Pre	scripción Médica
México, D.F. año 36

número 432

EL CÓLICO
DEL LACTANTE

Aparece en las primeras semanas de vida,
en 10 a 40% de los bebés, acompañado
de irritabilidad, llanto intenso y vigoroso,
durante al menos tres horas  al día,  tres
días a la semana y tres semanas.
Por la Dra. Sara Bertha Rodríguez Islas
Médico pediatra miembro de la Sociedad Médica de
Pediatría y de la Sociedad Médica de Neonatología

E

n el 95 %  de los casos  no hay lesión de ningún
órgano, 5%  es subsecuente a alguna alteración
orgánica. Se caracteriza por llanto continuo
de mayor intensidad, movimiento de extremidades, espalda arqueada, pataleo, ruidos
a nivel de estómago fácilmente audibles,  que se pueden
desencadenar sin causa aparente o bien, tras los primeros
tragos del biberón, que induce el rechazo inmediato.
La etiología es desconocida; se debe a contracciones
espasmódicas del músculo liso del intestino, favorecidas
por la inmadurez. También puede influir  la dificultad para
expulsar gases y alteraciones de la flora intestinal. Son
factores asociados los psicológicos y sociales, excesiva
estimulación (ruidos en el dormitorio del lactante, cambios
de luz, incomodidad, mal ambiente, etc).  
Es más frecuente en lactantes prematuros de menos de
2.5 kg al nacer, con retraso en el crecimiento intrauterino
y en hijos de madres fumadoras. En niños de término,
como consecuencia de falta de maduración del sistema
simpático y parasimpático que ocasiona espasmos a nivel
intestinal, conforme va madurando, se fortalecen las fibras
colinérgicas del intestino y desaparece la sintomatología
en la mayoría de los casos.
Los factores que lo propician incluyen mala técnica en
la alimentación (tanto biberones como pezón embrocan

Noviembre 2013

El Periódico de los Médicos

sólo en la parte central de la boca y el aire entra por las
comisuras), al no eructar en forma adecuada se causa el
cólico; también los niños aerófagos que tragan mucho
aire cuando lloran. El cólico es más frecuente por la  tarde
noche, interpretado por algunos investigadores como la
relación de un mayor cansancio de los padres al final del
día, con menos capacidad de respuesta para atención del
lactante.
El diagnóstico es clínico mediante una revisión integral y
gastrointestinal, considerando la sintomatología que reportan los padres. Se observa si hay deposiciones normales (de
2 hasta 8 veces/día) o si en éstas hay presencia de sangre
o acidez, descartando una enfermedad secundaria, como
alergia a la proteína de la leche de vaca (intolerancia a la
lactosa), reflujo gastroesofágico o estreñimiento, condiciones que ameritan tratamiento específico.
La base del manejo es buscando mejorar la respuesta
de los padres para tranquilizar a su hijo. Resulta fundamental que la familia comprenda la naturaleza benigna
de los cólicos y reaccione con tranquilidad para poder
trasmitírsela a su hijo. Se enseñan formas de acompañar
al bebé con contacto físico (masajes en espalda, sobre la
zona de la columna vertebral, abdomen en forma circular,
caricias suaves, contacto piel con piel); otra manera es con
música, canciones de cuna, movimientos rítmicos, suaves,
paseándolos o incluso viajando en automóvil. Administrar
por  vía oral sacarosa al 12% de 2 ml cada 6 horas y en
cuanto al manejo farmacológico antiespasmódicos, como
dimeticona pediátrica (frasco  gotero) en dosis de  5 gotas 
cada 8 horas. También hay que corregir las técnicas de
alimentación, sobre todo orientar a los papás primerizos,
mostrando la forma adecuada de dar el biberón o amamantar, para evitar la entrada de aire en cada succión por las
comisuras y es muy importante que después de cada toma
de leche se le debe ayudar al bebé a eructar adecuadamente, porque es la forma en que disminuye la sintomatología.
Además, hay restricción de dieta en las madres, deben
evitar leche de vaca, huevo, pescado, chocolate, fresas,
nueces, almendras. Si a la cuarta semana persisten los
cólicos, entonces se piensa en una enfermedad secundaria
y se canaliza con un gastroenterólogo pediatra.

Para consultar las referencias bibliográficas de este
artículo, remítase a:

www.percano.com.mx/PMreferencias_1113.html

COLICO EN EL LACTANTE

  • 1.
    Pre scripción Médica México, D.F.año 36 número 432 EL CÓLICO DEL LACTANTE Aparece en las primeras semanas de vida, en 10 a 40% de los bebés, acompañado de irritabilidad, llanto intenso y vigoroso, durante al menos tres horas  al día,  tres días a la semana y tres semanas. Por la Dra. Sara Bertha Rodríguez Islas Médico pediatra miembro de la Sociedad Médica de Pediatría y de la Sociedad Médica de Neonatología E n el 95 %  de los casos  no hay lesión de ningún órgano, 5%  es subsecuente a alguna alteración orgánica. Se caracteriza por llanto continuo de mayor intensidad, movimiento de extremidades, espalda arqueada, pataleo, ruidos a nivel de estómago fácilmente audibles,  que se pueden desencadenar sin causa aparente o bien, tras los primeros tragos del biberón, que induce el rechazo inmediato. La etiología es desconocida; se debe a contracciones espasmódicas del músculo liso del intestino, favorecidas por la inmadurez. También puede influir  la dificultad para expulsar gases y alteraciones de la flora intestinal. Son factores asociados los psicológicos y sociales, excesiva estimulación (ruidos en el dormitorio del lactante, cambios de luz, incomodidad, mal ambiente, etc).   Es más frecuente en lactantes prematuros de menos de 2.5 kg al nacer, con retraso en el crecimiento intrauterino y en hijos de madres fumadoras. En niños de término, como consecuencia de falta de maduración del sistema simpático y parasimpático que ocasiona espasmos a nivel intestinal, conforme va madurando, se fortalecen las fibras colinérgicas del intestino y desaparece la sintomatología en la mayoría de los casos. Los factores que lo propician incluyen mala técnica en la alimentación (tanto biberones como pezón embrocan Noviembre 2013 El Periódico de los Médicos sólo en la parte central de la boca y el aire entra por las comisuras), al no eructar en forma adecuada se causa el cólico; también los niños aerófagos que tragan mucho aire cuando lloran. El cólico es más frecuente por la  tarde noche, interpretado por algunos investigadores como la relación de un mayor cansancio de los padres al final del día, con menos capacidad de respuesta para atención del lactante. El diagnóstico es clínico mediante una revisión integral y gastrointestinal, considerando la sintomatología que reportan los padres. Se observa si hay deposiciones normales (de 2 hasta 8 veces/día) o si en éstas hay presencia de sangre o acidez, descartando una enfermedad secundaria, como alergia a la proteína de la leche de vaca (intolerancia a la lactosa), reflujo gastroesofágico o estreñimiento, condiciones que ameritan tratamiento específico. La base del manejo es buscando mejorar la respuesta de los padres para tranquilizar a su hijo. Resulta fundamental que la familia comprenda la naturaleza benigna de los cólicos y reaccione con tranquilidad para poder trasmitírsela a su hijo. Se enseñan formas de acompañar al bebé con contacto físico (masajes en espalda, sobre la zona de la columna vertebral, abdomen en forma circular, caricias suaves, contacto piel con piel); otra manera es con música, canciones de cuna, movimientos rítmicos, suaves, paseándolos o incluso viajando en automóvil. Administrar por  vía oral sacarosa al 12% de 2 ml cada 6 horas y en cuanto al manejo farmacológico antiespasmódicos, como dimeticona pediátrica (frasco  gotero) en dosis de  5 gotas  cada 8 horas. También hay que corregir las técnicas de alimentación, sobre todo orientar a los papás primerizos, mostrando la forma adecuada de dar el biberón o amamantar, para evitar la entrada de aire en cada succión por las comisuras y es muy importante que después de cada toma de leche se le debe ayudar al bebé a eructar adecuadamente, porque es la forma en que disminuye la sintomatología. Además, hay restricción de dieta en las madres, deben evitar leche de vaca, huevo, pescado, chocolate, fresas, nueces, almendras. Si a la cuarta semana persisten los cólicos, entonces se piensa en una enfermedad secundaria y se canaliza con un gastroenterólogo pediatra. Para consultar las referencias bibliográficas de este artículo, remítase a: www.percano.com.mx/PMreferencias_1113.html