El documento analiza la naturaleza del trabajo social como una práctica socio-ideológica. Sostiene que el trabajo social se ocupa principalmente de las ideologías sociales que influyen en los sujetos y sus problemas. El trabajo social produce cambios en las ideologías ya existentes al confirmar o cuestionar las perspectivas de los sujetos durante el proceso de intervención. El producto final del trabajo social no son individuos, sino sujetos socio-históricos contextualizados cuyas ideologías pueden ser reforzadas o desplazadas.