El documento analiza la clasificación de Bill Nichols sobre el documental interactivo y su evolución desde la intervención del realizador, lo que permite una interacción más directa entre el realizador y los actores sociales. Se discuten las implicaciones éticas y políticas de las relaciones entre realizador y testigos, así como las diferentes modalidades de entrevista que afectan la representación y la percepción de la realidad en el documental. La obra destaca cómo estas interacciones transforman la narrativa, centrándose en la voz de los testigos en lugar de un discurso autoral tradicional.