El documento describe los retos para reformar el sistema de salud hacia uno centrado en la ciudadanía. Propone cerrar brechas en infraestructura, recursos humanos y gestión para mejorar la capacidad resolutiva, respetar las características culturales de la población y garantizar un trato digno e igualitario. También habla de asociaciones público-privadas y políticas para lograr la universalidad en cobertura, prestaciones e financiamiento.