Los Cursillos de Cristiandad surgieron en Mallorca en la década de 1940 como parte de un movimiento juvenil católico, con el objetivo de fomentar la espiritualidad y el apostolado entre la juventud. A través de diversos eventos y formaciones, se estableció una metodología que facilitó la evangelización y la incorporación de nuevos líderes en la acción católica. Su éxito llevó a la expansión de este movimiento a otras regiones y países, consolidando su impacto en la iglesia católica a nivel global.