Este documento expresa la extrema preocupación por las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas en Siria desde 2011. Más de 190,000 personas han muerto y millones se han convertido en refugiados debido al conflicto. Los niños son uno de los grupos más afectados, con muchos que han perdido el acceso a la educación y están en riesgo de convertirse en una generación perdida. Se insta a la comunidad internacional a colaborar para lograr la paz en Siria.