El modelo de sustitución de importaciones se implementó en Argentina entre 1930-1952 para promover la industrialización nacional. Se protegió a la industria local mediante aranceles aduaneros y se estimuló la demanda interna. Esto favoreció el desarrollo de la industria liviana y generó empleo. Sin embargo, la crisis económica mundial de 1929 afectó las exportaciones agrícolas, lo que llevó a cambiar el modelo hacia uno más industrializado.