Un comité de ética hospitalaria debe evaluar el caso de una niña de 11 años con cáncer avanzado que rechaza, junto con sus padres, continuar el tratamiento debido al sufrimiento que le ocasiona, a pesar de que los médicos consideran que todavía hay opciones terapéuticas disponibles. El comité debe sopesar los principios de autonomía, beneficencia y justicia para tomar una decisión sobre el curso de acción más adecuado en esta situación compleja.