Los cuatro elementos químicos más importantes para el buen funcionamiento del cuerpo humano son el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno. Representan alrededor del 96% de la materia viva seca y son indispensables para formar las biomoléculas orgánicas como glúcidos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos. Otros siete elementos secundarios como el fósforo, calcio, azufre, cloro, potasio, sodio y magnesio también desempeñan funciones vital