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Módulo 3: Psicología de la personalidad
Perspectivas teóricas
Perspectiva dimensional o de rasgos
Gordon Allport
(1897-1967)
Allport suele incluirse dentro de los modelos estructurales
internalistas o personalistas porque para él:
Cita
"Una auténtica psicología tiene que estudiar la
individualidad... la misión asignada a la psicología es el
estudio de las personas, y las personas solamente existen
en patrones concretos y únicos".
Gordon Allport
Su perspectiva de análisis es idiográfica, en tanto que
destaca el aspecto de unicidad –la individualidad–, a pesar
de que incorpora una visión al mismo tiempo nomotética
porque consideraba esencial desarrollar rasgos aplicables a
todo el mundo, pero no describir leyes universales del
comportamiento porque la personalidad no lo es.
Es un pionero en la aproximación de rasgos, pese a que
ahora su importancia es más bien histórica. Shultz y Shultz
(2003) destacan tres aspectos "propios" de Allport, en
oposición a sus coetáneos, que le hacen rechazar:
-El constructo del inconsciente, tal como lo definió Freud al
proponer que domina la personalidad adulta. Al contrario,
defiende la racionalidad, la conciencia y el control.
-El determinismo histórico, es decir, el establecimiento de
las explicaciones de la personalidad en los inicios de la vida
–la infancia–, o más genéricamente el pasado de la
persona. Para Allport, nos proyectamos al futuro... Lo
argumenta diciendo que la conducta del niño está dirigida
principalmente por impulsos y reflejos biológicos, mientras
que la correspondiente al adulto por contenidos más
psicológicos.
-Datos obtenidos a partir de población anormal: hay que
estudiar a personas emocionalmente sanas, que no pueden
compararse con niños, neuróticos o animales.
Allport se diferencia de otros autores incluidos en esta perspectiva por una serie de
consideraciones conceptuales que tenéis que conocer. Las resumimos en la siguiente
tabla:
¿Rasgos o disposiciones? Considerando que el término rasgo inducía a confusiones, lo
reservó para los rasgos comunes, utilizando la expresión "disposiciones personales"
para los rasgos individuales. Entre éstos, establece diferencias según su importancia
(centralidad) y amplitud al describir el comportamiento.
Los rasgos
Este autor propuso el término rasgo dentro de una
definición de personalidad que entiende como "una
estructura neuropsicológica generalizada, con la capacidad
de interpretar y utilizar muchos estímulos funcionalmente
equivalentes, y de iniciar y guiar formas consistentes
(equivalentes) con un comportamiento adaptativo y
estilístico".
Para Allport, define un conjunto de disposiciones de
respuesta relativamente estables que caracterizan al
individuo de forma única. Es concreto, fácilmente
reconocible y consistente con el comportamiento:
-Tiene una existencia real dentro del individuo, no es sólo
un constructo teórico.
-Determina el comportamiento, no es sólo una respuesta a
un determinado estímulo; todavía más, nos impulsa a
buscar determinados estímulos e interactuar con el
ambiente.
-Se puede demostrar empíricamente, observando la
conducta a lo largo del tiempo.
-Se relaciona con otros rasgos, y llegar a solaparse con ellos
(co-ocurrencia de los rasgos al hacer una conducta).
-Las situaciones determinan cómo se expresa.
Modelos diferencialistas de la personalidad
H. J. Eysenck R. B. Cattell Mccrae Costa
Modelo de personalidad biopsicosocial: Eysenck, científico
diferencialista con un amplio rango de intereses, describió la estructura
de la personalidad según un modelo de tres dimensiones o tipos básicos,
mediante la aplicación de la técnica de análisis factorial. Como parte de
su modelo, destaca un contenido descriptivo, orientado a describir los
rasgos básicos de la personalidad, y un contenido explicativo, centrado
en la investigación sobre las bases biológicas de la personalidad (fue un
defensor del componente biológico frente al componente ambiental).
Además, diseñó test de personalidad con los que medir sus dimensiones
de personalidad. Como el Eysenck Personality Questionnaire (EPQ).
Rasgo: para Eysenck es la unidad de análisis de la personalidad, pero su
investigación se enmarca dentro de una estructura jerárquica de análisis
de la conducta donde la conducta puede estudiarse según niveles de
generalidad: desde la respuesta específica a la situación, en el nivel
básico, hasta el tipo o nivel superior. Las respuestas específicas se
asocian describiendo hábitos de conducta aprendidos; éstos pueden ser
asociados describiendo los rasgos de personalidad. Y los rasgos también
pueden agruparse para definir el tipo. La aplicación de la técnica de
análisis factorial, a partir de las respuestas específicas a cuestionarios de
personalidad diseñados por él mismo, le permitieron definir esta
estructura de la personalidad que, en su nivel más general, está formada
por tres grandes tipos temperamentales bipolares: extraversión (E),
neuroticismo (N) y psicoticismo (P).
Extraversión y neuroticismo son superfactores: se repiten en la mayoría
de modelos de la personalidad, desde la aproximación de rasgos y la
aplicación del análisis factorial. Psicoticismo apareció en un momento
más tardío del modelo de Eysenck y, metodológicamente, se ha
mostrado como el factor más débil.
Las tres dimensiones se refieren a la personalidad normal, a pesar de
que N y P se han relacionado con una vulnerabilidad o predisposición de
los individuos a presentar trastornos psicológicos, reconociendo la
importancia del ambiente para desencadenarlos.
Como psicólogo diferencialista, Eysenck explicó las diferencias
individuales en los factores de extraversión y de neuroticismo, mediante
la teoría explicativa biológica en que se enmarca su investigación (la
dimensión de psicoticismo queda pendiente de una explicación general).
Extraversión: propuso el constructo fisiológico de arousal, relacionado
con el nivel de excitación cortical y que conscientemente percibimos
mediante las emociones y el estado de ánimo. Todo el mundo tiene un
nivel óptimo de arousal a partir del cual, por debajo o por encima, la
estimulación resulta desagradable y afecta al rendimiento. Los sujetos
extrovertidos tienen un nivel de arousal cortical crónicamente bajo y
necesitan aumentarlo mediante la conducta (cognitiva o efectiva). Eso
explica su disposición para buscar estimulación en el entorno(otras
personas, actividades...) y su susceptibilidad al aburrimiento. En cambio,
los sujetos introvertidos tienen un nivel de arousal cortical crónicamente
alto, que les hace evitar la estimulación del entorno y mostrar.
Neuroticismo: propuso el constructo fisiológico de activación,
relacionado con la labilidad del sistema límbico en el sistema nervioso
autónomo, vinculado con las respuestas emocionales. Las personas altas
en N son inestables emocionalmente, tienen un nivel alto de activación –
máxima labilidad– que les hace tener respuestas emocionales intensas;
las personas bajas en N tienen un nivel bajo de activación, mínima
labilidad, y se caracterizan por la estabilidad emocional. Por eso, puntuar
alto en N es un buen índice de la predisposición a experimentar estrés,
ansiedad, baja autoestima y emocionalidad negativa en general.
Cattell es reconocido como uno de los
autores más influyentes en los estudios de
la personalidad desde la aproximación de
rasgos. Considerando los rasgos como los
elementos básicos de la estructura de la
personalidad, a diferencia de H. J. Eysenck,
su aproximación es léxica, es decir,
considera que los rasgos de personalidad
más significativos los podemos encontrar en
el lenguaje natural.
Se basó en el trabajo de Allport y Oddbert
de extracción de términos relacionados con
personalidad a partir del análisis del
diccionario, antes comentado, y añadió tres
tipos de datos por él descritos (datos L,
procedentes de la observación de la
conducta en su contexto natural; datos Q,
de cuestionarios; y datos T, de pruebas
objetivas). Aplicando la técnica del análisis
factorial, propuso que la estructura de la
personalidad se describe por dieciséis
factores primarios.
Estos dieciséis factores, sin embargo,
pueden resumirse en una estructura de
cinco factores más generales, aplicando un
análisis factorial de segundo orden. Para
que veáis la relación con el modelo PEN de
Eysenck, los factores de segundo orden son
introversión-extraversión, ansiedad,
socialización controlada, dependencia-
independencia y dureza-sensibilidad. Los
dos primeros remiten a la extraversión y al
neuroticismo, el último al psicoticismo.
Todos los factores del modelo, de primer y
segundo orden, se pueden medir con el
cuestionario de personalidad diseñado por
Cattell y sus colaboradores en 1947,
conocido como 16PF –con revisiones
continuas–, bastante utilizado en el ámbito
aplicado.
Además, Cattell se interesó por la dinámica
de la personalidad, tanto por la evolución
de los rasgos de personalidad a lo largo del
tiempo como por los contenidos
motivacionales que dirigen la conducta,
aspecto al que nos referimos dentro de la
aproximación motivacional de la
personalidad.
A pesar de que nos referimos a dos
importantes psicólogos, McCrae y
Costa, el modelo de los cinco
factores de personalidad, el big
five, como se conoce
popularmente, no es exclusivo de
ellos. Con él, se explica la
estructura de la personalidad según
cinco grandes dimensiones:
extraversión, neuroticismo,
apertura a la experiencia,
responsabilidad o conciencia y
cordialidad o agradabilidad. En la
década de los años sesenta, se
empezó a proponer esta
estructura, que iban replicando los
trabajos de diferentes autores
(Fiske, Norman, Goldberg...), pero
fue en la década de los ochenta
cuando se consolidó como una
nueva perspectiva, liderada por los
autores mencionados, McCrae y
Costa que, además, han
desarrollado un cuestionario de
gran aceptación: el NEO-PI-R.
En la actualidad, es el modelo más
aceptado entre la comunidad
psicológica. Los factores describen
dimensiones comportamentales
(extraversión y cordialidad),
experiencias emocionales o
cognitivas (neuroticismo y apertura
a la experiencia) y de realización de
tareas (conciencia); y cada factor se
define por seis facetas. De nuevo,
encontramos la réplica de los dos
superfactores o tipos
temperamentales de Eysenck,
extraversión y neuroticismo, como
pasaba con el modelo de segundo
orden de Cattell, mientras que el
psicoticismo correlaciona con
puntuaciones bajas a cordialidad y
conciencia. La dimensión más
cuestionada ha sido la de apertura
a la experiencia.
Se han hecho muchos estudios
tanto para validar el modelo
(estudios transculturales, análisis
evolucionistas de las dimensiones),
así como para establecer las bases
biológicas del modelo. Quizás una
de sus aportaciones ha sido su
aplicación al contexto clínico,
relacionándose con trastornos de
personalidad.
El modelo PEN El modelo de los 16 factores de
la personalidad El modelo de los
cinco factores de
personalidad
La perspectiva cognitivista
En este apartado se presentan las aportaciones de una serie de autores que no trabajan directamente la
personalidad, pero que dentro de su obra la incluyen como parte de una conceptualización basada en la
cognición como explicación de la conducta, pero influenciados por corrientes psicológicas centradas en el
individuo, como el humanismo.
George Kelly (1905-
1967): los constructos
personales
Rotter
Bandura
Marco general del
cognitivismo
Determinante de la conducta: la cognición como definitoria de la
personalidad individual, lo que Pervin describe como "las formas
en que la gente piensa sobre sí misma y sobre el mundo", es decir,
las creencias, cómo se procesa la información y se explican los
acontecimientos que nos suceden. Las diferencias en personalidad
se relacionan con cómo cada persona representa mentalmente la
información y, consecuentemente, varía su conducta para afrontar
las demandas situacionales.
Marco teórico: la llamada "revolución
cognitiva", articulada según dos líneas
diferentes:
a) Paradigma del procesamiento de
información, con el estudio de los procesos
cognitivos básicos bajo la idea de la metáfora
del ordenador: los seres humanos
procesamos la información, almacenamos y
la recuperamos, a lo largo de una serie de
procesos o estadios, para dar sentido a
nuestro entorno. La investigación destaca la
percepción, la memoria, la atención, el
lenguaje... siendo importante el tipo de
información que recibimos (input) y cómo la
procesamos para dar una respuesta o
conducta o tomar una decisión (output).
En la década de los cuarenta, la corriente
llamada New Lock inicia el estudio de las
relaciones entre cognición y personalidad,
estableciendo que la percepción que tiene la
persona es un proceso activo de adaptación;
las necesidades y motivaciones afectan al
componente significativo de la percepción
(referencia: trabajos de Jerome Bruner). Lo
que importa es el significado o significación
que, para el individuo, tiene la situación, el
mundo.
b) Humanismo, existencialismo y fenomenología:
estudian pensamientos y conocimientos de los
individuos, interpretando la conducta en términos
cognitivistas. Sus representantes son clínicos y, por
lo tanto, sus objetivos son ayudar a comprender al
individuo. Entienden genéricamente al ser
humano como una fuente de actividad (llena de
elementos cognitivos: percepciones,
pensamientos, expectativas, esquemas...
idiosincráticos, propios del individuo: perspectiva
idiográfica) y consideran esencial estudiar las
interacciones que establece con el entorno.
Algunos autores son conocidos inicialmente como
teóricos del aprendizaje social (como Bandura),
pero evolucionan hacia una aproximación social-
cognitiva de la personalidad. Estudian el origen
social de la conducta humana, con énfasis en el
desarrollo de la personalidad, considerando el rol
de los agentes socializadores durante el desarrollo
es decir, cómo, a lo largo del ciclo vital, se
modifican las cogniciones. Dentro de esta
perspectiva, se incluyen autores que difieren en
sus objetos de estudio: autocontrol, autoeficacia,
etc., sin que se produzca ninguna integración
definitiva de todas las propuestas.
Autor considerado precognitivista al
situarse la revolución cognitiva en
torno a la década de los sesenta y
haber publicado su obra The
Psychology of Personal Constructs en
1955, ya entonces planteó una
particular teoría cognitivista de la
personalidad.
Como Allport, tampoco aceptaba el
determinismo histórico para
entender el presente ("nadie es
víctima de su pasado"), y
consideraba que, más que las
influencias biológicas o ambientales,
nos afectan nuestros procesos
mentales racionales.
Su teoría no fue demasiado aceptada
entre los psicólogos cognitivistas
posteriores, que trabajan en
contextos experimentales, mientras
Kelly se basa en su experiencia clínica
y presenta déficits metodológicos
que cuestionan su fiabilidad y
validez. Además, hasta la actualidad
se ha hecho muy poca investigación a
partir de su teoría.
A pesar de ello, él mismo señaló que,
al contrario que otras teorías de la
época, no incluye conceptos como
motivación, necesidades,
inconsciente o emociones. Este es
uno de los puntos más criticados:
centrarse en los aspectos racionales
exclusivamente. ¿Por qué lo entendió
así? A continuación, os resumimos
los aspectos esenciales de la teoría
para que podáis valorar su
contenido.
Corolario básico
Todos los procesos cognitivos de un individuo –incluyendo la conducta– están determinados por la
manera en que anticipa lo que sucederá en el futuro. Es una teoría de estructura y de proceso al
mismo tiempo, idiográfica y nomotética, según la cual:
1) El comportamiento está motivado por un principio intrínseco de anticipación de los
acontecimientos.
2) Metáfora de la persona como científico: tratamos de predecir y controlar nuestros acontecimientos
de manera constante, mantenemos teorías implícitas con las que hacen hipótesis y según establece el
principio de circunspección establecido por Kelly, vamos contrastando para guiar nuestra conducta
(somos "científicos"). La conducta, pues, es el sistema para verificar nuestra formulación cognitiva
sobre la realidad.
3) Perspectiva filosófica-psicológica: la realidad objetiva no tiene significado por sí misma; cada
individuo tiene múltiples maneras de ver el mundo, pero no hay correspondencia total entre la
percepción de la realidad y la realidad objetiva. Es una posición que se llama alternativismo
constructivo: construimos personalmente la realidad de manera continua, según aproximaciones
sucesivas, y le damos significados al interpretar subjetivamente los estímulos.
4) El proceso de conocer implica organizar e integrar la información que recibimos continuamente (no
almacenar y relacionar, como propone la metáfora de los ordenadores).
Los constructos personales y su medida
El constructo personal es la unidad básica de la
personalidad en el modelo de Kelly.1) Definición
Cada individuo percibe el mundo
según patrones que va creando
continuamente y que trata de
imponer sobre la realidad externa. El
constructo es la representación
mental de los acontecimientos
propia de cada individuo
(idiosincrática) y constituye una
manera práctica de actuar ante la
realidad.
Bipolar: sin implicar necesariamente
términos opuestos (por ejemplo,
hostil-tímido), porque cada individuo
construye su significado (varía lo que
cada uno entiende por hostil, por
ejemplo; para entenderlo, hay que
conocer el otro polo del constructo).
Un polo indica la similitud entre dos
elementos mínimos (polo nominal o
de similitud); el otro sirve de
negativo (polo de contraste). La
categorización mental se basa en la
bipolaridad establecida, que se forma
por la relación entre dos elementos
parecidos en alguna característica
(Kelly propuso un tercer elemento
que se diferencia de los otros en
ésta). Para identificar la dimensión
personal del sujeto, hay que expresar
verbalmente los dos polos.
Tipo de constructos: básicamente, y
según la importancia que tienen para
el sujeto, centrales y periféricos. Se
mantienen relativamente estables a
lo largo de la vida. En un momento
determinado, utilizamos un número
limitado de constructos, pero el
número completo es ilimitado.
Sistemas cognitivos: los constructos
se organizan formando sistemas
cognitivos con una estructura básica
a pesar de mostrar cierta flexibilidad.
Varían según su profundidad. Un
sistema complejo está formado por
muchos constructos interconectados
y con múltiples niveles de
organización. Un sistema simple
tiene pocos constructos y baja
organización interna. Según Kelly, la
complejidad correlaciona con la
calidad de vida y capacidad de
predicción de los acontecimientos;
además, aumenta con la edad, pero
especialmente si durante la infancia
se tuvieron experiencias más
numerosas y variadas, con un mayor
nivel de autonomía.
2) Instrumentos de medida
Entrevistas y análisis de textos
(diarios, autocaracterizaciones,
etc.). En el caso del método de
entrevista, se aplica la técnica
de escalamiento o la "técnica de
repertorios de constructos de
roles" (REP, "técnica de la
réplica", propuesta por Kelly).
Más conocida es la llamada
coloquialmente "rejilla" o
técnica de la rejilla, un tipo de
entrevista estructurada que
pretende averiguar los
constructos de la persona,
generando una matriz de datos
que se analiza para extraer la
estructura tanto explícita como
implícita. A continuación, os
ponemos un ejemplo de matriz
inventado: como podéis ver, la
persona (Sara) destaca los
constructos con los que define
su realidad y los puntúa según
las personas más importantes
de su vida (madre, prometido,
...), manteniendo la bipolaridad
de los diferentes constructos
(así la puntuación nos acerca a
uno u otro polo y refleja mejor
el significado que le da).
Hay que señalar que la teoría
tiene una gran aplicabilidad en
el ámbito clínico. Kelly definió la
relación terapéutica como
regida por la actitud crédula –
"si no sabes qué le sucede a
alguien, pregúntale. A lo mejor
te lo dice"–: aceptar el sistema
de constructos personales del
cliente del modo en que los
manifiesta, poniendo las
hipótesis a prueba mediante
experimentos diseñados
conjuntamente. Además,
desarrolló un tipo de terapia,
llamada terapia de roles fijos,
para producir un cambio en
aquellos constructos no
deseados o antiguos.
3) La técnica de la rejilla
Capta el modo en que una persona da sentido a
su experiencia según sus propios términos,
expresados mediante puntos de vista subjetivos.
No se trata de un conjunto de preguntas o ítems,
sino que se va construyendo con el sujeto según
unas pautas generales y las respuestas de éste.
Para administrarla, hay que tener una formación
previa. En el caso de la rejilla interpersonal:
-Se pide que el sujeto escoja dentro de su círculo
de relaciones interpersonales entre 10 y 20
personas significativas, así como los roles que les
corresponde según él (madre, amigo, pareja,
alguien no grato...), se incluya él mismo, en la
actualidad (yo) y cómo le gustaría ser (yo ideal)
y, si se quiere, se pueden introducir otros datos
referidos al pasado o al futuro. Estos datos se
anotan en la parte superior de la rejilla (eje de
coordenadas).
-Se elicitan los constructos, preguntando por
similitudes y diferencias entre los elementos
incluidos. Kelly propuso hacer tríadas, dando
más variabilidad; otros autores (Feixas y
Cornejo, 1996) proponen festividades, un
método más sencillo: ¿hay que responder a "en
qué se parecen a y b" y "en qué se diferencian a
y b?" con todos los elementos posibles, que
definen los constructos personales del sujeto y
se sitúan en el eje de las abscisas (normalmente,
15-20 constructos).
-El sujeto tiene que puntuar cada constructo
elicitado –normalmente, con una escalera tipo
Likert de 5 o 7 puntos–, dando lugar a una matriz
final con tantas columnas como elementos y
tantas filas como constructos. Cada constructo
se evalúa de manera que el polo situado a la
izquierda tiene la puntuación más baja, los
indefinidos con puntuaciones intermedias y los
que coinciden con el polo descrito, con
puntuaciones más altas.
-Se interpreta la rejilla: gráficamente, nos
muestra cómo la persona evalúa a la gente de su
entorno. El análisis matemático calcula índices
sobre la medida en que la persona se ha
definido, la correlación del yo actual con el yo
ideal o los otros, además de obtener niveles de
polarización, intensidad y potencia
discriminativa de cada constructo y el elemento,
y posibles conflictos cognitivos.
Continuación de
Eysenck:
Ejemplo de Rejilla (dentro de
instrumentos de medida) de Kelly
Julian Rotter (1916):
necesidades psicológicas y locus
de control
Albert Bandura (1925): teoría
del aprendizaje social /ver
esquema siguiente.
La perspectiva cognitivista
Rotter, teórico precognitivista como Kelly, se considera el primer autor en referirse a la "teoría del aprendizaje social" –en 1954, publicó
Social Learning and Clinical Psychology–, a pesar de que su máximo exponente es Albert Bandura. Esta teoría integra las teorías clásicas del
aprendizaje, la cognición y teorías de la personalidad, alejándose del conductismo radical liderado por Skinner, pero manteniendo la
metodología experimental característica de la tradición del aprendizaje(que combina con métodos introspectivos). Según Rotter, las
principales conductas se aprenden en las situaciones sociales, pero unidas a necesidades del individuo que, para estar satisfechas, requieren
de otras personas. Así, la conducta se explicaría por factores internos en el sujeto, incluidos los procesos cognitivos, y básicamente por la
adquisición de experiencias sociales: punto clave, reforzamiento externo, cuya efectividad dependerá, sin embargo, de las capacidades
cognitivas individuales. Aprendemos, pues, directamente de nuestras experiencias sociales, pero también por la observación que hacemos
de la conducta de los demás. ¿Qué es la personalidad para Rotter? Resultado de "la interacción del individuo y su ambiente significativo".
Representa un aspecto direccional de la conducta, dirigida a metas u objetivos, en función de la historia de aprendizaje del individuo y la
susceptibilidad a determinados acontecimientos que actúan como reforzamientos. A continuación, os presentamos los presupuestos y
conceptos básicos aportados por Rotter al explicar lo que se considerará, finalmente, como una teoría motivacional. En la siguiente figura,
destacamos dos presupuestos sobre personalidad: a) es aprendida y b) está motivada por metas u objetivos. Los conceptos básicos, que
desarrollamos en la figura siguiente, explican la conducta. Hay que destacar que define todos los términos de forma operacional, los mide y
los contrasta empíricamente.
Potencial de conducta (PC)
Hace referencia a la probabilidad de hacer
una conducta determinada de entre todo
el repertorio posible de conductos. La
conducta no es sólo observable
directamente (movimientos manifiestos,
expresiones verbales), puede ser
encubierta, referida a procesos
emocionales y cognitivos internos de
racionalización, planificación, etc., que
afectan a cómo percibimos la situación
(obviamente, resulta más difícil objetivar
la conducta encubierta; hay que inferirla a
partir de las conductas manifiestas).
Ante una situación tenemos diferentes
opciones para actuar. El potencial de
conducta las ordena según su
probabilidad, y la selección final será
resultado de la influencia que tiene la
percepción subjetiva de la situación
concreta (especificidad situacional). Hay
que conocer, pues, con qué objetivo o
meta se relaciona la conducta antes de
determinar su probabilidad de ocurrencia.
Conceptos básicos Necesidades psicológicas
Locus de control
Situación psicológica
La conducta es función, también, de cómo se
percibe la situación externa, que así influye en la
expectativa y el valor del reforzamiento. Conocer
la situación psicológica facilita la predicción de la
conducta porque la percepción precede la
respuesta, y cada situación tiene un significado
propio para cada individuo. Con este concepto, se
destacan las influencias tanto situacionales como
disposicionales.
Valor del reforzamiento (VR)
Importancia que cada sujeto da al
refuerzo, con cierta independencia
de la expectativa: ésta nos orienta
sobre la probabilidad de la
recompensa; el valor alude a la
preferencia que tenemos sobre el
refuerzo a pesar de que su
probabilidad sea baja.
Hay mucha variabilidad sobre el
valor del reforzamiento. Si éste es
alto, se genera una expectativa
satisfactoria con independencia de
la posibilidad de alcanzar el
refuerzo. Pero si esta posibilidad es
muy baja, puede desencadenar en
frustración, ansiedad... al no
alcanzarlo.
Fórmula predictiva PC = (E y VR)
El potencial de conducta (punto de
ebullición) es una función del valor
de la expectativa y el valor del
reforzamiento: la probabilidad de
mostrar una conducta determinada
es función de la probabilidad de
que el comportamiento conduzca a
un determinado resultado y el
deseo del resultado. Si E y VR son
altos, PC será alto; si son bajos,
también PC será bajo.
Expectativa de reforzamiento (E)
Es la creencia que tiene la persona
de que, al hacer una determinada
conducta, haya probabilidad de
que aparezca una recompensa o
refuerzo (interno o externo,
relacionado con el grupo social, por
ejemplo).
Es una creencia subjetiva (no una
"esperanza" basada en
necesidades y/o deseos), que nos
indica cómo se siente el sujeto
ante la situación. Se relaciona con
el reforzamiento previo
(experiencia) y la generalización:
¿cómo respondimos a situaciones
similares, qué pasó, fue
satisfactorio o no? Así afrontamos
situaciones nuevas, desconocidas,
y desarrollamos expectativas sobre
ellas.
La generalización, sin embargo,
puede producir una percepción de
la situación distorsionada y limitar
la capacidad de discriminación
entre conductas.
Rotter et al. (1972) establecieron seis categorías de
necesidades psicológicas
Categorías de necesidades psicológicas
1) Reconocimiento y estatus: necesidad de ser admirado por las ganancias
conseguidas.
2) Protección y dependencia: necesidad de que otra persona o grupo nos defienda
ante el mal, la frustración o el castigo, ser apoyado al conseguir objetivos o dar
satisfacción a otras necesidades nuestras.
3) Dominio: necesidad de tener influencia sobre los otros.
4) Independencia: necesidad de estar seguro de uno mismo y tomar las propias
decisiones sin intervención de los otros.
5) Amor y afecto: necesidad de ser aceptados y valorados positivamente por los
otros.
6) Comodidad física: necesidad de placer físico, alejamiento del dolor físico o
malestar, asociado a la seguridad.
Valor de necesidad (relacionado con el valor de reforzamiento): hace referencia a la importancia que se dan a los
objetivos, o el grado en que se prefiere uno sobre otro. Se relaciona con otro concepto amplio, el nivel mínimo de meta
(objetivo mínimo o grado mínimo del objetivo), entendido como el nivel más bajo de recompensa potencial que el sujeto
percibe como satisfactorio en una situación particular. A partir de este nivel mínimo, los reforzamientos se vuelven
indeseables para el sujeto (no lo acepta) o incluso, desagradables emocionalmente, reduciéndose la libertad de
movimiento.
A veces, el establecimiento del nivel mínimo es poco realista en relación con nuestras capacidades o historias de
reforzamiento previos. Se prima más el atractivo del objetivo que su viabilidad. Metas como encontrar el amor perfecto, el
éxito en cualquier área de la vida, ser el mejor o la mejor en todo... son objetivos irreales y llevan a la frustración y el
padecimiento. El nivel mínimo de meta se puede modificar variando los valores del reforzamiento (puede aumentar o
disminuir en función de la probabilidad de satisfacción que presenten).
Necesidad potencial: conjunto de conductas relacionadas porque llevan a reforzamientos iguales o similares,
enfocadas a una meta u objetivo igual o similar.
Libertad de movimiento (relacionada con la expectativa de reforzamiento): creencia de que determinadas conductas
llevan a la satisfacción de una necesidad, a alcanzar un objetivo (el conocimiento de cómo hacerlo influye).
Ejemplo
Imaginemos que se tiene una necesidad muy fuerte y se hacen diferentes conductas para satisfacerla, teniendo éxito
en algunas (o todas) de ellas: aumenta su libertad de movimiento, lo que le permite anticipar el éxito en la obtención
de metas. Pero si no tiene éxito, no se satisface su necesidad y, consecuentemente, se reduce la libertad de
movimiento y se anticipa el fracaso, o el castigo, y puede experimentarse un estado de conflicto interno (este punto
es importante para comprender determinadas conductas anormales, cuando para resolver el conflicto el sujeto se
refugia en un mundo de fantasía irreal pero seguro).
Un aspecto clave que desarrolla Rotter es el de necesidad psicológica:
Considerando la conducta direccional –con objetivos–, establece como determinantes
factores externos e internos; dentro de los primeros sitúa a los reforzadores; dentro de
los segundos, las necesidades psicológicas, que pueden inferirse de la manera en que un
individuo interactúa con el ambiente.
¿Qué son las necesidades psicológicas?
El resultado de la relación entre conducta y objetivo. Pueden ser necesidades biológicas
no aprendidas, instintivas (hambre, sed, estimulación sensorial..., pero que al inicio de la
vida vamos asociando a condiciones a satisfacer) y necesidades propiamente
psicológicas, aprendidas.
¿Cómo surgen?
Por asociación de experiencias con el reforzamiento de reflejos y necesidades básicas.
Por lo tanto, se relacionan con el entorno social porque dependen de otras personas
(amistad, amor, reconocimiento): el medio es el reforzador.
Componentes de las necesidades: en la
siguiente figura, se representan tres
conceptos generales relacionados
directamente con las necesidades (y con los
constructos básicos antes planteados):
Rotter investigó experimentalmente algunos temas específicos relacionados con la conducta,
como el reforzamiento inmediato y reforzamiento pospuesto, confianza y desconfianza
interpersonal y, quizás el más conocido, el locus de control (1966). Diseñó unos experimentos
para determinar si los individuos aprenden en tareas y las ejecutan de manera diferente
según consideran los reforzamientos relacionados con sus propias conductas o no. Así,
desarrolló la Escala Interno-Externo (I-E), que mide la percepción del sujeto sobre el lugar
(locus) de control, constructo que le permitió explicar diferencias de personalidad en las
creencias sobre la fuente de reforzamiento, entendiéndolo como una forma de expectativa
generalizada.
-Una persona puede llegar a creer, según sus experiencias pasadas, que los reforzamientos
que ha recibido dependen de la ejecución de determinadas conductas (por lo tanto, dependen
de él mismo: el control de la conducta es interno), o bien se relacionan con factores externos
(el azar, la suerte, otras personas, etc.: control externo).
-La diferencia determina dos tipos de individuos: quien atribuye un control interno a su
conducta se responsabiliza de las consecuencias de la misma, positivas o negativas –se define
con rasgos de competencia, control, dominio–; el caso contrario, control externo, llega a creer
que no puede hacer nada para modificar el resultado de sus actos porque no dependen de él;
le caracterizan rasgos de desamparo, impotencia y debilidad. Los dos polos describen un
sistema cognitivo de creencias.
-Los resultados experimentales indican que la tendencia al locus interno aumenta con la edad,
estableciéndose hacia la mediana edad y sin disminuir al llegar a la vejez. Sin embargo, se ha
comprobado que determinados aspectos emocionales implícitos en la relación familiar, en los
inicios de la vida, fomentan el control interno, como la expresividad emocional, el apoyo y el
estímulo hacia la autonomía del niño o la niña. También se han valorado posibles diferencias
de sexo, inexistentes en las calificaciones globales), raciales (en cualquier caso, vinculadas a
creencias culturales), etc. En la siguiente tabla, recogemos algunas de las tendencias
características de cada grupo, según los resultados del corpus de investigaciones que se ha ido
desarrollando desde la definición del constructo.
Si, como se señalaba antes, Rotter introdujo la expresión "teoría del
aprendizaje social" en 1954, es Albert Bandura quien se conoce como el
máximo representante de esta perspectiva, aunque hasta 1977 no publicó
su libro llamado, justamente, Social Learning Theory (pero en 1963, en
Social Learning and Personality Development, escrito con Walters, ya
presentó su visión sobre el aprendizaje social y el modelado).
Bandura, a pesar de su formación clínica, adoptó una aproximación
experimental que favoreció sus investigaciones, al contrario de lo que
caracterizó a Kelly. Propuso superar el conductismo clásico al ir más allá
del análisis de las influencias del entorno sobre la conducta –influencias
externas como castigos y premios– e integrar las interacciones entre
entorno, conducta y cogniciones del individuo. Amplio la idea del
aprendizaje, por acondicionamiento al aprendizaje por observación de los
modelos que encontramos en el contexto social.
Conceptos básicos Modelado
Determinismo recíproco, contexto social, reforzamiento vicario, aprendizaje por
observación, modelado, autorregulación.
-Premisa: el funcionamiento psicológico se basa en la interacción recíproca del entorno
físico y social, el sistema cognitivo y afectivo y el sistema conductual. Los mecanismos
cognitivos nos permiten aprender de nosotros mismos, de los otros y del mundo, en un
proceso de autorregulación de la conducta (control de la propia conducta, aspecto
importante de la personalidad).
-Determinismo recíproco: la conducta está determinada por factores externos
(reforzamientos y castigos) e internos (creencias, pensamientos, expectativas) que
describen un sistema de influencias en interacción o recíproco: el entorno afecta a la
conducta, pero la conducta también puede afectar al entorno en una relación continua.
-Importancia del contexto social, dentro del cual cada persona aprende (conocimientos,
actitudes, normas), observando el contexto (aprendizaje por observación, no únicamente
directo u operante, para ensayo y error, que puede conducir a errores graves), donde
encuentra diferentes modelos de los que aprender (personas o símbolos).
En función de las consecuencias de la conducta observada–que el modelo sea reforzado positiva o
negativamente (castigado)– se aprende a anticipar las consecuencias de la conducta, con la intervención de
diferentes procesos cognitivos (atención, retención, motivación, planificación) y símbolos: reforzamiento vicario
(no es un reforzamiento directo sino por observación y anticipación de consecuencias, a pesar de que nunca se
haya ejecutado la conducta observada).
Los modelos enseñan conductas a los observadores por procesos de autoinstrucción, imaginación guiada,
autorregulación (las conductas pueden darse en ausencia de recompensas o castigos externos). Si es un modelo
inadecuado o desviado, puede inducir una deficiencia en el aprendizaje del individuo –conductas transgresoras,
patológicas–, al contrario de lo que pasa si es un modelo prosocial. El aprendizaje por observación influye en los
integrantes de la sociedad, y éstos influyen en la sociedad por autorregulación.
Cita
"Las probabilidades de supervivencia serían francamente pequeñas si sólo pudiéramos aprender de las
consecuencias del ensayo y error. No se enseña a los niños a nadar, a los jóvenes a conducir y a los estudiantes de
medicina a operar haciéndoles descubrir la conducta necesaria en cada caso a partir de las consecuencias de sus
éxitos y fracasos".
A. Bandura (1986)
Así, la situación de modelado presenta unas características, en función de
las cuales aumenta o disminuye la probabilidad de imitar la conducta. Se
relacionan con el modelo, el observador y las consecuencias reforzadoras
que observamos en la conducta a imitar. En la siguiente figura, se
sintetizan estas características:
Procesos del modelado (aprendizaje por observación). Bandura destaca
cuatro tipos de procesos cognitivos implicados en la imitación de
modelos: de atención, de retención o memoria, de producción y de
incentivo y motivación. Los resumimos en la siguiente tabla:
Bandura considera que ser testigo de la
violencia (en situación de laboratorio o en la
vida real, en la calle, en la televisión, en los
videojuegos, en casa) genera
comportamientos violentos; esto lo ha
aplicado especialmente en estudios con
niños y adolescentes.
El modelado se ha diseñado como una técnica de modificación de conducta con la que se
observa el comportamiento de otras personas y se participa con ellas en la realización de
la conducta que se desea. También la enseñanza de técnicas de autorregulación y
automanejo que aumentan la motivación de los individuos y se basan en el autocontrol. La
teoría en general se ha aplicado en el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales,
motrices, educativas, de salud, etc.
Índice general de perspectivas y autores
La mayor parte de la conducta se aprende por observación, mediante
ejemplos, intencional o casualmente. El modelado hace referencia a los
cambios conductuales, cognitivos y afectivos que pueden derivarse de la
observación de uno o más modelos: observamos la conducta de un modelo y
la repetimos, de manera que no podemos adquirir conductas antes nunca
hechas.
Facilitación frente a desinhibición de la conducta: el contexto social actúa
como facilitador de determinadas conductas; de la misma manera, aquellas
que se han suprimido o reprimido pueden debilitar o llegar a perder la
inhibición por exposición a un modelo que exhibe estas conductas y
desarrollar expectativas de éxito.
La observación de modelos no es garantía del aprendizaje; sirve de
información y motivación, al transmitir la probabilidad de las consecuencias
de las conductas y, así, modifica la motivación del observador para actuar
igual. Las características de la situación de modelado, las consecuencias
vicarías, las metas, las expectativas y la autoeficacia del sujeto influyen
también en el aprendizaje y el cumplimiento del sujeto.
Albert Bandura (1925): teoría del aprendizaje social
La perspectiva cognitivista
La perspectiva motivacional
GENERALIDADES
¿Por qué nos comportamos cómo lo hacemos? El estudio
de la motivación es el intento de averiguar, desde la
psicología, a qué obedecen las necesidades, los deseos, las
conductas en general. Se investiga la explicación de los
actos, qué nos motiva a comportarnos, qué determinantes
influyen en la conducta: ¿por qué hacemos ésta y no otra?
Es obvio que todo eso puede relacionarse con la
personalidad, como han hecho los autores que se
comentan en este apartado.
Introducción al estudio de la motivación
Fijaros que nos referimos a conducta motivada, no conducta instintiva o reflejos, que también impulsan a actuar pero no
requieren de la voluntad del sujeto. La conducta motivada requiere de esta voluntad y se dirige a un objetivo o meta: el motivo
aparece como algo –una presión– que nos impulsa a actuar, como una tendencia, un deseo, una necesidad, y cada motivo tiene
su propio origen, intensidad y objetivo: toda conducta está motivada por alguna cosa, y ésta es el motivo.
Podemos establecer tres aspectos esenciales en el análisis de la motivación, como se representan en la siguiente figura: el
motivo, la conducta motivada y la disminución o satisfacción de la necesidad o motivo desencadenante de la conducta, según
dos contenidos, necesidades básicas y necesidades vinculadas a nuestra identidad personal (daos cuenta de que necesidad
implica una carencia o deficiencia).
El constructo "motivación" fue relevante en la primera mitad del siglo XX, pero la influencia de
los modelos computacionales lo sustituyó por otros constructos y cayó en desuso. Últimamente,
se ha recuperado como parte integrante de las teorías de la personalidad, bajo diferentes
conceptualizaciones, con el nexo común de explicar la conducta mediante motivos que impulsan
a los individuos a comportarse como lo hacen. Las diferencias se estructuran hacia el número de
motivos que describen, sus raíces (biológicas frente a aprendidas), si son conscientes o
inconscientes, la finalidad de los motivos (¿la expresión de deseos o el crecimiento personal?),
etc.
¿Qué activa el organismo, por qué se escoge una dirección conductual y no otra, por qué ante el
mismo estímulo se responde diferente según la ocasión? Se entiende que la personalidad consta
de unos motivos generales, comunes a la mayoría de las personas, y que actúan consciente o
inconscientemente, influyendo en la cognición, el pensamiento, la emoción, la acción y la
conducta en general.
En conjunto, los psicólogos investigan sobre el tipo e intensidad de los motivos, su relación con el
cumplimiento en la vida, sobre su estabilidad, su capacidad explicativa de la conducta y sobre
cómo medirlos, teniendo en cuenta la gran variabilidad interindividual que subyace en el
constructo.
En la siguiente tabla, sistematizamos su estudio según dos grandes modelos: las teorías
homeostáticas y las teorías de incentivos, con los constructos respectivos y los autores más
destacados. En este módulo, sin embargo, nos centraremos en las aportaciones de Sigmund
Freud, Abraham Murray y la más reciente teoría de metas.
En la siguiente tabla, sistematizamos su estudio según dos grandes modelos: las teorías homeostáticas y las
teorías de incentivos, con los constructos respectivos y los autores más destacados. En este módulo, sin
embargo, nos centraremos en las aportaciones de Sigmund Freud, Abraham Murray y la más reciente teoría de
metas.
Las teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud,
Hull, Murray
Las teorías de incentivos
Teorías del crecimiento y la autorrealización:
aproximación humanista al estudio de la motivación
Medida de las motivaciones
A pesar de que los motivos no se pueden observar
directamente, sí se puede llegar a determinar si un
motivo está presente y medir su intensidad, como
habéis visto en las propuestas de algunos de los
autores antes mencionados:
R. B. Cattell incorporó el asunto de la motivación
en su modelo de personalidad, describiendo
rasgos dinámicos (motivaciones, intereses,
actitudes). Se planteó cuál es la unidad de
observación más adecuada para estudiar la
motivación y, en función de ella, cuál es el
método que mejor la cuantifica.
1) Unidad de observación: actitud, intensidad del
interés por un tipo de acción en una situación
dada, posibilidad de una forma de actuación
dentro de un contexto dado. Implica una
modalidad de conducta que comporta una cierta
carga emocional. La intensidad de aquello que se
quiere es más importante que si se consigue o
no.
2) Componentes de la motivación: fuerza y
metas. En la siguiente figura, se representan
estos componentes y sus respectivos contenidos.
Medida de las motivaciones: pruebas T, test objetivos. Diseñó la prueba SMAT
(test de motivaciones en adolescentes), para jóvenes de 12-17 años.
-Informa sobre la fuerza de los impulsos, actitudes, intereses y motivaciones
específicas del comportamiento del sujeto en la escuela y fuera de ella.
-Utiliza diferentes métodos objetivos o de naturaleza indirecta para medir
intereses y motivaciones, disminuyendo los errores y las distorsiones de respuesta.
-Utilidad práctica: importante predictor del rendimiento académico. Discrimina el
éxito-fracaso escolar, mostrando cómo la motivación tiene una elevada incidencia
e importancia en el cumplimiento escolar.
-Dos dimensiones: asertividad, emparejamiento/sexo, miedos, narcisismo,
pugnacidad/sadismo, protección/compasión, sentimiento propio, sentimiento de
superego, sentimiento escolar y sentimiento del hogar.
La perspectiva motivacionalLas teorías homeostáticas (teorías de
impulso): Freud, Hull, Murray
Las teorías de incentivos
Destacan, como unidad de análisis, la intencionalidad de
la conducta, entendiendo que se basa en incentivos que
cada persona desarrolla a lo largo de su vida, en los que se
desarrollan las características de su personalidad.
Componente importante en la conducta motivada, se
refiere a la meta u objeto que motiva al sujeto. Incita a la
acción; es como un motivo visto desde fuera; para el
sujeto, es lo que tiene valor, lo que le atrae, guía la
conducta para aproximarse a la meta. Tiene diferentes
valores según el sujeto e, incluso, varía sus valores en el
mismo sujeto según el momento. Es evidente que, en el
caso de los motivos sociales, los incentivos son difíciles de
aislar, por su componente subjetivo.
Puede entenderse como un generador de energía (según
la intensidad de la conducta consumatoria), un generador
de emoción (significado emocional) y un portador de
información para el sujeto.
La atracción que siente el sujeto puede basarse en la
experiencia afectiva, pero el placer-dolor que experimenta
al interactuar con los objetos son elementos básicos en la
conducta de atracción y/o evitación. La conducta queda
explicada por los incentivos, lo que explica que haya
motivos que pueden oponerse a la satisfacción de
necesidades orgánicas básicas (por ejemplo, dejar de
comer por el incentivo de utilizar una talla 34, estar
delgada...) o desencadenan comportamientos
perjudiciales para el organismo.
Teorías del crecimiento y la autorrealización: aproximación humanista al
estudio de la motivación
William McDougall (1871-1938)
La conducta es intencional, propositiva:
persistente, variable, directa al objetivo.
Defendió el concepto de instinto, del que
destacaba tres componentes:
a) cognitivo, conocimiento del objeto capaz
de satisfacerlo,
b) afectivo, emoción que inducía el
conocimiento del objeto, y
c) conativo, el esfuerzo de aproximación al
objeto para satisfacer el instinto.
Listó muchos instintos (huida, repulsión,
curiosidad, gregarismo, etc.; muchos
asociados a emociones básicas), pero no los
diferenció claramente del aprendizaje.
Edward Chase Tolman (1886-1959)
Desde el aprendizaje animal, destaca el propósito y la
cognición. Los organismos se esfuerzan para conseguir
objetivos, según una jerarquía de metas superiores y
subordinadas, todas asociadas a recompensas, valores
y probabilidad de realización.
Tenemos tendencias a comportarnos de una
determinada manera por la acción de tres variables:
motivacionales (necesidad o deseo de una meta), de
expectativas (creencias de que una conducta nos llevó
a una meta) y de incentivos (valor que damos a la
meta).
La conducta motivada tiene características morales, se
dirige a metas, es persistente y selectiva. La meta, y el
cómo se lleva a cabo la conducta y las rutas posibles
para alcanzar la meta, son elementos para conocer la
conducta motivada.
Se aprende por la relación entre conducta y una meta
particular, lo que requiere desarrollar un mapa
cognitivo del entorno, para poder localizar metas.
Los motivos son innatos (primarios, básicamente
biológicos; secundarios, como afiliación, dominancia,
sumisión, dependencia) y aprendidos (terciarios,
consecución de metas culturales).
David McClelland (1917-1998)
Cita
"Un motivo es una asociación afectiva intensa,
caracterizada por una reacción anticipatoria de una meta,
según la asociación previa de ciertos estímulos clave con
reacciones afectivas de placer o dolor".
Con Atkinson, desarrolló la necesidad de ganancia,
definida como "el éxito en la competición con un criterio
de excelencia", la tendencia a buscar el éxito en tareas en
las que hay una evaluación del cumplimiento". La
competición puede ser con uno mismo, otra persona o en
relación a un concepto, y el incentivo es "querer hacer
algo mejor" sólo por esta razón; pero en la práctica,
esconde otros, como responder a las expectativas de los
progenitores, gustar a alguien, demostrar la propia
capacidad, etc.
Basándose en Murray, planteó una teoría de la motivación
(1961) estructurada según tres necesidades: de ganancia
(aceptar responsabilidades, hacer bien las cosas, afrontar
las consecuencias de los propios actos), de poder (tener
influencia y control sobre los otros) y de filiación (ser
aceptado y solicitado por los otros, buscar amistad,
cooperación, comprensión, buenas relaciones
interpersonales). Se han explorado posibles diferencias
entre hombres y mujeres en estos motivos, pero están
muy vinculadas al género (es decir, a contenidos
psicosociales vinculados al contexto sociohistórico, que
han determinado las diferencias a priori).
Las teorías de metas
En las últimas décadas, se ha ido recuperando el constructo de "motivación"
para entender la conducta humana, bajo la premisa de que está modelada,
organizada y dirigida en torno a una meta, un objetivo a perseguir. Sus
antecedentes más lejanos parecen encontrarse en Wundt y el funcionalismo
de James, en los inicios mismos de la psicología científica; y los tres autores
que hemos citado antes: McDougall, al destacar el aspecto direccional de la
conducta hacia un objetivo, Tolman y McClelland.
Considerando las metas como unidades de análisis motivacionales, hay que
entender que, a lo largo del tiempo, se han incluido dentro de otros
términos, como esfuerzos o proyectos personales, intereses,
preocupaciones, etc.
Hay acuerdo al considerarlas esenciales en el estudio de la personalidad
porque, además de dar energía, aportan significados a la vida y se relacionan
con otros contenidos, permitiendo el estudio de los aspectos dinámicos y
cognitivos al mismo tiempo si se llega a un perfil de metas propio del
individuo.
Aunque la perspectiva de análisis de metas es idiográfica –válida para un
individuo en un momento y situación determinados–, presentan gran
variabilidad: hay diferencias individuales tanto en el tipo de metas a
perseguir como en la forma de perseguirlas, en las estrategias que cada
individuo diseña y en cómo se organizan las propias metas.
Se han hecho clasificaciones de las diferentes metas en función de
categorías generales, como la que os presentamos en la siguiente tabla,
basado en Pervin (1998). Tened en cuenta que cada individuo prioriza las
diferentes metas buscando su propio bienestar personal; además, hay
metas de aproximación y otras de evitación; en los dos casos cumplen su
objetivo: dirigir la conducta tanto para buscar el objetivo como para
evitarlo.
Modelos teóricos relacionados con metas: el
estudio de las metas que cada sujeto se fija ha dado
lugar a diferentes modelos teóricos, cada uno
destacando aspectos concretos de la orientación en
metas. Para cerrar este tema, recogemos los
principales modelos y una síntesis de lo que
proponen la siguiente tabla.
El modelo humanista surgió en la década de los sesenta en Estados Unidos, definiéndose como un movimiento "científico, filosófico y cultural", influido por los trabajos de James, la teoría de la Gestalt, Allport y Murry. Sus
principales representantes son Abraham Maslow, considerado el líder "espiritual" del movimiento, y Carl Rogers.
Se opone a las perspectivas sociológicas que reducen al ser humano a un producto de su ambiente, al conductismo para su modelo del ser humano como máquina programable, y al psicoanálisis por su determinismo
biológico y para centrarse en los aspectos más negativos (padecimiento, celos, odio, egoísmo, explicando la naturaleza humana a partir de la patología).
Defiende al individuo, la libertad personal, el libre albedrío, la creatividad individual y la espontaneidad, destacando que el individuo tiene conciencia, de sus necesidades, decisiones y responsabilidades personales.
Principio fundamental: tendencia actualizante. Los individuos tienen una necesidad de crecimiento positivo, y conciencia de su potencia: el organismo se autodetermina, autorrealiza y trasciende.
Enfatiza la singularidad y la globalidad de la conducta humana, con la imagen de un sujeto motivado, único, orientado al futuro.
Prima la necesidad de autorrealización, relacionada con el crecimiento: es un motivo para desarrollarse, de llegar a ser aquello que tiene que ser, según la evolución del ciclo vital.
Maslow y Rogers aportaron contenidos a lo que se conoce como "teorías del crecimiento y la autorrealización". A continuación, resumimos los aspectos clave relacionados con la motivación.
Teorías del crecimiento y la autorrealización: aproximación humanista al estudio de la motivaciónLas teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud, Hull, Murray La perspectiva motivacional
Teoría de la autorrealización: Abraham
Maslow (1908-1970)
Motivación de autorrealización: Carl Rogers (1902-1987)
¿Cuál es la motivación innata a todo ser humano? Asunción de su potencial
utilizando sus capacidades, para alcanzar una sensación de plenitud o "experiencia
cumbre". Como resultado de sus investigaciones, propuso una estructura
jerárquica, piramidal, de cinco necesidades innatas que dirigen la conducta
humana, siendo definida por sus metas.
1) Son "instintoides", es decir, con un componente hereditario, pero son
modificables por el aprendizaje, expectativas sociales o miedo a la desaprobación.
2) Las conductas con las que se satisfacen las necesidades son aprendidas: hay
variabilidad entre los individuos.
3) La estructura jerárquica implica un orden de intensidad: de la más fuerte a la
más débil. Las inferiores son más fuertes, potentes y prioritarias por la
supervivencia del individuo, implican más motivación. Maslow las denominó
necesidades de déficit o deficiencia porque, si no se satisfacen, inducen una
carencia.
4) Las necesidades superiores, con menos motivación, contribuyen al crecimiento
del individuo; son necesidades de crecimiento o del ser; satisfacerlas correlaciona
con mejor salud, longevidad, felicidad y realización.
5) Las necesidades inferiores se tienen que satisfacer mínima pero no
completamente, antes de que las superiores influyan en la conducta del sujeto.
Las necesidades inferiores, fisiológicas, tienen menos importancia en las sociedades desarrolladas, donde
habitualmente están satisfechas; pero si hay una deficiencia en éstas, se convierten en la prioridad del individuo.
Las necesidades de seguridad se ven fácilmente en bebés y niños por sus reacciones inmediatas ante amenazas a su
seguridad, o la preferencia por las rutinas y las pautas ordenadas. Suelen estar satisfechas en los adultos sanos, a pesar
de que influyen en el comportamiento sin tanta intensidad como en la infancia.
Las necesidades de pertenencia y amor las podemos satisfacer con una amistad, una pareja, un grupo social... Son
necesidades difíciles de satisfacer en el momento actual y en la sociedad desarrollada, donde el estilo de vida ha
reducido el contacto entre las personas y las nuevas tecnologías facilitan unas relaciones casi virtuales que sustituyen el
contacto real. Para Maslow, no satisfacer esta necesidad se relaciona con el desajuste emocional.
Las necesidades de estima se traducen en autoestima, autoconfianza, sentimientos de que somos valiosos y de que los
otros lo reconocen y nos lo transmiten, aumentando nuestras competencias y productividad (puede ser reconocimiento,
éxito, estatus, etc.).
La necesidad de autorrealización supone desarrollar todo el potencial del individuo, con independencia del área donde
tenga lugar. Según Maslow, requiere estar libre de restricciones sociales o personales, no ser distraído por necesidades
inferiores, tener seguridad en uno mismo y en las relaciones con los otros y ser realista hacia las propias capacidades y
limitaciones.
Experiencia cumbre o sentimiento oceánico: momento de autorrealización intensa, con la sensación de estar conectado
con el entorno, incrementándose la percepción, perdiendo la noción del tiempo; puede llegarse al éxtasis, pues se
experimenta aquello que se está viviendo olvidándose de uno mismo.
Premisa: motivación a la autorrealización. El ser humano está motivado por una tendencia innata, constante y continúa, a realizar,
mantener y mejorar el yo, tanto con respecto a las necesidades fisiológicas como a las psicológicas, pues las primeras son la base de la
necesaria supervivencia del organismo.
Tendencia de actualización: potencial de crecimiento innato, tendencia a crecer y desarrollarse. Todo lo que está vivo tiende a
desarrollarse según un diseño genético que implica el potencial de crecer y adaptarse, motivando al organismo a convertirse en aquello
para lo que está diseñado. Pero, para un desarrollo adecuado, se requiere un entorno armónico con el organismo: interno, estado de
salud; externo, entorno más o menos estresante.
Proceso de valoración organísmica: con él, a lo largo del ciclo vital, vamos evaluando las experiencias de la vida según contribuyan a la
motivación de autorrealización. Si la promueven, las valoramos como positivas; en caso contrario, como negativas, influyendo en la
conducta, repetimos lo deseable, evitamos lo indeseable.
Consideración positiva: necesidad de recibir aceptación, amor y aprobación de los otros. Es universal y persistente, se inicia mediante la
relación con la madre en la infancia y es recíproco, porque nos sensibiliza ante las necesidades de los otros en la medida en que éstos
nos consideran positivamente.
-Es necesaria para el desarrollo adecuado de la personalidad: la desaprobación materna –el amor que percibe el niño– es vivida como
un rechazo al yo, self o autoconcepto, instancia básica en la motivación, junto con los impulsos orgánicos y las condiciones ambientales.
-Consideración positiva incondicional: el amor materno es independiente de las conductas del niño; la consideración positiva
condicional está vinculada a las conductas que hace el niño: aprende que algunas son objeto de rechazo o castigo y que sólo son
valiosas en determinadas condiciones, internalizando las normas de los progenitores según los términos que éstos definen como
positivos y negativos: son las condiciones de valor.
-Si se da una consideración positiva incondicional, se motiva el desarrollo, hasta llegar a una autoconsideración positiva que ya no
requiere de los otros pero que sigue siendo recíproca. Si es una consideración condicional, sólo se desarrolla autoconsideración con las
situaciones aprobadas por los progenitores, formándose un yo o autoconcepto basado en las condiciones de valor.
Incongruencia entre el yo y las experiencias vitales: el niño, bajo consideración positiva
condicional, pierde libertad, porque aprende a actuar evitando o inhibiendo las conductas
no aprobadas por los progenitores, a pesar de que puedan ser satisfactorias para ellos
mismos. Es un conflicto o incongruencia entre el yo real y el yo ideal aprendido por las
condiciones de valores que puede afectar a su percepción del mundo, al evaluar las
experiencias de la vida en función de la consideración positiva que reciben por parte de los
otros, no en función de la tendencia a la autorrealización propia.
-El ajuste psicológico y la salud emocional se relacionan con la congruencia entre el yo y las
experiencias, es decir, el yo real y el yo ideal, basado en la consideración condicional y,
normalmente, inalcanzable en su perfección. Si hay algo que amenaza a nuestro yo ideal,
actuaremos para corregirlo. Lo incongruente puede manifestarse como ansiedad: si un valor
de mi yo ideal es ser amable con la gente, y me comporto de modo contrario con alguien,
sentiré ansiedad. Para mantener la congruencia con el yo ideal pondré en marcha unas
defensas –similares a las propuestas por Freud–: negación o distorsión perceptiva.
Funcionamiento óptimo: una persona psicológicamente sana no presenta ninguna
incongruencia entre el yo real y el yo ideal, entre la autopercepción y la percepción de los
otros o del mundo; se siente valiosa y puede desarrollar el yo bajo la meta de llegar a ser
una persona con un funcionamiento óptimo (autorrealizadas). En la tabla siguiente,
sistematizamos las características atribuibles a este tipo de personas, que evidencian la
universalidad de la personalidad.
Terapia centrada en la persona: la evaluación de la personalidad se hace en función de las
experiencias subjetivas del individuo. Como clínico, desarrolló la terapia centrada en la
persona (no hablaba de pacientes sino de clientes), entendiendo que la persona es activa y
responsable en el proceso de autorrealización que tiene que mejorar la vida y, por lo tanto,
tiene que decidir consciente y racionalmente qué está mal en su vida y qué hacer. El
terapeuta, una especie de confidente o consejero, escucha al cliente, y lo acepta
incondicionalmente (consideración positiva incondicional).
Las teorías homeostáticas (teorías de
impulso): Freud, Hull, Murray
La perspectiva motivacional
Base: algo interno en el sujeto (un estímulo) guía su conducta. Hay un
estado biológico interno que crea un estado de tensión al organismo.
Se destaca la situación causada por la tensión interna, que induce
disgusto, y los esfuerzos para descargarla mediante la conducta,
orientada a reducir la tensión interna desencadenante de todo el
proceso.
Drive: impulso, tendencia a la actividad generada por una necesidad,
estado de desequilibrio o malestar interno, mayoritariamente
entendido como biológico, provocada por una carencia o un exceso.
Ésta induce estados internos de necesidad, con efectos siempre
perturbadores (disgusto, dolor). El organismo exige un reequilibrio
(homeostasis) que no cesa hasta que la carencia o exceso son
eliminados y sustituidos por otros.
Teoría de los instintos y la
motivación: Sigmund Freud
(1856-1939)
Las teorías E-R: teorías de la reducción
del impulso, C. Hull
Necesidad-presión: H. A. Murray (1893-1988)
Brevemente, nos referimos a estas teorías que también forman parte de
los modelos homeostáticos. Desde la perspectiva más conductista, se
rechazaron los constructos cognitivos como motivación y drive; pero otros
autores establecieron que los constructos motivación y drive son útiles si
se limitan a circunstancias específicas externas, asociadas a un sistema de
medida objetivo. Las circunstancias externas estarían asociadas a los
impulsos internos.
Clark Hull es el mejor representante de esta perspectiva; a continuación,
hacemos una breve referencia a sus aportaciones sobre la motivación.
Clark Hull (1884-1952)
Cita
"Cuando la acción de un organismo es un requisito para incrementar la
probabilidad de supervivencia del individuo o de una especie en una
determinada situación, se dice que se encuentra en un estado de
necesidad. Dado que una necesidad, actual o potencial, usualmente
precede y acompaña la acción del organismo, suele decirse que la
necesidad motiva o impulsa la actividad asociada. A causa de esta
propiedad motivacional de las necesidades, éstas se consideran como
productoras de impulsos –drives– animales primarios".
Hull desarrolló una teoría basada en motivación y aprendizaje, hipotético-
deductiva, en la que dio mucha importancia a los factores fisiológicos, las
huellas mnésicas, base de los circuitos de aprendizaje. Influido por Darwin
(como Freud), considera que la motivación se desarrolla para asegurar la
satisfacción de las necesidades de los organismos, es decir, asegurar su
supervivencia. Pero incorpora el concepto de homeostasis: los organismos
buscan mantener determinadas condiciones óptimas en relación al
ambiente, ya que de ellas depende la supervivencia; las necesidades
orgánicas producen un impulso o drive que desencadena conductos para
recuperar el equilibrio. El modelo propone que:
-Los organismos actúan para reducir los drives.
-La motivación energetiza la conducta: las necesidades dan lugar a drives.
-La personalidad es el conjunto de hábitos aprendidos por reducción del
drive.
Los organismos están activados –dirigidos– por drives o impulsos que, al
igual que Freud, entiende como fuentes de tensión interna, relajándose
mediante el reforzamiento (premio o placer). Los drives pueden ser:
A) Primarios, asociados a estados fisiológicos internos(dolor, hambre),
con base biológica.
B) Secundarios, adquiridos por asociación con la satisfacción de los drives
primarios (así, la ansiedad –drive secundario– surgiría del dolor: drive
primario).
Modelo de aprendizaje instrumental aplicado a la motivación: modelo de
aprendizaje basado en la reducción del impulso. La asociación entre
estímulos y respuestas (E-R) es resultado del reforzamiento adquirido
mediante la reducción de los estímulos drive: huir del dolor, evitarlo, etc.
La asociación E-R apoyada por el reforzamiento –reducción de la tensión–
forma hábitos. La personalidad está formada por hábitos de respuesta –
aprendizaje–, como consecuencia de la acción de los impulsos: tiene lugar
porque las condiciones motivacionales cambian.
La conducta puede operacionalizarse según la siguiente función:
Conducta = f(ser) = f(D* K* shr)
Donde:
Ser: potencial evocador de la respuesta
D: drive o impulso
K: motivación de incentivo o cantidad y calidad de la recompensa
Shr: fuerza del hábito
Personología: es como Murray se refirió al estudio de la personalidad y al sistema que describió. Integró muchos de los aspectos que autores
anteriores habían separado, bajo la influencia de diferentes autores, especialmente Freud, al considerar tanto aspectos inconscientes como
inconscientes, los factores biológicos –la personalidad tiene una base cerebral– y ambientales –la presión–, o la influencia del pasado, el presente y
el futuro al mismo tiempo, porque la personalidad se desarrolla continuamente, a lo largo del tiempo, lo que significa que cambia y progresa, no es
estática. Además, combinó la perspectiva clínica con la experimental.
Constructo: necesidad. Representa fuerzas, dentro de la persona, que influyen sobre la cognición (percepción, pensamiento, intención) y la
conducta. Es inconsciente: podemos saber qué nos gusta o no, qué nos atrae, reaccionamos de manera inmediata ante ciertos estímulos o
situaciones, pero posiblemente desconocemos que todo es resultado de una necesidad interna.
La necesidad proviene de una fuerza en el cerebro que organiza la percepción y la acción; se excita por estímulos internos y externos y puede o no
reflejarse en la conducta. Crea estados de tensión –fisiológica y psicológica– y la subsiguiente necesidad de satisfacción, para reducir la tensión.
Persiste hasta que se satisface; y si no es posible, se mantiene latente: no se manifiesta, se inhibe, pero, como ya planteó Freud, toma otra forma, la
de fantasía, deseo, planes de futuro, creatividad, necesidad de saber, etc. Según Murray, muchas necesidades están latentes y, como parte de la
personalidad, hay que poder valorarlas para entenderlas, a pesar de que supone la aplicación de medios indirectos.
Murray considera que la motivación está más relacionada con el proceso de reducción de la tensión que en la satisfacción de la misma: la
transformación de las situaciones insatisfactorias en satisfactorias. Según él, una vida sin tensión es por sí misma una fuente de malestar.
Presión: ¿qué provoca las necesidades? La presión. Murray considera tanto el ambiente como la persona: ciertas características del entorno –que
llama presión, y puede referirse a otras personas– se asocian a la satisfacción o frustración de una necesidad y, por lo tanto, están asociadas al
bienestar individual. Diferentes presiones provocan diferentes necesidades, cuya fuerza la determina justamente el poder de la presión para
beneficiar o perjudicar al individuo. Eso explicaría que personas con determinadas necesidades busquen entornos con presión más o menos
gratificante.
Al definir las diferencias individuales según la fuerza o presión de las necesidades, integrando la consideración del ambiente encontramos que estas
diferencias también se darán en su evaluación como más o menos satisfactorias.
Taxonomía de necesidades: Murray propuso una gran cantidad de necesidades, al contrario que Freud, que las redujo considerablemente, como
habéis visto. Las clasificó según fueran:
-Primarias o secundarias (como las clasificaciones de drives): las primarias o viscerogénicas son corporales, se relacionan con la supervivencia
(comer, respirar, evitación del daño o las necesidades sexuales. Murray desestimó las que son comunes a todo el mundo pero secundarias para la
individualidad, como la comida o el respirar). Las secundarias o psicogénicas surgen después de las primarias e indirectamente a partir de éstas,
refiriéndose a la satisfacción emocional.
-Abiertas –de expresión directa– o secretas –inhibidas o de expresión bloqueada.
-Reactivas o proactivas: las reactivas suponen una respuesta hacia algún elemento concreto del entorno, activándose únicamente al aparecer éste
(por ejemplo, ver un anuncio de un centro de estética y desencadenarse la necesidad de adelgazarse). Las proactivas son espontáneas, no requieren
de ningún estímulo desencadenante.
Considerando necesaria una taxonomía como parte del trabajo científico, hizo un estudio con 51 universitarios, todos varones, a los que evaluó
mediante cuestionarios estandarizados, pruebas proyectivas, entrevistas, análisis de autobiografías y observaciones conductuales. El análisis de
datos describió un total de veinte necesidades manifiestas y ocho necesidades latentes, todas asociadas a:
-Deseo o efecto intencional.
-Sensaciones.
-Acciones.
-Nombres de rasgos.
Medida de las necesidades: las necesidades manifiestas se pueden observar directamente en el comportamiento, pero las latentes requieren de una
medida indirecta. Influido por la teoría freudiana, adaptó el concepto de "proyección" a la percepción. Con Morgan (1935), diseñaron un test basado
en la proyección de la fantasía sobre un estímulo objetivo, suponiendo que una fuerte necesidad latente se puede proyectar en la fantasía del
individuo como si fuera una película en una pantalla, y así poder medirla: el test de apercepción temática (TAT), una técnica proyectiva (apercepción
describe el acto de interpretar el ambiente y percibir el significado de lo que está sucediendo).
Cita
"El test se basa en el hecho conocido de que cuando una persona interpreta una situación social ambigua, ésta tiene tendencia a manifestar su
propia personalidad tanto como el fenómeno en lo que está atendiendo. Absorto en su propio intento de explicar el acontecimiento objetivo, se
vuelve inocentemente inconsciente de sí misma y del examen de los otros y, por lo tanto, defensivamente menos vigilante. Para alguien que haga
una doble lectura, no obstante, estará revelando ciertas tendencias interiores: deseos, temor y vestigios de experiencias pasadas".
El TAT consiste en un conjunto de láminas monocromas que representan imágenes ambiguas y se presentan al sujeto según un orden de más a
menos estructuración, pidiéndole que haga un relato para describir las personas y objetos de la lámina, la situación, lo que piensan o sienten, y el
desenlace. De esta manera, y según el principio de apercepción, pone de manifiesto las necesidades latentes (en forma de temores, sentimientos y
pensamientos inconscientes), al proyectarlas en las imágenes que ve y las manifiesta mediante los relatos que construye. Es obvio el gran
componente subjetivo de este tipo de pruebas, como cualquier prueba proyectiva.
En la siguiente tabla, se presentan las veinte necesidades propuestas
por Murray (propuestas originalmente en 1938, en su libro
Exploraciones de la personalidad):
Las teorías homeostáticas (teorías de impulso):
Freud, Hull, Murray
La perspectiva motivacional
Teoría de los instintos y la motivación:
Sigmund Freud (1856-1939)
En la siguiente figura, se resumen las principales fuentes de variabilidad
desde la teoría freudiana:
Diferencias individuales: cada persona tiene una estructura de impulsos
(drives) propia, así como formas de satisfacerlos y medios para evitar la
ansiedad y resolver los conflictos que se puedan derivar.
Mecanismos de defensa: la ansiedad genera dolor emocional; es una
señal de alarma ante un peligro para el individuo; Freud interpreta que
proviene de experiencias tempranas donde la expresión del instinto fue
castigado. Esta situación de malestar promueve el desarrollo de
mecanismos de defensa, estrategias que afrontan los instintos
minimizando el dolor (Freud propuso seis: desplazamiento,
identificación, proyección, formación reactiva, racionalización y
regresión). Se aplican inconscientemente, son irracionales y distorsionan
la realidad, siendo difícil volverlos conscientes (hay resistencia por parte
del sujeto). ¿Qué consiguen? Mantener el impulso indeseable al
inconsciente, desde donde sigue ejerciendo presión y generando
ansiedad.
Conflictos psicológicos y ansiedad: derivan o bien de
conflictos entre diferentes impulsos o bien entre el id y el
superego (ejemplo típico de la época victoriana, impulsos
sexuales que se enfrentan a una rígida moral represora de la
sexualidad). En cualquier caso, los conflictos originan en la
mayoría de la gente ansiedad, desarrollando neurosis.
Freud diferencia entre tres tipos de ansiedad: realista (ante un
peligro real), neurótica (desencadenada por el ego, ante el
miedo a perder el control sobre el id y recibir un castigo) y
moral (ante un conflicto entre el id y el superego, que genera
culpabilidad por el contenido moral). Las ansiedades neurótica
y moral son las responsables de la represión de los
pensamientos, recuerdos o conductas que ocasionan la
ansiedad (las vuelve inconscientes).
Dinámica de la personalidad: Freud identifica los instintos con los
motivos, que contribuyen a la construcción de la estructura de
personalidad. La existencia de las fuerzas motivacionales y la relación
con ellas introduce un aspecto dinámico a la teoría de la personalidad y
los motivos: el id sería la fuente de toda la energía instintiva, las
pulsiones que ejercen presión, desencadenando pensamientos para
satisfacer el instinto: procesos primarios. El yo es el responsable de
controlar los instintos buscando un equilibrio (procesos secundarios),
con la posibilidad de que el superego, en función de los contenidos
internalizados, se oponga a la descarga exigiendo su inhibición o
represión: aquí es cuando el ego hace de mediador entre las demandas
irracionales del id y el autocontrol del superego. Todos los elementos
invierten energía mental en los procesos que controlan.
Teoría hedonista de reducción de la tensión: el
individuo prima la busca del placer y la evitación del
dolor o disgusto, dirigiendo su conducta a reducir la
tensión que siente dentro de él. Premisa: el origen
son los estados corporales de excitación-tensión,
internos: instintos, pulsiones o drives; el propósito
es reducir la tensión y sentir placer; el objeto es
satisfacer las pulsiones, reduciendo la tensión.
Freud considera que hay dos fuentes generadoras de impulsos:
a) Ambientales: estímulos externos que generan impulsos momentáneos. Se pueden satisfacer con
una acción concreta en el mundo externo, o bien evitarse.
b) Instintos: internos, biológicos, fuerzas constantes que no pueden ser evitadas e imponen al
individuo la necesidad de hacer una serie de conductas que induzcan cambios en el mundo externo,
con el objetivo de satisfacer el instinto desencadenante del proceso.
Al inicio de su obra describió como impulsos primarios los sexuales –preservan la especie– y los
agresivos –preservan el ego–; con el tiempo, se refiere al instinto de vida(libido), que reúne el sexual
y el agresivo, y el instinto de muerte (thanatos), como impulso de retornar a un estado inorgánico
(¿notáis la influencia de la teoría de Darwin, al considerar la supervivencia como motivo?).
Los impulsos se manifiestan de diferentes maneras; una de las aportaciones de Freud fue considerar
su expresión a los sueños, en las obras de arte, los lapsus linguae, actos explícitos y, como clínico, a
los síntomas neuróticos.
Teoría de los instintos y la motivación: una parte de la amplia
obra de Freud se dedica a la cuestión de la motivación, en
términos de impulsos, pulsiones o instintos. Para él, todo el
comportamiento está motivado a pesar de que el motivo no
sea explícito (en su libro La psicopatología en la vida cotidiana
pone ejemplos de conductas aparentemente sin sentido que
esconden un motivo concreto, y es que los motivos pueden
ser inconscientes o deliberadamente ser ocultados, pero a
menudo escapan a nuestro control y se expresan
indirectamente, como pasa con los lapsus linguae, las
ilusiones perceptivas, etc.).
Teoría de la personalidad: Freud formuló una teoría de la personalidad
estructurada según tres elementos (id, superego y ego), añadiendo una
topografía de la mente en función de tres áreas no claramente delimitadas
(consciente, preconsciente, inconsciente). A manera de recordatorio,
sistematizamos en la siguiente tabla las características básicas de estos
elementos estructurales y topográficos.
La perspectiva evolucionista de la personalidad
La psicología evolucionista pretende descubrir y entender el diseño de la mente humana. Es una manera
de pensar la psicología, entendiendo que la mente es un conjunto de máquinas procesadoras de
información –mecanismos–, diseñadas por la selección natural para resolver los problemas adaptativos a
los que se enfrentaron nuestros ancestros. La importancia y permanencia de los mecanismos psicológicos
está determinada por su valor adaptativo.
Aplica los conocimientos y principios de la biología evolucionista. Relacionada con:
Sociobiología (Wilson, 1975): la selección natural actúa sobre el individuo y no sobre el grupo; tiene éxito
el individuo capaz de no transmitir sus genes a la siguiente generación. El objetivo es averiguar el
significado biológico de conductas que no han sido explicadas previamente.
Evolucionismo: subárea de la sociobiología centrada en la naturaleza humana, con el objetivo de
comprender las conductas.
Conceptos previos
1) Selección natural, fuerzas hostiles de la naturaleza y adaptaciones.
2) Selección sexual: competición intrasexual y selección intersexual.
3) Productos de la selección natural: adaptaciones, subproductos de
adaptaciones, efectos aleatorios.
Premisas de la psicología evolucionista: David M.
Bauss (1953)
Conclusiones: limitaciones del
planteamiento
Las adaptaciones se forjan a lo largo de la evolución, a través de miles o millones de generaciones,
lo que impide determinar con certeza cuáles son las fuerzas selectivas que actuaron sobre los
seres humanos y explicar las conductas en el presente.
Hay que inferir los ambientes del pasado y las presiones de la selección, mediante el conocimiento
de los mecanismos psicológicos implicados en cada conducta.
Ejemplo
El miedo a las serpientes o a las alturas sugiere que fueron peligros en nuestro pasado evolutivo;
los celos sexuales masculinos sugieren que la pasada incertidumbre sobre la paternidad fue un
problema adaptativo; el miedo a estar solos, apartados de un grupo, sugiere que la pertenencia a
un grupo fue crítica en la supervivencia y la reproducción.
La conducta refleja una interacción entre los mecanismos psicológicos y los estímulos
ambientales: el mecanismo genotípico es una constante; la tendencia fenotípica varía
sobradamente en función de las condiciones sociales y las experiencias.
Falta profundizar en la comprensión de la naturaleza humana, en los detalles y características del
diseño de los mecanismos psicológicos implicados. En el caso de los celos, falta conocer el rango
de señales que desencadenan la conducta, los pensamientos y emociones que se activan, el rango
de conducta preciso: vigilancia, violencia, etc.
Las condiciones actuales difieren de las ancestrales; lo que fue adaptativo no lo es necesariamente
ahora, pues las presiones de la selección han variado.
¿Cómo se estudia la personalidad desde esta aproximación teórica? La psicología
evolucionista plantea un análisis basado en la naturaleza humana –que identifica con
la misma personalidad–, las diferencias sexuales y las diferencias individuales.
Las premisas básicas de la psicología evolucionista se refieren a los conceptos de:
especificidad de dominio, numerosidad y funcionalidad. En la siguiente tabla, se
describe brevemente su contenido:
Estudio de la naturaleza humana
Estudio de las diferencias sexuales: agresividad,
celos, deseo de variedad sexual y selección de
pareja Estudio de las diferencias individuales
Productos de la selección natural: adaptaciones,
subproductos de adaptaciones y efectos
aleatorios o "ruido"
Selección sexual.
Competición
intrasexual y
selección intersexual
Selección natural,
fuerzas hostiles de
la naturaleza y
adaptaciones
La naturaleza humana es producto del proceso evolutivo a
pesar de que no solemos ser conscientes de los
mecanismos que nos definen como humanos.
Charles Darwin (1809-1882)
Propuso que las estructuras orgánicas experimentan
cambios a lo largo del tiempo; no permanecen estáticas.
Los cambios sugieren un diseño adaptativo, que le llevó a
proponer la teoría de la selección natural: una teoría del
proceso que actúa a lo largo del tiempo, por el cual surgen
adaptaciones y cambios –variación– que actúan a lo largo
del tiempo.
Todas las especies se reproducen más allá de las
posibilidades de supervivencia de las crías. ¿Por qué? Para
asegurar la supervivencia de la especie. Pero eso implica
que tiene más posibilidades de sobrevivir y reproducirse el
individuo con mayor capacidad, gracias a los cambios o
variaciones que haya heredado de sus ancestros: tiene una
ventaja que podrá transmitir a sus descendientes.
Conceptos claves:
1) Selección natural: Proceso a lo largo del cual las
variaciones con éxito serán seleccionadas y las que fracasan
se eliminarán. Es un proceso de cambios graduales a lo
largo del tiempo, mediante el cual las variaciones con éxito
aumentan su frecuencia de aparición y se extendieron al
genoma, sustituyendo las variaciones menos útiles hasta
que éstas llegan a desaparecer.
2) Fuerzas hostiles de la naturaleza
Los cambios en el entorno inducen situaciones de carencia
y dificultan la supervivencia y la reproducción. La escasez
de alimentos, los parásitos, los depredadores, las
temperaturas extremas, las enfermedades... constituyen
ejemplos de las fuerzas incontrolables de la naturaleza a la
que, en la evolución, tuvieron que enfrentarse nuestros
ancestros.
3)Adaptaciones: Las variaciones son soluciones heredadas a
estos problemas. Ayudan a los organismos a sobrevivir e
incrementan la posibilidad de reproducción incluso ante las
fuerzas hostiles de la naturaleza. ¿Cómo? Son
adaptaciones. Entre los seres humanos, la preferencia
(variación) por sustancias ricas en grasas, azúcar y
proteínas, ayudaron a sobrevivir en condiciones de escasez
alimenticia; o es el caso del desarrollo de un sistema
inmunitario con anticuerpos, que ayuda a sobrevivir a
enfermedades y parásitos.
Hay variaciones que aportan una ventaja
reproductora al individuo, transmitiéndolas a sus
descendientes, mediante dos tipos de
mecanismos: competición intrasexual y selección
intersexual.
Competición intrasexual: miembros del mismo
sexo compiten entre ellos para tener más acceso
sexual a miembros del sexo opuesto. El ganador
tiene unas características superiores al resto de
individuos (fuerza, medida, inteligencia,
atractivo...) que le capacitan para el
emparejamiento y la transmisión de genes.
Selección intersexual: miembros del mismo sexo
escogen pareja según sus preferencias por
determinadas características (por ejemplo, el
plumaje de los gallos reales machos es, además
de vistoso, un índice de salud para el resto de
individuos). Las características se desarrollan
porque quien las tiene es escogido con más
frecuencia: se reproduce más y transmite más sus
genes.
Genes y salud general
La selección natural y la selección sexual no son
dos procesos separados: el éxito en la
supervivencia (selección natural) y el éxito en la
reproducción (selección sexual) forman parte de
una reproducción genética diferencial:
-Los genes de los organismos que se reproducen
más se transmiten a futuras generaciones con
más frecuencia.
-Como la supervivencia es crítica para la
reproducción, incluye la transmisión de las
características que favorecen una mayor
supervivencia.
-Como el éxito en la competitividad sexual es
crítico para el éxito reproductivo, las cualidades
que conducen al éxito (competición intersexual y
selección intrasexual) se transmiten a las futuras
generaciones.
Adaptaciones: desarrollo estructural del organismo,
regular, en consonancia con la estructura del entorno, que
provoca la solución de un problema adaptativo (todo
aquello que impide la supervivencia o la reproducción).
Diseño especial: las características de una adaptación se
reconocen como componentes de un sistema especializado
en resolver problemas.
El ambiente es necesario por el desarrollo de la adaptación,
pero también puede interferir con ella. Es un ambiente
selectivo, no hay determinismo genético.
Subproductos de adaptaciones: efectos incidentales que
no son adaptativos pero provienen de una adaptación
inicial (por ejemplo, la nariz es una adaptación para oler,
pero ahora también sirve para aguantar las gafas).
Variaciones aleatorias o ruido evolutivo: variaciones
neutras con respecto a la selección, que pueden formar
parte del genoma por mutación y perpetuarse entre
generaciones (por ejemplo, la forma del lóbulo de las orejas
no afecta al funcionamiento del oído, pero hay mucha
variabilidad).
El modelo de personalidad de Theodore Millon. Del modelo biosocial al modelo evolutivo de la personalidad
Theodore Millon ha desarrollado, a lo largo de las últimas décadas, un complejo modelo de personalidad desde una
actitud comprehensiva, articulada en una teoría explicativa, una nosología formal o clasificación diagnóstica,
herramientas de evaluación y técnicas terapéuticas.
Características generales del modelo de
personalidad de Millon
La continuidad sindrómica El modelo biosocial (1969-1990)
El modelo evolutivo (1990-
actualidad)
El modelo de Millon y los trastornos de
personalidad
Perspectiva integradora:
-Integración teórica: combina diferentes perspectivas,
como la biológica, psicodinámica, fenomenológica,
cognitiva, sistémica, etc., con el objetivo de integrar la
estructura y la dinámica de la personalidad.
-Perspectiva idiográfica y nomotética: considera que la
personalidad es el resultado de la historia individual
(personología), formada por las interacciones entre los
factores biológicos y ambientales(ideográfico), y plantea
y explica la relación entre rasgos, esquemas, motivos,
necesidades... desde una planteamiento generalista
(nomotético).
Personalidad: conjunto de constructos a partir de datos
observados. Estructura integrada por sistemas que deben
tenerse en cuenta al hacer su evaluación, entendiéndola
como un proceso de desarrollo influido por variables
biológicas y ambientales.
-Se refiere a las estrategias que caracterizan a las
percepciones y la manera de enfrentarse al entorno de
manera consistente y distintiva (propia de cada
individuo).
-Estilos de afrontamiento: el desarrollo hace referencia a
un conjunto de esquemas, de maneras de procesar la
información, los estilos de afrontamiento nomotéticos,
en los que añade subtipo de personalidad más
ideográficos.
-Para Millon, la personalidad se puede comprender mejor
como un sistema adaptativo con ámbitos estructurales y
funcionales; la estructura se articula en torno a metas
motivacionales, modos cognitivos y comportamientos
interpersonales, constituidos por diferentes dimensiones
bipolares.
Una parte esencial del modelo de personalidad de Millon, como
habéis visto, trata sobre la personalidad anormal y los trastornos de
personalidad. Como breve referencia de un tema que se desarrolla
con más detalle en el ámbito de la psicopatología y, por lo tanto, va
más allá de los objetivos de nuestra disciplina, os presentamos las
ideas esenciales del autor.
Propuestas de Millon sobre trastornos de personalidad con relación
a su modelo general:
-Diferenciar síntomas según su gravedad.
-Proponer categorías de trastornos según el agrupamiento de los
signos clínicos.
-Aportar un modelo teórico que justifique el sistema de
clasificación.
-Especificar relaciones entre categorías diagnósticas.
-Dar más atención terapéutica a los trastornos de personalidad
leves.
-Constatar la continuidad psicológica y la evolución entre trastornos
leves y graves.
-Mantener una separación entre trastornos según su gravedad.
Definición de los trastornos de personalidad según el modelo:
-Estilos estructurados de comportamiento, cognición y emoción.
-Estructuras de funcionamiento dentro de un continuo.
-Sistemas dinámicos y estructurados, con unos niveles más permanentes y
otros más mutables.
-Evaluación dentro de un continuo.
-Modalidades de tratamiento combinadas y diseñadas estratégicamente de
manera secuencial.
Relación entre rasgos de personalidad y trastornos de personalidad:
desde esta perspectiva, ¿el trastorno de personalidad se refiere a rasgos de
personalidad? Considerando que los rasgos son patrones de experiencia,
pensamiento e interacción con uno mismo y el entorno, se pueden relacionar
con el trastorno:
Los rasgos son egosintónicos; el individuo se siente bien, o percibe su malestar
emocional como algo inevitable, no relacionado consigo mismo, su manera de
ser y comportarse. No considera que esté mal o que tenga un problema y, si
identifica malestar, lo atribuye a su entorno, a otras personas. El individuo "es
así", no hay un antes y un después a su personalidad (lo que sí podemos
encontrar, por ejemplo, en el caso de un trastorno del estado de ánimo).
Pero los rasgos se hacen desadaptativos e inflexibles, ocasionando malestar y
dolor. Por ejemplo, ser desconfiado es un rasgo, pero si se desarrolla hasta el
punto de desconfiar de las personas más próximas y creer que abusan de ti, te
humillan... induce desadaptación, padecimiento, problemas, etc.
Cuando los rasgos se hacen desadaptativos, se puede hablar de un trastorno y
plantear un tratamiento que haga recuperar la funcionalidad de los mismos.
No se cambiarán, pero perderán la capacidad de desadaptar la conducta del
individuo.
Cuestión esencial: la continuidad sindrómica. Millon hace una consideración
dimensional del trastorno, entendiendo que difiere en el grado de intensidad
de la conducta normal; es como una forma extrema de expresión de los rasgos
de la personalidad normal, pudiendo variar en intensidad (leve, moderada,
grave).
La perspectiva dimensional se enfrenta a la perspectiva clásica de la
psiquiatría y la psicología clínica, con una consideración categorial que
entiende que los trastornos son distintos y cualitativamente diferentes de los
extremos normales de cada rasgo. La aproximación, desde esta
conceptualización, es la de diagnosticar la presencia o ausencia de un
trastorno, al aceptar que hay un punto de ruptura entre las dos posibilidades.
Clasificación de los trastornos
Este es un concepto clave del
modelo de Millon: la
personalidad se distribuye a lo
largo de un continuo, donde la
personalidad normal se sitúa en
un extremo y el trastorno en
otro. Tradicionalmente, la
definición de conducta anormal
se ha basado en tres posibles
criterios, que exponemos en la
siguiente figura:
Para Millon, sin embargo, no existe una línea que separe la normalidad de la patología,
pues ésta tiene los mismos determinantes que el funcionamiento normal:
-Se definen por los mismos principios y mecanismos del desarrollo.
-Comparten los mismos rasgos básicos de la personalidad.
Cita: "La normalidad y la patología son conceptos relativos: son cotas arbitrariamente
establecidas dentro de un continuo o gradiente. La psicopatología va modelándose de
acuerdo con los mismos procesos y principios que intervienen en el desarrollo y
aprendizaje normales. No obstante, debido a las diferencias de características
específicas, cronología, intensidad o persistencia de determinadas influencias, algunos
individuos alcanzan actitudes caracterizadas por una deficiente capacidad de
adaptación, mientras que otros no las alcanzan".
Millon, T. (1976). Psicopatología moderna. Enfoque biosocial de los aprendizajes
erróneos y de los disfuncionalismos.
Por lo tanto, lo significativo es la personalidad porque es en ella donde se producen las
conductas patológicas; comprender a la persona con un trastorno permite dar sentido
al trastorno. Si hay diferencias, se deben a que la personalidad anormal representa un
desequilibrio de los sistemas que definen la personalidad anormal.
"Los patrones de personalidad patológica son características
profundamente arraigadas que impregnan todas las facetas de
la actividad del individuo [...]. Estos patrones derivan de la
compleja y secuencial interacción de los factores constitucionales
y de la experiencia. Una vez establecidos en los primeros estadios
de la vida, los patrones patológicos tienden a invadir nuevas
esferas y a perpetuarse dentro de círculos viciosos; imponen un
modo de vida tan arraigado y automático que el paciente a
menudo no advierte su presencia ni sus devastadoras
consecuencias".
Millon, T. (1976). Psicopatología moderna. Enfoque biosocial de
los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos.
La perspectiva de continuidad sindrómica permite estudiar el
proceso de desarrollo de los trastornos (entendidos como el
resultado de la disfunción de la capacidad de la personalidad
para afrontar las dificultades de la vida) y la manera en que estos
trastornos pueden retornar a un funcionamiento saludable.
Así, diseñó test para evaluar los dos aspectos de la personalidad,
con el objetivo de explicar la conducta de las personas y, si
procede modificar su funcionamiento: para la personalidad
normal diseñó el Milllon Index of Personality Styles, MIPS (1994);
para la anormal, como inventarios clínicos, el Millon Clinical
Multiaxial Inventory-III, MCM-III (1997) o para adolescentes, el
Millon Adolescents Clinic Inventory, MACI (1993), todos ellos con
adaptaciones españolas.
Millon estructuró su modelo de personalidad según dos teorías.
La primera la planteó en 1969, y se conoce como el modelo
biosocial; la segunda la expuso en 1990, y se conoce como el
modelo evolutivo, presentada en su libro Toward a new
personality. A continuación, se desarrollan los contenidos
básicos de las dos propuestas.
En la siguiente tabla, recogemos las principales diferencias que traducen esta premisa:
Se basa en un modelo de aprendizaje biosocial, unificado mediante
el concepto de refuerzo y el aprendizaje de estrategias por
afrontamiento (aprendizaje por contigüidad, instrumental, vicario y
patogénico).
Objetivo: constatar la continuidad sindrómica, así como la evolución
entre los trastornos leves y los trastornos graves.
Combina factores biológicos (constitución biofísica: herencia y
factores maternos prenatales) y sociales, como experiencias de
aprendizaje (experiencias del pasado y alternativas actuales).
De la combinación de los dos factores se definen estilos de relación
interpersonal, que se mantienen por su interacción con el ambiente,
desde la infancia al presente. Son conductas operantes destinadas a
buscar refuerzos y definen estrategias de afrontamiento ante los
acontecimientos vitales.
Millon se preguntó sobre:
a) qué refuerzos busca el individuo (naturaleza de los refuerzos);
b) dónde los busca (procedencia); y
c) cómo actúa para conseguirlos (conducta instrumental). Las
respuestas posibles son: a) en términos generales, busca conseguir
placer o evitar el dolor;
b) en él mismo o en los otros; y c) actúa activa o pasivamente para
conseguirlos.
De esta manera, se definen tres dimensiones bipolares:
1) Dimensión placer-dolor: qué busca el sujeto en el refuerzo,
refuerzos positivos (placer) o evitación de refuerzos negativos
(dolor).
2) Dimensión activo-pasivo: cómo busca el sujeto el refuerzo,
tendente a la acción, activo; o esperando que el entorno le
proporcione el refuerzo, pasivo.
3) Dimensión sujeto-objeto: dónde busca el sujeto el refuerzo, en sí
mismo (independiente, según sus metas) o en los otros
(dependiente, espera que los otros se lo proporcionen). Puede
haber personas ambivalentes –combinan las dos posibilidades–, o
desvinculadas o retraídas, aquellos que no buscan refuerzo sino
apartarse de los demás, careciendo de metas personales.
A partir de las tres dimensiones, combinando naturaleza, fuente y
conductas instrumentales, se pueden deducir ocho trastornos de
personalidad básicos, a los que se añaden tres trastornos más
graves, elaboraciones de los trastornos de personalidad básicos que
son una desviación patológica –disfuncional y desadaptativa– de
estilos normales y saludables.
Se define así una matriz de 2 x 2 x 2. Cuatro trastornos se derivan de
la naturaleza y fuente de refuerzos: retraído (no busca refuerzos),
dependiente (los busca en los otros), independiente (en sí mismo) y
ambivalente (inseguro). Al cruzarse con las dos posibles conductas
instrumentales (activo-pasivo) producen los ocho modelos de
personalidad. Crítica: hay un desequilibrio entre las tres
dimensiones; no hay un cruce claro entre yo-otros y placer-dolor. En
la siguiente tabla, se reproduce la matriz de refuerzos resultante,
señalando en cada casilla el tipo de personalidad y el trastorno
asociado a él.
M3 personalidad esquemas

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  • 1. Módulo 3: Psicología de la personalidad Perspectivas teóricas Perspectiva dimensional o de rasgos Gordon Allport (1897-1967) Allport suele incluirse dentro de los modelos estructurales internalistas o personalistas porque para él: Cita "Una auténtica psicología tiene que estudiar la individualidad... la misión asignada a la psicología es el estudio de las personas, y las personas solamente existen en patrones concretos y únicos". Gordon Allport Su perspectiva de análisis es idiográfica, en tanto que destaca el aspecto de unicidad –la individualidad–, a pesar de que incorpora una visión al mismo tiempo nomotética porque consideraba esencial desarrollar rasgos aplicables a todo el mundo, pero no describir leyes universales del comportamiento porque la personalidad no lo es. Es un pionero en la aproximación de rasgos, pese a que ahora su importancia es más bien histórica. Shultz y Shultz (2003) destacan tres aspectos "propios" de Allport, en oposición a sus coetáneos, que le hacen rechazar: -El constructo del inconsciente, tal como lo definió Freud al proponer que domina la personalidad adulta. Al contrario, defiende la racionalidad, la conciencia y el control. -El determinismo histórico, es decir, el establecimiento de las explicaciones de la personalidad en los inicios de la vida –la infancia–, o más genéricamente el pasado de la persona. Para Allport, nos proyectamos al futuro... Lo argumenta diciendo que la conducta del niño está dirigida principalmente por impulsos y reflejos biológicos, mientras que la correspondiente al adulto por contenidos más psicológicos. -Datos obtenidos a partir de población anormal: hay que estudiar a personas emocionalmente sanas, que no pueden compararse con niños, neuróticos o animales. Allport se diferencia de otros autores incluidos en esta perspectiva por una serie de consideraciones conceptuales que tenéis que conocer. Las resumimos en la siguiente tabla: ¿Rasgos o disposiciones? Considerando que el término rasgo inducía a confusiones, lo reservó para los rasgos comunes, utilizando la expresión "disposiciones personales" para los rasgos individuales. Entre éstos, establece diferencias según su importancia (centralidad) y amplitud al describir el comportamiento. Los rasgos Este autor propuso el término rasgo dentro de una definición de personalidad que entiende como "una estructura neuropsicológica generalizada, con la capacidad de interpretar y utilizar muchos estímulos funcionalmente equivalentes, y de iniciar y guiar formas consistentes (equivalentes) con un comportamiento adaptativo y estilístico". Para Allport, define un conjunto de disposiciones de respuesta relativamente estables que caracterizan al individuo de forma única. Es concreto, fácilmente reconocible y consistente con el comportamiento: -Tiene una existencia real dentro del individuo, no es sólo un constructo teórico. -Determina el comportamiento, no es sólo una respuesta a un determinado estímulo; todavía más, nos impulsa a buscar determinados estímulos e interactuar con el ambiente. -Se puede demostrar empíricamente, observando la conducta a lo largo del tiempo. -Se relaciona con otros rasgos, y llegar a solaparse con ellos (co-ocurrencia de los rasgos al hacer una conducta). -Las situaciones determinan cómo se expresa. Modelos diferencialistas de la personalidad H. J. Eysenck R. B. Cattell Mccrae Costa Modelo de personalidad biopsicosocial: Eysenck, científico diferencialista con un amplio rango de intereses, describió la estructura de la personalidad según un modelo de tres dimensiones o tipos básicos, mediante la aplicación de la técnica de análisis factorial. Como parte de su modelo, destaca un contenido descriptivo, orientado a describir los rasgos básicos de la personalidad, y un contenido explicativo, centrado en la investigación sobre las bases biológicas de la personalidad (fue un defensor del componente biológico frente al componente ambiental). Además, diseñó test de personalidad con los que medir sus dimensiones de personalidad. Como el Eysenck Personality Questionnaire (EPQ). Rasgo: para Eysenck es la unidad de análisis de la personalidad, pero su investigación se enmarca dentro de una estructura jerárquica de análisis de la conducta donde la conducta puede estudiarse según niveles de generalidad: desde la respuesta específica a la situación, en el nivel básico, hasta el tipo o nivel superior. Las respuestas específicas se asocian describiendo hábitos de conducta aprendidos; éstos pueden ser asociados describiendo los rasgos de personalidad. Y los rasgos también pueden agruparse para definir el tipo. La aplicación de la técnica de análisis factorial, a partir de las respuestas específicas a cuestionarios de personalidad diseñados por él mismo, le permitieron definir esta estructura de la personalidad que, en su nivel más general, está formada por tres grandes tipos temperamentales bipolares: extraversión (E), neuroticismo (N) y psicoticismo (P). Extraversión y neuroticismo son superfactores: se repiten en la mayoría de modelos de la personalidad, desde la aproximación de rasgos y la aplicación del análisis factorial. Psicoticismo apareció en un momento más tardío del modelo de Eysenck y, metodológicamente, se ha mostrado como el factor más débil. Las tres dimensiones se refieren a la personalidad normal, a pesar de que N y P se han relacionado con una vulnerabilidad o predisposición de los individuos a presentar trastornos psicológicos, reconociendo la importancia del ambiente para desencadenarlos. Como psicólogo diferencialista, Eysenck explicó las diferencias individuales en los factores de extraversión y de neuroticismo, mediante la teoría explicativa biológica en que se enmarca su investigación (la dimensión de psicoticismo queda pendiente de una explicación general). Extraversión: propuso el constructo fisiológico de arousal, relacionado con el nivel de excitación cortical y que conscientemente percibimos mediante las emociones y el estado de ánimo. Todo el mundo tiene un nivel óptimo de arousal a partir del cual, por debajo o por encima, la estimulación resulta desagradable y afecta al rendimiento. Los sujetos extrovertidos tienen un nivel de arousal cortical crónicamente bajo y necesitan aumentarlo mediante la conducta (cognitiva o efectiva). Eso explica su disposición para buscar estimulación en el entorno(otras personas, actividades...) y su susceptibilidad al aburrimiento. En cambio, los sujetos introvertidos tienen un nivel de arousal cortical crónicamente alto, que les hace evitar la estimulación del entorno y mostrar. Neuroticismo: propuso el constructo fisiológico de activación, relacionado con la labilidad del sistema límbico en el sistema nervioso autónomo, vinculado con las respuestas emocionales. Las personas altas en N son inestables emocionalmente, tienen un nivel alto de activación – máxima labilidad– que les hace tener respuestas emocionales intensas; las personas bajas en N tienen un nivel bajo de activación, mínima labilidad, y se caracterizan por la estabilidad emocional. Por eso, puntuar alto en N es un buen índice de la predisposición a experimentar estrés, ansiedad, baja autoestima y emocionalidad negativa en general. Cattell es reconocido como uno de los autores más influyentes en los estudios de la personalidad desde la aproximación de rasgos. Considerando los rasgos como los elementos básicos de la estructura de la personalidad, a diferencia de H. J. Eysenck, su aproximación es léxica, es decir, considera que los rasgos de personalidad más significativos los podemos encontrar en el lenguaje natural. Se basó en el trabajo de Allport y Oddbert de extracción de términos relacionados con personalidad a partir del análisis del diccionario, antes comentado, y añadió tres tipos de datos por él descritos (datos L, procedentes de la observación de la conducta en su contexto natural; datos Q, de cuestionarios; y datos T, de pruebas objetivas). Aplicando la técnica del análisis factorial, propuso que la estructura de la personalidad se describe por dieciséis factores primarios. Estos dieciséis factores, sin embargo, pueden resumirse en una estructura de cinco factores más generales, aplicando un análisis factorial de segundo orden. Para que veáis la relación con el modelo PEN de Eysenck, los factores de segundo orden son introversión-extraversión, ansiedad, socialización controlada, dependencia- independencia y dureza-sensibilidad. Los dos primeros remiten a la extraversión y al neuroticismo, el último al psicoticismo. Todos los factores del modelo, de primer y segundo orden, se pueden medir con el cuestionario de personalidad diseñado por Cattell y sus colaboradores en 1947, conocido como 16PF –con revisiones continuas–, bastante utilizado en el ámbito aplicado. Además, Cattell se interesó por la dinámica de la personalidad, tanto por la evolución de los rasgos de personalidad a lo largo del tiempo como por los contenidos motivacionales que dirigen la conducta, aspecto al que nos referimos dentro de la aproximación motivacional de la personalidad. A pesar de que nos referimos a dos importantes psicólogos, McCrae y Costa, el modelo de los cinco factores de personalidad, el big five, como se conoce popularmente, no es exclusivo de ellos. Con él, se explica la estructura de la personalidad según cinco grandes dimensiones: extraversión, neuroticismo, apertura a la experiencia, responsabilidad o conciencia y cordialidad o agradabilidad. En la década de los años sesenta, se empezó a proponer esta estructura, que iban replicando los trabajos de diferentes autores (Fiske, Norman, Goldberg...), pero fue en la década de los ochenta cuando se consolidó como una nueva perspectiva, liderada por los autores mencionados, McCrae y Costa que, además, han desarrollado un cuestionario de gran aceptación: el NEO-PI-R. En la actualidad, es el modelo más aceptado entre la comunidad psicológica. Los factores describen dimensiones comportamentales (extraversión y cordialidad), experiencias emocionales o cognitivas (neuroticismo y apertura a la experiencia) y de realización de tareas (conciencia); y cada factor se define por seis facetas. De nuevo, encontramos la réplica de los dos superfactores o tipos temperamentales de Eysenck, extraversión y neuroticismo, como pasaba con el modelo de segundo orden de Cattell, mientras que el psicoticismo correlaciona con puntuaciones bajas a cordialidad y conciencia. La dimensión más cuestionada ha sido la de apertura a la experiencia. Se han hecho muchos estudios tanto para validar el modelo (estudios transculturales, análisis evolucionistas de las dimensiones), así como para establecer las bases biológicas del modelo. Quizás una de sus aportaciones ha sido su aplicación al contexto clínico, relacionándose con trastornos de personalidad. El modelo PEN El modelo de los 16 factores de la personalidad El modelo de los cinco factores de personalidad
  • 2. La perspectiva cognitivista En este apartado se presentan las aportaciones de una serie de autores que no trabajan directamente la personalidad, pero que dentro de su obra la incluyen como parte de una conceptualización basada en la cognición como explicación de la conducta, pero influenciados por corrientes psicológicas centradas en el individuo, como el humanismo. George Kelly (1905- 1967): los constructos personales Rotter Bandura Marco general del cognitivismo Determinante de la conducta: la cognición como definitoria de la personalidad individual, lo que Pervin describe como "las formas en que la gente piensa sobre sí misma y sobre el mundo", es decir, las creencias, cómo se procesa la información y se explican los acontecimientos que nos suceden. Las diferencias en personalidad se relacionan con cómo cada persona representa mentalmente la información y, consecuentemente, varía su conducta para afrontar las demandas situacionales. Marco teórico: la llamada "revolución cognitiva", articulada según dos líneas diferentes: a) Paradigma del procesamiento de información, con el estudio de los procesos cognitivos básicos bajo la idea de la metáfora del ordenador: los seres humanos procesamos la información, almacenamos y la recuperamos, a lo largo de una serie de procesos o estadios, para dar sentido a nuestro entorno. La investigación destaca la percepción, la memoria, la atención, el lenguaje... siendo importante el tipo de información que recibimos (input) y cómo la procesamos para dar una respuesta o conducta o tomar una decisión (output). En la década de los cuarenta, la corriente llamada New Lock inicia el estudio de las relaciones entre cognición y personalidad, estableciendo que la percepción que tiene la persona es un proceso activo de adaptación; las necesidades y motivaciones afectan al componente significativo de la percepción (referencia: trabajos de Jerome Bruner). Lo que importa es el significado o significación que, para el individuo, tiene la situación, el mundo. b) Humanismo, existencialismo y fenomenología: estudian pensamientos y conocimientos de los individuos, interpretando la conducta en términos cognitivistas. Sus representantes son clínicos y, por lo tanto, sus objetivos son ayudar a comprender al individuo. Entienden genéricamente al ser humano como una fuente de actividad (llena de elementos cognitivos: percepciones, pensamientos, expectativas, esquemas... idiosincráticos, propios del individuo: perspectiva idiográfica) y consideran esencial estudiar las interacciones que establece con el entorno. Algunos autores son conocidos inicialmente como teóricos del aprendizaje social (como Bandura), pero evolucionan hacia una aproximación social- cognitiva de la personalidad. Estudian el origen social de la conducta humana, con énfasis en el desarrollo de la personalidad, considerando el rol de los agentes socializadores durante el desarrollo es decir, cómo, a lo largo del ciclo vital, se modifican las cogniciones. Dentro de esta perspectiva, se incluyen autores que difieren en sus objetos de estudio: autocontrol, autoeficacia, etc., sin que se produzca ninguna integración definitiva de todas las propuestas. Autor considerado precognitivista al situarse la revolución cognitiva en torno a la década de los sesenta y haber publicado su obra The Psychology of Personal Constructs en 1955, ya entonces planteó una particular teoría cognitivista de la personalidad. Como Allport, tampoco aceptaba el determinismo histórico para entender el presente ("nadie es víctima de su pasado"), y consideraba que, más que las influencias biológicas o ambientales, nos afectan nuestros procesos mentales racionales. Su teoría no fue demasiado aceptada entre los psicólogos cognitivistas posteriores, que trabajan en contextos experimentales, mientras Kelly se basa en su experiencia clínica y presenta déficits metodológicos que cuestionan su fiabilidad y validez. Además, hasta la actualidad se ha hecho muy poca investigación a partir de su teoría. A pesar de ello, él mismo señaló que, al contrario que otras teorías de la época, no incluye conceptos como motivación, necesidades, inconsciente o emociones. Este es uno de los puntos más criticados: centrarse en los aspectos racionales exclusivamente. ¿Por qué lo entendió así? A continuación, os resumimos los aspectos esenciales de la teoría para que podáis valorar su contenido. Corolario básico Todos los procesos cognitivos de un individuo –incluyendo la conducta– están determinados por la manera en que anticipa lo que sucederá en el futuro. Es una teoría de estructura y de proceso al mismo tiempo, idiográfica y nomotética, según la cual: 1) El comportamiento está motivado por un principio intrínseco de anticipación de los acontecimientos. 2) Metáfora de la persona como científico: tratamos de predecir y controlar nuestros acontecimientos de manera constante, mantenemos teorías implícitas con las que hacen hipótesis y según establece el principio de circunspección establecido por Kelly, vamos contrastando para guiar nuestra conducta (somos "científicos"). La conducta, pues, es el sistema para verificar nuestra formulación cognitiva sobre la realidad. 3) Perspectiva filosófica-psicológica: la realidad objetiva no tiene significado por sí misma; cada individuo tiene múltiples maneras de ver el mundo, pero no hay correspondencia total entre la percepción de la realidad y la realidad objetiva. Es una posición que se llama alternativismo constructivo: construimos personalmente la realidad de manera continua, según aproximaciones sucesivas, y le damos significados al interpretar subjetivamente los estímulos. 4) El proceso de conocer implica organizar e integrar la información que recibimos continuamente (no almacenar y relacionar, como propone la metáfora de los ordenadores). Los constructos personales y su medida El constructo personal es la unidad básica de la personalidad en el modelo de Kelly.1) Definición Cada individuo percibe el mundo según patrones que va creando continuamente y que trata de imponer sobre la realidad externa. El constructo es la representación mental de los acontecimientos propia de cada individuo (idiosincrática) y constituye una manera práctica de actuar ante la realidad. Bipolar: sin implicar necesariamente términos opuestos (por ejemplo, hostil-tímido), porque cada individuo construye su significado (varía lo que cada uno entiende por hostil, por ejemplo; para entenderlo, hay que conocer el otro polo del constructo). Un polo indica la similitud entre dos elementos mínimos (polo nominal o de similitud); el otro sirve de negativo (polo de contraste). La categorización mental se basa en la bipolaridad establecida, que se forma por la relación entre dos elementos parecidos en alguna característica (Kelly propuso un tercer elemento que se diferencia de los otros en ésta). Para identificar la dimensión personal del sujeto, hay que expresar verbalmente los dos polos. Tipo de constructos: básicamente, y según la importancia que tienen para el sujeto, centrales y periféricos. Se mantienen relativamente estables a lo largo de la vida. En un momento determinado, utilizamos un número limitado de constructos, pero el número completo es ilimitado. Sistemas cognitivos: los constructos se organizan formando sistemas cognitivos con una estructura básica a pesar de mostrar cierta flexibilidad. Varían según su profundidad. Un sistema complejo está formado por muchos constructos interconectados y con múltiples niveles de organización. Un sistema simple tiene pocos constructos y baja organización interna. Según Kelly, la complejidad correlaciona con la calidad de vida y capacidad de predicción de los acontecimientos; además, aumenta con la edad, pero especialmente si durante la infancia se tuvieron experiencias más numerosas y variadas, con un mayor nivel de autonomía. 2) Instrumentos de medida Entrevistas y análisis de textos (diarios, autocaracterizaciones, etc.). En el caso del método de entrevista, se aplica la técnica de escalamiento o la "técnica de repertorios de constructos de roles" (REP, "técnica de la réplica", propuesta por Kelly). Más conocida es la llamada coloquialmente "rejilla" o técnica de la rejilla, un tipo de entrevista estructurada que pretende averiguar los constructos de la persona, generando una matriz de datos que se analiza para extraer la estructura tanto explícita como implícita. A continuación, os ponemos un ejemplo de matriz inventado: como podéis ver, la persona (Sara) destaca los constructos con los que define su realidad y los puntúa según las personas más importantes de su vida (madre, prometido, ...), manteniendo la bipolaridad de los diferentes constructos (así la puntuación nos acerca a uno u otro polo y refleja mejor el significado que le da). Hay que señalar que la teoría tiene una gran aplicabilidad en el ámbito clínico. Kelly definió la relación terapéutica como regida por la actitud crédula – "si no sabes qué le sucede a alguien, pregúntale. A lo mejor te lo dice"–: aceptar el sistema de constructos personales del cliente del modo en que los manifiesta, poniendo las hipótesis a prueba mediante experimentos diseñados conjuntamente. Además, desarrolló un tipo de terapia, llamada terapia de roles fijos, para producir un cambio en aquellos constructos no deseados o antiguos. 3) La técnica de la rejilla Capta el modo en que una persona da sentido a su experiencia según sus propios términos, expresados mediante puntos de vista subjetivos. No se trata de un conjunto de preguntas o ítems, sino que se va construyendo con el sujeto según unas pautas generales y las respuestas de éste. Para administrarla, hay que tener una formación previa. En el caso de la rejilla interpersonal: -Se pide que el sujeto escoja dentro de su círculo de relaciones interpersonales entre 10 y 20 personas significativas, así como los roles que les corresponde según él (madre, amigo, pareja, alguien no grato...), se incluya él mismo, en la actualidad (yo) y cómo le gustaría ser (yo ideal) y, si se quiere, se pueden introducir otros datos referidos al pasado o al futuro. Estos datos se anotan en la parte superior de la rejilla (eje de coordenadas). -Se elicitan los constructos, preguntando por similitudes y diferencias entre los elementos incluidos. Kelly propuso hacer tríadas, dando más variabilidad; otros autores (Feixas y Cornejo, 1996) proponen festividades, un método más sencillo: ¿hay que responder a "en qué se parecen a y b" y "en qué se diferencian a y b?" con todos los elementos posibles, que definen los constructos personales del sujeto y se sitúan en el eje de las abscisas (normalmente, 15-20 constructos). -El sujeto tiene que puntuar cada constructo elicitado –normalmente, con una escalera tipo Likert de 5 o 7 puntos–, dando lugar a una matriz final con tantas columnas como elementos y tantas filas como constructos. Cada constructo se evalúa de manera que el polo situado a la izquierda tiene la puntuación más baja, los indefinidos con puntuaciones intermedias y los que coinciden con el polo descrito, con puntuaciones más altas. -Se interpreta la rejilla: gráficamente, nos muestra cómo la persona evalúa a la gente de su entorno. El análisis matemático calcula índices sobre la medida en que la persona se ha definido, la correlación del yo actual con el yo ideal o los otros, además de obtener niveles de polarización, intensidad y potencia discriminativa de cada constructo y el elemento, y posibles conflictos cognitivos. Continuación de Eysenck:
  • 3. Ejemplo de Rejilla (dentro de instrumentos de medida) de Kelly Julian Rotter (1916): necesidades psicológicas y locus de control Albert Bandura (1925): teoría del aprendizaje social /ver esquema siguiente. La perspectiva cognitivista Rotter, teórico precognitivista como Kelly, se considera el primer autor en referirse a la "teoría del aprendizaje social" –en 1954, publicó Social Learning and Clinical Psychology–, a pesar de que su máximo exponente es Albert Bandura. Esta teoría integra las teorías clásicas del aprendizaje, la cognición y teorías de la personalidad, alejándose del conductismo radical liderado por Skinner, pero manteniendo la metodología experimental característica de la tradición del aprendizaje(que combina con métodos introspectivos). Según Rotter, las principales conductas se aprenden en las situaciones sociales, pero unidas a necesidades del individuo que, para estar satisfechas, requieren de otras personas. Así, la conducta se explicaría por factores internos en el sujeto, incluidos los procesos cognitivos, y básicamente por la adquisición de experiencias sociales: punto clave, reforzamiento externo, cuya efectividad dependerá, sin embargo, de las capacidades cognitivas individuales. Aprendemos, pues, directamente de nuestras experiencias sociales, pero también por la observación que hacemos de la conducta de los demás. ¿Qué es la personalidad para Rotter? Resultado de "la interacción del individuo y su ambiente significativo". Representa un aspecto direccional de la conducta, dirigida a metas u objetivos, en función de la historia de aprendizaje del individuo y la susceptibilidad a determinados acontecimientos que actúan como reforzamientos. A continuación, os presentamos los presupuestos y conceptos básicos aportados por Rotter al explicar lo que se considerará, finalmente, como una teoría motivacional. En la siguiente figura, destacamos dos presupuestos sobre personalidad: a) es aprendida y b) está motivada por metas u objetivos. Los conceptos básicos, que desarrollamos en la figura siguiente, explican la conducta. Hay que destacar que define todos los términos de forma operacional, los mide y los contrasta empíricamente. Potencial de conducta (PC) Hace referencia a la probabilidad de hacer una conducta determinada de entre todo el repertorio posible de conductos. La conducta no es sólo observable directamente (movimientos manifiestos, expresiones verbales), puede ser encubierta, referida a procesos emocionales y cognitivos internos de racionalización, planificación, etc., que afectan a cómo percibimos la situación (obviamente, resulta más difícil objetivar la conducta encubierta; hay que inferirla a partir de las conductas manifiestas). Ante una situación tenemos diferentes opciones para actuar. El potencial de conducta las ordena según su probabilidad, y la selección final será resultado de la influencia que tiene la percepción subjetiva de la situación concreta (especificidad situacional). Hay que conocer, pues, con qué objetivo o meta se relaciona la conducta antes de determinar su probabilidad de ocurrencia. Conceptos básicos Necesidades psicológicas Locus de control Situación psicológica La conducta es función, también, de cómo se percibe la situación externa, que así influye en la expectativa y el valor del reforzamiento. Conocer la situación psicológica facilita la predicción de la conducta porque la percepción precede la respuesta, y cada situación tiene un significado propio para cada individuo. Con este concepto, se destacan las influencias tanto situacionales como disposicionales. Valor del reforzamiento (VR) Importancia que cada sujeto da al refuerzo, con cierta independencia de la expectativa: ésta nos orienta sobre la probabilidad de la recompensa; el valor alude a la preferencia que tenemos sobre el refuerzo a pesar de que su probabilidad sea baja. Hay mucha variabilidad sobre el valor del reforzamiento. Si éste es alto, se genera una expectativa satisfactoria con independencia de la posibilidad de alcanzar el refuerzo. Pero si esta posibilidad es muy baja, puede desencadenar en frustración, ansiedad... al no alcanzarlo. Fórmula predictiva PC = (E y VR) El potencial de conducta (punto de ebullición) es una función del valor de la expectativa y el valor del reforzamiento: la probabilidad de mostrar una conducta determinada es función de la probabilidad de que el comportamiento conduzca a un determinado resultado y el deseo del resultado. Si E y VR son altos, PC será alto; si son bajos, también PC será bajo. Expectativa de reforzamiento (E) Es la creencia que tiene la persona de que, al hacer una determinada conducta, haya probabilidad de que aparezca una recompensa o refuerzo (interno o externo, relacionado con el grupo social, por ejemplo). Es una creencia subjetiva (no una "esperanza" basada en necesidades y/o deseos), que nos indica cómo se siente el sujeto ante la situación. Se relaciona con el reforzamiento previo (experiencia) y la generalización: ¿cómo respondimos a situaciones similares, qué pasó, fue satisfactorio o no? Así afrontamos situaciones nuevas, desconocidas, y desarrollamos expectativas sobre ellas. La generalización, sin embargo, puede producir una percepción de la situación distorsionada y limitar la capacidad de discriminación entre conductas. Rotter et al. (1972) establecieron seis categorías de necesidades psicológicas Categorías de necesidades psicológicas 1) Reconocimiento y estatus: necesidad de ser admirado por las ganancias conseguidas. 2) Protección y dependencia: necesidad de que otra persona o grupo nos defienda ante el mal, la frustración o el castigo, ser apoyado al conseguir objetivos o dar satisfacción a otras necesidades nuestras. 3) Dominio: necesidad de tener influencia sobre los otros. 4) Independencia: necesidad de estar seguro de uno mismo y tomar las propias decisiones sin intervención de los otros. 5) Amor y afecto: necesidad de ser aceptados y valorados positivamente por los otros. 6) Comodidad física: necesidad de placer físico, alejamiento del dolor físico o malestar, asociado a la seguridad. Valor de necesidad (relacionado con el valor de reforzamiento): hace referencia a la importancia que se dan a los objetivos, o el grado en que se prefiere uno sobre otro. Se relaciona con otro concepto amplio, el nivel mínimo de meta (objetivo mínimo o grado mínimo del objetivo), entendido como el nivel más bajo de recompensa potencial que el sujeto percibe como satisfactorio en una situación particular. A partir de este nivel mínimo, los reforzamientos se vuelven indeseables para el sujeto (no lo acepta) o incluso, desagradables emocionalmente, reduciéndose la libertad de movimiento. A veces, el establecimiento del nivel mínimo es poco realista en relación con nuestras capacidades o historias de reforzamiento previos. Se prima más el atractivo del objetivo que su viabilidad. Metas como encontrar el amor perfecto, el éxito en cualquier área de la vida, ser el mejor o la mejor en todo... son objetivos irreales y llevan a la frustración y el padecimiento. El nivel mínimo de meta se puede modificar variando los valores del reforzamiento (puede aumentar o disminuir en función de la probabilidad de satisfacción que presenten). Necesidad potencial: conjunto de conductas relacionadas porque llevan a reforzamientos iguales o similares, enfocadas a una meta u objetivo igual o similar. Libertad de movimiento (relacionada con la expectativa de reforzamiento): creencia de que determinadas conductas llevan a la satisfacción de una necesidad, a alcanzar un objetivo (el conocimiento de cómo hacerlo influye). Ejemplo Imaginemos que se tiene una necesidad muy fuerte y se hacen diferentes conductas para satisfacerla, teniendo éxito en algunas (o todas) de ellas: aumenta su libertad de movimiento, lo que le permite anticipar el éxito en la obtención de metas. Pero si no tiene éxito, no se satisface su necesidad y, consecuentemente, se reduce la libertad de movimiento y se anticipa el fracaso, o el castigo, y puede experimentarse un estado de conflicto interno (este punto es importante para comprender determinadas conductas anormales, cuando para resolver el conflicto el sujeto se refugia en un mundo de fantasía irreal pero seguro). Un aspecto clave que desarrolla Rotter es el de necesidad psicológica: Considerando la conducta direccional –con objetivos–, establece como determinantes factores externos e internos; dentro de los primeros sitúa a los reforzadores; dentro de los segundos, las necesidades psicológicas, que pueden inferirse de la manera en que un individuo interactúa con el ambiente. ¿Qué son las necesidades psicológicas? El resultado de la relación entre conducta y objetivo. Pueden ser necesidades biológicas no aprendidas, instintivas (hambre, sed, estimulación sensorial..., pero que al inicio de la vida vamos asociando a condiciones a satisfacer) y necesidades propiamente psicológicas, aprendidas. ¿Cómo surgen? Por asociación de experiencias con el reforzamiento de reflejos y necesidades básicas. Por lo tanto, se relacionan con el entorno social porque dependen de otras personas (amistad, amor, reconocimiento): el medio es el reforzador. Componentes de las necesidades: en la siguiente figura, se representan tres conceptos generales relacionados directamente con las necesidades (y con los constructos básicos antes planteados): Rotter investigó experimentalmente algunos temas específicos relacionados con la conducta, como el reforzamiento inmediato y reforzamiento pospuesto, confianza y desconfianza interpersonal y, quizás el más conocido, el locus de control (1966). Diseñó unos experimentos para determinar si los individuos aprenden en tareas y las ejecutan de manera diferente según consideran los reforzamientos relacionados con sus propias conductas o no. Así, desarrolló la Escala Interno-Externo (I-E), que mide la percepción del sujeto sobre el lugar (locus) de control, constructo que le permitió explicar diferencias de personalidad en las creencias sobre la fuente de reforzamiento, entendiéndolo como una forma de expectativa generalizada. -Una persona puede llegar a creer, según sus experiencias pasadas, que los reforzamientos que ha recibido dependen de la ejecución de determinadas conductas (por lo tanto, dependen de él mismo: el control de la conducta es interno), o bien se relacionan con factores externos (el azar, la suerte, otras personas, etc.: control externo). -La diferencia determina dos tipos de individuos: quien atribuye un control interno a su conducta se responsabiliza de las consecuencias de la misma, positivas o negativas –se define con rasgos de competencia, control, dominio–; el caso contrario, control externo, llega a creer que no puede hacer nada para modificar el resultado de sus actos porque no dependen de él; le caracterizan rasgos de desamparo, impotencia y debilidad. Los dos polos describen un sistema cognitivo de creencias. -Los resultados experimentales indican que la tendencia al locus interno aumenta con la edad, estableciéndose hacia la mediana edad y sin disminuir al llegar a la vejez. Sin embargo, se ha comprobado que determinados aspectos emocionales implícitos en la relación familiar, en los inicios de la vida, fomentan el control interno, como la expresividad emocional, el apoyo y el estímulo hacia la autonomía del niño o la niña. También se han valorado posibles diferencias de sexo, inexistentes en las calificaciones globales), raciales (en cualquier caso, vinculadas a creencias culturales), etc. En la siguiente tabla, recogemos algunas de las tendencias características de cada grupo, según los resultados del corpus de investigaciones que se ha ido desarrollando desde la definición del constructo.
  • 4. Si, como se señalaba antes, Rotter introdujo la expresión "teoría del aprendizaje social" en 1954, es Albert Bandura quien se conoce como el máximo representante de esta perspectiva, aunque hasta 1977 no publicó su libro llamado, justamente, Social Learning Theory (pero en 1963, en Social Learning and Personality Development, escrito con Walters, ya presentó su visión sobre el aprendizaje social y el modelado). Bandura, a pesar de su formación clínica, adoptó una aproximación experimental que favoreció sus investigaciones, al contrario de lo que caracterizó a Kelly. Propuso superar el conductismo clásico al ir más allá del análisis de las influencias del entorno sobre la conducta –influencias externas como castigos y premios– e integrar las interacciones entre entorno, conducta y cogniciones del individuo. Amplio la idea del aprendizaje, por acondicionamiento al aprendizaje por observación de los modelos que encontramos en el contexto social. Conceptos básicos Modelado Determinismo recíproco, contexto social, reforzamiento vicario, aprendizaje por observación, modelado, autorregulación. -Premisa: el funcionamiento psicológico se basa en la interacción recíproca del entorno físico y social, el sistema cognitivo y afectivo y el sistema conductual. Los mecanismos cognitivos nos permiten aprender de nosotros mismos, de los otros y del mundo, en un proceso de autorregulación de la conducta (control de la propia conducta, aspecto importante de la personalidad). -Determinismo recíproco: la conducta está determinada por factores externos (reforzamientos y castigos) e internos (creencias, pensamientos, expectativas) que describen un sistema de influencias en interacción o recíproco: el entorno afecta a la conducta, pero la conducta también puede afectar al entorno en una relación continua. -Importancia del contexto social, dentro del cual cada persona aprende (conocimientos, actitudes, normas), observando el contexto (aprendizaje por observación, no únicamente directo u operante, para ensayo y error, que puede conducir a errores graves), donde encuentra diferentes modelos de los que aprender (personas o símbolos). En función de las consecuencias de la conducta observada–que el modelo sea reforzado positiva o negativamente (castigado)– se aprende a anticipar las consecuencias de la conducta, con la intervención de diferentes procesos cognitivos (atención, retención, motivación, planificación) y símbolos: reforzamiento vicario (no es un reforzamiento directo sino por observación y anticipación de consecuencias, a pesar de que nunca se haya ejecutado la conducta observada). Los modelos enseñan conductas a los observadores por procesos de autoinstrucción, imaginación guiada, autorregulación (las conductas pueden darse en ausencia de recompensas o castigos externos). Si es un modelo inadecuado o desviado, puede inducir una deficiencia en el aprendizaje del individuo –conductas transgresoras, patológicas–, al contrario de lo que pasa si es un modelo prosocial. El aprendizaje por observación influye en los integrantes de la sociedad, y éstos influyen en la sociedad por autorregulación. Cita "Las probabilidades de supervivencia serían francamente pequeñas si sólo pudiéramos aprender de las consecuencias del ensayo y error. No se enseña a los niños a nadar, a los jóvenes a conducir y a los estudiantes de medicina a operar haciéndoles descubrir la conducta necesaria en cada caso a partir de las consecuencias de sus éxitos y fracasos". A. Bandura (1986) Así, la situación de modelado presenta unas características, en función de las cuales aumenta o disminuye la probabilidad de imitar la conducta. Se relacionan con el modelo, el observador y las consecuencias reforzadoras que observamos en la conducta a imitar. En la siguiente figura, se sintetizan estas características: Procesos del modelado (aprendizaje por observación). Bandura destaca cuatro tipos de procesos cognitivos implicados en la imitación de modelos: de atención, de retención o memoria, de producción y de incentivo y motivación. Los resumimos en la siguiente tabla: Bandura considera que ser testigo de la violencia (en situación de laboratorio o en la vida real, en la calle, en la televisión, en los videojuegos, en casa) genera comportamientos violentos; esto lo ha aplicado especialmente en estudios con niños y adolescentes. El modelado se ha diseñado como una técnica de modificación de conducta con la que se observa el comportamiento de otras personas y se participa con ellas en la realización de la conducta que se desea. También la enseñanza de técnicas de autorregulación y automanejo que aumentan la motivación de los individuos y se basan en el autocontrol. La teoría en general se ha aplicado en el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales, motrices, educativas, de salud, etc. Índice general de perspectivas y autores La mayor parte de la conducta se aprende por observación, mediante ejemplos, intencional o casualmente. El modelado hace referencia a los cambios conductuales, cognitivos y afectivos que pueden derivarse de la observación de uno o más modelos: observamos la conducta de un modelo y la repetimos, de manera que no podemos adquirir conductas antes nunca hechas. Facilitación frente a desinhibición de la conducta: el contexto social actúa como facilitador de determinadas conductas; de la misma manera, aquellas que se han suprimido o reprimido pueden debilitar o llegar a perder la inhibición por exposición a un modelo que exhibe estas conductas y desarrollar expectativas de éxito. La observación de modelos no es garantía del aprendizaje; sirve de información y motivación, al transmitir la probabilidad de las consecuencias de las conductas y, así, modifica la motivación del observador para actuar igual. Las características de la situación de modelado, las consecuencias vicarías, las metas, las expectativas y la autoeficacia del sujeto influyen también en el aprendizaje y el cumplimiento del sujeto. Albert Bandura (1925): teoría del aprendizaje social La perspectiva cognitivista
  • 5. La perspectiva motivacional GENERALIDADES ¿Por qué nos comportamos cómo lo hacemos? El estudio de la motivación es el intento de averiguar, desde la psicología, a qué obedecen las necesidades, los deseos, las conductas en general. Se investiga la explicación de los actos, qué nos motiva a comportarnos, qué determinantes influyen en la conducta: ¿por qué hacemos ésta y no otra? Es obvio que todo eso puede relacionarse con la personalidad, como han hecho los autores que se comentan en este apartado. Introducción al estudio de la motivación Fijaros que nos referimos a conducta motivada, no conducta instintiva o reflejos, que también impulsan a actuar pero no requieren de la voluntad del sujeto. La conducta motivada requiere de esta voluntad y se dirige a un objetivo o meta: el motivo aparece como algo –una presión– que nos impulsa a actuar, como una tendencia, un deseo, una necesidad, y cada motivo tiene su propio origen, intensidad y objetivo: toda conducta está motivada por alguna cosa, y ésta es el motivo. Podemos establecer tres aspectos esenciales en el análisis de la motivación, como se representan en la siguiente figura: el motivo, la conducta motivada y la disminución o satisfacción de la necesidad o motivo desencadenante de la conducta, según dos contenidos, necesidades básicas y necesidades vinculadas a nuestra identidad personal (daos cuenta de que necesidad implica una carencia o deficiencia). El constructo "motivación" fue relevante en la primera mitad del siglo XX, pero la influencia de los modelos computacionales lo sustituyó por otros constructos y cayó en desuso. Últimamente, se ha recuperado como parte integrante de las teorías de la personalidad, bajo diferentes conceptualizaciones, con el nexo común de explicar la conducta mediante motivos que impulsan a los individuos a comportarse como lo hacen. Las diferencias se estructuran hacia el número de motivos que describen, sus raíces (biológicas frente a aprendidas), si son conscientes o inconscientes, la finalidad de los motivos (¿la expresión de deseos o el crecimiento personal?), etc. ¿Qué activa el organismo, por qué se escoge una dirección conductual y no otra, por qué ante el mismo estímulo se responde diferente según la ocasión? Se entiende que la personalidad consta de unos motivos generales, comunes a la mayoría de las personas, y que actúan consciente o inconscientemente, influyendo en la cognición, el pensamiento, la emoción, la acción y la conducta en general. En conjunto, los psicólogos investigan sobre el tipo e intensidad de los motivos, su relación con el cumplimiento en la vida, sobre su estabilidad, su capacidad explicativa de la conducta y sobre cómo medirlos, teniendo en cuenta la gran variabilidad interindividual que subyace en el constructo. En la siguiente tabla, sistematizamos su estudio según dos grandes modelos: las teorías homeostáticas y las teorías de incentivos, con los constructos respectivos y los autores más destacados. En este módulo, sin embargo, nos centraremos en las aportaciones de Sigmund Freud, Abraham Murray y la más reciente teoría de metas. En la siguiente tabla, sistematizamos su estudio según dos grandes modelos: las teorías homeostáticas y las teorías de incentivos, con los constructos respectivos y los autores más destacados. En este módulo, sin embargo, nos centraremos en las aportaciones de Sigmund Freud, Abraham Murray y la más reciente teoría de metas. Las teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud, Hull, Murray Las teorías de incentivos Teorías del crecimiento y la autorrealización: aproximación humanista al estudio de la motivación Medida de las motivaciones A pesar de que los motivos no se pueden observar directamente, sí se puede llegar a determinar si un motivo está presente y medir su intensidad, como habéis visto en las propuestas de algunos de los autores antes mencionados: R. B. Cattell incorporó el asunto de la motivación en su modelo de personalidad, describiendo rasgos dinámicos (motivaciones, intereses, actitudes). Se planteó cuál es la unidad de observación más adecuada para estudiar la motivación y, en función de ella, cuál es el método que mejor la cuantifica. 1) Unidad de observación: actitud, intensidad del interés por un tipo de acción en una situación dada, posibilidad de una forma de actuación dentro de un contexto dado. Implica una modalidad de conducta que comporta una cierta carga emocional. La intensidad de aquello que se quiere es más importante que si se consigue o no. 2) Componentes de la motivación: fuerza y metas. En la siguiente figura, se representan estos componentes y sus respectivos contenidos. Medida de las motivaciones: pruebas T, test objetivos. Diseñó la prueba SMAT (test de motivaciones en adolescentes), para jóvenes de 12-17 años. -Informa sobre la fuerza de los impulsos, actitudes, intereses y motivaciones específicas del comportamiento del sujeto en la escuela y fuera de ella. -Utiliza diferentes métodos objetivos o de naturaleza indirecta para medir intereses y motivaciones, disminuyendo los errores y las distorsiones de respuesta. -Utilidad práctica: importante predictor del rendimiento académico. Discrimina el éxito-fracaso escolar, mostrando cómo la motivación tiene una elevada incidencia e importancia en el cumplimiento escolar. -Dos dimensiones: asertividad, emparejamiento/sexo, miedos, narcisismo, pugnacidad/sadismo, protección/compasión, sentimiento propio, sentimiento de superego, sentimiento escolar y sentimiento del hogar.
  • 6. La perspectiva motivacionalLas teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud, Hull, Murray Las teorías de incentivos Destacan, como unidad de análisis, la intencionalidad de la conducta, entendiendo que se basa en incentivos que cada persona desarrolla a lo largo de su vida, en los que se desarrollan las características de su personalidad. Componente importante en la conducta motivada, se refiere a la meta u objeto que motiva al sujeto. Incita a la acción; es como un motivo visto desde fuera; para el sujeto, es lo que tiene valor, lo que le atrae, guía la conducta para aproximarse a la meta. Tiene diferentes valores según el sujeto e, incluso, varía sus valores en el mismo sujeto según el momento. Es evidente que, en el caso de los motivos sociales, los incentivos son difíciles de aislar, por su componente subjetivo. Puede entenderse como un generador de energía (según la intensidad de la conducta consumatoria), un generador de emoción (significado emocional) y un portador de información para el sujeto. La atracción que siente el sujeto puede basarse en la experiencia afectiva, pero el placer-dolor que experimenta al interactuar con los objetos son elementos básicos en la conducta de atracción y/o evitación. La conducta queda explicada por los incentivos, lo que explica que haya motivos que pueden oponerse a la satisfacción de necesidades orgánicas básicas (por ejemplo, dejar de comer por el incentivo de utilizar una talla 34, estar delgada...) o desencadenan comportamientos perjudiciales para el organismo. Teorías del crecimiento y la autorrealización: aproximación humanista al estudio de la motivación William McDougall (1871-1938) La conducta es intencional, propositiva: persistente, variable, directa al objetivo. Defendió el concepto de instinto, del que destacaba tres componentes: a) cognitivo, conocimiento del objeto capaz de satisfacerlo, b) afectivo, emoción que inducía el conocimiento del objeto, y c) conativo, el esfuerzo de aproximación al objeto para satisfacer el instinto. Listó muchos instintos (huida, repulsión, curiosidad, gregarismo, etc.; muchos asociados a emociones básicas), pero no los diferenció claramente del aprendizaje. Edward Chase Tolman (1886-1959) Desde el aprendizaje animal, destaca el propósito y la cognición. Los organismos se esfuerzan para conseguir objetivos, según una jerarquía de metas superiores y subordinadas, todas asociadas a recompensas, valores y probabilidad de realización. Tenemos tendencias a comportarnos de una determinada manera por la acción de tres variables: motivacionales (necesidad o deseo de una meta), de expectativas (creencias de que una conducta nos llevó a una meta) y de incentivos (valor que damos a la meta). La conducta motivada tiene características morales, se dirige a metas, es persistente y selectiva. La meta, y el cómo se lleva a cabo la conducta y las rutas posibles para alcanzar la meta, son elementos para conocer la conducta motivada. Se aprende por la relación entre conducta y una meta particular, lo que requiere desarrollar un mapa cognitivo del entorno, para poder localizar metas. Los motivos son innatos (primarios, básicamente biológicos; secundarios, como afiliación, dominancia, sumisión, dependencia) y aprendidos (terciarios, consecución de metas culturales). David McClelland (1917-1998) Cita "Un motivo es una asociación afectiva intensa, caracterizada por una reacción anticipatoria de una meta, según la asociación previa de ciertos estímulos clave con reacciones afectivas de placer o dolor". Con Atkinson, desarrolló la necesidad de ganancia, definida como "el éxito en la competición con un criterio de excelencia", la tendencia a buscar el éxito en tareas en las que hay una evaluación del cumplimiento". La competición puede ser con uno mismo, otra persona o en relación a un concepto, y el incentivo es "querer hacer algo mejor" sólo por esta razón; pero en la práctica, esconde otros, como responder a las expectativas de los progenitores, gustar a alguien, demostrar la propia capacidad, etc. Basándose en Murray, planteó una teoría de la motivación (1961) estructurada según tres necesidades: de ganancia (aceptar responsabilidades, hacer bien las cosas, afrontar las consecuencias de los propios actos), de poder (tener influencia y control sobre los otros) y de filiación (ser aceptado y solicitado por los otros, buscar amistad, cooperación, comprensión, buenas relaciones interpersonales). Se han explorado posibles diferencias entre hombres y mujeres en estos motivos, pero están muy vinculadas al género (es decir, a contenidos psicosociales vinculados al contexto sociohistórico, que han determinado las diferencias a priori). Las teorías de metas En las últimas décadas, se ha ido recuperando el constructo de "motivación" para entender la conducta humana, bajo la premisa de que está modelada, organizada y dirigida en torno a una meta, un objetivo a perseguir. Sus antecedentes más lejanos parecen encontrarse en Wundt y el funcionalismo de James, en los inicios mismos de la psicología científica; y los tres autores que hemos citado antes: McDougall, al destacar el aspecto direccional de la conducta hacia un objetivo, Tolman y McClelland. Considerando las metas como unidades de análisis motivacionales, hay que entender que, a lo largo del tiempo, se han incluido dentro de otros términos, como esfuerzos o proyectos personales, intereses, preocupaciones, etc. Hay acuerdo al considerarlas esenciales en el estudio de la personalidad porque, además de dar energía, aportan significados a la vida y se relacionan con otros contenidos, permitiendo el estudio de los aspectos dinámicos y cognitivos al mismo tiempo si se llega a un perfil de metas propio del individuo. Aunque la perspectiva de análisis de metas es idiográfica –válida para un individuo en un momento y situación determinados–, presentan gran variabilidad: hay diferencias individuales tanto en el tipo de metas a perseguir como en la forma de perseguirlas, en las estrategias que cada individuo diseña y en cómo se organizan las propias metas. Se han hecho clasificaciones de las diferentes metas en función de categorías generales, como la que os presentamos en la siguiente tabla, basado en Pervin (1998). Tened en cuenta que cada individuo prioriza las diferentes metas buscando su propio bienestar personal; además, hay metas de aproximación y otras de evitación; en los dos casos cumplen su objetivo: dirigir la conducta tanto para buscar el objetivo como para evitarlo. Modelos teóricos relacionados con metas: el estudio de las metas que cada sujeto se fija ha dado lugar a diferentes modelos teóricos, cada uno destacando aspectos concretos de la orientación en metas. Para cerrar este tema, recogemos los principales modelos y una síntesis de lo que proponen la siguiente tabla.
  • 7. El modelo humanista surgió en la década de los sesenta en Estados Unidos, definiéndose como un movimiento "científico, filosófico y cultural", influido por los trabajos de James, la teoría de la Gestalt, Allport y Murry. Sus principales representantes son Abraham Maslow, considerado el líder "espiritual" del movimiento, y Carl Rogers. Se opone a las perspectivas sociológicas que reducen al ser humano a un producto de su ambiente, al conductismo para su modelo del ser humano como máquina programable, y al psicoanálisis por su determinismo biológico y para centrarse en los aspectos más negativos (padecimiento, celos, odio, egoísmo, explicando la naturaleza humana a partir de la patología). Defiende al individuo, la libertad personal, el libre albedrío, la creatividad individual y la espontaneidad, destacando que el individuo tiene conciencia, de sus necesidades, decisiones y responsabilidades personales. Principio fundamental: tendencia actualizante. Los individuos tienen una necesidad de crecimiento positivo, y conciencia de su potencia: el organismo se autodetermina, autorrealiza y trasciende. Enfatiza la singularidad y la globalidad de la conducta humana, con la imagen de un sujeto motivado, único, orientado al futuro. Prima la necesidad de autorrealización, relacionada con el crecimiento: es un motivo para desarrollarse, de llegar a ser aquello que tiene que ser, según la evolución del ciclo vital. Maslow y Rogers aportaron contenidos a lo que se conoce como "teorías del crecimiento y la autorrealización". A continuación, resumimos los aspectos clave relacionados con la motivación. Teorías del crecimiento y la autorrealización: aproximación humanista al estudio de la motivaciónLas teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud, Hull, Murray La perspectiva motivacional Teoría de la autorrealización: Abraham Maslow (1908-1970) Motivación de autorrealización: Carl Rogers (1902-1987) ¿Cuál es la motivación innata a todo ser humano? Asunción de su potencial utilizando sus capacidades, para alcanzar una sensación de plenitud o "experiencia cumbre". Como resultado de sus investigaciones, propuso una estructura jerárquica, piramidal, de cinco necesidades innatas que dirigen la conducta humana, siendo definida por sus metas. 1) Son "instintoides", es decir, con un componente hereditario, pero son modificables por el aprendizaje, expectativas sociales o miedo a la desaprobación. 2) Las conductas con las que se satisfacen las necesidades son aprendidas: hay variabilidad entre los individuos. 3) La estructura jerárquica implica un orden de intensidad: de la más fuerte a la más débil. Las inferiores son más fuertes, potentes y prioritarias por la supervivencia del individuo, implican más motivación. Maslow las denominó necesidades de déficit o deficiencia porque, si no se satisfacen, inducen una carencia. 4) Las necesidades superiores, con menos motivación, contribuyen al crecimiento del individuo; son necesidades de crecimiento o del ser; satisfacerlas correlaciona con mejor salud, longevidad, felicidad y realización. 5) Las necesidades inferiores se tienen que satisfacer mínima pero no completamente, antes de que las superiores influyan en la conducta del sujeto. Las necesidades inferiores, fisiológicas, tienen menos importancia en las sociedades desarrolladas, donde habitualmente están satisfechas; pero si hay una deficiencia en éstas, se convierten en la prioridad del individuo. Las necesidades de seguridad se ven fácilmente en bebés y niños por sus reacciones inmediatas ante amenazas a su seguridad, o la preferencia por las rutinas y las pautas ordenadas. Suelen estar satisfechas en los adultos sanos, a pesar de que influyen en el comportamiento sin tanta intensidad como en la infancia. Las necesidades de pertenencia y amor las podemos satisfacer con una amistad, una pareja, un grupo social... Son necesidades difíciles de satisfacer en el momento actual y en la sociedad desarrollada, donde el estilo de vida ha reducido el contacto entre las personas y las nuevas tecnologías facilitan unas relaciones casi virtuales que sustituyen el contacto real. Para Maslow, no satisfacer esta necesidad se relaciona con el desajuste emocional. Las necesidades de estima se traducen en autoestima, autoconfianza, sentimientos de que somos valiosos y de que los otros lo reconocen y nos lo transmiten, aumentando nuestras competencias y productividad (puede ser reconocimiento, éxito, estatus, etc.). La necesidad de autorrealización supone desarrollar todo el potencial del individuo, con independencia del área donde tenga lugar. Según Maslow, requiere estar libre de restricciones sociales o personales, no ser distraído por necesidades inferiores, tener seguridad en uno mismo y en las relaciones con los otros y ser realista hacia las propias capacidades y limitaciones. Experiencia cumbre o sentimiento oceánico: momento de autorrealización intensa, con la sensación de estar conectado con el entorno, incrementándose la percepción, perdiendo la noción del tiempo; puede llegarse al éxtasis, pues se experimenta aquello que se está viviendo olvidándose de uno mismo. Premisa: motivación a la autorrealización. El ser humano está motivado por una tendencia innata, constante y continúa, a realizar, mantener y mejorar el yo, tanto con respecto a las necesidades fisiológicas como a las psicológicas, pues las primeras son la base de la necesaria supervivencia del organismo. Tendencia de actualización: potencial de crecimiento innato, tendencia a crecer y desarrollarse. Todo lo que está vivo tiende a desarrollarse según un diseño genético que implica el potencial de crecer y adaptarse, motivando al organismo a convertirse en aquello para lo que está diseñado. Pero, para un desarrollo adecuado, se requiere un entorno armónico con el organismo: interno, estado de salud; externo, entorno más o menos estresante. Proceso de valoración organísmica: con él, a lo largo del ciclo vital, vamos evaluando las experiencias de la vida según contribuyan a la motivación de autorrealización. Si la promueven, las valoramos como positivas; en caso contrario, como negativas, influyendo en la conducta, repetimos lo deseable, evitamos lo indeseable. Consideración positiva: necesidad de recibir aceptación, amor y aprobación de los otros. Es universal y persistente, se inicia mediante la relación con la madre en la infancia y es recíproco, porque nos sensibiliza ante las necesidades de los otros en la medida en que éstos nos consideran positivamente. -Es necesaria para el desarrollo adecuado de la personalidad: la desaprobación materna –el amor que percibe el niño– es vivida como un rechazo al yo, self o autoconcepto, instancia básica en la motivación, junto con los impulsos orgánicos y las condiciones ambientales. -Consideración positiva incondicional: el amor materno es independiente de las conductas del niño; la consideración positiva condicional está vinculada a las conductas que hace el niño: aprende que algunas son objeto de rechazo o castigo y que sólo son valiosas en determinadas condiciones, internalizando las normas de los progenitores según los términos que éstos definen como positivos y negativos: son las condiciones de valor. -Si se da una consideración positiva incondicional, se motiva el desarrollo, hasta llegar a una autoconsideración positiva que ya no requiere de los otros pero que sigue siendo recíproca. Si es una consideración condicional, sólo se desarrolla autoconsideración con las situaciones aprobadas por los progenitores, formándose un yo o autoconcepto basado en las condiciones de valor. Incongruencia entre el yo y las experiencias vitales: el niño, bajo consideración positiva condicional, pierde libertad, porque aprende a actuar evitando o inhibiendo las conductas no aprobadas por los progenitores, a pesar de que puedan ser satisfactorias para ellos mismos. Es un conflicto o incongruencia entre el yo real y el yo ideal aprendido por las condiciones de valores que puede afectar a su percepción del mundo, al evaluar las experiencias de la vida en función de la consideración positiva que reciben por parte de los otros, no en función de la tendencia a la autorrealización propia. -El ajuste psicológico y la salud emocional se relacionan con la congruencia entre el yo y las experiencias, es decir, el yo real y el yo ideal, basado en la consideración condicional y, normalmente, inalcanzable en su perfección. Si hay algo que amenaza a nuestro yo ideal, actuaremos para corregirlo. Lo incongruente puede manifestarse como ansiedad: si un valor de mi yo ideal es ser amable con la gente, y me comporto de modo contrario con alguien, sentiré ansiedad. Para mantener la congruencia con el yo ideal pondré en marcha unas defensas –similares a las propuestas por Freud–: negación o distorsión perceptiva. Funcionamiento óptimo: una persona psicológicamente sana no presenta ninguna incongruencia entre el yo real y el yo ideal, entre la autopercepción y la percepción de los otros o del mundo; se siente valiosa y puede desarrollar el yo bajo la meta de llegar a ser una persona con un funcionamiento óptimo (autorrealizadas). En la tabla siguiente, sistematizamos las características atribuibles a este tipo de personas, que evidencian la universalidad de la personalidad. Terapia centrada en la persona: la evaluación de la personalidad se hace en función de las experiencias subjetivas del individuo. Como clínico, desarrolló la terapia centrada en la persona (no hablaba de pacientes sino de clientes), entendiendo que la persona es activa y responsable en el proceso de autorrealización que tiene que mejorar la vida y, por lo tanto, tiene que decidir consciente y racionalmente qué está mal en su vida y qué hacer. El terapeuta, una especie de confidente o consejero, escucha al cliente, y lo acepta incondicionalmente (consideración positiva incondicional).
  • 8. Las teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud, Hull, Murray La perspectiva motivacional Base: algo interno en el sujeto (un estímulo) guía su conducta. Hay un estado biológico interno que crea un estado de tensión al organismo. Se destaca la situación causada por la tensión interna, que induce disgusto, y los esfuerzos para descargarla mediante la conducta, orientada a reducir la tensión interna desencadenante de todo el proceso. Drive: impulso, tendencia a la actividad generada por una necesidad, estado de desequilibrio o malestar interno, mayoritariamente entendido como biológico, provocada por una carencia o un exceso. Ésta induce estados internos de necesidad, con efectos siempre perturbadores (disgusto, dolor). El organismo exige un reequilibrio (homeostasis) que no cesa hasta que la carencia o exceso son eliminados y sustituidos por otros. Teoría de los instintos y la motivación: Sigmund Freud (1856-1939) Las teorías E-R: teorías de la reducción del impulso, C. Hull Necesidad-presión: H. A. Murray (1893-1988) Brevemente, nos referimos a estas teorías que también forman parte de los modelos homeostáticos. Desde la perspectiva más conductista, se rechazaron los constructos cognitivos como motivación y drive; pero otros autores establecieron que los constructos motivación y drive son útiles si se limitan a circunstancias específicas externas, asociadas a un sistema de medida objetivo. Las circunstancias externas estarían asociadas a los impulsos internos. Clark Hull es el mejor representante de esta perspectiva; a continuación, hacemos una breve referencia a sus aportaciones sobre la motivación. Clark Hull (1884-1952) Cita "Cuando la acción de un organismo es un requisito para incrementar la probabilidad de supervivencia del individuo o de una especie en una determinada situación, se dice que se encuentra en un estado de necesidad. Dado que una necesidad, actual o potencial, usualmente precede y acompaña la acción del organismo, suele decirse que la necesidad motiva o impulsa la actividad asociada. A causa de esta propiedad motivacional de las necesidades, éstas se consideran como productoras de impulsos –drives– animales primarios". Hull desarrolló una teoría basada en motivación y aprendizaje, hipotético- deductiva, en la que dio mucha importancia a los factores fisiológicos, las huellas mnésicas, base de los circuitos de aprendizaje. Influido por Darwin (como Freud), considera que la motivación se desarrolla para asegurar la satisfacción de las necesidades de los organismos, es decir, asegurar su supervivencia. Pero incorpora el concepto de homeostasis: los organismos buscan mantener determinadas condiciones óptimas en relación al ambiente, ya que de ellas depende la supervivencia; las necesidades orgánicas producen un impulso o drive que desencadena conductos para recuperar el equilibrio. El modelo propone que: -Los organismos actúan para reducir los drives. -La motivación energetiza la conducta: las necesidades dan lugar a drives. -La personalidad es el conjunto de hábitos aprendidos por reducción del drive. Los organismos están activados –dirigidos– por drives o impulsos que, al igual que Freud, entiende como fuentes de tensión interna, relajándose mediante el reforzamiento (premio o placer). Los drives pueden ser: A) Primarios, asociados a estados fisiológicos internos(dolor, hambre), con base biológica. B) Secundarios, adquiridos por asociación con la satisfacción de los drives primarios (así, la ansiedad –drive secundario– surgiría del dolor: drive primario). Modelo de aprendizaje instrumental aplicado a la motivación: modelo de aprendizaje basado en la reducción del impulso. La asociación entre estímulos y respuestas (E-R) es resultado del reforzamiento adquirido mediante la reducción de los estímulos drive: huir del dolor, evitarlo, etc. La asociación E-R apoyada por el reforzamiento –reducción de la tensión– forma hábitos. La personalidad está formada por hábitos de respuesta – aprendizaje–, como consecuencia de la acción de los impulsos: tiene lugar porque las condiciones motivacionales cambian. La conducta puede operacionalizarse según la siguiente función: Conducta = f(ser) = f(D* K* shr) Donde: Ser: potencial evocador de la respuesta D: drive o impulso K: motivación de incentivo o cantidad y calidad de la recompensa Shr: fuerza del hábito Personología: es como Murray se refirió al estudio de la personalidad y al sistema que describió. Integró muchos de los aspectos que autores anteriores habían separado, bajo la influencia de diferentes autores, especialmente Freud, al considerar tanto aspectos inconscientes como inconscientes, los factores biológicos –la personalidad tiene una base cerebral– y ambientales –la presión–, o la influencia del pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo, porque la personalidad se desarrolla continuamente, a lo largo del tiempo, lo que significa que cambia y progresa, no es estática. Además, combinó la perspectiva clínica con la experimental. Constructo: necesidad. Representa fuerzas, dentro de la persona, que influyen sobre la cognición (percepción, pensamiento, intención) y la conducta. Es inconsciente: podemos saber qué nos gusta o no, qué nos atrae, reaccionamos de manera inmediata ante ciertos estímulos o situaciones, pero posiblemente desconocemos que todo es resultado de una necesidad interna. La necesidad proviene de una fuerza en el cerebro que organiza la percepción y la acción; se excita por estímulos internos y externos y puede o no reflejarse en la conducta. Crea estados de tensión –fisiológica y psicológica– y la subsiguiente necesidad de satisfacción, para reducir la tensión. Persiste hasta que se satisface; y si no es posible, se mantiene latente: no se manifiesta, se inhibe, pero, como ya planteó Freud, toma otra forma, la de fantasía, deseo, planes de futuro, creatividad, necesidad de saber, etc. Según Murray, muchas necesidades están latentes y, como parte de la personalidad, hay que poder valorarlas para entenderlas, a pesar de que supone la aplicación de medios indirectos. Murray considera que la motivación está más relacionada con el proceso de reducción de la tensión que en la satisfacción de la misma: la transformación de las situaciones insatisfactorias en satisfactorias. Según él, una vida sin tensión es por sí misma una fuente de malestar. Presión: ¿qué provoca las necesidades? La presión. Murray considera tanto el ambiente como la persona: ciertas características del entorno –que llama presión, y puede referirse a otras personas– se asocian a la satisfacción o frustración de una necesidad y, por lo tanto, están asociadas al bienestar individual. Diferentes presiones provocan diferentes necesidades, cuya fuerza la determina justamente el poder de la presión para beneficiar o perjudicar al individuo. Eso explicaría que personas con determinadas necesidades busquen entornos con presión más o menos gratificante. Al definir las diferencias individuales según la fuerza o presión de las necesidades, integrando la consideración del ambiente encontramos que estas diferencias también se darán en su evaluación como más o menos satisfactorias. Taxonomía de necesidades: Murray propuso una gran cantidad de necesidades, al contrario que Freud, que las redujo considerablemente, como habéis visto. Las clasificó según fueran: -Primarias o secundarias (como las clasificaciones de drives): las primarias o viscerogénicas son corporales, se relacionan con la supervivencia (comer, respirar, evitación del daño o las necesidades sexuales. Murray desestimó las que son comunes a todo el mundo pero secundarias para la individualidad, como la comida o el respirar). Las secundarias o psicogénicas surgen después de las primarias e indirectamente a partir de éstas, refiriéndose a la satisfacción emocional. -Abiertas –de expresión directa– o secretas –inhibidas o de expresión bloqueada. -Reactivas o proactivas: las reactivas suponen una respuesta hacia algún elemento concreto del entorno, activándose únicamente al aparecer éste (por ejemplo, ver un anuncio de un centro de estética y desencadenarse la necesidad de adelgazarse). Las proactivas son espontáneas, no requieren de ningún estímulo desencadenante. Considerando necesaria una taxonomía como parte del trabajo científico, hizo un estudio con 51 universitarios, todos varones, a los que evaluó mediante cuestionarios estandarizados, pruebas proyectivas, entrevistas, análisis de autobiografías y observaciones conductuales. El análisis de datos describió un total de veinte necesidades manifiestas y ocho necesidades latentes, todas asociadas a: -Deseo o efecto intencional. -Sensaciones. -Acciones. -Nombres de rasgos. Medida de las necesidades: las necesidades manifiestas se pueden observar directamente en el comportamiento, pero las latentes requieren de una medida indirecta. Influido por la teoría freudiana, adaptó el concepto de "proyección" a la percepción. Con Morgan (1935), diseñaron un test basado en la proyección de la fantasía sobre un estímulo objetivo, suponiendo que una fuerte necesidad latente se puede proyectar en la fantasía del individuo como si fuera una película en una pantalla, y así poder medirla: el test de apercepción temática (TAT), una técnica proyectiva (apercepción describe el acto de interpretar el ambiente y percibir el significado de lo que está sucediendo). Cita "El test se basa en el hecho conocido de que cuando una persona interpreta una situación social ambigua, ésta tiene tendencia a manifestar su propia personalidad tanto como el fenómeno en lo que está atendiendo. Absorto en su propio intento de explicar el acontecimiento objetivo, se vuelve inocentemente inconsciente de sí misma y del examen de los otros y, por lo tanto, defensivamente menos vigilante. Para alguien que haga una doble lectura, no obstante, estará revelando ciertas tendencias interiores: deseos, temor y vestigios de experiencias pasadas". El TAT consiste en un conjunto de láminas monocromas que representan imágenes ambiguas y se presentan al sujeto según un orden de más a menos estructuración, pidiéndole que haga un relato para describir las personas y objetos de la lámina, la situación, lo que piensan o sienten, y el desenlace. De esta manera, y según el principio de apercepción, pone de manifiesto las necesidades latentes (en forma de temores, sentimientos y pensamientos inconscientes), al proyectarlas en las imágenes que ve y las manifiesta mediante los relatos que construye. Es obvio el gran componente subjetivo de este tipo de pruebas, como cualquier prueba proyectiva. En la siguiente tabla, se presentan las veinte necesidades propuestas por Murray (propuestas originalmente en 1938, en su libro Exploraciones de la personalidad):
  • 9. Las teorías homeostáticas (teorías de impulso): Freud, Hull, Murray La perspectiva motivacional Teoría de los instintos y la motivación: Sigmund Freud (1856-1939) En la siguiente figura, se resumen las principales fuentes de variabilidad desde la teoría freudiana: Diferencias individuales: cada persona tiene una estructura de impulsos (drives) propia, así como formas de satisfacerlos y medios para evitar la ansiedad y resolver los conflictos que se puedan derivar. Mecanismos de defensa: la ansiedad genera dolor emocional; es una señal de alarma ante un peligro para el individuo; Freud interpreta que proviene de experiencias tempranas donde la expresión del instinto fue castigado. Esta situación de malestar promueve el desarrollo de mecanismos de defensa, estrategias que afrontan los instintos minimizando el dolor (Freud propuso seis: desplazamiento, identificación, proyección, formación reactiva, racionalización y regresión). Se aplican inconscientemente, son irracionales y distorsionan la realidad, siendo difícil volverlos conscientes (hay resistencia por parte del sujeto). ¿Qué consiguen? Mantener el impulso indeseable al inconsciente, desde donde sigue ejerciendo presión y generando ansiedad. Conflictos psicológicos y ansiedad: derivan o bien de conflictos entre diferentes impulsos o bien entre el id y el superego (ejemplo típico de la época victoriana, impulsos sexuales que se enfrentan a una rígida moral represora de la sexualidad). En cualquier caso, los conflictos originan en la mayoría de la gente ansiedad, desarrollando neurosis. Freud diferencia entre tres tipos de ansiedad: realista (ante un peligro real), neurótica (desencadenada por el ego, ante el miedo a perder el control sobre el id y recibir un castigo) y moral (ante un conflicto entre el id y el superego, que genera culpabilidad por el contenido moral). Las ansiedades neurótica y moral son las responsables de la represión de los pensamientos, recuerdos o conductas que ocasionan la ansiedad (las vuelve inconscientes). Dinámica de la personalidad: Freud identifica los instintos con los motivos, que contribuyen a la construcción de la estructura de personalidad. La existencia de las fuerzas motivacionales y la relación con ellas introduce un aspecto dinámico a la teoría de la personalidad y los motivos: el id sería la fuente de toda la energía instintiva, las pulsiones que ejercen presión, desencadenando pensamientos para satisfacer el instinto: procesos primarios. El yo es el responsable de controlar los instintos buscando un equilibrio (procesos secundarios), con la posibilidad de que el superego, en función de los contenidos internalizados, se oponga a la descarga exigiendo su inhibición o represión: aquí es cuando el ego hace de mediador entre las demandas irracionales del id y el autocontrol del superego. Todos los elementos invierten energía mental en los procesos que controlan. Teoría hedonista de reducción de la tensión: el individuo prima la busca del placer y la evitación del dolor o disgusto, dirigiendo su conducta a reducir la tensión que siente dentro de él. Premisa: el origen son los estados corporales de excitación-tensión, internos: instintos, pulsiones o drives; el propósito es reducir la tensión y sentir placer; el objeto es satisfacer las pulsiones, reduciendo la tensión. Freud considera que hay dos fuentes generadoras de impulsos: a) Ambientales: estímulos externos que generan impulsos momentáneos. Se pueden satisfacer con una acción concreta en el mundo externo, o bien evitarse. b) Instintos: internos, biológicos, fuerzas constantes que no pueden ser evitadas e imponen al individuo la necesidad de hacer una serie de conductas que induzcan cambios en el mundo externo, con el objetivo de satisfacer el instinto desencadenante del proceso. Al inicio de su obra describió como impulsos primarios los sexuales –preservan la especie– y los agresivos –preservan el ego–; con el tiempo, se refiere al instinto de vida(libido), que reúne el sexual y el agresivo, y el instinto de muerte (thanatos), como impulso de retornar a un estado inorgánico (¿notáis la influencia de la teoría de Darwin, al considerar la supervivencia como motivo?). Los impulsos se manifiestan de diferentes maneras; una de las aportaciones de Freud fue considerar su expresión a los sueños, en las obras de arte, los lapsus linguae, actos explícitos y, como clínico, a los síntomas neuróticos. Teoría de los instintos y la motivación: una parte de la amplia obra de Freud se dedica a la cuestión de la motivación, en términos de impulsos, pulsiones o instintos. Para él, todo el comportamiento está motivado a pesar de que el motivo no sea explícito (en su libro La psicopatología en la vida cotidiana pone ejemplos de conductas aparentemente sin sentido que esconden un motivo concreto, y es que los motivos pueden ser inconscientes o deliberadamente ser ocultados, pero a menudo escapan a nuestro control y se expresan indirectamente, como pasa con los lapsus linguae, las ilusiones perceptivas, etc.). Teoría de la personalidad: Freud formuló una teoría de la personalidad estructurada según tres elementos (id, superego y ego), añadiendo una topografía de la mente en función de tres áreas no claramente delimitadas (consciente, preconsciente, inconsciente). A manera de recordatorio, sistematizamos en la siguiente tabla las características básicas de estos elementos estructurales y topográficos.
  • 10. La perspectiva evolucionista de la personalidad La psicología evolucionista pretende descubrir y entender el diseño de la mente humana. Es una manera de pensar la psicología, entendiendo que la mente es un conjunto de máquinas procesadoras de información –mecanismos–, diseñadas por la selección natural para resolver los problemas adaptativos a los que se enfrentaron nuestros ancestros. La importancia y permanencia de los mecanismos psicológicos está determinada por su valor adaptativo. Aplica los conocimientos y principios de la biología evolucionista. Relacionada con: Sociobiología (Wilson, 1975): la selección natural actúa sobre el individuo y no sobre el grupo; tiene éxito el individuo capaz de no transmitir sus genes a la siguiente generación. El objetivo es averiguar el significado biológico de conductas que no han sido explicadas previamente. Evolucionismo: subárea de la sociobiología centrada en la naturaleza humana, con el objetivo de comprender las conductas. Conceptos previos 1) Selección natural, fuerzas hostiles de la naturaleza y adaptaciones. 2) Selección sexual: competición intrasexual y selección intersexual. 3) Productos de la selección natural: adaptaciones, subproductos de adaptaciones, efectos aleatorios. Premisas de la psicología evolucionista: David M. Bauss (1953) Conclusiones: limitaciones del planteamiento Las adaptaciones se forjan a lo largo de la evolución, a través de miles o millones de generaciones, lo que impide determinar con certeza cuáles son las fuerzas selectivas que actuaron sobre los seres humanos y explicar las conductas en el presente. Hay que inferir los ambientes del pasado y las presiones de la selección, mediante el conocimiento de los mecanismos psicológicos implicados en cada conducta. Ejemplo El miedo a las serpientes o a las alturas sugiere que fueron peligros en nuestro pasado evolutivo; los celos sexuales masculinos sugieren que la pasada incertidumbre sobre la paternidad fue un problema adaptativo; el miedo a estar solos, apartados de un grupo, sugiere que la pertenencia a un grupo fue crítica en la supervivencia y la reproducción. La conducta refleja una interacción entre los mecanismos psicológicos y los estímulos ambientales: el mecanismo genotípico es una constante; la tendencia fenotípica varía sobradamente en función de las condiciones sociales y las experiencias. Falta profundizar en la comprensión de la naturaleza humana, en los detalles y características del diseño de los mecanismos psicológicos implicados. En el caso de los celos, falta conocer el rango de señales que desencadenan la conducta, los pensamientos y emociones que se activan, el rango de conducta preciso: vigilancia, violencia, etc. Las condiciones actuales difieren de las ancestrales; lo que fue adaptativo no lo es necesariamente ahora, pues las presiones de la selección han variado. ¿Cómo se estudia la personalidad desde esta aproximación teórica? La psicología evolucionista plantea un análisis basado en la naturaleza humana –que identifica con la misma personalidad–, las diferencias sexuales y las diferencias individuales. Las premisas básicas de la psicología evolucionista se refieren a los conceptos de: especificidad de dominio, numerosidad y funcionalidad. En la siguiente tabla, se describe brevemente su contenido: Estudio de la naturaleza humana Estudio de las diferencias sexuales: agresividad, celos, deseo de variedad sexual y selección de pareja Estudio de las diferencias individuales Productos de la selección natural: adaptaciones, subproductos de adaptaciones y efectos aleatorios o "ruido" Selección sexual. Competición intrasexual y selección intersexual Selección natural, fuerzas hostiles de la naturaleza y adaptaciones La naturaleza humana es producto del proceso evolutivo a pesar de que no solemos ser conscientes de los mecanismos que nos definen como humanos. Charles Darwin (1809-1882) Propuso que las estructuras orgánicas experimentan cambios a lo largo del tiempo; no permanecen estáticas. Los cambios sugieren un diseño adaptativo, que le llevó a proponer la teoría de la selección natural: una teoría del proceso que actúa a lo largo del tiempo, por el cual surgen adaptaciones y cambios –variación– que actúan a lo largo del tiempo. Todas las especies se reproducen más allá de las posibilidades de supervivencia de las crías. ¿Por qué? Para asegurar la supervivencia de la especie. Pero eso implica que tiene más posibilidades de sobrevivir y reproducirse el individuo con mayor capacidad, gracias a los cambios o variaciones que haya heredado de sus ancestros: tiene una ventaja que podrá transmitir a sus descendientes. Conceptos claves: 1) Selección natural: Proceso a lo largo del cual las variaciones con éxito serán seleccionadas y las que fracasan se eliminarán. Es un proceso de cambios graduales a lo largo del tiempo, mediante el cual las variaciones con éxito aumentan su frecuencia de aparición y se extendieron al genoma, sustituyendo las variaciones menos útiles hasta que éstas llegan a desaparecer. 2) Fuerzas hostiles de la naturaleza Los cambios en el entorno inducen situaciones de carencia y dificultan la supervivencia y la reproducción. La escasez de alimentos, los parásitos, los depredadores, las temperaturas extremas, las enfermedades... constituyen ejemplos de las fuerzas incontrolables de la naturaleza a la que, en la evolución, tuvieron que enfrentarse nuestros ancestros. 3)Adaptaciones: Las variaciones son soluciones heredadas a estos problemas. Ayudan a los organismos a sobrevivir e incrementan la posibilidad de reproducción incluso ante las fuerzas hostiles de la naturaleza. ¿Cómo? Son adaptaciones. Entre los seres humanos, la preferencia (variación) por sustancias ricas en grasas, azúcar y proteínas, ayudaron a sobrevivir en condiciones de escasez alimenticia; o es el caso del desarrollo de un sistema inmunitario con anticuerpos, que ayuda a sobrevivir a enfermedades y parásitos. Hay variaciones que aportan una ventaja reproductora al individuo, transmitiéndolas a sus descendientes, mediante dos tipos de mecanismos: competición intrasexual y selección intersexual. Competición intrasexual: miembros del mismo sexo compiten entre ellos para tener más acceso sexual a miembros del sexo opuesto. El ganador tiene unas características superiores al resto de individuos (fuerza, medida, inteligencia, atractivo...) que le capacitan para el emparejamiento y la transmisión de genes. Selección intersexual: miembros del mismo sexo escogen pareja según sus preferencias por determinadas características (por ejemplo, el plumaje de los gallos reales machos es, además de vistoso, un índice de salud para el resto de individuos). Las características se desarrollan porque quien las tiene es escogido con más frecuencia: se reproduce más y transmite más sus genes. Genes y salud general La selección natural y la selección sexual no son dos procesos separados: el éxito en la supervivencia (selección natural) y el éxito en la reproducción (selección sexual) forman parte de una reproducción genética diferencial: -Los genes de los organismos que se reproducen más se transmiten a futuras generaciones con más frecuencia. -Como la supervivencia es crítica para la reproducción, incluye la transmisión de las características que favorecen una mayor supervivencia. -Como el éxito en la competitividad sexual es crítico para el éxito reproductivo, las cualidades que conducen al éxito (competición intersexual y selección intrasexual) se transmiten a las futuras generaciones. Adaptaciones: desarrollo estructural del organismo, regular, en consonancia con la estructura del entorno, que provoca la solución de un problema adaptativo (todo aquello que impide la supervivencia o la reproducción). Diseño especial: las características de una adaptación se reconocen como componentes de un sistema especializado en resolver problemas. El ambiente es necesario por el desarrollo de la adaptación, pero también puede interferir con ella. Es un ambiente selectivo, no hay determinismo genético. Subproductos de adaptaciones: efectos incidentales que no son adaptativos pero provienen de una adaptación inicial (por ejemplo, la nariz es una adaptación para oler, pero ahora también sirve para aguantar las gafas). Variaciones aleatorias o ruido evolutivo: variaciones neutras con respecto a la selección, que pueden formar parte del genoma por mutación y perpetuarse entre generaciones (por ejemplo, la forma del lóbulo de las orejas no afecta al funcionamiento del oído, pero hay mucha variabilidad).
  • 11. El modelo de personalidad de Theodore Millon. Del modelo biosocial al modelo evolutivo de la personalidad Theodore Millon ha desarrollado, a lo largo de las últimas décadas, un complejo modelo de personalidad desde una actitud comprehensiva, articulada en una teoría explicativa, una nosología formal o clasificación diagnóstica, herramientas de evaluación y técnicas terapéuticas. Características generales del modelo de personalidad de Millon La continuidad sindrómica El modelo biosocial (1969-1990) El modelo evolutivo (1990- actualidad) El modelo de Millon y los trastornos de personalidad Perspectiva integradora: -Integración teórica: combina diferentes perspectivas, como la biológica, psicodinámica, fenomenológica, cognitiva, sistémica, etc., con el objetivo de integrar la estructura y la dinámica de la personalidad. -Perspectiva idiográfica y nomotética: considera que la personalidad es el resultado de la historia individual (personología), formada por las interacciones entre los factores biológicos y ambientales(ideográfico), y plantea y explica la relación entre rasgos, esquemas, motivos, necesidades... desde una planteamiento generalista (nomotético). Personalidad: conjunto de constructos a partir de datos observados. Estructura integrada por sistemas que deben tenerse en cuenta al hacer su evaluación, entendiéndola como un proceso de desarrollo influido por variables biológicas y ambientales. -Se refiere a las estrategias que caracterizan a las percepciones y la manera de enfrentarse al entorno de manera consistente y distintiva (propia de cada individuo). -Estilos de afrontamiento: el desarrollo hace referencia a un conjunto de esquemas, de maneras de procesar la información, los estilos de afrontamiento nomotéticos, en los que añade subtipo de personalidad más ideográficos. -Para Millon, la personalidad se puede comprender mejor como un sistema adaptativo con ámbitos estructurales y funcionales; la estructura se articula en torno a metas motivacionales, modos cognitivos y comportamientos interpersonales, constituidos por diferentes dimensiones bipolares. Una parte esencial del modelo de personalidad de Millon, como habéis visto, trata sobre la personalidad anormal y los trastornos de personalidad. Como breve referencia de un tema que se desarrolla con más detalle en el ámbito de la psicopatología y, por lo tanto, va más allá de los objetivos de nuestra disciplina, os presentamos las ideas esenciales del autor. Propuestas de Millon sobre trastornos de personalidad con relación a su modelo general: -Diferenciar síntomas según su gravedad. -Proponer categorías de trastornos según el agrupamiento de los signos clínicos. -Aportar un modelo teórico que justifique el sistema de clasificación. -Especificar relaciones entre categorías diagnósticas. -Dar más atención terapéutica a los trastornos de personalidad leves. -Constatar la continuidad psicológica y la evolución entre trastornos leves y graves. -Mantener una separación entre trastornos según su gravedad. Definición de los trastornos de personalidad según el modelo: -Estilos estructurados de comportamiento, cognición y emoción. -Estructuras de funcionamiento dentro de un continuo. -Sistemas dinámicos y estructurados, con unos niveles más permanentes y otros más mutables. -Evaluación dentro de un continuo. -Modalidades de tratamiento combinadas y diseñadas estratégicamente de manera secuencial. Relación entre rasgos de personalidad y trastornos de personalidad: desde esta perspectiva, ¿el trastorno de personalidad se refiere a rasgos de personalidad? Considerando que los rasgos son patrones de experiencia, pensamiento e interacción con uno mismo y el entorno, se pueden relacionar con el trastorno: Los rasgos son egosintónicos; el individuo se siente bien, o percibe su malestar emocional como algo inevitable, no relacionado consigo mismo, su manera de ser y comportarse. No considera que esté mal o que tenga un problema y, si identifica malestar, lo atribuye a su entorno, a otras personas. El individuo "es así", no hay un antes y un después a su personalidad (lo que sí podemos encontrar, por ejemplo, en el caso de un trastorno del estado de ánimo). Pero los rasgos se hacen desadaptativos e inflexibles, ocasionando malestar y dolor. Por ejemplo, ser desconfiado es un rasgo, pero si se desarrolla hasta el punto de desconfiar de las personas más próximas y creer que abusan de ti, te humillan... induce desadaptación, padecimiento, problemas, etc. Cuando los rasgos se hacen desadaptativos, se puede hablar de un trastorno y plantear un tratamiento que haga recuperar la funcionalidad de los mismos. No se cambiarán, pero perderán la capacidad de desadaptar la conducta del individuo. Cuestión esencial: la continuidad sindrómica. Millon hace una consideración dimensional del trastorno, entendiendo que difiere en el grado de intensidad de la conducta normal; es como una forma extrema de expresión de los rasgos de la personalidad normal, pudiendo variar en intensidad (leve, moderada, grave). La perspectiva dimensional se enfrenta a la perspectiva clásica de la psiquiatría y la psicología clínica, con una consideración categorial que entiende que los trastornos son distintos y cualitativamente diferentes de los extremos normales de cada rasgo. La aproximación, desde esta conceptualización, es la de diagnosticar la presencia o ausencia de un trastorno, al aceptar que hay un punto de ruptura entre las dos posibilidades. Clasificación de los trastornos Este es un concepto clave del modelo de Millon: la personalidad se distribuye a lo largo de un continuo, donde la personalidad normal se sitúa en un extremo y el trastorno en otro. Tradicionalmente, la definición de conducta anormal se ha basado en tres posibles criterios, que exponemos en la siguiente figura: Para Millon, sin embargo, no existe una línea que separe la normalidad de la patología, pues ésta tiene los mismos determinantes que el funcionamiento normal: -Se definen por los mismos principios y mecanismos del desarrollo. -Comparten los mismos rasgos básicos de la personalidad. Cita: "La normalidad y la patología son conceptos relativos: son cotas arbitrariamente establecidas dentro de un continuo o gradiente. La psicopatología va modelándose de acuerdo con los mismos procesos y principios que intervienen en el desarrollo y aprendizaje normales. No obstante, debido a las diferencias de características específicas, cronología, intensidad o persistencia de determinadas influencias, algunos individuos alcanzan actitudes caracterizadas por una deficiente capacidad de adaptación, mientras que otros no las alcanzan". Millon, T. (1976). Psicopatología moderna. Enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos. Por lo tanto, lo significativo es la personalidad porque es en ella donde se producen las conductas patológicas; comprender a la persona con un trastorno permite dar sentido al trastorno. Si hay diferencias, se deben a que la personalidad anormal representa un desequilibrio de los sistemas que definen la personalidad anormal. "Los patrones de personalidad patológica son características profundamente arraigadas que impregnan todas las facetas de la actividad del individuo [...]. Estos patrones derivan de la compleja y secuencial interacción de los factores constitucionales y de la experiencia. Una vez establecidos en los primeros estadios de la vida, los patrones patológicos tienden a invadir nuevas esferas y a perpetuarse dentro de círculos viciosos; imponen un modo de vida tan arraigado y automático que el paciente a menudo no advierte su presencia ni sus devastadoras consecuencias". Millon, T. (1976). Psicopatología moderna. Enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos. La perspectiva de continuidad sindrómica permite estudiar el proceso de desarrollo de los trastornos (entendidos como el resultado de la disfunción de la capacidad de la personalidad para afrontar las dificultades de la vida) y la manera en que estos trastornos pueden retornar a un funcionamiento saludable. Así, diseñó test para evaluar los dos aspectos de la personalidad, con el objetivo de explicar la conducta de las personas y, si procede modificar su funcionamiento: para la personalidad normal diseñó el Milllon Index of Personality Styles, MIPS (1994); para la anormal, como inventarios clínicos, el Millon Clinical Multiaxial Inventory-III, MCM-III (1997) o para adolescentes, el Millon Adolescents Clinic Inventory, MACI (1993), todos ellos con adaptaciones españolas. Millon estructuró su modelo de personalidad según dos teorías. La primera la planteó en 1969, y se conoce como el modelo biosocial; la segunda la expuso en 1990, y se conoce como el modelo evolutivo, presentada en su libro Toward a new personality. A continuación, se desarrollan los contenidos básicos de las dos propuestas. En la siguiente tabla, recogemos las principales diferencias que traducen esta premisa: Se basa en un modelo de aprendizaje biosocial, unificado mediante el concepto de refuerzo y el aprendizaje de estrategias por afrontamiento (aprendizaje por contigüidad, instrumental, vicario y patogénico). Objetivo: constatar la continuidad sindrómica, así como la evolución entre los trastornos leves y los trastornos graves. Combina factores biológicos (constitución biofísica: herencia y factores maternos prenatales) y sociales, como experiencias de aprendizaje (experiencias del pasado y alternativas actuales). De la combinación de los dos factores se definen estilos de relación interpersonal, que se mantienen por su interacción con el ambiente, desde la infancia al presente. Son conductas operantes destinadas a buscar refuerzos y definen estrategias de afrontamiento ante los acontecimientos vitales. Millon se preguntó sobre: a) qué refuerzos busca el individuo (naturaleza de los refuerzos); b) dónde los busca (procedencia); y c) cómo actúa para conseguirlos (conducta instrumental). Las respuestas posibles son: a) en términos generales, busca conseguir placer o evitar el dolor; b) en él mismo o en los otros; y c) actúa activa o pasivamente para conseguirlos. De esta manera, se definen tres dimensiones bipolares: 1) Dimensión placer-dolor: qué busca el sujeto en el refuerzo, refuerzos positivos (placer) o evitación de refuerzos negativos (dolor). 2) Dimensión activo-pasivo: cómo busca el sujeto el refuerzo, tendente a la acción, activo; o esperando que el entorno le proporcione el refuerzo, pasivo. 3) Dimensión sujeto-objeto: dónde busca el sujeto el refuerzo, en sí mismo (independiente, según sus metas) o en los otros (dependiente, espera que los otros se lo proporcionen). Puede haber personas ambivalentes –combinan las dos posibilidades–, o desvinculadas o retraídas, aquellos que no buscan refuerzo sino apartarse de los demás, careciendo de metas personales. A partir de las tres dimensiones, combinando naturaleza, fuente y conductas instrumentales, se pueden deducir ocho trastornos de personalidad básicos, a los que se añaden tres trastornos más graves, elaboraciones de los trastornos de personalidad básicos que son una desviación patológica –disfuncional y desadaptativa– de estilos normales y saludables. Se define así una matriz de 2 x 2 x 2. Cuatro trastornos se derivan de la naturaleza y fuente de refuerzos: retraído (no busca refuerzos), dependiente (los busca en los otros), independiente (en sí mismo) y ambivalente (inseguro). Al cruzarse con las dos posibles conductas instrumentales (activo-pasivo) producen los ocho modelos de personalidad. Crítica: hay un desequilibrio entre las tres dimensiones; no hay un cruce claro entre yo-otros y placer-dolor. En la siguiente tabla, se reproduce la matriz de refuerzos resultante, señalando en cada casilla el tipo de personalidad y el trastorno asociado a él.