El cazador de instantes
- Para reír de verdad, con libertad absoluta, es necesario  creer  que Dios no existe, o que, de existir, es un magnifico burlón, un gran reidor que suelta sus divinas carcajadas para ahuyentar el pánico que siente por ser Dios.  EL GRAN REIDOR
Todos somos Damocles, todos tenemos la espada que pende sobre nuestras cabezas.  Lo auténticamente distinto, sin embargo, es tañer el solitario cabello que la sostiene y escuchar así el sonido de la vida.  DAMOCLES
A medida que hemos avanzado en nuestra sofisticada tecnología de la simulación y, sobre todo, a medida que hemos  creído  en ella con una  fe  cada vez más inconmovible, se han ido invirtiendo los personajes de la parábola platónica: ahora las sombras que desfilan al fondo de la caverna son lo único verdaderamente real, mientras que han dejado de existir los hombres que paseaban libremente por el exterior de la cueva. Lo que, sin embargo, no ha cambiado es la ignorancia de los prisioneros, justamente condenados a permanecer en el error por ser demasiado creyentes.
- El obseso del  Absoluto  antes o después acaba extirpando el  detalle , es decir, la vida.  EL DETALLE
- Lo profundamente desconocido no es lo que todavía no sabemos, sino lo que jamás podremos saber. Aquello demasiado perverso para nuestra inteligencia, demasiado brutal para nuestra sensibilidad. Aquello demasiado sabio pero de una sabiduría vuelta al revés, oscura belleza del trance que repele y maniata a nuestra acobardada razón.  TRANCE
-  Siniestro oficio el del sacerdote de cualquier época: castrar a Dios, presentar el misterio domesticado, envilecido, cubierto con la mordaza del dogma. Para liberar al misterio, para sumergirnos en sus escondrijos fascinantes y terribles debemos matar al guardián que vigila la puerta de nuestros corazones Debemos eliminar al sacerdote.  MYSTERIUM TERRIBILE ET FASCINANS
- Qué importan los lectores, el público, la humanidad, esos títulos que utilizamos para ocultar el espanto que nos producen los anónimos habitantes del vacío. Ellos no importan. Importas tú, el único destinatario de ese momento irrepetible.  TÚ
- Durante esos períodos de placer en que nos sometemos gustosamente al caos de los sentidos, el mundo desaparece de nuestra perspectiva. Mas bien: no cabe en ella, porque ya todo el espacio está ocupado. No hay mayor tiranía que la del cuerpo cuando se arroga la pretensión de ser él, y únicamente él, la voz del mundo.  FUERA DEL MUNDO
- Nunca se escribe con tanta libertad como cuando uno lo hace bajo el dictado del instante. Sin un plan premeditado, sin voluntad de arte, sin pensar en las consecuencias de lo que se esta escribiendo. Simplemente porque, en aquel momento, la hoja de papel es el único interlocutor. En esas circunstancias no importa la literatura, importa la compañía.  COMPAÑÍA
… À SUIVRE Rafael Argullol Murgadas  (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios   Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la  Universidad de Barcelona  y ha asistido a cursos en la  Universidad de Roma , en el  Warburg Institute de Londres  y en la  Universidad Libre de Berlín , doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el  Premio Nadal  con su novela  La razón del mal  (1993), y el  Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica  con  Una educación sensorial  (2002)

Rafael Argullol

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    El cazador deinstantes
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    - Para reírde verdad, con libertad absoluta, es necesario creer que Dios no existe, o que, de existir, es un magnifico burlón, un gran reidor que suelta sus divinas carcajadas para ahuyentar el pánico que siente por ser Dios. EL GRAN REIDOR
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    Todos somos Damocles,todos tenemos la espada que pende sobre nuestras cabezas. Lo auténticamente distinto, sin embargo, es tañer el solitario cabello que la sostiene y escuchar así el sonido de la vida. DAMOCLES
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    A medida quehemos avanzado en nuestra sofisticada tecnología de la simulación y, sobre todo, a medida que hemos creído en ella con una fe cada vez más inconmovible, se han ido invirtiendo los personajes de la parábola platónica: ahora las sombras que desfilan al fondo de la caverna son lo único verdaderamente real, mientras que han dejado de existir los hombres que paseaban libremente por el exterior de la cueva. Lo que, sin embargo, no ha cambiado es la ignorancia de los prisioneros, justamente condenados a permanecer en el error por ser demasiado creyentes.
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    - El obsesodel Absoluto antes o después acaba extirpando el detalle , es decir, la vida. EL DETALLE
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    - Lo profundamentedesconocido no es lo que todavía no sabemos, sino lo que jamás podremos saber. Aquello demasiado perverso para nuestra inteligencia, demasiado brutal para nuestra sensibilidad. Aquello demasiado sabio pero de una sabiduría vuelta al revés, oscura belleza del trance que repele y maniata a nuestra acobardada razón. TRANCE
  • 7.
    - Siniestrooficio el del sacerdote de cualquier época: castrar a Dios, presentar el misterio domesticado, envilecido, cubierto con la mordaza del dogma. Para liberar al misterio, para sumergirnos en sus escondrijos fascinantes y terribles debemos matar al guardián que vigila la puerta de nuestros corazones Debemos eliminar al sacerdote. MYSTERIUM TERRIBILE ET FASCINANS
  • 8.
    - Qué importanlos lectores, el público, la humanidad, esos títulos que utilizamos para ocultar el espanto que nos producen los anónimos habitantes del vacío. Ellos no importan. Importas tú, el único destinatario de ese momento irrepetible. TÚ
  • 9.
    - Durante esosperíodos de placer en que nos sometemos gustosamente al caos de los sentidos, el mundo desaparece de nuestra perspectiva. Mas bien: no cabe en ella, porque ya todo el espacio está ocupado. No hay mayor tiranía que la del cuerpo cuando se arroga la pretensión de ser él, y únicamente él, la voz del mundo. FUERA DEL MUNDO
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    - Nunca seescribe con tanta libertad como cuando uno lo hace bajo el dictado del instante. Sin un plan premeditado, sin voluntad de arte, sin pensar en las consecuencias de lo que se esta escribiendo. Simplemente porque, en aquel momento, la hoja de papel es el único interlocutor. En esas circunstancias no importa la literatura, importa la compañía. COMPAÑÍA
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    … À SUIVRERafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma , en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín , doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002)