La LOMCE propone cambios en la estructura educativa que conducen a una mayor especialización y control centralizado. Se introducen asignaturas troncales obligatorias que suponen el 50% del horario y se reducen las asignaturas específicas, eliminando la educación ciudadana. Además, se implementa una prueba de evaluación externa al final de la educación básica con posibilidad de repetición.