El expresionismo surge en Alemania en la primera década del siglo XX como oposición al positivismo imperante, buscando ofrecer una nueva visión de la sociedad basada en la filosofía de Nietzsche y la renovación subjetiva del arte. El movimiento no sólo afectó a las artes plásticas sino también a la música, el cine y otras artes. En la pintura expresionista alemana hubo tres momentos: el primero en Dresde con el grupo Die Brücke hasta 1913; el segundo en Múnich de 1910 a 1914 protagonizado