Objetos del Pensamiento
Puede ser objeto de pensamiento cuanto en una u otra forma llega a nuestra
conciencia los objetos extensos del denominado ‘mundo exterior’ con sus colores,
sonidos, olores y relaciones mutuas, así como los fenómenos psíquicos del
pensamiento, y la representación de la sensibilidad y de la voluntad.
No podemos pensar en un objeto hasta que se le designe o menciones de algún
modo. Para la cantidad imponente de objetos que llegan a nuestra conciencia como
objetos posibles de pensamiento, el entendimiento humano ha creado un
mecanismo de sorprendente economía.
El problema lógico sobre el origen de las ideas o conceptos no es otro que el de
reunir grupos enteros de objetos bajo un solo nombre. La lógica moderna define el
concepto en general como la significación de una palabra, es decir, como lo que
nosotros comprendemos, cuando oímos las palabras de un lenguaje conocido.
Si, desde luego, consideramos los conceptos en general como el contenido o la
significación de palabras conocidas, la función de la idea o del concepto consistirá
en facilitar por medio de una sola palabra el acceso del pensamiento a una parte,
mayor o menor, del mundo objetivo. Su significación consiste en esta relación de
concepto con un círculo mayor o menor de objetos por medio de una palabra única.
En ella radica también su calidad esencial, es decir, el carácter de la abstracción.
Todos los conceptos son por naturaleza abstractos. Nosotros pensamos los objetos
del mundo exterior e interior con sus cualidades y relaciones, no en las percepciones
de los sentidos ni en las representaciones del recuerdo, de la imaginación o de la
abstracción que llenan nuestra conciencia, ni siquiera en las palabras con que
designamos los objetos, sino en y con los conceptos que nos son dados mediante
las palabras y nos ofrecen un círculo más o menos numeroso de objetos en un
objeto único del pensamiento.
Todo aquel que comprenda el sentido de las palabras de un idioma conocido, puede
observar en sí mismo lo que los conceptos son. Todo el que conozca el idioma
español y oiga la palabra “amabilidad” comprenderá este concepto, aunque no se
represente ningún objeto de aspecto agradable o amable, ni se forme ninguna
representación general abstracta derivada de este concepto.
Si se me pidiera, podría definir la significación de la palabra y, si la definición no
fuese completamente exacta, podría, por lo menos, describir su sentido y
explicarlo por medio de ejemplos o de comparaciones. En suma: este
conocimiento de la significación de la palabra constituye un concepto.
Según esto, el concepto es lógicamente igual a su definición, con la diferencia de
que contiene implícitamente lo que la definición (o determinación del concepto)
contiene explícitamente. En toda idea sobre la cual pensemos, vemos un
contenido propio que la determina como una idea o concepto especial y la
distingue de todas las demás.
Al pronunciar la palabra ‘cisne’, si tenemos alguna cultura zoológica, sabemos que
se trata de un palmípedo de gran tamaño, cuello largo y patas cortas, de la familia
de los ánades, de pico plano en la punta, que vive en las zonas templadas y frías,
blanco en el hemisferio del Norte, y negro, total o parcialmente, en el hemisferio
del Sur.
El concepto ‘cisne’ tendrá, pues, como objeto (o extensión) una especie de las
palmípedas, o, más exactamente, de las ánades; como contenido (intensión), las
cualidades de la longitud del cuello, de la cortedad de las patas, del pico plano,
etc., que distinguen al cisne de otras palmípedas y nos lo dan a conocer como tal
‘cisne’.
Las palabras pueden tener distinta significación, según el contexto, y expresar
conceptos distintos, aunque generalmente afines. De esto se deduce ya lo que
más adelante se expondrá con mayor precisión, es decir, que los conceptos en sí
mismo son elementos independientes del pensamiento. Todo pensamiento se
expone por medio de juicio o preguntas, y éstas, a su vez, tienen, como veremos,
por su función lógica el carácter de un juicio.

Objetos del pensamiento

  • 1.
    Objetos del Pensamiento Puedeser objeto de pensamiento cuanto en una u otra forma llega a nuestra conciencia los objetos extensos del denominado ‘mundo exterior’ con sus colores, sonidos, olores y relaciones mutuas, así como los fenómenos psíquicos del pensamiento, y la representación de la sensibilidad y de la voluntad. No podemos pensar en un objeto hasta que se le designe o menciones de algún modo. Para la cantidad imponente de objetos que llegan a nuestra conciencia como objetos posibles de pensamiento, el entendimiento humano ha creado un mecanismo de sorprendente economía. El problema lógico sobre el origen de las ideas o conceptos no es otro que el de reunir grupos enteros de objetos bajo un solo nombre. La lógica moderna define el concepto en general como la significación de una palabra, es decir, como lo que nosotros comprendemos, cuando oímos las palabras de un lenguaje conocido. Si, desde luego, consideramos los conceptos en general como el contenido o la significación de palabras conocidas, la función de la idea o del concepto consistirá en facilitar por medio de una sola palabra el acceso del pensamiento a una parte, mayor o menor, del mundo objetivo. Su significación consiste en esta relación de concepto con un círculo mayor o menor de objetos por medio de una palabra única. En ella radica también su calidad esencial, es decir, el carácter de la abstracción. Todos los conceptos son por naturaleza abstractos. Nosotros pensamos los objetos del mundo exterior e interior con sus cualidades y relaciones, no en las percepciones de los sentidos ni en las representaciones del recuerdo, de la imaginación o de la abstracción que llenan nuestra conciencia, ni siquiera en las palabras con que designamos los objetos, sino en y con los conceptos que nos son dados mediante las palabras y nos ofrecen un círculo más o menos numeroso de objetos en un objeto único del pensamiento. Todo aquel que comprenda el sentido de las palabras de un idioma conocido, puede observar en sí mismo lo que los conceptos son. Todo el que conozca el idioma español y oiga la palabra “amabilidad” comprenderá este concepto, aunque no se
  • 2.
    represente ningún objetode aspecto agradable o amable, ni se forme ninguna representación general abstracta derivada de este concepto. Si se me pidiera, podría definir la significación de la palabra y, si la definición no fuese completamente exacta, podría, por lo menos, describir su sentido y explicarlo por medio de ejemplos o de comparaciones. En suma: este conocimiento de la significación de la palabra constituye un concepto. Según esto, el concepto es lógicamente igual a su definición, con la diferencia de que contiene implícitamente lo que la definición (o determinación del concepto) contiene explícitamente. En toda idea sobre la cual pensemos, vemos un contenido propio que la determina como una idea o concepto especial y la distingue de todas las demás. Al pronunciar la palabra ‘cisne’, si tenemos alguna cultura zoológica, sabemos que se trata de un palmípedo de gran tamaño, cuello largo y patas cortas, de la familia de los ánades, de pico plano en la punta, que vive en las zonas templadas y frías, blanco en el hemisferio del Norte, y negro, total o parcialmente, en el hemisferio del Sur. El concepto ‘cisne’ tendrá, pues, como objeto (o extensión) una especie de las palmípedas, o, más exactamente, de las ánades; como contenido (intensión), las cualidades de la longitud del cuello, de la cortedad de las patas, del pico plano, etc., que distinguen al cisne de otras palmípedas y nos lo dan a conocer como tal ‘cisne’. Las palabras pueden tener distinta significación, según el contexto, y expresar conceptos distintos, aunque generalmente afines. De esto se deduce ya lo que más adelante se expondrá con mayor precisión, es decir, que los conceptos en sí mismo son elementos independientes del pensamiento. Todo pensamiento se expone por medio de juicio o preguntas, y éstas, a su vez, tienen, como veremos, por su función lógica el carácter de un juicio.