Los episodios neuróticos son más comunes entre los 25 y 45 años, aumentando hasta los 60, con una mayor susceptibilidad en mujeres a las neurosis histéricas y depresivas. El diagnóstico depende de un examen mental y pruebas psicológicas, como el test de Rorschach, que evalúa la personalidad y ayuda a diferenciar entre neurosis y psicosis. El tratamiento incluye abordajes farmacológicos y psicoterapéuticos, buscando restaurar la adaptación del paciente y mejorar su autoestima.