La semilla dormía bajo tierra hasta que la llegada de la primavera, representada por el sol y la lluvia, la despertó y la ayudó a crecer. La semilla estiró sus raíces y brotes hasta convertirse en una flor, mientras insectos como la mariquita, la mariposa y la abeja la observaban y celebraban su llegada. La primavera finalmente había llegado.