Este fragmento presenta a la ciudad de Vetusta como un lugar inhóspito en el que los habitantes deben adaptarse a los largos y lluviosos inviernos. Describe a los vetustenses como anfibios que se preparan para vivir bajo la lluvia la mayor parte del año. Presenta a Ana Ozores como alguien que no se resigna a esta situación y siente angustia ante la llegada del invierno. Muestra su soledad y tristeza en el comedor de su casa mientras suena la campana anunciando el día de Todos