El documento narra dos historias clínicas, una de un anciano llamado Pedro con múltiples afecciones y preocupaciones respecto a su salud, y otra de una bebé llamada Lur que muestra síntomas que podrían indicar una infección. Ambos casos reflejan la presión y carga de la incertidumbre en la atención médica, destacando la necesidad de aprender de las decisiones tomadas y sus consecuencias. No se propone una crítica directa a la actuación médica, sino una reflexión sobre la gestión de la incertidumbre en la atención primaria.