UNIVERSIDAD DE LOS ÁNGELES
CAMPUS COMALCALCO
MAESTRÍA EN INNOVACIÓN EDUCATIVA
“EPISTEMOLOGÍA Y FILOSOFÍA”
CATEDRÁTICO:
DR. EULER FERRER CÓRDOVA
“NACIMIENTO E HISTORIA DE LA FILOSOFÍA”
MODESTO BRITO LANDERO
NACIMIENTO E HISTORIA DE LA FILOSOFÍA.
En relación al tema de la filosofía antigua el autor, A.H. Armstrong expresa; La filosofía, en el
sentido que generalmente se daba a la palabra en el mundo antiguo, puede definirse como la
búsqueda de la verdad sobre la naturaleza del universo y del hombre, búsqueda que los antiguos
filósofos y del hombre, búsqueda que los antiguos filósofos pensaron que podía conducir al logro
y conocimiento seguro de esa verdad. Por otra parte, en el mundo antiguo no se experimentaba
aún la necesidad de separar la filosofía de la teología y de la ciencia, lo que podría haber exigido
una definición más precisa y elaborada. El primero de esos orígenes se produjo entre los jonios,
alrededor del año 600 a.C., y su fuerza impulsiva parece haber sido lo que Aristóteles señaló
como el comienzo de toda filosofía: la maravilla, la curiosidad por la naturaleza de las cosas, el
deseo de conocer por conocer. La pregunta fundamental de los jonios es la siguiente: "¿Por qué
las cosas son como son y acontecen como acontecen? ¡Qué curioso es el mundo!" En el segundo
origen acaecido en las ciudades griegas del sur de Italia durante la segunda mitad del siglo VI
a.C., el anhelo que llevó a buscar la verdad era distinto. Tratábase del ansia de definición, de la
semejanza con Dios hasta donde ello fuera posible, a fin de evadirse de la vida mortal y retornar
a aquella existencia divina de la que se creía que el alma había caído. La pregunta fundamental
de los itálicos, de los pitagóricos, era: "¿Cómo puedo libertarme del cuerpo de esta muerte, de
esta amarga y fatigosa rueda de la existencia mortal, y volver a ser un dios?" (Armstrong, 1993,
p.2).
En torno a la filosofía antigua Mondolfo escribe…En un lugar muy conocido de su diálogo
Alcibíeides primero (XXV, 130) escribió Platón que "el Hombre o no es nada o bien, si es algo,
no puede ser otra cosa sino el alma"; y su afirmación puede convertirse en la otra consiguiente,
que el conocimiento y la comprensión del hombre no pueden ser sino conocimiento y
comprensión de su realidad espiritual. Ahora bien, precisamente este conocimiento y esta
comprensión de la realidad interior, espiritual, subjetiva del hombre han sido y siguen siendo
negados a toda la filosofía antigua (incluso al propio Platón) por una opinión muy difundida y
casi tradicional entre los historiadores y críticos modernos. Casi todos los historiadores de la
filosofía, especialmente los idealistas y espiritualistas, cuando quieren delinear los rasgos
diferenciales entre el pensamiento de la antigüedad clásica y el de la era cristiana y moderna,
caracterizan al primero por su objetivismo, al segundo por su subjetivismo. Lo cual quiere
significar que la comprensión del sujeto espiritual, de su interioridad, de su conciencia moral, de
su actividad cognoscitiva y creadora del mundo de la cultura, pertenece en propio y
exclusivamente al pensamiento cristiano y moderno, y ha faltado total y absolutamente al
antiguo, por haber este último reducido toda la interioridad subjetiva a puro reflejo y producto de
la naturaleza exterior, tanto en lo referente al conocimiento como en lo relativo a la ética o a la
creación del mundo (característicamente humano) de la cultura. (MONDOLFO, 1949, P.p. 1988-
1989).
En la Edad Media, el arte y la filosofía tenían un único tema: el religioso cristiano; Gilson
escribe… El término «filosofía» presenta desde esta época el sentido de «sabiduría pagana», que
conservará durante siglos. Incluso en los siglos xii y xiii, los términos philosophi y sancti
significarán directamente la oposición entre la visión del mundo elaborada por hombres privados
de las luces de la fe y la visión de los Padres de la Iglesia, que hablan en nombre de la revelación
cristiana. No es menos verdad que el Cristianismo hubo de tomar muy pronto en consideración
las filosofías paganas y que, según sus temperamentos personales, los cristianos cultos de los
primeros siglos adoptaron actitudes muy diferentes respecto de ellas. Algunos, que se
convirtieron al Cristianismo tardíamente, después de haber sido educados en la filosofía griega,
se sentían tanto menos inclinados a condenarla en bloque cuanto que su propia conversión les
parecía más bien la peripecia final de una búsqueda de Dios que ellos comenzaron de la mano de
los filósofos. Por un inevitable efecto de perspectiva, consideraban a los pensadores paganos de
los siglos pasados como encarrilados ya en la vía cuyo término acababa de revelar, por fin, el
Cristianismo. Otros, por el contrario, a quienes ninguna necesidad especulativa inclinaba a las
investigaciones filosóficas, adoptaban una actitud resueltamente negativa ante doctrinas que no
despertaban en ellos interés alguno. De todas formas, puesto que la filosofía sigue siendo
considerada como una realidad distinta de la fe cristiana, todavía es posible escribir su historia,
es decir, la historia de lo que los primeros cristianos han pensado de ella. (Gilson, 1976, p.p. 17-
18).
Los dos grandes temas de la filosofía del Renacimiento, como bien ha señalado E. Cassirer, son
el hombre, -el individuo si preferimos-, y el Cosmos, la Naturalezas. Hay ciertamente es este
período un profundo redescubrimiento y fascinación por la Naturaleza después de muchos siglos
en que ello no era así. En efecto, el universo cristiano giraba en torno a dos polos: la Divinidad
entendida como subjetividad y espiritualidad infinitas, y el hombre concebido a su imagen y
semejanza. Deum et animan scire cupio reza la famosa frase de San Agustín, mediante la que se
sintetizaba ese universo cristiano. La Natura quedaba relegada a un segundo término. El
Renacimiento, por el contrario, da rienda suelta a una relación filial con la Naturaleza, largo
tiempo inhibida. A pesar de que los imperativos de la razón científico-instrumental van a hacer
tempranamente acto de presencia en la nueva época, el Renacimiento todavía supo conservar
aquella relación peculiar del hombre antiguo con la Naturaleza que en palabras de W. Benjamín
cabría sintetizar en la frase: "Sólo poseerán la Tierra quienes viven de las fuerzas del Cosmos'",
Todo un sector del pensamiento renacentista supo sintonizar con ese lenguaje primordial de la
Naturaleza, siempre recurrente, pero siempre más débil a lo largo de la aventura del hombre
moderno. (Ginzo, p. 88).
La filosofía contemporánea se ha convertido en una reflexión sobre la modernidad. Hasta tal
punto esto es así que la tarea de hacer filosofía hoy resulta inseparable de la consideración de su
propia situación histórica. La filosofía ha sido siempre una cierta reflexión sobre sí misma; pero
actualmente esta justificación de sí misma se ha convertido en su cometido fundamental. Desde
los que consideran que asistimos a una auténtica «revuelta contra la modernidad» (LIPSET),
hasta los que la definen como un «proyecto inacabado» (HABER MAS), todo son balances,
críticas y revisiones. Se trata de una reflexión que, por lo general, no se satisface con
correcciones parciales, ni se resuelve en la formulación de nuevos sincretismos, sino que atañe al
núcleo mismo del espíritu que ha animado, durante varios siglos, a eso que llamamos, no sin una
cierta vaguedad, filosofía moderna. (INNERARITY , p. 105).
En un sentido similar se ha expresado Max WEBER al interpretar la modernidad como un
proceso de racionalización encaminado al desencantamiento (Entzauberung) del mundo, tras
haberse agotado, durante la baja edad media, las concepciones metafísico-religiosas
(INNERARITY , p.107).
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA ANTIGUA, A.H. Armstrong, Editorial Universitaria de
Buenos Aires Buenos Aires 1993
Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía, Mendoza, Argentina, marzo-abril 1949, tomo
3
LA FILOSOFÍA EN LA EDAD MEDÍA, DESDE, LOS ORÍGENES PATRÍSTICOS HASTA
EL FIN DEL SIGLO XIV SEGUNDA EDICIÓN, EDITORIAL CREDOS, 1976.
HUMANISMO FILOSÓFICO Y RENACIMIENTO, Arsenio Ginzo Fernández (Universidad de
Alcalá de Henares).
MODERNIDAD Y POSTMODERNIDAD, DANIEL INNERARITY

Nacimiento e historia de la filosofía

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    UNIVERSIDAD DE LOSÁNGELES CAMPUS COMALCALCO MAESTRÍA EN INNOVACIÓN EDUCATIVA “EPISTEMOLOGÍA Y FILOSOFÍA” CATEDRÁTICO: DR. EULER FERRER CÓRDOVA “NACIMIENTO E HISTORIA DE LA FILOSOFÍA” MODESTO BRITO LANDERO
  • 2.
    NACIMIENTO E HISTORIADE LA FILOSOFÍA. En relación al tema de la filosofía antigua el autor, A.H. Armstrong expresa; La filosofía, en el sentido que generalmente se daba a la palabra en el mundo antiguo, puede definirse como la búsqueda de la verdad sobre la naturaleza del universo y del hombre, búsqueda que los antiguos filósofos y del hombre, búsqueda que los antiguos filósofos pensaron que podía conducir al logro y conocimiento seguro de esa verdad. Por otra parte, en el mundo antiguo no se experimentaba aún la necesidad de separar la filosofía de la teología y de la ciencia, lo que podría haber exigido una definición más precisa y elaborada. El primero de esos orígenes se produjo entre los jonios, alrededor del año 600 a.C., y su fuerza impulsiva parece haber sido lo que Aristóteles señaló como el comienzo de toda filosofía: la maravilla, la curiosidad por la naturaleza de las cosas, el deseo de conocer por conocer. La pregunta fundamental de los jonios es la siguiente: "¿Por qué las cosas son como son y acontecen como acontecen? ¡Qué curioso es el mundo!" En el segundo origen acaecido en las ciudades griegas del sur de Italia durante la segunda mitad del siglo VI a.C., el anhelo que llevó a buscar la verdad era distinto. Tratábase del ansia de definición, de la semejanza con Dios hasta donde ello fuera posible, a fin de evadirse de la vida mortal y retornar a aquella existencia divina de la que se creía que el alma había caído. La pregunta fundamental de los itálicos, de los pitagóricos, era: "¿Cómo puedo libertarme del cuerpo de esta muerte, de esta amarga y fatigosa rueda de la existencia mortal, y volver a ser un dios?" (Armstrong, 1993, p.2). En torno a la filosofía antigua Mondolfo escribe…En un lugar muy conocido de su diálogo Alcibíeides primero (XXV, 130) escribió Platón que "el Hombre o no es nada o bien, si es algo, no puede ser otra cosa sino el alma"; y su afirmación puede convertirse en la otra consiguiente, que el conocimiento y la comprensión del hombre no pueden ser sino conocimiento y
  • 3.
    comprensión de surealidad espiritual. Ahora bien, precisamente este conocimiento y esta comprensión de la realidad interior, espiritual, subjetiva del hombre han sido y siguen siendo negados a toda la filosofía antigua (incluso al propio Platón) por una opinión muy difundida y casi tradicional entre los historiadores y críticos modernos. Casi todos los historiadores de la filosofía, especialmente los idealistas y espiritualistas, cuando quieren delinear los rasgos diferenciales entre el pensamiento de la antigüedad clásica y el de la era cristiana y moderna, caracterizan al primero por su objetivismo, al segundo por su subjetivismo. Lo cual quiere significar que la comprensión del sujeto espiritual, de su interioridad, de su conciencia moral, de su actividad cognoscitiva y creadora del mundo de la cultura, pertenece en propio y exclusivamente al pensamiento cristiano y moderno, y ha faltado total y absolutamente al antiguo, por haber este último reducido toda la interioridad subjetiva a puro reflejo y producto de la naturaleza exterior, tanto en lo referente al conocimiento como en lo relativo a la ética o a la creación del mundo (característicamente humano) de la cultura. (MONDOLFO, 1949, P.p. 1988- 1989). En la Edad Media, el arte y la filosofía tenían un único tema: el religioso cristiano; Gilson escribe… El término «filosofía» presenta desde esta época el sentido de «sabiduría pagana», que conservará durante siglos. Incluso en los siglos xii y xiii, los términos philosophi y sancti significarán directamente la oposición entre la visión del mundo elaborada por hombres privados de las luces de la fe y la visión de los Padres de la Iglesia, que hablan en nombre de la revelación cristiana. No es menos verdad que el Cristianismo hubo de tomar muy pronto en consideración las filosofías paganas y que, según sus temperamentos personales, los cristianos cultos de los primeros siglos adoptaron actitudes muy diferentes respecto de ellas. Algunos, que se convirtieron al Cristianismo tardíamente, después de haber sido educados en la filosofía griega,
  • 4.
    se sentían tantomenos inclinados a condenarla en bloque cuanto que su propia conversión les parecía más bien la peripecia final de una búsqueda de Dios que ellos comenzaron de la mano de los filósofos. Por un inevitable efecto de perspectiva, consideraban a los pensadores paganos de los siglos pasados como encarrilados ya en la vía cuyo término acababa de revelar, por fin, el Cristianismo. Otros, por el contrario, a quienes ninguna necesidad especulativa inclinaba a las investigaciones filosóficas, adoptaban una actitud resueltamente negativa ante doctrinas que no despertaban en ellos interés alguno. De todas formas, puesto que la filosofía sigue siendo considerada como una realidad distinta de la fe cristiana, todavía es posible escribir su historia, es decir, la historia de lo que los primeros cristianos han pensado de ella. (Gilson, 1976, p.p. 17- 18). Los dos grandes temas de la filosofía del Renacimiento, como bien ha señalado E. Cassirer, son el hombre, -el individuo si preferimos-, y el Cosmos, la Naturalezas. Hay ciertamente es este período un profundo redescubrimiento y fascinación por la Naturaleza después de muchos siglos en que ello no era así. En efecto, el universo cristiano giraba en torno a dos polos: la Divinidad entendida como subjetividad y espiritualidad infinitas, y el hombre concebido a su imagen y semejanza. Deum et animan scire cupio reza la famosa frase de San Agustín, mediante la que se sintetizaba ese universo cristiano. La Natura quedaba relegada a un segundo término. El Renacimiento, por el contrario, da rienda suelta a una relación filial con la Naturaleza, largo tiempo inhibida. A pesar de que los imperativos de la razón científico-instrumental van a hacer tempranamente acto de presencia en la nueva época, el Renacimiento todavía supo conservar aquella relación peculiar del hombre antiguo con la Naturaleza que en palabras de W. Benjamín cabría sintetizar en la frase: "Sólo poseerán la Tierra quienes viven de las fuerzas del Cosmos'", Todo un sector del pensamiento renacentista supo sintonizar con ese lenguaje primordial de la
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    Naturaleza, siempre recurrente,pero siempre más débil a lo largo de la aventura del hombre moderno. (Ginzo, p. 88). La filosofía contemporánea se ha convertido en una reflexión sobre la modernidad. Hasta tal punto esto es así que la tarea de hacer filosofía hoy resulta inseparable de la consideración de su propia situación histórica. La filosofía ha sido siempre una cierta reflexión sobre sí misma; pero actualmente esta justificación de sí misma se ha convertido en su cometido fundamental. Desde los que consideran que asistimos a una auténtica «revuelta contra la modernidad» (LIPSET), hasta los que la definen como un «proyecto inacabado» (HABER MAS), todo son balances, críticas y revisiones. Se trata de una reflexión que, por lo general, no se satisface con correcciones parciales, ni se resuelve en la formulación de nuevos sincretismos, sino que atañe al núcleo mismo del espíritu que ha animado, durante varios siglos, a eso que llamamos, no sin una cierta vaguedad, filosofía moderna. (INNERARITY , p. 105). En un sentido similar se ha expresado Max WEBER al interpretar la modernidad como un proceso de racionalización encaminado al desencantamiento (Entzauberung) del mundo, tras haberse agotado, durante la baja edad media, las concepciones metafísico-religiosas (INNERARITY , p.107).
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    FUENTES BIBLIOGRÁFICAS INTRODUCCIÓN ALA FILOSOFÍA ANTIGUA, A.H. Armstrong, Editorial Universitaria de Buenos Aires Buenos Aires 1993 Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía, Mendoza, Argentina, marzo-abril 1949, tomo 3 LA FILOSOFÍA EN LA EDAD MEDÍA, DESDE, LOS ORÍGENES PATRÍSTICOS HASTA EL FIN DEL SIGLO XIV SEGUNDA EDICIÓN, EDITORIAL CREDOS, 1976. HUMANISMO FILOSÓFICO Y RENACIMIENTO, Arsenio Ginzo Fernández (Universidad de Alcalá de Henares). MODERNIDAD Y POSTMODERNIDAD, DANIEL INNERARITY