La sociedad inca estaba organizada de manera jerárquica con el Inca al tope, quien era considerado descendiente del dios sol y recibía gran respeto. El imperio estaba dividido en cuatro regiones gobernadas por cuatro apus que reportaban al Inca. La administración se basaba en una estructura decimal donde funcionarios controlaban grupos de 10, 100 o 1000 familias y se encargaban de tareas como el censo y distribución de tierras.