El documento analiza el impacto de Internet y las redes sociales en la reputación de las marcas, destacando la pérdida de la privacidad y la desconfianza de los consumidores hacia la publicidad. Se evidencia la necesidad de que las marcas definan su identidad digital y desarrollen una presencia consistente en línea para proteger su reputación. Además, se menciona la evolución de las marcas desde su temor a Internet hasta una madurez que exige adaptación a los nuevos tiempos.