El metamorfismo altera profundamente los depósitos minerales preexistentes y forma nuevos depósitos a través de procesos como la recristalización y la recombinación de minerales. Los principales agentes del metamorfismo son el calor, la presión y el agua. Como resultado, se forman depósitos de minerales no metálicos como asbesto, andalucita, grafito, talco, esmeril y esteatita. El metamorfismo también puede afectar a los yacimientos metálicos produciendo cambios en