La obsolescencia programada es la limitación planificada de la vida útil de un producto para que el consumidor lo reemplace antes de lo necesario. Se desarrolló entre 1920-1930 por miedo a que la industria se estancara, y se utiliza aún hoy en día en algunos productos como los de Apple cuya batería dura menos de 18 meses. Aunque es necesaria para algunas empresas, también genera controversia ya que hace descartable lo que no lo es y es una estafa para el consumidor.