La reforma laboral de 2012 introduce cambios significativos en la regulación del despido, contratos y bonificaciones, con el objetivo de flexibilizar el mercado laboral y fomentar la contratación. Se modifican las indemnizaciones por despido improcedente y se eliminan requisitos para despidos colectivos, además de establecer nuevos contratos para emprendedores y medidas de apoyo a la formación y el empleo. También se limitan los convenios colectivos y se crean incentivos fiscales para la contratación de jóvenes y desempleados.