A lo largo de la historia, se han utilizado diversos métodos para diagnosticar el embarazo, desde antiguos papiros egipcios que describían pruebas como hacer orinar a la mujer sobre semillas para ver si germinaban, hasta métodos clínicos como medir la temperatura basal. Actualmente, existen pruebas inmunológicas y químicas basadas en la detección de la hormona hCG en orina, que pueden detectar el embarazo de forma rápida y fiable.