La ciudad colonial tenía casas bajas de colores vivos con mala iluminación. Los medios de transporte eran bueyes y caballos, y los vendedores ambulantes ofrecían sus productos en las calles y plazas. La sociedad colonial estaba dividida y no se respetaban los derechos de las clases bajas como los esclavos. Las costumbres incluían reunirse en patios para tomar mate y divertirse con danzas y música suave.