1) La televisión tiene un potencial educativo pero requiere aprender su código para verla de manera crítica. 2) La escuela puede diseñar actividades para enseñar a los estudiantes a analizar y procesar la información de la televisión de forma activa. 3) Los padres pueden ayudar a sus hijos a seleccionar programas apropiados, comprender la diferencia entre realidad y ficción, y valorar críticamente los contenidos televisivos.