El níquel se ha utilizado desde la antigüedad, aunque no fue identificado como un metal distinto hasta 1751. Se usa comúnmente en aleaciones debido a que proporciona dureza, resistencia a la corrosión y otras propiedades valiosas. El níquel se encuentra de forma natural en minerales como la pentlandita y la pirrotita y se extrae principalmente para su uso en aceros inoxidables, monedas y otros materiales.