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Maltrato
        infantil




          -   Componentes:
                  Carolina Gallardo Fernández.
                  Elena García Castaño.
                  Beatriz Palma García-Page.
          -   2º Primaria A.
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          -   Educación y Sociedad.

-   -
                               -   [Seleccione la fecha]
ÍNDICE
1. Introducción…………………………………………………………………………………………………..pág.2
2. Evolución de la infancia a lo largo de la historia…………………………………………….pág.3-7
3. ¿Qué es el maltrato infantil?...........................................................................pág.8-10
4. Tipos de maltrato infantil……………………………………………………………………………...pág.11-16
5. Perfil del agresor, víctima y espectador (Consecuencias)………………….……….…pág.17-21
6. ¿Cómo se explica la existencia del maltrato infantil?......................................pág.22-27
7. Factores de riesgo………………………………………………………………………………………….pág.28-29
8. El papel de los medios de comunicación……………………………………………………….pág.30-32
9. Detección y prevención del acoso escolar…………………………………………………….pág.33-39
10. Declaración de los derechos del niño……………………………………………………………pág.40-44
11. Conclusiones…………………………………………………………………………………………………pág.45-46
12. Bibliografía y webgrafía………………………………………………………………………………..pág.47




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1. INTRODUCCIÓN
        En la actualidad, el maltrato infantil es uno de los temas más presentes y controvertidos
de nuestra sociedad. En ocasiones, existe la creencia popular de que este es un fenómeno que
ha aparecido en el último siglo promovido por el tipo de sociedad en la que vivimos, cargada de
violencia, vandalismo, corrupción, robos… Sin embargo, como hemos podido comprobar en
diversas fuentes de información consultadas, el maltrato infantil ha estado presente desde los
comienzos de la humanidad, pasando por las sociedades griegas, romanas, la edad media, la
edad moderna, y la actualidad. Pero, debemos decir que este fenómeno no puede nunca
desvincularse del contexto social y cultural en el que se desarrolla, para así poder comprender
que muchos de los hechos que en nuestro mundo nos parecen brutales y sin sentido, se
encontraban en equilibrio con las tradiciones, creencias y pensamientos de la época. Para ello, la
primera parte de nuestro trabajo, irá dirigida a hacer un recorrido por las diferentes maneras en
las que las sociedades antiguas trataban y consideraban a la infancia.

        En segundo lugar, abordaremos la definición de este término, partiendo de la idea de
que se trata de un concepto de gran complejidad porque, como ya hemos dicho, su definición
variará según el lugar, el tiempo y la sociedad en la que nos encontremos. Por ejemplo, es algo
muy común en China, incluso en la actualidad, que se abandone y maltrate a las niñas desde su
nacimiento, fenómeno fruto de sus creencias y culturas. Sin embargo, si esta situación ocurriera
en nuestro país, estaría tachada por nuestra sociedad, como un claro caso de maltrato infantil.

        En tercer lugar, abordaremos diferentes tipos de maltrato infantil, explicando cada uno
de ellos y definiéndolos. Los tipos que explicaremos son: el maltrato físico, la negligencia, el
maltrato psicológico, los abusos sexuales, el acoso escolar y el síndrome de Münchhaussen.

        A continuación, hablaremos sobre el perfil del agresor, la víctima y el espectador, de
modelos que se encargan de explicar el porqué de este maltrato, así como de las consecuencias
en la adultez del mismo.

        Y, para finalizar, trataremos los factores que aumentan el riesgo de que se produzca este
fenómeno, el papel que los medios de comunicación tienen tanto en la prevención como en la
fomentación de la violencia infantil, además, expondremos diversas técnicas y métodos que
podemos llevar a cabo para detectar y prevenir el acoso escolar y hablaremos sobre la
declaración de los derechos del niño.

        Por otro lado, nos gustaría exponer las razones de por qué hemos decidido elegir este
tema. Consideramos que el maltrato infantil es un fenómeno bastante importante que podrá
llegar a estar presente en nuestra futura labor docente, y así, queríamos tener pautas para
poder detectarlo, prevenirlo o tratarlo en la medida de lo posible.




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2. EVOLUCIÓN DE LA INFANCIA A LO
LARGO DE LA HISTORIA
La concepción que de la infancia se ha tenido a lo largo de la evolución de la humanidad, ha sido
verdaderamente diferente, a la forma en la que, en nuestro actual y modernizado mundo,
consideramos a los más pequeños. Si miramos con nuestros ojos del siglo XXI al pasado, nos
parecerá verdaderamente vergonzoso y aberrante el trato que a la infancia se le daba en cada
una de las civilizaciones más importantes de nuestra historia.

        Además, con este apartado, podremos ver como los más pequeños han sido los que ha
sufrido en mayor medida, todas las consecuencias de los problemas de las sociedades en las que
les tocó crecer, problemas como: tremendas situaciones económicas, sociales, creencias,
tradiciones… Incluso veremos cómo, en muchas de ellas, los niños nunca fueron considerados
como tal, ya que, en algunas ni siquiera existía la concepción de “infancia” y, en otras, estos
pequeños eran considerados como meros objetos de intercambio, compra y venta.

        Así, a continuación, presentaremos una visión general, pero realmente clara, de la forma
en la que la infancia era tratada, cuáles eran sus condiciones de vida, y como, poco a poco, se
fue tomando mayor conciencia de la importancia de este estrato de la sociedad, creando en su
ayuda instituciones e introduciendo, lentamente, leyes para su protección.

        1.1. La infancia en la Antigüedad.

        Esta etapa de nuestra historia, se vio caracterizada por la idea de que los padres
disponían de plenos derechos sobre la vida de sus hijos, es decir, ellos tenían la potestad para
poder hacer con sus hijos lo que verdaderamente consideraran correcto. Así, muchos de ellos,
se decantaban por ofrecer a sus vástagos como sacrificio purificador a los dioses.

         Son numerosos, los documentos que podemos encontrar, que muestran los
innumerables infanticidios que en esa época se producían sobre los más pequeños. Así, en la
Biblia, encontramos un documento en el que se ve cómo Moisés trata de escapar de una
multitudinaria muerte de todos los niños pequeños, programada por el faraón, con estas
palabras: “Mandó pues el faraón a todo su pueblo que fueran arrojados al río cuántos niños
nacieran a los hebreos, preservando sólo a las niñas” (Éx. 1,22).

         Si hablamos, en primer lugar, de la niñez en Esparta, diremos que los niños estaban
predestinados a formarse en la lucha armada. El fuerte carácter bélico de esta sociedad, hacía
que, a partir de los siete años, los infantes salieran del cuidado familiar, para pasar a formarse
militarmente por y para la guerra. Sin embargo, antes de formar parte de esta instrucción
militar, y recién nacidos, los niños eran sometidos a una criba que recibía el nombre de
“Asamblea de los Ancianos”, para seleccionar a aquellos que verdaderamente poseyeran
actitudes y capacidades para representar bélicamente a Esparta.




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Los niños que no conseguían pasar este “examen”, debido a que tuvieran algún tipo de
deformidad o defecto físico, eran abandonados en el “Monte Taigeto” o llevados al lugar de los
“Apostetas”, que no era más que un precipicio por el que ellos eran arrojados.
       Estas prácticas eran tan comunes entre la sociedad de aquel momento, que incluso
estaban permitidas y reconocidas por la ley, así como más que aceptadas por la sociedad
espartana.

         Por otro lado, en el caso de Atenas, era algo diferente la concepción que de la infancia
se tenía. Para los atenienses, los niños eran la futura ciudadanía del estado y un gran porcentaje
de ellos eran víctimas de todo tipo de maltratos, socialmente difundidos, como su venta. Así,
por ejemplo, en 1980, López Eire afirma que: “Se recurría a ella no sólo cuando se observaba en
la criatura malformaciones congénitas, sino además en el caso de que existieran dudas sobre la
paternidad del recién nacido o, simplemente, cuando la penuria económica obligaba a tal
medida”.
         Incluso, encontramos que personajes tan importantes como lo fueron Aristóteles y
Platón, hacían referencia en algunas de sus grandes obras, al trato que recibían los niños de su
época. Por su parte, Aristóteles decía: “En cuando a exponer o alimentar a los niños que vayan
naciendo, sea ley no alimentar a ningún niño deforme; y por la cantidad de niños si la regulación
de las costumbre impide que un niño que nace sea expuesto, es menester que es´te delimitada la
tasa numérica que se fija a la procreación de hijos, y si a algunos les nace un niño por haber
tenido relaciones sexuales al margen de estas normas, antes de que se desarrollen en él
sensación y vida, debe practicarse el aborto” (Aristóteles, Política VI, 1305b,11).

1.2. La infancia en la Roma clásica.

         En el caso del gran Imperio romano, debemos decir que, al igual que ocurría en lo
anteriormente explicado, la propiedad de la vida del niño, estaba en manos de su padre. El
“pater familias” tenía toda libertad para poder vender a sus hijos o abandonarlos.
         Al igual que ocurría en Esparta, los romanos también “examinaban” a los recién nacidos,
pero en este caso, la validez o no de ellos no dependía de su capacitación para la guerra, sino de
que fuese o no reconocido por el padre. El rito que se seguía era el siguiente: “El niño recién
nacido era dejado a sus pies. Si deseaba reconocerlo el padre se detenía y lo tomaba en sus
brazos. Si se alejaba, moría de hambre o frío, pertenecía a cualquiera que quisiera hacerse cargo
de él y convertirlo en su esclavo” (Soriano 2001, p.18).
         Ante el altísimo grado de mortalidad infantil que existía en el Imperio, ocasionado en
parte por estas prácticas, la Iglesia comenzó a ejercer una gran presión sobre el estado para que
este impusiera algún tipo de ley, y así fue. En el año 300, apareció el Código de Teodosio, en el
que se publicaron, por ejemplo, las siguientes leyes: “Hemos sabido que en las provincias en que
hay escasez de alimentos y falta de medios de subsistencia, los padres están vendiendo o
pignorando a sus hijos (…) repugna a nuestra costumbres que cualquier persona pueda morir de
hambre o verse impulsad a cometer actos ignominiosos (…) Se expondrá en todos los municipios
de Italia, una ley destinada a sujetar las manos de los padres para apartarlos del infanticidio”
(Soriano 2001, p.19). Incluso en Roma, se llegó a juzgar al infanticidio, como pena capital.




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1.3. La infancia en la Edad Media.

         Durante este período, no existía el concepto de infancia como tal. Para esta sociedad el
niño era considerado “un adulto en miniatura”, y tras los siete años, comenzaba a ser tratado
como un adulto en toda regla, ya que es en esa edad, en la que ellos pasan a integrarse en el
mundo de los adultos. Escolano, afirma que: “La duración de la infancia se reduce al período más
frágil, en el que el niño no puede subvenir con sus propios recursos a la subsistencia biológica.
Superada esta fase de puericia, el niño es introducido directamente en los sistemas de vida de los
adultos, en sus trabajos y en sus juegos, sin pasar por los procesos de adolescencia y juventud…”
(Escolano 1980, 5).
         En esta época, los problemas para los más pequeños, se mostraban sobre todo en
aquellas familias pobres, puesto que ellas corrían mucho más riesgo de sufrir continuos ciclos de
hambre y de pobreza, que no tenían más consecuencia que la muerte. Por ello, estos niños eran
los grandes sufridores de abandonos, infanticidios y negligencias, por parte de su familia,
causados ellos en gran medida, por las difíciles situaciones económicas que atravesaban.
         Una de las prácticas que mayor arraigo tuvo en la Edad Media, fue la conocida bajo el
nombre de “sofoco”. En ella, el niño moría asfixiado intencionalmente por sus padres, debido a
que ellos les aplastaban con su peso en la cama, evitándoles el contacto con el oxígeno. Por su
continua práctica, surgió en ese momento y por primera vez, una legislación que penaba este
tipo de asesinatos.
         La Iglesia, es aquella que trata de cambiar esta situación creando asilos exclusivos para
niños abandonados. Sin embargo, los datos de la mortalidad infantil, indican que estos esfuerzos
religiosos por solucionar el problema, cayeron en saco roto.

1.4. La infancia en la Edad Moderna.

        En esta etapa, debemos decir que se comienza a producir un cambio con respecto a
momentos anteriores, ya que ahora la infancia va logrando que los adultos cambien de algún
modo la vaga y casi inexistente concepción que se tenía de esta etapa de la vida. Sin embargo,
es de esperar que estos cambios no afecten a las clases más humildes, que a su vez son aquellas
que cuentan con porcentajes de infancia más elevados.
        En esta Edad Moderna, la presión de la ley y de la Iglesia, con el castigo por la muerte de
hijos legítimos, hizo que se redujera notablemente el número de niños recién nacidos que
morían, pero paralelamente, aumentó considerablemente el número de hijos abandonados. Sin
embargo, la situación para los hijos ilegítimos continuaba siendo tan precaria como antes.
        Los reyes apoyaban y consideraban positiva la formación de instituciones a favor de la
protección de estos niños abandonados, como fue el caso de la construcción en Toledo, en
1499, del “Hospital de la Piedra”, pero, su labor no iba mucho más allá de un mero apoyo verbal.

         Otros de los centros que se crean, con el mismo objetivo que el Hospital anteriormente
citado, son los siguientes:
Inclusas, en las que se recogerán niños expósitos hasta la edad de seis años; Casa de Huérfanos;
Casa de Expósitos; Escuelas de Caridad; Casa de Misericordia, que era el lugar donde se prestaría
atención a los niños de seis a doce años; Casa de arrepentidas o recogidas, en las que se
internarían exclusivamente a niñas y madres solteras abandonadas; Hospicios y Asilos, lugares
en los que se cuidaría a niños a partir de los doce años.

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Lo verdaderamente positivo de estos lugares, era que propiciaba la aparición de un
sistema institucionalizado de atención al abandono y la marginación infantil, pero, al menos en
esta época, ellos no llegaron a cumplir las expectativas con las que habían sido creados. Estos
lugares se caracterizaban por el elevadísimo número de muertes de sus hospedados, puesto que
sus situaciones higiénicas y sanitarias, dejaban mucho que desear, hacinando a niños con
adultos y ancianos incurables, situación que no había más que aumentar el número de muertes.

1.5.La Ilustración. Un nuevo modelo de infancia.

         Lo cierto es que, en general, esta época supuso un verdadero cambio y revolución para
la sociedad. En cuanto al tema que nos compete, hemos de indicar que, con ella, aparece un
gran interés por la infancia, influido ello en parte por las ideas del Renacimiento, y sobre todo
por una serie de factores, que a continuación pasamos a explicar:
         En primer lugar, hablaremos de los factores demográfico-económicos. En esta época,
existía la creencia de que la mano de obra era sinónimo de riqueza, de ahí que los niños pasaran
a formar parte de la vida trabajadora de la agricultura o diversos oficios propios de la época.

         Y, en segundo, podemos hablar de factores de carácter filantrópico o religioso. Fue muy
notable, el aumento de la preocupación por parte de la Iglesia, de los expósitos y de los niños
marginados, preocupación que se tradujo en la construcción de nuevas instituciones. A pesar de
esta intención y de las ganas de reyes como Carlos III, de regular y controlar las situaciones de
estos pequeños, las tasas de mortalidad de estos hospicios seguían siendo bastante altas, todas
ellas girando en torno al 60% y al 70%, porcentaje en el que no se incluyen todos aquellos niños
que morían durante el trayecto de llegada a estas instituciones, debido a lo largo de los caminos
y a lo terrible de las condiciones higiénicas y de comodidad de estos traslados.

1.6. El siglo XIX. La infancia como categoría específica.

         Con la llegada de este siglo, comienza a cambiar la concepción paternalista que hasta
entonces se había tenido de la familia. La madre es ahora la encargada de tener el papel central
en el hogar, dedicándose ella a todo lo referido al cuidado, atención y protección de los hijos, los
cuales serán ahora educados en base a los nuevos valores que rige la sociedad, la cual va
otorgando a la infancia el valor de una categoría específica.
         Sin embargo, y como ha sucedido en etapas anteriores, estos avances llegaron a manos
tan solo de los hijos de familias burguesas, ya que en las familias más humildes, el papel del niño
llegó incluso a empeorar.

         Ahora, con la llegada de la Revolución Industrial, los pequeños pasaron a formar parte
de las filas de trabajadores que se encontraban en las fábricas, por lo que con ello, su maltrato
venía de manos de grandes cantidades de horas atados al lado de un máquina, siendo
explotados laboralmente a edades tempranas. Su jornada laboral, giraba en torno a las catorce
horas diarias, a cambio de un mísero sueldo, y los lugares de trabajo eran sobre todo grandes
fábricas hacinadas en núcleos urbanos, en el campo o en durísimas minas.
         De ahí, que sea esta época una de las más florecientes en cuanto a explotación laboral
infantil, sistema por el cual los niños pasaban a ser considerados meras mercancías que se
podían intercambiar, comprar y vender.


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1.7.El siglo XX. El siglo de la Infancia.

         Los avances en materia de protección a la infancia, son aquellos que han llevado a
apodar a este siglo XX como el siglo de la infancia. Aunque durante la primera mitad de siglo, la
situación se mantuvo como en épocas pasadas, es en la segunda mitad cuando se plantean
objetivos verdaderamente positivos. Ahora, la lucha contra las enfermedades sería el tema que
centraría todas las preocupaciones, puesto que su reducción era una de las formas más efectivas
para lograr el descenso de la mortalidad infantil.
         En 1946, se creó en España el “Auxilio Social” que fue una entidad dentro de la Falange
española, la cual se encargó de cumplir funciones benéficas y sociales. Pero, sin duda alguna,
será el texto de “La legislación sobre Tribunales Tutelares de Menores” (1948) el que se erigirá
como marco de ley para la protección del menor.
         A parte de estos avances, en esta época se mejoraron también las condiciones higiénicas
y sanitarias de aquellos centros que se dedicaban al cuidado y a la protección de los niños
desfavorecidos, permitiendo que remitiera así, las altas tasas de mortalidad infantil en estas
instituciones.

        Con esta visión general de la evolución de la concepción de la infancia, hemos querido
plasmar las evoluciones que poco a poco se han ido produciendo en este tema, hasta conseguir
en 1959 la publicación de los “Derechos del niño”, tema que más adelante abordaremos. Sin
embargo, es aún muy largo el camino que nos queda por recorrer, para conseguir llegar al punto
en el que hablar de maltrato infantil sea ya algo sin sentido.




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3. ¿QUÉ ES EL MALTRATO INFANTIL?
        Al igual que ocurre con una gran parte de importantes conceptos, el maltrato infantil, al
tratarse de un problema muy complejo y de causas realmente muy diversas, se convierte en un
término bastante controvertido, que hace que poder definirlo se convierta en una ardua tarea.
Son muchas las opiniones vertidas por muchos autores acerca de lo que para cada uno de ellos
es el maltrato infantil.

         Pero, debemos comprender que, cualquier definición que se pueda dar de maltrato
infantil, debe ser entendida dentro de la cultura en la que se encuentra. Gran parte de lo que
compone este fenómeno deriva del sistema social en el que se estructura el grupo humano,
relacionado además con aquellas prácticas de crianza que la sociedad ha acordado como
correctas o penables.

        En lo referido a la idea anterior, ADIMA, afirma que: “…la ausencia de criterios claros y
operacionales, la diversidad de criterios ideológico-culturales y otros factores provocan la
aparición de multiplicidad de definiciones que hacen que un mismo caso pueda ser considerado
como maltrato o no, en función de quién lo detecte o investigue, o dónde se detecte o
investigue” (ADIMA 1993, p.18).

        Por su parte, y apoyando la anterior idea expresada, Soriano comenta que: “No basta
con que una determinada conducta sea nociva o perjudicial, sino que, además, debe violar
alguna norma de aquello que se considera apropiado, de acuerdo con los valores de la sociedad”
(Soriano 2001, p.34).

        Por otro lado, algunos autores, indican que las razones por las cuales es difícil encontrar
una buena definición de maltrato infantil, son porque algunas de las que se dan carecen de
claridad y concisión. Así, autores como Mahyhall y Norgard, afirman que para que una definición
pueda ser considerada buena y aceptada, debe cumplir los siguientes requisitos:

        -   “Que sea acordada y generalmente compartida.”
        -   “Que no sea ambigua o vaga, y que sea formulada en términos objetivos y comunes”
        -   “Que sea breve, sin palabras o frases innecesarias”
        -   “Que sea coherente, sin variaciones o contradicciones”
        -   “Que sea susceptible de ser utilizada de forma fiable y consistente por investigadores
            y profesionales de distintas disciplinas.” (Soriano, 2001, p.34,35).

         Así, y respetando los principios enumerados, aportamos una definición de maltrato
infantil: “Puede definirse el maltrato infantil como cualquier daño físico o psicológico que es
infringido de forma voluntaria a un niño y que ocurre como resultado de acciones físicas,
sexuales o emocionales, bien como emisión u omisión de conductas que perjudiquen el
desarrollo físico y emocional satisfactorio del menor “(Cantón y Cortés, 2002; Gracia y Musitu,
1993).




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Otra definición, que resulta realmente parecida a la aportada anteriormente, viene de la
mano de García y Noguerol, que dice así: “maltrato es cualquier conducta o actitud, directa o
indirecta por parte de un adulto, otro menor o Institución que implique la falta de atención y
cuidados que un niño o adolescente necesita para crecer y desarrollarse emocional y físicamente
de una forma óptima.” (García y Noguerol 2007, p.13)

       Lo cierto es que, aunque puedan variar de unos autores a otros, las definiciones de este
preocupante fenómeno guardan un aspecto en común: todas concluyen en que la mayor
importancia debe ser otorgada a la protección y bienestar del menor, y que en la mayoría de las
ocasiones existe un cercano contacto entre maltrato y necesidades básicas insatisfechas.

        Por otro lado, debemos indicar que nos ha parecido realmente positivo que el maltrato
psicológico no quede fuera de estas consideraciones de maltrato infantil. Bien es sabido por
muchos, que hasta no hace mucho tiempo, de lo que más hablábamos y lo que considerábamos
que tenía mayor repercusión negativa sobre el menor, era del maltrato meramente físico. Sin
embargo, el mundo en el que vivimos, ha propiciado que cada vez más, se conozca qué es el
maltrato psicológico y que él es también causante de numerosísimas consecuencias para
aquellos pequeños que lo sufren.

         Finalmente, y antes de hablar acerca del siguiente apartado, hemos de comentar que en
algunas definiciones que hemos leído, se añade un aspecto más, que no aparece en aquellas que
hemos adjuntado. Es realmente importante marcar el espacio temporal (en lo que a edad se
refiere) de lo que podemos entender como maltrato infantil, así Soriano indica que el maltrato
infantil: “Es cualquier daño físico o psicológico producido de forma no accidental a un niño
menor de dieciocho años y que es ocasionado por individuos o instituciones, que ocurre como
resultado de acciones física, sexuales o emocionales, de acción u omisión y que amenazan el
desarrollo normal, tanto físico como psicológico del niño” (Soriano 2001, p.35). Con esta
definición, el autor pone límite a lo que consideramos maltrato infantil, y ese límite se rompe en
el momento en que el pequeño pasa a ser mayor de edad, a los dieciocho años.

        A continuación, hablaremos de por qué se produce maltrato infantil. Desde nuestra piel,
parece impensable poder encontrar una lógica y coherente razón que pueda explicar cómo, por
ejemplo, un padre es capaz de maltratar a su hijo. Sin embargo, es cierto que existen una serie
de factores que explican (que no eximen de culpa ni justifican al maltratador), las razones que
pueden llevar a una persona a maltratar a un menor. Los factores de los que estamos hablando,
son los siguientes:

       -    “Características individuales de los agresores”
       -    “Características individuales, en su caso, del miembro no agresor de la pareja”
       -    “Características del menor que se convierte en víctima de los malos tratos”
       -    “Factores familiares”
       -    “Factores del entorno (sociales, laborales, culturales)” (Soriano 2001, p.74)




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Una vez expuestos todos estos factores que rodean el mundo del maltrato, hemos de
indicar que la mayoría de las fuentes consultadas, concluyen que el maltrato no es el resultado
de la existencia de tan solo uno de ellos. Uno solo de estos, no es suficientemente fuerte para
inducir una situación de maltrato, de ahí que la mayoría de importantes investigaciones e
investigadores rechacen la explicación unicausal del maltrato infantil. En la mayoría de las
ocasiones el hecho de que se produzca este fenómeno depende y es fruto de la combinación
sino de todos, de varios de estos factores.

       Finalmente, hemos de indicar que se han desarrollado en los últimos años una serie de
modelos que tratan de explicar el porqué de estos malos tratos, modelos que analizaremos más
adelante.




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4. TIPOS DE MALTRATO INFANTIL
        Cuando hablamos de maltrato infantil, debemos tener en cuenta que son múltiples las
formas en las que un niño puede o no ser maltratado. Desde siempre, la forma más común y de
la que más se ha hablado al referirnos a este fenómeno, ha sido la del maltrato físico. Sin
embargo, poco a poco, hemos ido conociendo cual es realmente el complejo entramado de
tipologías de maltrato infantil.

         En primer lugar, aportaremos una primera clasificación sobre los tipos de maltrato
infantil, enfocados estos desde diferentes perspectivas.
         - La primera de ellas hace referencia al maltrato por su carácter o forma, dentro del cual
hacemos referencia a dos tipos, a saber, el maltrato físico y el maltrato psicológico.
         - La segunda de las perspectivas, hace referencia al maltrato por su expresión o
comportamiento, dentro de la cual podemos hablar de maltrato activo, que es aquel en el que
se daña al niño física, psíquica o sexualmente, o de maltrato pasivo, que es aquel producido
cuando los tutores o encargados de cuidados del niño dejan insatisfechas algunas de sus
necesidades básicas.
         - La tercera y última perspectiva, hace referencia al ámbito de ocurrencia del maltrato,
de modo que podemos hablar de maltrato familiar (que como su nombre indica es aquel que se
produce dentro del seno familiar) y de maltrato extrafamiliar (que es aquel en el que el niño
recibe daños de cualquier tipo por personas o instituciones que nada tienen que ver con su
núcleo familiar).

       Una vez expuesto lo anterior, pasaremos a analizar en profundidad diferentes tipos de
maltratos.

    a. Maltrato físico.

        Debemos decir que este tipo de maltrato es: “Cualquier acción no accidental llevada a
cabo por cualquier persona que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en
grave riesgo de padecerlo” (Soriano 2001, p.38).

         Generalmente, el maltrato físico es aquel tipo de daño que más fácilmente se puede
detectar, debido a que existen una serie de indicadores tales como, señales corporales externas
(golpes, hematomas, quemaduras, mordeduras, intentos de asfixia, raspaduras, heridas
producidas en brazos, piernas o torso, alopecia traumática), comportamientos típicos del niño
que sufre este tipo de maltrato (temeridad al contacto con sus padres u otros adultos, durante
el llanto el pequeño no muestra expectativas de ser consolado, trata de estar el mayor tiempo
posible fuera de casa, es autodestructivo, muestra conductas de retraimiento o agresividad…) y
emociones características tales como un bajo nivel de autoestima, sentimiento de rechazo,
creencia de que se merece ese maltrato unida a un sentimiento de culpa.




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Finalmente, adjuntamos una noticia en la que vemos un claro ejemplo de este maltrato
físico:
        “Una pareja ha sido detenida en la localidad malagueña de Vélez-Málaga como
supuesta autora de malos tratos a su bebé de tres meses y medio(…)El pequeño fue trasladado al
centro médico con fractura en el húmero de un brazo y arañazos. Esto despertó sospechas en los
facultativos que lo atendieron de que la lesión pudiera haber sido causada por posibles malos
tratos en el ámbito familiar. Los pediatras comprobaron que el menor ya había sido atendido
semanas antes en el centro por lesiones costales y en el húmero del otro brazo, además de una
hemorragia retiniana, por lo que la Junta de Andalucía ha iniciado los trámites para decretar el
desamparo provisional del pequeño, según ha informado el diario Sur de Málaga.” (El País 2011).

    b. Abandono físico o negligencia.

        El marco del maltrato infantil va mucho más allá del anteriormente explicado como
maltrato físico. Este artículo es una de las numerosas muestras que en nuestros periódicos nos
podemos encontrar, acciones que responden bajo el nombre de negligencia. De manera formal,
podemos definir este tipo de maltrato como: “Falta de cuidados básicos, supervisión o atención
que afecte al desarrollo físico, emocional y/o intelectual del niño, por parte de padres o
cuidadores. El máximo grado es el abandono, que tiene repercusiones psicológicas y
características somáticas” (VVOO 2005, p.46).

         El hecho de que se produzca esta tipología de maltrato, puede ser provocado por dos
razones: que los padres o cuidadores dejen de satisfacer las necesidades básicas del niño
conscientemente, o que, por otro lado, esos mismos responsables no las cubran por ignorancia y
falta de recursos económicos.

         Dentro de este abandono físico, hemos de diferenciar, usando a Soriano como
referencia, diversas manifestaciones del mismo:
         - En primer lugar, debemos hablar de falta de supervisión. Esta consiste en la falta de
control y cuidado por parte de los padres o responsables hacia los niños.
         - En segundo lugar, hemos de hablar de abandono. Esta forma de negligencia consiste en
la falta de atención de los tutores hacia los niños durante largos períodos de tiempo.
         - En tercer lugar, podemos hablar de vestidos insuficientes. Esta situación se puede
percibir cuando un niño vista con ropa sucia, rota o inadecuada a las condiciones climáticas del
momento.
         - En cuarto lugar, existe una forma conocido como negligencia médica. Este tipo de
abandono, viene de la mano de la comunidad médica, y consiste en fallos en el cuidado de los
pacientes menores o en el suministro de medicamentos inadecuados.
         - En último lugar, podemos hablar de negligencia educacional. Es ocasionada por el
responsable del niño, cuando no le proporciona los estímulos y los recursos adecuados para que
pueda desarrollar su vida educativa.




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Al igual que lo explicamos en el maltrato físico, esta negligencia cuenta con una serie de
indicadores que ayudan a poder detectar este tipo de problema. Así, podemos hablar de
indicadores físicos (referidos a la mala alimentación, carencia de higiene y de vestido adecuado,
falta de cuidados médicos y educativos), conductuales (Somnolencia, robos, llega tarde a la
escuela, conducta agresiva o tremendamente pasiva, abuso de drogas y alcohol o fugas
reiteradas de casa) emocionales (pesimismo, falta de confianza o incapacidad de mantener
relaciones duraderas).

        Para terminar, adjuntaremos una noticia referente a este tipo de maltrato:
        “Rescatado un niño de ocho años al que su madre dejó solo en casa, y que lloraba en un
balcón. El niño relató que su madre se fue de casa el jueves, y en la mañana del sábado, unas
vecinas le pasaron comida con una cuerda” (Soriano 2001, p.41)

    c. Abuso sexual.

        Este es casi sin duda, uno de los tipos de abusos más horribles y que más escandalizan a
la sociedad. Sin embargo, y a pesar de este sentimiento, los abusos sexuales son uno de los tipos
de maltrato que más se oculta, sobre todo cuando se producen en el seno familiar. Puede que la
falta de salida a la luz pública sea debida a que son muchos los tabúes que aún rodean a los
temas sexuales.

         Entendemos por abuso sexual: “Aquellos contactos e interacciones entre un niño y un
adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o
a otra persona. El abuso sexual puede también ser cometido por una persona menor de
dieciocho años, cuando esta es significativamente mayor que el niño (la víctima) o cuando está
(el agresor) en una posición de poder o control sobre otro menor” (Soriano 2001, p.45).Lo más
significativo de esta definición es que hace mención especial a la consideración de abuso sexual,
aunque el agresor no haya superado la mayoría de edad.

         Por otro lado, hemos de comentar que las investigaciones acerca de este tipo de
maltrato son relativamente recientes, puesto que hasta hace no mucho, no se daba ninguna
credibilidad a testimonios de abuso sexual vertidos por niños. La mayoría consideraban que
todo aquello no eran más que inventos fruto de la imaginación de los niños.

        En la actualidad, numerosas noticias e investigaciones, nos indican que gran parte de
este tipo de maltrato se suelen producir en el núcleo familiar o por parte de adultos muy
cercanos a la familia, y que la mayoría de las víctimas son niñas comprendidas entre los once y
catorce años.

        Son cuatro, los tipos de abuso sexual ante los que nos podemos encontrar:
        - El primero de ellos, recibe el nombre de Incesto, y se produce cuando el abuso sexual
hacia el menor, es llevado a cabo por algún miembro de su familia, o alguna con la que el niño
convive de forma habitual.
        - El segundo de ellos se denomina violación. Al contrario que lo que ocurre con el
incesto, la violación es un abuso sexual a un menor, llevado a cabo por alguien no relacionado
con el ámbito familiar.


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- El tercero de ellos, es la vejación sexual. Este tipo de abuso sexual se da cuando el
contacto consiste en tocamientos de las zonas erógenas. Él puede darse en dos sentidos: que el
agresor obligue al menor a hacerle tocamientos o que sea el agresor quien toque al menor.
        - El último de ellos se denomina abuso sexual sin contacto físico. En este caso, el abuso
consiste en la pronunciación de frases o expresiones de carácter verbal, o mediante la muestra
de sus órganos sexuales ante el menor (auto masturbaciones).

        Por otro lado, muchas investigaciones han demostrado que la mayoría de los
abusadores suelen ser varones (adultos, jóvenes o adolescentes) que tienden a mantener
estrechas relaciones con las familias del niño abusado. Estos abusadores, usan diversas argucias
para poder cumplir sus deseos. Así, suelen aprovechar la posición de autoridad que tienen sobre
el niño, tratan de ganarse su confianza y falsa amistad, suelen recurrir a la fuerza y a las
amenazas sobre todo después del primer contacto sexual propiamente dicho…

        Finalmente, hablaremos sobre cuáles son los indicadores del abuso sexual así como
haremos un breve recorrido por las consecuencias que estos actos pueden generar en los
menores que, por desgracia, lo padecen.
        En primer lugar, y si hablamos de los indicadores, podemos distinguir los siguientes:
        - Indicadores inespecíficos detectados en función del período evolutivo del niño: en
edad preescolar, con problemas de sueño, erotización prematura, comentarios sexuales
tempranos…; edad escolar, con agresividad sexual hacia otros niños, tendencia a la prostitución,
resistencias a quitarse la ropa en los vestuarios del colegio…; y en la preadolescencia-
adolescencia con promiscuidad, abuso de drogas o intentos de suicidio.
        - Indicadores inespecíficos detectados en la asistencia sanitaria, como resistencias
extremas a las exploraciones genitales, terrible miedo al momento de la visita médica,
fenómeno denominado hospitalismo inverso.
        - Indicadores inespecíficos detectados en el ámbito escolar, con ausencias prolongadas,
síndrome inverso de escolaridad, tendencia a quedarse dormido en clase o falta de
concentración y de trabajo.
        En segundo lugar, hemos de decir que las consecuencias más comunes que se reflejan
en los niños que han sufrido abuso sexual son la agresividad, los problemas de ajuste social, la
depresión, la conducta suicida, la depresión, el autoconcepto negativo…

         Para acabar con este tipo de maltrato, adjuntamos una noticia publicada este mismo
año en El Mundo:
         “La Fiscalía de Castellón (…) ha ordenado la detención e inmediata puesta a disposición
judicial del profesor del colegio Maestro Vicente Artero de Castellón acusado de abuso sexual a
nueve alumnas menores de edad (…) El profesor (…) presuntamente no sólo abusó de las
menores sino que grabó algunos de estos abusos en su cámara. La Policía le requisó hasta 13
tarjetas de memoria en su domicilio con contenido de pornografía infantil”. (El Mundo, 2012)




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d. Maltrato emocional o psicológico.

        Este tipo de maltrato, se define como: “La hostilidad verbal crónica en forma de insulto,
burla, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de
interacciones infantiles, por parte de cualquier adulto” (Soriano 2001, p.53).

        Este maltrato emocional, se puede manifestar de cuatro formas diferentes:
        - En primer lugar debemos hacer referencia al rechazo. Con él, el adulto se desentiende
del conocimiento de las necesidades del pequeño.
        - En segundo lugar, hablaremos del aislamiento. En este caso, el adulto se encarga de
prohibir al niño cualquier tipo de contacto social con sus iguales, evitando así el normal
desarrollo social del pequeño.
        - En tercer lugar hablaremos de aterrorizar. En este caso el adulto se dedica a amenazar
e intimidar al niño, con unos castigos muy severos y en desequilibrio con la gravedad del acto
del niño.
        - En cuarto y último lugar, hablamos de corromper. Se puede ver relacionada con el
aislamiento, ya que en este caso el adulto lleva a cabo conductas que impiden la integración
común del niño en la vida en sociedad.

          Lo cierto es que la identificación de este tipo de maltratos, puede ser una de las más
difíciles de todas. Sin embargo, gracias a múltiples investigaciones, se han conseguido enumerar
una serie de indicadores que dan ciertas ideas sobre los comportamientos de aquellos pequeños
que sufren maltrato psicológico. Algunos de ellos, son los siguientes: conductas antisociales,
recelo, depresión, desórdenes emocionales, enuresis…

         Finalmente, para acabar con este tipo de maltrato, adjuntaremos el siguiente
testimonio: “Estoy muy triste. No tengo amigos, pero no puedo hacer nada. Solo tengo ganas de
llorar. Mis padres dicen que soy una inútil, que todo lo hago mal. Ni siquiera se dormir” (Soriano
2001, p.53)

    e. Acoso escolar.

        En primer lugar, aportaremos una clara definición sobre lo que es el acoso escolar. Así,
diremos que: “Es el hostigamiento, intimidación o amenaza sistemática de un escolar o de un
grupo de escolares hacia un compañero suyo. Su fin es producir daño, destruir, contrariar o
humillar al otro (…) Acción violenta que se ejerce por parte de un grupo o individuo que tiene
más fuerza y poder, contra alguien que está en inferioridad de condiciones”. (Matamala y Huerta
2005, p.159).

       Así, cuando hablamos de acoso escolar, debemos tener en cuenta que hacemos
referencia a una serie de actitudes hostiles que se reiteran a lo largo del tiempo y que por
supuesto no son acciones esporádicas o peleas de niños aisladas.

        Son variadas las formas en las que se ha denominado a este fenómeno, cambiando estas
en función del su lugar de localización. Así, en los países escandinavos hablan de mobbing, en el


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medio anglosajón se usa bullyng y en castellano, a partir del 2000 (momento en el que el
Defensor del Pueblo sobre Violencia Escolar), se habla de maltrato por abuso de poder entre
iguales.

        Dentro de este tipo de maltrato, podemos hablar de dos protagonistas: por una parte
hablamos del victimario, que es el agresor, la parte fuerte y dominante de esta relación de
abuso; y por otro lado, hablamos de la víctima, que es aquella que recibe el maltrato por parte
del anterior, y que se suele encontrar en una situación de inferioridad y sumisión.

         Por otro lado, podemos destacar que existen una serie de acciones tipo que sufren
aquellos niños que están sometidos a este tipo de maltrato. Estas acciones son la exclusión
social, la agresión verbal o física, las amenazas y el acoso sexual.

        Al hablar de acoso escolar, estamos haciendo referencia a una serie de agresiones que
tienen lugar en el ámbito escolar, de ahí que un papel muy importante en la detección y
prevención de estos actos esté en manos de los profesores. Más adelante, en otro de los puntos,
trataremos exclusivamente cuál es la labor y la forma en la que estos profesionales del ámbito
educativo tienen que actuar si se encuentran alguna vez con este problema.

        f.   Otros tipos de maltrato infantil.

        Una vez expuestos de manera más extensa estos cinco tipos de maltrato, haremos una
breve referencia a otras modalidades de este fenómeno. Así, podemos hablar de las siguientes:
        - En primer lugar existe un tipo de maltrato denominado maltrato prenatal, que tiene
lugar cuando la madre estando embarazada no cuida como debiera su cuerpo para evitar
cualquier daño en el feto. Los ejemplos más claros de este maltrato prenatal se suelen traducir
en consumo y abuso de drogas y alcohol.
        - En segundo lugar, podemos hablar de la explotación laboral, la cual consiste en
someter a los menores a la realización de una actividad continuada, propia de los adultos, y en
la que el niño recibe una remuneración económica.
        - Podemos también hablar de la mendicidad infantil, que es aquella situación en la que
el menor (instigado o no por un adulto) pide dinero en la vía pública.
        - En cuarto lugar podemos hablar de la corrupción, que consiste en la instigación por
parte del adulto a que el niño lleve a cabo una serie de conductas antisociales o desviadas, que
perjudican el correcto desarrollo del menor.
        - Finalmente haremos referencia a un fenómeno que se esconde bajo el nombre del
síndrome de Münchhausen por poderes. Para su definición hemos tomado como referencia a
Soriano, quien indica que este síndrome consiste en: “Aquellas situaciones en que el
padre/madre (principalmente) someten al niño a continuos ingresos y exámenes médico,
alegando síntomas físicos patológicos, ficticios o generados de forma activa por el padre/madre”
(Soriano 2001, p.64).




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5. PERFIL DEL AGRESOR, VÍCTIMA Y
ESPECTADOR (CONSECUENCIAS)
        Como ya hemos explicado anteriormente, el acoso escolar se produce cuando entre el
agresor y la víctima existe una diferencia de poder.

         Primeramente hay que hacer una diferenciación entre los chicos y las chicas. Según
hemos comprobado en los libros, parece ser que los chicos en general, adoptan mayores
conductas intimidatorias que las chicas, aunque también suelen ser en gran medida víctimas de
ellas. Las chicas, por su parte, suelen adoptar conductas de acoso indirecto, mientras que los
chicos lo hacen a través de acoso físico.

       A continuación, vamos a pasar a analizar las conductas y las consecuencias que las
mismas producen en el agresor, víctima, espectador y en el adulto.

      Agresor: Es la persona que siente cierta satisfacción cuando produce dolor en el otro, por
lo que no aparece ningún síntoma de empatía. A los agresores, se les suele describir “individuos
enfrentados a los adultos, antisociales y más propensos que otros alumnos a contravenir las
normas de la escuela”. (Harris y Petrie. 2006. Pág.22.)

      Sus rasgos de personalidad más característicos se suelen resumir en:
          a) Tiene un temperamento agresivo e impulsivo, junto a dificultades para
              comunicarse y negociar sus deseos.
          b) Se muestra una persona activa, manteniendo relaciones directas con su víctima.
          c) Carecen de empatía y de sentimiento de culpabilidad.
          d) Tiende a la violencia, impulsividad e incluso a tener el dominio sobre los demás.
          e) Quiere dar la impresión de ser autosuficientes y seguro, al igual que poseer buena
              autoestima. Aunque en muchas investigaciones, se demuestra justo lo contrario.
          f) En general, suele tener mayor fortaleza física.

       En cuanto a sus indicadores en el ámbito social, se pueden destacar los siguientes:
           a) En las interacciones sociales, adopta una actitud agresiva.
           b) Es habitual, que el agresor, sea mayor en edad que su víctima. Su integración
              escolar es mucho menor y suelen estar poco interesados en los estudios.
           c) Las relaciones con su familia son mínimas y suelen ser menos populares que los
              bien adaptados, pero más que las víctimas. Debido a esta carencia de lazos
              familiares le lleva a tomar una actitud de permisividad ante conductas
              antisociales.
           d) Se observa un fracaso académico en su camino escolar.

        Otro grupo que podemos encontrar dentro de los agresores, es el “agresor pasivo”, el
cual sigue constantemente las pautas del agresor. Este nuevo grupo, solo participa en el acoso,
pero no en la agresión. Mientras el nuevo participante representa un 8% de los adolescentes, los
acosadores suponen el 3%. (Díaz Aguado, 2007).


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A la hora de hablar de las consecuencias, nos gustaría aclarar que primeramente nos
vamos a centrar en los niños que acosan, y posteriormente haremos una mención a las
consecuencias que se les plantean a estos niños en su vida adulta.

       Es conveniente la intervención de algún adulto especializado o no en este tipo de
problema, ya que al no ser así, el niño que acosa puede ser rechazado por sus compañeros. Al
mismo tiempo, su acto agresivo y violento se refuerza como algo positivo, ya que quiere tener
un reconocimiento social por parte de los demás.

        Por otro lado, es necesario decir que esta actitud de dominio, se generalizará a otros
grupos en los que se integre, lo que lleva a un aprendizaje negativo a la hora de establecer
relaciones sociales.

         Por último, los niños que en el colegio han mantenido actitudes acosadoras, y se han
identificado como tales, presentan mayor probabilidad de abandonar los estudios más tarde,
además de cometer actos considerados como delitos.

        En la etapa adulta, las personas que admiten haber sido acosadores en su edad escolar,
expresan que tienden a tener mayor grado de depresión que aquellos que no acometieron
contra sus compañeros u otros. Además, tratan a sus propios hijos con mayor agresividad y
severidad. Esto significa, que estos últimos, lleven a cabo actitudes similares a la de los padres y
lleven a cabo actuaciones de intimidación y malos tratos en la escuela, convirtiéndose así en
acosadores.
Esto explicado anteriormente, se puede comprobar por los resultados obtenidos en dos
investigaciones de dos autores distintos:

        -   En un estudio llevado a cabo en 1991, Olweus decía que “el 60% de los alumnos
            identificados como agresores de los cursos sexto al noveno a sus 24 años habían sido
            condenados por la comisión de algún delito”. (Harris y Petrie. 2006. Pág. 24).

        -   Garbarino (1999), en su libro lost boys, dice que “los chicos se convierten en
            acosadores para “compensar su condición de víctimas en casa” pág.193. (Harris y
            Petrie. 2006. Pág. 24).

      - Víctima: son las personas que sufren el acoso de su agresor. Se les suele describir como
personas inseguras, ansiosas, calladas, que tienen miedo a la confrontación.etc.

      Los rasgos de personalidad y físicos que se pueden destacar son los siguientes:
          a) Las víctimas suelen señalarse como tímidas, ansiosas, cautas, sensibles y con bajos
              niveles de autoestima.
          b) Suelen ser menos fuertes físicamente, menores que el agresor y más débiles.
          c) Suponen el 3% de los adolescentes. Tienden al aislamiento.




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d) Son chicos con algún signo visible como las gafas, dificultad en el habla. Etc.
             Aunque es preciso decir, que el agresor, una vez haya elegido a su víctima, le va a
             dar igual los rasgos físicos que presente, puesto que le va a explotar de igual
             forma.
          e) Las víctimas pueden llegar al sentimiento de estúpidas, fracasadas y falta de
             atracción.

       En cuanto a los indicadores en el ámbito familiar y social, se puede hablar de:
           a) Uno de los rasgos que caracterizan a las víctimas, es que éstas pasan la mayor
              parte del tiempo en casa. Quizás esto es debido a la sobreprotección paterna.
           b) Otro de los aspectos a destacar es que las víctimas mantienen lazos más
              estrechos con sus madres.
           c) Un tercer aspecto a destacar, es que estos niños tienen menos amigos, y no
              suelen denunciar el acoso escolar o la violencia por parte de otros, ya que
              temen las consecuencias de hacerlo.

        Los aspectos anteriormente señalados, son rasgos determinados de forma general por
investigaciones. Ya que dentro del tema “víctima” se puede indagar mucho más y observar que
hay dos pequeños grupos dentro de ellas: víctima activa o provocativa, y víctima pasiva.

         La víctima pasiva es la más común de ellas. Normalmente éstas, son físicamente
menores y más débiles que sus agresores. Son tímidas, con baja autoestima, inseguras, y con
miedo al enfrentamiento, por lo que generalmente no toma represalias. Estos sujetos suelen
sufrir calladamente los ataques recibidos.
En el ámbito social, suelen ser personas rechazadas y marginadas, con dificultad de hacer
amigos. Aunque las víctimas muestren una actitud más positiva hacia sus profesores, también
tienen con éstos unas redes sociales de apoyo muy pobres.

         La víctima activa combina los aspectos anteriormente señalados con una reacción
agresiva, ya que suele actuar como agresor mostrándose violenta y desafiante. Estos sujetos son
más activos, firmes y suelen mostrar más seguridad en ellos mismos.
Dicha víctima tiende a molestar a sus compañeros y a burlarse de ellos hasta que se toman
represalias contra ellos. Aunque pierdan la batalla, la víctima activa, seguirá realizando su
trabajo.
         Estas personas suelen tener problemas en las relaciones sociales incluso pueden sufrir
alguna discapacidad de aprendizaje, problemas de concentración, etc. Lo que le lleva a tomar
este tipo de actitud irritante ante sus compañeros.
         Según Daniel Olweus, la víctima activa es “la persona menos popular entre los
compañeros de clase, porque su conducta en el aula suele ser tan problemática que todos
reaccionan negativamente ante ella” (Harris y Petrie. 2006. Pág. 23).

        La víctima es quizás quien puede tener mayores consecuencias negativas incluso cursar
síntomas clínicos. El hecho de haber sido víctima del acoso en la escuela, puede producir en los
niños consecuencias tanto a corto como a largo plazo.



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El haber sido acosado, muestra actitudes de depresión, suicidio, baja autoestima…En
diversos estudios, se ha comprobado que estos chicos y chicas intimidados, evitan la escuela por
miedo, y son afectados en el rendimiento académico puesto que muestran una menor
capacidad de aprendizaje debido al estrés y ansiedad que el miedo les produce.

        El acoso producido a las víctimas, también produce en estas un desarrollo negativo en el
ámbito social y personal, lo cual les lleva al aislamiento y a la marginación. Estos niños, llegan
incluso a tener un sentimiento de culpa ya que reaccionan con tristeza en vez de con ira.
Muchos estudios revelan, los suicidios e intento de los mismos por parte de personas que en su
edad escolar fueron acosados por su agresor.

        Por otra parte, los estudios realizados sobre los malos tratos por parte de las familias,
demuestran que los niños maltratados son más propensos a convertirse en agresores en edades
posteriores, o al tener su propia familia.

        En un estudio reciente, se demostró que los niños que poseen una baja autoestima, son
más propensos a ser esclavos del acoso escolar, pero al igual, ellos mismo, tomaron esta
conducta más adelante. Estas personas, entran dentro de la categoría “acosador/víctima”, las
cuales son víctimas del acoso que admiten su condición de acosadores.

       - Espectador. En el caso del maltrato entre iguales, los espectadores del problema,
conocen perfectamente dicha agresión, aunque no sean protagonistas de la misma. Se produce
un contagio social, es decir, los compañeros de clase, en general apoyan poco a estas víctimas, y
se produce la participación por parte de ellos, debido sobre todo a la influencia que los
agresores ejercen sobre ellos.

        Muchos estudios han demostrado que los alumnos y compañeros de víctimas que
sienten hacer algo para remediarlo no lo hacen, debido principalmente al miedo de ser incluido
dentro de la victimización por parte del agresor.

        Como consecuencias que aparecen dentro de este grupo, se pueden entender las
siguientes:
            a) La visión de la conducta que toma el agresor, puede llevar a construir en el
               espectador un aprendizaje sobre cómo comportarse ante situaciones injustas.
            b) Los espectadores pueden sentirse indefensos al igual que lo siente la víctima.
            c) Pueden tomar una actitud no empática ante el sufrimiento de las víctimas.
            d) Observan repetidos actos agresivos en los que no son capaces de intervenir para
               evitarlos ni de elaborar estrategias para prevenir esos malos tratos.

        Al hablar del problema del acoso entre iguales, se suele ignorar a un grupo de niños o
personas que son muy importantes en este acto, y estos son los espectadores. Estos ven lo que
ocurre, pero los adultos y educadores que tratan este problema, suelen marginal la visión de
éstos, solo se centran en el agresor y la víctima.




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Los testigos pasivos, al ver los actos de acoso e intimidación, suelen producir unos
sentimientos de enfado, tristeza, miedo e indiferencia. En diversos estudios se ha descubierto
que tanto víctima como espectador suelen reaccionar de forma parecida fisiológicamente, ya
que se ven expuestos bajo el dominio de un ser superior. Estos sujetos que se encuentran en
contacto con la violencia, comienzan a desensibilizarse ante conductas negativas en la escuela y
a no empatizar con los demás.




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6. ¿CÓMO SE EXPLICA LA EXISTENCIA
DEL MALTRATO INFANTIL?
         En los últimos veinticinco años, se han creado diferentes modelos teóricos que explican
cuáles son los principales motivos o causas por los que se produce el denominado maltrato
infantil. Estos modelos, cada vez ofrecen información más detallada del fenómeno, pues su
explicación ha ido evolucionando de tal modo que en un primer momento solo se tenía en
cuenta la perspectiva intraindividual o unicausal, basada principalmente en las características
personales de los miembros influyentes o afectados, mientras que en los últimos modelos, ya se
abordaban desde una perspectiva multicausal, es decir, se tenían en cuenta no solo los factores
personales, sino también, los sociales, y la relación existente entre ellos.

        Así, y tras realizar esta breve introducción sobre los modelos teóricos, vamos a proceder
a realizar un recorrido por aquellos modelos más característicos sobre maltrato infantil,
centrándonos sobre todo en el modelo sociológico, al ser éste, el modelo que más relación
guarda con la parte de la asignatura ante la que nos encontramos.

        El primer modelo que explica las causas de este fenómeno es el denominado “Modelo
psiquiátrico”. Las explicaciones que este modelo mostraba a cerca de cuáles eran las causas o
razones que explicaban por qué los niños eran maltratados, provenían del ámbito de la
medicina, centrando sus estudios principalmente en sí los padres maltratantes padecían algún
tipo de problema mental o alteración psiquiátrica, más concretamente, relacionada con
desórdenes de tipos psicológicos o relativos a la personalidad. Como podemos comprobar, la
perspectiva que aborda este modelo es de tipo intraindividual. Ésta perspectiva, persevera en la
idea de que el origen del maltrato proviene del interior de la persona que se encarga de
maltratar. Este modelo, establece diferentes características propias de los padres que
maltrataban:

               “Presencia de síntoma de tipo agresivo, ansiedad y bajo nivel de autoestima.

               Impulsividad, por tanto poco control ante las reacciones inmediatas y falta de
                previsión de las consecuencias en la toma de decisiones.

               Incapacidad o dificultades en la resolución de problemas.

               Poca tolerancia ante situaciones de tensión.

               Escasa capacidad empática.

               Visión más negativa, ante la conducta de sus hijos, que la de los demás padres.

               Los padres maltratadores han sido sujetos de abuso en su infancia.” (Soriano
                2001, pág. 76-77).




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Sin embargo, había ciertos casos, en los que los padres de los niños maltratados no
padecían ningún tipo de trastorno mental o psicopatológico. Esto llevo a cuestionarse el
enfoque que planteaba dicho modelo, optándose así por un cambio hacía los modelos de tipo
psicológico.

         El segundo modelo que explica las causas de este fenómeno es el denominado “Modelo
psicológico”. Éste surge debido a las dificultades que presenta el modelo anterior, pues era
difícil demostrar que las causas ocasionantes del maltrato se debieran únicamente a la
presencia de alguna psicopatología. Así, una vez explicada la causa de su aparición, y dispuestas
a abordar el modelo en sí, podemos decir que éste modelo se encarga de investigar diferentes
aspectos individuales propios de la infancia de los padres, como son, por ejemplo, sus
capacidades cognitivas, sus habilidades, su forma de crianza, su puesta en práctica a la hora de
resolver sus propios problemas….

        Como podemos comprobar, este enfoque, al igual que el anterior, también es de tipo
intraindividual, lo que sucede es que el otro se centraba más en sí los padres habían padecido
algún tipo de problema mental, y éste, por el contrario, deja de poner tanto énfasis en dicho
aspecto, y comienza a centrarse más en otros de tipo evolutivo y cognitivo, siempre procedentes
o referidos a los padres. Así, comienza a conceder especial importancia a dos aspectos clave, la
madurez personal y la complejidad psicológica de los padres, pues este modelo, se fundamenta
en la idea de que los padres que se dedican a maltratar a sus hijos son principalmente personas
inmaduras, es decir, que no han logrado alcanzar los diferentes estadios que te llevan hasta la
madurez psicológica, quedando así estancados en estadios previos.

        Es, por este motivo, por lo que dichos padres no tratan de forma correcta a sus hijos,
pues para ellos, las conductas que su hijo debe mostrar son las propias de un adulto, sin tener
en cuenta, que se trata de un niño y como tal su comportamiento es diferente. Así, podemos
decir, que lo que estos padres esperan de sus hijos son respuestas madurativas, y no las típicas
rabietas o pataletas que los dan a los niños cuando no se les concede lo que desean. Todo esto,
lleva a dichos padres a actuar con total impulsividad, pues su punto de desquiciamiento es tan
alto, que no son capaces de calmarse y actuar con control.

        Por último, es conveniente señalar, que este modelo, al igual que el anterior,
simplemente se centró en los aspectos propios de los padres, sin tener en cuenta que en el
maltrato infantil también, quizás, podían influir otros factores. Este hecho, impulsó en gran
medida la creación de nuevos modelos en los que se tuviera en cuenta, la influencia que los
factores sociales y familiares ejercían sobre dicho fenómeno.

        Así, tras dicha idea, surgen los llamados “Modelos sociológicos”. Es, con la aparición de
estos modelos en la década de los setenta, cuando comienzan a tenerse en cuenta entre los
factores que explican u originan el maltrato infantil, aquellos de tipo socioeconómicos, y los
valores y prácticas culturaless que justifican el por qué o el motivo de usar la violencia. Además,
comienzan a tenerse en cuenta aquellas situaciones de estrés o de inquietud que viven las
familias normalmente por el hecho de padecer problemas de tipo social o económico.




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Según los sociologistas, la principal causa que explica el por qué se produce el maltrato
proviene de la sociedad ante la que nos encontramos. Hay ciertos aspectos propios de nuestra
sociedad, como son la pobreza, el aislamiento social, el desempleo….que llevan a los padres a
padecer altos índices de estrés y nerviosismo. Son, estos índices de estrés, lo que hacen que los
padres no sean capaces de controlar sus actos, y realicen, casi de forma inconsciente, tales
hechos violentos contra sus hijos, quienes simplemente actúan “como elementos de descarga”.
Además, los sociologistas, sostienen la idea de que si además de todos estos condicionantes
sociológicos, los cuidadores o padres padecen algún tipo de estrés concreto, por ejemplo, si
cuentan con un gran número de hijos y su poder económico no es suficiente, se pueden producir
bien, un alto índice de maltrato hacía ellos, o simplemente, un completo desentendimiento.

         Como hemos podido comprobar, este modelo apoya que los factores socioeconómicos
son una de las principales causas que explican el maltrato infantil, sin embargo, es conveniente
aclarar, que si atendemos a dicho factor, es obvio que no todas las clases sociales van a padecer
dicho fenómeno en la misma proporción, pues como bien sabemos, hay ciertas clases sociales
que viven en mejores condiciones que otras. Así, y atendiendo a este dato, numerosos trabajos
han comprobado que las clases sociales más afectadas, son las bajas. Dato, que lleva a oponerse
a aquellos autores que consideraban que el maltrato, no era para nada un fenómeno
relacionado con el empobrecimiento de la sociedad. De esta manera, y siguiendo con este
aspecto, hemos de decir, que numerosos trabajos han establecido una estrecha relación entre el
empobrecimiento social y el maltrato infantil, por lo que se demuestra, que el estrés
socioeconómico y el maltrato aparecen interrelacionados.

        Así, a modo de síntesis, cabe decir que los modelos sociológicos, atribuyen sus
principales causas de maltrato a los niveles económicos y sociales en los que se encuentra la
familia maltratante. Es por esta razón, por lo que esta perspectiva se centra tanto en el contexto
macrosocial, referido a la sociedad, como microsocial, relacionado con la familia, tomando como
elementos claves las condiciones sociales y de vida que pueden llegar a afectarlas, es decir, el
desempleo, la falta de apoyo social…

        De esta manera, y atendiendo a todos estos factores, podemos presentar las siguientes
variables:

               Clase social: Como ya hemos visto, el maltrato se relaciona principalmente con
                las clases sociales bajas. Sin embargo, aún nos asalta la duda de si este
                fenómeno solo se produce en dichas clases o, simplemente, es que es en éstas
                dónde más se produce, por el mero hecho de que son ellas las que más relación
                establecen con los denominados servicios sociales.

               Estado civil de la madre: La mayor parte de las madres que se dedican a
                maltratar a sus hijos o están pasando por un momento precario en su relación, o
                simplemente carecen de ella, viviendo solo con sus hijos.

               Situación laboral: si la situación laboral de la familia es insatisfactoria, inestable
                o simplemente carecen de desempleo, es más común que se produzcan
                actuaciones de maltrato. Aunque también es cierto, que en ocasiones, aunque



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se cuente con un empleo estable, si se está insatisfecho, también se pueden
                llevar a cabo malos tratos con los hijos.

               Composición familiar y número de hijos: estos elementos están estrechamente
                relacionados con un mayor aumento de maltrato.

               Aislamiento social: generalmente, las familias que maltratan a sus hijos, no
                suelen mantener ningún tipo de relación con el resto de personas de su entorno,
                e incluso la relación que se lleva a cabo entre ellos (núcleo familiar) es inferior.

               Normas culturales: hay ciertas normas culturas que contribuyen a que se dé el
                fenómeno del maltrato, pues emplean el daño físico como elemento educativo.

        Por último, cabe mencionar, que tanto este modelo, como los anteriormente vistos,
apoyan de forma implícita la idea de que las relaciones entre padres-hijos son unidireccionales,
pues consideran que son los padres los que únicamente influyen sobre sus hijos, sin tener en
cuenta, que las características de éstos también gozan de gran importancia en dicha relación.

      El cuarto modelo que explica las causas por las que se produce el maltrato infantil, es el
denominado “Modelo centrado en la vulnerabilidad del niño”.

        Hasta ahora, hemos considerado al niño maltratado como un elemento pasivo, teniendo
solamente en cuenta las características de los padres, sin embargo, hemos de saber que las
actitudes y características de éste también ejercen una gran influencia en la relación establecida
entre ambos. Por eso, siempre que analicemos un caso de maltrato infantil, debemos de tener
en cuenta dicho aspecto, pues su influencia puede ser tan grande en el ambiente familiar, que
en ocasiones, puede llegar incluso a provocar situaciones de abuso. Además, es conveniente
señalar, que los niños que más daño físico suelen recibir son los más débiles. Ciertos estudios,
han demostrado que aquellos niños que han sido separados de sus padres, por motivos de
maltrato, puede seguir padeciéndolo incluso de nuevo en los centros adoptivos.

       Por otro lado, es aconsejable tener en cuenta que algunos factores que provocan este
maltrato, pueden ser incluso previos al nacimiento del niño, por ejemplo, si éste viene de forma
no deseada. También influye, si al nacer, el niño padece algún tipo de malformación o
necesidades especiales, o sí, se trata de niños hiperactivos o llorones.

        Como estamos viendo, este modelo tiene en cuenta no solo las conductas del padre que
se encarga de maltratar, sino también el perfil del niño que ha sido maltratado, y la relación
establecida entre ellos.

       A continuación, mostraremos cuales son aquellos factores que condicionan que el niño
sea más propenso a recibir maltrato:

       -    En relación a la actitud ante el nacimiento: embarazos no deseados, hijos de madres
            adolescentes solteras, niños nacidos tras la separación de pareja…

       -    En cuanto a las características personales: niños prematuros, niños necesidades
            físicas o psíquicas especiales, llanto arrítmico y de tonalidad alta…


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-   En lo referido a la personalidad y la conducta: niños hiperactivos, apáticos; niños
           desobedientes, irritables; presentación de problemas de sueño y alimentación….

         Finalmente, cabe decir, que tanto este modelo como los anteriormente presentados,
muestran ciertas limitaciones para explicar de forma completa la procedencia del maltrato
infantil, pues como hemos ido comprobando, ninguno ellos s mostraba variables suficientes que
explicasen verdaderamente su aparición.

        El último modelo que se ha creado para explicar las causas del maltrato infantil, es el
llamado “Modelo sociointeracional”. Este modelo fue llevado a cabo por Belsky en 1980, y este
lo que hace para explicar las razones por las que se producen esas situaciones de maltrato, es
adoptar la siguiente terminología “microsistema familiar, exosistema, macrosistema y desarrollo
ontológico” (Soriano 2001, pág. 83) y después, englobar en cada uno de esos niveles los
diferentes factores que han ido aportando los modelos anteriores. Como podemos comprobar,
este es uno de los modelos más completos que explican el maltrato infantil.

       A continuación, vamos a explicar en que consiste cada uno de esos niveles:

       -   Desarrollo ontogénico (individuo). Este nivel se centra en los padres maltratadores.
           En él, vamos a tratar los aspectos relacionados con la historia personal y de crianza
           de los padres, además de todos aquellos elementos que han ido definiendo poco a
           poco su personalidad. Pues, como ya sabemos, el cuidado y la atención que han
           recibido éstos durante su infancia será un aspecto clave para como después ellos
           tratarán a sus hijos. Por ejemplo, si la infancia de sus padres ha estado caracterizada
           por situaciones de maltrato o por desatención o rechazo afectivo, lo más normal, es
           que ellos muestren ante sus hijos comportamientos similares, pues no tienen
           experiencia en como tratar correctamente a su hijo.

       -   Microsistema (Familia): Este nivel hace referencia al contexto en el que se desarrolla
           el maltrato, generalmente, el núcleo familiar. En él, se tendrán en cuenta todas las
           características psicológicas y comportamentales de los miembros de la familia,
           además de la relación establecida entre ellos. Por ejemplo, ciertas características de
           los padres como alcoholismo, drogodependencia, falta de capacidad empáticas…o
           de los niños como bajo peso al nacer, hiperactivo, apático…son consideradas como
           posibles síntomas de maltrato. Al igual que factores como un alto número de hijos,
           nacimiento no deseado…

       -   Exosistema (Entorno social): hace referencia al mundo laboral y las relaciones
           sociales en las que se encuentra la familia. Por ejemplo, si la familia está en
           desempleo o presenta una insatisfacción laboral, es más propicio que sé de casos de
           maltrato que en otra que ganan un buen sueldo y además están satisfecho.
           También, condiciona en gran medida la falta de apoyo social y el aislamiento en la
           aparición de este fenómeno.

       -   Macrosistema (Sociedad): Este nivel hace referencia a los valores culturales y
           sistema de creencias que propician la aparición del maltrato infantil a través del
           dominio de los otros tres niveles. Por ejemplo, ciertas situaciones sociales como la


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crisis económica, la movilidad social, la emigración,… contribuyen a la aparición de
           maltrato. Dentro de este nivel, podemos hacer mención a tres variables:

            Variables socioeconómicas (referidas a los aspectos socioeconómicos propios de
           cada sociedad, a las tasas de desempleo, a las crisis económicas…).

           Variables de tipo estructural (relacionadas con los aspectos organizativos y de
           funcionamiento).

           Variables culturales (relacionadas con las actitudes de cada grupo social).

        Como hemos podido comprobar, este modelo estudió el fenómeno desde un punto de
vista multicausal. Éste no se interesa simplemente en cómo pueden afectar dichos factores, sino
por los efectos que pueden producir si esos factores actúan conjuntamente.




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7. FACTORES DE RIESGO
        El maltrato, se considera un problema complejo y mundial que puede producir graves
consecuencias para toda la vida. Es una causa de sufrimiento para niños y familias. Causa estrés
y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano.

         Es difícil el estudio de dicho problema, y definir qué y por qué se produce. El origen del
maltrato, no se puede explicar por la presencia de un solo factor de riesgo, si no que se
considera, que los malos tratos son el fruto de la acumulación de varios factores como son el
niño, la familia, el entorno. Etc.

        En el maltrato infantil se pueden diferenciar diversos factores de riesgo, aunque estos
pueden no estar presentes en todos los contextos sociales y culturales, pero sí dan una visión
general que permite comprender las causas del maltrato infantil.

       - Factores del niño:
       Los niños son víctimas del maltrato y nunca se les puede culpar del mismo, pero si se
han comprobado una serie de características del niño, que pueden hacer aumentar que se
produzca la agresión:
    Edad inferior a 4 años y la adolescencia.
    Niños no deseados o que no cumplen las expectativas de los padres.
    El hecho de tener necesidades y cuidados especiales.
    Rasgos como la obesidad, la estatura, el color de piel, la manera de hablar. Etc.

         - Factores en el ámbito familiar:
         El contexto familiar es de gran importancia para el desarrollo y la educación de los más
pequeños. Son esenciales la estructura y dinámica de la familia, los estilos educativos, las
relaciones entre hermanos…Todo ello puede convertirse tanto en factores protectores o en
factores de riesgo para que los hijos tomen actitudes de agresor o víctima en la relación con sus
iguales.
         Algunas de las características que presentan los padres o cuidadores que pueden
aumentar la posibilidad de maltrato infantil son las siguientes:

       Dificultades para establecer vínculos con el recién nacido.
       Antecedentes de maltrato infantil.
       Falta de conocimiento o expectativas no realistas sobre el desarrollo infantil.
       Consumo de alcohol o drogas.
       Dificultades económicas.




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Tras haber mostrado las principales características de forma general que presentan los
padres o cuidadores, vamos a explicar los factores de modelo de reacción agresiva:

    1. Actitud emotiva de los padres o cuidadores. Es muy importante la actitud emotiva que
       se toma en los primeros años, ya que si se toma una actitud negativa y carente de
       afecto, es probable que el niño se convierta posteriormente en una persona agresiva
       con los demás.

    2. Grado de permisividad de los padres ante la conducta agresiva del niño. Si los padres
       optan por una actitud demasiado permisiva con sus hijos, estos nunca lograrán ver
       dónde está el límite de lo que se considera conducta agresiva hacia los demás, y podría
       encadenar un modelo de reacción agresiva.

    3. Métodos de afirmación de la autoridad. No es del todo acertado, la utilización del
       castigo físico y el maltrato emocional por parte del cuidador para manifestar su
       autoridad. Esto provocará rabia y agresividad en el niño, al mismo tiempo que
       engendrará la idea de que “la violencia engendra violencia”.

    Por tanto, y en relación a lo explicamos, se considera que para educar y crear niños
independientes y armoniosos, es necesario el cariño y la dedicación de los cuidadores, así como
la presencia de unos límites bien definidos sobre las conductas que son aceptables y las que no
lo son.

      - Factores sociales y comunitarios.
      Algunas de las características existentes de las comunidades y sociedades que pueden
aumentar las posibilidades del maltrato infantil son:
    Desigualdades sociales y de género.
    Falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias e instituciones.
    Niveles elevados de desempleo y pobreza.
    Disponibilidad fácil de alcohol y drogas.
    Políticas y programas insuficientes de prevención del maltrato, pornografía, prostitución
      y trabajo infantil.
    Las políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas
      condiciones de vida o inestabilidad o desigualdades socioeconómicas.
    Las normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las relaciones con
      sus padres o fomentan la violencia hacia los demás, los castigos físicos o la rigidez de los
      padres asignados a cada sexo.




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8. EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN
        Como hemos podido comprobar a través de las presentaciones expuestas por nuestros
compañeros, uno de los factores que más influencia ejercen sobre nosotros, son los medios de
comunicación. Es por eso, por lo que hemos considerado conveniente indagar en cómo éstos
influyen en un tema tan importante como es el maltrato infantil. Tras realizar varias lecturas y
búsquedas por la red, hemos comprobado que los medios de comunicación intervienen tanto de
forma positiva como de forma negativa en un fenómeno tan común y perjudicial como es el
maltrato infantil.

       Por un lado, los medios de comunicación han sido considerados como una de las
primordiales causas que provocan la violencia tanto en niños como jóvenes, pues son
numerosos los dibujos animados, programas informativos, series…que muestran día a día
escenas de maltrato.

        Algunos casos que nos gustaría señalar son, por ejemplo:

        -    En relación con los dibujos animados, Doraemon y Los Simpsons. En el caso de
             Doraemon, podemos apreciar como Nobita, que es el niño más flojo y menos
             inteligente de su clase, es maltratado por sus compañeros Takeshi, reconocido
             comúnmente como Gigante, y Tsuneo. Éstos, al tener más fuerza y poder que él,
             consideran que pueden hacer lo que les plazca, desde insultarle, hasta amenazarle,
             pegarle, someterle a hacer ciertos hechos…pues saben que es un ser inferior a ellos
             y de ello, se aprovechan.
             Al igual que estos dibujos, los Simpson también nos muestran algunas escenas de
             violencia, sobre todo las protagonizadas por los dibujos que ven Barth y Lisa, es
             decir, los denominados “Rasca y Pica”, ya que ellos en ellos aparecen numerosas
             escenas sangrientas y elementos que propician dicho fenómeno como son las
             pistolas, cortasierras…., pues como podemos ver en la serie las utilizan para dañar o
             derribar al rival.
         - Los informativos de las respectivas cadenas de “Telecinco”, “Antena3”, “La primera”
             o los periódicos “El País”, “ABC”…nos muestran cada día innumerables noticias que
             ocurren en nuestra sociedad relacionadas con maltrato, como: “Detienen a una
             madre y su pareja sentimental por la muerte de su hija de 8 años”; “La mitad de los
             niños maltratados tienen 9 años”…
         Además, podemos decir que ciertos estudios científicos llevados a cabo en relación con
este tema, han señalado que todas las actuaciones y comportamientos que se transmiten en la
televisión, ya sean positivos o negativos, son captados directamente por los niños, reflejándose
así en la mayoría de sus comportamientos y actitudes. De ello, se deriva la necesidad de
proteger al niño, en la medida de lo posible, de todos esos contenidos perjudiciales,
sustituyéndoles por otros contenidos de carácter más educativo como son, por ejemplo,
aquellos que les enseñen cooperación, solidaridad, prevención del maltrato…


                                                                                               30
También, han detectado que la cantidad de violencia que ven durante la infancia influye
de manera proporcional a la cantidad de violencia que ejercen durante su adultez. De esto,
podemos deducir que la influencia que ejerce la televisión sobre nosotros, desembocará no solo
en nuestras actuaciones recientes, sino también futuras. Sin embargo, es conveniente
mencionar que la influencia de estas escenas en el futuro, también dependen de las relaciones
que el niño y el adolecente establecen, pues a partir de ellas interpretarán todo los que les
rodea, incluso el contenido televisivo. Por ejemplo, si un niño está viendo en casa
continuamente como su madre es maltrata por su padre, y además ve escenas parecidas o
similares a las que él vive, de forma repetida en la televisión, es posible que el niño comienza a
habituarse y lo considere como algo normal, reduciéndose de esta manera la empatía del niño
por aquellas personas que padecen maltrato. Por ello, es conveniente, promover en los niños y
en los adolescentes una actitud reflexiva de todo lo que sucede a su alrededor en relación con
este tema, ya que si no, todos estos hechos y circunstancias favorecerán a que en futuro, ese
niño desempeñe también dichas actuaciones.

        En relación a dicho párrafo, hemos considerado interesante la exposición de este link:
http://www.youtube.com/watch?v=CpRYZCPvUHs, el cual hace referencia a un vídeo, que
muestra como las actuaciones de los padres influyen directamente en las de sus hijos. Si nos
centramos concretamente en una de las últimas imágenes, referentes a nuestro tema “el
maltrato infantil”, nos daremos cuenta de cómo el niño, siguiendo la actitud de su padre, se
encarga de proporcionar una paliza a su madre. Es una escena dura, pero al mismo tiempo real,
pues como bien dice el refrán “todo lo que se ve se aprende”, y de eso no tenemos que tener
duda alguna, pues los niños desde que nacen son unos fieles imitadores de modelos, y se
encargan tanto de imitar lo malo, como lo bueno.

        Por otro lado, y tras hablar de los efectos negativos, nos gustaría tratar el tema de las
campañas publicitarias llevadas a cabo contra el abuso y el maltrato infantil. Éstas, son una
forma bastante positiva y propicia para concientizar y prevenir a la sociedad de un fenómeno
tan maligno como es el maltrato infantil.

        Estas campañas publicitarias que se exhiben por televisión y se anuncian en las radios,
suelen durar aproximadamente entre 30-60 segundos, y lo que se pretende con ellas, es que los
espectadores reflexionen de forma crítica sobre los grandes daños que genera un aspecto de tal
intensidad. Algunas de las campañas que nos han resultado interesantes mostrar son:

        -   Las fundadas por UNICEF, como son:
        -   http://www.youtube.com/watch?v=Q77B5jX_hMk
        -   http://www.youtube.com/watch?v=cZRkn60bM3E
        -   http://www.youtube.com/watch?v=WN0_vj048tU&feature=related

            Las realizadas por el lema “El maltrato verbal es violencia”:
        -   http://www.youtube.com/watch?v=mpHd19ZunMc&feature=related
        -   http://www.youtube.com/watch?v=MnRKfhgzs0A&feature=related

            La llevada a cabo por Telecinco “12 meses 12 causas”:
        -   http://www.youtube.com/watch?v=Ay3YyZnvHdo

                                                                                               31
Es conveniente que todas estas campañas, cuenten además, con el compromiso por
parte de todos los miembros de la sociedad por respetar a los niños y jóvenes que sufren
maltratos, no solo de tipo físico, sino también psicológico y social.

        Sin embargo, ¿Consideráis que estas campañas sobre el maltrato infantil son suficientes
para prevenir dicho fenómeno? En nuestra opinión, es obvio que consideramos que no son
suficientes, pues de que sirven todas estas campañas, si después en cualquier programa, serie,
noticiario o película se te van a mostrar imágenes o escenas de tal índole.

        Por ello, consideramos necesario que además de la existencia de todas estas campaña,
los medios se encarguen de eliminar de sus programas estos contenidos, es decir, que se
establezca un consenso entre toda la televisión, para así lograr la conciencia y tratar de educar,
en la medida de lo posible.




                                                                                               32
9. DETECCIÓN Y PREVENCIÓN DEL
ACOSO ESCOLAR
        El acoso escolar, no es un problema fácil de detectar ya que no en todas las ocasiones se
presentan huellas visibles, o el niño no es capaz de exteriorizar esa angustia y temor. Por este
motivo, todo profesional o adulto, debe conocer y tener en cuenta una serie de indicadores para
que les sea más fácil visionar dicho maltrato. También es muy importante tener en cuenta las
características evolutivas de cada etapa de desarrollo, puesto que el mismo rasgo puede ser
característico en una edad y no en otras.

        Los indicadores a tener en cuenta son:

             a. Indicadores de maltrato físico.



Características físicas.        Conductas y actitudes.            Comportamiento y actitudes
                                                                  en los padres
Viste ropa inadecuada para Manifiesta rechazo a otros             Suele       haber        historias
el tiempo climatológico que menores y adultos.                    contradictorias en ambos
hace.                                                             miembros de la pareja, sobre
                                                                  lo que ha ocurrido con el niño.
                                                                  Las explicaciones sobre cómo
                           Agresividad hacia el contacto          ha sido la lesión, no son
Presenta quemaduras en las con los demás menores o                convincentes.             Repiten
manos y en los pies.       adultos.                               constantemente        que      las
                                                                  lesiones son producidas por
                                                                  otra persona.
Mordeduras,           golpes,   Actitud silenciosa, temerosa y    No se preocupan por el niño, e
pinchazos.                      desconfianza hacia los adultos.   intentan ocultar la lesión.
Lesiones:         moratones,    Deficientes en el desarrollo      No      colaboran     ante      la
heridas, cortes, pinchazos…     madurativo.                       posibilidad       de        hacer
                                                                  exploraciones al menor.
                             No asiste a clase o falta muy a
                             menudo. Llega tarde con
Lesiones internas: no son frecuencia.
fáciles de apreciar, pero sí Pesadillas, problemas con el Abuso de sustancias tóxicas.
pueden ser de gravedad.      sueño.

                                Problemas con el control de
                                esfínteres.




                                                                                                 33
b. Indicadores de maltrato psíquico.



Características físicas.         Conductas y actitudes.        Comportamiento y actitudes
                                                               en los padres

A menudo está enfermo, le Conductas inapropiadas a su Castigan con frecuencia al niño
duele la cabeza, dolor de edad: adultas o infantiles. de manera injustificada.
estómago…



Se puede observar un Labilidad emocional.                      Suelen criticarle y ridiculizarle.
retraso en el crecimiento.                                     Le manifiestan y le dicen que
                                                               no le quieren, culpándole y
                                                               despreciándole.



                                                                  Le hacen sentir culpable
                                 Conducta extrema de pasividad presionándole sobre hechos y
Constantemente             sufre o agresión. Constantemente sucesos en los que no tiene
accidentes.                      general conflictos en el colegio nada que ver.
                                 o en casa.
                                                                  Le amenazan y le asustan
                                                                  constantemente.




                                                                                              34
c. Indicadores de maltrato por negligencia o abandono físico:



Características físicas.       Conductas y actitudes.          Comportamiento y actitudes
                                                               en los padres

                               El niño no lleva una buena Muestran apatía e inutilidad.
Mala alimentación.             alimentación.  Suele  estar
                               hambriento.



Vestimenta inadecuada para Lleva un vestuario inapropiado Mantienen           bajo     nivel
el tiempo atmosférico.     con el clima.                  intelectual.

                               Sus condiciones higiénicas no Ha sido objeto de negligencia.
Repetición de accidentes.      son adecuadas. Al igual que su
                               higiene corporal.



Evidencia      de    una Falta al colegio de forma Ha tenido varias veces ingresos
enfermedad no consultada injustificada.            hospitalarios.
con el médico.
                         Retrasos de madurez y
                         crecimiento.



                               El niño no obedece a las
                               normas, y contesta de forma
                               continua a los mayores.




                                                                                          35
d. Indicadores de maltrato emocional.



Características físicas.          Conductas y actitudes.          Comportamiento y actitudes
                                                                  en los padres

Retraso no orgánico del Muestran actitudes tímidas, Culpan al niño por todo. Son
crecimiento.            pasivas y asustadizas.      fríos y niegan amor y cariño.



Enfermedades de            origen Se     puede    observar    su Da la sensación de que no se
psicosomático.                    hiperactividad, agresividad y preocupan por los niños.
                                  pasividad en las relaciones
                                  sociales.     Además       son
                                  inmaduros socioemocional.



Retraso en        las      áreas Sus relaciones sociales son Exigen cosas al niño que están
madurativas.                     escasas y conflictivas. Poseen por encima de su capacidad
                                 conductas convulsivas.         física, intelectual y psíquica.



                                  Tienen problemas en el control No ponen ningún límite al niño
                                  de esfínteres.                 en     cuanto      a        los
                                                                 comportamientos del mismo.




                                                                                             36
e. Indicadores de abuso sexual.



Características físicas.       Conductas y actitudes.            Comportamiento y actitudes
                                                                 en los padres

Infección genital o de Actitudes agresivas, reservados Son muy protectores con el
transición sexual. Se queja y conductas regresivas.    menor.
de dolor y picor en la zona
genital.



Ropa                  interior En los colegios, no se quieren Tienen problemas de pareja.
ensangrentada, junto a cambiar de ropa si fuese
manchas o restos de semen necesario para hacer gimnasia. Normalmente alguno de ellos
en genitales, boca, ropa…                                     está ausente de casa.



Micción dolorosa.              Problemas en el control de
                               esfínteres.
                                                                 Consumición     de   sustancias
                                                                 tóxicas.
                               Muestran episodios de miedo,
                               pesadillas y fobias.
Embarazo en las niñas.

                               Manifiestan          conductas
                               sexuales extrañas.




       Existen otro tipo de habilidades que el adulto debe estudiar y conocer para poder
detectar estas conductas de maltrato en el niño y en la familia, y así, si está ante una sospecha
de maltrato, puede actuar en consecuencia para proteger al niño.

        A la hora de intervenir en este problema tan grave, un profesional o adulto, debe tener
en cuenta varios criterios a tratar. Debe empatizar, es decir, ponerse en el lugar del niño y la
familia. Debe utilizar la observación directa, la escucha activa ¿qué te ha contado?, incluso
poner en juego otras herramientas como son el dibujo o las entrevistas abiertas.

        Algunas premisas generales que se pueden utilizar para la prevención del acoso entre los
niños, son las siguientes:

    -   Observar y estar pendiente de los niños en todo momento.
    -   Hay que asegurarse de que los niños se sienten importante y valorados.


                                                                                              37
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Monográfico: Maltrato infantil

  • 1. Maltrato infantil - Componentes: Carolina Gallardo Fernández. Elena García Castaño. Beatriz Palma García-Page. - 2º Primaria A. 0 - Educación y Sociedad. - - - [Seleccione la fecha]
  • 2. ÍNDICE 1. Introducción…………………………………………………………………………………………………..pág.2 2. Evolución de la infancia a lo largo de la historia…………………………………………….pág.3-7 3. ¿Qué es el maltrato infantil?...........................................................................pág.8-10 4. Tipos de maltrato infantil……………………………………………………………………………...pág.11-16 5. Perfil del agresor, víctima y espectador (Consecuencias)………………….……….…pág.17-21 6. ¿Cómo se explica la existencia del maltrato infantil?......................................pág.22-27 7. Factores de riesgo………………………………………………………………………………………….pág.28-29 8. El papel de los medios de comunicación……………………………………………………….pág.30-32 9. Detección y prevención del acoso escolar…………………………………………………….pág.33-39 10. Declaración de los derechos del niño……………………………………………………………pág.40-44 11. Conclusiones…………………………………………………………………………………………………pág.45-46 12. Bibliografía y webgrafía………………………………………………………………………………..pág.47 1
  • 3. 1. INTRODUCCIÓN En la actualidad, el maltrato infantil es uno de los temas más presentes y controvertidos de nuestra sociedad. En ocasiones, existe la creencia popular de que este es un fenómeno que ha aparecido en el último siglo promovido por el tipo de sociedad en la que vivimos, cargada de violencia, vandalismo, corrupción, robos… Sin embargo, como hemos podido comprobar en diversas fuentes de información consultadas, el maltrato infantil ha estado presente desde los comienzos de la humanidad, pasando por las sociedades griegas, romanas, la edad media, la edad moderna, y la actualidad. Pero, debemos decir que este fenómeno no puede nunca desvincularse del contexto social y cultural en el que se desarrolla, para así poder comprender que muchos de los hechos que en nuestro mundo nos parecen brutales y sin sentido, se encontraban en equilibrio con las tradiciones, creencias y pensamientos de la época. Para ello, la primera parte de nuestro trabajo, irá dirigida a hacer un recorrido por las diferentes maneras en las que las sociedades antiguas trataban y consideraban a la infancia. En segundo lugar, abordaremos la definición de este término, partiendo de la idea de que se trata de un concepto de gran complejidad porque, como ya hemos dicho, su definición variará según el lugar, el tiempo y la sociedad en la que nos encontremos. Por ejemplo, es algo muy común en China, incluso en la actualidad, que se abandone y maltrate a las niñas desde su nacimiento, fenómeno fruto de sus creencias y culturas. Sin embargo, si esta situación ocurriera en nuestro país, estaría tachada por nuestra sociedad, como un claro caso de maltrato infantil. En tercer lugar, abordaremos diferentes tipos de maltrato infantil, explicando cada uno de ellos y definiéndolos. Los tipos que explicaremos son: el maltrato físico, la negligencia, el maltrato psicológico, los abusos sexuales, el acoso escolar y el síndrome de Münchhaussen. A continuación, hablaremos sobre el perfil del agresor, la víctima y el espectador, de modelos que se encargan de explicar el porqué de este maltrato, así como de las consecuencias en la adultez del mismo. Y, para finalizar, trataremos los factores que aumentan el riesgo de que se produzca este fenómeno, el papel que los medios de comunicación tienen tanto en la prevención como en la fomentación de la violencia infantil, además, expondremos diversas técnicas y métodos que podemos llevar a cabo para detectar y prevenir el acoso escolar y hablaremos sobre la declaración de los derechos del niño. Por otro lado, nos gustaría exponer las razones de por qué hemos decidido elegir este tema. Consideramos que el maltrato infantil es un fenómeno bastante importante que podrá llegar a estar presente en nuestra futura labor docente, y así, queríamos tener pautas para poder detectarlo, prevenirlo o tratarlo en la medida de lo posible. 2
  • 4. 2. EVOLUCIÓN DE LA INFANCIA A LO LARGO DE LA HISTORIA La concepción que de la infancia se ha tenido a lo largo de la evolución de la humanidad, ha sido verdaderamente diferente, a la forma en la que, en nuestro actual y modernizado mundo, consideramos a los más pequeños. Si miramos con nuestros ojos del siglo XXI al pasado, nos parecerá verdaderamente vergonzoso y aberrante el trato que a la infancia se le daba en cada una de las civilizaciones más importantes de nuestra historia. Además, con este apartado, podremos ver como los más pequeños han sido los que ha sufrido en mayor medida, todas las consecuencias de los problemas de las sociedades en las que les tocó crecer, problemas como: tremendas situaciones económicas, sociales, creencias, tradiciones… Incluso veremos cómo, en muchas de ellas, los niños nunca fueron considerados como tal, ya que, en algunas ni siquiera existía la concepción de “infancia” y, en otras, estos pequeños eran considerados como meros objetos de intercambio, compra y venta. Así, a continuación, presentaremos una visión general, pero realmente clara, de la forma en la que la infancia era tratada, cuáles eran sus condiciones de vida, y como, poco a poco, se fue tomando mayor conciencia de la importancia de este estrato de la sociedad, creando en su ayuda instituciones e introduciendo, lentamente, leyes para su protección. 1.1. La infancia en la Antigüedad. Esta etapa de nuestra historia, se vio caracterizada por la idea de que los padres disponían de plenos derechos sobre la vida de sus hijos, es decir, ellos tenían la potestad para poder hacer con sus hijos lo que verdaderamente consideraran correcto. Así, muchos de ellos, se decantaban por ofrecer a sus vástagos como sacrificio purificador a los dioses. Son numerosos, los documentos que podemos encontrar, que muestran los innumerables infanticidios que en esa época se producían sobre los más pequeños. Así, en la Biblia, encontramos un documento en el que se ve cómo Moisés trata de escapar de una multitudinaria muerte de todos los niños pequeños, programada por el faraón, con estas palabras: “Mandó pues el faraón a todo su pueblo que fueran arrojados al río cuántos niños nacieran a los hebreos, preservando sólo a las niñas” (Éx. 1,22). Si hablamos, en primer lugar, de la niñez en Esparta, diremos que los niños estaban predestinados a formarse en la lucha armada. El fuerte carácter bélico de esta sociedad, hacía que, a partir de los siete años, los infantes salieran del cuidado familiar, para pasar a formarse militarmente por y para la guerra. Sin embargo, antes de formar parte de esta instrucción militar, y recién nacidos, los niños eran sometidos a una criba que recibía el nombre de “Asamblea de los Ancianos”, para seleccionar a aquellos que verdaderamente poseyeran actitudes y capacidades para representar bélicamente a Esparta. 3
  • 5. Los niños que no conseguían pasar este “examen”, debido a que tuvieran algún tipo de deformidad o defecto físico, eran abandonados en el “Monte Taigeto” o llevados al lugar de los “Apostetas”, que no era más que un precipicio por el que ellos eran arrojados. Estas prácticas eran tan comunes entre la sociedad de aquel momento, que incluso estaban permitidas y reconocidas por la ley, así como más que aceptadas por la sociedad espartana. Por otro lado, en el caso de Atenas, era algo diferente la concepción que de la infancia se tenía. Para los atenienses, los niños eran la futura ciudadanía del estado y un gran porcentaje de ellos eran víctimas de todo tipo de maltratos, socialmente difundidos, como su venta. Así, por ejemplo, en 1980, López Eire afirma que: “Se recurría a ella no sólo cuando se observaba en la criatura malformaciones congénitas, sino además en el caso de que existieran dudas sobre la paternidad del recién nacido o, simplemente, cuando la penuria económica obligaba a tal medida”. Incluso, encontramos que personajes tan importantes como lo fueron Aristóteles y Platón, hacían referencia en algunas de sus grandes obras, al trato que recibían los niños de su época. Por su parte, Aristóteles decía: “En cuando a exponer o alimentar a los niños que vayan naciendo, sea ley no alimentar a ningún niño deforme; y por la cantidad de niños si la regulación de las costumbre impide que un niño que nace sea expuesto, es menester que es´te delimitada la tasa numérica que se fija a la procreación de hijos, y si a algunos les nace un niño por haber tenido relaciones sexuales al margen de estas normas, antes de que se desarrollen en él sensación y vida, debe practicarse el aborto” (Aristóteles, Política VI, 1305b,11). 1.2. La infancia en la Roma clásica. En el caso del gran Imperio romano, debemos decir que, al igual que ocurría en lo anteriormente explicado, la propiedad de la vida del niño, estaba en manos de su padre. El “pater familias” tenía toda libertad para poder vender a sus hijos o abandonarlos. Al igual que ocurría en Esparta, los romanos también “examinaban” a los recién nacidos, pero en este caso, la validez o no de ellos no dependía de su capacitación para la guerra, sino de que fuese o no reconocido por el padre. El rito que se seguía era el siguiente: “El niño recién nacido era dejado a sus pies. Si deseaba reconocerlo el padre se detenía y lo tomaba en sus brazos. Si se alejaba, moría de hambre o frío, pertenecía a cualquiera que quisiera hacerse cargo de él y convertirlo en su esclavo” (Soriano 2001, p.18). Ante el altísimo grado de mortalidad infantil que existía en el Imperio, ocasionado en parte por estas prácticas, la Iglesia comenzó a ejercer una gran presión sobre el estado para que este impusiera algún tipo de ley, y así fue. En el año 300, apareció el Código de Teodosio, en el que se publicaron, por ejemplo, las siguientes leyes: “Hemos sabido que en las provincias en que hay escasez de alimentos y falta de medios de subsistencia, los padres están vendiendo o pignorando a sus hijos (…) repugna a nuestra costumbres que cualquier persona pueda morir de hambre o verse impulsad a cometer actos ignominiosos (…) Se expondrá en todos los municipios de Italia, una ley destinada a sujetar las manos de los padres para apartarlos del infanticidio” (Soriano 2001, p.19). Incluso en Roma, se llegó a juzgar al infanticidio, como pena capital. 4
  • 6. 1.3. La infancia en la Edad Media. Durante este período, no existía el concepto de infancia como tal. Para esta sociedad el niño era considerado “un adulto en miniatura”, y tras los siete años, comenzaba a ser tratado como un adulto en toda regla, ya que es en esa edad, en la que ellos pasan a integrarse en el mundo de los adultos. Escolano, afirma que: “La duración de la infancia se reduce al período más frágil, en el que el niño no puede subvenir con sus propios recursos a la subsistencia biológica. Superada esta fase de puericia, el niño es introducido directamente en los sistemas de vida de los adultos, en sus trabajos y en sus juegos, sin pasar por los procesos de adolescencia y juventud…” (Escolano 1980, 5). En esta época, los problemas para los más pequeños, se mostraban sobre todo en aquellas familias pobres, puesto que ellas corrían mucho más riesgo de sufrir continuos ciclos de hambre y de pobreza, que no tenían más consecuencia que la muerte. Por ello, estos niños eran los grandes sufridores de abandonos, infanticidios y negligencias, por parte de su familia, causados ellos en gran medida, por las difíciles situaciones económicas que atravesaban. Una de las prácticas que mayor arraigo tuvo en la Edad Media, fue la conocida bajo el nombre de “sofoco”. En ella, el niño moría asfixiado intencionalmente por sus padres, debido a que ellos les aplastaban con su peso en la cama, evitándoles el contacto con el oxígeno. Por su continua práctica, surgió en ese momento y por primera vez, una legislación que penaba este tipo de asesinatos. La Iglesia, es aquella que trata de cambiar esta situación creando asilos exclusivos para niños abandonados. Sin embargo, los datos de la mortalidad infantil, indican que estos esfuerzos religiosos por solucionar el problema, cayeron en saco roto. 1.4. La infancia en la Edad Moderna. En esta etapa, debemos decir que se comienza a producir un cambio con respecto a momentos anteriores, ya que ahora la infancia va logrando que los adultos cambien de algún modo la vaga y casi inexistente concepción que se tenía de esta etapa de la vida. Sin embargo, es de esperar que estos cambios no afecten a las clases más humildes, que a su vez son aquellas que cuentan con porcentajes de infancia más elevados. En esta Edad Moderna, la presión de la ley y de la Iglesia, con el castigo por la muerte de hijos legítimos, hizo que se redujera notablemente el número de niños recién nacidos que morían, pero paralelamente, aumentó considerablemente el número de hijos abandonados. Sin embargo, la situación para los hijos ilegítimos continuaba siendo tan precaria como antes. Los reyes apoyaban y consideraban positiva la formación de instituciones a favor de la protección de estos niños abandonados, como fue el caso de la construcción en Toledo, en 1499, del “Hospital de la Piedra”, pero, su labor no iba mucho más allá de un mero apoyo verbal. Otros de los centros que se crean, con el mismo objetivo que el Hospital anteriormente citado, son los siguientes: Inclusas, en las que se recogerán niños expósitos hasta la edad de seis años; Casa de Huérfanos; Casa de Expósitos; Escuelas de Caridad; Casa de Misericordia, que era el lugar donde se prestaría atención a los niños de seis a doce años; Casa de arrepentidas o recogidas, en las que se internarían exclusivamente a niñas y madres solteras abandonadas; Hospicios y Asilos, lugares en los que se cuidaría a niños a partir de los doce años. 5
  • 7. Lo verdaderamente positivo de estos lugares, era que propiciaba la aparición de un sistema institucionalizado de atención al abandono y la marginación infantil, pero, al menos en esta época, ellos no llegaron a cumplir las expectativas con las que habían sido creados. Estos lugares se caracterizaban por el elevadísimo número de muertes de sus hospedados, puesto que sus situaciones higiénicas y sanitarias, dejaban mucho que desear, hacinando a niños con adultos y ancianos incurables, situación que no había más que aumentar el número de muertes. 1.5.La Ilustración. Un nuevo modelo de infancia. Lo cierto es que, en general, esta época supuso un verdadero cambio y revolución para la sociedad. En cuanto al tema que nos compete, hemos de indicar que, con ella, aparece un gran interés por la infancia, influido ello en parte por las ideas del Renacimiento, y sobre todo por una serie de factores, que a continuación pasamos a explicar: En primer lugar, hablaremos de los factores demográfico-económicos. En esta época, existía la creencia de que la mano de obra era sinónimo de riqueza, de ahí que los niños pasaran a formar parte de la vida trabajadora de la agricultura o diversos oficios propios de la época. Y, en segundo, podemos hablar de factores de carácter filantrópico o religioso. Fue muy notable, el aumento de la preocupación por parte de la Iglesia, de los expósitos y de los niños marginados, preocupación que se tradujo en la construcción de nuevas instituciones. A pesar de esta intención y de las ganas de reyes como Carlos III, de regular y controlar las situaciones de estos pequeños, las tasas de mortalidad de estos hospicios seguían siendo bastante altas, todas ellas girando en torno al 60% y al 70%, porcentaje en el que no se incluyen todos aquellos niños que morían durante el trayecto de llegada a estas instituciones, debido a lo largo de los caminos y a lo terrible de las condiciones higiénicas y de comodidad de estos traslados. 1.6. El siglo XIX. La infancia como categoría específica. Con la llegada de este siglo, comienza a cambiar la concepción paternalista que hasta entonces se había tenido de la familia. La madre es ahora la encargada de tener el papel central en el hogar, dedicándose ella a todo lo referido al cuidado, atención y protección de los hijos, los cuales serán ahora educados en base a los nuevos valores que rige la sociedad, la cual va otorgando a la infancia el valor de una categoría específica. Sin embargo, y como ha sucedido en etapas anteriores, estos avances llegaron a manos tan solo de los hijos de familias burguesas, ya que en las familias más humildes, el papel del niño llegó incluso a empeorar. Ahora, con la llegada de la Revolución Industrial, los pequeños pasaron a formar parte de las filas de trabajadores que se encontraban en las fábricas, por lo que con ello, su maltrato venía de manos de grandes cantidades de horas atados al lado de un máquina, siendo explotados laboralmente a edades tempranas. Su jornada laboral, giraba en torno a las catorce horas diarias, a cambio de un mísero sueldo, y los lugares de trabajo eran sobre todo grandes fábricas hacinadas en núcleos urbanos, en el campo o en durísimas minas. De ahí, que sea esta época una de las más florecientes en cuanto a explotación laboral infantil, sistema por el cual los niños pasaban a ser considerados meras mercancías que se podían intercambiar, comprar y vender. 6
  • 8. 1.7.El siglo XX. El siglo de la Infancia. Los avances en materia de protección a la infancia, son aquellos que han llevado a apodar a este siglo XX como el siglo de la infancia. Aunque durante la primera mitad de siglo, la situación se mantuvo como en épocas pasadas, es en la segunda mitad cuando se plantean objetivos verdaderamente positivos. Ahora, la lucha contra las enfermedades sería el tema que centraría todas las preocupaciones, puesto que su reducción era una de las formas más efectivas para lograr el descenso de la mortalidad infantil. En 1946, se creó en España el “Auxilio Social” que fue una entidad dentro de la Falange española, la cual se encargó de cumplir funciones benéficas y sociales. Pero, sin duda alguna, será el texto de “La legislación sobre Tribunales Tutelares de Menores” (1948) el que se erigirá como marco de ley para la protección del menor. A parte de estos avances, en esta época se mejoraron también las condiciones higiénicas y sanitarias de aquellos centros que se dedicaban al cuidado y a la protección de los niños desfavorecidos, permitiendo que remitiera así, las altas tasas de mortalidad infantil en estas instituciones. Con esta visión general de la evolución de la concepción de la infancia, hemos querido plasmar las evoluciones que poco a poco se han ido produciendo en este tema, hasta conseguir en 1959 la publicación de los “Derechos del niño”, tema que más adelante abordaremos. Sin embargo, es aún muy largo el camino que nos queda por recorrer, para conseguir llegar al punto en el que hablar de maltrato infantil sea ya algo sin sentido. 7
  • 9. 3. ¿QUÉ ES EL MALTRATO INFANTIL? Al igual que ocurre con una gran parte de importantes conceptos, el maltrato infantil, al tratarse de un problema muy complejo y de causas realmente muy diversas, se convierte en un término bastante controvertido, que hace que poder definirlo se convierta en una ardua tarea. Son muchas las opiniones vertidas por muchos autores acerca de lo que para cada uno de ellos es el maltrato infantil. Pero, debemos comprender que, cualquier definición que se pueda dar de maltrato infantil, debe ser entendida dentro de la cultura en la que se encuentra. Gran parte de lo que compone este fenómeno deriva del sistema social en el que se estructura el grupo humano, relacionado además con aquellas prácticas de crianza que la sociedad ha acordado como correctas o penables. En lo referido a la idea anterior, ADIMA, afirma que: “…la ausencia de criterios claros y operacionales, la diversidad de criterios ideológico-culturales y otros factores provocan la aparición de multiplicidad de definiciones que hacen que un mismo caso pueda ser considerado como maltrato o no, en función de quién lo detecte o investigue, o dónde se detecte o investigue” (ADIMA 1993, p.18). Por su parte, y apoyando la anterior idea expresada, Soriano comenta que: “No basta con que una determinada conducta sea nociva o perjudicial, sino que, además, debe violar alguna norma de aquello que se considera apropiado, de acuerdo con los valores de la sociedad” (Soriano 2001, p.34). Por otro lado, algunos autores, indican que las razones por las cuales es difícil encontrar una buena definición de maltrato infantil, son porque algunas de las que se dan carecen de claridad y concisión. Así, autores como Mahyhall y Norgard, afirman que para que una definición pueda ser considerada buena y aceptada, debe cumplir los siguientes requisitos: - “Que sea acordada y generalmente compartida.” - “Que no sea ambigua o vaga, y que sea formulada en términos objetivos y comunes” - “Que sea breve, sin palabras o frases innecesarias” - “Que sea coherente, sin variaciones o contradicciones” - “Que sea susceptible de ser utilizada de forma fiable y consistente por investigadores y profesionales de distintas disciplinas.” (Soriano, 2001, p.34,35). Así, y respetando los principios enumerados, aportamos una definición de maltrato infantil: “Puede definirse el maltrato infantil como cualquier daño físico o psicológico que es infringido de forma voluntaria a un niño y que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales, bien como emisión u omisión de conductas que perjudiquen el desarrollo físico y emocional satisfactorio del menor “(Cantón y Cortés, 2002; Gracia y Musitu, 1993). 8
  • 10. Otra definición, que resulta realmente parecida a la aportada anteriormente, viene de la mano de García y Noguerol, que dice así: “maltrato es cualquier conducta o actitud, directa o indirecta por parte de un adulto, otro menor o Institución que implique la falta de atención y cuidados que un niño o adolescente necesita para crecer y desarrollarse emocional y físicamente de una forma óptima.” (García y Noguerol 2007, p.13) Lo cierto es que, aunque puedan variar de unos autores a otros, las definiciones de este preocupante fenómeno guardan un aspecto en común: todas concluyen en que la mayor importancia debe ser otorgada a la protección y bienestar del menor, y que en la mayoría de las ocasiones existe un cercano contacto entre maltrato y necesidades básicas insatisfechas. Por otro lado, debemos indicar que nos ha parecido realmente positivo que el maltrato psicológico no quede fuera de estas consideraciones de maltrato infantil. Bien es sabido por muchos, que hasta no hace mucho tiempo, de lo que más hablábamos y lo que considerábamos que tenía mayor repercusión negativa sobre el menor, era del maltrato meramente físico. Sin embargo, el mundo en el que vivimos, ha propiciado que cada vez más, se conozca qué es el maltrato psicológico y que él es también causante de numerosísimas consecuencias para aquellos pequeños que lo sufren. Finalmente, y antes de hablar acerca del siguiente apartado, hemos de comentar que en algunas definiciones que hemos leído, se añade un aspecto más, que no aparece en aquellas que hemos adjuntado. Es realmente importante marcar el espacio temporal (en lo que a edad se refiere) de lo que podemos entender como maltrato infantil, así Soriano indica que el maltrato infantil: “Es cualquier daño físico o psicológico producido de forma no accidental a un niño menor de dieciocho años y que es ocasionado por individuos o instituciones, que ocurre como resultado de acciones física, sexuales o emocionales, de acción u omisión y que amenazan el desarrollo normal, tanto físico como psicológico del niño” (Soriano 2001, p.35). Con esta definición, el autor pone límite a lo que consideramos maltrato infantil, y ese límite se rompe en el momento en que el pequeño pasa a ser mayor de edad, a los dieciocho años. A continuación, hablaremos de por qué se produce maltrato infantil. Desde nuestra piel, parece impensable poder encontrar una lógica y coherente razón que pueda explicar cómo, por ejemplo, un padre es capaz de maltratar a su hijo. Sin embargo, es cierto que existen una serie de factores que explican (que no eximen de culpa ni justifican al maltratador), las razones que pueden llevar a una persona a maltratar a un menor. Los factores de los que estamos hablando, son los siguientes: - “Características individuales de los agresores” - “Características individuales, en su caso, del miembro no agresor de la pareja” - “Características del menor que se convierte en víctima de los malos tratos” - “Factores familiares” - “Factores del entorno (sociales, laborales, culturales)” (Soriano 2001, p.74) 9
  • 11. Una vez expuestos todos estos factores que rodean el mundo del maltrato, hemos de indicar que la mayoría de las fuentes consultadas, concluyen que el maltrato no es el resultado de la existencia de tan solo uno de ellos. Uno solo de estos, no es suficientemente fuerte para inducir una situación de maltrato, de ahí que la mayoría de importantes investigaciones e investigadores rechacen la explicación unicausal del maltrato infantil. En la mayoría de las ocasiones el hecho de que se produzca este fenómeno depende y es fruto de la combinación sino de todos, de varios de estos factores. Finalmente, hemos de indicar que se han desarrollado en los últimos años una serie de modelos que tratan de explicar el porqué de estos malos tratos, modelos que analizaremos más adelante. 10
  • 12. 4. TIPOS DE MALTRATO INFANTIL Cuando hablamos de maltrato infantil, debemos tener en cuenta que son múltiples las formas en las que un niño puede o no ser maltratado. Desde siempre, la forma más común y de la que más se ha hablado al referirnos a este fenómeno, ha sido la del maltrato físico. Sin embargo, poco a poco, hemos ido conociendo cual es realmente el complejo entramado de tipologías de maltrato infantil. En primer lugar, aportaremos una primera clasificación sobre los tipos de maltrato infantil, enfocados estos desde diferentes perspectivas. - La primera de ellas hace referencia al maltrato por su carácter o forma, dentro del cual hacemos referencia a dos tipos, a saber, el maltrato físico y el maltrato psicológico. - La segunda de las perspectivas, hace referencia al maltrato por su expresión o comportamiento, dentro de la cual podemos hablar de maltrato activo, que es aquel en el que se daña al niño física, psíquica o sexualmente, o de maltrato pasivo, que es aquel producido cuando los tutores o encargados de cuidados del niño dejan insatisfechas algunas de sus necesidades básicas. - La tercera y última perspectiva, hace referencia al ámbito de ocurrencia del maltrato, de modo que podemos hablar de maltrato familiar (que como su nombre indica es aquel que se produce dentro del seno familiar) y de maltrato extrafamiliar (que es aquel en el que el niño recibe daños de cualquier tipo por personas o instituciones que nada tienen que ver con su núcleo familiar). Una vez expuesto lo anterior, pasaremos a analizar en profundidad diferentes tipos de maltratos. a. Maltrato físico. Debemos decir que este tipo de maltrato es: “Cualquier acción no accidental llevada a cabo por cualquier persona que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo” (Soriano 2001, p.38). Generalmente, el maltrato físico es aquel tipo de daño que más fácilmente se puede detectar, debido a que existen una serie de indicadores tales como, señales corporales externas (golpes, hematomas, quemaduras, mordeduras, intentos de asfixia, raspaduras, heridas producidas en brazos, piernas o torso, alopecia traumática), comportamientos típicos del niño que sufre este tipo de maltrato (temeridad al contacto con sus padres u otros adultos, durante el llanto el pequeño no muestra expectativas de ser consolado, trata de estar el mayor tiempo posible fuera de casa, es autodestructivo, muestra conductas de retraimiento o agresividad…) y emociones características tales como un bajo nivel de autoestima, sentimiento de rechazo, creencia de que se merece ese maltrato unida a un sentimiento de culpa. 11
  • 13. Finalmente, adjuntamos una noticia en la que vemos un claro ejemplo de este maltrato físico: “Una pareja ha sido detenida en la localidad malagueña de Vélez-Málaga como supuesta autora de malos tratos a su bebé de tres meses y medio(…)El pequeño fue trasladado al centro médico con fractura en el húmero de un brazo y arañazos. Esto despertó sospechas en los facultativos que lo atendieron de que la lesión pudiera haber sido causada por posibles malos tratos en el ámbito familiar. Los pediatras comprobaron que el menor ya había sido atendido semanas antes en el centro por lesiones costales y en el húmero del otro brazo, además de una hemorragia retiniana, por lo que la Junta de Andalucía ha iniciado los trámites para decretar el desamparo provisional del pequeño, según ha informado el diario Sur de Málaga.” (El País 2011). b. Abandono físico o negligencia. El marco del maltrato infantil va mucho más allá del anteriormente explicado como maltrato físico. Este artículo es una de las numerosas muestras que en nuestros periódicos nos podemos encontrar, acciones que responden bajo el nombre de negligencia. De manera formal, podemos definir este tipo de maltrato como: “Falta de cuidados básicos, supervisión o atención que afecte al desarrollo físico, emocional y/o intelectual del niño, por parte de padres o cuidadores. El máximo grado es el abandono, que tiene repercusiones psicológicas y características somáticas” (VVOO 2005, p.46). El hecho de que se produzca esta tipología de maltrato, puede ser provocado por dos razones: que los padres o cuidadores dejen de satisfacer las necesidades básicas del niño conscientemente, o que, por otro lado, esos mismos responsables no las cubran por ignorancia y falta de recursos económicos. Dentro de este abandono físico, hemos de diferenciar, usando a Soriano como referencia, diversas manifestaciones del mismo: - En primer lugar, debemos hablar de falta de supervisión. Esta consiste en la falta de control y cuidado por parte de los padres o responsables hacia los niños. - En segundo lugar, hemos de hablar de abandono. Esta forma de negligencia consiste en la falta de atención de los tutores hacia los niños durante largos períodos de tiempo. - En tercer lugar, podemos hablar de vestidos insuficientes. Esta situación se puede percibir cuando un niño vista con ropa sucia, rota o inadecuada a las condiciones climáticas del momento. - En cuarto lugar, existe una forma conocido como negligencia médica. Este tipo de abandono, viene de la mano de la comunidad médica, y consiste en fallos en el cuidado de los pacientes menores o en el suministro de medicamentos inadecuados. - En último lugar, podemos hablar de negligencia educacional. Es ocasionada por el responsable del niño, cuando no le proporciona los estímulos y los recursos adecuados para que pueda desarrollar su vida educativa. 12
  • 14. Al igual que lo explicamos en el maltrato físico, esta negligencia cuenta con una serie de indicadores que ayudan a poder detectar este tipo de problema. Así, podemos hablar de indicadores físicos (referidos a la mala alimentación, carencia de higiene y de vestido adecuado, falta de cuidados médicos y educativos), conductuales (Somnolencia, robos, llega tarde a la escuela, conducta agresiva o tremendamente pasiva, abuso de drogas y alcohol o fugas reiteradas de casa) emocionales (pesimismo, falta de confianza o incapacidad de mantener relaciones duraderas). Para terminar, adjuntaremos una noticia referente a este tipo de maltrato: “Rescatado un niño de ocho años al que su madre dejó solo en casa, y que lloraba en un balcón. El niño relató que su madre se fue de casa el jueves, y en la mañana del sábado, unas vecinas le pasaron comida con una cuerda” (Soriano 2001, p.41) c. Abuso sexual. Este es casi sin duda, uno de los tipos de abusos más horribles y que más escandalizan a la sociedad. Sin embargo, y a pesar de este sentimiento, los abusos sexuales son uno de los tipos de maltrato que más se oculta, sobre todo cuando se producen en el seno familiar. Puede que la falta de salida a la luz pública sea debida a que son muchos los tabúes que aún rodean a los temas sexuales. Entendemos por abuso sexual: “Aquellos contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual puede también ser cometido por una persona menor de dieciocho años, cuando esta es significativamente mayor que el niño (la víctima) o cuando está (el agresor) en una posición de poder o control sobre otro menor” (Soriano 2001, p.45).Lo más significativo de esta definición es que hace mención especial a la consideración de abuso sexual, aunque el agresor no haya superado la mayoría de edad. Por otro lado, hemos de comentar que las investigaciones acerca de este tipo de maltrato son relativamente recientes, puesto que hasta hace no mucho, no se daba ninguna credibilidad a testimonios de abuso sexual vertidos por niños. La mayoría consideraban que todo aquello no eran más que inventos fruto de la imaginación de los niños. En la actualidad, numerosas noticias e investigaciones, nos indican que gran parte de este tipo de maltrato se suelen producir en el núcleo familiar o por parte de adultos muy cercanos a la familia, y que la mayoría de las víctimas son niñas comprendidas entre los once y catorce años. Son cuatro, los tipos de abuso sexual ante los que nos podemos encontrar: - El primero de ellos, recibe el nombre de Incesto, y se produce cuando el abuso sexual hacia el menor, es llevado a cabo por algún miembro de su familia, o alguna con la que el niño convive de forma habitual. - El segundo de ellos se denomina violación. Al contrario que lo que ocurre con el incesto, la violación es un abuso sexual a un menor, llevado a cabo por alguien no relacionado con el ámbito familiar. 13
  • 15. - El tercero de ellos, es la vejación sexual. Este tipo de abuso sexual se da cuando el contacto consiste en tocamientos de las zonas erógenas. Él puede darse en dos sentidos: que el agresor obligue al menor a hacerle tocamientos o que sea el agresor quien toque al menor. - El último de ellos se denomina abuso sexual sin contacto físico. En este caso, el abuso consiste en la pronunciación de frases o expresiones de carácter verbal, o mediante la muestra de sus órganos sexuales ante el menor (auto masturbaciones). Por otro lado, muchas investigaciones han demostrado que la mayoría de los abusadores suelen ser varones (adultos, jóvenes o adolescentes) que tienden a mantener estrechas relaciones con las familias del niño abusado. Estos abusadores, usan diversas argucias para poder cumplir sus deseos. Así, suelen aprovechar la posición de autoridad que tienen sobre el niño, tratan de ganarse su confianza y falsa amistad, suelen recurrir a la fuerza y a las amenazas sobre todo después del primer contacto sexual propiamente dicho… Finalmente, hablaremos sobre cuáles son los indicadores del abuso sexual así como haremos un breve recorrido por las consecuencias que estos actos pueden generar en los menores que, por desgracia, lo padecen. En primer lugar, y si hablamos de los indicadores, podemos distinguir los siguientes: - Indicadores inespecíficos detectados en función del período evolutivo del niño: en edad preescolar, con problemas de sueño, erotización prematura, comentarios sexuales tempranos…; edad escolar, con agresividad sexual hacia otros niños, tendencia a la prostitución, resistencias a quitarse la ropa en los vestuarios del colegio…; y en la preadolescencia- adolescencia con promiscuidad, abuso de drogas o intentos de suicidio. - Indicadores inespecíficos detectados en la asistencia sanitaria, como resistencias extremas a las exploraciones genitales, terrible miedo al momento de la visita médica, fenómeno denominado hospitalismo inverso. - Indicadores inespecíficos detectados en el ámbito escolar, con ausencias prolongadas, síndrome inverso de escolaridad, tendencia a quedarse dormido en clase o falta de concentración y de trabajo. En segundo lugar, hemos de decir que las consecuencias más comunes que se reflejan en los niños que han sufrido abuso sexual son la agresividad, los problemas de ajuste social, la depresión, la conducta suicida, la depresión, el autoconcepto negativo… Para acabar con este tipo de maltrato, adjuntamos una noticia publicada este mismo año en El Mundo: “La Fiscalía de Castellón (…) ha ordenado la detención e inmediata puesta a disposición judicial del profesor del colegio Maestro Vicente Artero de Castellón acusado de abuso sexual a nueve alumnas menores de edad (…) El profesor (…) presuntamente no sólo abusó de las menores sino que grabó algunos de estos abusos en su cámara. La Policía le requisó hasta 13 tarjetas de memoria en su domicilio con contenido de pornografía infantil”. (El Mundo, 2012) 14
  • 16. d. Maltrato emocional o psicológico. Este tipo de maltrato, se define como: “La hostilidad verbal crónica en forma de insulto, burla, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacciones infantiles, por parte de cualquier adulto” (Soriano 2001, p.53). Este maltrato emocional, se puede manifestar de cuatro formas diferentes: - En primer lugar debemos hacer referencia al rechazo. Con él, el adulto se desentiende del conocimiento de las necesidades del pequeño. - En segundo lugar, hablaremos del aislamiento. En este caso, el adulto se encarga de prohibir al niño cualquier tipo de contacto social con sus iguales, evitando así el normal desarrollo social del pequeño. - En tercer lugar hablaremos de aterrorizar. En este caso el adulto se dedica a amenazar e intimidar al niño, con unos castigos muy severos y en desequilibrio con la gravedad del acto del niño. - En cuarto y último lugar, hablamos de corromper. Se puede ver relacionada con el aislamiento, ya que en este caso el adulto lleva a cabo conductas que impiden la integración común del niño en la vida en sociedad. Lo cierto es que la identificación de este tipo de maltratos, puede ser una de las más difíciles de todas. Sin embargo, gracias a múltiples investigaciones, se han conseguido enumerar una serie de indicadores que dan ciertas ideas sobre los comportamientos de aquellos pequeños que sufren maltrato psicológico. Algunos de ellos, son los siguientes: conductas antisociales, recelo, depresión, desórdenes emocionales, enuresis… Finalmente, para acabar con este tipo de maltrato, adjuntaremos el siguiente testimonio: “Estoy muy triste. No tengo amigos, pero no puedo hacer nada. Solo tengo ganas de llorar. Mis padres dicen que soy una inútil, que todo lo hago mal. Ni siquiera se dormir” (Soriano 2001, p.53) e. Acoso escolar. En primer lugar, aportaremos una clara definición sobre lo que es el acoso escolar. Así, diremos que: “Es el hostigamiento, intimidación o amenaza sistemática de un escolar o de un grupo de escolares hacia un compañero suyo. Su fin es producir daño, destruir, contrariar o humillar al otro (…) Acción violenta que se ejerce por parte de un grupo o individuo que tiene más fuerza y poder, contra alguien que está en inferioridad de condiciones”. (Matamala y Huerta 2005, p.159). Así, cuando hablamos de acoso escolar, debemos tener en cuenta que hacemos referencia a una serie de actitudes hostiles que se reiteran a lo largo del tiempo y que por supuesto no son acciones esporádicas o peleas de niños aisladas. Son variadas las formas en las que se ha denominado a este fenómeno, cambiando estas en función del su lugar de localización. Así, en los países escandinavos hablan de mobbing, en el 15
  • 17. medio anglosajón se usa bullyng y en castellano, a partir del 2000 (momento en el que el Defensor del Pueblo sobre Violencia Escolar), se habla de maltrato por abuso de poder entre iguales. Dentro de este tipo de maltrato, podemos hablar de dos protagonistas: por una parte hablamos del victimario, que es el agresor, la parte fuerte y dominante de esta relación de abuso; y por otro lado, hablamos de la víctima, que es aquella que recibe el maltrato por parte del anterior, y que se suele encontrar en una situación de inferioridad y sumisión. Por otro lado, podemos destacar que existen una serie de acciones tipo que sufren aquellos niños que están sometidos a este tipo de maltrato. Estas acciones son la exclusión social, la agresión verbal o física, las amenazas y el acoso sexual. Al hablar de acoso escolar, estamos haciendo referencia a una serie de agresiones que tienen lugar en el ámbito escolar, de ahí que un papel muy importante en la detección y prevención de estos actos esté en manos de los profesores. Más adelante, en otro de los puntos, trataremos exclusivamente cuál es la labor y la forma en la que estos profesionales del ámbito educativo tienen que actuar si se encuentran alguna vez con este problema. f. Otros tipos de maltrato infantil. Una vez expuestos de manera más extensa estos cinco tipos de maltrato, haremos una breve referencia a otras modalidades de este fenómeno. Así, podemos hablar de las siguientes: - En primer lugar existe un tipo de maltrato denominado maltrato prenatal, que tiene lugar cuando la madre estando embarazada no cuida como debiera su cuerpo para evitar cualquier daño en el feto. Los ejemplos más claros de este maltrato prenatal se suelen traducir en consumo y abuso de drogas y alcohol. - En segundo lugar, podemos hablar de la explotación laboral, la cual consiste en someter a los menores a la realización de una actividad continuada, propia de los adultos, y en la que el niño recibe una remuneración económica. - Podemos también hablar de la mendicidad infantil, que es aquella situación en la que el menor (instigado o no por un adulto) pide dinero en la vía pública. - En cuarto lugar podemos hablar de la corrupción, que consiste en la instigación por parte del adulto a que el niño lleve a cabo una serie de conductas antisociales o desviadas, que perjudican el correcto desarrollo del menor. - Finalmente haremos referencia a un fenómeno que se esconde bajo el nombre del síndrome de Münchhausen por poderes. Para su definición hemos tomado como referencia a Soriano, quien indica que este síndrome consiste en: “Aquellas situaciones en que el padre/madre (principalmente) someten al niño a continuos ingresos y exámenes médico, alegando síntomas físicos patológicos, ficticios o generados de forma activa por el padre/madre” (Soriano 2001, p.64). 16
  • 18. 5. PERFIL DEL AGRESOR, VÍCTIMA Y ESPECTADOR (CONSECUENCIAS) Como ya hemos explicado anteriormente, el acoso escolar se produce cuando entre el agresor y la víctima existe una diferencia de poder. Primeramente hay que hacer una diferenciación entre los chicos y las chicas. Según hemos comprobado en los libros, parece ser que los chicos en general, adoptan mayores conductas intimidatorias que las chicas, aunque también suelen ser en gran medida víctimas de ellas. Las chicas, por su parte, suelen adoptar conductas de acoso indirecto, mientras que los chicos lo hacen a través de acoso físico. A continuación, vamos a pasar a analizar las conductas y las consecuencias que las mismas producen en el agresor, víctima, espectador y en el adulto. Agresor: Es la persona que siente cierta satisfacción cuando produce dolor en el otro, por lo que no aparece ningún síntoma de empatía. A los agresores, se les suele describir “individuos enfrentados a los adultos, antisociales y más propensos que otros alumnos a contravenir las normas de la escuela”. (Harris y Petrie. 2006. Pág.22.) Sus rasgos de personalidad más característicos se suelen resumir en: a) Tiene un temperamento agresivo e impulsivo, junto a dificultades para comunicarse y negociar sus deseos. b) Se muestra una persona activa, manteniendo relaciones directas con su víctima. c) Carecen de empatía y de sentimiento de culpabilidad. d) Tiende a la violencia, impulsividad e incluso a tener el dominio sobre los demás. e) Quiere dar la impresión de ser autosuficientes y seguro, al igual que poseer buena autoestima. Aunque en muchas investigaciones, se demuestra justo lo contrario. f) En general, suele tener mayor fortaleza física. En cuanto a sus indicadores en el ámbito social, se pueden destacar los siguientes: a) En las interacciones sociales, adopta una actitud agresiva. b) Es habitual, que el agresor, sea mayor en edad que su víctima. Su integración escolar es mucho menor y suelen estar poco interesados en los estudios. c) Las relaciones con su familia son mínimas y suelen ser menos populares que los bien adaptados, pero más que las víctimas. Debido a esta carencia de lazos familiares le lleva a tomar una actitud de permisividad ante conductas antisociales. d) Se observa un fracaso académico en su camino escolar. Otro grupo que podemos encontrar dentro de los agresores, es el “agresor pasivo”, el cual sigue constantemente las pautas del agresor. Este nuevo grupo, solo participa en el acoso, pero no en la agresión. Mientras el nuevo participante representa un 8% de los adolescentes, los acosadores suponen el 3%. (Díaz Aguado, 2007). 17
  • 19. A la hora de hablar de las consecuencias, nos gustaría aclarar que primeramente nos vamos a centrar en los niños que acosan, y posteriormente haremos una mención a las consecuencias que se les plantean a estos niños en su vida adulta. Es conveniente la intervención de algún adulto especializado o no en este tipo de problema, ya que al no ser así, el niño que acosa puede ser rechazado por sus compañeros. Al mismo tiempo, su acto agresivo y violento se refuerza como algo positivo, ya que quiere tener un reconocimiento social por parte de los demás. Por otro lado, es necesario decir que esta actitud de dominio, se generalizará a otros grupos en los que se integre, lo que lleva a un aprendizaje negativo a la hora de establecer relaciones sociales. Por último, los niños que en el colegio han mantenido actitudes acosadoras, y se han identificado como tales, presentan mayor probabilidad de abandonar los estudios más tarde, además de cometer actos considerados como delitos. En la etapa adulta, las personas que admiten haber sido acosadores en su edad escolar, expresan que tienden a tener mayor grado de depresión que aquellos que no acometieron contra sus compañeros u otros. Además, tratan a sus propios hijos con mayor agresividad y severidad. Esto significa, que estos últimos, lleven a cabo actitudes similares a la de los padres y lleven a cabo actuaciones de intimidación y malos tratos en la escuela, convirtiéndose así en acosadores. Esto explicado anteriormente, se puede comprobar por los resultados obtenidos en dos investigaciones de dos autores distintos: - En un estudio llevado a cabo en 1991, Olweus decía que “el 60% de los alumnos identificados como agresores de los cursos sexto al noveno a sus 24 años habían sido condenados por la comisión de algún delito”. (Harris y Petrie. 2006. Pág. 24). - Garbarino (1999), en su libro lost boys, dice que “los chicos se convierten en acosadores para “compensar su condición de víctimas en casa” pág.193. (Harris y Petrie. 2006. Pág. 24). - Víctima: son las personas que sufren el acoso de su agresor. Se les suele describir como personas inseguras, ansiosas, calladas, que tienen miedo a la confrontación.etc. Los rasgos de personalidad y físicos que se pueden destacar son los siguientes: a) Las víctimas suelen señalarse como tímidas, ansiosas, cautas, sensibles y con bajos niveles de autoestima. b) Suelen ser menos fuertes físicamente, menores que el agresor y más débiles. c) Suponen el 3% de los adolescentes. Tienden al aislamiento. 18
  • 20. d) Son chicos con algún signo visible como las gafas, dificultad en el habla. Etc. Aunque es preciso decir, que el agresor, una vez haya elegido a su víctima, le va a dar igual los rasgos físicos que presente, puesto que le va a explotar de igual forma. e) Las víctimas pueden llegar al sentimiento de estúpidas, fracasadas y falta de atracción. En cuanto a los indicadores en el ámbito familiar y social, se puede hablar de: a) Uno de los rasgos que caracterizan a las víctimas, es que éstas pasan la mayor parte del tiempo en casa. Quizás esto es debido a la sobreprotección paterna. b) Otro de los aspectos a destacar es que las víctimas mantienen lazos más estrechos con sus madres. c) Un tercer aspecto a destacar, es que estos niños tienen menos amigos, y no suelen denunciar el acoso escolar o la violencia por parte de otros, ya que temen las consecuencias de hacerlo. Los aspectos anteriormente señalados, son rasgos determinados de forma general por investigaciones. Ya que dentro del tema “víctima” se puede indagar mucho más y observar que hay dos pequeños grupos dentro de ellas: víctima activa o provocativa, y víctima pasiva. La víctima pasiva es la más común de ellas. Normalmente éstas, son físicamente menores y más débiles que sus agresores. Son tímidas, con baja autoestima, inseguras, y con miedo al enfrentamiento, por lo que generalmente no toma represalias. Estos sujetos suelen sufrir calladamente los ataques recibidos. En el ámbito social, suelen ser personas rechazadas y marginadas, con dificultad de hacer amigos. Aunque las víctimas muestren una actitud más positiva hacia sus profesores, también tienen con éstos unas redes sociales de apoyo muy pobres. La víctima activa combina los aspectos anteriormente señalados con una reacción agresiva, ya que suele actuar como agresor mostrándose violenta y desafiante. Estos sujetos son más activos, firmes y suelen mostrar más seguridad en ellos mismos. Dicha víctima tiende a molestar a sus compañeros y a burlarse de ellos hasta que se toman represalias contra ellos. Aunque pierdan la batalla, la víctima activa, seguirá realizando su trabajo. Estas personas suelen tener problemas en las relaciones sociales incluso pueden sufrir alguna discapacidad de aprendizaje, problemas de concentración, etc. Lo que le lleva a tomar este tipo de actitud irritante ante sus compañeros. Según Daniel Olweus, la víctima activa es “la persona menos popular entre los compañeros de clase, porque su conducta en el aula suele ser tan problemática que todos reaccionan negativamente ante ella” (Harris y Petrie. 2006. Pág. 23). La víctima es quizás quien puede tener mayores consecuencias negativas incluso cursar síntomas clínicos. El hecho de haber sido víctima del acoso en la escuela, puede producir en los niños consecuencias tanto a corto como a largo plazo. 19
  • 21. El haber sido acosado, muestra actitudes de depresión, suicidio, baja autoestima…En diversos estudios, se ha comprobado que estos chicos y chicas intimidados, evitan la escuela por miedo, y son afectados en el rendimiento académico puesto que muestran una menor capacidad de aprendizaje debido al estrés y ansiedad que el miedo les produce. El acoso producido a las víctimas, también produce en estas un desarrollo negativo en el ámbito social y personal, lo cual les lleva al aislamiento y a la marginación. Estos niños, llegan incluso a tener un sentimiento de culpa ya que reaccionan con tristeza en vez de con ira. Muchos estudios revelan, los suicidios e intento de los mismos por parte de personas que en su edad escolar fueron acosados por su agresor. Por otra parte, los estudios realizados sobre los malos tratos por parte de las familias, demuestran que los niños maltratados son más propensos a convertirse en agresores en edades posteriores, o al tener su propia familia. En un estudio reciente, se demostró que los niños que poseen una baja autoestima, son más propensos a ser esclavos del acoso escolar, pero al igual, ellos mismo, tomaron esta conducta más adelante. Estas personas, entran dentro de la categoría “acosador/víctima”, las cuales son víctimas del acoso que admiten su condición de acosadores. - Espectador. En el caso del maltrato entre iguales, los espectadores del problema, conocen perfectamente dicha agresión, aunque no sean protagonistas de la misma. Se produce un contagio social, es decir, los compañeros de clase, en general apoyan poco a estas víctimas, y se produce la participación por parte de ellos, debido sobre todo a la influencia que los agresores ejercen sobre ellos. Muchos estudios han demostrado que los alumnos y compañeros de víctimas que sienten hacer algo para remediarlo no lo hacen, debido principalmente al miedo de ser incluido dentro de la victimización por parte del agresor. Como consecuencias que aparecen dentro de este grupo, se pueden entender las siguientes: a) La visión de la conducta que toma el agresor, puede llevar a construir en el espectador un aprendizaje sobre cómo comportarse ante situaciones injustas. b) Los espectadores pueden sentirse indefensos al igual que lo siente la víctima. c) Pueden tomar una actitud no empática ante el sufrimiento de las víctimas. d) Observan repetidos actos agresivos en los que no son capaces de intervenir para evitarlos ni de elaborar estrategias para prevenir esos malos tratos. Al hablar del problema del acoso entre iguales, se suele ignorar a un grupo de niños o personas que son muy importantes en este acto, y estos son los espectadores. Estos ven lo que ocurre, pero los adultos y educadores que tratan este problema, suelen marginal la visión de éstos, solo se centran en el agresor y la víctima. 20
  • 22. Los testigos pasivos, al ver los actos de acoso e intimidación, suelen producir unos sentimientos de enfado, tristeza, miedo e indiferencia. En diversos estudios se ha descubierto que tanto víctima como espectador suelen reaccionar de forma parecida fisiológicamente, ya que se ven expuestos bajo el dominio de un ser superior. Estos sujetos que se encuentran en contacto con la violencia, comienzan a desensibilizarse ante conductas negativas en la escuela y a no empatizar con los demás. 21
  • 23. 6. ¿CÓMO SE EXPLICA LA EXISTENCIA DEL MALTRATO INFANTIL? En los últimos veinticinco años, se han creado diferentes modelos teóricos que explican cuáles son los principales motivos o causas por los que se produce el denominado maltrato infantil. Estos modelos, cada vez ofrecen información más detallada del fenómeno, pues su explicación ha ido evolucionando de tal modo que en un primer momento solo se tenía en cuenta la perspectiva intraindividual o unicausal, basada principalmente en las características personales de los miembros influyentes o afectados, mientras que en los últimos modelos, ya se abordaban desde una perspectiva multicausal, es decir, se tenían en cuenta no solo los factores personales, sino también, los sociales, y la relación existente entre ellos. Así, y tras realizar esta breve introducción sobre los modelos teóricos, vamos a proceder a realizar un recorrido por aquellos modelos más característicos sobre maltrato infantil, centrándonos sobre todo en el modelo sociológico, al ser éste, el modelo que más relación guarda con la parte de la asignatura ante la que nos encontramos. El primer modelo que explica las causas de este fenómeno es el denominado “Modelo psiquiátrico”. Las explicaciones que este modelo mostraba a cerca de cuáles eran las causas o razones que explicaban por qué los niños eran maltratados, provenían del ámbito de la medicina, centrando sus estudios principalmente en sí los padres maltratantes padecían algún tipo de problema mental o alteración psiquiátrica, más concretamente, relacionada con desórdenes de tipos psicológicos o relativos a la personalidad. Como podemos comprobar, la perspectiva que aborda este modelo es de tipo intraindividual. Ésta perspectiva, persevera en la idea de que el origen del maltrato proviene del interior de la persona que se encarga de maltratar. Este modelo, establece diferentes características propias de los padres que maltrataban:  “Presencia de síntoma de tipo agresivo, ansiedad y bajo nivel de autoestima.  Impulsividad, por tanto poco control ante las reacciones inmediatas y falta de previsión de las consecuencias en la toma de decisiones.  Incapacidad o dificultades en la resolución de problemas.  Poca tolerancia ante situaciones de tensión.  Escasa capacidad empática.  Visión más negativa, ante la conducta de sus hijos, que la de los demás padres.  Los padres maltratadores han sido sujetos de abuso en su infancia.” (Soriano 2001, pág. 76-77). 22
  • 24. Sin embargo, había ciertos casos, en los que los padres de los niños maltratados no padecían ningún tipo de trastorno mental o psicopatológico. Esto llevo a cuestionarse el enfoque que planteaba dicho modelo, optándose así por un cambio hacía los modelos de tipo psicológico. El segundo modelo que explica las causas de este fenómeno es el denominado “Modelo psicológico”. Éste surge debido a las dificultades que presenta el modelo anterior, pues era difícil demostrar que las causas ocasionantes del maltrato se debieran únicamente a la presencia de alguna psicopatología. Así, una vez explicada la causa de su aparición, y dispuestas a abordar el modelo en sí, podemos decir que éste modelo se encarga de investigar diferentes aspectos individuales propios de la infancia de los padres, como son, por ejemplo, sus capacidades cognitivas, sus habilidades, su forma de crianza, su puesta en práctica a la hora de resolver sus propios problemas…. Como podemos comprobar, este enfoque, al igual que el anterior, también es de tipo intraindividual, lo que sucede es que el otro se centraba más en sí los padres habían padecido algún tipo de problema mental, y éste, por el contrario, deja de poner tanto énfasis en dicho aspecto, y comienza a centrarse más en otros de tipo evolutivo y cognitivo, siempre procedentes o referidos a los padres. Así, comienza a conceder especial importancia a dos aspectos clave, la madurez personal y la complejidad psicológica de los padres, pues este modelo, se fundamenta en la idea de que los padres que se dedican a maltratar a sus hijos son principalmente personas inmaduras, es decir, que no han logrado alcanzar los diferentes estadios que te llevan hasta la madurez psicológica, quedando así estancados en estadios previos. Es, por este motivo, por lo que dichos padres no tratan de forma correcta a sus hijos, pues para ellos, las conductas que su hijo debe mostrar son las propias de un adulto, sin tener en cuenta, que se trata de un niño y como tal su comportamiento es diferente. Así, podemos decir, que lo que estos padres esperan de sus hijos son respuestas madurativas, y no las típicas rabietas o pataletas que los dan a los niños cuando no se les concede lo que desean. Todo esto, lleva a dichos padres a actuar con total impulsividad, pues su punto de desquiciamiento es tan alto, que no son capaces de calmarse y actuar con control. Por último, es conveniente señalar, que este modelo, al igual que el anterior, simplemente se centró en los aspectos propios de los padres, sin tener en cuenta que en el maltrato infantil también, quizás, podían influir otros factores. Este hecho, impulsó en gran medida la creación de nuevos modelos en los que se tuviera en cuenta, la influencia que los factores sociales y familiares ejercían sobre dicho fenómeno. Así, tras dicha idea, surgen los llamados “Modelos sociológicos”. Es, con la aparición de estos modelos en la década de los setenta, cuando comienzan a tenerse en cuenta entre los factores que explican u originan el maltrato infantil, aquellos de tipo socioeconómicos, y los valores y prácticas culturaless que justifican el por qué o el motivo de usar la violencia. Además, comienzan a tenerse en cuenta aquellas situaciones de estrés o de inquietud que viven las familias normalmente por el hecho de padecer problemas de tipo social o económico. 23
  • 25. Según los sociologistas, la principal causa que explica el por qué se produce el maltrato proviene de la sociedad ante la que nos encontramos. Hay ciertos aspectos propios de nuestra sociedad, como son la pobreza, el aislamiento social, el desempleo….que llevan a los padres a padecer altos índices de estrés y nerviosismo. Son, estos índices de estrés, lo que hacen que los padres no sean capaces de controlar sus actos, y realicen, casi de forma inconsciente, tales hechos violentos contra sus hijos, quienes simplemente actúan “como elementos de descarga”. Además, los sociologistas, sostienen la idea de que si además de todos estos condicionantes sociológicos, los cuidadores o padres padecen algún tipo de estrés concreto, por ejemplo, si cuentan con un gran número de hijos y su poder económico no es suficiente, se pueden producir bien, un alto índice de maltrato hacía ellos, o simplemente, un completo desentendimiento. Como hemos podido comprobar, este modelo apoya que los factores socioeconómicos son una de las principales causas que explican el maltrato infantil, sin embargo, es conveniente aclarar, que si atendemos a dicho factor, es obvio que no todas las clases sociales van a padecer dicho fenómeno en la misma proporción, pues como bien sabemos, hay ciertas clases sociales que viven en mejores condiciones que otras. Así, y atendiendo a este dato, numerosos trabajos han comprobado que las clases sociales más afectadas, son las bajas. Dato, que lleva a oponerse a aquellos autores que consideraban que el maltrato, no era para nada un fenómeno relacionado con el empobrecimiento de la sociedad. De esta manera, y siguiendo con este aspecto, hemos de decir, que numerosos trabajos han establecido una estrecha relación entre el empobrecimiento social y el maltrato infantil, por lo que se demuestra, que el estrés socioeconómico y el maltrato aparecen interrelacionados. Así, a modo de síntesis, cabe decir que los modelos sociológicos, atribuyen sus principales causas de maltrato a los niveles económicos y sociales en los que se encuentra la familia maltratante. Es por esta razón, por lo que esta perspectiva se centra tanto en el contexto macrosocial, referido a la sociedad, como microsocial, relacionado con la familia, tomando como elementos claves las condiciones sociales y de vida que pueden llegar a afectarlas, es decir, el desempleo, la falta de apoyo social… De esta manera, y atendiendo a todos estos factores, podemos presentar las siguientes variables:  Clase social: Como ya hemos visto, el maltrato se relaciona principalmente con las clases sociales bajas. Sin embargo, aún nos asalta la duda de si este fenómeno solo se produce en dichas clases o, simplemente, es que es en éstas dónde más se produce, por el mero hecho de que son ellas las que más relación establecen con los denominados servicios sociales.  Estado civil de la madre: La mayor parte de las madres que se dedican a maltratar a sus hijos o están pasando por un momento precario en su relación, o simplemente carecen de ella, viviendo solo con sus hijos.  Situación laboral: si la situación laboral de la familia es insatisfactoria, inestable o simplemente carecen de desempleo, es más común que se produzcan actuaciones de maltrato. Aunque también es cierto, que en ocasiones, aunque 24
  • 26. se cuente con un empleo estable, si se está insatisfecho, también se pueden llevar a cabo malos tratos con los hijos.  Composición familiar y número de hijos: estos elementos están estrechamente relacionados con un mayor aumento de maltrato.  Aislamiento social: generalmente, las familias que maltratan a sus hijos, no suelen mantener ningún tipo de relación con el resto de personas de su entorno, e incluso la relación que se lleva a cabo entre ellos (núcleo familiar) es inferior.  Normas culturales: hay ciertas normas culturas que contribuyen a que se dé el fenómeno del maltrato, pues emplean el daño físico como elemento educativo. Por último, cabe mencionar, que tanto este modelo, como los anteriormente vistos, apoyan de forma implícita la idea de que las relaciones entre padres-hijos son unidireccionales, pues consideran que son los padres los que únicamente influyen sobre sus hijos, sin tener en cuenta, que las características de éstos también gozan de gran importancia en dicha relación. El cuarto modelo que explica las causas por las que se produce el maltrato infantil, es el denominado “Modelo centrado en la vulnerabilidad del niño”. Hasta ahora, hemos considerado al niño maltratado como un elemento pasivo, teniendo solamente en cuenta las características de los padres, sin embargo, hemos de saber que las actitudes y características de éste también ejercen una gran influencia en la relación establecida entre ambos. Por eso, siempre que analicemos un caso de maltrato infantil, debemos de tener en cuenta dicho aspecto, pues su influencia puede ser tan grande en el ambiente familiar, que en ocasiones, puede llegar incluso a provocar situaciones de abuso. Además, es conveniente señalar, que los niños que más daño físico suelen recibir son los más débiles. Ciertos estudios, han demostrado que aquellos niños que han sido separados de sus padres, por motivos de maltrato, puede seguir padeciéndolo incluso de nuevo en los centros adoptivos. Por otro lado, es aconsejable tener en cuenta que algunos factores que provocan este maltrato, pueden ser incluso previos al nacimiento del niño, por ejemplo, si éste viene de forma no deseada. También influye, si al nacer, el niño padece algún tipo de malformación o necesidades especiales, o sí, se trata de niños hiperactivos o llorones. Como estamos viendo, este modelo tiene en cuenta no solo las conductas del padre que se encarga de maltratar, sino también el perfil del niño que ha sido maltratado, y la relación establecida entre ellos. A continuación, mostraremos cuales son aquellos factores que condicionan que el niño sea más propenso a recibir maltrato: - En relación a la actitud ante el nacimiento: embarazos no deseados, hijos de madres adolescentes solteras, niños nacidos tras la separación de pareja… - En cuanto a las características personales: niños prematuros, niños necesidades físicas o psíquicas especiales, llanto arrítmico y de tonalidad alta… 25
  • 27. - En lo referido a la personalidad y la conducta: niños hiperactivos, apáticos; niños desobedientes, irritables; presentación de problemas de sueño y alimentación…. Finalmente, cabe decir, que tanto este modelo como los anteriormente presentados, muestran ciertas limitaciones para explicar de forma completa la procedencia del maltrato infantil, pues como hemos ido comprobando, ninguno ellos s mostraba variables suficientes que explicasen verdaderamente su aparición. El último modelo que se ha creado para explicar las causas del maltrato infantil, es el llamado “Modelo sociointeracional”. Este modelo fue llevado a cabo por Belsky en 1980, y este lo que hace para explicar las razones por las que se producen esas situaciones de maltrato, es adoptar la siguiente terminología “microsistema familiar, exosistema, macrosistema y desarrollo ontológico” (Soriano 2001, pág. 83) y después, englobar en cada uno de esos niveles los diferentes factores que han ido aportando los modelos anteriores. Como podemos comprobar, este es uno de los modelos más completos que explican el maltrato infantil. A continuación, vamos a explicar en que consiste cada uno de esos niveles: - Desarrollo ontogénico (individuo). Este nivel se centra en los padres maltratadores. En él, vamos a tratar los aspectos relacionados con la historia personal y de crianza de los padres, además de todos aquellos elementos que han ido definiendo poco a poco su personalidad. Pues, como ya sabemos, el cuidado y la atención que han recibido éstos durante su infancia será un aspecto clave para como después ellos tratarán a sus hijos. Por ejemplo, si la infancia de sus padres ha estado caracterizada por situaciones de maltrato o por desatención o rechazo afectivo, lo más normal, es que ellos muestren ante sus hijos comportamientos similares, pues no tienen experiencia en como tratar correctamente a su hijo. - Microsistema (Familia): Este nivel hace referencia al contexto en el que se desarrolla el maltrato, generalmente, el núcleo familiar. En él, se tendrán en cuenta todas las características psicológicas y comportamentales de los miembros de la familia, además de la relación establecida entre ellos. Por ejemplo, ciertas características de los padres como alcoholismo, drogodependencia, falta de capacidad empáticas…o de los niños como bajo peso al nacer, hiperactivo, apático…son consideradas como posibles síntomas de maltrato. Al igual que factores como un alto número de hijos, nacimiento no deseado… - Exosistema (Entorno social): hace referencia al mundo laboral y las relaciones sociales en las que se encuentra la familia. Por ejemplo, si la familia está en desempleo o presenta una insatisfacción laboral, es más propicio que sé de casos de maltrato que en otra que ganan un buen sueldo y además están satisfecho. También, condiciona en gran medida la falta de apoyo social y el aislamiento en la aparición de este fenómeno. - Macrosistema (Sociedad): Este nivel hace referencia a los valores culturales y sistema de creencias que propician la aparición del maltrato infantil a través del dominio de los otros tres niveles. Por ejemplo, ciertas situaciones sociales como la 26
  • 28. crisis económica, la movilidad social, la emigración,… contribuyen a la aparición de maltrato. Dentro de este nivel, podemos hacer mención a tres variables: Variables socioeconómicas (referidas a los aspectos socioeconómicos propios de cada sociedad, a las tasas de desempleo, a las crisis económicas…). Variables de tipo estructural (relacionadas con los aspectos organizativos y de funcionamiento). Variables culturales (relacionadas con las actitudes de cada grupo social). Como hemos podido comprobar, este modelo estudió el fenómeno desde un punto de vista multicausal. Éste no se interesa simplemente en cómo pueden afectar dichos factores, sino por los efectos que pueden producir si esos factores actúan conjuntamente. 27
  • 29. 7. FACTORES DE RIESGO El maltrato, se considera un problema complejo y mundial que puede producir graves consecuencias para toda la vida. Es una causa de sufrimiento para niños y familias. Causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Es difícil el estudio de dicho problema, y definir qué y por qué se produce. El origen del maltrato, no se puede explicar por la presencia de un solo factor de riesgo, si no que se considera, que los malos tratos son el fruto de la acumulación de varios factores como son el niño, la familia, el entorno. Etc. En el maltrato infantil se pueden diferenciar diversos factores de riesgo, aunque estos pueden no estar presentes en todos los contextos sociales y culturales, pero sí dan una visión general que permite comprender las causas del maltrato infantil. - Factores del niño: Los niños son víctimas del maltrato y nunca se les puede culpar del mismo, pero si se han comprobado una serie de características del niño, que pueden hacer aumentar que se produzca la agresión:  Edad inferior a 4 años y la adolescencia.  Niños no deseados o que no cumplen las expectativas de los padres.  El hecho de tener necesidades y cuidados especiales.  Rasgos como la obesidad, la estatura, el color de piel, la manera de hablar. Etc. - Factores en el ámbito familiar: El contexto familiar es de gran importancia para el desarrollo y la educación de los más pequeños. Son esenciales la estructura y dinámica de la familia, los estilos educativos, las relaciones entre hermanos…Todo ello puede convertirse tanto en factores protectores o en factores de riesgo para que los hijos tomen actitudes de agresor o víctima en la relación con sus iguales. Algunas de las características que presentan los padres o cuidadores que pueden aumentar la posibilidad de maltrato infantil son las siguientes:  Dificultades para establecer vínculos con el recién nacido.  Antecedentes de maltrato infantil.  Falta de conocimiento o expectativas no realistas sobre el desarrollo infantil.  Consumo de alcohol o drogas.  Dificultades económicas. 28
  • 30. Tras haber mostrado las principales características de forma general que presentan los padres o cuidadores, vamos a explicar los factores de modelo de reacción agresiva: 1. Actitud emotiva de los padres o cuidadores. Es muy importante la actitud emotiva que se toma en los primeros años, ya que si se toma una actitud negativa y carente de afecto, es probable que el niño se convierta posteriormente en una persona agresiva con los demás. 2. Grado de permisividad de los padres ante la conducta agresiva del niño. Si los padres optan por una actitud demasiado permisiva con sus hijos, estos nunca lograrán ver dónde está el límite de lo que se considera conducta agresiva hacia los demás, y podría encadenar un modelo de reacción agresiva. 3. Métodos de afirmación de la autoridad. No es del todo acertado, la utilización del castigo físico y el maltrato emocional por parte del cuidador para manifestar su autoridad. Esto provocará rabia y agresividad en el niño, al mismo tiempo que engendrará la idea de que “la violencia engendra violencia”. Por tanto, y en relación a lo explicamos, se considera que para educar y crear niños independientes y armoniosos, es necesario el cariño y la dedicación de los cuidadores, así como la presencia de unos límites bien definidos sobre las conductas que son aceptables y las que no lo son. - Factores sociales y comunitarios. Algunas de las características existentes de las comunidades y sociedades que pueden aumentar las posibilidades del maltrato infantil son:  Desigualdades sociales y de género.  Falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias e instituciones.  Niveles elevados de desempleo y pobreza.  Disponibilidad fácil de alcohol y drogas.  Políticas y programas insuficientes de prevención del maltrato, pornografía, prostitución y trabajo infantil.  Las políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas condiciones de vida o inestabilidad o desigualdades socioeconómicas.  Las normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las relaciones con sus padres o fomentan la violencia hacia los demás, los castigos físicos o la rigidez de los padres asignados a cada sexo. 29
  • 31. 8. EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Como hemos podido comprobar a través de las presentaciones expuestas por nuestros compañeros, uno de los factores que más influencia ejercen sobre nosotros, son los medios de comunicación. Es por eso, por lo que hemos considerado conveniente indagar en cómo éstos influyen en un tema tan importante como es el maltrato infantil. Tras realizar varias lecturas y búsquedas por la red, hemos comprobado que los medios de comunicación intervienen tanto de forma positiva como de forma negativa en un fenómeno tan común y perjudicial como es el maltrato infantil. Por un lado, los medios de comunicación han sido considerados como una de las primordiales causas que provocan la violencia tanto en niños como jóvenes, pues son numerosos los dibujos animados, programas informativos, series…que muestran día a día escenas de maltrato. Algunos casos que nos gustaría señalar son, por ejemplo: - En relación con los dibujos animados, Doraemon y Los Simpsons. En el caso de Doraemon, podemos apreciar como Nobita, que es el niño más flojo y menos inteligente de su clase, es maltratado por sus compañeros Takeshi, reconocido comúnmente como Gigante, y Tsuneo. Éstos, al tener más fuerza y poder que él, consideran que pueden hacer lo que les plazca, desde insultarle, hasta amenazarle, pegarle, someterle a hacer ciertos hechos…pues saben que es un ser inferior a ellos y de ello, se aprovechan. Al igual que estos dibujos, los Simpson también nos muestran algunas escenas de violencia, sobre todo las protagonizadas por los dibujos que ven Barth y Lisa, es decir, los denominados “Rasca y Pica”, ya que ellos en ellos aparecen numerosas escenas sangrientas y elementos que propician dicho fenómeno como son las pistolas, cortasierras…., pues como podemos ver en la serie las utilizan para dañar o derribar al rival. - Los informativos de las respectivas cadenas de “Telecinco”, “Antena3”, “La primera” o los periódicos “El País”, “ABC”…nos muestran cada día innumerables noticias que ocurren en nuestra sociedad relacionadas con maltrato, como: “Detienen a una madre y su pareja sentimental por la muerte de su hija de 8 años”; “La mitad de los niños maltratados tienen 9 años”… Además, podemos decir que ciertos estudios científicos llevados a cabo en relación con este tema, han señalado que todas las actuaciones y comportamientos que se transmiten en la televisión, ya sean positivos o negativos, son captados directamente por los niños, reflejándose así en la mayoría de sus comportamientos y actitudes. De ello, se deriva la necesidad de proteger al niño, en la medida de lo posible, de todos esos contenidos perjudiciales, sustituyéndoles por otros contenidos de carácter más educativo como son, por ejemplo, aquellos que les enseñen cooperación, solidaridad, prevención del maltrato… 30
  • 32. También, han detectado que la cantidad de violencia que ven durante la infancia influye de manera proporcional a la cantidad de violencia que ejercen durante su adultez. De esto, podemos deducir que la influencia que ejerce la televisión sobre nosotros, desembocará no solo en nuestras actuaciones recientes, sino también futuras. Sin embargo, es conveniente mencionar que la influencia de estas escenas en el futuro, también dependen de las relaciones que el niño y el adolecente establecen, pues a partir de ellas interpretarán todo los que les rodea, incluso el contenido televisivo. Por ejemplo, si un niño está viendo en casa continuamente como su madre es maltrata por su padre, y además ve escenas parecidas o similares a las que él vive, de forma repetida en la televisión, es posible que el niño comienza a habituarse y lo considere como algo normal, reduciéndose de esta manera la empatía del niño por aquellas personas que padecen maltrato. Por ello, es conveniente, promover en los niños y en los adolescentes una actitud reflexiva de todo lo que sucede a su alrededor en relación con este tema, ya que si no, todos estos hechos y circunstancias favorecerán a que en futuro, ese niño desempeñe también dichas actuaciones. En relación a dicho párrafo, hemos considerado interesante la exposición de este link: http://www.youtube.com/watch?v=CpRYZCPvUHs, el cual hace referencia a un vídeo, que muestra como las actuaciones de los padres influyen directamente en las de sus hijos. Si nos centramos concretamente en una de las últimas imágenes, referentes a nuestro tema “el maltrato infantil”, nos daremos cuenta de cómo el niño, siguiendo la actitud de su padre, se encarga de proporcionar una paliza a su madre. Es una escena dura, pero al mismo tiempo real, pues como bien dice el refrán “todo lo que se ve se aprende”, y de eso no tenemos que tener duda alguna, pues los niños desde que nacen son unos fieles imitadores de modelos, y se encargan tanto de imitar lo malo, como lo bueno. Por otro lado, y tras hablar de los efectos negativos, nos gustaría tratar el tema de las campañas publicitarias llevadas a cabo contra el abuso y el maltrato infantil. Éstas, son una forma bastante positiva y propicia para concientizar y prevenir a la sociedad de un fenómeno tan maligno como es el maltrato infantil. Estas campañas publicitarias que se exhiben por televisión y se anuncian en las radios, suelen durar aproximadamente entre 30-60 segundos, y lo que se pretende con ellas, es que los espectadores reflexionen de forma crítica sobre los grandes daños que genera un aspecto de tal intensidad. Algunas de las campañas que nos han resultado interesantes mostrar son: - Las fundadas por UNICEF, como son: - http://www.youtube.com/watch?v=Q77B5jX_hMk - http://www.youtube.com/watch?v=cZRkn60bM3E - http://www.youtube.com/watch?v=WN0_vj048tU&feature=related Las realizadas por el lema “El maltrato verbal es violencia”: - http://www.youtube.com/watch?v=mpHd19ZunMc&feature=related - http://www.youtube.com/watch?v=MnRKfhgzs0A&feature=related La llevada a cabo por Telecinco “12 meses 12 causas”: - http://www.youtube.com/watch?v=Ay3YyZnvHdo 31
  • 33. Es conveniente que todas estas campañas, cuenten además, con el compromiso por parte de todos los miembros de la sociedad por respetar a los niños y jóvenes que sufren maltratos, no solo de tipo físico, sino también psicológico y social. Sin embargo, ¿Consideráis que estas campañas sobre el maltrato infantil son suficientes para prevenir dicho fenómeno? En nuestra opinión, es obvio que consideramos que no son suficientes, pues de que sirven todas estas campañas, si después en cualquier programa, serie, noticiario o película se te van a mostrar imágenes o escenas de tal índole. Por ello, consideramos necesario que además de la existencia de todas estas campaña, los medios se encarguen de eliminar de sus programas estos contenidos, es decir, que se establezca un consenso entre toda la televisión, para así lograr la conciencia y tratar de educar, en la medida de lo posible. 32
  • 34. 9. DETECCIÓN Y PREVENCIÓN DEL ACOSO ESCOLAR El acoso escolar, no es un problema fácil de detectar ya que no en todas las ocasiones se presentan huellas visibles, o el niño no es capaz de exteriorizar esa angustia y temor. Por este motivo, todo profesional o adulto, debe conocer y tener en cuenta una serie de indicadores para que les sea más fácil visionar dicho maltrato. También es muy importante tener en cuenta las características evolutivas de cada etapa de desarrollo, puesto que el mismo rasgo puede ser característico en una edad y no en otras. Los indicadores a tener en cuenta son: a. Indicadores de maltrato físico. Características físicas. Conductas y actitudes. Comportamiento y actitudes en los padres Viste ropa inadecuada para Manifiesta rechazo a otros Suele haber historias el tiempo climatológico que menores y adultos. contradictorias en ambos hace. miembros de la pareja, sobre lo que ha ocurrido con el niño. Las explicaciones sobre cómo Agresividad hacia el contacto ha sido la lesión, no son Presenta quemaduras en las con los demás menores o convincentes. Repiten manos y en los pies. adultos. constantemente que las lesiones son producidas por otra persona. Mordeduras, golpes, Actitud silenciosa, temerosa y No se preocupan por el niño, e pinchazos. desconfianza hacia los adultos. intentan ocultar la lesión. Lesiones: moratones, Deficientes en el desarrollo No colaboran ante la heridas, cortes, pinchazos… madurativo. posibilidad de hacer exploraciones al menor. No asiste a clase o falta muy a menudo. Llega tarde con Lesiones internas: no son frecuencia. fáciles de apreciar, pero sí Pesadillas, problemas con el Abuso de sustancias tóxicas. pueden ser de gravedad. sueño. Problemas con el control de esfínteres. 33
  • 35. b. Indicadores de maltrato psíquico. Características físicas. Conductas y actitudes. Comportamiento y actitudes en los padres A menudo está enfermo, le Conductas inapropiadas a su Castigan con frecuencia al niño duele la cabeza, dolor de edad: adultas o infantiles. de manera injustificada. estómago… Se puede observar un Labilidad emocional. Suelen criticarle y ridiculizarle. retraso en el crecimiento. Le manifiestan y le dicen que no le quieren, culpándole y despreciándole. Le hacen sentir culpable Conducta extrema de pasividad presionándole sobre hechos y Constantemente sufre o agresión. Constantemente sucesos en los que no tiene accidentes. general conflictos en el colegio nada que ver. o en casa. Le amenazan y le asustan constantemente. 34
  • 36. c. Indicadores de maltrato por negligencia o abandono físico: Características físicas. Conductas y actitudes. Comportamiento y actitudes en los padres El niño no lleva una buena Muestran apatía e inutilidad. Mala alimentación. alimentación. Suele estar hambriento. Vestimenta inadecuada para Lleva un vestuario inapropiado Mantienen bajo nivel el tiempo atmosférico. con el clima. intelectual. Sus condiciones higiénicas no Ha sido objeto de negligencia. Repetición de accidentes. son adecuadas. Al igual que su higiene corporal. Evidencia de una Falta al colegio de forma Ha tenido varias veces ingresos enfermedad no consultada injustificada. hospitalarios. con el médico. Retrasos de madurez y crecimiento. El niño no obedece a las normas, y contesta de forma continua a los mayores. 35
  • 37. d. Indicadores de maltrato emocional. Características físicas. Conductas y actitudes. Comportamiento y actitudes en los padres Retraso no orgánico del Muestran actitudes tímidas, Culpan al niño por todo. Son crecimiento. pasivas y asustadizas. fríos y niegan amor y cariño. Enfermedades de origen Se puede observar su Da la sensación de que no se psicosomático. hiperactividad, agresividad y preocupan por los niños. pasividad en las relaciones sociales. Además son inmaduros socioemocional. Retraso en las áreas Sus relaciones sociales son Exigen cosas al niño que están madurativas. escasas y conflictivas. Poseen por encima de su capacidad conductas convulsivas. física, intelectual y psíquica. Tienen problemas en el control No ponen ningún límite al niño de esfínteres. en cuanto a los comportamientos del mismo. 36
  • 38. e. Indicadores de abuso sexual. Características físicas. Conductas y actitudes. Comportamiento y actitudes en los padres Infección genital o de Actitudes agresivas, reservados Son muy protectores con el transición sexual. Se queja y conductas regresivas. menor. de dolor y picor en la zona genital. Ropa interior En los colegios, no se quieren Tienen problemas de pareja. ensangrentada, junto a cambiar de ropa si fuese manchas o restos de semen necesario para hacer gimnasia. Normalmente alguno de ellos en genitales, boca, ropa… está ausente de casa. Micción dolorosa. Problemas en el control de esfínteres. Consumición de sustancias tóxicas. Muestran episodios de miedo, pesadillas y fobias. Embarazo en las niñas. Manifiestan conductas sexuales extrañas. Existen otro tipo de habilidades que el adulto debe estudiar y conocer para poder detectar estas conductas de maltrato en el niño y en la familia, y así, si está ante una sospecha de maltrato, puede actuar en consecuencia para proteger al niño. A la hora de intervenir en este problema tan grave, un profesional o adulto, debe tener en cuenta varios criterios a tratar. Debe empatizar, es decir, ponerse en el lugar del niño y la familia. Debe utilizar la observación directa, la escucha activa ¿qué te ha contado?, incluso poner en juego otras herramientas como son el dibujo o las entrevistas abiertas. Algunas premisas generales que se pueden utilizar para la prevención del acoso entre los niños, son las siguientes: - Observar y estar pendiente de los niños en todo momento. - Hay que asegurarse de que los niños se sienten importante y valorados. 37