Este artículo reflexiona sobre la necesidad de una educación sin disparidad. Plantea que las crisis actuales han afectado la educación y aumentado la pobreza extrema, lo que lleva a problemas como la deserción escolar. También señala que la educación es fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas y que conceptos como la universalización primaria están lejos de alcanzarse en algunos países. Finalmente, enfatiza la importancia del lenguaje y la convivencia con otros en los procesos educativos.