El Imperio Romano alcanzó su máximo esplendor en el siglo II d.C. pero comenzó a declinar en el siglo III debido a problemas como enemigos externos como los persas y germanos, el excesivo poder de los soldados que usaban la fuerza para nombrar emperadores, y crisis sociales y económicas incluyendo elevados impuestos, desempleo e inflación. El quiebre final ocurrió cuando el emperador Teodosio legó el imperio a sus hijos en el siglo V, dividiéndolo en el Imp