno de la ignominia. Desde ese día, Virginia juró por Los Dioses Antiguos, que jamás hombre alguno le haría lo mismo. Por eso lo ahogó en el Río de Oro. Por eso mató a Prevaricato; arrojándolo al Lago Santo. Benjamín no era así. Ni como Arimatea;ni como Prevaricato; ni como Raúl.Es decir,él era un hombre pleno,sinceroy que valoró siempre la importancia del rol de las mujeres y de la construcción de escenarios de equidad.Por lo mismo,entonces,Benjaminsiempre fue perseguido por todas las cofradías existentesen su territorio. Fundamentalmente
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    104 por aquella lideradoporPíoXIX, denominadaLos Caballeros Prístinos al Servicio de Dios. Recorrió todo el país, arengando a las mujeres y a los hombres; transfiriéndoles el conocimiento asociado a la libertad. Ese fue el Benjamín que tanto admiró Karla. Ese tipo de propuestas libertarias; esa condiciónde sujeto comprometido convencido de lanecesidad de la guerra entre las cofradías inquisidoras y los y las hombres y mujeres que reivindicaban elderecho a ser libres y a tener la sensibilidad y la ternura como soportesen su actuación.Guerra que,aun hoy, continúa y que, por lo visto continuará por siglos; hasta que sea vencidos los dueños de la vida cautiva y de la inequidad y de la contra ternura. …Y pasó mucho tiempo. Y estamos hoy asistiendo a la misma confrontación Algo extraño en ella. Nunca la había percibido así. Una imaginación que bordea lo absurdo. Sin que me diera cuenta, siguió con otra historia. Contaban nuestros antepasados que, en algún lugar del territorio Embera Katío,las mujeresy los hombres tenían una relación estrecha con la luna. Tanto es así que, en determinada época del año (según su propio calendario), se realizaban algunas actividades que permitían consolidaresa relación.Una de esas actividades, tenía que ver con la caminata hacia la prolongación de la vida. El rasgo principalde esta realización,lo constituíala convocatoria a lo que podría llamarse ahora un concurso. En donde cada uno y cada una de los (as) convocados (as)presentaban sus quejas ante la luna. Por lo general,las quejas,iban acompañadas de demostraciones de dolor.Estas,a su vez, se presentaban con expresionescorporalesque adquirían un significado casi sagrado.
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    105 Lo corporal,incluía elllanto.Aquí, las lágrimas, vertidas formaban un inmenso lago agridulce. En este lago se sumergía a los niñosay a las niñas.En la intención de prepararlos para la ternura y la solidaridad. Una vez terminado el ritual, las mujeres y los hombres, danzaban alrededor del lago. . Hasta que la Luna desaparecía, con la llegada del Sol. Otra vez me sentí como ensimismado.Pormomentos creíque estaba inmerso en las Mil y Una Noches. Como si estuviese enfrente. Conversandocon la negra Benjamina,cuandome contó ese sartal de historias que no logré entender. Y la Nana contó otra historia. Estaba fascinada. Como cuando alguien entiende que el tiempo y su curso tienen que ver con estar mirando y contando cosas. Sin un hilo conductor aparente. Escribir acerca uno mismo, supone asumir el reto de ser absolutamente sincero. Porque está de por medio el encuentro con aquellas verdades ocultas. Aquellas que, a veces, no me atrevo a reconocer. Lo cierto es que,mi vida,ha transcurrido de manera sinuosa.Es decir, ha estado alejada de la homogeneidad. Es tanto como entenderla vinculada con hechos que, en sucesión, se asimilan a estados de ánimo; a lo que podríamos llamar expresiones originadas en mi manera derelacionarme con el entorno cercano y con todo el mundo exterior. Mi infancia,en esa primera etapa que algunos han dado en llamar la primera aproximación a la interacción con los otros y con las otras, transcurrió sin afugias en lo que tiene que ver con el aspecto económico.Es decir,sin los contratiemposni las limitaciones que han tenido y tienen otros niños (as).
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    106 Lo anterior nosupone, en una perspectiva integral, la ausencia de dificultades. Entre otras razones porque, en esa dimensión de integralidad,es necesario incluir lo que antes denominé “estados de ánimo”.Estos,para mí, no son otra cosa que momentos en los cuales me invadía latristeza y la soledad relativa asociada con cierta forma de distanciamiento, con respecto a mi padre a mi madre. Algo así como saberme incomprendido. Con el correr del tiempo, en la medida en que iba creciendo, ese distanciamiento y esa percepción de no ser reconocido de manera plena como persona, me fui acercando más a la exterioridad. Era como una búsqueda de vivencias colectivas, disociadas del entorno inmediato familiar. No puedo negar que, ese proceso, fue y ha sido conflictivo. Es algo así como relacionarlo con la identificación de hechos y acciones que antes no había conocido. Todo lo anterior, cruzado por las condiciones que imperaban y marcaban esa exterioridad. Una ciudad y un país en donde se desarrollan procesos sociales, políticos y económicos traumáticos. Con situacionesde violencia y en donde la inequidadse profundiza de manera constante.Si bien es cierto mi percepciónde estos hechos no ha sido plena,aun ahora,no es menoscierto que es una realidad que impacta; así no tenga mucha claridad en cuanto a su origen. A mis casiquince años, me considero un adolescente relativamente sensible.Me he esforzadoporreivindicar mi libertad y autonomía; en contextosen los cuales han existido expresiones autoritarias. Tengo claro que esto le sucede,también,a muchos y muchas adolescentes. Lo que pasa es que asumo la individualización. Y esto supone reconocerme como persona. Como lo que soy, con diferencias precisas con respecto a los jóvenes de mi edad. Jesús Sinisterra es un jefe soportado en las necesidades de la empresa.Asumesu rol, como sujeto perdulario. En él se encuentra el equilibrio mágicoentre las necesidadesde la empresa y su opción de vida.Ya, Susana,me había comentadoel año pasado, que Sinisterra, le había insinuado su deseo de poseerla. Como extensión de su
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    107 poder.No solo enlo que implica a sus exigenciasde rendimiento sino también en lo que hace con sus necesidades de sexo furtivo. Manteniendoel esquema.Fundamentado en su condición de macho que combinael sexo formal con su dominada y la informalidadcon una amante. Yo sentía por él un odio visceral.Tanto como gendarme empresarial, como por su capacidad para utilizar su poder, como garante de su búsquedade sexo.Una figura lasciva. Oportunista. Yo me hacía a la idea de que Susana no claudicaría nunca ante la vergüenza que suponía accedera los requerimientos de Sinisterra. Sin embargo, me obnubilaba la duda. Porque, conocía los ímpetus de Susana. De su manera de otorgar y sentir placer. Para Susana toda oportunidad es válida.Ella decía:el placeres un elemento indispensable para vivir;no importa con quien o quienes se construya y se sienta. Este es independiente de laraza o posición social. Para mí lo fundamental es el placer en sí mismo. El 31 de agosto fue mi primer aniversario. Ese día sentí que había poseído a mi madre. En una suplantación imaginaria. La veía desnuda,bañándose. Veía todas sus formas al vestirse. Era invitado obligado, porque demandaba cuidado. Y quien más que mi madre para satisfacerlo.Cierto es, también, que solo recuerdo a Silvia. Aún, hoy, no tengo certeza de haber conocido a mis rivales. Solo ella, Silvia,estuvoy está a mi lado. Adrián y Pitágoras, se marcharon. Se cansaron de mi obsesión por mi madre. Olga, Maritza y Martha, viajaron con mi padre.Por imaginarios caminos. Supe, últimamente, que habían traspasadola frontera entre la fantasía y la realidad.Como dueñas de mi padre y enemigas de mi madre. Veo pasar niños y niñas. Saltando, eludiendo caminos áridos. Buscando la felicidad en territorios disímiles. El parque cercano, el país lejano. En construcciones efímeras. Cuando vuela, la imaginación, no reconoce límites. Están al lado de la madre. Una bifurcación truncada. Ellos y ellas, saturados de nostalgias, de tristezas. Yendo al encuentro de la alegría que no viene. Que se
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    108 queda allá,en ellejano horizontequimérico. Ellos y ellas son yo, son Silvia. Porque he limitado mi visual. Ni Olga, ni Maritza, ni Martha. Ellas se han ido, con el padre. Yo no sé si lo siguen por pasión de hijas; o por alucinaciones de amantes. Es el día 543, después de mi instalación como empleado en la empresa. Llegué como noria. Sin tener roles definido. Localicé a Susana,por su mirada. Ya la había visto antes. Cuando poseía a mi madre,vía pezonesduros:Desdeque odié a mi padre por vulnerar su sexo; induciéndola al orgasmo ilegítimo. O cuando, me vi., en el vientre,creciendo,como elemento extraño. Originado en una juntura nefanda. Entre él y ella. Entre su sexo y el de ella. En una violencia reinventada.En una sensación de tristeza.Siendo yoel promotorde la misma.Creciendo en ella.Ellacon la disposición de las esclavas. Que murmuransu inconformidad. Pero una murmuración que no explota. Que se adormece, al ritmo de la tradición y de la moralidad. En fin…, sea lo que sea, Susana estaba allí, con su mirada. Dominándome desde ese comienzo. Ella aferrada a la máquina que tuerce el fruto. Sea de café, o de cacao o de ilusiones. Ella magnífica. Exhibiendo sus botones a través de su blusa a rayas, transparente e insinuando,a través de su jeans,ese triángulohermosoque insinúa su sexo potente.Capazde avasallar; sexo que transfiere pasión, deseo. Sinisterra estabaahí. Mirábamos el mismo trofeo. Él con su poder ya adquirido.Yo con un toque de inocencia, parecida a la partitura de un bolero.El son de los amantes. Furtivos y abiertos. Recatados, como deslealtad conmigo mismo. Pretendiendo esconder el deseo de fornicar,desde ya,con ella.Ese suplicioconstituido en la partición del yo. Entre el respeto y la ansiedadpor poseerla. Era, ella, el horizonte. De Sinisterra y el mío. Ya ella lo sabía y jugaba con las ilusiones. Abominable una. Perversa la otra. Porque mi arrebato, pretendía ocultarlo. Disfrazarlo de pasión sublime. Libro dieciséis Y yo seguía diciéndome que ya estaba bien de tantas historias juntas. Todo me daba vueltas. Como esas veces en que uno se pierde. Y,
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    109 entonces, todo dejade ser consciente. Todo se torna como vago. O como inverosímil, o absurdo. Algo así como baquiano. Esta última frase la aprendíde la Nana.Y lo expreso,casi sin sabersu significado. Porque así he estado toda mi vida. Expresando cosas y/o realizándolas,comoal margen de la vida misma. Como si esta fuese algo etéreo. Lo cierto es que ella y yo estábamos allí. Mirándonos. Ella en su encantamiento, derivado de esas historias que se empecinaba en relatar. Yo con ese horizonte tan recortado, como accediendo sin querera sus relatos.A ella la sentía como sujeto, insisto, vinculado a esa trama. Como Scharazada, contando cuentos para no morir. Y lo mencionoporque fue ella misma la que me dijo un dio, que hubo un tiempo, un territorio y un reino en el cual ese personaje femenino se salvó de la muerte, precisamente por saber cuentos, historias. Personajes casi mágicos. No había terminado yo de reflexionar. Lo mío sigue siendomi incapacidadpara hallarme a mismo.Y me inventé otra versión mía. Como a lo que quisiera llegar a ser. Sujeto perdido He resuelto comenzar a desandar lo andado. Porque tengo afán. El declive es insoslayable. Como anti-ícono. O mejor como ícono que está ahí. Pero que no significaotra cosa que el regreso. Al comienzo. Como lo fue ese día en que nací. Para mí, sin quererlo, fue el día en que nacimostodos y todas. Porque, en fin, de cuentas, para quienes nacemos algún día, es como si la vida comenzara ahí. Lo cierto es que accedía vivir.Ya, estandoen el territorio asociado al entorno y a la complejidad del ser uno. Pronto me di cuenta de que ser yo, implica la asunción de un recorrido. Y que este supone convocarse a sí mismo a recorrer el camino trazado. Tal vez no de manera absoluta. Pero si en términos relativos; como quiera que no sea posible eludirla pertenencia a una condición de sujeto que otear el horizonte. En la finitud, o en la infinitud. Qué más da. Si, en fin, de cuentas, lo hecho es tal, en razón a esa misma posibilidad que nos circunda.Bien comoprototipo.O bien como lugares y situaciones que
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    110 se localizan.Aquíy allá,comocuandose está, en veces sin estar. O, por lo menos, sin ser conciente de eso. Cualquierdía,entré en lo que llamanla razón de ser de la existencia. No recuerdo como ni cuando me dio por exaltar lo cotidiano, como principio. Es decir, me vi. Abocado a ser en sí. Entendiendo esto último como el escenario de vida que acompaña a cada quien. Pero que, en mí, no fue crecer, Ni mucho menos construir los escenarios necesarios para actuar como sujeto válido. Un quehacer sin ton ni son. Como ese estar ahí que es tan común a quienes no podemos ni queremos descifrar los códigos que son necesarios para vivir ahí, al lado de los otros y de las otras. Duro es decirlo,pero es así. La vida no es otra cosa que saber leer lo que es necesario para el postulado de la asociación. De conceptos y de vivencias. De lazos que atan y que ejercen como yuntas, Por fuera todo es inhóspito. Simple relación de ideas y de vicisitudes. Y de calendas y de establecercomunicaciónsoportadaen el exterminio del yo, por la vía de endosarlo a quienes ejercen como gendarmes. O a ese ente etéreo denominado Estado. O a quienes posan como gendarmes de todo, incluida la vida de todos y a todas. Y, sin ser consciente deello,me embarquéen el cuestionamiento y en la intención de confrontar y transformar. Como anarquista absoluto. Pero, corrido un tiempo, me di cuenta de mi verdadero alcance. No más allá de la esquina de la formalidad. Sí, de esa esquina que obra como filtro.En donde encontramos a esos y esas que lo intuyen todo. A esos y esas que han construido todo un acervo de explicaciones y de posiciones alrededor de lo que son los otros y las otras. Y de sus posibilidades y de su interioridad. Y de sus conexiones con la vida y con la muerte. Esas esquinas que están y son así, en todas las ciudades y en todos los escenarios. Y yo, como es apenas obvio, encarretado conmigo mismoy con mis ilusiones.Y con mis asomosa la libertad.En ellas se descubrieron mis filtreos con la desesperanza. Y mis expresiones
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    111 recónditas, en lascuales exhibía una disponibilidad precaria a enrolarme en la vida, en el paseo que esta orienta, hacia la muerte. Y estandoasí, obnubilado,me dispuse a ver crecer la vecindad. A ver cómo crecían, alrededor de mi estancia, las mujeres y los hombres que conocícuando eran niños y niñas. Y, estando en vecindad de la vecindad, conocí lo perdulario. Ese ente que posa siempre latente. Que está ahí; en cualquier parte; esperando ser reconocido y aprehendido porparte de quienes ejercen como mascotas del poder. Como ilusionistas soportados en las artes de hacer creer que lo que vemos y/o creemos no es así; porque ver y creer es tanto como dejarse embaucar por lo que se ve y se cree. Una disociación de conceptos,asociados a la sociedad de los que disocian a la sociedad civily la convierten en la sociedad marianay en la sociedad trinitaria y confesional.Y, siendo ellos y ellas ilusionistas que ilusionan acerca de la posibilidad de correr el velo de la ilusión para dar paso al ilusionismo que es redentorde la mentira que aspira a ser verdad y la mentira que es sobornada por quienes son solidarios y consultores para construir verdades. Y, estandoen esas me sorprendió laverdadera verdad. Justo cuando empezaba a creer en el ilusionismo y en los ilusionistas. Verdadera verdad que me convocó a reconocerme en lo que soy en verdad. Sujeto que va y viene. Que se enajena ante cualquier soplo de realidad verdadera.Que ha recorridotodos los caminos vecinales. En lo cuales he conocido a magos y videntes de la otra orilla. Con sus exploraciones nocturnas, cazando aventureros que caminan y caminan atadosa la vocinglería que reclama ser reconocida con voz de los itinerantes.Y, estando en esas, me sorprendió la incapacidad para protestarpor la infamia de los desaparecedores.De los dioses de los días pasados y de los días por venir y de los días perdidos. Y volví a pensar en mí. Como tratando de localizar mi yo perdido, desde que conocí y hablé con los magos y videntes de la otra orilla. Un yo endeble. Entre kantiano y hegeliano. Entre socrático y aristotélico. Entre kafkiano y nietzscheano. Pero, sobre todo, entre
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    112 herético y confesional.Eseyo mío tan original.Filibustero. Pirata de sí mismo. Y, sin embargo,tan posicionado en los escenariosde piruetas y encantadores de serpientes. Saltimbanquis que me convocan a cantarle a la luna,desde mi lechode enfermo terminal.La enfermedad de la tristeza envalentonada. Sintiéndome poseído por los avatares increados; pero vigentes. Artilugios de día y noche. Sopla viento frío. En este lugar que no es mío. Pero en el cual vivo. Territorio fronterizo. Entre Vaticano y Washington. Como han cambiadola historia.Comola han acomodado ellos. En tiempo de mi pequeñez de infante, tenía mis predilecciones a la hora de rezar y empatar.La tríada indemostrable.Uno que son tres y tres que vuelven a ser uno. Pero también le recé a Santo Tomás y al Cristo Caído, patrono de todos los lugares y de todos los periodos. Caminé con la Virgen María.De su mano recibía El Cáliz Sagrado cada Cuaresma. En esos mis sueñosen los cuales tambiénbuscaba el Santo Crial. En esa blancura perversa de la Edad Media. Definida así por una cronologíanefasta.Purpurados blandiendo la Espada Celestial; y los Santos Caballeros recorriendo los inmensos territorios habitados por infieles. Rodaron cabezas setenta veces siete. La tortura fue su diversión predilecta.En la Santa Hoguera y en los Santos Cadalsos. Y cayó Giordano Bruno.Y cayeronmuchos y muchas enhiestas figurasd la libertad y de la herejía. Y las canonizaciones se otorgaban como recompensas. Y Vaticano todavía está ahí. Vivo. Como cuñete que soporta la avanzada papista; aun en este tiempo. Vaticano nauseabundo. Sitio en el cual la presencia de los herederos de San Pedro ejerce como espectro que pretende velar el contenido criminal de pasado y presente. Siguen anclados. Y difundiendo su versión acerca de la vida y de la muerte. Purpurados perdularios. Para quienes la Guerra Santa es heredad que debe ser revivida. Y Washington sigue ahí. Inventando, como siempre, motivaciones para arrasar.Ya pasó lo de Méjico y lo de Granada y lo de Panamá y pasó Vietnam (con derrota incluida) y lo de Bahía Cochinos y está vigente lo de Irak y lo de Pakistán y lo de Afganistán. Y se mantiene
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    113 Guantánamo como escenarioen el cual efectúan y efectuaron sus prácticas los profesionales de la tortura. …Y, en fin, sigo sintiendo un frío terrible. En esta bifurcación de caminos.Todos a una:la ignominia. Y me levanto cada mañana; con la mira puesta en una que otra versión. Escuchadas en la noche; cuandono podía embolatarel hechizo tan cercano a la locura, al cual me he ido acostumbrando.Y, a capela,alguien me insinúa,a mitad de camino,la posibilidad de argüirmi condición de lobotomizado, cuando enfrente el juicio histórico de mis cercanos y cercanas. Ante todo, aquellos y aquellascon los (as) cuales he compartido.Siendo volantín al socaire. Siendo aproximación a la condición de sujeto libertario. Siendo apenas buscador de límites. En esta inmensa soledad soy inverso multiplicativo. Como minimizadorde acontecimientos y de acciones.Como sifuese experto prestidigitador.Como lo fueron aquellossujetos encargadosde divertir a reyezuelos. Otrora, yo hubiese protestado cualquier asimilación posible de mis acciones a aquellos teatrinos incorporados a la cotidianidad burlesca. Pero ya no puedo protestarnada.Simplemente, porque no he sabido posicionarmecomocuestionador de las entelequias del poder. En el día a día. Porque así es como funciona y como es efectivo. Obnubilandolos entornos.De tal manera que he llegadoal mismositio al que llegan los lapidadores de la verdad y de la ética. Sitio embadurnado;mimetizadoy que posa como lugarcomún.Y que reúne a figuras asimiladas a los sátrapas. Personajes delegados por las jefaturas de los imperios. Sí, como diría alguien próximo, ¡así de sencillo llavería! Inmerso en ella (…en la misma soledad)he vividoen este tiempo. Ya, el pasado, no cuenta para mí. O, al menos como debiera contar. Es decir,como referente reclamadorante expresiones que tuve o dejé de tener. Cierto es que me fugué hace un corto tiempo. Fugarse del pasado es lo mismo que hacer elusión de la convocatoria a vivir en
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    114 condiciones en lascuales,el presente no obre como tormento.Ficticio o no. Pero tormento en fin de cuentas. Soledad relacionada con la herencia, casi como copia de genes. Soledad que me remite siempre a ese pasado de todos y de todas. Pero que, en mí, cobra mayor fuerza en razón a la proporcionalidad entre decires y silencios. Esos silencios míos que pueden ser tipificadoscomoverdaderos naufragiosconceptuales. Como remisión a la deslealtad.Con mi yo. Y con todos y todas quienes estuvieron en ese tiempo.Y, entonces,reconozcoa Leticia y a Nelly, y a Norela, y a Rosita, y a Miguel, y a Nelson, y a… Y, como si fuera poco, me hice protagónico en el ejercicio de las repeticiones.Comoqueriendovolvera esos escenarios en los cuales no estuve, pero que intuyo. El Homo-Sapiens en todo su vigor. Tratando de localizarme a futuro, para endosarme su tristeza. Para hacerme heredero de penurias.En ese tránsito cultural que fue, paso a paso, su itinerario. Cultura sin soporte diferente a aquellos ditirambos que nos situaron en condiciones de vulnerar a la Naturaleza; pero también de construir el significado del amor; de la ternura; de la solidaridad. Y, en eso de la ternura, de la solidaridad y del amor, me estoy volviendoexperto.Pero como en regresión. Es decir, en contravía de lo que,creí en el pasado,era mi fortaleza.Y me veo como advenedizo en este tiempo en el cual, precisamente, es más necesario ser herético,punzante,hacedorde propuestas de exterminio de aquellos que consolidaronsu poder,a costa de la penuria y de la infelicidad de los otros y de las otras. Y, en eso de ser libre,me quedé a mitad de camino. Como pensando en nada diferente que estar ahí; como simple perspectiva de confrontación. Una existencia próxima al desvarío de aquellos y aquellas que siguen estando, como yo, sin comenzar siquiera el camino.Caminoque se me escapa cada vez que lo miro o lo pienso. Camino que me es y ha sido esquivo por milenios.
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    115 Porque nacíhace tantossiglos que no recuerdo si accedía la vida o al alburde los acontecimientos.Vida que se retuerce día a día y que no es tal, porque no la he vivido como corresponde. Lejanos momentos esos.En los cualesimaginé ser humano perfecto. Humano centrado en el itinerario vertido al unísono con las epopeyas de los y las libertarios (as). Lejana tierra mía (como dice el lunfardo). Tierra que fue arrasada desde mucho tiempo atrás. Desde que lo infame se posicionó como prerrequisito para andar. Y andando se quedó. Un andar predefinido. Andar que no es otra cosa que seguir la huella trazada por nefandos personajes que hicieron de la vida una yunta. Como encadenamiento cifrado. Como propuesta que restringe la libertad. Y que la condiciona. Y que la mata, a cada momento. Lejanos horizontes los que caminé. Solo. Porque la soledad es sinónimo de estar ahí. Como convulsivo sujeto de mil maneras de aprendernada.Sujeto que se sumergió en el lago mágico del olvido. Ese que nos retrotrae siempre a la ceremonia primera en la cual se hizo cirugía al vuelo libertario. Cortando alas aquí y allá. Cirugía que se convirtió en ritualperenne.Comocuando se siente el vértigo de la muerte. Muerte que huele a solución, cada vez que recuerdo y vivo. Pasado y presente. Como si fuera la misma cosa. Como soplo de dioses,pasó el tiempo.Yo enajenado.Esa pérdida de la memoria que remite al vacío. Y estuve, en esa condición, todo el tiempo. Desde que empecé a creer que había empezado a vivir. Enajenación,similara la de los personajesde Kafka.Prolongación del yo no posible,en autonomía.Más bien reflejo de lo que no sucede. De lo que no existe. Un yo parecido a la vida de los simios. Repitiendo movimientos.Inventando nada. Simple réplica. Sin el acumulado de verdades y de hechos y de posibilidades,que debe ser soporte de vivir la vida. Y, cualquier día, me dije que no volvería a experimentar con eso de no sentir nada. Pero no fue posible. Simplemente porque nunca encontré otro libreto. Porque me quedé recabando en lo que pude haber sido y no fui. Porque, como los marianos, me quedé esperando que viniera la redención, por la vía de la Santa Madre. Porque me obnubilécon ese desasosiego inmenso que constituye el
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    116 estar ahí. Pensando,siacaso eso es pensar. Pensando en que sería otro. Diferente. Otro yo. No perverso. No conciliador con la gendarmería.Otro sujeto de viva voz,no voz tardía y repetitiva.Voz de mil y más expresiones de expansión. En el ancho mundo histórico. Ese que es concreción de vida. Porque, lo otro, es decir estar ahí, es como mantener vigente la enajenación profunda. Un yo Kantiano que se sumergió (¡otra vez ¡) en la heredad de los emperadoresy de los dioses míticos y de las creencias aciagas y de los postulados polimorfos de los sacerdotes socráticos y aristotélicos. Sacerdotes que remitena la interpretación de lo que existe, por la vía de la vulneracióndel yo concreto,vivencial; necesitado de vivir sin el cepo perenne de una interpretación de la vida, sin otra opción que estar ahí. Esperando que los silogismosdesentrañen la vida. Y que la sitúen como premeditación. Como expectativa unilateral; sin cuestionamientos y sin alternativas diferentes a ser gregarios personajes que deletrean las verdadesde conformidad con el discurso ampulosoante la asamblea de diputados que tratan de convencerse a sí mismos,de que no existe otra alternativa a mirar el universo como centro que fue creado desde siempre porquien sabe quién. O el Dios Zeus; el Dios Júpiter; el Dios Cristiano que no supo administrar, a través de su hijo ilustre,las posibilidades de quebrantarel yugo de los imperios. O del Dios del profeta Mahoma que se enredó en justificar mil disputas por el poder que otorga la verdad. Todos, en fin, asfixiándola, en cada momento histórico. Dioses perdularios. Matadores de cualquier ilusión. Pero yo me quedé expectante. Esperando que llegara el salvador por la vía de la Razón kantiana; o por la vía de la postulacióndialéctica hegeliana. O, simplemente, por la vía de la propuesta ecléctica de Engels. Y todavía estoy aquí. Y ensayé con la proclamación de Darwin, para resarcirme de mis creencias de la creación de las especies, a la manera deGénesisII, 18-24.Y, tal parece que no entendísu mandato evolutivo. Y me recree en Morgan, en la intención de concretar una propuesta de sociedadheredada,a partir de sucesivos momentos en la historiade la humanidad. Y me quedé esperando ver en Marx una
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    117 opción diferente ala de Max Weber. Sociedad de confrontación. De lucha de clases. Pero, tal parece que tampoco eso lo en tendí. Simplemente porque no pude descifrar el código revolucionario inmerso en su teoría. Y me quedé esperando a Lenin. Con su teoría de partido y de concreciónde la libertadpor la vía de la extirpación de la ideología de los terratenientes y de los burgueses y del Estado del capital y…de, en fin, de cualquier cosa. Y me quedé esperando al divino Robespierre, cuando supe de sus arengas para destruir a la Bastilla y a los reyezuelos y a los monárquicostodos.Pero me confundícuando este erigió la guillotina como solución.Y, antes,había esperado a Giordano Bruno. Pero, por su misma opción hermosa de libertad, no pude interpretarlo; y su muerte atroz, me sorprendió prendiéndole velas a Descartes. Otra vez desperté pensando en la libertad.Es una reiteración. De ese tipo de expresiones que naufragan, cuando nos percatamos que la hemosinmoladoen beneficiode la metástasiscon la violencia oficial. Un tipo de vulneración que la llevó (…a la libertad) a ser auriga de vocingleros de lademocracia,que encubren prestancia adecuándola a su intervención como promotores de esperanza centrada en su discurso de que aquí no ha pasado nada y que solo ellos son alternativos. Y estuve en el mercado de san Alejo. Esperando que llegaran los cachivaches colocadoscomosímbolo porparte de los testaferros de la guerra, actuando a nombre de los cruzados por la buena fe, la moralidady la eutanasia hacialos proclives de la insubordinación. Y, allí, conocí a aquellos y aquellas que se han constituido en beneficiariosde esa guerra y de sus mil y más interpretaciones. Y, en esa dirección, conocí a los académicos. Sí, a los usurpadores. Escribiendo para diarios y revistas. Una opereta que no acaba. Y vi, con repugnancia,a los desmovilizados y desmovilizadas. Vociferando en contra de su pasado. Y lo y las vi como caza recompensas. Allí estaba Rojas (…el de la amputación de la mano de su jefe político y military que presentó como trofeo y como justificación para recibir la
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    118 mesada oficial infame)y vi a Santos y su cohorte administrando la guerra a nombre de “los ciudadanos y ciudadanas de bien”. Y vi a todos y todas aquellos(as)que están al lado del Emperador Pigmeo. Y vi a quienes construyen discursos vomitivos, a nombre de la “sociedad civil”, vendiendo sus palabras acartonadas. Como equilibristas que se agazapan. Esperando un nombramiento. A Eduardo Pizarro Leongómez,blandiendo su pobre erudición, diciendo que las mujeres violadas por los paramilitares no deben hacer de su denuncia una bandera de lucha en contra de los criminales de guerra; a los Angelino Garzón.El mismoque conocícomo punta de lanza del Partido Comunista,liderando organizaciones sindicales, a nombre de la revolución. Sí, lo vi como fórmula vicepresidencial del invasor del Ecuador y prístino representante de los monopolios de la comunicación. Y me encontré, vendiendo sus declaraciones, al “Joyero”.Si, al brilladorde lámparasde Aladino;es decir,me encontré con DanielSamper.Sí, el mismoque defendióel bastión monárquico, cuandose produjo el conflictoentre el feudal Juan Carlos de España y el chafarote populista Hugo Chávez. El mismo Daniel Samper que pasó de agachecuando elSanto Oficiode la Alianza Santos-Planeta, expulsó a Clara López, por haber escrito la verdad acerca de los manejos de los dueños de la verdad en el periódico. Y vi a León Valencia,cuandollegóde Londres con su maleta cargada de palabras en contra de la lucha armada revolucionaria y con un breviario confesional que contiene el evangelio de los “nuevos demócratas”. Y, por lo mismo, me dije: ¿será que estamos condenados como pueblo a tener que asistir al parloteo de loros y loras que han renunciado a sus convicciones a nombre de la democracia infame de los detentadoresdel poderen nuestro país. Por siglos. ¿Pasando por encima de los muertos y las muertas que ellos mismos han ajusticiado? ¿Será que, somos un pueblo imbécil que consume la mercancíaaveriada(parodiando al viejo Lenin) de la paz y la justicia social? Y seguídando tumbos. De fiesta en fiesta, como dijo Serrat, cuando cantó interpretó la canción. Y me quedé tendido, en el piso. Como
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    119 queriendo horadar elsuelo para enterrarme vivo; antes que seguir aquí. En esta pudrición universal. En donde la lógica ha sido trastocada; en donde las verdades se han diseccionado y recompuesto, para que asimilen las palabras de los directores y nieguen las palabras nuestras, las de los sometidos. Y seguí ahí. En ese ahí que es todo artificio. Todo lugar común, por donde pasan maltratados y maltratadores, como si nada. Es decir, como repeticiones y prolongaciones sin fin. Libro diecisiete . No sé cuánto tiempo llevoasí. Solo sé que me niego a reconocer mi trombosis vivencial. Se, por ejemplo, que asistí al evento en el cual Suetonio presentó su obra acerca de los Césares. Y me acuerdo que, estando allá, me encontré con Sísifo. Lo noté un tanto cansado de lidiar con su condena. La piedra, insumo mismo otorgado por los diosesperversos,había crecido en tamaño y en peso. Y no es que la gravedad se hubiese modificado. A pesar de no haber sido cuantificada todavía,seguía ahí;siendola misma. Y me dijo Sísifo: te cambiomi vida portu interpretación del escritodel viejo Suetonio. Y le dije: no vaya a ser que estés embolatando el tiempo conmigo, pensando en un descuido para endosarme tú útil pétreo. Y me dijo, casi llorando, “lo mío es otra cosa. No sabes cuánto me divierto, sabiendo que, a cada subida y a cada bajada, me queda claro que desafiéa los diosesy me siento bien así”. “Pero en cambio tú, sigues ahí. Me cuentan que te han visto en cuanto evento se organiza. Y vas. Y vuelvesa ir. Y siguessiendo elmismo Adán que recibió hembras y machos, a manos del dios bíblico. Me cuentan que has tratado de cambiara Eva por la alfombravoladora de Abdalá Subdalá Asimbalá. Y que en ella piensas remontarvuelo haciael primerhoyo negro de la Vía Láctea.Pero,tambiénme han dicho,que ni eso has logrado. Que siguesahí, esperando que regrese Carlomagno de su travesía, para solicitarle que te deje admirar los objetos traídos de su saqueo. Y, en verdad,me puse a pensaren lo dichopor el viejo Sísifo. Y, no lo pude soportar. Y lo maté. Y logré asir la alta mar, en el barco de
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    120 Ulises.Y llegué ala sitiada Troya Latina. Sí, llegué a esta patria que tanto me ha dado.Por ejemplo,me ha dado la posibilidad de entender que todos y todas somos como hijosde Edipo.Somos vituperarías del Santo Oficio de la gestión autoritaria;pero no reparamosque, a diario, poseemosa la madre democracia.Que le cambiamos de nombre cada cuatro años. Pero que sigue siendo la misma. Es decir: ¡nada ¡ . Llegué a ciudadCalcuta el mismo día en que nació Teresa.La madre de todos y de todas…y de ninguno.La conocí,un día en el cual estaba succionando el pus salido de las pústulas que había sembrado Indira Gandhi. La vi. Le vi sus ojos mansos. Como mansos hemos sido; llenos de oprobios y pidiendoa dios por los que gobiernan. Y viajé, al lado de ella,al Vaticano (…síotra vez). Ella me presentóa Juan Pablo Primero. Recién, el Santo Sínodo Cardenalicio, lo había nombrado Papa.Y, con él, estaban los directivos del Banco Ambrosiano. A los dos días murió envenenado. Después vine a saber, a través de Teresa,que su muerte tuvo comojustificación, una investigación que el frustrado Papa, había iniciado siendo todavía cardenal. Libro final Estando en la intención de desatar ese entuerto, me di cuenta que había olvidado mi entorno.Simplemente,me perdí en ese laberinto de las mentiras históricas, construidas a partir de las necesidades de quienes ejercen alguna autoridad. Y lo que pasa es que existen muchas autoridades. Y lo que pasa es que esas autoridades gobiernandesdemucho tiempo atrás. Y, me he dado cuenta de que, tendencialmente, son las mismas. Yuntas que coartan el espíritu. Y que nos colocan en posición de esclavitud constante. Y que, tan pronto devienen en los castigos penales y civiles. Y que, al mismo tiempo,devienenen mandatos que atosigan. Como ese de respetar y acatarlo que no es nuestro.Por ejemplo,cuando somos requeridos a aceptarlos postuladosde los imperios.Cuando estosparlotean acerca de lo habido y por haber. Aun sabiendo que han violentado y han
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    121 saqueado. Por ejemplo,cuando sabemos que han acumulado beneficios que no le son propios. Y vuelve y juega. Como quien dice: no ha pasado nada distinto a aceptar lo que nos es mandado. Y, siempre nosotros, aceptando. Y estamos aquí. En ese ahora que es taxativo en términos de lo que debemos hacer y no hacer. De mi parte, ya me cansé. Espero, simplemente, que llegue la hora de la partida. Cuando terminé, mi alucinación; todavía estaba la Nana ahí. Expectante. Tratando de matarme con su mirada. Como si me hubiese escuchado. Como diciéndome ¡La única que puede decir, hacer y pensar, soy yo! “De eso de vivirla vida,es como decirperderel tiempo y la vida,por nada.” (El mestizo) Napoleón Torrente vivía en el cuarto piso del sitio destinado a los ausentes.Lo del número cuatro, era pura invención fatalista. Porque no le venía bien entrabarrelacióncon el albur de la vida del insomne dormido. Lo de Torrente era otra cosa. Algo así como peregrinar en el tiempo. Como cuandoel ser se empecinaen recorrer el universo,en búsqueda de no se sabe qué.Lo único cierto es que Napoleónse inició en el arte de hablarsin la existencia de interlocutor o interlocutora. Un trasegar por territorios hechos de antemano para él.Porque, entre otras cosas, era sujeto anunciado. Todo giraba alrededor de lo ya dicho y hecho. Es decir, el repetido, no era otra cosa que historia ya sabida. Por lo mismo, GertrudisValenciano decía de él: “…no le hagan mucho caso, porque el pobre está loco”. Locura de principio a fin. Es decir: desde su nacimientohasta su muerte. Un inveterado oficio, en el que los naufragiosson asimilados a simples actitudes de vendettas entre dioses.Y, como es apenasobvio,relacionadas con la predilección de cada dios por cada uno o una de los humanos (as). Resulta que esa
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    122 enajenación surtía efectoen todos los ámbitos asociados al entorno del titiritero. Había aprendidoel oficio de Sofonías Licuado, loco también y padre del abuelo materno de Torrente. Eso de hacer hablar a los muñecos se tornó en un reto familiar.Ya antes,en el Siglo de las Obscuridades, un nieto de San Agustín había anticipado que “…vendrán días en los cuales otros hablarán por nosotros y dirán lo que no quisiéramos haber dicho nosotros mismos”. Expresión esta surtida de múltiples colaterales. Uno de ellos, tal vez el más cercano al cuadro de las verdades agustinianas, tuvo que ver con el hecho siguiente: Siendotodavía infante,Benedictoel Orfebre, sucedióque la ciudad El Manto Sagrado, estaba enardecida. Por doquier, los herederos virgíneos,vociferaban.Una rebelión sin parangón en la era cristiana. Todo de revés.El pretor regente protomártir, Virgelina Primero, había decidido ir al sacrificio. Estableció relaciones conyugales con la hermosa heredera de Valentínel Valiente.Hombre pococomún;como quiera que hubiera emprendido mil batallas en contra de los pecaminosos. Es necesario hacer claridad en el sentido de que no ganó ninguna.Simplemente porque,el pecadose había diseminado a lo largo y ancho del territorio mariano.Unos con otros. Otros con otras. Unas con unas. Unas con otros…etc. Cuentan que, el mismo Valentín, había estado en el escenario destinado a otros con otros. Dicen, además, que allí conoció a Victoriano. Hombre ajeno a cualquier expresión terráquea. De una lindura asfixiante.Y, por si acaso, con una capacidad incuantificable para hacerde cada acciónun placerilimitado. Esto fue lo que cautivó al partícipe en las mil batallasperdidas.Dicenque enloqueció,cuando Victorianose enamoró de Valeria,a su vez, enamorada de Beatriz, la virgen recluida en elmonasterio ubicado enel territorio conocido como Villa Ejemplarizante. De esa relación nació Emanuel.Niño dotado de poderesextraterrenos. Como ese de levitary de hacerlevitar.Ya, cuando cumplió los cuatro años,estuvo en la ciudad Eterna. Allí confrontando con el Tomasino
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    123 Niño también.Tambiénmago,comoEmanuel.Pero sumagia era más atrayente.Comoquererdecirque era más cautivante, más magia. El Tomasinohacia llorara las rosas y a los claveles.Vertían lágrimasque eran comoperlas.Y, comoperlas,eran vendidasen las celebraciones de San Isidro, en todas las veredas circundantes. Allí,en la ciudadEterna,convocarona todos y todas quienes quisieran desafiar a los dos magos. Eso de todas era un decir. Porque las féminas no erandel agrado de Valenciano,llamado el casto. Este era regente y definía acerca de todo,en ausenciadel papa Espermatozoo, quien,estabacasi siempre en ciudad Oleína, centro de la lujuria. Allí se realizaban competencias entre colegas lascivos. El punto de comienzo era la capacidad para otorgar y recibir. Cuentan que Espermatozoo,lidiócon más de una diosa del delirio.Lo vencieron en franca lid. No pudo con el décimo cuarto orgasmo de Angelina, la diosa cuatro de la cuarta versión del cuarto quinquenio de competencias. Pero, siguiendo el hilo del relato, cuando Napoleón debutó como titiritero, vinieron delegados de todas las legiones marianas. Desde Pentecostés,hasta El Amparo.Delegadosinsomnestambién. Dueños de la capacidad para no dormir durmiendo. Es decir, magia en fin de cuentas. Estuvo Simeón Bautista…y eso es mucho decir. Porque Bautista si sabía que era poner a decir a los muñecos lo que los humanos no querían decir. Cuentan que Simeón estuvo en Villa Mercedes. Allí se inició en el arte de la ventriloquia. Allí aprendió a interpretar y transmitir lo que los magos querían decir. Y, asimismo, cuentan que Simeón construyó el vocabulario propio. Con cuatro mil letras. Desde la a, hasta la z. Todo pasando por la célebre posición lingüísticaque asocia ene con ene cigarro y ene con ene barril, rápido ruedan los carros cargados de azúcar al ferrocarril... Dicho un tanto coloquial, pero certero, al momento de redefinir los espacios subliminales de las expresiones inequívocas de los fonemas y las rimas incorpóreas de los poetas divinos.
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    124 Y se vinoel mundo encima,cuando la hermana de Gertrudis confesó que esperaba un hijo de Simeón. Inclusive, hizo el relato completo. Que cuando ella quedó sola, porque Gertrudis había ido a ciudad Eterna a coadyuvaren la proclamaciónde Espermatozoo como santo varón, vino el tal Simeón y le dijo: ...! Tan solita y con ese cuerpo, hermana Magdalena ¡Y…que se le echó encima! Y que le abrió el cinturón virgíneo y que… Todo pasó,así de rápido. Como cuando Valentín el Valiente preñó a su hija y luego la entregó al protomártir Virgelina Primero. Y, seguía diciendo Magdalena,yo sentí como que algo me entraba por ahí, por abajo, entre las piernas…y, después, sentí como un líquido caliente…Y, después, vi que el señor se quedó dormido, como cansado…Y,después yo,le cogíeso duro que tenía y lo volví a meter ahí abajo, entre las piernas…Y volví a sentir ese líquido caliente. Como ochenta veces conté yo. Como a los cuarenta días de eso,empecéa sentirmareos y nauseas. Y le conté a mi hermana. Y ella me dijo que tal vez había sido un sueño. Y yo le dije: cómo que un sueño, si mi barriga se está hinchando.Y ella me dijo,tal vez algo te está cayendo pesado en las comidas.Y, yo le dije: sí hermana, tal vez es el chorizo que me hace daño. No lo volveré a probar. Lo cierto es que nació Nacianceno. Nació lo que llaman bobo. Es decir,como perdido. Babeando todo el día y toda la noche. Y se saca el coso y se lo toca; y grita…y ese líquido aparece, caliente. Y, después,se queda dormido,como el papá.Y yo le cojo eso duro y, sin que me vea Gertrudis, me lo meto ahí abajo, entre las piernas…y siento, otra vez ese líquido caliente y gris. Ahora estoy, otra vez, preñada. Es como un juego. Porque lo hago todos los días; cuando estoy bañando a Nacianceno. Porque él no se sabe bañar. Y eso que ya tiene quince años. Y Magdalena empezó a deambular. Estuvo como socia del titiritero primero. Y después estuvo vendiendo las imágenes de todos los
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    125 papas, incluida lade Espermatozoo. Y, con Simeón el mago de magos,estuvo en Tierra Santa.Allíconocióa Abdalá SubdaláCondal, un hermoso árabe que se le apareció. Así, de un momento a otro, cuando ella se estaba bañando. Abdalá le dijo: ¡qué cuerpo y…que…Probó la versión musulmana del líquido caliente y gris. Cuenta que, por eso, cuando nació Adelita, Magdalena decidió irse con todos sus retoños,a peregrinar.Aquíy allá…hasta que, cualquier día, en el desierto de San Bonifacio,vio una luz que centelleaba y que se centró en ella y en sus doce y que la envolvió y los envolvió. Y que, sin sabercómo,apareció al lado de Santa Lucía, quien la nombró su asistente, contando ojos. Y Simeónvolvióa Tierra No Santa,después de su paseo porla que si era. Le contaron lo de Napoleón. Le dijeron que se había hecho titiritero y que estaba al lado de los grandes señores, en las bananeras. Y que había escrito un libreto para sus muñecos. Y que ese libreto hablaba de lo que pasó,por allá en calendas ignoradas. Y que, los muñecos decían que hubo una asonada.Y que,esa asonada, era algo así como parecido a la Babel histórica y a la Sodoma que hace delirar. Y que, decían los muñecos, tembló la Madre Tierra; porque aparecieronLuciferesportodas partes.Rojos todos. Hablando cosas que nadie entendía. Y, decían los muñecos, el General Pacificador, en nombre del orden, de la Virgen María y de su Santo Hijo Inmolado,ordenó fuego.Y que se murieron todos.Y los muñecos de Napoleóndesaparecieron.Alguien los robó.Mucho tiempo después se supo que habían sido torturados e incinerados,porque no quisieron retractarse de lo que habían dicho acerca de los Luciferes y del divino Pacificador. Y, entonces,Simeón,se puso a recomponer la historia. Y, dicen, que llamó a Napoleón y que le dijo: vamos a realizar una gira por todo el universo cristiano.Y les vamos a enseñar y re-enseñar lo que son las voces del perdón y del olvido de las vejaciones, Y, cuentan, que primero fueron a Villa Eutanasia y que estuvieron con los prístinos mandatarios.Y que,uno de ellos,se ofreció para aprendiz de mago. Y que, Simeón,lo cooptó. Y que, ese prístino, hizo de la magia un arte
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    126 absoluto.Y creativo.Ya nose trataba de sacarconejos y pañuelos del sombrero. Ya no bastones que aparecían en un tris. Ahora era otra cosa:el parloteocon la verdad y con los hechos.Un embrujo único:Yo fui, yo soy;estoy aquí, pero no estoy.Y si estuviera,no estaría;porque donde yo estoy no estoy y donde estoy yo no está nadie. Luego estar es nadie y haceres estar. Luego nadie hizo y nadie está; porque así, si se está no se está en donde debo estar y donde, cada quien está, sin saber dónde está. Y, después yo no seré porque estuve; pero como estarno es estar; nunca se sabe si estuve o no estuve en donde dicen que estuve. . Y, el nuevo mago,construyóescenarios disímiles. Viajó por lugares que, aunque ya conocidos, no habían sido lo suficientemente explotados. Por ejemplo: en Villa Aburrá de la Trinidad, sembró sus mejores semillas. Y, pueblo imbécil, se recreó y ufanó con las realizaciones de su prístino. Primero fueron los gendarmes colectivizados. Izando la bandera del exterminio. Luego, la gendarmería in crescendo. Es decir, con asesorías de pares extranjeros. Luego el sortilegio mayor. Es decir, el emblema de la mano alzada.Apuntando y disparando a lo que se moviera. Y, luego, el adalid del tesoro de la paz. Bizarro, gendarme…y santo. Y Villa Aburrá de la Trinidad,que lo vio crecer, se hizo Tierra Santa. Se hizo hoguera y se hizo cadalso.Todosy todas,puebloimbécil,coreando el himno en do de pecho, auspiciado por el prístino. Y los y las que murieron y siguen muriendo, mueren en el cadalso del prístino; pero en realidad no mueren porque son invento de los Luciferes. Porque ellos mismosy ellasmismas se mataron;para después decirque los y las mataron.Acusandoa los protectores del orden. Vuelve y juega lo perdularioy el malabarcon las palabras. Pero,qué pena,se embolató otra vez el hilo del cuento.Decíamos que Napoleón se hizo titiritero y que, siendo titiritero,puso a unos muñecosa decirlo que los humanos no queremos decir. Y que, por esto mismo de decir lo que no queremosdecir;los muñecosdicen lo que no queremosque digan. ¡Y, entonces, diciendo lo que dicen, dicen lo que no queremos decir…! que vaina!, se nos pegó la magia de las palabras del prístino.
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    127 Estuve pensando enmatarla. Me tenía saturado. Con esa carga de vivencias, contadas como si nada más importara en la vida. Hubo un silencio forzado. Ella, levantó los ojos, y siguió. Ya había transcurrido un año desde que la niña vendió su alma al demonio. En todo ese tiempo no hizo otra cosa que ir y venir por los Cerros Orientalesde la ciudad.Un día, por cierto 31 de octubre de 2009, hizo estación en un lugarcercano a la Avenida Circunvalar,con la Avenida Jiménez. El reloj marcaba las 8 de la noche. Se detuvo en una esquina.Allíestaban cantando y conversandoun grupo de muchachos y muchachas. Inventaban variantes de las canciones de Michael Jackson. Todos y todas en una euforia absoluta. Susana, una joven de quince años y que formaba parte del grupo, habló acerca de la vida de su ídolo. Por ejemplo, se refería a la infancia de Michael. Momentos muy tristes. Durante los cuales tuvo que trabajar, al lado de sus hermanos. La Esclava Rockera se interesó por la historia y por la manera como Susana evocaba a su ídolo. Se hizo al lado de ella. Obviamente, Susana no le veía, porque la Esclava era algo así como un espíritu errante e invisible. Sin embargo, Susana, percibió su calor y su desasosiego. Percibió ese dolor inmenso que acompañaba a la Esclava. Y, sin saber por qué, irrumpió en llanto. Como si fuera ella misma la que sintiera esa desesperanza de la Esclava. Raquel, amiga de Susana e integrante del grupo, le preguntó:” ¿Por qué lloras? ¿Acaso tú también, conociste a Lorena la amiga de la Esclava? Susana sintió temor. No sabía cómo Raquel había conocido su percepción.Mucho menos,donde conoció lo de Lorena y su relación con la Esclava. De un momento a otro, se desató una tempestad. Con vientos huracanadosy con relámpagos y truenos.Una lluvia furiosa los azotó
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    128 a todos ya todas. Llovió durante seis horas, sin parar. Los Cerros Guadalupe y Monserrate empezarona desmoronarse. Arrasaron todo el entorno. Las toneladas de lodo y piedra sepultaron a los barrios circunvecinos. La única que no sufrió daño alguno fue la esquina en donde estaban Susana y Raquel y los otros amigos y las otras amigas. La Esclava habló al oído de Susana. Le dijo: Sígueme. De ahora en adelante serás mi compañía. La cogió por el brazo izquierdo y alzó vuelo con ella.Tan pronto desaparecieron en el horizonte, la esquina también sucumbió a la avalancha. Todos y todas murieron. Lo sucedido se conocióa través de las versionesde algunas personas que escaparon la tragedia.ÚrsulaVerdaguer,periodista al servicio de una emisora de la capital, se puso en la tarea de recopilar estas versiones. Con ellas armó el guión de una serie para televisión. Los personajes y los personajes son espíritus errantes, que se convirtieron en sombras que rodean a la ciudad. Esas sombras no permiten la presencia del Sol. Toda la ciudad es un escenario absolutamente sombrío y frío. Esos espíritus vagan y ululan. Articulan escasas palabras. Lo único que se les entiende es:” …esperen el 31 de octubre de 2010. Ese día apareceremos y será otra tragedia. Desde el día en que se conoció la serie escrita por Úrsula; todos y todas en la ciudad capitalno controlan su temor.En vigilia permanente esperan ese día 31 de octubre. ¡No fallaba sino eso ¡Ahora le dio por contar historias urbanas! Y de este tipo. Por lo menos yo no entiendo ese mundo. Sigo viviendo de dádivas espirituales. Y las principales fuentes son Benjamina y la Nana. Me siento atado a ellas. Por lo mismo que lo mío es como enajenación perenne. Es decir, asisto a la vida como no invitado. Porque no entiendo nada de lo trascedente. Es estar ahí, como sujeto perdido (…tal vez ya había expresado esto antes). Un vértigo continuo. Una infancia embolatada en la bruma de la historia. Y, ahora,
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    129 aquí escuchando esosrelatos de la Nana. Una tutoría tanto o más mezquina que la del Negro Antonio. No puedo frenar esa voz. El asunto es que, Hipólito, regresó de su viaje al pasado. Había asumido un itinerario cargado de vicisitudes. No más, al partir, enfrentó el dilema asociado a la significación que adquiere la ilusión; cuandose pretende recuperarla memoria con respecto a hechosidos. Aquellos que,segúnla ortodoxiainherente a la lógica, no pueden ser recuperados;a no ser que se descifre el código vinculado a la libertad para transgredir las consecuencias de la relación tiempo, espacio y suceso. Sin embargo,a decirverdad,su capacidadpara percibir y concretar el sentido que tiene la asociación de conceptos, había sido vulnerada desde aquel día en que decidió reinventar la noción de realidad. Porque siempre estuvoatado a un condicionante en el cual la vida era algo así comoun devenirconstante.Hechos y acciones sin nexo con la certeza. Nunca había podido entender la dinámica concreta, en donde el ser y el habersido,supone la existencia de un prerrequisito básico;esto es reconocerse a sí mismo. De no ser así, los entornos y las vivencias,no son otra cosa que representacionesauto construidas, a partirdel hilo conductorinvisible que soporta el tránsito de un lugar a otro, sin horizonte. Esto es lo mismo que la ausencia de identidad. Con todo esto, el no reconocerse, le deparó ciertas ventajas; como aquellade poderestablecerun diálogo constante consigo mismo. Una abstracción cercanaal don de alucinar al yo. Proponerle, siempre, la asunción de realidadesestables,sin aquella angustia que erosiona al ser; cuando no puede alcanzarel equilibrio pertinente con respecto a los otros. De todas maneras, su viaje al pasado estuvo precedido por aquel momento en el cual conoció a Carolina.Nuncasupo cuándo ni dónde. Por lo mismoque nunca había podido discernir acerca de los límites entre la interacción con yo y el contacto con los personajes que el mismohabía construido; en un ejercicio de iteración, en el cual cada personaje le proponía una interpretación de referentes y de conceptos.
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    130 Siendoasí, entonces,amar, odiar,vulnerar, ser vulnerado, vivir; eran para Hipólito sumatorias,agregadosno vinculantes. Algo así como su inconsciente nunca legitimado. Lo cierto es, Carolina, adquirió forma. Según los códigos biológicos, era una mujer joven. Reconociendo, eso sí, como en todo lo suyo, nunca tuvo certeza de su edad. Esto para no hablar de los atributos del cuerpo.Tal vez,porque el universo de sensaciones que sustentan la cautivaciónoriginadaen la presenciade pezones turgentes,piernas sólidas,pelvis delineadas como triángulos perfectos, vellos púbicos encubridores de un sexo no penetrado; etc.; no constituían para él asideros precisos. Más bien eran, como ahora siguen siendo, representaciones lúdicas afines a la necesidad de eludir el desasosiego inveterado. Por lo tanto, palpar el vientre de Carolina, surgió como estrategia un tanto convencional adherida a los recetarios vigentes para alcanzar cierta textura en aquella motivación que convoca a los sentidosy estos la transmiten al yo y este se excita hasta el orgasmo virtual; como quiera que es una derivación de lo erótico como figura etérea. Sintió,inclusive,que recorría el cuerpo de Carolina;que penetraba esa zona estrecha y punzante,mimetizada en los sedosos vellos y que ella se extasiaba y que susurraba metáforas cantadas en donde lo protagónico era el placer, la plenitud de mujer amada una y otra vez por ese ser lejano, volátil, herético. Se sintió invadido; navegó en ese mar corporal inmenso, tierno, insinuante. Imaginó la cúpula de templos obscuros, como territorios ofertantes de ilusiones y creencias para todos los seres como él; ávidosde espacios para la alucinación; necesitados de significados para la vida. Por lo mismo,al regresar de su viaje al pasado, se encontró tan solo como al principio de su periplo por el mundo...Con equilibrios constantes a bordo;con la certeza de su desencuentro. La diferencia,
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    131 ahora, era lanostalgia por Carolina…por su cuerpo y su don de promover ilusiones. Y, como s fuera poco,ahora resultó presa del erotismo. Yo nunca he deseado mujeru hombre. Simplemente, también, en eso se expresa mi desorientación.Más bien decirlo,mi incapacidad. Inclusive, nunca me imaginé siendo el producto de un momento orgásmico. Simplemente, crecí como si nada. Negándome a entender el nexo entre una cosa y otra. Como jugandoal que será.Y, a decir verdad, lo descrito porla Nana, me convocó,de una vez por todas a asumir una decisión. Lo digo, al menos, en lo que supone validar la existencia conociendo la belleza de ese tipo de relación. Tal vez llegue el momento. Por ahora me basta seguir embadurnado de esa impudicia que han dado por llamar ética. Miré, por enésima, a la Nana. Sonreía, al ver mi desconcierto. Como engarzando una cosa con otra. Supongo que ella si había tenido la oportunidad, en lo que lleva de vida, de acceder y/o ser accedida. Supongo que Benjamina l e ha enseñado eso. Y que, a su vez, la Negra lo aprendió de su amante único. Y, ella siguió con el mismo cuento. El mismo deseo de desbordar la gramática de los relatos. Cada vez más cerca a la versión Scharazada. O no sé si así es que llama la mujer que logró sobrevivir a punta de historias. Ese día, en que conocí a su hermana, Susana vestía un gris liviano. Casi todas las cosas tocadas por ella, tienen la misma connotación. De su blancoo negro discursivo,desprendía un quehacer exterior, en donde no existe lugar para la controversia. Siempre se ha comprometido en acciones de radicalidad, sin que medie ninguna discusión. La más visible, sin duda, es su ímpetu al momento de descifrar los códigos sexuales. Sin necesidad de preguntar, ni de reflexionar,convoca a quienes la observamos, a una excitación casi alucinada. El padre de Susanahabía transitadopor varios países. Un aventurero absoluto.Conoció a Batista en su breve paso por Cuba. Se convirtió en su asesore intérprete de ideas y convicciones. Por esto, no es de
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    132 extrañar su versiónen torno a Martí. Lo llamó pigmeo intelectual. Aduciendo que la única expresión posible es el control del poder; independientemente de sus consecuencias. Había heredado de su padre,el talante de corsario perverso. A sus veinticinco años, originó una disputa por el poder en Guatemala. Propuso convertir a Miguel Ángel Asturias en reo continuo, traidor a la patria. Por esto, tal vez, Susana avalóla invasión de la Empajada de España, por parte de los gendarmes. Aún hoy, Susana insiste en que, a veces, es necesario extirparde raíz, aquelloque puede derivaren un cuestionamiento a la legitimidaddel poder, no importa a que intereses sirve. Es de la idea de que todo poder es legítimo, en la medida en que satisfaga las necesidades de quien o quienes lo detenten. Hasta cierto punto,la opción nietzscheanay wagneriana,asumida por Hitler, ha sido lo mejor que pudo haber pasado para la humanidad. Porque los arios debenconduciral mundo.No importando los campos de concentración y el genocidio. En esto, Susana, propone una interpretación en la cual Mussolini y Franco son hijos bastardos del antisemitismo y de la perspectiva de los arios. Es un ser extraño, Susana. Heredera de unas convicciones estereotipadas del poder. Por eso lo ejerce de esa manera. Su convocatoriaperenne es a la cautivación,a partir de su sexo.Lo cierto es que no hay ni habrá ninguno como el suyo.Con solo mirarla, fluyen imaginarios heréticos. Sueños en que se prolongan, de manera infinita,el deseo porposeerla. Sueños que esclavizan. Es una sujeta aria. Lucha de manera tenaz porlograrlos propósitosde extensión del dominio de lo sexual, por encima de principios. Es una doctrina sacralizada. Precisamente,el primero de enero de 1959,el padre de Susana, huyó de la Habana. Estuvo viajando por todo el Caribe. Desde Haití, en donde se entrevistó con Devaluar, hasta Nicaragua, en la que compartiócon Somoza,en Managua.Aprendió,también, de su padre, el don de la adulación.
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    133 Transcurría mi aniversario14. Mi madre, se enamoró de Alejandro Verdaguer. Un ciudadano uruguayo, anodino. Lo único que lo destacaba era haber sido mercenario en Paraguay, en época de Alfredo Stroessner.Entre otras cosas, se distinguió por su capacidad de serviciocomoaurigadel dictador. Al momento de conocerlo, tenía 42 años.Desde el comienzo yo le hice saber, con mi mirada, que era un varón celoso. Y que mi madre era mía y no de él. Sin embargo,se cuenta de él, que había estado 40 años tratando de establecer,con algunaexactitud,el númeroreal de puntos brillantes a espacio abierto. El problema no residía en la condición de abajo o arriba, en eso de mirarlos para contar. Aún hoy, no se ha podido descifrar su pasión por este oficio. En una aproximación, hace tres años, le hizo a su madre el siguiente comentario:en uno de mis sueños,cuatro años atrás, Prometeo habló conmigo.Un mensaje claro.Tanto comodibujaren palabras unos ojos inmensos instalados en la cara oculta de la luna. La posibilidad de contemplar la belleza azabache de los mismos, tiene como prerrequisito el recorrido por ese inmenso vacío azul, que es tal, en razón a la refracciónde luz solaren la línea de protección adyacente a la Tierra.Su colornegro,emergea partir de la pérdida de luminosidad. Algo así como quiera que es condición indispensable para que confluyanestos momentosla validaciónde la posibilidad de identificar el brillo desde Uruguay. Prometeo me advirtió, eso sí, que debía descontar de la suma adquirida, los planetas atrapados por el Sol, con su imantación. De todas maneras,el resultado finalno podía ser igual al obtenido en una operación divisoria de 0 sobre 0. Cuentan que, Federica Maidana, novia perenne de Alejandro, ese mismodía de marzo en que Prometeo hizo la revelación; adjuntó una observación,así:la única posibilidadde descanso,en el interregno de la tarea impuesta, tiene relación con los noventa minutos en que Peñarol y Nacional,diriman superioridad y que coincidancon el primer eclipseentre 2025 y 2034, sumados a los que Talleres de Córdoba (
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    134 en la vecinaArgentina),asuma con el Nantes francés, al día siguiente de esta interacción Sol y Luna. También cuentan que, en octubre 31, en 2035, Francesca Gavilán, madre paraguaya de Federica, insinuó que su hija y su yerno escamotearon la celebración, a raíz de sus expresiones visionarias enfermizas. Mirando hacia arriba (desde Paraguay y Uruguay), contando puntos luminosos. Se dice que,el Prometeo de Alejandro,el mismo que revelóel secreto aprendido de Zeus, en su encadenamiento infinito y en su dolor visceral,originado en el asedio continuodel ave enviada por el Padre, transfirió al pueblo paraguayo,parte de su castigo. Y que, por esto, se justificaba la vigencia de los generales, liderados por Stroessner Un día, en septiembre,tuve que atenderun requisitorio del colegio. Un viaje de reconocimiento de los coleópteros, concretamente, de su reproducción en libertad, en la Macarena. Alejandro Verdaguer, ofreció a mi madre la posibilidad de viajar a Montevideo. Ante las dudas de ella, en términos de que yo quedaba en situación de soledad; él le planteó ¡o soy yo; o es él. ¡ Obviamente mi madre accedió a su petición. Entre otras razones, porque mi madre me consideraba un sujeto amargado. Al cual lo persigue la sombra de Santiago, como fantasma violador. Ya, desde mi encuentro con ella,antes de nacer,me consideraba un advenedizo. Como suplicante. Como individuo que reclama para sí, el trofeo vinculadoa palpar su orgasmo. El cual, a decir verdad, no ha tenido, de manera plena, en abundancia. En Montevideo, Rosa (ese es el nombre de mi madre), estuvo escoltando a Verdaguer.Ese es el nombre de su oficio.Algo así como llamarla amante vergonzante. Así, estuvo tres años. Cuando ella regresó, yo estaba con Silvia; quien me había brindado apoyo,para matizarsu soledad y la mía. Ya no era lo mismo. A decir verdad, yo la odiaba. Un odio que se transformó de latente a real; a partir de su preferencia por su amante.
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    135 Nos contó desus aventuras; de su búsqueda de amor, al lado de quien ya,antes que,a ella,tenía una amante de nombreFederica.Ella era, para Verdaguer, un objeto de consumo rápido. Su verdadera ilusión,estaba del lado de Federica. Mujer casi mágica, en lo que la magia tiene de posibilidad para construir sueños patéticos. Tanto así que, que se le endilga el hecho de haber producido la pócima que utilizaron Stroessner, en Paraguay, J.C. Galtieri en Argentina y Humberto Castelo Branco en Brasil, cuando este derrocó a Joao Goulart. La madre de Juliana,había llegado desde Méjico. Conoció a Ernesto Gardeazábal,se enamoró de él. El matrimoniofue un tanto acelerado, a raíz de su preñez. Los Gardeazábal, tenían un universo de anécdotas que los hacía célebres. Tal vez la más cautivante, se relaciona con haber establecido una singular amistad con el Sol. Se decía que se les había anunciado de un viaje alrededor del mismo, casi en sus fronteras.Toda la familiase preparó para el evento. Hasta compraron trajes en asbesto, para cualquier eventualidad. …Su desilusión surgió,a raíz de un pequeño detalle. Quien les había prometidoque los llevaría a las cercanías de Sol,hizo la aclaración,en el sentidode que, para él, Sol era el nombre de un caño adyacente a un lugar desconocido en la provincia de Córdoba en Argentina. Inclusive, se dice que, aun así, el viaje no era posible, ya que la invitación fue producto de una secuela a raíz de una noche de insomnio de RicardoValbuena;hombre perdulario que se pasaba los días y las noches, horadando el espacio, con su vara de pescar. Inclusive, intento tumbar una estrella con esa misma vara. Transcurridos seis meses, después del matrimonio, nació Juliana. Desde su tempranainfancia,alucinóde manera continua.Cada evento alucinante estuvo relacionado con su posición como oferente. Su destinatario fue siempre Valbuena;al que conoció,cuandoella estaba aún en vientre de Mariana, su madre. Un hecho bastante incómodo. Porque inducía a pensarque ese perdulario,la visitaba en ausencia de Ernesto. Juliana, siempre mantuvo la sensación de haber visto a
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    136 Valbuena, al ladode Mariana, sobre ella, aturdiéndola con sus groseros susurros de amante saciado. Nunca trató de hablar con su padre al respecto. Mantuvo esa alucinación en secreto. Habiendo crecido, ya como graduada en pedagogíaaplicada,supo de mis desvaríos, como subyugado por mi madre, aún antes de que ella naciera. Siendo así, me convocaba a que le relatara mí recorrido por esos caminos, a veces áridos, otras veces pletóricosde pasiónporella.Una pasión inconfesada,hasta ese instante. Con sus pretensiones de mujer en capacidad de analizar cualquier acciónhumana y proponeralternativas; me hablaba. En una perorata inacabada.Yo la escuchaba,no con interés en lo que decía.Más bien, por saberme cerca de su cuerpo insinuante, perfecto. En esto competía,sin saberlo,con Susana.Las dos,mujeresperfectas.La una (Susana), consciente de su poder sexual; Juliana, consciente de su capacidad para arropar con su cuerpo, al hombre que llegara a amarla,con la convicción de alcanzar el equilibrio entre sexo y un rol activo, intelectual, en capacidad para transformar el mundo. Al despedirme de Juliana,volvía casa. Me sentía todavía obnubilado. Como sujeto que aspira a ser amado por una diosa que transfiere pasión en cada uno de sus movimientos…hasta que quedaba dormido,abrazandola almohadaque le había robado a mi madre; que todavía conserva su olor a mujer. Ese olor que no termina, inconfundible. Porque es el olor a mujer en sublime celo. Yo amaba esa almohada,la rescaté antes de que Verdaguer le impregnara ese olor amargo y nefando que poseía y al que he odiado. Cuando Francesca Gavilán, conoció a Susana, esta estaba tratando descifrar cierta lectura asociada con el caso del Prometeo Verdagueriano.Había conocido la leyenda, un día en que, estando al lado de su máquinapodadorade etnias y al lado de Sinisterra, recibió una llamada de su padre. Andaba por Paraguay, buscando asilo perenne.No tanto asilofísico,lo de él era una constantesensación de estar perdido espiritualmente. Susana le dijo, padre, no recuerdo el
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    137 camino, pero meingeniaré la manera de llegar. Nos vemos en Asunción. No te preocupes por mí, tengo la posibilidad de algún dinero.En este negocio,la empresa tiene perspectivas halagadoras. Las etnias son comocorolarios a los cuales se arriba, simplemente fingiendo preocupación por lo ancestral. Tanto es así que hemos negociado con los norteños, una transferencia cultural, incluida la patente. Ante todo, con las posibilidades que otorga el Amazonas. Desde Brasil, hasta Perú. Mientras hablabacon Atanasio,Sinisterra deslizaba sus manospor las piernasde Susana.Ya no resistía. Habían encontrado los conceptos comunes.Una y otro, se sabían poseedores de un extraño poder. Un magnetismo viciado que atraía. Habían progresado, ya conocían de los huitotos; de su religión, de sus mitos, de sus sueños. Desatando las cajas que contenían los acumulados históricos de las etnias, habían encontrado un escrito:“Hablando así,buscó en la casa, en las ollas, debajo de los tiestos. Pero no había. Por esa razón Uikiegi desató una tempestad desde los confines del mundo. La tempestad sacudía la casa. Mientras ellos buscaban en los zarzos, el viento sacudía lacasa y levantaba las crisnejas.Entonces vieron a Magieza; la vieron muy claramente allí donde el viento había levantado las crisnejas, estaba acostada en una hamaca en lo alto de la casa. Oye, madre,dijiste que tú misma habías cogido los frutos de achiote. ¿Quién es la que está allí arriba? ¿Por qué ocultaste a la famosa Magieza?Ellacogióel ramillete de achiote. ¡Ve a traerla! ¡Bájala para devorarla, ya que cogió el ramillete de achiote! Timada ¡bájala para devorarla! – Dijo Uikiegi y el jaguar Timada fue por una viga, sacó a Magieza de la hamaca y la lanzó abajo...” Este y otros textos llegaron desde Manaos, fueron robados. Los exhibieron como trofeo, se quedaron con ellos y los subastaron de manera subrepticia.Eran fruto de la investigaciónrealizadaporKonrad Theodor Preuss. Tal vez, el más valioso dice: “...al llegar a la superficiede la tierra, saliendodel hueco del que vinimos nosotros, se topó con Gaimi quien venía porentre los árboles iguyina, que estaban
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    138 al borde deese hueco. Jidiroma disparó contra Gaimi porque era bonito,pero no dio en el blanco.Gaimi se había transformado en una gota de rocío y dormía.Colgaba en forma de micochurucoy dormía...” Susana acordó con Atanasio, verse en las afueras de Asunción, en casa de Francesca Gavilán,un día después de habersido preñada por Sinisterra. Al despertar,ese sábado de abril,encontré a Susana a mi lado…solo entonces comprendíque había soñadocosasmuy extrañas. Antes de despertar había visto a Susana ondeando una bandera teñida en la sangre de su primogénito, el hijo de Sinisterra. Me quedó la sensaciónamarga a que conducetoda dicotomía. Lo mío era algo así como un perfilesquizofrénico, que se adhiere al espíritu. Que te acompaña He estado deambulando todo el tiempo. Desde que me he negado a reconocer y aceptar la realidad; no percibo señales de vida.Algo asíme había sucedido antes. Por ejemplo, en mi infancia, los sueños desbordaban mi entorno. Era algo así como un sujeto inmóvil. Inmerso en situaciones determinadas por un imaginario perturbado. Tanto así que, a cada momento, ejercía como referente. Ese que, cuando requería de espacio para asumir la vida; de motivaciones ancladas en la felicidad, no tan distante o efímera. Me zambullía en un mar de nostalgias absolutas. Creo que estuvo conmigo desde el vientre. Lo cierto es que, hoy, no veo diferencia. Esos sueños amarrados a escenarios difusos,permeados por una sensación de contra ternura; se han reiterado en el tiempo. Es un desasosiego innato. Sigo sin percibirla realidad como momento válido para desplegar mi vida. Es una saturación de expresiones inocuas. Al menos eso creo. Porque vivirla vida no es simplemente asumir como sujeto con movimiento. Supongo que es algo más trascendente. Como, por ejemplo, amar y sentirse amado.Lo mío es una postura ecléctica.Es un ejercicio,en el
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    139 cual se asfixiala lucidez. En el cual no existen ni recuerdos, ni horizontes de esperanza. En mí, la esperanza, está hecha de una lucha constante. Contra la lógica que soporta al quehacer diario. Es un abismo. Una sima sin refugios ni momentáneos, ni duraderos. Es decir, una existencia estática. Sin la ilusión como fundamento primero de la imaginación válida, oferente de acciones no saturadas de angustias. Ni de desequilibrios tan continuos. La realidad,entonces,me conmueve.De tal manera que,a cada paso, navegosin brújula.En donde la rosa de los vientos no señala ninguna opción,distinta a iniciativasrecortadas.Comoesas en las que me veo restringiendotu cuerpo y tu vida,al mínimoposible.Como aspirando a andarsin ti. A sentiruna innovación diferente al ejercicio de sujeto sin ilusiones No sé por qué, al regresarde cada sueño,percibola reiteración de mi infancia.Porque,cada sueño,era y es, ahora,una continuidadáspera, árida.Tal vez sea, porque nunca he tenido verdaderas certezas. Con respecto a la vida. Incluida tú; desde el momento en que te conocí; ejerciendocomoimantación discontinua,dicotómica.Comobifurcación fría. Como caminosrecorridosy por recorrer. Tal vez sea porque no he tenido la sensación de libertad, distinta a la libertad de la cometa, dirigida,atada a tus manos.Muchasvecesinvisibles. Otras veces con la visibilidad agrietada;más hostil que esos recuerdos, en los cuales aparezco como sujeto atávico. …Será porque nunca he sentido tu cuerpo y tú ser completo, convocándome a ser feliz,sin restricciones;sin sentirmeconsecuencia esquizofrénica. Sin tocar la irrealidad como lastre. Todo esto le expresé a Susana, mientras ella dormía. Ese mismo día asumí el reto de no volver a alucinar. Porque me estaba convirtiendo en esclavo de mi pasado. Salí del cuarto, necesitaba respirarun aire diferente.Sin las convulsiones inherentesa esos momentos enfermizos. Estuve en todos los lugares que había
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    140 conocido. Tratando demodificar el futuro que hoy me acompaña. Como si quisiera moveral menosunos elementosque permitieranuna continuidad en el tiempo,diferente. Sin ese acoso haciami madre,sin Santiago, sin Verdaguer, sin los exorcismos de Juliana, sin las erosionessistemáticasque me sitúan alborde del abismo.Ese abismo parecido al hueco de los huitotos. Al terminar el día, me encontré con Daniel. No sé por qué me alegró verlo; a pesar de mis profundas contradicciones con él. Con su manera de ver y vivir la vida. Tal vez fue porque, al encontrarlo, me había sumergidoen la soledad.Verlo,entonces, suponía que alguien más que yo existía en el mundo. Daniel,comosiempre, me indagó acerca de todo. Como tratando de localizar mi yo, en las preguntas y en mis respuestas. Un tipo de indagación,como variante perversa de las indagaciones de Juliana. Silvia, me dijo, está en el país del invierno. Acostumbraba, Daniel, utilizarun lenguaje figurado, achatado, sin imaginación. Eso del país del invierno, traducía la casa de mi madre, con los rastros de Verdaguer.Un significadodel invierno,en el cual emergía,en silencio, de nuevo,mi pasado.Ese que estuve tratando de modificar, desde el principio,para ubicarmeen este presente de una manera diferente. Al menosen contacto con cuadros alegres,con sitios y con personas sin ningún asomo de actitudes que duelen y que me convocan permanentemente a sentirme sujeto sin oficio distinto a cargar con la culpa de haberconocido,amado y poseído a mi madre aún antes de que ella naciera. Asumiendo, sin quererlo, el perfil de Santiago, de Verdaguer de… Corría el mes de enero de un año más de aniversario. Ya había perdidola cuenta.Creo que era el número treinta. Encontré, después de tanto tiempo,a Martha.Tenía,ella,unos ojos cansados de mirar lo cotidiano,en gris. Supe que se había separado del lado de Santiago. Había rodado por ahí, por donde los sitios son, a la vez nuevos y repetidos.Me dijo, he estado buscándote.Desde que nos separamos he pensado siempre en ti. Sigues siendo, para mí, un ícono que
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    141 retrotrae los caminosandados. Te he visto en mis sueños; jugando con las palabras,comoa los acertijos.Siempre te has distinguido por la capacidad para hilvanar los hechos, de manera tal que estos aparezcan unidos a tus recuerdos, a tus dolores, a tu vida. Una vida que siempre pretendesexplicar, a partir de ese rol tuyo. Incierto, pero tan real como los avataresde la humanidad.Has sido y sigues siendo digno representantede las angustiasque exhibe la humanidad entera. Sin conocer la razón de ser de la felicidad. Creyendo que esta es sinónimo de la tristeza al revés y no como un agente autónomo,válido por sí mismo. Al escucharla,recordé lo del sábadoaquel,en que salídispuesto a no alucinar, buscando el pasado para deshacer este presente y recomponermi futuro. Sus palabraseran duras,laceraban de tal forma que sentí deseos de ahogarla con la almohada de mi madre, la que me acompañabatodas las noches.O de montarla y cabalgarla, hasta que hubiera derramado hasta la última gota de mi riqueza líquida, amarillenta, de varón bandido que ha sido desnudado de sus principios,poraquellas palabras expresadas de manera vehemente. Recuerdoque,algo así,sentí el día en que mi madre me conminóa no seguir siendo su centinela. Cuando, marchó con Verdaguer. Esa noche, en sueños, la cabalgué, la horadé, hasta que me deshice de ese acumulado de nostalgias,porla vía que siempre lo he hecho, por la vía edípica, en su versión más cruel. Después de despedir a Martha, dormí en profundo. Volví a ver a Susana,a Atanasio,a Sinisterra;como máquinasdepredadoras de las etnias.Volvía escuchar las palabras de los mitos huitotos. Esta vez, estaba en un sitio cercano a la antigua Biafra. Una localización ambigua.Porque, al mismo tiempo, veía los paisajes abrumados de Inglaterra,de Italia,de Portugal.Un ir y venirtatuado. Con los negros, niños, niñas, mujeres, hombres, clamando por su libertad. Demandandojusticia ante el arrasamiento racial.Vi a Lumumba, en el antiguo Congo. Vi a Idhi Amín, recorriendo desiertos a lomo de su pueblo.Vi a los Nazis,otra vez, a la ofensiva, matando a todo que no fuera ario.En esta parte del sueño,recordé las posturas de Susana y
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    142 de Atanasio. Via los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla reconquistando a Granada, subyugando a judíos y a musulmanes, aniquilando sus culturas, sus religiones, hasta lograr un equilibrio cultural, bajo su hegemonía. Vi a Colón y a sus piratas, entrando a América,avasallando,aniquilando. Recordé mi lectura de Las Venas Abiertas. Desperté,como casisiempre,desmoronado,llenode estigmas, como las de los enfermizos visionarios católicos. No pude levantarme. Deseaba no hacerlo, quería morir ahí, en ese silencio cómplice. Al no morir ese día, continué mi rutina. Estuve en la empresa, hablé con Susana, profundicé mi odio hacia Sinisterra. Este estaba vociferando. Increpaba a los y las empleadas. Palabras sueltas, incoherentes, pero de una dureza grosera. Como todo lo que se relacionaba con su ser y con sus actuaciones. Invité a Susana a almorzar.A decirverdad,nuncalo había hecho.Nos dirigimos al “sinrazón”, un restaurante cercano a la empresa. Se distinguía porsus menús extraños.Un poco comola cocinade nuestro pacífico.Pero saturada de pimienta y ají. Una sazón parecida a la de los mejicanos. Pedimos, según la carta, lo del día. Lo nuestro seguía igual. Mientras comíamos, nos mirábamos, como seres adportas de deshacer lo andado. Tantos vericuetos; tantos laberintos. Nos transmitíamos ausencia de vida real. Proponíamos interpretacionesque nos alejarande nosotros mismos.Ella veía en mí, un sujeto acabado, sin energía, sin compromiso consigo mismo. Yo veía en ella,el cuerpo absoluto,tanto como el de Juliana. No veía en ella sino su imagen desnuda. Con su triángulo pélvico, con sus pezones erectos, con sus piernas que terminaban en ese lugar de inacabadaoferta de placerpara ser saciado; una propuesta perenne, para mí y para cualquiera que deseara amarla. Dejamos la mesa y despedimos ese encuentro. Ella, creo yo, con la convicciónde que yo no era otra cosa que una sumatoria de tristezas. Un hombre llenode nostalgias. Sin más presente que la interdicción
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    143 con respecto ala vida. Yo, con la sensación de haber perdido la posibilidadde atraerla,de motivarla.Porque,en mi opinión,el amor es eso,una lucha constante porconvocarimágenesy acciones lúdicas y una pasión que bordea todos los lugares cercanos y lejanos. Al lado de quien amamos.Yendo al pasado,convirtiéndolo en presagio de un presente sin erosiones espirituales. Y un futuro, a partir de ahí, soportadoen esos momentos,en los cuales lailusiónse transforma en posibilidad de ser felices. Una felicidad no saturada de repeticiones. Más bien, creando imágenes y lugares siempre nuevos. Siempre autónomos.Sin permitir que el entorno, como inmediata exterioridad dominada por las voces, nuestras voces, secretas y abiertas. Convocando al mundo a que nos mire y sienta esa felicidad con nosotros. Julianaestaba sentada,analizando los reportes escolares. El trabajo, para ella, es un reto constante. Lo asume, no como rutina. No es lineal.Cada hecho y cada acción suyos, constituyen un universo de sensaciones siempre nuevas. Lo pedagógico asumido como motivación a investigar y a construir. No como inexpresivas admonicionesacadémicasformales.La escuela,como escenario para ofrecernuevas interpretaciones;para ejerceruna relación de continua interacción. Yo veía en ella, a pesar de lo hablado ese día en que cuestioné sus métodos, un referente siempre válido. No solo por su cuerpo; sino con agregados expansivos, con un crecimiento exponencial.Algo asícomo entender su condición de mujer oferente, libertaria Le hablé.No con palabrasprefabricadas.Porque,la vi. Inmersa en su tarea. Y no sé por qué, la compare con Susana. En ese tipo de comparaciónque pretendeser motivación para deshacer una relación y comenzarotra, diferente,nueva.Ya antes me había pasado,cuando observabaa mi madre.Cuando la veía en mis alucinaciones. La veía en esa interpretación de lo real, como multiplicación de opciones. A veces como guerrera situada en territorios dominados y avasallados. Guerrera enérgica, incendiando su entorno con gritos de libertad. Otras veces,como mujer asfixiada por los rigores del sometimiento.
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    144 Otras veces comodiosa maravillosa. Proponiéndole a Sísifo una solución al ejercicio continuo, en cumplimiento de su castigo. Mis palabras,produjeron un efecto no preciso. Juliana respondió con frases asimiladas a una sensación de fatiga. Un tanto híbrida. Como queriendo expresar satisfacción por verme. Pero, al mismo tiempo, como tratando de enfatizar acerca de la molestia por verse interrumpida. Hasta cierto punto me vi retratado en algunospasajes de esta historia. Ante todo,cuando hacereferencia a la perdición del ser. Eso he sido yo. Un ser perdido. Sin brújula. No sé qué hace la Nana para incursionar en temas tan difíciles. Son dos retos al mismo tiempo: tema y enhebración del relato. Una visión profunda de la vida y de nosotros,como sujetos,que participamos.Tal vez de manera estática. Pero, en fin, de cuentas, incidimos en los hechos, con nuestro acumulado de quehaceres. ¡Cómo voy a saberlo gran puta, le respondió Virgilio a Sara; cuando esta le preguntó por Adrián! El problema se remonta mucho tiempo atrás. Cuando eran cuatro. Casi que en el comienzo del mundo. Porque no se ha dicho todo lo que sucedió.Cualquiertarde del noveno día de un mes de marzo.Aparecieron muertos los pájaros que Séfora le había entregado al primero que aquí habló. El origen de esos animalitos,al menos en lo que hace referencia a la custodia asumida por la que se los entregó al que le respondió de mala manera a la que le preguntó por ellos. Dicen que esa tarde del día al que se hizo mención arriba, acontecieron muchas cosas. Además de la muerte de las aves de largo vuelo, que tal parece había sucedido muy en la madrugada, de ése día después del octavo. La aseveración tiene su fundamento lógico. Porque, el día anterior BalbinoMahecha Arenas, cuñado de Séfora, había advertido que, al día siguiente,sin saberprecisarla hora,en esa casa iba a expresarse la muerte. Y es que éste viejo, ya había acertado antes; cuando anunció que el tren de las trece horas, por más señas del cuatro de abril del año más próximo porla izquierda de 1814; es decir de 1815,
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    145 se saldría delos rieles,antes de llegara la Estación San Pelayo.Y fue así. Seis de los treinta gatos que el maquinista había comprado a precio de huevo en Villa Esperanza, murieron. También dos de los cuarenta pasajeros, con los que el vehículo inició su recorrido. Es curioso, pero Balbino, se había iniciado en el arte de las predicciones,un día del mes de junio del año próximo, por la derecha; es deciren 1805.Todo pasó,como pasan las cosas en este país. Es decir,cuandomenos se pensó. Julieta, única bruja que escapó de la cacería iniciada por monseñor Peláez, a nombre de San Pancracio. Este último habíasubido a los altares dos veces cincuenta años atrás. La susodicha bruja le entregó el secreto, al susodicho cuñado de la señora a la cual le había respondidode mala manera,Virgilio.Justo en el día en que surgió la versiónen el sentido de que la que entregó en custodia los pájarosal sujeto que casi le pega a Sara; compró diez mil ratones en el almacén de mascotas, llamado “Marrano Pardo”. Y, también decían,que ese voluminosonúmero de machos de las ratas, los había utilizado para para el asado que se realizó en Quinta Micaela. Es decir, todo esto pasó el mismo día. Lo cierto es que la llamada “bruja con nombre femenino de Julio”, hizo que la entrega del arte parecido a la palabra adivinar,coincidiera con la masiva compra de la poblaciónratuna. Tal vez, esto pasó porque ya Julieta tenía previsto desencartarse de esa carga. Porque, ¡sí que era un tósigo” este que concede la posibilidad de adelantarse a los hechos.Es decir, diciendo aquí en el presente; lo que solo se hará realidad en el futuro. Ya, la novia del brujo Marchante, había sufrido en carne propia, casi lo mismo que le sucedió al divino Teseo, cuando robo el fuego y lo entregó a los terrícolas. A ella la amarraron también al tronco de un árbol.Solo una pequeña diferencia: a la Julieta, no la destriparon las aves parecidas a los gallinazos y gallinazas.Fue peor. La condenaron a desamarrarse,los botines,cada día, durante veintiocho años. Y sin mirar hacia abajo.
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    146 El cuñadode laque sabemos,aprendiórápido.La prueba de esto tuvo que ver en un bazar programado, por parte de los súbdito y súbditas de monseñor.Todo con el objeto de conseguiralgúndineropara poder comprarle el manto a la divina niña, llamada Marcela. Ella, Marcela había aparecido,así sin pedir permiso a nadie, en uno de los altares de la Basílicadel Todopoderoso. Desde ese tiempo data la inmensa romería de cada año, en agosto. Para rogarle a la divina, que no programara las lluvias, al comienzo de año, sino a finales de noviembre. Y. entonces, el señor esposo de la hermana de la ya nombrada dijo que, al año siguiente se aparecería la tía de San Pancracio; también virgen,aunque no tan bella como la divina de nombre aproximado al de Marcelo. Y, efectivamente, pasó. Resulta que si se apareció. Con algunas diferencias. Explicables, por ser la primera vez y sin experiencia. Comoquiera que, la aparición si se produjo, pero un día antes de lo anunciado.Y, justo ese día, estaba la gente asistiendo al nacimiento del decimocuarto hijo de Ananías y de su esposa Beatriz Tercera. Llamada así, por el hecho de ser la trilliza de los otros dos. Matías y Manuel. Y porque hubo otras dos Beatrices. Una, hermana de la madre del aprendíz y la otra bisabuela de la cuñada de este mismo. Por lo tanto, la tía esperó largo rato.Nadie abrió la puerta del templo. Y se tuvo que regresarhacia El Mundo de las Vírgenes.A duras penas pudo entrar, ya que la habían borrado de la lista. Retrotrayendo un poco el tiempo, volvamos al inició. Los pájaros, murieron porasfixiamecánica. Así lo concluyeron las investigaciones realizadaspor los médicosveterinarios al serviciode medicinalegal. Y que, esas mismas investigaciones lo dijeron en su informe, habían transcurrido tres horas después de la medianoche. Según este diagnóstico, no podía endosarse el crimen de lesa ave a Adrián ValerianoConsuegra Palencia, el mozo de la que lloró tanto, cuando Virgiliola insultó.Y, sea de paso, consignar que los treinta gatos que llevabael conductordel tren, el mismo al que pusieron por nombre en
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    147 su bautizo,Adrián Noestaban asegurados. Y que, en consecuencia, este incumplió eltrato hecho con Gertrudis,la suegra del que aprendió el arte de las adivinanzas.Y que,justo estando en laexplicación de la pérdida,sucedióel acto de asesinato de los pechiamarillos. Y que, un poco por esto mismo,Virgilio tenía razón,cuandole respondió de esa manera a la moza del maquinista. Es decir, el que respondió mal a Sara, esta razón se soportaba en que Pompilio, no se reportó ante la bella Jazmín.Y, por lo mismo,la bienamada doncella no le dijo nada como se había acordado entre Jazmín Eugenia Alvarado López Amórteguiy el descarado que trató así a la que estaba con Virgilio, el día del insulto. Vale aclarar que Jazmín era la tercera moza de Virgilio.Por lo tanto, esta no pudo precisarle a su mozo en qué lugar estaba el mozo de aquella que fue insultada por el mozo de la afamada doncella.Claro está que lo de doncella era un decir. Ya que Jazmín tuvo dieciséis amores antes de Virgilio. El “Tragacandela”vivió siempre con esa chapa.Nadie supo,hasta el día que su cadáverfue reclamado,por parte de los siameses Esthery Baudelio.Ellay él informaronque el nombre del joven llamadoporsu oficio,era Abraham Genaro.Así consta en el acta de entrega del cuerpo,sin apellidos. Pero el problema nunca fue, en estricto, ese. Es otra cosa. Más o menos fue el siguiente: Baldomero Izquia, el domador de conejos, expresó,cierto día, con palabrasentrecortadas,producto de sumudez recién superadadebidoal tratamiento efectuado por el médico oficial del circo. Fue hace mucho, cuando lo encontré en el basurero de Santa Catalina, ciudad en donde levantaron la carpa, quince años atrás. Pero el infante ya hablaba, tal parece desde que nació. Y, me dijo, patrón, quiero ser de la familia de ustedes. Yo he aprendido un oficio que tiene cierto riesgo.Algo así como tomar gasolina y sacarla de a poquitos en llamas. Decía yo que el problema no fue ese de no tener apellidos y reconocido porlos siameses.En últimas,resulta y pasa, que Abraham Genaro era hijo del cura. Sí, del párroco de la “Divina Providencia.
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    148 Según me contóel bebé adulto,su madre era doña Catalina Barbosa Preciado; la cual pasó una noche en la casa cural, a la cual acudió para guarecerse, del vendaval que se cernió sobre la ciudad. Joselito (así se llamaba el aprendiz de santo) le permitió entrar. Comieronbastante.Ella transidade hambre y él otro tanto. Rezaron al Ángel de la Guarda, antes de acostarse. Catalina sintió algo muy caliente por entre las piernas. Luego sintió un líquido también muy caliente por dentro. Al día siguiente,la mamá del Tragacandela, se marchó; no sin haber desayunado.Joselito estaba muysonrientecon ella. Y, por debajo del pantalón del piyama, sobresalía algo puntudo. Allí cayó en cuenta, Catalina, de que lo sucedido en la medianoche, fue lo mismo que le pasó con Leopoldo Socarrás; ese día lejano en Puerto Córdoba. La diferencia,segúnla mamá, en el sentido de no haber sentido en ése entonces,que el líquido subiera hasta tan alto. Todavía lo sentía. No se lo quitó ni siquiera con el baño. Esto a pesar de haber metido su mano con un trapo enjabonado. Entonces,recordó esto el día en que tiró a la basura,el cuerpecito. Es decir,Izquia supo de inmediato que el problema fue haberadoptado al hijo del cura y de Catalina,aún a sabiendas que este mató a Joselito, su padre;al día siguiente de haber nacido. Y que las consecuencias serían dramáticas para él y para todos y todas.Esto explica la muerte de veinte conejos en plena función; la pérdida de los dientes de los leonesy la desaparición de las rayasen los tigres, recién comprados. Esto para no hacer notar que el equilibrista cayó al vacío en un entrenamiento en el cual se olvidó ordenar que pusieran la red, para amortiguarla caída.A este, al equilibrista.Lo enterraron al otro día, en el mismo sitio en donde cayó. Lo mismo se hizo con el cuerpo del elefante que bailaba al son de cualquier ritmo. Murió un día después de haberenterrado al equilibrista.Dicen que la muerte se produjo por un paro cardiaco,al momento de saberque su amada elefanta Reina, había muerto,por ahogamiento,una semana atrás,en Costa de Marfil. Sucedió, mientras luchaba contra cazadores furtivos, en su afán de
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    149 salvara su bebéque iba a ser secuestrado por los bandidos. A pesar de haberlogradohuir,el elefantico Espartaco,vio morira su madre sin poderevitarlo…Aunque,pensándolo bien, es más sensata la versión que asocia la muerte del elefante con la maldición de Joselito. Puede que parezca un alegato insulso. Pero, haciendo un juicioso análisis, no parece serlo. Porque el punto álgido, parece ser una cuestión de fondo. Parece un problema como de principios y valores.Aunque parezca,en comienzo, que no. Parece serque Eufrasio Baldomero CifuentesVeranda,se enfrascó en discusión con Alejandrino Balbino Valladolid Mosquera, en torno a si los papas, los santos, santas y similares, hacían (los muertos y muertas)y hacen popó (los vivos y las vivas). Veamos esta reflexión mía (mi nombre es Aristarco Eugenio Pedroso Pedroza). Hago alusión,primero,a la duda. Puede parecer algo etéreo, pero no lo es tanto. Cuandodigo duda,estoy hablando(aunquepuedaparecer un sofismadistractor)de lo que siemprehe creído. Es decir, de lo que siempre me ha parecido una verdadde a puño:los papas no fueron ni serán santos. Y, los santos y santas, algunos y algunas dicen que fueron papas (los varones) y otros y otras dicen que fueron personas diferentes a los papas. Yo, sigo diciendo, que no fueron ni son, ni lo uno ni lo otro. Es decir,parece ser que yo no he dicho nada que valga la pena,al momentode discernir acerca de la controversia entre San Eufrasio y San Balbino. Pero, si ustedeslo miran en profundidad, no es que yo haga parecer que, si es pertinente,sin serlo.Lo que pasa es que puede parecer, así de refilón,que lo que parecer ser una ñoñada, no es tal. Al menos, si se precisa que, históricamente, todo aquello que pareció ser nunca fue. Y, por lo mismo todo aquello que pareció no ser, al fin si fue. Ahora bien, entonces, el dilema planteado por los dos santos (…o aspirantes a serlo), no es una nimiedad. Al menos así lo creo yo. Porque parece serque lo del pop, o la caca,siempre ha apasionado a
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    150 quienes han parecidoo parecen ser personas bien dotadas de intelecto,o de cerebro (¿será lo mismo? ¿O será que apenas parece serlo?).Y, con mayorrazón,cuandose trata de indagarsi será que sí. O será que no. Es decir, en verdad, ¿será que si hacen y han hecho caca los y las comprometidas en el quid de la discusión? En lo que a mí respecta,sigo diciéndolo, no es que parezca. Es bien cierto que si han hecho y hacen caca. ¿O a ustedes que les parece? Porque,sigo diciendo yo,de no haberlo hecho y de no hacerlo ahora ¿Cómose explica elorigendel dicho:“dime con quien hablas y te diré que hablan”? Es decir,si hablas o has habladocon papas, con santos y con santas;lo más probablees que hables popó, caca, o similares. Y no es que parezcaserlo.Es verdad.O, al menos yo, creo que no es que parezca serlo, sino que parece ser que yo si tengo la razón. Lo vi por última vez,ese día cuatro de noviembre. Cuando estuvimos donde Prudencian Otálora. Inclusive yo le dije a Testimonito Pérez, que necesitábamosuna comunicación másfluida,habida cuenta de la implementación del modelo creado por nosotros y que denominamos “Para Aprender a Vivir sin ser Visto” (PAVV). Hoy recuerdo, a viva memoria, que el origen tuvo que ver con la propuesta presentada porlos dos ante la Comisión Para El Buen Vivir, adscrita a la Decanatura de la Facultad de Teología y Leyes de la Universidad Pía de Villa Pastora. Y es que Testimonito es muy avispado desde pequeño. Y combinaba ese don con una gran disposición para entender a quienes frecuentabansu entorno.Convocados poruna especie de premonición en términos de los alcances de su imaginación.Por ejemplo,me contó TancredoRoldán, la anécdota vinculada con las apariciones. Dicen, me decía Tancredo,que el abuelo de Testimonitolo visitó treinta años después de habermuerto.Y que,esta visita,se produjo en el patio de la casona que ha servido de refugio a sucesivas generaciones. Contadas,inclusive, desde los tretatarabuelos. Se remonta a finales del siglo XVII.
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    151 Y es que,eso de las apariciones, tiene su fundamentación en la llamada lógica de los procesos invertidos de larelación vida muerte. A mí, a decirverdad, me pareció un tanto peyorativa la denominación. Bueno, pero,al fin y al cabo,el asunto ahora es otro. Como les decía, se trata de nuestro modelo. Lo concebimos, Testimonito y yo, “como terapia relativamente rápida relacionadacon la relatoría de las rondas reservadas a los representantes de las regencias revividas, después de las reinterpretaciones centradas en la retórica reinsertada en las cortes llamadas reservorios de la humanidad”. Lo que si me ha extrañado es la no presencia de Pérez. Diría, más bien,de su prolongadaausencia.A veces me da por pensar,a manera de especulación, que la razón de ser de su desaparición no forzada, está anclada en el hecho de no reconocer su responsabilidad en el escrito; ahora que se ha demostrado la falta de rigor y los graves errores conceptuales. Sobre todo, al momento de explicar y justificar las apariciones, como fenómenos vinculados con el primer yo, en funcióndel segundoyo.Como que lo que decimos en términosde que el segundo yo es el ser que queda flotando al momento de morir, no es otra cosa que una burda copia, en extremo, de la figura teórica ya expresada por Luciano Vico Porto cabezas, en su peculiar obra “De cómo se sigue vivo, después de ser registrado como muerto”. Dice, Querubín Pardo, el profesor que descubrió el montaje; que cuando decimos en nuestro modelo: “…Y todo esto nos está dado porque somos semejanza de una opción primera llamada célula originaria.Cuyo núcleose subdividió, en principio, de tal manera que se generó una reacción tardía. Por lo mismo el Aparato Golgi y las Mitocondrias invirtieron su función y se produjo una especie de invasión no alusiva a la materia hereditaria almacenada. Y, como consecuencia,la volatilidad sehizo más predecible de lo normal.Y, en estado de flotación, se reprodujo hasta alcanzar niveles de acción imposiblesde prever y detectar.Allíestá ese segundo yo que soporta la posibilidadde reaparecer…”; no es ni más ni menos lo mismo que Vico Porto cabezas, presentó como marco teórico, cuando sostuvo que “el primeryo actúa en dirección igual al segundoyo;pero que esto
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    152 no implicala pérdidadeautonomía del segundo yo.Esto, la no pérdida de su autonomía, es lo que le permite la flotabilidad constante. A su vez, esta es condición primera para volver a aparecer cuando lo requieranlas necesidadesinmersasen la convocatoria que nos hacen quienes han quedado vivos y/o vendrán después”. De todas maneras, donde esté Testimonito, supongo que no se arrepientede habermeinducido al plagio;sin que yo me diera cuenta. Porque, todo hay que decirlo, él fue el que construyó el modelo. Mi intervención no fue otra cosa que aplaudir y escribir lo que decía. Si de lo que se trata es de reencontrar el vuelo perdido te aconsejo que vuelvas a hablar con Anatolia. No sé si te acuerdas cuántas ilusiones ha vertido.Todasellas relacionadascon lo que son ellas. Es decir, con ese agregado de compromiso con la vida. Por la vía de centrarla en la ternura y en la lealtad. Lo que tengo entendido, Eusebio,es que Anatolia ha ido tan lejos en ese quehacer. Ha sido tal su convicción. Ha desparramado tantas expresiones. Que su postulación como referente básico en nuestra ciudad, creo que no tiene discusión. De otra parte, he de volver algún día. Mi partida se justifica. No en vano he discernido con vehemencia.Simplemente nopuedo estar ahí, con ella. Es como si mi incapacidad para hacer de mi vida algo cercano,siquiera,a su mínima expresión diaria, en su entrega a los y las demás. Es como si, a cada paso, sintiera ese vacío propio de quienes,como yo no sabemosamar.Porque,lo de ella,sí que es eso. Sí que es libertario. Sí que es reivindicar condiciones de uso dignas para rehacerla posición deamante en plenitud. Recuerdo, cuando la conocí.Veía en ella algo parecido a la simple expectativa que provoca. Algo así como ladesazón perversa.Como esperando abordarla. Con la premeditación procaz de varón repetido. Con ese tipo de opción pendenciera conjugada con la condición de macho prepotente. Heredada por siglos. Que se ha erigido como icono. Y, en simultaneidad, recuerdo su opción. Porque había sido construida. En un pulso con el entorno hostigante. Vulnerador. Sus
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    153 cotidianeidades eran eso.Y son eso. Desafíos a la ortodoxia de valores inventados. Propuestos como únicos. Por quienes han ostentado poder. De familia. Y de religiosidad. Y de orientación normativa. Y que, hombres como yo, acatamos. Como impúdicos beneficiarios. Anatolia ha sido herética, desde siempre. Cuando lavi,en ese entonces,hacía mis cuentas. Mis reflexiones en términos de “también caerá”. Mi bastardía imperecedera. Y lo hacía como silente perdulario.Como quien teje la urdimbre. Como insania. Grisácea. Como todos los vomitivos espirituales. Como zafia endurecida por los años. Consentida, desde que había aprendido la práctica de la genuflexión. Ante los antecesores píos. Ante los gendarmes de las buenas costumbres. Que se asimilaban, precisamentea la permanencia del dominio. Pensando en lo erótico como insumo pecaminoso. Validándolo como invención satánica. Pero, en tratándosede ellas. Para nosotros, por el contrario, contaba como asimilación del derecho a poseer. Sin que implicara nada diferente. Solo la reiteración en el contubernio envolvente. Con la coacción. Y con la palabrería justificatoria Ahora,cuando laveo.Es como si repasaralo que he sido.Se me hace fundamental reconocer que ella introdujo la noción de vida. En una perspectiva que yo no había conocido antes. O que me negué a hacerlo. Lo cierto, Eusebio, es que andaré rumiando ese pasado. Reconociendo que fui siempre cómplice. Que estuve siempre ahí. Vulnerando.Celebrando lamasculinidad torcida.Como afrenta. Como continua iniquidad. Y no es el momento de pretender imitar el vuelo. Con estas alas prestadas.Que siempreejercieron solocomo rasantes entelequias. Y nunca como coadyuvantes al propósito libertario de ella y de ellas. …Eusebio,si de lo que se trata es de reinventar la vida. ¡Escúchala! Espero volver algún día…cuando sienta lo que ella siente, de la manera como lo siente.
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    154 A la leguase ve que fue una vocación tardía. Lo que pasa es que su madre no lo reconoció nunca. Como casi todas, ella ha tratado de recomponerlas cargas.Después de tanto asumir tristezas. Andando, aquí y allá. Llevando su voz a todos los lugares. Una y otra vez. Sin imprecar. Sin expresar siquiera un trozo de resentimiento. Juvenal Socarrás nació. Como todos sus hijos y todas sus hijas. Un veniral mundo que se ha repetido catorce veces. Inclusive, Fortunata Espeleta, siempre creyó en el paradigma asociado a exhibir resignación.Ante cada preñez.Como esperando que fuese la última. Pero, al mismo tiempo,con cabeza gacha.Comoqueriendodemostrar con ello que no había lugaren su vida para la contracorriente.Y, por lo mismo,atendió a Juvenalcon sonrisa amplia,siempre.Estando con él. En todas sus afugias. Porque eso sí ha tenido el chino, problemas. Desde ese de nacer y crecer babeándose. Llevarlo al jardín, todo un problema. Consentirlo en la tarde. Cuando llegaba llorando, porque sus compañeritos y compañeritas le decían bobo. Y, ya en el colegio igual.Tal vez peor. Porque, mientras más grandes los pelaosy las peladas,más gozadores.Y Juvenalno se ayudaba. Ni se ayuda,ahora.Siguióy sigue lo mismo. A la babeadera le sumó la movedera de la cabeza.Para un lado y para el otro. Como con el mal de san vito. Y su flatulencia.Cada vez con mayorénfasis en todos los sitios. Y, todos y todas en el salón de clases, protestando por la presencia del oloroso. Y eso de pretender ser cura, surgió. Así, de pronto. A sus treinta y cuatro años. Después de haber trasegado. Estuvo de casa en casa. De la mano de Fortunata. Que en casa de las tías Estipendia y Belarmina.Que donde los tíos Deogracias y Zacarías. Que donde las primasAgapita y Condolezca.Que donde abuelas paterna y materna. En su orden María Graciana y Jael Cristina…En fin, dónde no estuvo Juvenal.Hubo un periodo (de casi tres años)que estuvo conminado a su cuarto.Allí, viviendotodo el día y todos los días. Los domingos, la madre,lo bañaba y acicalaba.Para que recibiera la visita de Anastasia Bocanegra.Su novia.Un poco menos tarada.Un tanto más volantona.
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    155 Más despierta. Máscon ganas de vivir sin causar tanta brega. Y la visita durabacasiseis horas.Desdelas ocho de la mañanay hasta las dos de la tarde. Con almuerzo incluido. Caldo de pajarilla, hígado y punta de anca. Arroz con buñuelos y natilla. Jugo de tamarindo en leche. Bocadillos con aguapanela de postre. Y así pasó la reclusión.Y luego,el viaje al Santuario de las Lajas. Y a Girardota, donde el Señor Caído. Y nada. Ninguna mejoría. Por el contrario,más baboso.Más flatulento.Más continuoslos movimientos de cabeza. Y, CesáreoSocarráshaciéndose el pendejo. No se daba por enterado de nada.Cuando no estaba trabajandoen su almacén de víveres. Estaba borracho. Se acostaba a esperar que Fortunata terminara sus quehaceres. La abordaba y listo. Así fue siempre. Así sucedieron los catorce embarazos reportados. O, jugando parqués y dominóen casa de LaureanoAmézquita. Con Virginio Buenhombre y con Egidio Buenamoza. Los domingos. Desde las nueve de la mañana. Y Calcárea Pinzón de Amézquita corriendo en la cocina. Preparando el desayuno para su amado esposito y para sus amigos. Calentao, chocolate, pandequesos, huevos revueltos con hogao, arepas de maíz pelao, quesito, mantequilla envuelta en hoja de plátano y empanadas. El almuerzo, casi siempre, mondongo, arroz, carne frita, patacones,mazamorra con panelamachacada en un trapo. Y, a las cuatro de la tarde, la especialidad de Calcárea:una mezcla de dulcesde duraznos,brevas,mora y guanábana.; con leche y, al final, tinto bien cargadito. Juvenal empezóa leerLa Sagrada Biblia,a sus veintidós años.Con la asesoría de HermenegildoSacristánPuche,el párroco de VillaFlorida. Todo un glosario de explicaciones. Acerca de la interpretación del Antiguo Testamento. Fundamentalmente en lo relacionado con la sucesión de familias, tribus, dinastías. Hijos e hijas. Profetas y profecías. Lo mismo con el Nuevo Testamento. También con las aclaraciones necesarias. Para lo de la Virgen María. Para lo del humilde José. Para lo de las hermanas de María. Para lo de Juan el Bautista.Para lo de los doce apóstoles. Particularmente en cuanto al rol de Juan, Pedro y Judas. Para lo del Imperio Romano y los
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    156 gobiernoslocales.Para lo deBarrabás. Para lo de Caifás y todos los fariseos…En fin, que Juvenal, con todo y sus males, aprendió. Se demoró ochoaños.Pero asimiló.A los treinta ya era, pues,un experto. Y, cuatro años después, vino la iluminación. Sucedió un domingo, mientras hablabacon Anastasia.Sintió como un vahído. Abrió los ojos más de lo normal. Dejó al descubierto sus tupidas cataratas. Gritó. Convulsionó.Se desmayó.Cuando volvió en sí, repudióa la noviecita. Alegó que había escuchado la voz de Santa Marta que le transmitió la decisión del Todopoderoso, en términos de que debía integrar su séquito del Santo Oficio. Incluida la obligatoriedad de mantenerse célibe. Y, como casi todas, Fortunata madre recibió con agrado la determinacióndivina.Y se lo comunicó a su querido Cesáreo. Y este le dijo “haga lo que le dé la gana con ese bobo”. Y ella hizo lo que le dio la gana con su elegidoJuvenal.Y hablócon el padre Hermregildo. Y entre ella y él, hicieron todo lo que era necesario hacer para que el señor Obispo de la Diócesis aceptara la versión del vahído y del mensaje transmitido por Santa Marta. Y lograron que el Seminario Mayorde San Bartolomé de Acacias, modificara los requisitos. Y, el elegidoJuvenalque ni siquiera había logrado terminargrado cuarto de bachillerato en ese entonces,fue matriculado. Con el compromiso de hacer nivelación, bajo la conducción del padre Doroteo Benjamín Polanía Hinestroza. Hoy por hoy han transcurrido dieciséis años, después de que Santa Marta transmitió el mensaje divino.Fortunata madre falleció hace siete años y medio.Cesáreopadre murióel año ´pasado, en medio de una borrachera de cuatro semanas. Juvenal sigue en su empeño de hacerse Pastor como lo indicó el mensaje. Está en lo que se llama segundo nivelde TeologíaFundamentalBásica.Es algo asícomo una tercera parte del recorrido que es necesario realizar. Quienes comenzaron con él (muchachos de diecisiete años en ese entonces), ya llevan más de seis años ejerciendo el Ministerio en diferentes municipios del país.
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    157 Juvenal cumplió cincuentay tres años el diez de febrero pasado. Ya está en lo que se llama el tercer nivel de Teología Fundamental Básica.Ha mejorado mucho.Ya no babea tanto.Sus cabeceos noson tan prolongados. Su flatulencia es menor que hace treinta años. El Obispoactualde la Diócesis Amaranto del Socorro Benjumea Isaza, fue compañero de clases de Juvenal. Ya, el padre Hermregildo ha superado dos fases en el proceso de canonización… Ya Villa Florida es una ciudad con dos rascacielos. Con un metro subterráneo. Ha contribuido con tres presidentes a la causa de sacar al país adelante. El día del sepeliode JuvenalSocarrás,a los setenta y cuatro años, el Obispo Maximiliano Alfonso Luján, dijo:” …de todas maneras fue y será un santo. Lo declaro sacerdote post mortem. En su memoria, todos los tres de marzo, de ahora en adelante, serán de festividad religiosa y de profundo recogimiento”. Policarpa Moreno Anzoátegui, estuvo en Punta Agonía. El dos de marzo. Un día antes de conocer que su hijo, Pedro Ambrosio ArrequiveMoreno,fuese declarado persona no grata.En Ciudad de La Cruz. El ConcejoMunicipal,por unanimidad,lo hizo.Habidacuenta de su participación en la Gran Marcha. Actividad convocada por las mujeres, un año atrás. Originalmente fue propuesta como “una avanzadaen contra de los decretos promulgados por el señor alcalde JustinianoCandela San Martín”. Decretos que “coronaban el proceso de limpieza espiritual,iniciadoporel gentilhombreVirgilio Piedecuesta Porras.Hombre al que le debemos lo que somos”. Y no era de poca monta su contenido. Ordenaba, entre otras cosas, rebautizar los parques públicosy los edificios que servíande asiento a las diferentes instanciasgubernamentales.Porejemplo,el parque situadoen la calle catorce con carrera 24, ya no se llamaría Policarpa Salavarrieta. En adelante llevaría el nombre de Genaro de la Cruz Uribe Vélez. El parque situado al costado izquierdo de la Avenida Trinidad, ya no se llamaría Manuelita Sáenz. En adelante llevaría el nombre de Juan Custodio Piedecuesta Alvarado. La casa en donde funciona la Secretaría del Acción Social, deja de llamarse Aydee Santamaría. Pasa a llamarseLaureano Gómez. Y, la casa que sirve a la alcaldía,
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    158 deja de llamarseMaría Cano. Se llamaría, en adelante, Julio César Turbay Ayala. Y los preparativos duraron siete meses. Convocando a las mujeres. Aquí y allá.Con mensajesde invitacióna todas las organizaciones de mujeres.A todas las organizacionesde padres y madresde familia de los colegios públicosy privados.A las organizacionessolidarias. A las organizaciones de madres de desparecidos y desaparecidas. Con sesiones previas.A campo abierto. Principalmente en Plaza Central. Con conciertos de canción y música libre. Con teatreros y teatreras. Callejeros (as) y de sala. Y Pedro Ambrosio fue nombradocoordinadorde la Liga Masculina de Apoyo a la Gran Marcha. Y postuló actividades, involucrando a los homosexuales organizados o no.E inauguró el semanario “Mi otro yo, soy yo”. Y organizó el Festival de la Dignidad Homosexual. Y volcó todas sus fuerzas a reivindicar a Julián Valencia, su pareja. Porque este había sido expulsado del Colegio Hijos de María. Y, en fin…, avizoró la perspectiva libertaria de las mujeres. Y mandó a imprimir diez mil ejemplares de “La Declaración en contra del Autoritarismo Paterno. Policarpa,desdela distancia,el cuatro de marzo,se solidarizó con su hijo.Propuso la convocatoria a la Segunda Gran Marcha. Su cuerpo fue encontrado el ocho de marzo. Destrozado. Justo cuatro días después de haber sido declarada desaparecida. El diez de marzo, Justiniano Candela Sanmartín, se refugió en el PalacioArzobispal;una vez conocióque había sido publicada una foto en la cual entregaba la recompensa respectiva al “Mono Claudio”, reconocido sicario de la región. Corría el primer año de la muerte de Policarpa Moreno Anzoátegui. Dicen que Valeria es lamozade Juvenal Cristancho.Para ser sincero, a mí nunca me caído bien ese man. Entre otras, porque yo sé que él fue el que preñó a mi hermana Iconoclastacia Siempre le he buscado
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    159 la caída. Pero,por lo mismo que es policía encubierto, tiene tantas mañas para seguir viviendo, que nunca me ha dado papaya. Lo cierto es que Valeria está casada con Maximiliano Caín Valtierra, desde hace casi veinte años. Se ha conservado la hembra. Parece una muchacha de cuarenta y dos junios. Y, dicen los que saben, que se le nota en los ojos que es bien arrecha. Incluso, la apodan terremoto. Que hace sonar las tablas de cualquier cama. Ella vino a “La Ciudad de la Eterna Balacera”,desdeCali.Y que, antes del viejo Maximiliano y de su clandestino Juvenal, estuvo al lado de Pigmalión Sinisterra. Hombre bravo, dicen. Tanto que desafió al “divinoMancuso”,en su propio territorio. El mismo que dijo eso, dice que conoció a la Valeria, precisamente en un baile en una de las tarimas populares de la Feria de Cali. Y que, insisten, la preñó en el primer revolcón. Y que, como son las lenguas, la Valerita abortó, auxiliada porel Indio Amazónico que,por esos días estaba instalando una sucursal del templo que lleva su nombre en Bogotá. Pero, volviendo al cuento,Maximiliano Caín,no se dado por enterado. O, simplemente, no quiere hacerlo. Y lo entiendo, porque con ese policía como contrincante, más vale hacerse el pendejo. Ese día, cuandovelaron a la Valeria en una de las salas de Jardines de la Eterna Adoración,el poli Juvenal,entregó un comunicado: “para todos los civiles y todas las civiles,que les quede bien claroque nunca he sido celoso.Pero me dio una putería muy grande, cuando llegué y la encontré con el Maximiliano.A ese lo deje ir, pero antes le corte los huevos”. La vieja Juliase envalentonó.Comoque se le subieron los billetes del baloto a la cabeza. No nos volvió a mirar, ni siquiera de soslayo. Ya sale con esos apestosos filipichines,que se la pasan dando visaje, en carros extremos. Ya se compró una casa, la más hermosa y grande del barrio. Se trastearon el domingo de ramos. Compró de todo: muebles,tres televisores pantallaplana de treinta y dos pulgadas; un sonido full; tres computadores HP portátiles. Dicen, además, que se
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    160 compró como seiscientasmudas nuevas, incluidos zapatos y ropa interior.Se matriculóen la universidad Harvardmadein Medellín. Está estudiando decorador de interiores y afines. Un trasto de carro grandote, tipo bronco, Ford, con vidrios ahumados y blindados. Se puso esos ganchosde moda,que llaman de ortodoncia.Todo hay que decirlo, se ve más fea de lo que es, pero lo brillan como al sujeto Pedro Navajas. Se fueron de vacaciones, todos y todas en familia, para Miami Beach y Punta Cana. Dicen que se compró un yate inmenso y piensa estrenarlo en el río Medellín;y de seguro que es así. Yo conozco biena esa triscona.Si,cuandotrabajabapor el mínimo en la maquila que queda cerca al hueco, decía que todos los días iba y venía en taxi; como será ahora con ese baloto encima. Y se consiguió un pirobo como novio. Dizque vive en Altos de Bocachica, entre Envigado y el Poblado. Claro que, aplicándole geografía a la cosa,esas señas dan más o menos aguatacala arriba, en donde hay unos pent-houses paper, o cartón que viene a ser lo mismo. Dejémonos de vainas, todo hay que decirlo, el man es bien pinta. Se da unos aires a Travolta, cuando joven. Doña Susanita (…le dicen la iguana), nos comentó que incrustó un jacuzzien el segundo piso.Y que Julita se baña todos los días en un líquidoque llaman leche de lamujeramada.Y que Ponciano, el papá, renunció a su trabajo de cartonero en tenche y se metió a inversionista. Dizque se mantiene leyendo la República; The Economist; Revista Dinero. Y que hace cábalas. Que aprendió la teoría combinatoria y la de probabilidades.Y que compró acciones de Ecopetrol y las mandó a laminar para mostrárselas a todos sus amigos. Que dio un aporte para que “El Poderoso DIM, volviera a comprar a Neider Morantes y para que le proponga a Romario que pase sus últimos días acá y para que tiente a Faustino Asprilla, diciéndoleque todo y todas tenemosuna segunda vida y que él puede hacerlo ya.
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    161 Y que suhermano (ese hijueputavendedorde cigarrillos baretos en el primerpiso de la gobernación), está ahora en Manhattan-Tokio City, tramitando la venida de la plana mayor de los negociadores de los TLC, tejedores de embustes e ilusiones. Y que viaja en chárter casi todos los días, entre Europa y Estados Unidos. Que en Italia visitó a Berlusconi,invitándolo para que diserte en el Parque Juanes, acerca de “La valoración Ética de las Posibilidades de volver a Empezar”. Y que,(…nos lo contó el marica de Jacinto),la hermanita se mandó a destorcerlos dientes a succionarla barriga;que compró dos juegos de pelucas (…yo si decía: a Tobita se le está cayendo el pelo). Que comprótodos los videos de Vicente Fernández, de Darío Gómez y de los Tigres del Norte. Que ya apartó boleta para ir a verlos en octubre allá en Bogotá.Y que se mandó a recortarun poco la pechuga. Y que consiguió novio; un tal White Black Bush Simpson, que conoció cuando estuvo de paseo en Las Malvinas Que la mamá(…nos dijo Lucindo),se mandó a reversarla ligadura de trompas,dizque para probarun embarazo sin tantas penurias,como lo fueron los otros. Empezando porquefueron siete y solo hay tres vivos. Y que formó un club de bridge,similaral que conoció en London City, cuandoestuvo con Ponciano en abril.Y que contrató a tres niñas para que le hagan los oficios en casa. Y que se levanta al 12 flat, para ver la seguidilla de telenovelas mejicanas en su TV pantalla plana y que está en su cuarto. Además,que ya no come sobrebarrida sudada,sino caviarimportadodesdeRusia;ya le aterran la sopa de menudencias y el mondongo. . Le caen mal y ella ya no está para soportar eso. ¡Oye Wenceslao ¡deja ya de hablar bobadas dormido. Andá donde misia Adela y decile que me preste dos huevos hasta mañana. ¡Uy ¡que desaliento me da escuchar todos esos relatos. Construido por la Nana, sin ton ni son. Ella seguía impávida. Como si lo construido con esas palabras se aproximaba más y más a la condición de sujeta vinculada con” Las mil y una noches”. Como queriendo extender el tiempo, de tal manera que pudiese huir de la muerte al día siguiente.
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    162 Cierto día, cuandola volví a perder.El mismo día en que dejé de ver a Belarmina. Estuve en lo del Negro Antonio. Había muerto, de repente, tres días atrás. Dizque Astaíza me estuvo buscando para informarme. Que él mismo agilizó los trámites para lanzar su cuerpo en el Mar Cenizo. Allá, casi en la mitad. Anduve mil caminos, recordando a mi tutor. Otros mil, recordando a la Nana. Y dos mil más, recordando a Benjamina. Y otros tres mil más, recordando a Isolda. Cualquier día, me encontraron muerto a la orilla izquierda de Río Crecido. Quienes me vieron no recordaban haberme visto vivo. Lo único que les permitió referenciarme, fue un tatuaje en mi frente. Todos exclamaron: ¡es el marido de la Nana. Ella nos contó cierto día, que había marcado a su hombre con un tatuaje símil de la Diosa de Mar Cenizo. Y pusieron en mi tumba un relato de la Nana. En este momento cualquiera, De un día como este, Siento venirtu voz, Veloz,ligera. Como diciéndome,aquíestoy, Pero sin estarahí. Como cuandoescuchaba la voz, En mis sueños, Esa voz no identificada, Pero que era la tuya. Cuando soñaba Desde niño, Que llegaría un día,
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    163 Como este, En elcual,sintiendotu voz, Era como no sentirla, Porque no era conmigocon quien hablabas.
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