El neoclasicismo surgió en el siglo XVIII como un movimiento estético que reflejaba los principios de la Ilustración en las artes, transmitiendo sus ideales de racionalidad y progreso. Se interesó por la cultura clásica griega y romana, y rechazó el estilo rococó. Fue predominante entre 1750 y 1830, hasta que fue abandonado por el romanticismo tras la caída de Napoleón.