La tecnología educativa surgió de la necesidad de formar ciudadanos para la actividad bélica, influenciada por la psicología conductista y el uso de medios audiovisuales en los años cincuenta. En los setenta, alcanzó un gran desarrollo con la creación de asociaciones y publicaciones, pero posteriormente enfrentó críticas por su enfoque técnico-racionalista y falta de teoría robusta. En el siglo XXI, la perspectiva postmoderna redefine la tecnología educativa como herramientas culturales que deben ser contextualizadas social y culturalmente.