Este relato cuenta la historia de un hombre y una mujer feos que se conocen en la fila de un cine. A pesar de sus rostros desfigurados, sienten una conexión y solidaridad. Van a una confitería donde hablan con franqueza sobre sus inseguridades por su apariencia. El hombre propone pasar la noche juntos en la oscuridad para no verse. En la oscuridad, se tocan y comprenden que no necesitan ocultarse. Empiezan a consolarse mutuamente acariciando sus cicatrices hasta el amanecer