La Nueva Cultura del Agua surgió en los años 90 como oposición al trasvase del Ebro. Promueve una gestión más sostenible y racional del agua considerándola un activo social y ecológico. La Fundación Nueva Cultura del Agua defiende ideas como gestionar la demanda en lugar de la oferta y aplicar estudios de impacto ambiental. Pedro Arrojo, profesor de la Universidad de Zaragoza, apoya este enfoque de gestión sostenible del agua.