El test de Rorschach evalúa la personalidad mediante la interpretación de manchas de tinta. El paciente describe lo que ve en las manchas y el psicólogo analiza sus respuestas para diagnosticar rasgos como la creatividad, control de impulsos y capacidad de entender a otros. El test no tiene respuestas correctas predeterminadas y es difícil engañar al psicólogo sobre la propia personalidad.