El documento presenta las ideas pedagógicas de Antón Makarenko, quien creía que la educación debía servir a la causa del proletariado y formar ciudadanos útiles para la sociedad. Makarenko dirigió la colonia Gorki para reeducar a jóvenes delincuentes a través de la disciplina, el trabajo colectivo y la inculcación de valores comunistas. Sus métodos fueron controvertidos pero lograron rehabilitar a muchos jóvenes.