Las propiedades fundamentales de la persona son la autoactualización, la expresión de la originalidad y creatividad, la responsabilidad, la libertad y la apertura interpersonal y social. Para vivir como persona se debe disponer de uno mismo con libertad y aceptar y unir todos los aspectos del ser como el pensamiento, la voluntad, la afectividad y el cuerpo. Ser más persona implica asumir e identificarse con el ser integral a través de actitudes como la autenticidad, la aceptación de uno mismo y los demás, y la empatía.